Los personajes de Twilight no son míos sino de Stephenie Meyer, yo solo me divierto un poco con ellos.


Capítulo beteado por Yanina Barboza, beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite fanfiction)


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Capítulo 32

Edward se pasaba las manos por el rostro, Charlie le había exigido una explicación de por qué había tardado tanto en llegar.

Incluso ese idiota llegó primero que tú, ni siquiera sé cómo se enteró de que Bella estaba aquí.

Él tampoco sabía cómo es que James se había enterado de que Bella estaba ahí.

Le explicó a Charlie el problema con su teléfono, y que en cuanto vio los mensajes se dirigió al hospital de inmediato, por supuesto que no le creyó. ¿Quién sería tan estúpido de poner su teléfono en modo No molestar?, Edward le iba a decir que quizás ocurrió cuando lo tenía en el bolsillo, pero en ese momento Nessa sollozó demasiado fuerte, llamando la atención de todos.

El visible enfado de las gemelas y de Tamara solo la condenó aún más.

—No fue mi intención, yo solo quería pasar la última noche de mamá sin ninguna interrupción, por eso es que lo hice, nunca pensé que Bella estaría en problemas.

Charlie no pudo estar molesto con Nessa, fue él quien la consoló y le dijo que Bella ni siquiera iba a estar molesta con ella, los accidentes ocurrían, nadie podía prevenirlos, por eso eran accidentes.

Edward también intentó calmarla, incluso Tanya, pero Nessa seguía llorando sin poder controlarse.

—No llores, Nessi cariño —intervino Angela con Sophie durmiendo profundamente en sus brazos—, vamos por un chocolate caliente a la cafetería para controlar ese llanto.

—Pe... pe… pero… yo…

—No hay pero que valga, ¿crees que Bella te culpará cuando despierte? —cuestionó causando que los ojos de Nessi se aguaran más—. Claro que no, ni siquiera se le cruzará por la cabeza pensar algo así, yo entiendo por qué lo hiciste, Bella entenderá por qué lo hiciste, era tu madre, su última noche aquí, ¿por qué caracoles no querrías que toda la atención estuviera en esa cena?

—¿No estuvo mal lo que hice?

—Sí, porque tomaste el teléfono de tu padre sin permiso y puede que le escribiera cosas horribles a él.

—¿Puede?

—Sí, Cullen, puede, porque muchas de esas son verdad —respondió desafiante, para después mirar nuevamente a Nessa—, pero lo que ha pasado esta noche no fue culpa tuya, nadie aquí te culpa.

Todos los presentes negaron, incluso el bebé que tenía James negó con su cabeza.

»¿Ves?, nadie está molesto, el accidente iba a ocurrir tarde o temprano, ha ocurrido ahora, pero…

—Pero yo sí tengo la culpa, si no le hubiera pedido a Bella que se fuera a su casa, ella nunca hubiera estado ahí, no se habría lastimado y…

—Y eso tú no lo sabes, nadie de aquí lo sabe, ahora levántate y vamos por chocolate caliente, que lo necesitamos.

—Pero…

—No hay pero que valga. —Tiró de su mano para levantarla—. Regresaremos en unos minutos.

Angela se marchó con Nessi junto a ella, Gretchen les alcanzó rápidamente, Angela le tomó de la mano y se perdieron por el pasillo.

—¿Esa mujer acaba de llevarse a mi hija? —cuestionó Tanya visiblemente confundida y sin tener idea de cómo es que había ocurrido.

—Es el efecto que mi hija y Bella siempre han tenido —respondió Arnold secundado por Charlie—, llegó un momento en el que dejé de cuestionarme qué había pasado, un momento podría estar reprendiendo a Angela porque su falda era demasiado corta y tan solo un minuto después le estaba dando dinero para que se fuera de compras nuevamente.

Charlie iba a agregar otro comentario, pero el médico apareció nuevamente junto con Martha.

—Isabella está bien, un poco confundida debido a la pérdida de sangre y al desmayo, la dejaremos por esta noche, pero mañana podrá irse a casa.

—¿Puedo pasar a verla? —preguntó Charlie.

—El turno de visita ya terminó, pero si usted es quien pasará la noche aquí con ella, puede entrar, los demás podrán hacerlo mañana cuando el horario de visita inicie o una vez sea dada de alta.

Edward quería decir que él se quedaría con Bella, pero sabía que Charlie tenía mucho más derecho que él, era su padre, Bella lo necesitaba más que a cualquier otra persona, quizás Angela también sería aceptable.

—Iremos a buscar a Angela —habló Martha—, será difícil sacarla de aquí.

—Quince dólares a que Angela logra quedarse con Bella —murmuró Arnold acomodándose la chaqueta.

—Veinte dólares a que se escabulle a escondidas —intervino Jasper.

—Ustedes no conocen a mi hija —bufó Martha—, doblo la apuesta a que se disfraza de enfermera y cuando Charlie despierte encontrará a Angela y Bella profundamente dormidas en la camilla, como cuando tenían ocho y se comieron todos los dulces de Halloween.

Edward apoyaba la teoría de la madre de Angela.

Los padres de Angela se marcharon, dejándolo solo con las niñas, Tanya y James, que misteriosamente había permanecido callado, cosa que no era muy común en él.

—¿Papi?

—¿Sí, Kai?

—¿Dónde va a vivir mami ahora que no tiene departamento?

—Papi le dirá que venga a vivir con nosotros, Kai —habló Mila rodando los ojos—, mami no podrá negarse porque ya no tiene casa, así que tendrá que venir con nosotras.

—Mami casha —asintió Hailey aplaudiendo feliz.

—Niñas, quizás Bella quiera ir a casa con Charlie.

—¿Por qué no querría estar con nosotras, papi? —preguntó Kailani con el ceño fruncido—. A mami le encanta estar con nosotras, ha dicho que le gusta despertar y vernos todas las mañanas.

—Ellas tienen un punto —enfatizó Tanya, quien tenía a Tamara abrazada por los hombros.

James se levantó en ese momento de la silla en donde había estado, creyó que sería para decir que se marcharía, pero en su lugar se acercó a Tanya bajo la atenta mirada de todos.

—Vine a este hospital para ver a una hermosa mujer, pero me he topado con una diosa bajada del Olimpo.

Edward frunció el ceño, James normalmente era un dolor de cabeza, siempre detrás de Bella, incluso cuando le ayudó a tener a las dos cachorras, seguía siendo un desagrado para él.

Pero en ese momento, el verlo halagar a Tanya lo dejaba desconcertado.

—Piérdete, enclenque.

—Con gusto me pierdo en tus ojos, primor, ¿te han dicho que tienes los más bellos pozos azules?

—¿Alguna vez funciona tu palabrería?

—Siempre que funcione contigo, la usaré.

Tanya rodó los ojos y se puso de pie haciendo que James tuviera que levantar la cabeza para poder verla, pero ni siquiera la intimidante altura ni los músculos lo hizo flaquear, ella frunció el ceño y se alejó.

James se le quedó mirando hasta que se perdió por el pasillo, luego se giró hacia Edward que seguía sin lograr entender qué era lo que ocurría.

—¿Cómo se llama esa ladrona que ahora tiene mi corazón?

Las gemelas rieron, mientras que Tamara bufó.

—Es Tanya, mi mamá.

—Perfecto, ¿tienes su número?

—Sí, pero no te lo daré.

—Tengo mis maneras. —Se encogió de hombros—. Edward, ¿cuál es su número?

—¿Por qué piensas que te lo daré?

—Porque si no lo haces iré con Angela y la convenceré para que me deje entrar a ver a Bella y le pediré el número, dámelo ahora o lo conseguiré después, porque esa diosa no se me escapa.

Edward se quedó con la boca abierta sin creer lo que estaba escuchando, pero, aunque no veía a Tanya saliendo con James, bien podía mantenerlo alejado de Bella.

—Bueno…

—No se lo puedes dar, papá —bufó Tamara—, ni siquiera conoce a mamá.

—Pero la quiero conocer, niña respondona —respondió James—, soy un buen tipo y apuesto a que a tu madre le encantaré, soy irresistible cuando me lo propongo.

Edward bufó cuando James se acomodó la chaqueta y al bebé en su cangurera.

»No necesito que me den su número, yo lo conseguiré, y quién sabe, incluso puede que me convierta en su nuevo padrastro.

...

Edward arropó a las niñas en sus respectivas camas, Tanya había perdido su vuelo y durante el camino de regreso a casa había llamado a su mánager para avisarle que se quedaría más tiempo en Seattle, que reprogramara las citas que tenía agendadas o que las cancelara pero que no iba a regresar en los siguientes días, por esa razón ahora estaba instalada en la habitación de invitados, solo se quedaría esa noche pues planeaba volver a casa de Rosalie, quien siempre tenía las puertas abiertas.

—¿Bella aceptalá vivil con nosotlos, papi? —preguntó Gretchen en medio de un bostezo, había estado renuente a dejar el hospital, comenzando a llorar y aferrándose a Angela, quien estaba sola pues sus padres se habían llevado a Sophie con ellos.

—Quizás sí.

—¿Y si dice que no?

—La raptamos, la traemos a casa con nosotros y le damos muchos besos hasta que acepte quedarse con nosotros.

—¿Clees que funcione?

—A Bella le gustan nuestros besos, ¿cierto?

—Le gustan mucho, mucho —asintió emocionada—. Entonces yo cleo que sí va a quelel mudalse con nosotlos.

Edward también esperaba que aceptara.

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Tamara estaba segura que ningún pretexto era suficiente para aliviar el enojo que sentía, estaba tan enojada por no haber visto a Bella, ella se merecía verla, tenía diez, a punto de los once, era injusto que la mandaran a casa, Bella hubiera agradecido su compañía.

Ahora debía esperar hasta el día siguiente para poder ver con sus propios ojos que se encontraba segura.

Su papá le había dicho que se encontraba bien, un poco atontada y dolorida pero que estaría bien, solo necesitaba descansar y dormir, nada de sobresaltos ni hacerla estresarse.

Pero eso no evitaba que pensara que Bella estaría sana y salva si tan solo Nessa no hubiera abierto la boca y dejado que ella se quedara en casa con ellos.

—¿Por qué lo hiciste? —preguntó Kailani cruzada de brazos.

Se suponía que debían estar dormidas, cada una en su respectiva cama, pero no podían hacerlo, no importaba que su madre les hubiera dicho que Nessa nunca había querido lastimar a Bella, ellas querían la verdad, por esa razón estaban en la habitación de Nessa, aunque Hailey y Gretchen estaban dormidas en ese momento.

—Nunca fue mi intención, yo solo quería pasar una noche con mamá, como en los viejos tiempos, jamás hubiera imaginado que Bella iba a tener un accidente en su departamento.

—¿Por qué no te agrada Bella? —preguntó Mila.

—No es que no me agrade...

—Mamá y papá no van a regresar —intervino Tamara—, si eso es lo que estás pensando, llevan años separados.

—Eso ya lo sé, no estoy buscando nada de eso.

—¿Entonces?

—¡No lo sé! Me gusta que papá tenga a Bella, sé que es feliz, más feliz de lo que recuerdo, solo sé que las cosas han cambiado.

—Claro que cambian —habló Kailani subiendo a la cama y acostándose junto a Nessa—, pero para mejor, ahora tengo una mamá, una mamá que me quiere y no se va a marchar.

—Lo sé.

—¿Entonces? Bella también puede ser tu mamá, si quieres —murmuró Mila acostándose junto a Kailani.

—No quiero una mamá, ya tengo a la mía.

—Pero ella nunca está —respondió Tamara sentándose a los pies de la cama—, ahora por lo menos tengo a Bella conmigo, una mamá que no me va a dejar a la primera llamada que tenga.

—Ese es el problema, ahora hasta tú olvidas a nuestra madre, no me molesta que Mila, Kai, Gren y Hai tengan a Bella, ella es buena para ellas, pero nosotras tenemos a mamá.

—¿Ese es el problema? Nessa, no voy a cambiar ni olvidar a mamá solo porque tengo a Bella, ni siquiera ella quiere que la olvide, pero no puedes simplemente alejarla, ahora es parte de nuestra vida, es importante para nosotras.

—Lo sé.

Las cuatro se quedaron en silencio por largos minutos.

—Bella se va a mudar con nosotros —dijo Kai—, Gren me lo dijo, dijo que escuchó a papá decirlo.

—Ella ya no tiene casa, es justo que venga aquí —prosiguió Mila—, me gustará tenerla aquí todo el tiempo.

—Puede irse con Angela —intervino Nessa.

—No, no puede —protestó Tamara—. Es hora de que entiendas, Nessa, que Bella es la novia de papá y a diferencia de las otras, ella no nos va a dejar, así que es mejor que dejes de protestar por ella y mejor intentes ser una mejor persona e hijastra, porque Bella va a venir y todas estamos felices por ello, y tú también debes estarlo porque no vas a tener de otra.

Tamara se levantó de la cama y abandonó la habitación de su hermana, sabía que Nessa no era fácil de convencer y seguiría creyendo que lo mejor sería que Bella se quedara lejos de casa, pero no lo iba a permitir, ella y sus hermanas necesitaban a Bella e iban a hacer todo lo posible para que Bella fuera feliz ahí y no se marchara como las otras.

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Bella lloraba amargamente después de escuchar decir a Angela que era imposible entrar al departamento, la ropa no estaba siendo una prioridad para los bomberos, estaban buscando irregularidades y cerrando pisos completos después de descubrir que eran un peligro. Lamentablemente a su piso era imposible acceder, todos las pertenencias de ese departamento habían sido dadas por perdidas, para cuando lograran acceder, la ropa sería desechada junto con los muebles y cualquier otra cosa que el departamento de salubridad considerara necesario.

En pocas palabras, el vestido de novia de Renée había sido dado por perdido, no había manera de que se recuperara.

Martha había intentado calmarla, pero Bella solo podía pensar en que había perdido el único recuerdo tangible que tenía de su madre, conforme creció el vestido fue una prueba de que su madre había existido en su vida y que, si no hubiera sido por el cáncer, hubiera tenido una familia completa.

A medida que los años pasaron, había decidido que sería el vestido de Renée el que usaría cuando llegara el día de su boda, fue por ese mismo vestido que estuvo segura que casarse con Riley sería la peor estupidez que podría cometer.

Pero sí que había imaginado usarlo para el día de su boda con Edward, por muy infantil que se escuchara, ella deseaba usar el vestido de su madre en ese día especial, sería su manera de mantenerla presente, hacerla partícipe de su vida como adulta.

Pero ahora estaba perdido.

—Sé que estoy siendo infantil, pero… pero…

—Nunca lo serías, cariño —respondió Martha.

Bella se dejó consolar por Martha y Angela.

...

Bella suspiró recargada contra el pecho de Edward, Hailey en sus brazos dormía pacíficamente, era la única niña que seguía en el hospital, las demás se habían ido con Tanya a comer y regresar a casa a descansar.

—Una moneda por tus pensamientos.

—¿Una moneda? Mis pensamientos valen más que eso.

—Lo sé, pero una moneda es lo único con lo que cuento en este momento, ¿aceptarías un beso a cambio de tus pensamientos?

—Trato —sonrió, la primera sonrisa en el día—. Pensaba sobre qué haré ahora, sé que Angela me prestará parte de su ropa, es la ventaja de ser de la misma talla, pero… he trabajado tanto y ahora todo está perdido, no tengo un hogar, no tengo muebles, ni siquiera tengo un par de bragas que usar.

—Todo eso se puede reemplazar.

—Claro, pero no solo se trata de lo material, es todo lo que viví para poder tener mi propio departamento, no fue una cosa sencilla, tuve que recortar gastos, ahorrar, sacrificar ciertas cosas para poder comprar los muebles, mi ropa, incluso la condenada tostadora, me esforcé tanto todos estos años para poder salir adelante, para que mi papi se sintiera orgulloso de mí y ahora lo he perdido todo… incluso el vestido de mi madre.

Edward la abrazó y besó su cabello.

—Charlie está orgulloso de ti, no importa si tienes un departamento o regresas a vivir con él, está orgulloso de ti y apuesto a que tu madre, esté donde esté, está orgullosa de la magnífica mujer en la que te has convertido.

Bella sonrió enternecida, sintiendo sus ojos picar.

—Si estás tratando de animarme, lo estás haciendo muy bien.

—Lo haré mucho mejor. —Se levantó dejándola sola en la cama con Hailey en su regazo—. Tú sabes lo anonadado que me dejaste la primera vez que te vi, no te pude sacar de mi mente después de la primera cita, durante la segunda pensé que era imposible que una mujer tan hermosa y talentosa como tú estuviera interesada en mí, para la tercera descubrí que no solo eras bonita y lista, sino que eras condenadamente brillante y tenías cierta chispa que hacía que todos se voltearan a verte cuando aparecías. ¿Sentirse orgullosos de ti? Amor, con solo respirar haces orgulloso a Charlie y Renée.

Bella no pudo evitar sentir sus ojos humedecerse.

»Yo sé que en este momento Charlie querrá llevarte de regreso a Forks, los Weber también están dispuestos a acogerte en su casa, incluso Angela está convencida de que quedarte con ella es la mejor opción, pero, aunque sé que en cualquiera de esos lugares estarías completamente segura, te pido que me escojas a mí.

—¿Qué?

—Múdate conmigo y mis hijas, Bella, olvida todas esas restricciones, múdate conmigo porque es lo correcto, no importa que sea demasiado pronto para otros, yo no lo considero de ese modo, siento que te he estado esperando durante toda mi vida y ahora que por fin estas aquí, no quiero pasar más tiempo alejado de ti.

—Esto suena más a una propuesta, Edward.

—Créeme, nena, que cuando te pida matrimonio será mágico. —Le tomó su mano libre y besó sus nudillos—. Múdate conmigo y mis hijas, nena, múdate porque es lo correcto para ti, para mí y para las niñas.

—Es imposible decir que no cuando dices tanta cursilería, mi amor —sollozó enternecida—. Claro que me mudaré contigo y las niñas.

Se besaron hasta que Hailey protestó por ser apachurrada.

»Solo hay un pequeño problema.

—¿Cuál?

—¿Cómo le diremos a mi papi y a Sue?

—¿Decirnos qué cosa?

Charlie y Sue estaban en la entrada de la habitación, Bella sabía que su papi jamás se molestaría demasiado con ella, pero no podía decir lo mismo de Edward

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—Si nos atrapan nos meteremos en grandes y serios problemas —murmuró Angela cerrando la puerta detrás de ella.

—Si guardas silencio no nos encontrarán —respondió Jasper intentando prender la linterna que había llevado con él, pero fallando miserablemente—. Esta mierda no sirve, así que te toca guiarnos, eres la única que conoce el departamento.

Angela asintió y caminó delante de él, conocía el departamento tan bien como conocía el suyo, había pasado tantas horas ahí como Bella en el suyo, por esa razón es que conocía la salida de emergencia que estaba escondida justo detrás de los contenedores de basura y sabía que la llave secreta del departamento se encontraba detrás del candelabro de luz.

Había sido demasiado fácil entrar a pesar de que había dos guardias que se suponía estaban cuidando el edificio.

Caminó delante de Jasper —a quien le hizo colocarle las manos en la cadera para que la siguiera y evitar chocar con algo que llamara la atención de los guardias— con las manos extendidas y dando pasos pequeños, conocía el departamento, pero no estaba segura si los bomberos habían movido algo de lugar, o algún mueble estaba tirado.

Llegaron a la habitación con Jasper tropezando solo una vez con sus pies, Angela pudo ver con la poca luz que se filtraba de la ventana la habitación de Bella y como el suelo seguía demasiado húmedo, en algunas partes aún había agua.

—Ve y abre un poco la cortina, no logro diferenciar nada del armario.

Jasper asintió y caminó a la ventana, solo eran tres a lo mucho cuatro pasos, pero Jasper se las arregló para tropezarse y caer sobre la cama.

—Mierda.

—Guarda silencio.

—Es difícil guardar silencio cuando me he mojado todo —protestó—, si termino enfermo, Edward me tendrá que pagar la consulta.

—Te la pagará el estado si nos atrapan aquí adentro —le interrumpió Angela—. Ahora ve a hacer lo que te pedí, que si nos llegan a descubrir te culparé a ti de todo, no pienso pisar una prisión, soy demasiado bonita para ir a una, tú, por otro lado, serías un buen juguete sexual.

—El único juguete sexual que quiero ser es el tuyo.

—Lo serás si logramos salir de aquí, ahora apresúrate.

Segundos después, la luz de la calle iluminó lo suficiente la habitación para que Angela encontrara la manija del armario y la abriera, apenas fue solo un centímetro cuando el putrefacto olor llegó a su nariz.

—No me digas que la tubería del drenaje fue la que explotó ahí —protestó Jasper—, porque si lo es, mejor nos damos por vencidos, no pienso tocar nada.

Angela estuvo tentada a cerrar el armario y marcharse, dándose por vencida en su intento por recuperar el vestido, pero no pudo hacerlo.

Recordó cada una de las veces en las que Bella estuvo ahí para ella, en las buenas y en las malas, en los elogios y regaños, en cada travesura la acompañó, fue su fiel amiga que nunca la acusó, ni siquiera la traicionó cuando ella terminó castigada también. Cuando estuvo gravemente en el hospital debido a la preeclampsia una vez que nació Sophie, fue Bella quien se hizo cargo de la niña sin siquiera tener la responsabilidad de hacerlo, quedándose con ella durante algunas noches solo para que sus padres pudieran descansar y pasar tiempo con su nieta recién nacida, Bella fue el tutor legal de Sophie mientras Angela estuvo en coma inducido, nadie se lo pidió, ella había aceptado esa responsabilidad, incluso estuvo dispuesta a adoptar a la niña en caso de que Angela no sobreviviera, cuando despertó, fue Bella quien se quedó con ella, quien la ayudó a ducharse, incluso a ir al baño, había peleado a su lado, ambas crecieron juntas, se acompañaron, fueron el apoyo que la otra necesitó.

Nunca dudó de la amistad de Bella y jamás dejaría que ella dudara de la suya.

—No, Angela…

Ignorando a Jasper, se tapó la boca y abrió el armario, el putrefacto olor y las arcadas de asco de Jasper no la detuvieron de revisar la ropa mojada, los protectores que guardaban los trajes y vestidos importantes de Bella, como el vestido con el que se graduó del instituto, el de sus dulces dieciséis y el de graduación de la universidad, estaban colgados a la derecha.

—Voy a vomitar —escuchó gimotear a Jasper.

Tragándose el profundo asco que sentía, bajó un poco el cierre del último protector, encontrando la tela blanca, subió nuevamente el cierre y descolgó el gancho.

—Lo tengo, va…

—¿¡Quién anda ahí?!

—¡Vámonos, ahora!

Angela corrió fuera de la habitación seguida por Jasper, lograron salir del departamento, pero en su carrera hacia las escaleras Angela chocó con el pecho del oficial.

—¿Ustedes qué hacen aquí? El edificio está clausurado, ustedes…

Antes de que pudiera seguir hablando, Angela notó como Jasper arrojaba lo que parecía ser una toalla, el oficial gimoteó probablemente debido a que estaba mojada por residuos de cañería y no por agua.

Jasper la jaló hacia las escaleras de emergencia y bajaron corriendo lo más rápido que pudieron, ignorando los gritos del oficial; lograron salir del edifico y siguieron corriendo, pasaron justo a un lado del auto en donde Tanya y Emmett les esperaban, Angela sabía que debía subir y gritar que aceleraran pero no pudo detenerse, tan solo corrió y corrió, con el protector en donde el vestido de Renée se encontraba seguro ondeando como un estandarte de triunfo y ella manchada de porquería en sus manos y seguramente en parte de su ropa.

Pero no importaba, tenía el vestido, lo había recuperado y Bella dejaría de estar tan triste.

No supo por cuánto tiempo estuvo corriendo ni caminando, solo sabía que estaba lo suficientemente lejos y estaba sana, salva y apestosa, pero ningún policía le seguía, lo cual era bastante bueno.

Un auto se detuvo justo a un lado de ella, Angela frunció el ceño, lista para correr si era necesario, pero en cuanto bajaron la ventanilla y apareció el rostro de Tanya, sonrió.

—No sé si tomar tu locura de correr por quince cuadras oliendo a mierda como un signo de valentía o de estupidez.

—Es un signo de que haría todo por mi mejor amiga.


Hola!

Yanina, muchas gracias por la ayuda con la revisión del capítulo, eres la mejor.

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