Twilight y sus personajes pertenecen a Stephenie Meyer, la historia es mía

Solo para mayores de 18.

Yani, Sarai muchas gracias por ayudarme con la corrección de capis!

Las invito al grupo: Erase una vez... Edward y Bella en Facebook


Octubre, 2005. Siete años atrás.

—Sabes, creo que en todo este tiempo no te lo he dicho, pero nunca es tarde. No me gustan las sorpresas —murmuró Bella mientras trastabillaba a cada paso—. Y sin duda, debí incluir que tampoco me gusta viajar o caminar vendada.

—Deja de quejarte un segundo, Torpe—cuchicheó contra su oreja, haciéndola estremecer con esa voz cadenciosa—, además, ya estamos aquí.

—¿Me puedo quitar la venda ahora?

—Yo lo haré.

Pero no lo hizo, por el contrario, Edward sujetó su rostro y pronto, suaves labios como el terciopelo comenzaron a besarla. Bella sonrió entre sus labios, amando su sabor y su calor, levantando los brazos para envolverse en él. No importaba cuánto tiempo llevaran juntos, a estas alturas, estaba temiendo que nunca iba a superar lo bien que se sentían sus labios contra los de ella, su sabor, su aroma, sus fuertes manos en sus caderas…

—Hmm —ronroneó él, depositando suaves besos en la comisura de su boca—, ¿sabes, Bella?, este es el problema contigo, haces que me olvide de todo.

—Soy yo la que sigue con la venda puesta, y no me ves quejándome.

—A eso me refiero. —Se rio, quitándole la venda.

Bella parpadeó deslumbrada antes de que su mirada se enfocara en el edificio frente a ellos.

—¿Y este lugar?

Edward, quien estaba detrás de ella, la rodeó entre sus fuertes brazos, apoyando la barbilla en su hombro, su cabello haciéndole cosquillas en la mejilla.

—Se llama Insignia, y… decidí que quizás aquí sí tenían calefacción. —Ella se giró entre sus brazos.

—¿Rentaste un nuevo departamento? —preguntó, mirando de nuevo el edificio.

—Hice un poquito más que solo eso. —Bella lo miró sin comprender, haciéndolo reír—. Me lo compré. —Estiró un par de llaves hacia ella—. ¿Quieres hacerme el honor?

—¿Es en serio?

—Sabes que ahora que la banda está abriendo los conciertos en estadios, me va mucho mejor, puedo costearlo. —La besó con suavidad—. Y si ya terminaste de "arruinar" el momento, ¿quieres subir a conocer mi departamento?

La joven se ruborizó, haciéndolo reír mientras tiraba de su mano. Bella observó el fino culo de Edward envuelto en vaqueros descoloridos mientras subían las escaleras, y luego, suspiró de satisfacción cuando él se giró para mirarla con esos ojos verdes chispeantes. Era una mujer muy afortunada, ¿no?

—¿Y bien, qué te parece?

Un poquitín avergonzada de ser atrapada mirando, Bella dejó de hacerlo para entrar. El lugar era… encantador, nada que ver con el lugar donde ella vivía, pero tampoco nada que ver con su destartalado departamento anterior. Solo le resultaba extraño que con el dinero que seguramente estaba ganando no comprara algo… mejor. Al menos, este lugar tenía una amplia sala, un solo baño, dos recámaras, la principal muy pequeña para su gusto, pero la impresionante vista era…

—¿Compraste un lugar en Seattle? —inquirió aún aturdida, mirando a través del cristal los enormes rascacielos frente a ellos.

—¿No te gusta? —Bella sonrió, caminando hacia la ventana, tocando el cristal mientras trataba de tranquilizarse.

—Por supuesto —dijo mirando los edificios—, es increíble que tengas un lugar como este.

—Qué bueno, porque quiero pasar aquí mucho tiempo… —Se acercó a ella, sus ojos brillando predadores—… contigo, estrenando cada rincón.

—¿Sí? —susurró acalorada mientras sentía sus labios recorrer su cuello.

—Obvio.

Sus grandes manos ahora estaban amasando sus pechos, haciéndola olvidar un poco el estrés que la estaba invadiendo, pero cuando él intentó quitarle la blusa, no pudo evitar retroceder un paso para mirarlo.

—¿Qué ocurre? —preguntó con la voz ronca, mientras ella se mordisqueaba el labio, cerrando algunos de los botones que él había soltado.

—Bueno, estás a un par de horas de Portland, así que… quizás no vamos a poder estrenar lugares tan seguido. —Él la miró detenidamente antes de pasarse una mano por el cabello.

—Lo sé. ¿Sabes?, he estado pensando que Swan roba demasiada energía de mi novia.

—No comprendo...

—¿No dijiste el otro día que Emmett y tu papá casi se agarran a golpes en la oficina?

Bella respiró hondo, recordando esa tarde no muchos días atrás, cuando Emmett mencionó que quería irse a vivir a México. Particularmente a un sitio llamado Cancún, alegando que allá sería el nuevo paraíso para las inversiones. Diciendo que tenía una idea para una tienda de cosas de la cultura Maya, que incluso podría fundar una colonia reviviendo aquella cultura… Charlie casi había tenido un colapso.

—¿Qué tiene que ver este departamento con esa pelea? —Sacudió la cabeza, enfocándose en su apuesto novio.

El sol que entraba en ese momento hacía que su cabello cobrizo se viera increíble, él se veía tan genial como siempre, de hecho, con esos ojos verdes y su expresión risueña, era la cosa más caliente que hubiera visto nunca. La camisa oscura nunca le haría justicia a su tonificado torso.

—Quiero que te mudes conmigo.

Y… eso resultó ser más efectivo que una ducha fría para disipar la lujuria.

—¿Estás loco? —dijo anonadada, dando incluso un paso hacia atrás—. T-Tenemos apenas dos años saliendo…

—¿Y eso qué?, te amo, nunca he dudado de lo que siento por ti. —Bella se ruborizó, desviando la mirada—. ¿A qué le temes?, ¿al cambio?, aquí encontrarías trabajo de inmediato, Bella.

—¿Ah, sí? ¿Quién me va a contratar? —comentó riéndose nerviosamente, Edward también se rio, pero sin ningún tipo de humor.

—¿Estás bromeando? Eres la mujer más apasionada que conozco y… —Levantó la mano antes de que pudiera hablar—. No lo digo por todo ese sexo en lugares públicos que hemos tenido —dijo guiñándole un ojo antes de ponerse serio de nuevo—. Lo digo porque nadie sabe manejar mejor que tú una banda, la maldita empresa incluso. Verás, aquí hay más de tres discográficas que se matarían entre ellas para poder reclutarte a ti, me lo han dicho. —Bella sonrió, sintiendo el rubor crecer en sus mejillas.

—¿Estás hablando en serio?

—No me ha causado gracia que varios tipos se acerquen a felicitarme, pidiéndome de paso tu tarjeta de negocios. —Bella sentía el rostro ardiendo, pero no ocultó su satisfacción.

—¿Tú crees que puedo empezar desde abajo e ir ganándome el puesto? —Edward se acercó, envolviéndola entre sus brazos.

—Si eso no te da miedo, estoy seguro de que pronto tendrás entre manos a una mejor banda y será mi ruina cuando presentes a nuestra competencia. —Ella se rio entre dientes.

—Tienes mucha fe en mí.

—Claro que sí, ojalá pudieras verte como yo lo hago.

—No sé si me guste pasar tanto tiempo sola… ya sabes, entre tus giras y todo eso… —Edward la besó con suavidad.

—El año que entra cumplo veintisiete, y he estado pensando… que quizás puedo retirarme. —Bella se tensó ante eso, pero no dejó que él pudiera verlo mientras continuaba hablando—. Aro se la pasa diciendo "canten esto", y los ejecutivos dicen "bailen esto, o hagan esto", no hay capacidad de toma de decisiones. No me gusta cómo maneja Aro la banda, nos dice qué hacer, qué decir, maneja nuestras finanzas, nuestro comportamiento…

—Bueno, eso es más o menos lo que hace un mánager —comentó Bella con una sonrisa.

—En fin, no quiero hablar de Aro. A lo que quería llegar, es que he estado pensando que estoy en esto desde que tengo cinco años, entre obras y escenarios, y cada año me vuelvo más viejo para estar en una boy band, lo he estado analizando por muchos meses en mi cabeza y ahora sé que quiero otra cosa, puedo poner aquí el taller para reparar autos clásicos que siempre he soñado.

—Ah… —Bella tragó saliva ruidosamente—, eso es… increíble, podrías hacer otra de tus pasiones. —Edward buscó sus ojos, mirándola de esa manera que podría derretirla y volverla solo un charco de emociones.

—Múdate conmigo, Bella, empecemos nuestras vidas ahora.

—Es que… —respiró profundo, soltándolo—, yo… Edward, esto va tan rápido, no lo sé… además papi tendrá un infarto si renuncio para mudarme contigo y sin estar casada. —Lo miró alarmada—. Lo siento, no quería decir que nos casemos para poder mudarnos juntos, yo solo…

—Casémonos entonces.

—¿Qué? —Y entonces él estaba descendiendo como... sí, en una rodilla y sacando una cajita con…—. Oh, Dios…

—De hecho, mi nombre es Edward Cullen —bromeó con una media sonrisa desde su posición en el suelo—. Ya sabes lo que soy, alguien imperfecto, lleno de errores, tal vez no pueda darte siempre la vida a la que estás acostumbrada, pero nunca he estado más seguro en mi vida de querer estar con alguien y hacer todo correcto para ella. ¿Te casas conmigo?


Una disculpa porque me faltaba este capi antes del presente, pero ahora sí, el que sigue es presente, saludos!

Gracias por comentar: Camilla Fava, este capi te salvas del presente otra vez, el que sigue no, jaja, tulgarita, mony17, paupau1, Gloria, Adriu, Maribel 1925, Yoliki, Esal, Lidia withlock, Jupy, rjnavajas, Somas, saraipineda44,torrespera172, patymdn, Leah De Call, Karla, Melina, carolaap, angryc, Injoa, Liliana Macias, DBMR1, nydiac10, Tecupi, miop, me equivoqué, me perdonas? Milacaceres11039,Yenix304, jajaja muero cuando dices prosti bailarina, Tata XOXO, Valentina delafuente, Lizdayanna.

Guest y lectores silenciosos, gracias por leer.