CAPITULO XIX.- CAPULLO DE FLOR

- ¡UNA VEZ MÁS! – Pedía una agotada Sam Manson entre jadeos a sus maestros.

- Ya es suficiente – respondía Dan

- ¡NO! Aun me quedan fuerzas

- Sam… - Dan la miraba preocupado y a la vez impresionado por su convicción.

- ¡Dijiste que no tendrías compasión! Pues bien quiero más – ella seguía jadeante, mirándolo con fuego en las pupilas

- Es admirable su determinación – decía Maleza mientras miraba atónito el aguante que tenia esa chica

- Igual que un felino cazando a su presa – Soltó para sorpresa de Maleza – Muy bien Gatita ¿Quieres más? Te vamos a dar más.

Él comenzó a clonarse de tal forma que parecían ser infinitas sus copias, ella se colocó en posición de batalla, sus ojos amatistas tomaron un color completamente verde y con una sonrisa comenzó a levantar sus manos haciendo que la tierra vibrara, un ejército de enormes plantas vivientes salió del suelo de golpe y comenzaron a atacar los clones de Dan Phantom. Las ramas servían como lanzas que atravesaban uno a uno a algunos clones, mientas las lianas atrapaban y estrujaban a otros hasta hacerlos desaparecer. Al final en la arena sólo quedaban Dan y Sam, ella tenía la respiración agitada y el sudor emanando de cada poro, los golpes eran evidentes en su cuerpo a estas alturas y el cansancio comenzaba a cobrar factura; por otro lado, él seguía impasible, sin evidencia de pelea en su cuerpo.

- ¡ROUND FINAL!

Gritó Dan y acto seguido se abalanzo directo hacia Sam mientras ella levantaba un muro de plantas, el cual estallo después de que un rayo de ectoplasma se estrellara contra él, Dan atravesó el humo topándose con la nada, cuando de pronto una espina roso su mejilla dando paso a otras más las cuales apenas si pudo esquivar, una patada golpeo su rostro seguida de los puños de la joven, ambos comenzaron a pelear uno a uno a puño limpio, estaban al mismo nivel y eso era evidente, Sam había progresado considerablemente. El puño de él golpeó su mentón y ella voló varios metros hasta quedar en el piso, él se acercó a su cuerpo, estaba a punto de caer inconsciente y aun así miraba a su entrenador desafiante.

- Se termino Gatita, ahora a descansar

- Aún no – respondió tratando de incorporarse, el suelo crujió y una planta salió velozmente disparándolo hacia el otro extremo, Sam se dejó caer por completo en el piso.

- Ahora si se terminó – quedó inconsciente después de estas palabras.

- Bien hecho Dan, la llevaste al límite – maleza se acercaba hacia el con una sonrisa en el rostro

- Y aun así logró seguirme el paso, además de darme un buen golpe.

- Es una excelente estratega, pero si él no lucha con nosotros no funcionara… fuiste muy claro en ese punto.

- Lo hará, al final lo hará

- ¿Cómo estas tan seguro?

- Digamos que somos muy similares, además de que lo mantengo vigilado…mientras tanto es mejor que nosotros nos preparemos ya que no tardará en atacar.

- ¿Amorpho?

- Será mejor que no sepas quien… por lo pronto la llevaré a casa a descansar

Dan tomó a Sam entre sus brazos y acto seguido abrió un portal fantasma que daba directo a la habitación de Sam en su mansión en Amity Park.

- Mientras yo regreso contacta a los otros y pregúntales si están listos

- Entendido

Entró al portal e instantáneamente este se cerró dejando a maleza sólo, del otro lado Dan posaba a Sam sobre su cama mientras con la mirada recorría cada detalle de esta, se transformó en su forma humana, algo similar a Danny, sólo que más musculoso y con el cabello largo además de ojos color miel. Usaba pantalón de mezclilla color negro al igual que su camiseta, cadenas adornaban las presillas de su pantalón cayendo en curva hacia sus bolsillos, una chamarra de cuero y botas negras. Miraba con detenimiento a la mujer que ahora dormía plácidamente en aquella suave cama, parecía un ángel dormido ¿Quién diría que bajo ese rostro angelical se escondía una mujer guerrera, fuerte y sensual? La contempló por largo rato y no dejaba de preguntarse ¿Cómo había podido ser tan estúpido? Agradecía el poder estar con ella, hablarle, hacerla reír ¿Cuántos años estuvo lejos de esa mujer? Ya había perdido la cuenta, la había perdido en una explosión, después cuando lucho con su pasado y ahora la recuperaba. Tres veces vio su vida pasar, tres vidas diferente y en cada una de ellas, seguía escogiéndola, seguía cayendo en sus encantos tarde que temprano.

- Vaya Danny Fenton, pero sí que has sido estúpido y aun así ella te sigue escogiendo una y otra vez – Susurró y no sabía si se lo decía a si mismo o a su contraparte.

Salió de la habitación en dirección a la cocina como hacia cada vez que Sam caía rendida después de cada entrenamiento, comenzó a preparar algún platillo que le ayudara a recuperar las energías. Mientras cocinaba encendió la televisión y fue ahí cuando miró a su otro yo de la mano de una extraña y exótica mujer. "Daniel Fenton el recién divorciado multimillonario había terminado su romance con la Reina del Terror para salir con la exitosa empresaria Jade Asad" al parecer la noticia del día. Dan miró fijamente a la mujer que aparecía del lado de Daniel Fenton en un evento de caridad.

- Vaya que eres estúpido… ¿Qué tramas?

- Dan… - Una somnolienta Sam entraba a la cocina

- Deberías estar descansando Gatita – Pero ella no lo escucho pues miraba a la nueva feliz pareja que anunciaba el programa de espectáculos. – Sam, deberías recostarte – Dan la tomó por el hombro con delicadeza al percatarse que la lagrimas comenzaban a abandonar los ojos de la joven.

- ¿Tan rápido me remplazó? – apenas pudo susurrar con una voz temblorosa.

- Gatita… - Un suspiro lleno de dolor le interrumpió.

- Estoy bien, no es momento para pensar en romances… iré a ducharme – se giró sobre su cuerpo lentamente, era obvio que aquello le había afectado, Dan la miraba atónito pues sabía que esa reacción sumada a su fingida indiferencia sólo significaba que eso le había dolido realmente, ella por su parte intentó subir las escaleras, pero su pierna izquierda perdió toda su fuerza y cayó al suelo. Él se acercó poco a poco y comenzó a escuchar un leve llanto

- Gatita… por favor no intentes fingir, no frente a mi… - la tomo entre sus brazos, ella escondió su rostro en el pecho de él – Suéltalo...- El llanto se hizo más fuerte hasta inundar la habitación. – Después de esto te prometo que todo será mejor y tú serás la mujer más feliz del mundo. – Poco a poco ella se quedó dormida en sus brazos y una vez más la recostó ahora en el enorme sofá de la sala.

En la mansión Fenton la pareja del momento se encontraba descansando en la piscina.

- Danny ¿iremos mañana a la cena de gala?

- No lo sé, tengo entendido que Samantha Manson es una de las invitadas de honor.

- ¿Aún tienes miedo de que se aparezca? Ya tenemos un mes saliendo y no se ha presentado a ningún evento

- Lo sé, pero ella es impredecible y…no le he dicho que estoy con alguien más así que no sé cómo lo pueda tomar

- ¿Y qué? Hasta donde yo entendí fue un acuerdo mutuo su ruptura ¿Por qué tendrías que darle explicaciones?

- Yo… tienes razón

- Entonces ¿iremos?

- Si, confirma nuestra asistencia… cielo tengo que ir a la oficina regreso en un par de horas tu mientras elige algo lindo para mañana.

- ¡Gracias!

Jade sonrió y se lanzó a la piscina mientras él entraba a la mansión para cambiarse e ir a su empresa. El trayecto había sido largo pues Daniel se mantenía pensativo la mayor parte del tiempo, al entrar a su oficina se dio cuenta de que lo esperaban Tucker y Jazz.

- Que sorpresa, ¿Sucede algo?

- Esto es oficialmente una intervención hermanito.

- ¿Intervención?

- Viejo, estamos preocupados por ti, te la pasas de fiesta en fiesta, de bar en bar, casi no vienes a la empresa y sin mencionar a esa tal Jade

- ¿Y eso que tiene que ver? Tengo derecho a divertirme

- Pero tu estas cayendo en excesos… cuando te paras a la empresa duras días y noches sin dormir por trabajar y después regresas a las fiestas con la tal Jade… te estas destruyendo y eso me preocupas – le dijo Jazz

- Hago mi trabajo y mantengo la empresa estable, lo métodos no deberían importar.

- Danny… esto es por lo que pasó con Sam ¿cierto? - le confrontó Tucker

- No la vuelvas a mencionar – respondió con voz sepulcral y una mirada de fuego a su amigo

- Amigo, tienes que desahogarte, pero esta no es la forma… búscala, habla con ella y arreglen sus cosas, se que la amas y ella a ti…

- ¡DIJE QUE NO LA MENCIONES NUNCA MÁS, ELLA ME DEJO Y YO TENGO DERECHO A OLVIDARLA!

- ¡MÍRATE COMO ESTAS, ES CLARO QUE NO PUEDES OLVIDARLA Y SÓLO TE HACES MÁS DAÑO O HABLAS CON ELLA O BUSCAS TERAPIA!

- ¡QUISE HABLAR CON ELLA Y NO ME LO PERMITIÓ! ESE MALDITO LA APARTÓ DE MI VIDA – gritó por fin derramando lagrimas – ¡ÉL SE LA LLEVÓ A LA ZONA FANTASMA!, ELLA VA Y VIENE, ¡PERO ME EVITA Y NO ME DEJA ACERCARME! – Danny se cubría las manos mientras lloraba desconsoladamente sentado en su silla.

- Escucha, ella esta dolida y creo que ocupada en su misión…

- ¡ESA MALDITA MISIÓN, ESA MALDITA PROFECÍA ME LA ARREBATARON!

- ¿NO CREES QUE TAL VEZ ELLA TENGA RAZÓN?

- A veces, pero ¿cómo podría yo retractarme? – Respondió derrotado.

- Mañana habrá una cena en la que es invitada de honor y tengo entendido que confirmaste junto con Jade. – habló jazz quien se había mantenido en silencio

- ¿Y? ¿crees que quiera hablar conmigo? Aun no se sabe si asistirá…

- De eso me encargo yo, tu sólo preocúpate por lo que le dirás.

- Gracias Jazz… Gracias Tucker.

Sam se encontraba profundamente dormida, cuando el aroma a tofu y verduras cocidas mezclado con unas suaves caricias en su rostro la despertaron, levente abrió un ojo mirando con él al dueño de la mano que se posaba en su mejilla.

- Despierta es hora de comer – le dijo dulcemente.

- No quiero. – Respondió haciendo un puchero de niña pequeña

- No es de que quieras, debes reponer energías. – dijo mientras tomaba con una mano el plato y con la otra un tenedor, acto seguido tomó con el algunas verduras y tofu y lo llevó directo a la boca de Sam – Abre la boca -ella sonrió y obedeció - ¿Vez? Solo te gusta el drama. – repitió la acción y ella sólo se dejó consentir.

- ¿Por qué haces todo esto?

- Es lo menos que puedo hacer después de apalearte en el entrenamiento.

- ¿Sólo por eso? – Dan sonrió

- No, me gusta consentirte

- ¿Por qué?

- Por que espere tres vidas para estar contigo

- Aún no logro comprender todo eso que me cuentas y menos que tu y Daniel sean el mismo.

- Es difícil de explicar y de entender, yo mismo dure confundido un tiempo… muy bien es hora del baño

- ¿También?

- Tengo que limpiar tus heridas

- Esta bien – Ambos subieron a la habitación y después de que ella tomara una ducha, entró en la tina de baño llena de agua caliente – Esto es relajante – Dan entró con un botiquín - No es necesario que te tomes tantas molestias

- No son molestias, quiero hacerte feliz y disfrutar estos momentos antes de que nos llegue la hora de la verdad.

- Entiendo… Dan hay una invitación para un evento social mañana por la noche al que según mi representante debería ir.

- ¿Y quieres ir? – Preguntó mientras con una gasa comenzaba a poner una solución en las heridas de ella

- No quiero ir sola, pues también me dijo que Danny acababa de confirmar su asistencia hace unas horas

- Ya veo ¿Deseas que te acompañe?

- ¿Lo harías?

- Seria una buena oportunidad para hacerle sufrir un poco – respondió con una sonrisa maléfica

- Dan… - Le reprocho por su respuesta

- Perdón es la costumbre… estas listas, cuando quieras ir a la cama adelante, es hora de que regrese.

- Dan…. – Sam bajo la cabeza mientras se sonrojaba - Quisiera que me acompañes a la cena

- Lo haré no te preocupes

- Y quiero que te quedes esta noche, no quiero estar sola

- Esta bien, te espero afuera

- No, debes tomar una ducha

- ¡JAJAJAJAJAJA! – se carcajeo ante tal comentario – Gatita, yo lo hice cuando dormías

- ¿Y por qué te burlas?

- Por las cosas tan simples por las que te preocupas, anda vístete mientras yo te espero afuera.

Después de unos minutos Sam salió con una bata de dormir negra, ambos se acurrucaron en la enorme cama y ella poco a poco comenzó a sucumbir ante el sueño mientras que él acariciaba su cabello. La amaba, la deseaba, pero no la tocaría, no esa noche, prefería admirarla y verla descansar entre sus brazos como siempre había soñado, como no había podidito hacerlo antes.