La serie de Once Upon a Time y sus personajes aquí mencionados no me pertenecen.

Gracias por los comentarios/reviews, por los likes, follows, kudos y estrellitas.

El final de la historia, está muy cerca… Espero les guste y puedan perdonar cualquier error.

Agradecimientos a autumnevil5, a quien traigo loca con tanta actualización jaja.


Regina llevó las manos hasta lo que habían puesto en su cuello tratando de quitárselo a pesar de que estaba a punto de derrumbarse porque no sabía si había perdido a su alfa.

Pensaba vagamente que no, porque si estuviera muerto ella estaría muriendo también y no se sentía así, aunque estaba muy asustada y preocupada.

Estaba en peligro, embarazada y su alfa no estaba con ella. Eso la ponía en mal estado y la hacía sentir estrés que sabía bien no le hacía nada bien a sus bebés

- Es inútil. Es el brazalete de tu madre, ¿lo recuerdas? - preguntó Pan - Lo hemos convertido en un precioso collar que cubre la marca y que impedirá que otro alfa te pueda reclamar - le contó mientras veía el cuerpo de Hook con la espada del príncipe atravesándolo - Realmente logró matarlo - se río

- ¿David está vivo? - preguntó Regina al mismo tiempo que el niño perdido habló del pirata.

Se puso de pie para encararlo y constató que detrás de él, estaba Rumpelstiltskin y los demás piratas que parecían contrariados al presenciar la muerte del capitán.

Se sentía nerviosa, claro que sí, porque estaba en compañía de puros alfas y Peter Pan

- ¡Por supuesto que lo está! - exclamó efusivo - ¿Crees que me arriesgaría a que mueras? ¡No! - aclaró denotando obviedad - Majestad, te necesito viva. A tí y a tus pequeñas niñas - soltó una extraña carcajada entre divertida, malévola y burlesca que sólo logró asustar más a Regina.

En un impulso poco inteligente quizá, se dio la vuelta tratando de huir, pero la magia de Rumpelstiltskin la envolvió.


Apareció en su propia sala, suspendida en el aire a unos cuantos centímetros del suelo, sujeta de manos y pies por ramas de árbol que entraban por las ventanas de la Mansión.

Trató de jalar, pero sólo consiguió que las ramas se ajustarán más alrededor de sus muñecas y tobillos haciéndola soltar un pequeño quejido de dolor

- Como bien sabrás éste no es el árbol de la verdad. Así que no importa cuántas tonterías digas, no te van a soltar - Pan apareció en la puerta de la sala llamando la atención de la omega

- ¿Qué quieres? - preguntó Regina denotando su enojo, aunque más bien era un intento desesperado por defenderse a pesar de que no podía hacerlo

- Te dije que tenía un plan y que te tenía un lugar muy especial - le recordó - Quiero que Storybrooke, sea el nuevo Neverland - comenzó a decirle

- ¿Dónde están David y Henry? - preguntó la reina clavándole un intento de mirada fría claramente ignorando lo que Pan decía

- Oh, no arruines mi momento - estampó el pie sobre el suelo cual niño caprichoso - ¡Oscuro! - llamó a su hijo que apareció de inmediato ahí - Silénciala - ordenó.

Una mordaza apareció en la boca de Regina, la cual, le impedía hablar. Se retorció un poco y nuevamente las ramas apretaron, treparon un poco por su cuerpo y tensaron lastimándola un poco

- Mientras más te resistas, más se van a ajustar y a jalar. Compórtate cómo la buena omega de David que eres y serán más dóciles contigo - vio los ojos de Regina encenderse con furia ante la mención del príncipe.

Pan volteó a ver a su hijo

- Regina, por favor - masculló el Oscuro con su voz de alfa y esta vez, los bellos ojos chocolate brillaron por un segundo vulnerables y suplicantes, pero después, se llenaron de lágrimas y volvieron a tornarse furiosos e indignados.

Oh, Dios. No podía odiar más a Rumpelstiltskin en ese momento aunque sabía que no debía. Él sólo estaba siguiendo órdenes del niño perdido, pero le lastimaba que usara ese "por favor" por lo que significaba

- Como decía - Pan decidió proceder - Storybrooke será el nuevo Neverland. Los alfa se encargarán de matar a los betas y omegas adultos. Los niños se convertirán en niños perdidos y tú, la magnífica e inigualable reina, la omega con magia, serás la encargada de concebir niños con magia para mí - los ojos le brillaron con maldad y los de Regina se tornaron horrorizados sobre todo cuando el niño perdido caminó hasta ella - Quiero niños perdidos que sean fuertes y poderosos, y sólo tú podrás hacer esa labor - alargó una mano para tocar el vientre de la reina que se agitó desesperada tratando de evitarlo. Nuevamente las ramas la obligaron a parar - ¿Te imaginas? - preguntó cómo perdido entre sus perturbados pensamientos - Todo un ejército para salir al mundo sin magia, apoderarnos de él y de cualquier otro reino que se me antoje - la omega soltó un pequeño gemido desesperado cuando Pan le tocó el vientre - Si tienes omegas con magia, tendrán el mismo destino que tú. Estarán condenadas a darme más niños perdidos mágicos - cerró los ojos tomando un largo respiro para luego, abrirlos y soltarlo. Miró el bello rostro angustiado de Regina y sonrió de medio lado mientras quitaba la mano - No te preocupes, ellas no sufrían tanto. Nadie las reclamará, estarán libres de todo vínculo. No como tú, Majestad. Sufrirás al estar lejos de tu alfa, lo harás cuando un alfa que no es el tuyo te tome y agonizaras llevando hijos que no serán de tu alfa en el vientre - río de nuevo, disfrutando de ver el terror y sufrimiento reflejados en el rostro de la omega.


Mientras tanto, Emma, Snow y August se organizaban para buscar a los niños

- Creo que no debemos preocuparnos por David y Regina, ellos podrán defender y proteger el uno al otro. Lo importante ahorita es encontrar a los niños - dijo Víctor mirando a los angustiados padres

- Iremos August y yo. Estoy segura que los llevó al bosque - dijo Emma

- También iré yo - se apuntó la princesa

- No - la rubia se paró frente a la beta - Mamá, por favor. No quiero que salgas lastimada. No tienes magia, aunque yo tampoco - se mordió el labio inferior - No quiero perder a ninguno de ustedes - tragó pesado sintiendo un nudo en la garganta

- Mi pequeña - Snow acunó el rostro de su hija - Nunca he tenido magia, jamás me fue necesaria para defenderme. Te lo demostré en el bosque. Voy contigo, Emma - aseguró - Sólo iré por mi arco a casa y los alcanzaré. No debemos demorar más, es importante encontrar a los niños antes de que sea tarde - les recordó.

August tomó a Emma de la mano y salieron de ahí, mientras la princesa hacía lo mismo, pero tomaba un rumbo diferente.


La reina ya se había cansado de luchar contra las ramas, tenía las muñecas y tobillos realmente adoloridos y estaba segura que si seguía se causaría feas heridas.

Había tratado de no llorar y dejar que la angustia y el miedo no la invadieran, pero fue imposible.

El no saber nada de David, ni de Henry y saber lo que Pan quería hacer con sus niñas y con ella, la estaban matando de horror y desesperación

- ¿Ya entró al bosque? - escuchó que Pan preguntaba, quizá desde el comedor o vestíbulo de la Mansión. No podía decirlo con seguridad

- - aseguró alguien más - Entró junto con el beta escritor - contó

- Oscuro - Pan invocó a su hijo y después, ya no escuchó nada más por un par de minutos

- Oh, Dios - uno de los piratas apareció en la entrada de la sala y de inmediato Regina supo que era la persona con la que el niño perdido habló al principio - Eres realmente hermosa - habló maravillado comenzando a acercarse y la reina se inquietó - Tranquila, omega - le habló con calma, pero con su voz de alfa en un vago intento por ejercer su dominio sobre ella - No importa que tú y tus crías huelan a David, voy a gozar mucho el poderte tener - alargó sus manos con toda la intención de alcanzarla provocando que Regina se moviera desesperada y que las ramas subieran por sus antebrazos y pantorrillas para inmovilizarla

- Sin tocar - advirtió Pan antes de que eso sucediera - Nadie puede hacerlo sin mi autorización - caminó hasta interponerse entre el pirata y la reina que tenía la respiración acelerada - Además, sé que ustedes, animales - enfatizó la última palabra - van a follarla sin cuidado y no quiero que lastimen a las niñas - sonrió volteando a ver el vientre de la omega

- ¿Y cuándo podremos hacerlo? ¿Hasta que las tenga? - preguntó molesto porque era obvio que la reina no estaba por dar a luz

- Primero quiero que cumplan mis órdenes - le encaró de vuelta - Vayan por las omegas ordinarias de la ciudad. Maten a quien se interponga en su camino. Demuéstreme que se merecen los considere para engendrar niños perdidos - le sonrió al pirata quien sintió un escalofrío recorrerle la piel por la diabólica imagen.


Snow llegó corriendo al apartamento con toda la intención de tomar su arco e irse al bosque para ayudar a Emma, pero al llegar hasta su cama se llevó la sorpresa de que ahí, recostado, estaba el príncipe

- ¿David? - preguntó extrañada y de inmediato se acercó al no recibir respuesta.

Se percató que no respiraba y, preocupada, lo agitó un poco en un intento por despertarlo.

El garfio de Hook encajado en el hombro del alfa llamó su atención y lo sacó sin pensarlo, solo que, al inspeccionar la herida, se dio cuenta que ésta no sangraba ni mostraba signos de haberlo hecho, algo que no era normal.

A menos que…

- Es una maldición. Una maldición de dormir - se dijo así misma con alivio al pensar que no estaba muerto, aunque era como si lo estuviera.

Se mordió el labio inferior levemente mientras se atrevía a acariciar el rubio cabello del príncipe y, por el mismo impulso del momento, se inclinó para besarlo.

Una y otra vez, aún con la vaga esperanza de ser ella quien pudiera despertarle a pesar de saber bien que sería imposible porque ya no había amor entre ellos.

Lloró un poco, de impotencia y coraje porque reconocía todo lo malo que había hecho, todos los errores cometidos, con él, con Emma, Henry y hasta con Regina que en realidad nunca tuvo la culpa de nada, al menos en lo que respectaba lo ocurrido desde Neverland.

Era una omega que fue prácticamente arrojada en celo a tres alfas y no había manera en que salieran de ahí sin que uno de ellos la hubiera tomado y reclamado.

Y no, ahora menos que nunca se arrepentía de haber detenido a Emma y dejar que David se hiciera cargo de la reina.

Reconocía el cambio en Regina y nadie habría sido tan buen alfa con ella como el príncipe. Habría sufrido mucho a manos de cualquier otro

- Regina - dijo de pronto, cayó en cuenta que la omega debía estar sola y estaba embarazada, con seguridad estaba angustiada y desesperada por estar lejos de él y era la única que podía despertar a David.

Se levantó, tomó su arco y caraj y salió apresurada de ahí con la esperanza de que no fuera demasiado tarde.


La reina estaba cansada y agotada de estar en esa posición. Sus muñecas y tobillos dolían. No tenía idea de cuántas horas habían pasado, pero debían ser algunas.

Miró hacia la ventana para percatarse que seguía siendo de noche. Igual que la última vez que volteó.

De pronto, hubo más ramas que la sujetaron ahora de brazos y piernas liberando al instante la tensión que había en sus extremidades.

Volteó a la entrada de la sala y ahí frente a ella, estaba Rumpelstiltskin. Trató de hablar, de convencerle que le ayudara, que le dijera qué habían hecho con David, pero nuevamente las ramas apretaron y la mordaza impidió que sus palabras fueran escuchadas

- Relájate un poco, querida - habló con calma, casi nostálgico.

Alzó la mano y obligó a las ramas a aflojar un poco el cruel agarre al que sometían a la reina quien le miró con agradecimiento.

El Oscuro llevó una mano hasta el vientre de la omega que se desesperó al pensar que le tocaría y arruinó el trabajo hecho con las ramas que volvieron a ajustarse.

Sin embargo, se detuvo antes de hacerlo.

Pasó su mano sobre la pequeña curvatura y sus ojos se abrieron grandes con asombro.

Dio un par de pasos hacia atrás y miró a su antigua aprendiz que derramaba ahora un par de lágrimas y podía verla luchar contra sí misma, como tratando de conservar la cordura y no dejarse llevar por la omega en ella que debía estar devastada al estar lejos de su alfa y no saber nada de él

- ¿Serán omegas? - la pregunta del niño perdido les tomó por sorpresa a ambos.

Pan estaba cruzado de brazos y recargado en el marco de la puerta de la entrada de la sala observándose

- Eso es imposible de saber hasta que nazcan - respondió el Oscuro mirando el bello rostro preocupado y mortificado de Regina

- Pero tienen magia, ¿cierto? - preguntó molesto por la respuesta.

Y oh, cómo le habría encantado mentirle para que perdiera interés en Regina y las pequeñas, pero no podía, el poder de la daga era mucho más fuerte que él

- Sí - respondió y una vez más la reina se retorció desesperada entre las crueles ramas que no parecían tener piedad con ella cuando hacía eso

- ¿Esa es una buena posición para que dé a luz a las niñas? - preguntó Pan con verdadero interés mientras ladeaba la cabeza viendo a Regina. Obviamente habría que hacer un pequeño ajuste con las ramas en las piernas

- Debes tener cuidado. Regina te dará niños muy poderosos, pero forzarla a tener hijos, a entrar en celo y embarazarse de nuevo muy seguido, podría no ser bueno para ella - explicó el Oscuro tratando de hacer tiempo, buscando distraer a su padre y que no le ordenara acelerar el embarazo de una vez porque en cuanto lo hiciera, todo iba a comenzar

- No me digas lo que tengo qué hacer - demandó enojado y Rumpel giró hacia él

- La tienes lejos de su alfa, de su otro hijo, y en cuanto tenga a estas niñas y las separes de ella, decaerá anímicamente - explicó haciéndole ver que no sería tan fácil como él pensaba - Es una omega - le recordó porque tal parecía que no estaba tomando en cuenta la naturaleza de la reina en ciertos aspectos

- Sí, sí, y en cuanto la hagas entrar en celo y otro alfa la insemine, se le olvidará y vivirá para ese nuevo niño - dijo restándole importancia a lo dicho por su hijo.

Se subió al sillón largo y se acomodó en cuclillas sobre el mismo

- Niños que no serán de su alfa y que también le quitaras - habló con serenidad, pero con palabras llenas de verdad y eso logró exasperar al niño perdido que se puso de pie arriba del lujoso sillón

- Ve por el médico de los embarazos. ¡Ahora! - ordenó furioso y el Oscuro desapareció el instante - ¿No te parece irritante? - le preguntó a Regina quién obviamente no pudo responder. Se bajó del sillón y se acercó a ella - Te ves muy bien así, Majestad. Callada, como una buena y obediente omega, sin esa lengua tan afilada que tienes que nada tiene qué ver con tu naturaleza - le sonrió extrañamente - Tu madre te crió como quiso y tu alfa se enamoró tanto de ti que no se esforzó por enseñarte a comportarte, pero yo, haré que cumplas con tu verdadero destino, aquello para lo que viniste al mundo. Para que entres en celo, te follen, te preñen y tengas hijos por siempre… - murmuró reflexionando en lo dicho por Rumpelstiltskin e ignorando los desesperados e inútiles intentos de la reina por escapar y los sonidos apagados que lograba articular a través de la mordaza.

Si no tenía cuidado, podía lastimar seriamente a la omega y, además, no le sería eterna.


- Tienes que irte. No voy a aceptar y eso significa que estaré condenada a estar aquí por siempre, pero tú sí puedes hacerlo. Necesitas salvar a Henry y a los demás niños - le dijo Emma al beta.

Rumpelstiltskin había hecho su aparición hacía poco. Lo hizo para decirle a la alfa que estaba atrapada en un bosque perdido y que no podría salir de ahí, a menos que aceptara la oferta de convertirse en una niña e irse con Snow de Storybrooke por siempre

- Me iré - accedió August - Pero encontraré la forma para que puedas salir de aquí sin que tengas que aceptar el ofrecimiento de Pan - tomó el rostro de la alfa y le besó en la mejilla para luego irse.


Pan seguía molesto, pensando en todo lo que dijo Rumpelstiltskin. Estaba enojado porque su hijo, tenía razón.

Tomó el frasco donde tenía atrapada al hada verde

- ¿Por qué estás enojada, Tinkerbell? Pensé que odiabas a la reina - le dijo acercando su rostro a ella.

El hada le miraba enojada, pero sabía que debía ser más inteligente que Pan, había estado escuchando todas las conversaciones y tenía una idea.

Se acercó al vidrio, usó su aliento para empañarlo y comenzó a escribir

- "Él te está manejando" - leyó el niño perdido - ¡Claro que no! - exclamó molesto.

Tink limpió con su mano, para repetir el proceso y volver a escribir

- "Es mucho más poderoso que tú, los niños también lo serán, podrían vencerte" - fruncía el ceño mientras leía - Serán míos, no harían eso nunca - sacudió un poco el frasco haciendo que Tink rodara dentro del mismo.

El hada sacudió la cabeza recuperándose del brusco movimiento y regresó a su labor

- "No lo harán si tú eres más poderoso que ellos" - se alejó y se paró en medio del fracaso esperando.

Lo vio leer y comenzar a reflexionar, una y otra vez. Los minutos pasaron hasta que dejó el frasco en la mesa y salió de la Mansión.


Regina estaba luchando ahora por no quedarse dormida. Estaba muy agotada, pero tenía mucho miedo de dormirse y no darse cuenta de nada mientras lo hacía.

Pero en verdad se le estaba haciendo muy difícil, los ojos se le cerraban involuntariamente...

Abrió los ojos espantada cuando el reloj de la sala anunció la medianoche y se dio cuenta que había dormitado. Para ese punto ya sabía que debía moverse con cuidado de lo contrario las ramas pensarían que quería escapar y se ajustarían con fuerza a ella.

De momento la sostenían firmemente, pero no la apretaban, como estaba quedándose dormida y su cuerpo de pronto dejaba de estar tenso, las ramas no ejercían fuerza innecesaria.

Miró hacia el techo y otra vez sintió sus ojos llenarse de lágrimas que comenzaron a correr por su rostro de inmediato.

Se sentía devastada y asustada. Tenía miedo de lo que habían hecho con David. No estaba muerto lo sabía bien, pero a través del vínculo podía sentirlo desesperado y eso la inquietaba. Sin mencionar que sabía que Henry formaría parte del plan de Pan, que le convertirían en un niño perdido y sólo esperaba que Emma pudiera impedirlo.

Ella era la salvadora y si bien en Neverland fue Regina quien terminó salvando a Henry y a todos, eso no significaba que la alfa no pudiera hacerlo esta vez.

Su cuerpo comenzó a convulsionar por el llanto al pensar en lo que habría de ser de sus bebés y de ella en manos de Pan porque sabía que sería muy difícil salir de eso. Tenía al Oscuro en su poder y ella estaba sin magia.

Escuchó murmullos en el vestíbulo y eso la alertó. Las ramas se ajustaron al sentirla removerse

- Y aquí está mi premio - Keith entró a la sala luciendo ensangrentado con claras muestras de haber peleado a muerte. Venía seguido del pirata que al parecer estaba a cargo de cuidar que la reina no escapara en la ausencia de Pan y del Oscuro.

El alfa inspeccionó el cuadro y de inmediato vio algo que no le gustó

- ¿Y ese collar? - le preguntó al pirata denotando su molestia, como si estuviera ahí para servirle a él a pesar de que ambos eran alfas

- Es para que esté sin magia y que nadie la pueda reclamar - respondió - Vamos a acá, Pan se va a enfadar si sabe que estuviste aquí - le invitó a otro lado de la casa, tratando de evitar un mayor problema

- No, no - alegó Keith - A mí no me dijeron que no podría reclamarla - volteó a ver el collar de nuevo con coraje

- Pues es lo que él dijo y de cualquier forma, nadie se lo puede quitar. Es algo mágico - argumentó el otro alfa

- Me importa un carajo lo que ese malnacido diga o quiera. Quiero a esta omega y la voy a tener - sonrió de medio lado y después volteó hacia Regina que le miraba con advertencia como si de verdad eso fuera a detenerlo - Ohhh, toda bonita y retadora, pero indefensa al mismo tiempo, ¡qué ironía! - se burló a carcajadas de ella.

La vio luchar contra las ramas, seguro buscando liberarse y de inmediato se dio cuenta que éstas ajustaron más su agarre hasta dejarla quieta, como la buena omega que aún se negaba a ser, y bueno, en esa posición, era difícil follarla, pero eso no le impedía tocar.

Colocó sus toscas y ensangrentadas manos en las piernas de la omega que gritó desesperada tras la mordaza.

Y no necesitaba ser adivino para saber que lo que hacía, era llamar a su alfa para que fuera a salvarla

- Si yo fuera tú, no haría eso - le dijo con temor el otro alfa. Pan había sido muy explícito en que nadie podía tocarla sin su autorización y temía por la reacción que fuera a tener en cuanto supiera que Keith estuvo haciéndolo

- Nadie te preguntó - respondió sonriendo con perversión mientras subía las manos e intentaba meterlas debajo de la falda del vestido negro - Quieta, quieta - le dijo riendo al verla retorcerse desesperada porque las ramas subía más por sus extremidades cuando se movía tan brusco y le impedía seguir acariciando la suave piel que se podía imaginar arder cuando entraba en celo - Nada más voy a follarte con mis dedos - sonrió con malicia al verla negar desesperada y quejarse - Sí - afirmó asintiendo también - Estás bien embarazada y cómo toda buena omega debes estar muy caliente y deseosa por tener algo bien dentro, follándote todo el tiempo - volvió a reírse con ganas y justo cuando trató de subir más, del vientre de la reina, emanó algo de magia que logró hacerlo retroceder y que dejara de tocarla

- ¿Qué fue eso? - preguntó el pirata asustado

- ¿No se supone que no tiene magia? - preguntó Keith sorprendido y claramente furioso al pensar que le habían engañado

- Ya déjala - ordenó el otro, pero el alfa no se movió - Le diré a Pan - se dio la vuelta y salió corriendo de ahí

- Me lleva - masculló Keith, porque de seguro el niño perdido se enfadaría y le haría pagar caro el haber tocado a la omega sin su autorización.

Salió apresurado de la Mansión tras el pirata. No podía permitir que llegara a Pan.

Regina estaba sorprendida por lo que acababa de suceder y se llenó de emoción porque sabía perfectamente que habían sido sus niñas. Con seguridad tenían magia blanca porque el halo luminoso que se percibió fue del color de la luz.

Y entonces, algo en su mente hizo conexión, algo en lo que no había pensado porque la misma desesperación y angustia no le permitían pensar con claridad.

Cerró los ojos y se concentró en su magia blanca, en esa que había aprendido a invocar, que era mucho más fuerte y poderosa que su magia habitual.

Pensó en el amor de David, en lo mucho que los dos se amaban, en el amor de su pequeño Henry y en las dos hermosas niñas que esperaba junto a su alfa.

Respiró tranquila intentando, podía sentirla tratando de fluir, pero no lo lograba.

Sintió su marca arder un poco porque estaba concentrándose en el vínculo, llamando a su alfa a través de él y podía sentirlo, vivo, atrapado, pero buscando la forma de llegar a ella.

Trató otra vez y nuevamente de su vientre hubo una respuesta mágica que impulsó la suya.

Abrió sus ojos con asombró cuando sus manos comenzaron a brillar con intensidad y fue necesario un mínimo esfuerzo para que las ramas la bajaran poco a poco y la dejaran con delicadeza en el suelo.

Al verse libre, quitó la mordaza y escuchó algo romperse en el comedor. Llevó las manos hasta el maldito collar e invocó su magia de nuevo buscando liberarse lo antes posible

- ¿Regina? - la voz de Snow la hizo desconcentrarse y al abrir los ojos, pudo ver a Tinkerbell en su forma pequeña acercarse a ella, pararse sobre su hombro y tratar de quitarle el collar - ¿Estás bien? - preguntó la princesa sin atreverse a acercarse. Se notaba algo nerviosa

- Sí - respondió Regina volviendo a tomar el collar con la mano y en cuanto su magia blanca se hizo presente, éste se abrió y ella se lo quitó. Inmediatamente sintió su magia fluir por todo su cuerpo y sus pequeñas se movieron un poquito. Acarició su vientre por un segundo - Necesito encontrar a David y a Henry - dijo comenzando a avanzar con toda la intención de salir de ahí.

Se detuvo un momento para ayudar a Tinkerbell a volver a su forma habitual y el hada la abrazó en cuanto le fue posible

- Me da tanto gusto que estés bien - le dijo y la reina asintió agradecida.

Estaba aún sorprendida por lo que acababa de pasar

- Emma y August están salvando a Henry y a los demás niños. David está en mi apartamento… - estaba explicando, pero la voz de la reina la hizo parar

- ¿Por qué está en tu apartamento? - le preguntó con mirada de advertencia y dio un par de pasos amenazantes hacia ella haciéndola retroceder.

Pero es que saber eso volvía a encender la alarma de desconfianza en ella y no la podían culpar, la princesa no se había portado de lo mejor y tenía motivos para sentirse así a pesar de que Snow estaba ahí, aparentemente para salvarla.

Qué ironía…

- ¡No lo sé! Llegué por mi arco y lo encontré ahí - explicó entendiendo la molestia y desconfianza de Regina - Está bajo una maldición de dormir - dijo rápido para calmarla, pero por un momento el pensamiento de que no fuera así, que estuviera equivocada y que efectivamente el príncipe estuviera muerto, cruzó por su mente.

Aunque la omega no se veía como si fuera así. Estaba bien dentro de lo que cabía, seguro sentía que David estaba vivo

- El garfio de Hook - dijo la reina recordando lo que sucedió durante la pelea de los dos alfa.

El capitán había encajado el artefacto metálico bajo el hombro de David quien cayó en la Maldición de inmediato y por eso parecía que el otro le había herido de muerte.

Por eso no respondió cuando lo llamó y lo tocó. Por eso lo llevaron lejos de ella…

Llena de coraje contra Pan volvió a avanzar sin decir más y cuando tomó la perilla para abrir la puerta, Snow volvió a hablar

- La ciudad es un caos. Algunos alfa están atacando y están matando a muchos - le dijo parándose al borde del par de escalones de la entrada

- Debemos salvar Storybrooke - dijo la reina decidida, aunque moría por correr al lado de su alfa, lo necesitaba con ella, pero no podía abandonar a los demás.

Abrió la puerta y se espantó al encontrarse de frente con Keith que hizo un ademán de abalanzarse sobre ella pero una flecha se le incrustó en el pecho haciéndolo caer

- Vamos - dijo la princesa pasando por un lado de la reina quien asintió.

Salieron de ahí, con Tinkerbell junto a ellas y pasaron enseguida del cuerpo de Hook que aún tenía la espada de David atravesándole. Regina movió su mano y ésta desapareció de ahí para hacerlo en el apartamento de la princesa, donde se suponía que estaba el príncipe.

Siguieron andando encontrándose en la calle con el cuerpo del otro pirata a un par de casas de la Mansión.

No se detuvieron, pero al estarse acercando más al centro de Storybrooke y por ende al apartamento de Snow, Regina podía sentir con más intensidad a David a través del vínculo y estaba segura que de su alma también.

Se detuvo en el punto donde habría que desviarse para ir con su alfa o seguir adelante, dudando por un segundo

- ¿Estás bien? - preguntó Tinkerbell preocupada mientras se regresaba hasta quedar frente a su amiga.

Sabía que debía estarle siendo difícil no correr al lado de David y si era honesta, ella pensaba que lo mejor era que Regina fuera con él primero.

La omega colocó las manos sobre su pancita y asintió a pesar de sí misma.

Retomaron su andar y entonces, sus pequeñas protestaron.

Se detuvo en seco extrañada. No era que se hubieran movido, era a través de la magia que las sintió, claramente inconformes y no pudo evitar sonreír muerta de ternura.

Snow se les había adelantado y regresó corriendo

- Tienes que ir a despertar a David - le dijo agitada y preocupada - Están fuera de control y él puede hacer que paren - presionó.

Regina las tocó a ambas y las tres desaparecieron en una hermosa nube de humo del color de la luz.


- No sabes lo que significa ser el Oscuro - masculló Rumpelstiltskin mientras veía a Pan jugar con la daga - Es una condena - dijo con dientes apretados.

Víctor estaba arrinconado en una esquina del salón de la alcaldía donde estaban. Los demás habían huido en cuando vieron al Oscuro aparecer y por alguna extraña razón, cuando ambos se quedaron solos, Rumpel no le atacó.

Le explicó con calma que había ido por él porque Pan se lo ordenó, que el niño perdido quería que fuera el encargado del parto de la reina, que acelerarían el embarazo y que una vez que las niñas nacieran, quería que él revisara el estado de salud de las mismas y que después, acelerarían el crecimiento de las pequeñas para que pudieran convertirse en niños perdidos.

Le pareció horrífico saber lo que pretendían hacer con Regina. La iban a condenar a concebir y tener hijos sólo porque era una omega con magia.

Se atrevió a decirle que eso, y el tenerla lejos de su alfa, la iba a matar muy pronto y el Oscuro sólo respondió un "lo sé".

Y de un momento a otro, Pan apareció sosteniendo la daga y hablando sobre ser más poderoso que todos los niños perdidos que la reina traería al mundo para él, y ahora, estaba amenazando de muerte a Gold

- Una que estoy dispuesto a pagar con tal de ser por siempre Peter Pan - abrió los brazos y sonrió triunfante - Llegado el momento, necesitaré una maldición para que los niños no crezcan, y ya sé qué corazón voy a usar - dijo astuto - De esa forma, mi omega con magia nunca morirá. Lo tengo todo bajo control y quiero ser yo quien tenga poder absoluto - estrechó sus ojos al decir eso último - Además, quiero deshacerme de ti. El único que puede matarme - habló por entre dientes apretados

- No tengo miedo, padre - dijo Rumpelstiltskin - Ya has matado a mi hijo y me han quitado a mi omega. Ya no tengo nada. Hazlo - asintió con calma porque sabía bien que alguien más había reclamado a Belle. El vínculo estaba roto y no quería seguir viviendo así. Si lo hacía iba a quererla de vuelta y ya no quería hacerle daño a su dulce omega - Pero ten por seguro que ella te va a destruir - y comenzó a reír como en sus tiempos de completa oscuridad

- ¡Cállate! - gritó y se le fue encima, sabiendo que, gracias a la daga, el Oscuro no podía irse, ni resistirse a que le matara.

Se la encajó justo en el corazón y el otro soltó un quejido de dolor sintiendo cómo la vida comenzaba a írsele junto con el peso de la oscuridad.

Era liberador…

- Lo verás, Regina te vencerá - habló como ausente y casi en un hilo de voz mientras la sangre corría por su pecho.

Cerró los ojos y entonces, la oscuridad, a través de la daga, comenzó a apoderarse del cuerpo de Pan ante los ojos de un espantado Víctor.


Aparecieron en el apartamento y de inmediato Regina corrió al lado de David para estampar sus labios con los de él en un beso lleno de todo ese verdadero, puro y profundo amor que sentía por el príncipe.

Ese mismo amor del que su alfa le prohibió dudar y que la omega en ella aceptó obedecer gustosa.

En cuando los labios de ambos se unieron, un potente halo de luz se expandió por todo Storybrooke.

Los ojos del príncipe se abrieron al tiempo que tomaba aire por la boca, desesperado, llenando sus pulmones, y al ver el bello rostro de su omega frente a él, se alzó para tomarla entre sus brazos y comenzó a llorar, descargando toda la angustia que sintió mientras estuvo atrapado en ese cuarto en llamas sabiendo que estaba bajo una maldición de dormir y que no podría estar ahí para protegerla ni salvarla.

La reina se aferró a él como si su vida dependiera de ello y no pudo evitar llorar también.

David la estuvo sintiendo gracias al vínculo durante todo ese tiempo que para él fue interminable. Podía sentir la desesperación, el dolor, estrés y angustia de su omega y estuvo muriendo por el desespero de querer correr hasta ella y no poder.

Había sido el tiempo más horrible y angustiante de toda su vida

- Oh, Dios - sollozó y la escuchó sollozar igual - Estás bien - dijo sorbiendo su nariz y buscó el bello rostro con ambas manos para alzarlo y poderla mirar a los ojos - ¿Las niñas? - preguntó preocupado

- Nuestras princesitas están muy bien - dijo con una pequeña sonrisa en los labios y sorbió su nariz después.

David le sonrió asintiendo y la besó de nuevo, esta vez posesivo y territorial, después, la aferró poquito del cabello, la hizo ladear la cabeza para exponer el delicado cuello y poder inspeccionar la marca, sobre la cual, dejó un tierno besito al comprobar que estaba intacta e hizo estremecer a su omega con esa acción

- Pensé que te harían daño - dejó un beso en la tersa mejilla derecha

- Logré escapar - se abrazó al cuello de David quien la envolvió de nuevo con sus fuertes y protectores brazos.

La abrazó a su pecho posesivamente y le besó la cabeza un par de veces, después, abrió los ojos y miró con advertencia y muy fijamente a Snow y a Tinkerbell que estaban paradas a un par de pasos de ellos, viéndolos

- Dime qué te hicieron y quién fue - demandó aún con su mirada clavada en las dos mujeres que se pusieron un poco nerviosas

- Te prometo que responderé todas tus preguntas, pero de momento no hay tiempo - dijo colocando sus manos en el amplio pecho y empujándose un poquito hacia atrás para mirarle y se percató, que el alfa, veía amenazante a Tink y a la beta - Ellas me ayudaron - habló mientras colocaba su mano izquierda en la mejilla derecha del príncipe y le obligaba a voltear hacia ella para que desistiera de sospechar.

Realmente se sorprendió al escuchar que Snow había ayudado a salvar del peligro a Regina. Jamás lo habría creído.

Asintió, besó la frente de su omega y volteó de nuevo hacia ellas

- ¿Dónde están Emma y Henry? - preguntó reparando en que no estaban ahí presentes

- Pan se llevó a los niños y Emma fue a buscarlos junto con August al bosque - respondió Snow de inmediato

- David, los alfa están fuera de control y están matando a otros. Debemos detenerlos - dijo Regina mientras trataba de ponerse de pie, pero él se lo impidió aferrándola un poquito más

- No - fue la respuesta automática del alfa - Tú te quedaras aquí, segura y protegida - dijo mientras se ponía de pie dejándola en la cama y volteó a todos lados, buscando su espada y se sorprendió de encontrarla sobre la mesa. Lo último que recordaba era haberla encajado en medio de Hook - Tú - se dirigió a Tinkerbell quien se tensó al escucharlo, pero le miró muy atenta - Te quedaras aquí con ella, cuidándola - ordenó al hada quien asintió más por reflejo que por gusto, pero es que el alfa estaba todo dominante y autoritario, haciendo imposible el no doblegarse ante él

- Alfa - Regina se levantó y se apresuró para pararse frente a él - Todos estamos en peligro. No nos podemos quedar aquí encerradas. Necesitamos salvar la ciudad, encontrar a Henry y a Emma antes de que algo malo les suceda - dijo tratando de convencerlo de no oponerse a que ella fuera a la batalla.

Lo iba a hacer aunque él no quisiera, pero no quería tener que desafiarlo ni desobedecerlo si podía evitarlo

- ¿Por qué siempre tienes que ser tan terca? - preguntó cerrando los ojos conteniendo la urgencia de ordenarle con su voz de alfa que se quedara para obligarla a obedecer. Los abrió y le tomó del bello rostro con la mano derecha - Entiende que si algo te sucede, yo… - se le hizo un nudo en la garganta ante el pensamiento que le impidió seguir hablando.

Acababan de pasar por un horrible susto, el peor junto con el ataque del pirata malnacido que esperaba estuviera bien muerto

- Si le pasa algo a Emma o a Henry, será igual. Pan tiene a Rumpel en su poder y tú no tienes magia. Pero yo sí - el príncipe negó con la cabeza y ella le tomó con ambas manos de la camisa - Confía en mí, alfa - pidió con su dulce voz de omega, sabiendo bien que con eso, era casi seguro que le convenciera

- Confío en ti, pero no en ellos - miró brevemente a Snow al decir eso y después se concentró de nuevo en su preciosa omega quien le tomó de la nuca y le jaló poquito hacia abajo mientras ella se alzaba de puntitas para pegar la frente con la de él

- Sé que podemos hacerlo si confiamos el uno en el otro y nos mantenemos unidos. Por nosotros - tomó la mano del alfa que estaba en su cintura y la puso sobre su creciente vientre - por nuestros hijos y por todos - entonces le tomó del apuesto rostro con ambas manos y le besó con mucho amor

- Dios, estoy seguro que me voy a arrepentir - dijo suspirando. Le dejó un largo y protector beso en la frente, después se agachó para besar repetidas veces el vientre de Regina quien le acarició el cabello con dulzura. Se irguió y la tomó de la mano - Vamos - dijo mientras le miraba fijamente y llevaba la delicada mano hasta su boca para depositar un beso.


Los cuatro salieron con toda la intención de llegar a auxiliar antes de que se siguieran matando los unos a los otros, sin embargo, a pocos metros del apartamento y mucho antes de llegar a dónde se encontraba el caos, la voz de alguien detuvo el andar de la reina y los demás

- ¡Mamá! - Regina volteó de inmediato y vio a su hijo corriendo hacia ella.

Se apresuró a su encuentro y lo envolvió amorosamente entre sus brazos cuando se alcanzaron

- Mi pequeño príncipe - le besó la frente - ¿Estás bien, cariño? - le preguntó inspeccionando el rostro del niño

- Sí, mamá. ¿Y tú? - preguntó preocupado

- También - le abrazó de nuevo al responder y cerró los ojos soltando un pequeño suspiro de alivio por volver a tener a Henry entre sus brazos

- ¿Dónde está Emma? - preguntó David al beta y Snow se paró enseguida de él claramente preocupada.

August se acercó a ellos para explicarles lo que había sucedido con la alfa y Tinkerbell se les unió. Lo hizo alejándose un poco de la reina y el pequeño para que éste último no escuchara. Les habló del ofrecimiento de Pan y de lo ocurrido con la magia de Emma, y Snow confirmó todo

- ¿De quién fue el beso de amor verdadero? - Henry preguntó curioso a su madre mientras los otros adultos hablaban. Lo hizo con algo de ansiedad en la voz ante la incertidumbre y la ansiedad.

Regina esbozó una pequeña, pero divertida sonrisa al escucharlo

- Mío con David - respondió

- ¡Lo sabía! - exclamó efusivo y emocionado - Sabía que él sería tu amor verdadero, mamá - se abrazó fuertemente a ella de nuevo mientras los demás se acercaban

- Tinkerbell y August pondrán a los niños a salvo - dijo Snow

- Nosotros iremos a ayudar a los demás - David le extendió una mano a su omega quien le miró fijamente por un segundo para luego asentir.

Besó la mejilla de su pequeño hijo mientras le abrazaba

- Te veré muy pronto, Henry - le dijo y él asintió

- Ya nos salvaste una vez. Sé que podrás hacerlo de nuevo - le sonrió, mirándole como si fuera un héroe.

August lo tomó de la mano y se fueron junto con Tinkerbell mientras Regina les miraba alejarse, profundamente conmovida y sorprendida.

Una conocida mano se posó sobre su creciente vientre acariciándole

- ¿Y Emma? - preguntó la omega a su alfa. Se dio la vuelta para quedar de frente a él

- Está atrapada en un bosque perdido - le contó mientras le acomodaba un mechón de cabello tras la oreja - Me acaban de decir que su magia se ha ido - suspiró triste porque sólo esperaba que su hija no se sintiera menos especial por ello.

Él la amaba tanto como amaba a las niñas que su omega llevaba en el vientre. Era su hija y la amaba tal cual era

- ¿Cómo? - preguntó Regina extrañada, frunciendo el ceño porque eso le parecía absurdo

- La perdió cuando el amor verdadero entre David y yo terminó - respondió Snow con semblante sereno y seguro de lo que decía - Ella es producto de ese amor que ya no existe - apretó los labios asintiendo en señal de aceptación

- Snow, te prometo que vamos a salvar a nuestra hija - le dijo el alfa a la beta quien asintió agradecida y emocionada, porque sabía bien, que David cumpliría con su palabra.

Después, le dio la espalda a la princesa haciendo retroceder un poquito a su bella omega y se concentró solo en ella. La tomó de la nuca y besó con intensidad y pasión

- Sé que no es el momento, pero no sabes lo inmensamente feliz que me hace saber que somos amores verdaderos. A ti te prometo que no dejaré que nada te pase, ni a ti, ni a nuestras hermosas princesitas. Te voy a proteger con mi vida - sintió un nudo en la garganta contra el que trató de luchar tragando pesado

- Shhh. No, estaremos bien, saldremos juntos de ésto. Vamos a ser muy felices, veremos a Henry y a nuestras niñas crecer, y vamos a tener muchos hijos más, alfa - se prendió de los labios de David - Todos los que me pidas. ¿Recuerdas? - le sonrió con amor mientras le acariciaba tiernamente la frente, totalmente convencida de que quería esa maravillosa vida con su alfa, con David, con su príncipe y amor verdadero

- Cásate conmigo - pidió sintiéndose inmensamente emocionado por lo que le escuchó decir - Acepta ser mi esposa, preciosa omega - suspiró emocionado.

No era el momento, ni el lugar y le habría encantado tener un anillo para darle, pero el temor de que algo pudiera pasar y lo que ella le dijo, le hizo decírselo sin más

- Sí, alfa. Quiero ser tu esposa - respondió con lágrimas de felicidad agolpadas en los ojos.

Se miraron brevemente y después, se besaron con amor, entrega y algo de esa angustia que los dos sentían ante la incertidumbre de lo que se avecinaba

- Hagamos esto juntos, David - habló jadeante contra los labios de él cuando por fin se separaron y le sonrió esperanzada.