" Entenderá que no le creo después de pasar toda mi vida sola, ¿verdad?" soltó Rey completamente reacia a creer cualquier palabra de ese señor " Disculpe, de verdad, pero tengo que buscar trabajo, me caso en poco tiempo " Se levantó para intentar marcharse, no quería escuchar nada más. Todo le parecía demasiado fantasioso y extraño, sin sentido alguno.

" Siéntese, señorita Rey " le ordenó el viejo Sheev Palpatine. No supo porque, Rey obedeció y se volvió a sentar " Por lo que me comento Kanata, eres profesora. Aquí no trabajamos con menores, trabajamos con negocios mucho más serios de finanzas y abogacía. Pero puedes sacar mucha ventaja si decides hacerme caso "

" Nunca me ha interesado el dinero " fue tajante Rey al ver por que intenciones cruzaba el señor.

" ¿A pesar de tener una boda cerca con un padre soltero? " aquella pregunta sorprendió a Rey, acto que no paso desapercibido para Palpatine " Mi dinero e influencias podrían ayudarte con cualquier problema, nieta "

" No me llame así " pidió ella, completamente seria. Aunque si era verdad, aquello podría ayudarlos con Anakin y Nova. Bajo la atenta mirada de Sheev sacudió su cabeza, borrando cualquier tentación de la cabeza. " No necesito nada de usted, de verdad "

" Vendrás " le aseguro mientras que la joven se levantaba y se marchaba con un simple adios.

Todo aquello había sido un error. Solo se había llevado una mala e innecesaria experiencia. Completamente malhumorada, salió de aquellas oficinas y decidió volver andando hasta su piso. De camino querría comprar un poco de sana y dulce comida para quitar aquel amargo sabor de la boca. Queriendo limpiar todo mal sentimiento, cogió el camino más largo. Después de tanto tiempo sola, le sabía a decepción ese tipo de reencuentros en el que la persona era mucho más falsa de lo que su imaginación un día coció. Ese señor quería algo más que darle ese apellido que ya no necesitaba, pero había sido tan cerco de enmascararlo en falso interés. Era Sunshine y nada más, ni Palpatine ni Sunset. Quizás por la boda también era Solo-Organa-Sunshine o algo que aun debía negociar con Ben.

Maldita sea, la boda. Aun no habían acordado nada para la boda.

Vio una piedra en el camino y decidió darle una patada con la punta del zapato. No debía pensar nada de aquella falsa boda, no iba a llegar a ninguna parte. Seguramente firmarían delante de Winter y un juez unos papeles, falso beso como lo habían estado practicando y, sin banquete o luna de miel irían a la casa comer lasaña en familia. Era la cosa menos romántica que jamás había imaginado. Hasta cierto punto, sabía a decepción ver que de verdad no se iba a casar con quien amara en una ceremonia más correcta.

" ¡Eh! " aquella llamada de atención hizo que dejara de pensar y se fijara en la persona que había gritado. " ¡Mira donde tiras la piedra! "

" ¡Tu, el friki gritón! " gritó Rey sorprendida al ver que era el chico que golpeaba la puerta de nova el día anterior. Para su sorpresa en esa ocasión iba con una camiseta de tirantes, unos pantalones cortos y unas chancletas. Vio que la piedra que había golpeado antes estaba al lado del pie derecho, un tanto enrojecido. No se creía esa minúscula piedra le hubiera causado algún daño, pero, dada la verosimilitud de los sucesos durante esos días, se creía cualquier cosas. " Ya siento lo de la piedra"

" ¿Pudiste hablar con Nova?" fue lo primero que preguntó al darse cuenta de quien era Rey. La mirada de Rey delató que, en efecto, si que Nova sabía de su entrada porque estaba allí. Vio que el chico, a pesar de sus chancletas, dio un pisotón lleno de rabia " ¡Esa mujer siempre hace lo mismo! "

" ¿Necesitas hablar? " le preguntó bastante nerviosa Rey, deseando que ese chico llamara más la atención " Hay un bar aquí cerca que está muy bien. "

El chico accedió a duras penas y Rey lo llevó calle más abajo. Bajo un pesado e incómodo silencio, Rey guió al joven calle abajo hasta el bar con grandes cristaleras con las que se podía ver a la gente caminar calle abajo. Le pidió que encontrara sitio mientras pedía dos grandes jarras de helada cerveza. Mientras le servían las jarras, vio como el chico intentaba relajarse a pesar de haber cogido el sitio menos discreto, en frente de una gran cristalera y una pequeña mesa. Debía ser cautelosa para que aquel chico no montase un número en ese bar delante de nadie, pero quería saber que ocurría con Nova. Quizás iba a ser útil contra ella en la lucha por Anakin. Con mucho cuidado llevó las jarras hasta la mesa. Mientras se acomodaba vio que el chico puso el valor de la jarra encima de la mesa y le daba un enorme trago a aquella cerveza. Rey se quedó bastante sorprendida.

" ¿Tanto daño te ha hecho Nova? " preguntó completamente sorprendida Rey

" ¿En que parte de la historia te quedaste, vecina? " preguntó el a contra.

" Me quiero casar con su marido, lo amo, pero ha reaparecido ella y no deja de complicar nuestra vida " Rey sonó convencida de sus palabras, pero aquel chico empezó a reía a sonora carcajada, llamando la atención más de lo que esperaba " ¿Qué pasa? "

" Nova no os va a dejar casaros, no quiere darle el divorcio al patético de tu chico " dijo intentando calmar aquella sonrisa que solo hizo enfadar a Rey.

" Ben no es patético, ¿pero por qué no lo quiere dejar ser feliz? " preguntó ansiosa

" Nova es una especie de viuda negra sin tener que matar a sus maridos " dijo con una extraña sonrisa " Cuando dejó a su marido para ir conmigo, me aseguro que estaríamos siempre juntos y demás… hasta que me arruinó. Luego se acordó que tenía un hijo y fue a por el padre, a pesar de no ser el padre"

" Espera, no puedes decir eso en serio" suplicó Rey antes de darle un trago a su cerveza

" Es cierto, ella me aseguro que Anakin no es hijo de su marido." Aquella afirmación calló como balde de agua fría. Si aquello era verdad, iba a destrozar a Ben. " Aunque puede ser mentira, ella solo sabe mentir. "

" Esto tiene que ser una broma, por favor " suplicó Rey, a lo que el chico le cogió la mano a modo de mostrar sus respetos. " ¿Y por qué quieres volver con Nova? "

" No, si quiero que me devuelva el dinero que me robó y se desaparezca de mi vida. He conocido una profesora de yoga fantástica en Yavin y quiero hacer una buena vida con ella "

" Seguro que seréis felices " sonrió ella agarrando la mano con la que le mostraba sus respetos " Y creo que se como ayudarte, compañero, si tu me ayudas a cambio"

Ben Solo de mientras...

Era la pausa para la comida. Completamente hambriento, buscó un lugar donde poder comer tranquilo y pensar cuando le podía dar su anillo a Rey. Las cosas estaban escalando demasiado rápido y cada movimiento le daba cierto nerviosismo. Completamente ansioso, le preguntó a su madre y a Poe como podía darle el anillo, pero cada una de las respuestas le sabían a insuficiente. Miró los bares que habían cerca y ninguno de ellos ofrecía algo delicioso. No quería un simple bocada, quería grasa, carne, algo rápido. Ya Rey le daría lo sano.

" ¿Qué demonios? " se quedó mirando la cristalera de uno de los bares. Era Rey, sin ninguna duda, cogiendo la mano de un chico. Entre ellos se veía unas chispas mientras cogía sus manos, haciendo crecer dentro de Ben unos celos inimaginable. Tenían sus manos juntas. Las manos estaban palma con palma, con ilusión.

Aguantando las ganas de interrumpir a lo bestia, Ben salió corriendo y entró en la primera hamburguesería que encontró. No se lo podía creer. Pidió un menú gigante doble cheeseburger y muchas patatas. Le daba mucha rabia. La chica detrás del mostrador, completamente asustada, le dio la hamburguesa que pedía. Nada más tener ese pedido en sus manos, sentado solo en una esquina, empezó a devorar ansioso aquella hamburguesa. Le daba rabia todo aquello. Él, como un estúpido enamorado, preguntándose cuando podía pedirle matrimonio a una estupenda mujer como ella que lo había hecho cambiar y tenía que ver como le daba la mano a un chico que importaba cero en su vida.

Debía admitir que, por muy enamorado que estuviera, ella no lo estaba. Solo estaba deseando marcharse.

Pues no le dejaría. Por su largo apellido, amor a su abuelo y su hijo y, sobre todas las cosas, como terco que era, si o si se iban a casar y la iba a dejar atada a él aunque fuera con cadenas electrificadas.

Rey era suya y de nadie más.

Quizás tenía que hacer la técnica del embarazo no deseado el del buen sexo sin tener que preocuparse de Anakin porque estaría con la abuela o con Poe. Le haría gritar su nombre hasta tal nivel de decibelios que los vecinos estarían golpeando la pared pidiendo que se callaran. Dejaría a Rey como la hamburguesa que tenía entre sus manos, completamente destrozada.

Agarró uno de los pañuelos y limpió un poco del desastre que había creado. Se fijó que más de una persona se había fijado en su hambrienta ira, pero le dio igual. Simplemente se dedicó a pensar en que demonios debía hacer con Rey Sunshine. Primero debía darle el anillo y dejarla explicar quien era ese extraño chico, después vendría la boda y le podría dar una luna de miel en Mustafar o cualquier otro sitio donde pudieran tener una habitación juntos y, después, con la custodia de Anakin, vivir felices para siempre. Era un plan sencillo y perfecto, solo necesitaba que Rey lo amara de vuelta.

Se fijó en la hora, debía volver al trabajo. Completamente malhumorado, regresó a su oficina. Vio que en la misma cristalera no estaba su chica con aquel misterioso hombre. Pensó en lo peor. Nada más llegar al trabajo decidió volcar todas sus frustraciones y su ira sobre su trabajo, asustando a más de un compañero por la fuerza que aplicaba a la hora de teclear como loco el trabajo a realizar. Si bien terminó antes de tiempo, se quedó hasta finalizar la jornada para poder cobrar bien ese día y recuperar un poco por tantos días tirados a la basura.

Nada más salir del trabajo, Ben agarró su teléfono móvil con las manos temblorosas. Ya sabía como quería dar su anillo de compromiso. Revisó que tuviera ese anillo de compromiso y llamó a su querida Rey.

" ¿Quién? " preguntó ella al tercer Bip

" Rey, hola, eh… ¿puedes? " preguntó de forma torpe. Se sintió un imbécil de manual.

"¿Poder el qué? " preguntó ella, completamente confusa

" Ir al parque con estaque de patos cerca del colegio de Anakin. Es que llevaba un paquete y necesito ayuda para encontrarlo " se inventó mientras se dirigía al coche para llegar mucho más antes. Ya lo tenía pensado, dejaría el libro con el anillo en alguna parte y que ella lo cogiera.

" ¿Voy con Anakin para encontrarlo antes? "

" ¡No! No quiero que se pierda " la paró en seco para que fuera ella sola.

" No puedo dejar a Anakin solo, tendrás que pedírselo a Poe "

Rey colgó, para su desgracia. Tendría que encontrar otra forma de declararse a la joven. Completamente deprimido, pisó el acelerador y fue directo hacia la casa. No se lo podía creer, solo quería prometerse a la que creía que era el amor de su vida, nada más. Era mucho más difícil que trabajar en las oficinas actuales.

Derrotado, entró en la casa, para sorpresa de Rey. Anakin ya estaba bañado e iban a cenar. Ben le pidió un momento y entró en la ducha, deseando que el agua caliente le devolviera a la vida. No fue el caso, se seguía sintiendo como un horrendo fantasma. Cansado, llegó a la cocina y cenó mientras que Rey acostaba al pequeño. Le esperaba un hondo plato de macarrones integrales con tomate por encima a modo de cena. Con mucha mayor tranquilidad que con la hamburguesa, Ben empezó a cenar mientras pensaba si de verdad estaba pidiendo más de lo que Rey Sunshine podía ofrecer. Deseaba que no, que correspondiera a sus sinceros sentimientos. Quizás debía dejar de fantasear con la idea de tener a Rey encima de él.

" Esta tarde me compré un nuevo pijama… estaba con un amigo y se nos ocurrió de pronto"

Al escuchar aquellas palabras de la joven, Ben se giró para encontrar que Rey llevaba puesto un camisón grisáceo hasta las rodillas con los hombros al aire. Debía de estar tentándolo, aquello debía ser ilegal. Vale, a él le gustaba dormir desnudo y se tenía que autocensurar con unos pantalones cortos, pero aquello era como la brillante envoltura de un caramelo de fresa. Ya le daban igual los celos, Rey debía ser suyo a la voz de ya.

Esa noche lo volvería a intentar. A la segunda debía funcionar.

Terminó rápido su plato de macarrones y apagó las luces para que ambos pudieran ir a descansar a la cama. Intentando no mostrarse nervioso, se acostó antes que ella. Se fijó en sus suaves movimientos, en como se subía un poco aquel camisón mientras se recogía el pelo o se tumbaba en la cama hasta el punto de casi ver su ropa interior. Desde su sitio pudo ver que no llevaba sujetador. Sus pechos estaban sueltos. Ya se estaba imaginando subiendo ese camisón y perdiendo su mano por debajo de la ropa interior mientras que la otra mano estaría buscando librarse de aquella prenda para poder saborear los senos de la dueña de la casa. La necesitaba ya.

" Buenas noches, Ben " dijo ella completamente despreocupada de la perversa mente de Ben Solo.

" Buenas noches, Rey "

Mientras ella intentaba acomodarse en contra de él, Ben se movió de forma brusca para aprisionar a la joven debajo de él. Rey estaba atónita, con los ojos abiertos de la impresión, sin saber que estaba ocurriendo. Solo sabía que tenía a un semi-desnudo Ben encima, cuyo rostro lo notaba cada vez más cerca. El joven Solo se deleito con lo que tenía debajo, una indefensa Rey, sonrojada a la par de impresionada, con el moño casi desecho en contra de la almohada. Las tiras del camisón estaba descolgadas, dejando ver un escote muy peligroso. A la par, la parte baja estaba tan movida que podía ver parte de la ropa interior negra que tenía. Era imposible reprimirse a esas alturas.

Completamente decidido, besó a Rey con fuerza y pasión, pero ella no correspondió de inmediato. Ben siguió insistiendo hasta que ella cedió, entrelazando sus lenguas en una extraña batalla de cambio de saliva. Su particular beso de buenas noches se volvieron varios en los que no se había perdido la pregunta del por qué. Las manos de Ben se fueron perdiendo hasta encontrar donde querían estar, en la ropa interior de la muchacha. Con suma delicadeza fue a rozar mientras que Rey dejaba que sus dedos se perdieran en la espera y revuelta cabellera de Ben.

" ¡Mama! " se escuchó un grito detrás de la puerta.

Con un golpe seco, Rey tiró a Ben cama abajo, dándose en contra del armario y llevándose consigo las mantas. La joven se adecentó un poco antes de abrir la puerta y encontrar a un lloroso Anakin con un peluche en la mano.

" ¿Has tenido una pesadilla, cielo? " preguntó ella mientras que, con una mano, ordenaba a Ben que pusiera bien las mantas. El pequeño muchacho asintió, un tanto tembloroso.

" Quiero dormir contigo, mama "

Rey miró a Ben quien, un poco malhumorado y dolido por haber roto el momento con un golpe contra el armario, accedió mientras se volvía a acostar. Para su mala suerte, Ben se puso entre ellos dos y solo abrazó a su futura madre. Para envidia del padre, tenía su cabeza apoyada en el pecho del joven.

Esa fue la primera vez que Ben deseó no tener hijos.

Una vez más, se había quedado con las ganas y tendría que esperar otro día más para intentarlo.