"La confesión"
(Parte 5 de Bakugou)
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Bakugou se llevó enseguida a Deku a su habitación sin preocuparse por decirle a sus amigos que se iría de la reunión o que no estaría presente en lo que restaba del evento entre ellos.
Notaba que Deku temblaba, y si se le acercaba mucho él se estremecía. El nerd se mostraba raro, mas él averiguaría el porqué de aquel comportamiento, aunque no negaba que le disgustaba que el nerd estuviera nervioso con él cerca suyo; además, se habían tomado de las manos hacía poco.
Él cerró la puerta con seguro, invitando a Deku tomar asiento en la orilla de su cama, a lo que él se movió mecánico y tieso, sentándose educado.
—Que-Querías hablar conmigo, Kacchan?— Esas palabras salieron de su boca con pánico. A qué se debía ese comportamiento en Deku? Bakugou frunció las cejas, sentándose a lado de Deku, del cual respondió dando un salto en retroceso, arredrado.
—Qué rayos pasa contigo, Deku?— Inquirió él un poco conmocionado, fijando su mirada en la suya que buscaba evadirlo.
—Na-nada!—- Emitió espantado, abriendo sus ojos.
—No parece nada— Dijo él cero convencido. —Quiero saber lo que quisiste decir allá atrás— Exigió él, arqueando las cejas en pose retadora. Al notar que Deku no decía nada, quiso ponerle más presión: —Acaso te da miedo? Eh, nerd?—
—No-no es eso— Espetó Deku preocupado.
—Entonces, qué es?— Se cruzó de brazos, inquiriéndole con la mirada.
Deku desvió los ojos al suelo, vacilando con sus manos que chocaban entre sí con fuerza, él observó que su respiración se tornaba agitada y sus mejillas se enrojecían gradualmente.
La ansiedad por saber lo que se refirió Deku era enorme.
—No tengo toda la noche para escucharte— Se quejó él.
Esto solo ocasionó que Deku entrara en pánico, dando otro salto, tensándose con sus manos.
—Yo…— Lo vio batallar para sacar su propia voz, pero le resultaba complicado hacerlo.
Una sensación de arrepentimiento por someter al nerd a una situación que quizás él no estaba listo para afrontar no era una buena manera para tratarlo bien, como él dijo que lo haría. Sus ganas de saber el motivo de "quiero estar contigo" le surgieron como una urgencia de procesarlo bien en su mente.
Es obvio que no fueron palabras vacías por parte de Deku!
—Qué fastidio— Comentó él iracundo, exaltando a Deku, quien se ruborizó asemejándose a un tomate.
—Kacchan— Le dijo temeroso. —Te diré— Puso ambas manos a la altura de su pecho para darse espacio.
—Estabas dudando— Reclamó él, frunciendo las cejas en irritación. —Eso no me dice nada—
—Lo-lo se— Meneó nerviosamente.
—Ya escúpelo, no?— Lo animó.
—Mejor me voy—Trastabilló, y se puso de pie rápido, dirigiéndose a la puerta, pero él fue más veloz que el nerd y lo agarró de la muñeca, accidentalmente estampándolo contra la puerta. —Ouch— Explayó el nerd, reaccionando lento.
—Quién te dio permiso para retirarte?— Refunfuñó él, ofendido. Recibió la mirada asustada de parte del nerd, pero eso no lo inmutó en absoluto. —Más te vale no jugar conmigo, eh maldito nerd— Advirtió, impidiéndole el paso a Deku, quien buscaba salirse de su habitación.
—Por-por favor— Suplicó en voz temblorosa. —No me hagas esto, Kacchan— Ocultó su rostro entre sus manos.
—Qué es lo que no quieres que haga?— Reclamó, arrugando la nariz.
Deku lo miró por el rabillo del ojo, separando dos dedos de su rostro enrojecido, donde sus hermosos ojos verdes se posaron sobre los suyos.
—Me vas a odiar— Comentó tragando saliva, retrocediendo hasta quedar atrapado entre la puerta y el cuerpo de Bakugou, de modo que él no podría huir por mucho esfuerzo que hiciera.
—Dime lo que tenías que decirme allá atrás— Exigió él, perdiendo la paciencia. —Si no me lo dices, no te dejaré salirte de aquí— Los ojos de Deku se abrieron rebosantes, él volvió a tragar saliva, temblando y arredrado. Parecía un gato indefenso. Tan frágil que al mínimo roce se partiría en mil pedazos. —Yo en verdad quiero saber— Añadió calmando su tono.
—No sé cómo empezar— Admitió Deku terriblemente tímido.
Los ojos de Bakugou se clavaron sobre los de Deku, con el cerebro agolpando sobre su cráneo en un vaivén bastante vívido, pero que a la larga se volvía molesto.
—Como son las cosas— Aclaró exigente, despegando el contacto físico que imponía sobre él, para darle espacio a que él pudiera encontrar las palabras que parecía estar buscando dentro de su mente.
Tan fácil que era decirle las cosas como eran, pero él debía respetar que para el nerd decirlas tal cual cuando se le complicaban no era tarea sencilla.
—Directo al grano, Deku— Agregó él, frunció el ceño.
Deku se sobresaltó, poniendo sus dedos debajo de su boca como si estos lo sostuvieran en una sola pieza, pues de no ser así, daba a entender que se rompería en ese instante si abría la boca; sus ojos se asemejaban a luces reflejando una complejidad inclinada hacia el temor de ser descubierto. Un especie de temor inconmensurable que embargaba la mente del pobre nerd, quien cada segundo que corría el reloj, cambiaba de color rojo a uno sosegado por el temor.
Abrió la boca para después cerrarla, luego volverla a abrir, pero no emitía sonido alguno.
Bakugou empezó a impacientarse gravemente, y no suponía que de Deku proviniera alguna solución clara que calmara sus nervios. Qué era lo que detenla al nerd para hablar?
—¡Deku, ya di algo por favor!— Gritó él desesperado, llevándose ambas manos a sus cabellos rubios.
—Me-me— Salió algo perceptible de la boca de Deku. Él se irguió ligeramente al rostro de Deku, para que este terminara su disque discurso, en pocas palabras, su intento mediocre por hablar.
—Ajá— Lo animó, sacudiendo las manos en señal de seguir adelante.
—Me-me…me gustas— Confesó enroscado entre sus manos, que enseguida ocultaron su rostro, sus mejillas sonrojadas adornaban la cara tierna de Deku.
—Hah?— Se petrificó similar a una estatua de esas que se ven en la calle, o en los museos. Estático y tieso, recobraba el conocimiento de aquellas palabras directas que emergieron de Deku.
"Me gustas" sonó a mantra, un mantra que se dijera cada mañana y cada noche en que se levantara de la cama. Semejantes dos palabras tan directas, lo hicieron hervir por dentro; sintió su cara enrojecer cual pétalos de rosas rojas.
—Lo dices en serio?— Arqueó una ceja, temeroso de que fuera mentira. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia y Bakugou no estaba dispuesto a enfrentarse a una situación en la que Deku se retractara de sus palabras.
Deku asintió despacio, pero tieso.
—Me gustas, Kacchan— Confesó avergonzado, dejando que sus ojos entrevieron por detrás de sus manos que lo escondían.
—¡Maldito nerd!— Escupió al aire, sin saber cómo actuar o qué decir.
—Lo-lo siento— Se disculpó él en terrible vergüenza, sacudiendo la cabeza escandalizado. —Te dio asco, lo sé—
—¡No estúpido!— Él regañó, estampando ambas manos sobre los costados de Deku, exaltándolo al instante. Éste dejó de moverse, apretando los labios, pareciese que estaba a punto de llorar. —No es eso—
—Eh?—
—Tu también me gustas— Confesó en voz brusca, ruborizado hasta las entrañas.
—H-huh?— Deku parpadeó, boquiabierto.
—Tú me gustas— Admitió impaciente. —Me gustas mucho, nerd— Enfatizó cada palabra que surgió de su boca.
—K-Kacchan!— Él saltó, llevándose sus manos a la boca, impactado.
—No mentiría con algo como eso— Siguió él, hirviendo por dentro. —Estos sentimientos son verdaderos, yo sé que es difícil de creer, pero no te miento, Deku, cuando te digo que me gustas—
—Pero-pero— Gesticuló sin creerle.
—Lo sé, te traté mal— Discutió amargo. —Fui un idiota contigo, el peor de los idiotas, pero siempre he estado mirándote, y cuando el bastardo mitad y mitad se te acercó, me di cuenta de que ese supuesto odio que juraba sentir hacia ti, no era otra cosa más que amor— Se rió entre dientes, puesto a que el miedo emergía desde la boca de su estómago hasta los pliegues de su garganta. —Por eso me acerqué a ti, porque quería permanecer junto a ti, no hay otra explicación más remota que esa— Subió los hombros y luego los bajó. —Lo pensé mucho, y llegué a la conclusión de que me enamoré de ti, Deku—
Se le cayó la quijada a Deku, quien pestañeaba sacado de sí. Era de esperarse de que no le creyera al principio.
—Wow— Pudo emitir en un suspiro profundo.
—Sabes, no me imagine que mi confesión de amor sería de esta manera— Admitió él riéndose entre dientes. —Pero, no me quejo, al contrario, me siento mejor ya que te dije cómo me siento—
—K-Ka— La voz de Deku se esfumó, mientras sus ojos verdes lo observaban con sumo análisis, golpeteando su dedo índice en la punta de su barbilla.
—No te forces, Deku— Aseguro el, inseguro de como manejar el shock que padecía el nerd. —No se si sea correcto o no que hagas conjeturas, pero me inquieta no saber lo que pasa por tu mente—
Deku lo miró abiertamente, penetrándolo con la mirada, y de pronto, una sonrisa tierna surgió de sus labios.
—Es que, estoy feliz, Kacchan— Especificó en tono gentil.
Como se esperó él, los ojos de Deku se humedecieron y el llanto surgió, creando cataratas debajo de sus párpados goteando en lágrimas de alegría, dichosa alegría.
Bakugou sonrió al ver al nerd desarmarse en un paño de lágrimas como margarita.
Pero, le usurpó una duda en la cabeza.
—Deku— Le habló tan cauto como pudo ser. El aludido levantó la vista, chillando. —No sucede nada entre tu y el bastardo mitad-mitad?—
—Eh?— Hipó, respirando entrecortado. —Todoroki-kun?— Musitó confundido.
—Pues quién más?— Gruñó en gesto obstinado.
—Todoroki-kun es mi amigo— Respondió sollozando, limpiándose las lágrimas con el dorso de su mano.
—Tu amigo?— Repitió hostil, apretando los dientes.
Deku afirmó.
—Es mi mejor amigo— Manifestó soltando un hipido.
—Yo vi todo lo contrario— Meneó la cabeza en desdén. —Se te iluminaron los ojos cuando lo viste hace rato—
Esto espantó al nerd, quien trastabilló, soltando otro hipido seguido de un sollozo entrecortado, no sin antes, negarlo con la cabeza.
—Todoroki-kun es especial— Se aclaró la garganta.
—Entonces tu forma de gustar es diferente— Jactó él indignado.
—Qué quieres decir con eso?— Deku frunció una ceja, mirándolo dudoso.
—Tu amas al bastardo ese, no?— Refirió sintiéndose herido, agitando un brazo en forma de reclamo. —Yo te gusto como amigo, no es así? Yo sólo soy Kacchan en tus ojos—
—No-no— Deku alzó las manos negando, alarmado.
—No intentes quedar bien conmigo— Prosiguió desarmándose. —No me tengas lástima—
—No, Kacchan, por favor— Lloriqueó desesperado.
—¡No hables más!—
—¡Es un malentendido!— Irrumpió Deku en un tono mayor que el suyo, a pesar de que su voz salió ronca debido al llanto. —Todoroki-kun es especial porque es mi querido amigo, pero tú eres más especial que él, Kacchan—
—No mientas— Lo señaló él con el orgullo masacrado.
—Tú me gustas mucho, Kacchan— Lo cogió de los antebrazos, sacudiéndolo en desesperación. —Te-te quiero, Kacchan—
—Deku— Se detuvo en ese instante en que las palabras se adentraron en sus oídos y las cosas empezaron a cobrar sentido. Éste apretaba los ojos con fuerza, sin parar de temblar y con las lágrimas cayéndose de sus párpados recorriendo como un río caudaloso sus mejillas.
Lo conocía, sabía que cuando Deku decía esas cosas, se mostraba frágil en apariencia y después se desmoronaba en llanto.
Deku no le mentía…más bien, él nunca le mentía.
—Cómo odio a ese mitad y mitad!— Rugió tensando sus antebrazos, que aún Deku sostenía con sus manos. —Deku— Le habló brusco, sorprendiendo a Deku. —Lo siento— Tomó las manos de Deku entre las suyas, sosteniéndolas suavemente. —Me deje llevar por mi dolor al creer que tu amabas al bastardo mitad y mitad, cuando en realidad no era así, por eso lo siento— Dijo a duras penas, aun cuando él nunca se disculpaba con Deku lo tenía más que bien entendido que debía de hacerlo. —Y una cosa más— Avisó de antemano, esbozando una pequeña sonrisa bonachona. —Te quiero—
—¡Kacchan!— Chilló Deku.
—Ay, nerd— Soltó sus manos y revolvió su cabello con la mano derecha y con la otra la fijó gentilmente sobre su hombro. —Siempre llorando para todo— Suspiró tranquilo.
—Estoy-estoy feliz— Musitó él sonriendo entre sus lágrimas.
—Yo también— Se le ocurrió fijar ambas manos sobre sus hombros, bajando un poco la cabeza de modo que tenía los ojos enormes del nerd posados sobre los suyos.
—Kacchan?— Él lo miró en gesto interrogante, ruborizándose un poco.
—Solo para no dejar cabos sueltos, Deku— Mencionó. —Tu gustar es el mismo tipo que mi gustar, cierto?— Lo vio asentir rápido. —Entonces— Tomó a Deku de la muñeca y lo atrajo hacia él para abrazarlo firmemente, sintiendo la calidez emergente de la piel del nerd y su aroma a frescura que embriagaba sus sentidos. Sintió que Deku se estremeció, dudando si abrazarlo o mantenerse tieso como estatua. —Puedes abrazarme tu también— Le dijo en el oído, sintiéndolo temblar al oírlo, y enseguida le devolvió el abrazo, aferrándose a él desde sus brazos.
—Kacchan— Suspiró él contento, para después reírse por lo mismo.
Él juraba que estaba tan rojo que podría hacerse pasar por tomate en el supermercado, o peor aún, al color rojo de los cabellos de Todoroki. Le embargó una aversión rotunda al recordar ese paralelo de su mente, y aferró su agarre en el cuerpo de Deku, no queriendo alejarse pronto de él.
Fue complicado haberlo entendido, pues de no haberse exaltado y sentir que su orgullo se a quebrantaba en miles de pedazos esparcidos por el suelo, alcanzó a escuchar a Deku y su sentido del raciocinio despertó en él la cordura; además, sus sentimientos amenazaban con explotar, tal como su Quirk, pero sería una explosión sentimental que venerara los colores verdes de la persona de la cual él abrazaba con mucha fuerza.
Sin embargo, él tuvo una pulsión de querer intentar algo nuevo con él, así que se separó un poco del cálido abrazo que compartían y se inclinó a la boca de Deku muy lentamente, dándose cuenta que Deku se percató de su acción y cerró los ojos dispuesto a hacer lo mismo, a pesar de tener las mejillas sonrojadas en un rojo carmesí y sus anteriores lágrimas estaban secas en su rostro.
Él se animó y se acercó a los labios de Deku, hasta rozar sus bocas y él pudo besarlo.
Ya no había cabos sueltos entre ellos, ya la sensación agridulce del pasado se disipó como niebla, y el temor se convertía en efervescentes burbujas de alegría que corrían por sus venas calentándolas en amoroso decor, en dicha absoluta.
No recalcó cuánto duró en ese estado laxo, lo único que recordó fue que los latidos de su corazón se acompasaron con los de Deku y al besarlo, esos sentimientos estallaron por todos lados en gran felicidad hasta alcanzar lo inalcanzable, hasta que lo intangible se volviera tangible entre sus manos y lo insólito se convirtiera normal.
A él ya no le cabían dudas de que entre él y Deku su relación había cambiado, es decir, progresado a un curso mejor que el anterior.
El qué seguiría, le importaba poco, sino diría que nada.
Lo que le importaba era tener a Deku entre sus brazos hasta el final…
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P.D. Espero que este capítulo les haya gustado, y todavía falta un poco para el final.
