Renuncia de derechos: Todo lo que reconozcan es de otras personas (Horikoshi–sensei, Rowling y uno que otro más). El resto del desvarío es mío, así que me reservo su uso como me dé la gana.

Advertencia: esto es un crossover; por lo tanto, las diferencias con el canon de las obras base van a ser muchas (algunas sonarán absurdas, otras no tanto, pero ahí estarán), así que no se aceptarán comentarios malintencionados al respecto.

Dedicatoria: a TanitbenNajash, creadora de la Tabla de Invierno en la cual participa el presente fanfic. Y también a "Volver a Hogwarts", porque sin sus actividades de 2019 (en específico, una con "Quidditch a través de los Tiempos"), la historia origen de esto (aún sin publicar) no habría nacido.


Veinticuatro – Futuro.

Julio.

Habían pasado tantas cosas que Karen no se creía que ya fuera verano.

Llevar un recuento de lo que ella había vivido (de lo que Sorata y sus amigos habían sufrido) le parecía imposible. En más de una ocasión, estuvo a punto de dar una paliza por idiotas a las personas que quería; al mismo tiempo, ella recibió sermones por su actuar centrado únicamente en salvar vidas, a sabiendas de que no era la primera vez y seguramente, no sería la última.

Sin embargo, ese día no quería pensar en ello, pese a tener patrulla por la tarde.

—¡Feliz cumpleaños, Kishuu–san!

Sabía que no se libraría de ello, pero en serio habría deseado evitar un alboroto.

—Muchas gracias —miró la sala de conferencias a la que, según un mensaje de texto, debió acudir para una reunión antes de su patrulla, pero resultó ser varios de sus compañeros organizando un almuerzo con un pastel bellamente decorado y ya con velas encendidas—. Saben que no debieron hacerlo, ¿verdad?

—¡No digas eso, Kishuu–sempai! ¡Estamos encantados!

Karen agitó la cabeza, con aire resignado, viendo de reojo que no había imaginado cosas: el enorme letrero de felicitación en una de las paredes estaba formado por marcas de quemaduras, cortesía de Ginta Asaba, quien desde esa semana comenzaba una de las pasantías de su tercer año.

En serio, volvía a acordarse de que ese chico era la causa del estallido de Tensei con Enji Todoroki y Karen sentía ganas de reír.

El almuerzo fue rápido, pero agradable. Karen agradeció a todos sus atenciones y los pequeños regalos que le entregaron, prometiendo abrirlos en cuanto regresara a la agencia.

Tensei estaba asignado con ella, así que partieron en cuanto los dos estuvieron listos. Al salir de la agencia hacia el calor del incipiente verano, Karen se alegró de que pudiera realizar un hechizo refrigerante a su traje, para mantenerse un poco fresca. A juzgar por el movimiento de varita que ejecutó Tensei antes de salir del edificio, él pensó lo mismo (y con toda la razón del mundo).

—¿Crees que acabemos temprano? —quiso saber ella, echando vistazos a su alrededor mientras respondía a algunos saludos por la calle.

—Eso espero. No sé tú, pero de ser un villano, tampoco me gustaría estar en la calle con este calor.

Tensei debía tener algo de razón, porque Karen y él no observaron ninguna actividad ilegal en su patrulla. Al estar a una hora de regresar a la agencia, Tensei le hizo un gesto de cabeza y la llevó por una calle que, sabía, no estaba en la ruta que se les había asignado.

—¿Qué pasa? ¿Escuchaste algo?

—No. He enviado un mensaje a la agencia. Hemos terminado.

—¿Qué? Ingenium, ¿qué sucede?

Él se limitó a pedirle con un gesto que esperara y no le quedó más remedio que seguirlo. Lo notaba ansioso, pero no de esa manera que anticipaba algún tipo de pelea, sino lo que generalmente mostraba cuando estaba por ocurrir algo que realmente quería.

—Casi llegamos.

Habían llegado a un parque, al cual entraron y siguieron un sendero hasta cierta área libre de árboles, donde lo único que resaltaba eran flores rojas y unas pocas de tono amarillo dorado. Como tenían una perspectiva ligeramente elevada de las flores, Karen no tardó en notar un patrón y…

A duras penas, contuvo las lágrimas. Lo que acababa de leer le presentaba la posibilidad de un futuro brillante y prefería que sus siguientes palabras no se entrecortaran con el llanto.

—Yo… Sí. ¡Por Amaterasu, sí!

Si alguien notó a Chihiro abrazando a Ingenium, no lo mencionó, aunque ambos tenían la leve sospecha de que fotos de esa escena podrían estar en las redes sociales en las próximas horas.

Lo único que les importaba era que nadie se diera cuenta de lo que pasaba con las flores rojas y amarillas hasta que desaparecieran.

Feliz cumpleaños, amada Karen. ¿Quieres casarte conmigo?

—&—

Bienvenidos al día 24, espero que lo disfruten.

La palabra del día me hizo saltarme unos cuantos meses porque, en mis notas de hace sabe cuándo, el cumpleaños de Karen es en verano y lo necesitaba para la escena que acaban de leer. Si alguien me dice que Karen quizá es demasiado joven para casarse, quizá tengan razón (aunque no, no les diré su edad exacta en este universo). Lo único con lo que puedo defenderme es que, con el trabajo que Tensei y ella tienen, ¿en serio deberían esperar a casarse, si han sabido lo que quieren desde hace años? Yo creo que no.

Cuídense mucho y nos leemos en la última palabra de la Tabla de Invierno: Muerte.