Capítulo 29

Azize acomodó la pila de medicamentos que tenía en el depósito y le dio algunas órdenes a sus enfermeras. Por suerte todo estaba tranquilo en el hospital y aunque Yildiz había estado algo enferma y molesta porque sus dientes habían comenzado a salir, ella había podido descansar.

En los dos últimos meses desde que lo había visto por última vez, había recibido una nota todas las semanas en la que él le decía que estaba bien. Por supuesto que lo echaba de menos, pero se recordaba que cada uno de los sacrificios era por su patria y por el futuro de sus hijos, así trataba de conformarse y esperarlo.

Todo en su casa estaba bien, había calmado a su suegra varias veces durante ese tiempo, diciéndole que algo en su corazón le decía que Cevdet estaba bien. Por supuesto que la presencia de Tevfik con cara de que las cosas no andaban bien, no ayudaba en lo más mínimo, pero ella había podido desprenderse de todo eso para dedicarse a lo suyo y a añorar su vuelta.

Sintió unos golpecitos en la puerta del depósito y sonrió. Sabía de quien se trataba y sintió que su corazón se aceleraba porque ese niño al que siempre veía por la calle en el pueblo, era quien le traía las noticias de Cevdet…

El pequeño le sonrió y le entregó un papel doblado. Ella le acarició la cabeza, le agradeció y le dio una moneda en recompensa. El niño salió corriendo y en ese momento, Azize se guardó el papel en el bolsillo rápidamente porque vio que Tevfik se acercaba.

-Azize, ¿cómo has estado?

-Bien… estoy bien, Tevfik…

-Me alegra… siempre temo que estés muy preocupada por lo de Cevdet…

-En realidad, lo estoy… pero trato de pensar en que, si hubiera malas noticias, ya lo sabríamos… mientras no las haya, tengo esperanzas…

-Haces bien…- dijo Tevfik algo sorprendido por la naturalidad con que ella se tomaba las cosas.

Tevfik se quedó un rato más y cuando finalmente Azize pudo encerrarse en la habitación del depósito para leer la nota, ya era bastante tarde. No era que tenía apuro, esa noche sería larga y si tenía novedades de Cevdet, mucho mejor…

Se quedó mirando los trazos durante unos segundos antes de poder reaccionar.

"Acabo de llegar. Te espero. Estoy herido"

Se levantó de golpe y tomó algunos productos para poder curarlo. Se preguntó cuánto tiempo había pasado desde que el niño le había traído la nota pero no estaba segura.

Le avisó a sus enfermeras que no volvería y salió del hospital apurada. Llevó algo para poder hacerle comida y cuando llegó, él estaba sentado a oscuras en el suelo.

-Cevdet… Cevdet…- dijo y se acercó con pánico de tocarlo- lo siento… cuando el niño vino también lo hizo Tevfik y no pude leer la nota enseguida…

-Azize, no te preocupes… estoy bien… pero tengo una herida aquí…- le dijo y le mostró su hombro.

Azize inspiró hondo cuando retiró la tela ensangrentada y buscó lo que tenía para limpiarlo. Se quedaron en silencio mientras ella curaba su herida y cuando terminó, él estiró sus brazos y la tomó entre ellos.

-No quiero lastimarte…-le dijo ella tocándolo con cuidado, pero su cara sumergida en su pecho.

-Nunca lo haces, mi vida… me duele el cuerpo de no tenerte… te necesito cerca…

-Yo también mi amor…- le dijo ella y apartó su cara de él para mirarlo a los ojos.

-Cuéntame de ti, dime como están los niños, mi madre…

-Tu madre está bien… algo inquieta por la falta de novedades en algunos momentos, pero confía en mi instinto y yo le digo que siento que estás bien…

-Mi Azize…- dijo y besó sus labios con suavidad.

-Ali Kemal es un sol… está muy bien… ya dice muchas palabras y se la pasa hablando con tu madre y la hace reír…

-¿Y mi pequeña?

-Cevdet… no puedo explicarte lo que los ojos de esa niña hacen conmigo… son tan parecidos a los tuyos que me quedo mirándola durante horas…

-Cariño…

-Ella está bien… algo molesta porque sus dientitos están saliendo y llora bastante…

-Entiendo… pobre mi alma…- dijo Cevdet y Azize besó sus labios y se puso de pie- ¿qué haces? ¿te vas?

-¿Cómo se te ocurre? Traje para prepararte algo para comer… necesito atenderte, alimentarte, después de todo sigo siendo tu mujer… ¿verdad?

-Así es…- dijo él y la tomó de la mano- pero en este momento solo puedo pensar en una cosa que necesito de mi mujer…- dijo y ella sintió que todo su cuerpo se erizaba.

-Pero… Cevdet… estás herido…

-Estaba, ya me curaste…- le dijo él y sonrió.

-¿Hablas en serio? ¿Acaso no estás dolorido?

-Nada que un par de besos tuyos no puedan controlar…- le dijo y ella sonrió.

-Pero…

-Azize, ven aquí de una vez…- le dijo él y ella se arrodilló frente a él.

Cevdet acarició su cara y se inclinó para besarla. Ella saboreó el beso y cerró los ojos cuando él deslizó sus manos y la tomó de la cadera para acercarla más y la recibió entreabriendo sus piernas para tenerla más cerca.

Él soltó su cabello y enredó sus dedos allí, deleitándose en su perfume. Ella lo dejó hacer, casi sin poder moverse por todas las sensaciones que él le hacía sentir.

Azize sintió que el cierre de su vestido se abría y apretó los ojos al sentir los dedos de su marido sobre su piel. Lo había echado tanto de menos que casi había olvidado lo que se sentía con sus caricias.

Ella lo ayudó a retirar su camisa y besó cada una de sus viejas heridas mientras lo escuchaba suspirar y las manos de él retiraban lo que quedaba de su ropa.

Él se puso de pie y ella lo ayudó con sus pantalones, lo único que quedaba a ambos de ropa y luego él la tomó entre sus brazos y ambos jadearon al sentirse piel contra piel nuevamente.

Ella lo besó tiernamente, pero él ahondó el beso y la acarició con desesperación, deseándola sin poder contenerse.

Cevdet se sentó en la silla, la atrajo a su cuerpo para besar su abdomen y luego su pecho y la hizo descender sobre él. Se perdió en sus ojos unos instantes y ella sonrió con placidez al sentirse tan íntimamente cerca de él…

Hicieron el amor lentamente, cada uno preocupado por que el otro experimentara mayor placer y cuando ella se recuperaba del clímax, lo escuchó gruñir contra su boca y lo sintió explotar cálidamente en ella.

Se quedaron un rato en silencio, besándose y acariciándose y luego ella se desconectó de él y se dedicó a prepararle algo de comer con lo que tenía allí…

Cevdet se dedicó a observarla y a disfrutar de ese momento que había añorado durante semanas.


Comieron tratando de no pensar en nada, compartiendo como en otras épocas, cuando no tenían más preocupaciones que cuando él tenía que irse durante un tiempo al frente.

Él no quiso contarle demasiado de lo que estaba haciendo, quedaron en que ella le diría a Tevfik que había recibido novedades de un soldado que lo había visto a él, esa sería una buena excusa para dejar tranquilos a todos, incluida su madre…

Cevdet se quedó mirándola mientras ella reía en voz baja, en la cama que habían improvisado en el suelo, y solo tapada precariamente con una manta.

-A veces…- le dijo acariciando su cara y mirándola de cerca- a veces tengo que hacer un esfuerzo enorme por no dejar todo y salir corriendo para volver a tus brazos, mi Azize…

-Lo sé… lo siento en mi corazón…- le dijo ella y lo vio acercarse y acomodarse cerca de ella, así desnudo como estaba.

-Y aunque tengo tus ojos en mi memoria… algunos de tus rasgos se me pierden y sufro como loco tratando de recordarte así… bella… tal como eres… toda mía…

-Pues…- dijo ella y dejó caer la manta para que él pudiera observarla- puedes mirarme cuanto necesites para no olvidarme…

Cevdet paseó su mirada por el cuerpo de ella y finalmente la miró a los ojos.

-Me siento tan culpable por no poder estar todos los días a tu lado, para que sientas mi cuerpo contra el tuyo, poder apoyar mi oído en tu pecho y escuchar tu corazón… besarte… entregarme a ti…

-Lo haces todos los días… lo siento… te siento a mi lado todo el tiempo, cariño… y por supuesto, disfruto de momentos como este en los que te tengo realmente cerca…- le dijo y buscó sus labios con los de ella.

Cevdet sintió que perdía el control nuevamente cuando ella lo empujó suavemente y comenzó a besar su piel, deleitándose con cada recóndito lugar de su cuerpo.

Él cerró los ojos y se entregó totalmente a ella y solo los abrió cuando ella se recostó y fue su turno de explorarla y finalmente, cuando ninguno de los dos pudo soportar más, volvieron a conectarse e hicieron el amor hasta quedar totalmente satisfechos…

Un par de horas después, Azize abrió los ojos y lo vio vistiéndose. Apretó los labios para no expresar la tristeza que tenía al saber que otra vez, él tenía que irse.

-Ya no queda tanto para volver a estar juntos, mi vida…- le aseguró él cuando la vio despierta.

-Espero que no… Cevdet…- dijo y se incorporó, estirando su mano para que él se acercara.

-Dime…

-Te amo más que a mi vida…- le dijo y él sonrió- por favor, apúrate con eso que estás haciendo y vuelve pronto…

-Lo prometo…- le dijo él y besó sus labios.

-Y lo cumplirás porque sino tendrás que rendirme cuentas…- le dijo fingiendo enojo y él volvió a sonreír, simplemente no podía dejar de sonreír.

-Te amo, mi Azize…- le dijo besando su frente- descansa un rato más… besa a mi madre y a los niños de mi parte…

-Lo haré… en secreto… aunque confieso que prefiero guardarme tus besos solo para mí…- le dijo alzando las cejas

-Entonces son solo tuyos… - le dijo él y sumergió su nariz en el cuello de ella antes de volver a besar sus labios e irse.

Azize se recostó otra vez y miró el techo. Ojalá faltara poco para que todo se terminara y él pudiera volver finalmente con su familia…


Bueno, esta historia sigue más que nunca, espero que las estén disfrutando tanto como yo. Los espero en el próximo capítulo. Gracias por leer!