El abuelo se fue al mismo tiempo que le daba algo a Yuri disimuladamente a través del apretón de manos. El rubio solo lo guardó en su bolsillo, ya sabía que era, pero le daba miedo utilizarlo puesto que era algo que podía definir el futuro de él y Yuuri. Entró al departamento serio y sin decir nada, solo fue y se sentó como si no pasara nada y no hubiese nada de que conversar. Analizó todo lo que había sucedido hasta ahora una vez más, pero aun sin hablar.

¿En que habían fallado? En su comunicación, Yuri lo sabía sobretodo ahora, pero como un lado de él era muy orgulloso se había sentado en la silla del comedor sin decir ni una sola palabra, no encontraba las palabras adecuadas para abordar el tema o más bien no quería encontrarlas. Se mantenía mirando fijo a Yuuri quien después de unos minutos había decidido no prestarle atención al rubio y ponerse a ver televisión, si aquel robot con complejo de adolescente no quería hablar entonces no hablarían. Ahí estaban ambos nuevamente al inicio del problema, la falta de comunicación.

Yuri odiaba sentirse ignorado por lo que pronto hablaría, aunque no diría nada sobre su error al suponer que Yuuri querría a Víctor de vuelta— ¿Qué hacía él aquí? —preguntó aún sentado y con sus verdes ojos fijos en Yuuri.

Buenas tardes, Yuri ¿Cómo estuviste ayer y hoy? —por dentro Yuuri reía al notar de reojo como el rubio quedaba pasmado al no esperarse esa respuesta que corregía sus modales indirectamente.

Buenas tardes, estuve bien ¿Y tú? —preguntó rápido ya que quería pasar a otro tema de conversación.

Extrañándote —dijo esta vez devolviéndole la mirada a Yuri y notando como nuevamente quedaba perplejo al no ser la respuesta que esperaba— te extrañe anoche y hoy hasta que por fin llegaste.

El rubio volteó, no podía seguir mirándolo a los ojos si empezaba con cursilerías— t-también… también te extrañe.

Yuuri sonrió, sabía que Yuri era alguien a quien no se le daban esas cosas y mucho menos cuando eran espontáneas.

Él vino a explicarme tu plan. Estaba preocupado por ti —recordó lo que le había dicho Seung, Yuri aún era nuevo en esto de los sentimientos por lo tanto él debía ser quien llevara esta conversación, solo quería que el rubio diera el primer paso. El azabache se acercó al otro, tomando una silla y poniéndola junto a la de él para sentarse tomando su mano.

El vino a buscarme, porque yo se lo pedí —Yuri miró sus manos juntas— pero ya no quiero irme con él, no hasta que tú me digas que no me quieres en tu vida.

Entonces —apoyó su cabeza en el hombro del otro— no te irás nunca.

El rubio apretó un poco la mano de Yuuri, como si no quisiera dejarlo ir de nuevo y el azabache le respondió acariciando con su pulgar el dorso de la mano ajena.

Hablaron mucho rato luego de eso, Yuuri le contó todo lo que había escuchado de Nikolai y le dijo que entendía sus miedos, pero que la próxima vez debían hablarlo o no llegarían a ningún lado de esa manera, que tenía que confiar en él y en los sentimientos que ambos se tenían, porque de alguna manera estaban conectados y porque el japonés no quería a nadie más en su vida que no fuera el rubio.

Yuri por su lado se sintió un poco aliviado de que su abuelo fuera a hablar con su novio, a él le costaba expresarse en este tipo de cosas y el hecho de que el anciano hablara le facilitaba un poco las cosas. Se molestó algo al saber que el Víctor que había traído solo era un cuerpo vacío, pero también se sintió aliviado de saber que si se hubiese atrevido a prenderlo en el momento que el idiota de JJ. Lo detuvo, no hubiese funcionado.

Conversaron de muchas cosas, de los recuerdos de Yuri sobre el verdadero nieto de Nikolai logrando que Yuuri recordara al pequeño rubio que siempre estaba en la pista de hielo cuando iban con Víctor. El japonés se sintió triste al darse cuenta de que ese chico dejó de asistir a aquel lugar por haber muerto tan joven, pero había cosas que no podían evitarse, sucesos que ocurrían todos los días ya que siempre moría alguien en algún lugar del mundo.

Sé que la idea no estuvo bien, pero de verdad pensé que estarías mejor con él —dijo serio— lo extrañas, pero ahora entiendo que jamás podrá ser reemplazado, y yo jamás seré el.

Tienes razón, Yuri —lo miró a los ojos— no eres él, porque tu eres mi ahora y él fue mi antes —besó la mejilla del rubio— y aunque suene mal, en este momento el presente y el futuro son lo que importan y yo quiero un futuro a tu lado.

Yuri sonrió por fin desde que llegó, el escuchar directamente de Yuuri que aún quería estar con él a pesar de haberlo hecho recordar cosas que lo entristecían, a pesar de no haber creído en su amor e intentar que fuera feliz con alguien más. Se sentía aliviado, el miedo de perderlo no se había esfumado del todo, pero se había aminorado bastante.

Yuuri —el aludido lo miró atento— se que no puedo ofrecerte casarnos legalmente, sé que eso es imposible porque no soy humano… pero… —puso su mano sobre el lugar donde debería estar el corazón— yo quiero hacerlo. Aunque sea algo simbólico, aunque no sea real… ¿Quieres casarte conmigo?

El japonés se sonrojó hasta las orejas por la propuesta, eso sí que no se lo esperaba para nada y mucho menos ver como el rubio sacaba un anillo de su bolsillo, uno que se veía muy antiguo pero muy hermoso. Era dorado con una esmeralda adornándolo.

Repentinamente en el rostro de Yuuri comenzaron a caer lágrimas y el rubio se preocupo al instante, levantándose de su asiento y acunando el rostro de su pareja entre sus manos, preguntándole si lloraba porque no quería casarse.

Yuuri rio un poco al ver la desesperación en el rostro de su novio, se limpió una que otra lagrima para luego besarlo, tomándolo desprevenido, haciendo que el otro soltara su rostro. El japonés se agarró del cuello de Yuri y ambos cayeron al suelo, el rubio abrazándolo por la cintura con un brazo y colocando una mano en la cabeza del contrario para evitar golpes en el cuerpo de su novio.

Cuando Yuuri paró de besarlo pudo escuchar muy cerca de su oído— quiero casarme, quiero una fiesta y un pastel de anima print… quiero todo mientras sea contigo.

Yuri no pudo estar más feliz, el sentimiento llenándolo por completo, sintiendo calidez desde donde se supone debía estar su corazón y expandiéndose por su cuerpo como ondas. Sonrió y abrazó a su pareja mucho más fuerte, las palabras no salían de sus labios porque su sistema ni siquiera estaba funcionando correctamente, había un virus en él, el tipo virus que le daba a los humanos cuando estaban enamorados y no podían pensar en nada más que en esa persona que era especial para ellos, impidiéndoles hablar correctamente.

Si no aceptabas el pastel entonces no habría fiesta —fue lo único que estúpidamente pudo decir mientras seguía sonriendo como un idiota, algo muy raro en él por cierto.

Yuuri rio mientras ponía su cabeza entre el hombro y el cuello de su rubio, cerrando los ojos al sentirse tranquilo por tenerlo entre sus brazos al fin, porque todo se había arreglado de alguna manera, los malos entendidos habían sido resueltos y habían logrado hablar adecuadamente de los miedos de ambos. Aún estaban lejos de ser perfectos, pero sabía que ahora habría más comunicación entre ambos, así que aunque discutieran todo estaría bien al final.

El estómago de Yuuri rugió fuerte, avisándoles que el humano debía alimentarse justo ahora y Yuri no dejaría a su novio morir por inanición, menos ahora que había aceptado casarse con él. Se levantaron hasta quedar sentados sobre el suelo, Yuuri sobre el rubio en una posición bastante tentadora. El japonés volvió a buscar los labios de Yuri, pero esta vez con desesperación, necesitaba sentirlo más, necesitaba sentirlo por debajo de la ropa y que se demostraran su amor de otra manera ya que en el último tiempo habían estado bastante distanciados.

Cuando el azabache quiso quitarle la camiseta a Yuri, este se lo impidió de inmediato— debes comer —dijo al cortar el beso, mirándolo a los ojos— después podremos hacer lo que quieras.

Eso no es importante —respondió haciendo un puchero.

Lo es, cerdo.

Pero esto —meneó sus caderas— es más importante y más urgente.

Yuri de verdad quería cumplir con la petición de su pareja, pero si no hacía algo pronto llegaría un chico moreno y los encontraría en esa situación comenzando a tomar fotografías. Lo que menos quería el rubio era que alguien más tuviese fotos de Yuuri con el sonrojo que mostraba ahora y su rostro excitado.

Phichit llegara en unos minutos —habló rápidamente, logrando que Yuuri se parara de inmediato.

¿Por qué vendrá? —preguntó un poco molesto.

Yuri se levantó también para explicar mejor— llamó donde Otabek, dijo que estaría en el departamento a esta hora para celebrar lo que no pudimos hacer. Intente negarme, pero dijo que todo se había arruinado por mi culpa así que ahora tenía que ayudarlo.

Yuuri dejo salir un suspiro, cuando su moreno amigo quería algo no había nada que pudieran hacer, pasaron dos minutos y tocaron a la puerta con desesperación y gritando "mas les vale estar vestidos", luego de eso se escucho un "shh, no seas imprudente". Al abrir la puerta encontraron a Seung cubriendo la boca de su esposo mientras le quitaba el teléfono, el cual estaba listo para tomar fotografías.

Traían algunas bolsas con snacks y otras cosas para compartir— lo lamento —se disculpó Seung mientras entraba.

Yuuri solo respondió que no importaba y que estaba acostumbrado. Al poco rato llegaron Chris, Richard, Otabek y jean, ellos trajeron el pastel del día anterior ya que Chris se lo llevó para guardarlo.

El departamento era pequeño, pero supieron acomodarse. Otabek le informo al rubio que Nikolai mandó a buscar al Víctor falso para que ya no tuvieran más problemas y Yuri le agradeció por contarle, ya que lo hacía sentir mucho más tranquilo. Todos conversaban animadamente: Chris, Phichit, Richard , Jean y Yuuri estaban en el comedor, mientras Otabek y el rubio estaban en el sofá viendo como Seung se salía del otro grupo y se sentaba junto a ellos en un intento de buscar paz mental ya que Chris y Phichit solo molestaban a Yuuri por lo que podría haber estado haciendo antes de abrir la puerta.

Repentinamente Phichit gritó y todos lo miraron atentos, incluso el coreano se levantó en un acto reflejo— ¡Yuuri, vas a casarte! —Dijo muy alto tomando la mano del aludido— ¿Por qué no me contaste? —dijo fingiendo estar ofendido para luego buscar su celular en los bolsillos sin encontrarlo.

Todos miraron al rubio— sí, vamos a casarnos, aunque no es su problema porque no están invitados —dijo desviando la mirada por la vergüenza de atraer la atención.

Todos comenzaron a felicitarlos y a comentar cosas entre ellos sobre lo que era casarse. Seung rio al ver la desesperación de su esposo por no tener su objeto preciado entre sus manos, así que se apiado de él y se acercó para pasárselo y que así pudiera tomar todas las fotografías que quisiera. Lo primero que hizo el moreno fue tomar una foto del anillo y una selfie de Yuuri y él.

La pequeña fiesta les vino bien a ambos chicos que ya estaban comprometidos "oficialmente" al ya saberlo todos sus amigos, pero en la mente de ambos solo pasaba la idea de que llegara la noche pronto para que todos se retiraran y pudieran reconciliarse como era debido.

La hora de los regalos llegó y Phichit junto a Chris le dieron su obsequio a Yuuri quien al abrirlo se sonrojó mucho, pero no dijo nada. Yuri se acercó y cuando lo vio solo pudo decir "perfecto para la noche" haciendo que todos rieran y el japonés cubriera su rostro por la vergüenza.

Continuará…