_ ¿Cómo van a hallar cuál es el verdadero yo?

_ ¡No puede ser posible, atacamos todas las sombras pero ninguna es él!

_ Así que tú eres la mismísima pareja de Aioria de Leo, oí que hizo el ridículo en el Hades, contra el alfeñique de Radamanthys.

_ ¡Aioria luchó hasta la muerte, igual que todos los demás caballeros dorados! – defendió Marín.

_ Sin embargo, esta anterior generación perdió contra unos caballeros de bronce que oscilaban entre los 13 y 14 años. ¿Tan débil era la armada de la Diosa Atenea? Apuesto que ella realmente necesita al Dios Hefesto de ahora en adelante. Ustedes han tenido muchas bajas, ¿por qué no razonan?

_ ¡Seguimos la autoridad solo de nuestra Diosa Atenea! No vamos a prestarla para ser la sumisa esposa de su Dios.

_ Ya veo, ¿eso piensan de él? – miró Pélope al cielo. – Ese hombre dedicó su entera vida en otras personas, entrenándolas para que mejoren. ¡Nosotros a diferencia de ustedes, quisimos hacernos fuertes por pura lealtad! ¡Aquí los únicos que tienen derecho a reclamar son los guerreros de bronce que pelearon en el Hades, ustedes son basura!

_ ¡Da la cara, cobarde! – gritó impotente Shaina.

_ ¡No, él está entre las sombras! Sólo que no somos capaces de ver su velocidad.

Todas las figuras empezaron a batallar en diferentes movimientos, mientras los caballeros de plata eran heridos.

_ ¡A MÍ COBRA!

_ ¡Marín! – la miró Makoto para transmitirle un mensaje.

_ ¡Entiendo!

La pelirroja corrió sobre el agachado joven y pisó su espalda para impulsarse en el aire. Esto llamó la atención del herrero, distrayéndolo.

_ ¡OJOS DE BUDA! (Su técnica consta en la comunicación sagrada que está simplificada en el símbolo del pez dorado –como de peces de colores- con el Budismo; esto hace que su nivel de cosmos se eleve al séptimo sentido y su próxima técnica sea tenaz)

Un poder circular de agua rodeó a Makoto, mientras sus ojos se iluminaron por el cosmos que emanaba, entonces fue capaz de ver la velocidad y movimientos de Pélope.

_ ¡Lo tengo! ¡DORADUS CELESTIAL!

El golpe cayó en el hombro del sorprendido Pélope, quien escupió sangre.

_ Muy inteligente, plateados. Pero no permitiré que este golpe me venza, no…

_ Su hombro es…

_ ¡Es de Marfil!

_ ¿Por qué…?


_ Tu devoción, Hari de Shakram, es tan intensa como la mía; y tu corazón parece ser noble como el de un guerrero digno. ¿Cómo llegaste a ser un aliado inamovible de Hefesto?

_ Actualmente su más antiguo compañero… desde que él era un niño nos hemos cuidado mutuamente. Aunque él fuese un Dios, siempre me trató como un igual, nunca me miró como menos y estuvo para mí y todos nosotros cuando más lo hemos necesitado…

Yo conocí el día en que perdí todo lo que amaba…

"Invadían nuestro pueblo, yo apenas tenía 8 años, no sabía la cruel realidad de la vida. Todos los hombres y ancianos fueron a batallar contra los invasores, ya que éramos enemigos por la devoción de nuestra religión. Nuestra fuente de vida era escaza por los duros climas secos, por lo que no contábamos con armas de lujo para cazar. Por eso nos caracterizamos por el uso del Shakram que consta de fuerza, habilidad y la tenacidad de un guerrero.

Creímos que podríamos pedir una alianza, quizá una condición de piedad de parte de estos. Pero las palabras nunca son suficientes. Nuestros prójimos nunca regresaron; y el miedo invadía el lugar. Sólo quedándonos las mujeres y los niños con el temor de que podrían acabar con nosotros."

*flashback*

_ ¡Madre! – miró desconsolado el niño de rasgos árabes. – ¡Padre no regresa!

_ ¡No tengas miedo, tienes que ser fuerte, Hari!

_ ¡Pero los intolerantes han de matarnos!

La puerta de la gran cabaña donde se escondían los sobrevivientes fue tirada de un golpe.

_ ¿¡De quién es esta cabeza!?

Y vi, la cabeza de mi padre, siendo sujetada desde el cabello en la mano de ese hombre.

_ ¡Murad! – gritó la mujer.

Entonces éste, cogió su espada y sin mayor elegancia o técnica la clavó en su pecho.

_ ¡MADRE!

Los hombres vándalos entraron a velocidad y empezaron a acabar con todos; sin piedad, sin nada. Elegían a las mujeres más bellas para tomarlas por la fuerza y a los otros; ni siquiera les dejaban despedirse de sus seres amados.

_ Debo… debo defenderme… debo hacer algo… tengo… que salvar a estas personas…

Agarré el shakram que me había forjado mi padre y me dispuse a atacar al asesino de mi madre.

_ ¿Qué crees que haces? – una imponente y asombrada voz se oyó en la puerta.

Todos se quedaron en silencio, aquella presencia era tan poderosa que pudo callar hasta el más turbio hombre del lugar. Un niño, de ojos esperanza y cálidos como el fuego, de cabellera larga, de tez trigueña pero cara inocente. "Está muerto, se acaba de condenar" es lo que pensé.

_ Niño, estás en el lugar equivocado en el momento equivocado. – se acercó el maldito a él a querer golpearlo.

_ No me toques con tus sucias manos.

El fuego, empezó a incendiar al hombre mientras todos miraron sorprendidos.

_ ¿Matas a estas personas por su camino religioso?, ¿quién te crees que eres, un Dios?

El hombre quedó hecho huesos y carne quemada, ante la mirada sorprendida de todos. Los demás se abalanzaron a querer acabar con él de la misma manera. Pero entonces él se movió a una velocidad indistinguible a mis ojos para quitarme aquel shakram que yo llevaba en la mano.

Lo lanzó como un boomerang, acabando la vida de todos los asesinos que habían ultrajado la paz de nuestro pueblo. Después de la venganza conseguida, todo fueron lágrimas de felicidad de los sobrevivientes.

El niño se fue y lo seguí desesperado.

_ Realmente lamento lo que pasó, hay seres humanos que no debieron haber nacido.

Lo miré detenidamente… ojos tan tristes, pero a la vez tan llenos de bondad. En ese momento, yo quise ser como él, quise… alcanzarlo de alguna manera.

_ ¡Llévame contigo, quiero ser fuerte como tú! – se rio.

_ No creo que puedas hacer eso… pero si lo has perdido todo y quieres volverte fuerte para proteger la gente que amas. Puedes seguirme, tengo un largo camino por recorrer.

*fin flashback*

_ Sonreí, desde lo más profundo de mi alma. Aunque ese día mis dos progenitores me abandonaron, quise lograr lo que nadie pudo lograr. Y supe que con él, podría salvar vidas inocentes de la misma manera. Con la honra de cargar, aquella arma que representó el honor de mi pueblo.

_ Es una historia muy triste.

_ Así entendí, Shiryu, que no es la fe la que te dará el camino, sino lo que tú mismo eres capaz de hacer por tus propósitos. Y ahora, delante de ti, quiero demostrarte que mi justicia puede más.

El herrero del fuego corrió y lanzó a velocidad el boomerang (shakram).

_ ¡ROTACIÓN GALÁCTICA ESPIRAL! - Shiryu saltó, pero este regresó por el mismo camino, haciéndole una grave herida al costado del estómago.

_ Me siento… - dijo cansado. – digno de pelear contigo. ¡LA FURIA DEL DRAGÓN!

La velocidad con la que Shiryu corrió se impulsó hacia Hari.

_ Caíste directo en mi trampa.

_ "¿¡Qué!?" – pensó sorprendido, abriendo sus bellos ojos aguamarina.

_ ¡AGUJERO NEGRO!

Al verse succionado, el joven de larga cabellera clavó la espada al piso.

_ ¿Solo tengo una oportunidad, verdad?

_ ¿Qué tratas de decir? – miró Hari desconfiado.

_ ¡LOS CIEN DRAGONES DE ROZAN! - las bestias volaron.

_ ¡Tonto, mi agujero negro succionará todas!

Las energías, con mucha fuerza explotaron alrededor de los dos guerreros y aunque muchas de las llamas del poder de Libra cayeron dentro, las otras golpearon a Hari, mordiéndolo, hiriéndolo.

_ ¡SHIRYU!

_ ¡HARI!

_ ¡POR LA JUSTICIA Y LA PAZ! – gritaron ambos a la vez.


_ ¿Osas apuntarme con la flecha que yo mismo construí?

Seiya lo miraba apenado, sabía que no era ser maligno, ni a uno ambicioso como los que amenazó con esa arma antes ¿Pero era un inocente? Siempre había luchado, por una justicia, matando, sí, pero a gente malvada.

_ "¿Realmente debo ensuciarme las manos con él?"

_ ¡NO ME HAGAS REIR, PEGASO! – los ojos del Dios se incendiaron como fuego y con su martillo tiró el arco y la flecha del caballero dorado.

Después, con la misma fuerza le tiró un martillazo al pecho, lanzándolo lejos. El castaño gimió de dolor, tratando de pararse lo más rápido posible.

_ ¿Ves mi armadura? – los ojos del hombre lucían desquiciados. - ¡Es divina, actualmente la segunda más poderosa de los 13 dioses del olimpo! ¿Crees que puedes vencerme con esa materia hecha de oro?

Nuevamente con el martillo, tiró una de las hombreras lejos y después la protección de la cabeza, haciendo sangrar un poco a Seiya.

_ Ríndete y muere de manera pacífica o mejor para ti, permitiré que te vayas con vida si prometes nunca acercarte a Atenea.

_ ¡Nunca!

Hefesto tiró un martillazo en el piso, que cayó directamente entre las piernas de Seiya (sí, muy cerca a esa zona). El castaño empezó a sudar.

_ No soy ningún cobarde, Pegaso. Habrás matado a otros dioses con la gloria de la redentora Atenea. Pero, sin su apoyo cósmico no tienes ninguna oportunidad conmigo.

La poderosa arma de Hefesto se transformó en una cuchilla, con la cual se acercó amenazante hacia el joven. Este cerró los ojos pensando que sería el momento de su muerte. Pero lo que pasó fue impresionante, el Dios de la Herrería se abrió el brazo, goteando sangre de sus muñecas.

_ ¿Ah? – se extrañó Seiya.

_ La sangre de los Dioses es todopoderosa. Debemos pelear justamente.

Un manantial rojo cayendo en el oro que brillaba como el sol, así saliendo una luz mística, atenuante, capaz de cegar a cualquiera. Es así, como el centauro alado del zodíaco se convierte en una comparación a lo más sagrado de la existencia del universo.

La armadura divina de Sagitario.


_ ¿Por qué… por qué su hombro…? – Makoto estaba impactado.

_ ¿"Por qué" preguntas? Sí, alguna vez este hombro fue de carne y hueso.

"Pélope, eres muy rápido, ¡tú puedes lograr lo que te propongas!"

"¡Pélope, no dejes que tu condición te haga sentir menos!, ¡Eres tan capaz como cualquiera!"

La voz de su Dios Hefesto venía a su mente.

*flashback*

_ Ese joven perdió parte de su hombro.

_ Escuché que tuvo un accidente trágico…

_ Era un esgrimista, ¿no es así?

_ Dicen que tenía un futuro brillante…

Los días pasaban para Pélope y la agonía de sus sueños frustrados era un peso que cargada con mucho esfuerzo en sus hombros. Eso hasta que se acercó a un acantilado, decidido a acabar con su vida.

_ Maldigo la hora en que me subí a ese auto, destino cruel…

Entonces cerró los ojos y pensó en aquellos momentos que volaba por los cielos cuando batallaba con su espada, como magia… Abrió sus brazos y se lanzó por el barranco.

Él estaba pensando que era un final digno, hasta que cuando caía cuesta abajo escuchó una voz.

_ ¡Oye, ¿Como que esto no es muy peligroso?!

_ ¿¡Qué-qué-qué haces aquí!?, ¿¡Quién eres!?

_ Me gustaría decir que soy un superhéroe, pero pues tengo un rango más alto que eso…

_ ¡Me estoy suicidando!, ¿tú también o qué…?

Entonces Hefesto se acercó, lo abrazó y voló por los cielos, hasta quedar en un lugar seguro.

_ ¡UN-UN-UN ALIENÍGENA! ¡DIOS MÍO!

_ En realidad soy un Dios, pero puedo aceptar la comparación.

_ ¿Un Dios?

_ ¿Has leído mitología griega en la escuela?

_ ¿¡Por qué me has salvado?, si ya no puedo batallar en esgrima, ya no deseo más nada!

_ Veo que tienes una herida contundente, ¿es esa la razón de tus desgracias?

Pélope se cogió su hombro izquierdo muy triste, en su mirada ya no había esperanza.

_ ¿Te ofrecieron el mundo, verdad?, ¿y ahora estás rendido? – agarró su rostro y lo miró penetrantemente. - ¿Qué pasaría si te dijera que puedo fabricarte un hombro nuevo?

_ Eso… eso es imposible…

_ ¿Y si en vez del esgrima que tanto amas, peleas por la paz de la tierra y la humanidad?

_ ¿Qué dices?

_ ¿Eres bueno con la espada, verdad? – lo soltó y Hefesto sonrió. - ¿Te gustaría llegar a la velocidad de la luz?

_ ¿Con mi problema, sin parte de mi cuerpo?

_ Tú eres el único que se pone límites. – ambos miraron aquella atardecer, sabiendo que les esperaba un gran futuro juntos.

*fin flashback*

_ Sin el Dios Hefesto, mi vida estaría perdida. Por eso y por todo, estoy dispuesto a dejar mi vida en este lugar, porque así como todos los herreros del fuego, yo le pertenezco.