Muy bien, subi las escaleras, había un largo pasillo, se me olvidó preguntar cual era la habitación de Sasuke.
Miré la primera puerta a la izquierda, había alguien pero estaba tapado con una cortina deslizable.
Entre sigilosamente, me acerqué al otro lado de la cortina y... era él.
No estaña arropado, así que pude verlo completamente, su pelo había crecido considerablemente, había adelgazado un poco, se veía muy pálido y sus ojos estanban cerrados y...
¿En dónde está su brazo?
Toque su brazo izquierdo para corroborar que realmente no está ahí, y efectivamente no está.
Ya después le preguntaré sobre eso.
Me senté a su lado, a orillas de la cama. ¿Que se supone que debería de decirle?
— Oye, tu familia te necesita— le dije, tocando un costado de él.
Nada.
Tenía que admitir que me rompía el alma verlo ahí, pero solo lo admitiré conmigo misma.
Me quedé observanlodo un rato.
"Tienes que hablarle con el corazón" las palabras de Naruto retumban en mi cabeza.
Observe que no viniera nadie. Bien, solo haría esto una vez en mi vida y si no funciona pues...
No se que más haré.
— Sasuke— dije tomando su mano, estaba fría— te necesito, aunque estemos separados por mucho tiempo, aunque te rete con la mirada, aunque yo diga que no me importas una y otra vez, sabes que lo último no es cierto— respire profundo y aprete su mano— aunque odie admitirlo, tenemos una conexión especial, una que siempre ha estado ahí y por mas que intente olvidarme de ti... no puedo, ahora tienes que levantarte, tienes que volver a mí por que yo... Te amo.— finalicé, sentí un nudo en la garganta.
Lo miré de nuevo, no había reacción en él. Me recosté en su pecho, estaba aguantando las lágrimas.
— Vuelve...
No se cuanto tiempo pasó; segundos, minutos, horas... pero yo lo sentí una eternidad.
El no reaccionaba.
Ya no sabía que... esperen, ¿Cuando su mano se colocó en mi espalda?
Levanté la mirada, y él me estaba mirando, solo se le veía un ojo por que el el otro se lo tapaba el cabello.
— ¡Eres un estupido!— le grité, parándome rápidamente.
— ¿Ahora que...?— intentó decir algo y sentarse pero no pudo, al parecer le dolía un poco el cuerpo.— ¿Que hago yo aquí?
— Estuviste en coma por dos meses— le recordé.
El puso cara de impresión.
— ¿Acaso estoy muerto?— su voz había cambiado un poco el tono, era mas ronca.
— No.
— ¿Entonces por que te ves de 15 años y por qué esta estás aquí, y en mi pecho? La Keke que conozco nunca haría eso.— clavo su mirada oscura en mí.
— Quería despertarte a golpes pero Naruto no quiso— menti.
El sonrió.
— Al parecer tu jutsu se descompuso ¿Cierto? Que patética.
Definitivamente es el Sasuke que conozco.
Nos quedamos mirándonos un rato más, los dos en silencio, no era un silencio incómodo.
Espero que no recuerde nada de lo que le dije.
— ¿Te quedarás?— lo escuché decir, ahora pudo sentarse en la cama.
— No.
— No dejaré que te vayas tan fácil esta vez— dijo mirándome seriamente.
— ¿Por qué? Tu tienes una familia ahora— le recordé, retándolo con la mirada.
¿Acaso fue un sonrojo que vi ahí?
— hump.
— ¿Que le pasó a tu brazo?
— Oh... esto— dijo mirando su brazo izquierdo— fue por la pelea que tuve con Naruto, el perdió su brazo también.
Oh... pensé que las vendas que tenía Naruto era parte de su look.
— ¿No te hicieron algún brazo como a él?
— No lo necesito— dijo encogiéndose de hombros.
Y silencio de nuevo.
Me estaba incomodando un poco, su mirada era muy profunda.
— Keke— me llamó, yo subí la mirada— te extrañé.
— Yo no te extrañe a ti.
— Mientes.
Y entonces alargó su brazo derecho y tiró de mi rápidamente, yo caí sentada en sus piernas.
Intenté pararme pero su brazo estaba por mi cintura.
— Sasuke suel...
— Shh— me cayó, recostó su frente con la mía— tengo que asegurarme de que esto no es un sueño.
¿Soy yo o comenzó a hacer calor aquí?
— No lo es, si quiere llamo a...
— Cállate— dijo el mi oído.
Eso hizo que se me erizara la piel.
Su brazo estaba apretando mi cintura, y luego bajó a mis piernas... ¿Que estás haciendo Sasuke? La última vez que no vimos eras tan frío como el hielo y ahora...
Ahora me tienes.
— Sasuke...— susurré.
El recostó su cabeza de mi hombro, sentía su respiración en mi cuello mientras me acariciaba la pierna.
— No te dejaré ir, Keke.
¿Ahora que hago? Es un hombre casado, ¿Acaso se le olvidó?
— Keke-chan...— escuchamos una voz en la puerta.
Naruto.
Sasuke me soltó, me empujó suavemente para bajarme de sus piernas. Naruto se asomó por la cortina.
— Ya hicis...— la mirada de Naruto y Sasuke se conectaron— ¡Teme!— gritó Naruto.
Nos iba a dejar sordos a mi y a Sasuke.
Naruto se tiró encima de Sasuke a abrazarlo y a llorar.
— Dobe, ya.— decía Sasuke empujándolo.
— Pensé que te perdería, Teme— sollozo Naruto.
— No será tan fácil desacerte de mí.
Naturo se paró y miró a Sasuke.
— Sasuke-kun...— escúchamos una voz a nuestra izquierda.
Era Sakura, estaba parada, mirándo a Sasuke.
Estaba un poco Shockeada.
Ella tenía a su hija en sus brazos, y se acercó a Naruto y se la pasó.
Entonces se abalanzó encima de Sasuke.
— Estas despierto... tu realmente estás despierto— repetía sollozando.
— Sakura— le dijo Sasuke, tocando su cabeza.— estoy aquí, ya no te preocupes.
Ella tenía sus ojos llenos de lágrimas. Se sentó al lado de Sasuke.
Ella me miró.
— Gracias por traerlo de vuelta.
Yo solo incliné un poco la cabeza.
— Mira quien mas te extrañó, Teme— dijo Naruto pasándole a la pequeña.
Los ojos de Sasuke se iluminaron.
Sasuke como pudo sostuvo a su hija con su brazo, sonriéndole.
La niña al verlo sonrió, al parecer ya lo reconocía.
Se veían tan bien los tres... como una familia.
— Keke-chan, ¿Me acompañas un rato?— me dijo Naruto.
Yo asentí, me di una última mirada a Sasuke y luego me fui tras Naruto.
