Abrió los ojos, no reconoció aquel techo, era blanco y de paneles. Intentó moverse, pero de su brazo salían tubos y agujas y su cuello estaba inmovilizado por un collarín. Podía sentir unas punzadas en la cara, desde la mejilla hasta la frente y desde el cuello paralizado al pecho. Miró a su alrededor, definitivamente era un hospital.

No sabía que día era, lo último que podía recordar fue el horrible chirrido de los neumáticos resbalando en el pavimento mojado, el estruendo del auto contra el árbol y aquella imagen de su padre con el pecho atravesado por parte del parabrisas.

El dolor del recuerdo hizo que intentara levantarse otra vez, pero una suave voz muy conocida para él le detuvo "Quédate quieto Ben o pediré que te inyecten otra vez". Giró en dirección a la voz, la pequeña mujer traía un vaso de café en la mano y su cara se veía demacrada, como si mil años le hubiesen caído encima.

-¿Ya ha sido su funeral? –Preguntó sin evitar que las lágrimas cayeran de su rostro y empaparan la gasa que cubría su herida.

-Él quería ser cremado, esperaremos que estés mejor para esparcir sus cenizas.

-¿Seguimos en Corellia? –La mujer asintió- Quiero irme de aquí lo más pronto posible, en un avión o en helicóptero o en un puto bote.

-Siempre quiso que fuera en Endor… Donde me pidió matrimonio… -Pareció sonreír ante el recuerdo- Si no quieres ir, puedo entenderlo.

-Iré… Ahora ayúdame a levantar un poco esto que me siento atado.

La mujer obedeció y se acercó a presionar el control de la camilla para levantar la parte superior. Cuando él quedó en una mejor posición ella lo abrazó y sin que mediara una palabra más, ambos comenzaron a llorar.

Ben abrió los ojos, el cuarto seguía dándole vueltas, la boca reseca le recordó la juerga de anoche. Intentó concentrarse para cesar el incipiente dolor de cabeza que sabía que aparecería en cualquier instante.

Se alzó despacio y logró sentarse, su cuerpo estaba aletargado y sus pies se sentían acalambrados. No era un hotel de tercera, pero al parecer la cama no era la adecuada para alguien de su tamaño. Miró la mesa de noche y buscó con la mirada su móvil, lo tomó, presionó la pantalla y no encendió. Probó con el botón de volumen y nada "Mierda".

Volvió a levantarse, está vez a mirar dentro de su bolso para sacar el cargador, luego buscó un conector y lo puso a cargar. Observó la habitación para ver si encontraba un reloj de pared o si podía adivinar la hora viendo la poca luz entrando por la ventana. Se acercó y levantó la persiana, el sol estaba débil detrás de las nubes, pero ya era suficiente para saber que era de tarde.

Casi corrió a la ducha, tenía mucho que hacer y lo peor, hablar con Rey. Le había prometido llamarla apenas pudiera, pero lo olvidó.

Había tenido que ir a la inauguración de un nuevo local nocturno, con casino, salón de baile y restaurante en Canto Bight, capital de Cantonia. No había querido llevar a Rey, porque estaba tratando de evitar la tentación de apresurar las cosas y además no quería perjudicarla con su tía Maz, aunque si lo había intentado, pero la mujer le dio una reprimenda por el solo hecho de mencionarlo.

"Tú tienes de todo, ni siquiera necesitas trabajar, ella está recién comenzando su vida, hacer que falte solo la perjudica" Fueron algunas de las frases que Maz uso para negar la petición de su ahijado.

Bajo el agua comenzó a pensar en la noche anterior, era necesario recordar algo para terminar la crítica que estaba haciendo. Hasta este momento la barra libre del casino había sido lo mejor. Recordó que ganó una buena cantidad en las mesas de sabacc, algo que no era novedoso considerando a sus maestros.

Cubierto con la toalla, se sentó en la cama y sacó el notebook del bolso y lo dejó encendiéndose mientras miraba la carga de batería de su móvil. Aprovechó de mirar la hora, era casi hora de almuerzo, mala idea interrumpir a Rey en el horario más complicado del Takodana.

Decidió sacarse una selfie tal como estaba, con el cabello húmedo y sin camiseta. Se la envió por mensajería instantánea, con un "Lo siento mucho, llámame tú cuando puedas. XOXO" y sonrió inconscientemente. Esperaba que sirviera como disculpa, al menos hasta aquella noche, donde intentaría llamarla antes de tomar el avión a Endor, era el aniversario de la muerte de su padre y su madre iba a organizar una ceremonia con los Ewoks, una tribu del lugar.

Miró de nuevo la hora, ya pasaba de mediodía, por lo que no necesitaba excusas para beber, así que se quitó la toalla y fue directo al frigobar por un par de botellas. Estaba bien surtido, tendría que ponerle una buena nota al hotel después de todo.

Rey iba a la cocina a buscar un jarro con agua cuando llegó el mensaje de Ben. Se quedó estática mirando a su novio semidesnudo con el cabello húmedo.

-Guau, eso contribuye al calentamiento global en serio –Escuchó a Lori hablar tras ella.

-Yo… -Rey guardó el móvil rápidamente mientras su cara pasaba desde el rosado al rojo intenso.

-No te preocupes, es entendible, espero no te moleste que encuentre guapo a tu novio –Lori pasó a la cocina y Rey la siguió.

-Puedo entender que llame la atención –Rey buscó un jarro con agua- El problema sería que él encontrara atractivas a otras.

-Vi cómo te miraba hace un par de días, créeme, cuando estás cerca no existe nadie para él.

Rey sonrió, mientras veía a Lori salir de la cocina con servilletas. Volvió a sacar el móvil y escribió rápido. "Te llamaré a las seis, xoxo" luego tomó el jarro y salió feliz a continuar con su día.

Apenas dieron las seis, Rey se despidió de Lori, Kaydel y Maz y salió a la calle con rapidez. Todavía estaba claro y caminaría a casa. Se conectó los audífonos con manos libres, marcó el número de Ben y esperó, cuando escuchó su voz al otro lado, guardó su móvil en su bolsillo y emprendió su rumbo.

-hola pecosa –Saludó Ben al otro lado- Lamento no haber llamado anoche, me desocupé tarde.

-Oh no, no te preocupes, me quedé dormida temprano, perdí el ritmo de trabajo en un fin de semana de descanso.

-Entonces me alegra no haberte despertado.

-También lo agradezco –Se detuvo en el semáforo- ¿Qué debes hacer esta noche?

-Tomar un vuelo a Endor ¿Por?

-¿Tienes tiempo de una video llamada antes de irte? –Preguntó con un dejo de coquetería.

-Siempre y cuando sea antes de las nueve.

-Bien, estoy cerca de casa, te llamaré apenas llegue.

-Ok –Hablamos pronto pecosa.

Rey cortó y apresuró el paso. Estaba emocionada, a pesar de que había visto a Ben el día anterior, lo extrañaba bastante y quería verle aunque fuese a través de una pantalla.

Apenas cruzó el umbral, dejó el bolso y fue a abrirle el ventanal a BB8 que saltaba y movía mucho su cola de la alegría. Poe prometió empezar a llevarlo al taller, pero estaban arreglando un lugar para que el pequeño cachorro pudiera estar sin riesgo de huir y eso estaría listo en un par de días más.

Rey entró a su cuarto, buscó su toalla y se fue a la ducha, necesitaba sacarse el sudor y el estrés de un nuevo día de trabajo. Mientras estaba bajo el agua, pensó en como lo haría cuando entrara a clases, aunque tendría libres jueves y viernes, al menos el primer semestre, podría usar esos días para hacer horas extras o salir con Ben si es que este se lo pedía por supuesto.

Era increíble que en poco tiempo pensara tanto en Ben y en hacer planes a futuro con él. De todas formas se sentía un poco tímida, era su primer novio y realmente estaba empezando a sentir demasiadas cosas por él. Temía idealizarlo un poco, aunque estaba muy consciente de ciertas cosas, solo esperaba poder cambiarlas ella o bien que él las cambiara por ella.

Apenas estuvo lista, se fue a su cuarto envuelta en una toalla, abrió su laptop mientras buscaba que ponerse. Estaba en eso cuando sonó el tono de llamada de Skype. Rey se sobresaltó, era Ben y ella no estaba lista. Siquiera se había secado el cabello y ni hablar de ponerse ropa. Decidió ponerse una bata encima y contestar, todavía con la toalla en la cabeza.

-Lo siento pecosa, pero mi vuelo se adelantó y no podré esperar hasta las nueve por tu llamada –Ben habló desde el otro lado- No te veo ¿Estás?

-Sí, aquí estoy –Se acercó con timidez- No alcancé a vestirme –Señaló apuntando su cabeza y la bata que llevaba.

-Para mí siempre te ves hermosa –Sonrió Ben, viendo a Rey sonrojarse como una niña- ¿Qué tal estuvo tu día?

-Agotador –Rey se quitó la toalla del cabello que le cayó en la cara, quitándoselo rápidamente- ¿Cómo es eso de que te adelantaron el vuelo?

-Iba a ir en un vuelo comercial, pero mi madre pidió el avión de la compañía para que no falte… Es el aniversario de la muerte de papá…

-Lo siento mucho Ben… Debo admitir que pensé que estaba enterrado en Corellia –Rey sonaba apenada.

-No, quiso que repartiéramos sus cenizas en Endor, donde se le declaró a mamá y luego le pidió matrimonio.

-Es un poco romántico… si lo ves por el lado amable por supuesto –Ben sonrió con amargura.

-Fue su lugar… Yo preferiría que me entierren en Naboo o en Coruscant… En realidad no lo he definido.

-Por favor no hablemos de eso… No quiero pensar en que te suceda algo –Rey pareció acongojada, la muerte no era su tema favorito- Quería avisarte que mi cumpleaños está cerca.

-¿En serio? El mío también… ¿Cuándo es el tuyo?

-El próximo viernes.

-¿Estas bromeando?

-No –Rey le miró dudosa.

-También es mi cumpleaños.

Rey no lo podía creer, menos la parte donde llevaban saliendo un tiempo y nunca se habían preguntado algo tan simple como la fecha de sus cumpleaños.

-¿Tu familia te hará alguna celebración? –Preguntó Rey con timidez mirando la cámara.

-La verdad es que lo han intentado, pero creo que tengo una mejor idea para este año… Fuguémonos –Alzó una ceja con coquetería, produciendo escalofríos en la espalda de Rey.

-Yo… Poe y Finn me van a llevar a comer… Puedes ir con nosotros…

-Sería agradable, una cita doble, yo puedo pagar mi parte y luego tú y yo podemos irnos a un lugar cómodo y solitario –Rey se sonrojó, pero adoró la idea- Están golpeando la puerta, vienen por mí…

-Me agrada la idea –Habló antes que Ben se despidiera- Hablaré con Finn y Poe.

-Me alegra Rey –Miró hacia atrás y grito- ¡Ya voy! Te llamaré mañana.

La comunicación se cortó antes que ella pudiera decir algo más. A pesar de entristecerse por no despedirse bien, estaba sorprendida y entusiasmada a la vez por tener la misma fecha de cumpleaños. Al parecer tenían muchas más cosas en común y descubrir cuáles, le pareció fascinante.