Saint Seiya: Siguiente Generación.
Fanfic escrito por: Andrómeda
Primera Fecha de publicación: 3 de junio del 2011; para la página de Facebook: Yuna De Águila (Saint Seiya Omega Ω)
Edición: Rankakiu
Disclaimer: Saint Seiya es propiedad de su autor Masami Kurumada; así como de TOEI Animation LTD.
Nota del editor: Muy buenas a los lectores de este Fanfic. Es un gusto dejarles el trigésimo primer capítulo de Siguiente Generación, escrito por la autora Andrómeda. Sin más que agregar, los dejo con la lectura, esperando sea de su completo agrado. Saludos.
Rankakiu
En el capítulo anterior de Siguiente Generación: Sofía, la amazona del Dragón, salvó a Aarón de morir a manos del Héroe Mítico Aquiles, blandiendo Excalibur para ello. Ambos sostienen un duelo corto, pero intenso, en donde la amazona del Dragón utilizó una simple pero eficaz estrategia con la cual logró por fin asestar un golpe a Aquiles. El Héroe Mítico estaba dispuesto a eliminar a Sofía y a Aarón juntos; sin embargo un ataque previo de Aarón terminó por hacer efecto, envenenando al Héroe Mítico y causando finalmente su muerte, no sin antes de despedirse emotivamente del santo de Piscis. Mientras, en otra parte, Idalia fue dominada por completo en su combate contra Heracles, siendo esta salvada por la oportuna intervención de Aarón de Piscis…
Siguiente Generación
Capítulo 31: Distancia.
Tanto Aarón de Piscis, como el Héroe Mítico Heracles se quedaron viendo fijamente por cuestión de segundos que parecieron un largo tiempo. Heracles procesaba la amenaza proferida del caballero dorado, primero con cierta incredulidad y los ojos abiertos y después mostrando una sonrisa de superioridad que poco a poco se transformó en una risa estruendosa.
—Eres muy ingenuo Aarón. —Dijo Heracles, enjugando una lagrima producto de su risa. —No podrás vencerme; además no posees la parte superior de tu armadura. —En ese estado, ¿qué piensas hacer? —Preguntó socarronamente.
— ¡Vencerte! —Rugió el santo de los peces gemelos. — ¡BLOODY ROSE! —Exclamó lanzando la mortífera rosa blanca, cuyo objetivo final era el pecho del Héroe Mítico.
No obstante, Heracles no se impresionó en lo absoluto por el ataque.
— ¡Es inútil! —Exclamó furioso, encendiendo su cosmos y atrapando la rosa blanca con la palma de su mano. Posteriormente cierra sus dedos y con el solo calor de su cosmos incineró la rosa a tal grado que ni cenizas quedaron.
Uno pensaría que el santo dorado quedaría muy desconcertado por tal acto, pero no. Aarón no mostró el menor asombro.
—Lo sabía, algo así no puede detenerte. —Expresó Aarón, revelando el porqué de su calma.
Heracles solo atinó a reír más.
—Así es y por eso mismo no podrás vencerme. Recuérdalo, yo soy un genio en combate. —Dijo Heracles, señalándose a sí mismo con el pulgar, esbozando una sonrisa orgullosa sin igual.
—Claro que no lo olvido. —Contestó Aarón.
—Pero antes tienes que esperar a que mate a Fénix. —Respondió Heracles, caminando hacia donde se encontraba una inconsciente Idalia.
El caballero se alarmó y con firmeza se interpuso en el camino del Héroe Mítico.
— ¡No lo permitiré! —Exclamó Aarón, encendiendo su cosmos. — ¡Tu pelea es conmigo! —Dijo, mientras se ponía en postura de combate, rodeado de su respectiva aura dorada. Espero unos segundos a que su enemigo hiciera el mismo acto de quemar su cosmos, acto que nunca llegó a suceder debido a que Heracles permanecía inmóvil y con un gesto de fastidio. — ¿Acaso me tienes miedo? —Preguntó Aarón, frunciendo el ceño.
— ¿Tenerte miedo? —Repitió Heracles, con los ojos abiertos y una cara de sorpresa, permaneciendo así un par de segundos y después se carcajeó aún más escandalosamente que la primera vez. —Antes no te tenía miedo, ahora menos. —Respondió, volviendo a su sonrisa orgullosa. —Antes eras un guerrero de mucho prestigio, uno de los más fuertes; ahora eres un simple santo de Athena. —Dijo con evidente desprecio. —En primera, soy yo el más fuerte, después esta Belerofonte y después estabas tú, pero ahora estas muy por debajo de nosotros cuatro. —Finalizó, cruzándose de brazos.
—Te equivocas…—Ahora fue el turno del santo de esbozar una sonrisa.
— ¿A qué te refieres? —Preguntó Heracles, quien se le esfumó su rostro orgulloso y arrogante.
—Belerofonte siempre ha sido el más fuerte de los cinco, no lo olvides Heracles. —Replicó Aarón. —Es cierto que yo estoy por debajo de ambos, pero él es el número uno.
— ¡Eres un maldito! —Heracles perdió todo su orgullo, siendo reemplazado por ira. — ¡Yo tengo el nombre de Heracles, hijo del gran Zeus, el más fuerte de los dioses! ¡Belerofonte no es nada…!
—Te equivocas, —interrumpió Aarón—Belerofonte es igual que tú, un semidiós, hijo de Poseidón, y al igual que tú en el mito logró grandes hazañas. —Expresó el santo dorado. —Heracles, deja de ser un ególatra y piensa bien las cosas. —Concluyó, siguiendo quemando su cosmos. — ¡Te venceré aquí y ahora! ¡ROYAL DEMON ROSE! —Exclamó, lanzando una docena de rosas rojas bañadas con su cosmos dorado.
— ¡Ya te lo dije, es inútil! —Exclamó con rabia el Héroe Mítico. — ¡GALACTICA MAGNUN! — Exclamó, liberando miles de agujas de luz que desintegraron las rosas con el mero contacto; sin embargo, cuando el choque de ambos ataques se despejó, Aarón ya no se encontraba frente a él. — ¡Maldito cobarde! ¿Dónde estás? —Vociferó con rabia.
Heracles pronto obtuvo su respuesta, ya que Aarón apareció justo detrás de él.
— ¡Justo aquí! ¡PIRANHAN ROSE! — Exclamó Aarón lanzando las mortíferas rosas negras. Heracles apenas tuvo tiempo de voltearse para que dichas rosas impactaran contra su pecho, logrando derribarlo.
Heracles quedó tumbado por solo unos segundos, más procesando lo que pasó que por estar herido, teniendo unos rasguños en todo el cuerpo por las rosas negras. Aquello le hizo enfurecer y golpeó el suelo con ambos puños con tanta fuerza que terminó por levantarlo.
— ¡Maldito mocoso! ¡Cómo te atreves a atacar por la espalda como los cobardes! ¿¡Ya no recuerdas que nuestras peleas eran frente a frente!? ¿¡Y el que quede en pie gana!? —Gritó Heracles por la acción tan artera de Aarón.
—Sí así quieres que pelee, así será. —Contestó el santo dorado, mientras concentraba su cosmos.
—Ingenuo…—respondió El Héroe Mítico, imitando a Aarón en elevar su cosmos — ¿cómo te atreves a levantar tu puño contra Ares-sama, después de que te hizo una gran propuesta? ¡Y más aún, rompiste nuestra promesa! —Rugió, cargando sus puños de cosmos, lanzando golpes contra el santo dorado quien sabía muy bien el poder demoledor de Heracles.
Aarón esquivaba como podía los golpes de Heracles. El Héroe Mítico intentó darle un golpe en el estomagó, pero el santo de Athena logró desviarlo usando la palma de su mano. Con el otro brazo, Heracles intentó darle un golpe a la barbilla, y de nueva cuenta Aarón bloqueó el golpe atrapando el puño del Héroe Mítico con su mano izquierda. Heracles intentó asestarle un golpe por tercera vez, esta vez dirigido a la sien de Aarón, y el susodicho caballero lo esquivó al agacharse aún más rápido que el golpe de su enemigo. Esta vez fue Aarón el que contraatacó con un gancho a los costados de Heracles, con la diferencia de que el sí logró asestar el golpe, haciendo que Heracles retrocediera con pasos erráticos de dolor. No conforme con eso, Aarón usó su velocidad de la luz y en menos de un segundo estuvo frente a Heracles, asestándole un golpe a su cabeza, derribando por segunda ocasión a su oponente.
El caballero de Piscis ahora trató de propinarle una patada de lleno a su rostro, sin embargo, Heracles bloqueó el golpe con ambas manos y empujó a Aarón haciendo que este perdiera un poco el equilibrio por unos segundos, tiempo suficiente para que Heracles atacara con una patada que le dio de lleno al pecho desnudo de Aarón. La fuerza del golpe terminó no solo por mandarlo al suelo, sino también arrastrarlo un par de metros. Heracles, usando su velocidad acortó la distancia y descargó un puñetazo de nueva cuenta al pecho de Aarón, con tal poder de fuerza que terminó por hundir y agrietar el suelo, además de que el santo terminó por escupir sangre. Heracles buscaba darle el mismo golpe, pero esta vez Aarón reaccionó más rápido y usó ambos brazos para bloquear el puño de Heracles. Acto seguido, Aarón le dio una patada en el rostro, lo que hizo que Heracles bajara su defensa y Aarón lo aprovechó para darle otra patada, esta vez en su estómago, lo que provocó que Heracles perdiera el equilibrio y terminara cayendo de espaldas a suelo. Aarón se levantó de un salto y Heracles no se quedó atrás y ambos oponentes se lanzaron al ataque de nueva cuenta, esta vez a puño limpio, en donde ambos intentaban asestar aunque fuera un golpe y el otro simplemente lo bloqueaba. Después de unos segundos, Aarón trató de darle a Heracles con ambos puños cargados de cosmos, sin embargo, el Héroe Mítico los bloqueó con sus palmas y cerró sus manos atrapando los puños del santo dorado, posteriormente, Heracles usó su fuerza para cruzar los brazos de Aarón y de ahí comenzó un forcejeo de ambos contendientes, quemando sus cosmos para aumentar sus fuerzas.
—Como se lo dije a Aquiles… yo hice otra promesa, ¡y por Athena-sama, la cumpliré!—Exclamó Aarón, forcejeando para librar sus puños de las férreas manos de Heracles.
— ¡Idiota! ¿Qué clase de promesa estúpida hiciste? —Preguntó Heracles frunciendo más el ceño y elevando más su cosmos, puso más presión contra los puños del santo.
—Maldición… no esperaba menos de ti…—Dijo Aarón, sintiendo como la protección de sus puños empezaba a quebrarse. De seguir así, pronto tendría todos los huesos de su mano fracturados.
—Recuerda que las galaxias son mi poder, ¡y ahora tú morirás! —Exclamó Heracles elevando aún más su cosmos, con lo cual pretendía incluso triturar ambos brazos del caballero de Piscis.
De repente ambos sienten un cosmos lleno de agresividad, ubicado a las espaldas del Héroe Mítico.
— ¿¡Pero qué..?! —El Héroe Mítico volteó la cabeza lo más que pudo.
— ¡HO YOKU TENSHO! —Exclamó Idalia, lanzando su técnica con solo un puño.
— ¡Maldición…!—El Héroe Mítico vio detrás de sí a una fiera ave hecha de llamas dirigirse hacia él.
Mientras tanto, en la explanada de la estatua de Athena, Selenia de Pegaso, Elliot de Sagitario, Yaro de Libra, El Patriarca Kiki, La venerable anciana Oka, todos ellos juntos custodiando a Sara, la diosa Athena de esta era. De pronto, Selenia siente una especie de perturbación en su cosmos, al sentir dos batallas llevándose a cabo.
— ¿Idalia? —Se preguntó a sí misma, abriendo sus ojos como platos. —Su cosmos estaba débil, ahora está lleno de energía de nueva cuenta. — Dijo, agachando su cabeza, en profunda reflexión. Entonces, Selenia percibió otro cosmos, esta vez el de un enemigo, fijando su mirada en dirección a la casa de Acuario. Pasó unos segundos mirando fijamente aquel templo para finalmente soltar una risilla de alegría con una pizca de malicia.
— ¿Que pasa Selenia? —Preguntó Elliot de Sagitario, que no le pasó desapercibido el repentino cambio de actitud de la santa de Pegaso.
—Lo encontré…—Susurró Selenia, dejando más confundido a Elliot, quien solo alzó una ceja. — ¡Encontré quien puede pelear contra mí! —Exclamó llena de entusiasmo y se puso a correr, descendiendo hacia el templo de Acuario.
— ¡Selenia! —Exclamó Elliot en un intento inútil de detenerla. — ¡Esa niña! —Carraspeó.
Los demás presentes ahí pestañearon llenos de incredulidad.
—Elliot, ¿de qué habla Selenia? —Preguntó Oka con curiosidad.
—Hace tiempo nos dijo a mí y a Javier que su sueño es luchar contra un ángel. —Contestó soltando un suspiro.
— ¿Un ángel? ¿A qué se refiere? —Preguntó Yaro esta vez.
—A alguien que controle las alturas…—Contestó Sara, la diosa Athena.
De vuelta a la batalla, Heracles no lo pensó mucho y soltó uno de los puños de Aarón y con esa mano libre bloqueó el ataque de la santa del Fénix y después arrojó el ataque al suelo, donde produjo una explosión que rasgó la tierra y levantó una polvareda enorme. El Héroe Mítico no se había olvidado del santo de Piscis, así que cuando volteó a verlo, se encontró con que el puño que soltó ahora se dirigía a su cara. Heracles, sin mucho esfuerzo la esquivó y con su mano libre agarró el antebrazo de Aarón y lo levantó del suelo con facilidad. El Héroe Mítico dio unos giros aumentando la velocidad y sin más soltó a Aarón, cuyo cuerpo fue a dar contra Idalia y luego los dos terminaron por estrellarse contra una roca que se deshizo por el brutal impacto de ambos santos.
Aarón e Idalia ahora tenían moretones en varias partes del cuerpo, e incluso algunas heridas de sus combates anteriores se habían abierto nuevamente.
— ¿Por qué tenías que venir? — Preguntó la santa con rabia, quien se levantó de inmediato y escupió sangre. —Ya casi lo acabo…—Finalizó.
Ante la respuesta Aarón bufó con cierta burla y luego añadió:
—No podrás contra él…—fue su respuesta—lo único que le hiciste fue una herida profunda en el brazo y es lo único que harás. —Dijo Aarón. —Ve por Sharon, yo me encargaré de matarlo. —Ordenó en un tono que no admitía replica.
— ¡Nos los dejare huir, a ninguno de los dos! — Exclamó Heracles, quien se preparó al elevar su cosmos con lo cual pretendía ejecutar un ataque. — ¡Reciban el golpe final! ¡GALACTICA MAGNUM! —Vociferó con gran estruendo e invocó su ataque que se dirigió hacia los dos santos de Athena.
— ¡Ahora! —Exclamó Aarón, dándole la orden a Idalia de abandonar el combate, mientras encendía su cosmos a su punto máximo y se preparaba para detener la terrible técnica del Héroe Mítico.
Continuara…
En el próximo capítulo de Siguiente Generación: El combate de Idalia y Aarón contra Heracles seguirá su curso con más ferocidad e inmisericordia que nunca; mientras tanto, Helena de Cisne recibirá ayuda de una de sus compañeras de batalla en contra de Ícaro. ¿Cuál será el resultado de estos dos combates?
