Capítulo 28

S.O.S

Nunca había tenido tanto frío en su vida, en el momento mismo en que su cuerpo tuvo contacto con el agua; sintió que no podía moverse, y se dio cuenta que se había engañado a sí misma pensando que lograría llegar a la orilla nadando. No porque no tuviera la capacidad, sino porque su cuerpo mismo protestaba ante las inclementes circunstancias.

Veía a lo lejos como los botes se iban alejando y rogaba a todos los dioses que sus seres amados se encontraran en ellos; recordaba las crudas escenas de aquella romántica pero trágica película "Titanic" y ahora se daba cuenta que nunca hubiese querido compartir el mismo destino de Rose, quien tuvo que resignarse a ver morir frente a ella al ser amado, preferiría perderse ella misma pero saber que él sería feliz al lado de una mujer que lo amaba como estaba segura que lo haría Akiho.

Pero no, esa no era la Sakura Kinomoto que se rendía ante el primer bache que encontrara en el camino; así que luchó contra el dolor de sus huesos y empezó a moverse por el agua, veía como muchos chapaleaban en aquel lugar tratando de no dejarse vencer por la adversidad, pero poco a poco sus fuerzas escaseaban y terminaban rindiéndose; la angustia empezaba a hacer estragos y trataba de robarle la esperanza, a pesar de sentir que había nadado un océano entero, la orilla se veía aún muy lejana. Estaba prácticamente en el lado opuesto de donde estaban los demás botes, era demasiado tarde para pedir ayuda, la voz no le salía, sentía que sus pulmones reventarían en cualquier momento…

- Abuelo… Ayúdame, por favor

Su voz suave y ligeramente disfónica sonaba como un susurro al viento donde nadie podía escucharla… Nadie podía verla, nadie podía ayudarla.

Shaoran había logrado que evacuaran a todas las personas de uno de los botes y lo dejaran usarlo para ir a buscar a Sakura, a pesar del reinante dolor de cabeza remaba con todas sus fuerzas; la encontraría, tenía que hacerlo antes de que fuera demasiado tarde.

En ese momento, el panorama era desolador; donde minutos atrás solo se escuchaban gritos y se veía a las personas luchar por sus vidas, ahora era el leve chapotear del agua de los pocos que permanecían aferrados a la esperanza. Con las pocas fuerzas que le quedaban ayudó a subir a los que logró alcanzar… Pero Sakura, no se encontraba entre ellos.

La angustia en su corazón era creciente, ¿y si no la encontraba? ¿Y si las frías aguas habían causado tanto daño que le fuera imposible luchar por su vida?, una imagen escabrosa se coló en su mente, la de aquella mujer a la que amaba con su vida sumergida en la profundidad del mar.

Cuando las lágrimas empezaban a cubrir su rostro, vio un pequeño movimiento… Pequeñas ondas que se formaban en la superficie del agua, abrió los ojos desorbitados al notar una melena castaña que se hundía en el agua.

- ¡SAKURA! - Gritó con todas sus fuerzas y sin pensarlo se lanzó al agua.

Era el fin, definitivamente no quedaba un ápice de fuerza en su frágil cuerpo, lo había intentado con todo su ser, pensaba en su familia, amigos y en él… El hombre que había despertado los más intensos sentimientos en su corazón, lo único que hubiese deseado era ver su rostro una vez más, perderse nuevamente en aquella mirada ambarina que la abrazaba con su calidez, las palabras amables y sinceras que siempre le daban apoyo y valor.

- Shaoran… - Dijo con su último suspiro antes de dejarse hundir en las frías aguas

Todo se puso oscuro, en un momento abrió sus ojos y al abrirlos pudo observar el rostro gentil de Shaoran y sentir las caricias en su cabello; cuando fue consciente de todo a su alrededor, pudo observar el hermoso paisaje cubierto por un tapete de flores de cerezo y ellos sentados bajo aquel hermoso árbol que fue testigo de su romance.

- Despertaste, preciosa

- ¿Era… Era un sueño?

- Pues… No sé, eso creo – respondió el sonriendo mientras ella se mostraba pensativa – ¿No fue un buen sueño? Te ves un poco alterada

- La verdad, no. Todo era muy triste y pasaron muchas cosas, es increíble que todo eso pueda suceder dentro de un sueño

- Recuerda, mi bella flor que el tiempo es totalmente diferente en los sueños, en tal solo minutos pueden pasar muchísimas cosas, pero ¿estás bien?

La castaña suspiró, era increíble que toda aquella tristeza y dolor hiciera parte de su imaginación

- Aquí estoy – dijo la voz gruesa de su novio

- ¿Eh?

- Siempre a tu lado, aquí estoy, solo no te rindas

Ella miró un poco confundida y cerró sus ojos, de repente no pudo respirar y sintió un frío punzante en todo su cuerpo, pero unos labios cálidos sobre los suyos.

- No te rindas, Sakura, quédate conmigo

La castaña escuchaba su voz pero no podía reaccionar, su pecho dolía de una forma indescriptible, y, aunque sentía el aliento de Shaoran tibio en su cuerpo, no lograba decirle que estaba viva y luchando. De repente, sintió desvanecerse de nuevo.

Shaoran ejecutaba impecablemente el proceso de RCP, pero no podía dejar de llorar y rememorar segundo a segundo cuando encontró el cuerpo de Sakura hundiéndose en las heladas aguas, rendida ante lo inclemente de los circunstancias. Al sacarla del agua estaba tan pálida que dudaba que todavía hubiese vida en su cuerpo.

Ni él mismo lograba entender cómo había logrado llegar a la orilla, solo sabía que al verla hundirse en el agua, fuerzas renovadas lo cobijaron pero el bote se había alejado más y estaban realmente más cerca a la orilla. Nadó como pudo tratando de llevar a Sakura con él hasta que tocaron tierra, pero no había un aliento en la castaña. Estaba aterrado, el solo pensar que podría perderla, no volver a ver sus mejillas sonrojadas y esa mirada vivaz y cálida que la caracterizaba

No, no podía perderla. Cuando descansaba por momentos tomaba su mano helada y la besaba con ternura – No me dejes mi amor, por favor, Sakura, no me dejes solo.

Después de mucho intentar y no ver ninguna reacción positiva de su parte se dejó caer hundido en sollozos, gritó desesperado… Gritó al aire, a la vida, al destino… El maldito destino que se la arrebataba de las manos nuevamente, pero esta vez para siempre.

- Sakura, por favor… Sin ti no vivo, no quiero hacerlo, por favor… ¡Por favor!

A pesar del dolor y la tristeza que le acompañaba, la verdad es que él no se veía en mejores condiciones que ella, sus labios estaban morados y evidenciaba una palidez que no indicaba nada bueno

En un momento, se dejaron de escuchar los sollozos y poco a poco el silencio reinó… Shaoran, estaba inconsciente abrazado al cuerpo frío de Sakura

El cerezo, aquel hermoso y frondoso árbol de cerezo que había sido testigo de besos apasionados, abrazos eternos y sonrisas sinceras lloraba la ausencia de dos amantes, dos almas que tardaron años en encontrarse y que lo hicieron en las circunstancias más extrañas posibles, dos corazones que nacieron para estar juntos…

Ella, bondadosa, tierna, dulce y luchadora…

Él, dedicado, generoso, cuidadoso y protector…

Un día se encontraron y unieron sus soledades, aprendieron a reír juntos, a luchar contra las circunstancias más difíciles y a amar… Sin duda, la mejor experiencia de todas, porque como diría el viejo adagio "Es mejor haber amado y perdido que nunca haber amado" (Alfred Tennyson). Pero ellos nunca se perdieron, antes bien, se encontraron siempre, en sus recuerdos, en sus tristezas y alegrías… Siempre ahí.

El rostro ojeroso y cansado de Tomoyo distaba mucho de la hermosa mujer que había sido siempre, pero es que esta vez su tristeza era totalmente inevitable. Ella, que siempre solía ocultarse tras esa máscara de elegancia y sofisticación, había perdido la capacidad de ocultar sus emociones, la angustia y el dolor eran reinantes no solo en ella sino también en la familia Kinomoto y aquellas personas allegadas.

Solo faltaba una persona que justo en ese momento estaba haciendo su arribo

- ¡Eriol! – dijo ella con sus emociones a flor de piel en cuanto lo vio

El inglés, por su parte, la recibió en sus brazos y se permitió ser ese refugio para aquel momento difícil; la amatista se deshizo en llanto y él solamente la dejó desahogarse, sabía la angustia que ella sentía, Sakura era la persona más importante para Tomoyo, y él lo sabía. Solo deseaba encontrar una forma de consolarla.

Cuando la muchacha se calmó, el recién llegado saludó al resto de la familia cuyos rostros denotaban cansancio, preocupación y un temor reinante.

- Fujitaka, lamento mucho todo lo que ha sucedido, si en algo puedo ayudarles yo…

Kinomoto solo asintió con una mal disimulada sonrisa, pero Nadeshiko no fue capaz de tal cortesía.

Touya, por su parte, estaba sentado en un área apartada de la sala con un brazo enyesado y vendaje en su cabeza, con su mirada perdida y el ceño fruncido, no era una buena opción acercarse.

- ¿Dónde están Akiho y Yamazaki, están bien?

Tomoyo suspiró – Sí, Yamazaki también tiene golpes y contusiones pero está en su hotel, en muy buenas manos, creo que fue el único a quien le resultó bien todo esto – Tomoyo dejó ver una leve y triste sonrisa – Y Akiho, ella también sufrió heridas y está descansando en el hotel. Andrew ya debe haber llegado también

- Tommy, no te ves nada bien, necesitas comer algo, descansar, llevas muchas horas esperando noticias… Perdón si sueno insensible, pero eso no va a cambiar nada.

Aquellos enormes ojos amatistas, enrojecidos y brillantes por las lágrimas lo miraron de una manera tal que hicieron encoger su corazón.

- Preciosa, perdóname, pero no soporto verte así.

- Eriol… es que… Esto…

- Lo sé, preciosa, sé lo mucho que te angustia esta situación, pero déjame cuidarte un poco y ya verás que todo va a mejorar

La abrazó de nuevo, trataba de transmitirle todo su amor y de una u otra forma hacerle saber que estaba ahí, que siempre estaría ahí para ella aun cuando tuviera que posponer su felicidad, porque el verla a ella bien era suficiente para él.

Todo quedó en silencio nuevamente, un silencio sepulcral que a veces era interrumpido de manera tenue por un suspiro cansado o un sollozo, las horas pasaban lentas y morían en la enorme sala de la casa de los Kinomoto. Tomoyo por fin se había quedado dormida en el regazo de Eriol, Fujitaka se había llevado a Nadeshiko a descansar gracias al efecto de un sedante suministrado por el médico de la familia. Touya, como siempre, terco y recio, a pesar del cansancio y quizá el dolor que estuviera experimentando solo reflejaba en su rostro el difícil momento, cuestionándose y culpándose por haber descuidado a su tesoro, a su pequeño monstruo.

De repente, uno de los policías apareció, habían montado todo un operativo de búsqueda de los dos desaparecidos y cabezas de los clanes Amamya y Li, pero él había tratado de mantenerse alejado de la familia entre tanto tuviera alguna noticia. Ya habían pasado más de 12 horas días, el clima había sido demasiado recio como para pensar en que pudieran sobrevivir a semejantes condiciones

Touya y Yukito observaron al hombre con atención mientras este parecía escuchar con mucho cuidado lo que le avisaban a través de un radio.

El hombre acomodó sus anteojos y dio un largo suspiro antes de hablar

- Tenemos una pista

El hombre anciano se encontraba recorriendo el lugar, había escuchado del incidente del ferry y quería ver si había alguien a quien pudiera auxiliar y cuando estaba a punto de regresar a su casa al ver la tormenta que se avecinaba, notó a un par de personas tiradas a la orilla.

Corrió a su auxilio de inmediato, un muchacho tendido sobre una joven mujer, ambos pálidos e inconscientes pero él tenía una herida importante en la cabeza. Con las pocas fuerzas que le acompañaban trató de llevarlos a una pequeña cabaña que estaba más cerca que su vivienda y aunque era un poco más humilde consideró que estarían mejor allí hasta que pudiera llevar ayuda.

En cuanto logró llevarlos adentro, procuró improvisar con un viejo tatami que había allí y un par de mantas, sabía que no sería suficiente pero por lo menos por un rato; además encendió el fuego en la chimenea. Iría a buscar a su esposa, un botiquín y por supuesto, enviaría por ayuda. Era un sector alejado de la civilización y tardaría un poco en traer a personas expertas, pero sin duda, ellos lo necesitaban.

Así que dejó la chimenea encendida y salió rápidamente rumbo a su casa que se encontraba a unos 30 minutos de allí, con lo que no contaba era con la tormenta que se había desatado y que le impedía regresar al lugar donde había dejado inconscientes e indefensos ante aquel clima a aquellos pobres muchachos, solo esperaba que de una u otra forma lograran resistir, pues por el momento, estaba impedido para ayudarlos.

Abrió los ojos muy lentamente… Dolían, todo su cuerpo lo hacía, se sentía como si despertara de un sueño de años, o más bien, de una pesadilla.

Tratando de volver en sí se encontró con el cabello castaño que tan bien conocía, tan alborotado como lo había conocido desde el principio, pero absolutamente dormido… O ¿inconsciente?

Se levantó con muchísima dificultad, sentía que sus músculos estaban entumecidos y un frío entero la recorría pero tenía la necesidad de verificar en qué estado estaba Shaoran… Se acercó con lentitud y lo vio tan pálido y maltrecho que su corazón se estrujó dentro de sí

Observó con un poco más de atención el lugar donde estaban. Se notaba que era una cabaña muy vieja que contaba con algunas cosas y había una pequeña fogata que amenazaba con morir en cualquier momento y era fundamental que eso no sucediera, porque hacía demasiado frío.

Con su cuerpo aun apesadumbrado se acercó a la pequeña llama arrojando algunos troncos de madera ubicados a un costado del pequeño hogar de piedra, una pequeña ventana permitía ver la violenta ventisca que azotaba fuera de la cabaña, la llama poco a poco se acrecentaba brindando un poco más de calor al lugar y le permitió ver con mayor claridad las lamentables condiciones en las que se encontraba Shaoran, con aquella terrible palidez; así que se acercó de rodillas hacia él y lo giró para observarlo mejor, hasta que se encontró la herida de su cabeza, no se veía nada bien y quizá ese era el motivo para el estado de inconsciencia del muchacho.

Las lágrimas empezaron a fluir y sin poder soportarlo más lo abrazó, quería sentirlo y a pesar de sentirse más y más débil y de que el frío doliera en todos sus músculos, no podía desaprovechar ese momento. Se percató de que la ropa del muchacho también estaba mojada, tendría que hacer algo o morirían de frío en esa cabaña, con toda seguridad nadie sabía dónde se encontraban y después de sobrevivir al agua helada tenía que encontrar la manera de que ambos pudieran resistir mientras eran encontrados.

Lentamente empezó a despojarse de su ropa mojada, debían entrar en calor y no era momento para miramientos. Cuando lo logró, aprovechó que Shaoran no era consciente e hizo lo mismo con él, conservando, obviamente, su ropa interior. Cuando logró su cometido se abrazó al cuerpo frío de Shaoran y de inmediato una sensación de melancolía la abordó.

Recordó aquella época, tan breve, tan efímera, en la que pudieron demostrarse su amor, cuando fue increíblemente feliz aun sin darse cuenta y aunque lo extrañaba cada día, solo en ese momento se dio cuenta que la persona que estaba a su lado era determinante en su vida, que a su lado la angustia y el dolor desaparecían y supo, justo en ese momento, que no estaba dispuesta a soltarlo, ni ahora, ni nunca.

Podría sentirse como casi una eternidad desde la última vez que había sentido esa calidez no solo en su cuerpo sino también en su alma. Cuando sacó a Sakura del agua sentía que sus fuerzas estaban al límite y apenas si pudo alcanzar la orilla con ella, después, simplemente fue incapaz de moverse hasta que perdió la conciencia.

Se había sentido al interior de un sueño horrible donde solo había dolor y frío, aun así, de una forma extraña tenía cierta conciencia de la realidad en su entorno. Se percató de la presencia de aquella persona que les prestaba ayuda, y un rato más tarde eran sólo Sakura y él; el abrazo de ella se sentía protector, no como si fuera solo un deber o una método de supervivencia, era como si sus almas se conectaran de nuevo, podía sentir esa piel tersa y delicada entre sus brazos

Abrió los ojos y pudo observar el cabello castaño de la mujer que tanto amaba reposando sobre su pecho, aquel sentimiento de calidez era real, tan real como la presencia de Sakura a su lado, transmitiéndole ese calor y ayudándolo a volver a la vida poco a poco y aunque su cabeza dolía de una manera que nunca había experimentado en su vida, de una u otra forma tuvo la certeza de que todo estaría bien. Sí, todo estaría bien.

A esas alturas no le importaba si su vida terminaba ahí, prefería un instante con ella, con sus corazones latiendo al unísono que un resto de vida soportando su ausencia. A pesar del dolor y malestar en su cuerpo, llevó su mano a la melena castaña que reposaba en su pecho y empezó a acariciarla con cariño. Cerró los ojos de nuevo y se dejó envolver en un sueño profundo

En vehículos especiales que permitían despejar las carreteras de la gruesa capa de nieve que había caído, se movilizaban Fujitaka, Eriol y Tomoyo en busca del lugar donde, según el testimonio de algunas personas había desaparecido la pequeña embarcación donde Shaoran había ido en búsqueda de Sakura. A pesar del clima, había algunos equipos buscando a los desaparecidos en las orillas y, sin duda alguna, la angustia se percibía en el aire, habían sido bastante los fallecidos encontrados en aquellas riveras.

- Tommy, están bien, estoy seguro que estarán bien – Dijo Eriol tomando fuertemente la mano de su novia evidenciando la angustia que la consumía.

- Mira el estado del clima Eriol, debemos estar con temperaturas bajo cero, ellos salieron del agua helada. ¿En verdad crees que hayan encontrado la forma de resguardarse de esta tormenta estando en esas condiciones? – Lo miró con sus ojos inundados en lágrimas y Eriol la abrazo, lo hizo con todas sus fuerzas tratando de que la muchacha no desmayara. Él sería su baluarte, no sabían lo que encontrarían al llegar al recóndito lugar, pero si algo tenía absolutamente claro, es que con ella iría hasta el fin del mundo y soportaría lo que fuera necesario. Por ella, solo por ella.

- Estamos muy cerca, pero los equipos de rescate han abandonado el lugar para resguardarse de la tormenta. Se ha montado un puesto de mando en un lugar cercano, pero sinceramente, no creo que se reanuden las labores de búsqueda y rescate hasta que el clima no mejore – Intervino el hombre que se encargaba de escoltarlos hacia el lugar donde adelantaban los procesos.

- Pero eso no puede ser, ustedes deben comprender que la situación de mi hija y el joven Li es de vida o muerte.

- Lo entiendo señor, pero no podemos lograr nada en estas condiciones.

- Tiene que haber algo que podamos hacer, con lo que podamos ayudar… Yo comprendo lo que me está diciendo, pero es mi hija la que puede estar muriendo allá afuera, no puedo quedarme simplemente con los brazos cruzados

- Estamos haciendo todo lo que está en nuestras manos, se lo aseguro.

El vehículo seguía avanzando a pesar de las difíciles condiciones, solo era cuestión de esperar que la tormenta amainara un poco y que Sakura y Shaoran lograran resistir.

El tiempo había pasado sin que ellos realmente lo percibieran, Sakura solo se despertó porque sintió un calor abrazador, totalmente diferente al frío de un rato atrás.

Se levantó alarmada, pues las altas temperaturas provenían del cuerpo de Shaoran, no supo en qué momento pasó de estar congelado a tener una fiebre tan alta. De inmediato la herida en la cabeza del castaño vino a su mente y comprendió que podría tratarse de una infección, la verdad es que no tenía certeza de cuántas horas habían pasado allí, hace cuánto tiempo aquella herida estaba sin recibir ningún tipo de atención.

Se vistió rápidamente ignorando el malestar que todavía sentía, pero era urgente prestar atención a Shaoran. Observó por la pequeña ventana y el viento se había calmado aunque todo estaba en la penumbra, no se veía una luz ni siquiera a lo lejos, donde quiera que estuvieran debía ser lejos de alguna población.

Buscó a su alrededor, tenía que encontrar algo con qué limpiar la herida y ayudar a bajar la fiebre, si seguía así podía ser muy peligroso. De repente, un ruido extraño se dejó oír del exterior y no pudo evitar sentirse como en una película de terror a la merced de algún psicópata que buscara hacerles daño.

La puerta se abrió con brusquedad y un hombre de edad madura apareció con un grueso traje para resguardarse de la nieve y un enorme maletín, daba la impresión de ser como aquellos alpinistas que se embarcaban en viajes imposibles por territorios agrestes.

- Señorita, ¿está usted bien? – preguntó con voz preocupada

Sakura solo atinó a asentir sin dejar de lado su expresión de sorpresa.

El hombre soltó aquella enorme maleta y se deshizo de su abrigo y una gorra

- Siento mucho haber tardado tanto, regresé a mi casa por algunas cosas para atenderlos pero me atrapó la tormenta.

- Disculpe, no sé muy bien de qué me habla

- Ah sí, perdone usted. Mi nombre es Akihiko Tanaka, vi a lo lejos el accidente del ferry y pensé que podría ayudar, los encontré a ustedes inconscientes a la orilla y los traje acá, pero no pensé tardar tanto

- De ninguna manera señor Tanaka, me siento muy agradecida con usted por habernos salvado, sin su ayuda… No habríamos sobrevivido y mucho menos a esa tormenta, pero él – dijo señalando a Shaoran – no está bien, tiene mucha fiebre.

El hombre rebuscó en su maleta – Traje algunos medicamentos, vi la herida en su cabeza y es posible que se trate de una infección.

- Yo pienso igual, pero como verá, no hay nada con que pudiera atenderlo.

- Traje algunas cosas, comida, agua, té caliente y medicamentos. Esto deberá servir mientras llega la ayuda para sacarlos de acá.

- ¿Usted cree que vendrán por nosotros?

- Mi esposa fue en busca de ayuda, las vías están cerradas por la tormenta, así que posiblemente tarden un poco.

Sakura se acercó al hombre, con todo el agradecimiento que su corazón sentía y lo abrazó. Era gracias a él que estaban con vida en ese momento y aun así, a pesar de la tormenta o las circunstancias difíciles había regresado solo para ayudarlos.

- Bueno señorita, traje algo de ropa para que pueda cambiarse, no creo que ese traje sea muy cómodo o abrigador. Mientras se cambia yo limpiaré la herida del joven.

Sakura asintió y procuró hacerse en un lugar discreto para vestirse y veía como el hombre tenía toda su atención centrada en Shaoran, se notaba que su única intención era ayudarlos y lo agradecía con el alma

- Señor, estoy preparada. ¿En qué puedo ayudarlo?

- Señorita…

- Kinomoto, Sakura Kinomoto, pero puede llamarme Sakura

- Señorita Sakura, ésta herida no se ve bien, no es superficial y se ve muy inflamado

- ¿Qué podemos hacer?

- Por ahora… tratar de controlar la fiebre, estabilizar la herida y… Esperar.

Las horas pasaban lentas y tortuosas, la pequeña cabaña estaba sumida en profundas tinieblas y la fiebre de Shaoran no disminuía; a veces, inclusive se veía sacudido por intensos temblores a causa de las altas temperaturas ante la mirada impotente de Sakura.

Hacía bastantes horas había oscurecido pero ninguno tenía un reloj… Sakura solo esperaba la hora en que amaneciera y aunque tuviera que caminar con rumbo desconocido entre las gruesas capas de nieve lo haría, porque necesitaba que Shaoran estuviera bien.

- Señorita, ¿podría abrir la ventana por favor? Necesitamos que la habitación se enfríe

- Claro, le pondré más compresas… ¿Usted cree que mejorará?

El hombre se levantó con aire de preocupación, se paró frente a la ventana observando las tinieblas de la noche, no era un secreto para Sakura que el señor Tanaka estaba preocupado por su esposa.

- No se preocupe, ella estará bien… Estoy segura que a personas tan bondadosas como ustedes solo podrían llegar cosas buenas

El hombre sonrió tenuemente y volteó a ver a Sakura – Gracias señorita, es solo que ya debería haber llegado con ayuda y no puedo evitar pensar en las cosas que podrían haberle pasado en medio de la tormenta.

- Yo creo que lo mejor será que trate de descansar un rato, yo estaré atenta a Shaoran

- Pero usted también debería descansar, ha sido un día muy difícil

- No se preocupe por mí. Shaoran, él... No mejora y no podría dormir sabiendo que puede necesitarme, aunque en realidad no haya mucho que pueda hacer.

- Trataré de descansar, pero por favor, si necesita algo o ve que empeora no dude en llamarme.

Tanaka se acomodó en un rincón de la cabaña y Sakura se sentó al lado de Shaoran tratando de pasar un paño humado por la piel caliente del castaño, nunca se había sentido tan impotente, si en ese momento le hubiesen brindado la opción, se cambiaría por él sin pensarlo. Aunque trataba de mantenerse fuerte y confiar que pronto llegarían a ayudarlos.

- ¿Sabes algo? – empezó a hablar Sakura con voz suave – A veces siento que estos últimos días han sido una prueba demasiado difícil y con cada dificultad… Es como si mis fuerzas se agotaran día tras día. Había perdido toda esperanza hasta que llegaste aquel día… Shaoran, es que cuando estoy contigo todo cambia, por primera vez en mucho tiempo volví a sonreír y a confiar en que de alguna manera todo estaría bien.

Las lágrimas caían sin control cayendo sobre el cuerpo de Shaoran mientras él, a duras penas susurraba el nombre de Sakura en medio de sus desvaríos.

- No puedo sin ti Shaoran, ya no más… Por favor, así nunca pudiera tenerte a mi lado, el saber que estás en este mundo es suficiente para mí, eres el amor de mi vida y te necesito bien

En un momento, la mano de Shaoran apretó la de Sakura pero aún no reaccionaba.

Sakura se recostó al lado del ambarino y empezó a hablarle

- ¿Sabes algo? desde la primera vez que te vi entrando a mi oficina… De una forma u otra mi corazón supo que me cambiarías la vida, y cada día que compartía contigo en la oficina solo lograba convencerme de lo maravilloso que eres, sin darme cuenta y poco a poco empecé a enamorarme perdidamente de ti y… Estaba aterrada, no creí que algo tan bueno fuera real y… creo que eres el hombre más maravilloso que he conocido y sé que quizá ya sea tarde para mí, anhelo con todo mi corazón verte feliz, solo quiero verte bien Shaoran, porque te amo… Con cada fibra de mi ser, te amo.

Aquellas palabras las susurró hasta quedarse dormida, con la mano de Shaoran sujeta siempre a la suya.

Fujitaka y Eriol caminaban entre la fría y espesa, nieve a pesar de la insistencia de las personas encargadas del rescate. Consideraban que era inseguro salir con esas condiciones climáticas pero no podían soportar la angustia de saber que Sakura y Shaoran estaban en quién sabe qué condiciones y ellos no hicieran nada para ayudarlos.

La única información que tenían era la de aquella mujer que había llegado con tanto esfuerzo para hablar de los dos muchachos que su esposo había encontrado en las orillas de la playa, no sabía quiénes eran, ni siquiera los había visto pero era la única luz de esperanza que tenían de que pudieran ser ellos.

La noche era oscura, demasiado y no había carreteras para transitar con vehículos, por lo que habían ido a pie con un pequeño grupo de socorristas que llevaban lo necesario para primeros auxilios, medicamentos, mantas, una camilla y alimentos; tenían que aprovechar que la tormenta había amainado para lograr rescatarlos… Eso, confiando en que sí fueran ellos.

El camino se hacía más difícil a cada paso, el frío los invadía y quebrantaba por segundos su voluntad, pero unas palabras los llenaron de esperanza.

- Ya estamos cerca – dijo la mujer, cuyo férreo carácter se había notado en cada momento, nunca se había rendido o había demostrado el cansancio que seguramente tenía.

- ¿Está segura? – preguntó uno de los miembros de los cuerpos de socorro

- Joven, he vivido toda mi vida en esta región y la conozco como la palma de mi mano. No se preocupe, estamos cerca

De esa manera continuaron el camino con la fiel esperanza de hallarlos. De pronto, a lo lejos, vieron una pequeña luz… Era tan tenue, pero real. Eriol no pudo dominar sus impulsos y corrió, como si sus piernas no estuvieran congeladas por el frío y como si pudiera ver con toda claridad el camino inexistente. Tropezó por momentos pero no se detuvo, llegó a la pequeña cabaña y un temor profundo se apoderó de él.

¿Y si no eran ellos? ¿Si sus queridos amigos no eran quienes estaban en ese lugar? Eran las únicas señales de su supervivencia. Sujetó con lentitud la manija de la puerta, respiró profundo y poco a poco se abrió paso al interior del lugar, no estaba demasiado cálido, pero sí mucho más que afuera. Y ahí estaba; la encontró tan tranquila recostada sobre el torso desnudo de Shaoran…

Un momento, si la cabaña estaba con una temperatura considerablemente fría, ¿por qué Shaoran estaba así? Se acercó rápidamente despertando con suavidad a Sakura

- Sakura… Sakura, despierta… Ya llegamos

La muchacha despertó visiblemente confundida por un instante, pero en cuanto se percató de quién estaba a su lado se arrojó a sus brazos y un alivio profundo inundó su corazón

- Eriol, gracias al cielo llegaste… ¿Vienes solo?

- No, es que me adelanté un poco, tu padre viene en camino y algunos socorristas. ¿Qué es lo que pasa con Shaoran?

- Está herido, tiene mucha fiebre, hemos tratado de controlarlo pero… - Su voz se quebró – Eriol, tenemos que sacarlo de aquí, su vida está en riesgo.

Con el ceño fruncido se acercó rápidamente quitándose los gruesos guantes que protegían sus manos y al palpar la frente de Shaoran se percató de lo que Sakura decía.

- Por Dios, está ardiendo.

- Mira – se acercó Sakura para tomar con toda la delicadeza posible la cabeza de Shaoran – Tiene una herida que no se ve nada bien, con el señor Tanaka hemos tratado de ayudarlo, pero todo ha sido infructuoso.

- No te preocupes Sakura, los sacaremos de aquí lo más pronto posible, pero ¿tú estás bien? Tomoyo está muy angustiada, al igual que tu madre y hermano.

- ¿Touya… Yukito, cómo están ellos? Y ¿Akiho, Yamazaki?

- Touya tuvo heridas considerables, algunas fracturas, por eso no pudo venir aunque no fue nada fácil convencerlo, Yukito está bien al igual que Akiho y Yamazaki

- Es un alivio, no quiero imaginar la angustia de Shaoran si a ella le sucediera algo – Dijo la castaña con rostro apesadumbrado que Eriol de inmediato notó, pero antes de decir algo, el otro ocupante de la cabaña los interrumpió

- Les pido disculpas por interrumpirlos – dijo el señor Tanaka – ¿Mi esposa está con ustedes?

- Sí señor, es una mujer muy fuerte y valiente, llegó cuando la tormenta estaba en todo su furor y de no ser por ella, no los habríamos encontrado

El hombre sonrió orgulloso.

- Como le dije a mi amiga, están por llegar.

- Comprendo joven, me alegra oír eso, es urgente brindar atención al joven Li, no soy médico ni nada parecido pero creo que las cosas no están bien.

Instantes después, los demás llegaron; el personal especializado examinó de manera rápida a Shaoran concluyendo que su estado era grave, sus signos vitales débiles y su temperatura muy alta.

- Es urgente llevarlo a un hospital especializado, ésta herida se ve muy mal, es posible que presente una sepsis si no se trata de forma inmediata – mencionaba uno de los paramédicos al otro

- El problema es que no contamos con un vehículo que nos permita movilizarnos hasta Tokio lo suficientemente rápido

- Podemos pedir un helicóptero – intervino Eriol

- Las condiciones climáticas no son nada favorables y la ubicación de esta cabaña es muy difícil de conseguir.

- Pero si tardamos más en sacarlo y brindarle atención…

Todos guardaron silencio.

- Bueno, empecemos proporcionándole los antibióticos que tenemos, esperemos que nos dé un poco de tiempo. Lo transportaremos hasta el punto principal y trataremos de conseguir un helicóptero

Aseguraron al paciente en la camilla y abandonaron la pequeña cabaña emprendiendo el viaje de regreso, procurando no hacerle más daño y comunicándose de forma permanente solicitando todo lo necesario para asistir a Shaoran.

Sakura no se despegó ni un solo instante de él, a pesar del cansancio y malestar producto de toda aquella travesía, incluso se rehusó a ser atendida por el personal de rescate, se sentía bien… Dentro de lo posible. Su única angustia es que él lograra salir de ese estado, independientemente de lo que sucediera con sus vidas de ahí en adelante.

Los transportaron en helicóptero hasta un hospital en Tokio donde pudieran asegurar la mejor atención para el castaño mientras los medios de comunicación se apostaban a las afueras del centro asistencial informando sobre la aparición de los jóvenes empresarios y la odisea que habían experimentado. No tardaron mucho en salir versiones no oficiales sobre la suerte que habían corrido hasta ese momento, inclusive divagaban en torno al real estado de salud de ambos.

- Y no cesa el drama para la familia Amamya, luego de por fin haber encontrado un inversionista que pudiera lanzar un salvavidas y evitar la bancarrota del emporio japonés, se encuentran con el infortunado accidente del ferry que se hundió en las costas de Tokio. La señorita Kinomoto y el señor Li, fueron rescatados de una zona rural en muy mal estado de salud…

- Apaga eso – dijo Touya con voz amarga

– Detesto ver cómo ese tipo de periodistas amarillistas se nutren del dolor de otros, desinformando de esta manera. El mismo hospital no ha dado un parte médico oficial del estado de salud de Shaoran y Sakura está bien, ¿acaso no saben el daño que esa información puede hacer en términos financieros a ambas empresas? – Refunfuñaba una molesta Tomoyo mientras caminaba en la sala de espera del hospital

- Ya cálmate, mi amor. No sacarás nada con eso, nos sentaremos con Sakura y sacaremos un comunicado de prensa en tanto tengamos el parte médico oficial – dijo Eriol tratando de calmar a su novio

- ¡Precisamente! Sakura no tiene cabeza para lidiar con esas personas ahora. No se separa de Shaoran ni un solo instante. Sabes que la condición de Shaoran es crítica, estos momentos son muy valiosos para ella y sé que nada ni nadie la podrá separar de él.

- Creo que se me ocurre algo – dijo Eriol mirando con suspicacia a Tomoyo

- Sakura… Sakura – una tibia mano se posó sobre el hombro de la castaña sacándola de su ensoñación. Le dolía la espalda y la cabeza, se sentía tan cansada…

Abrió sus ojos apesadumbrada para empezar a escuchar el pitido permanente de los aparatos que ayudaban a Shaoran

- ¿Eh?... – preguntó observando a su alrededor

- Soy yo, Sakura… ¿Por qué no vas a descansar? Si sigues así te vas a enfermar

Esa dulce voz pertenecía a Akiho, quien estaba de pie a su lado.

- Ah… Perdón, lo siento mucho, no quise… Verás, no quería separarme de Shaoran hasta que estuviera mejor

La joven rubia sonrió con dulzura – No te preocupes, entiendo bien tus razones y aunque sé que Shaoran también anhelaría que permanecieras a su lado, estaría más preocupado de tu bienestar.

La castaña se levantó de su lugar, sacudió sus ropas con resignación y se dispuso a salir de la habitación, era lógico que fuera Akiho quien estuviera al lado de Shaoran y se sintió avergonzada por estar "usurpando" ese lugar.

- ¿Te sientes bien? Te noto decaída

- No te preocupes, quizá sea solo el cansancio… Solo espero que Shaoran se recupere pronto y me puedas avisar de su estado de salud o si necesitan algo – decía Sakura atropelladamente

- Pero… ¿No piensas regresar?

- Oh no, no te preocupes por mí, sé que este es tu lugar, pero… Bueno, si necesitas ayuda, yo…

- Mi… ¿Lugar? Perdón pero no entiendo muy bien de qué hablas

- Pues, sí, eres su novia… ¿No? O bueno, quizá algo más, no lo sé, solo sé que tú eres muy importante para él y yo…

La suave y melodiosa risa de Shinomoto vibró con suavidad en la habitación al comprender lo que Sakura insinuaba.

- Traje algo de té, ¿te molestaría compartirlo conmigo? – preguntó con amabilidad la rubia

- Ah… Esto… Sí, claro.

Se sentaron ambas en la pequeña salita que hacía parte de la habitación.

- ¿Qué significa para ti Shaoran?

- ¿Sha… Shaoran? ¿Por qué me preguntas eso? – respondió notablemente sonrojada la castaña empuñando sus manos en su regazo como si de una adolescente se tratara.

Akiho no dejaba de mirarla… - Sakura, antes de que sucediera el accidente del ferry, estaba a punto de decirte algo. Shaoran es una de las personas a quien más quiero en este mundo, es noble, honorable, honrado, muy tenaz… Capaz de amar como nadie, eso lo sé bien.

- Claro… Eres la afortunada – respondió Sakura con tristeza

- No, no lo soy. Pero he podido ver muy bien de lo que es capaz por la persona que ama. Lo he visto sufrir en silencio y ser capaz de sacrificarse a sí mismo por ver la sonrisa de esa chica… No puedo negarte que por momentos me he sentido celosa, no de esa chica en particular… Más bien, porque es difícil encontrar ese tipo de amor, que alguien te mire no solo con ternura, sino con admiración, como si de una obra de arte se tratase. Eres afortunada, mi estimada Sakura

La ojiverde la miró con intensidad, sin lograr captar muy bien las palabras de Akiho

- Si, Meiling me había comentado que eres algo atolondrada, hasta ahora lo vengo a creer… - dijo la chica entre risas para después tomar sus manos – Solo quiero darte la tranquilidad de que no hay nadie más en el corazón y los pensamientos de Shaoran que no seas tú, ¿crees que alguien sacrificaría su empresa, la de su familia, el arduo trabajo que ha realizado y como puedes ver, incluso su vida por alguien que no signifique nada?

- Yo creí, bueno… Los ví en la empresa… Él no es muy cercano a las personas y esa familiaridad con la que te trata

- Bien lo has dicho, familiaridad… camaradería, amistad, llámalo como quieras, pero nunca amor; de hecho, nunca lo había visto mirar a nadie como te mira a ti. ¿No te parece que es hora ya de dejar de lado lo que sucedió en el pasado y que luchen por ustedes?

- Él… Él me dijo una vez que ya había superado todo esto, yo no quise molestarlo más reviviendo recuerdos dolorosos

- Sakura, una pequeña lección de la vida: Las acciones hablan mucho más fuerte que las palabras y más cuando se trata de nuestro querido lobo

- Tienes razón… Akiho, gracias

- ¿Pensabas resignarte así nada más?

- Es solo que yo lo arruiné todo la primera vez, lo lastimé, permití que se fuera de mi lado y…

- Nada de eso, si las cosas no se hubiesen dado así en ese momento… Para expresarme mejor, todo sucede como tiene que suceder, no hay casualidades, solo existe lo inevitable. Escúchame bien, ya basta de remordimientos y culpas, simplemente enfócate en el futuro, hay muchas cosas a que hacer frente y eso se logra si te enfocas. En este momento hay toda una tormenta mediática, han hecho toda clase de conjeturas respecto a tu salud y al estado de Shaoran ya que no se ha dado ninguna declaración oficial y como entenderás, eso está afectando el mercado que se había mostrado mucho más optimista cuando se estableció el acuerdo entre Li y Amamya

- Akiho, gracias. Tienes razón, no podemos permitir que los oportunistas aprovechen esta coyuntura y terminen de arruinarnos o que los empleados sigan pasando esta incertidumbre. ¿Sabes dónde están Tomoyo y Meiling?

- Tomoyo viene para acá, la verdad ha estado muy alterada y Meiling no ha podido viajar, con las hermanas de Shaoran están esperando un vuelo, teniendo en cuenta lo difícil del clima

- Bueno, ¿podrías ayudarnos entonces? Debemos solicitar un comunicado oficial del hospital y debo prepararme para una conferencia de prensa…

- Sí cariño, estás hecha un desastre – intervino Tomoyo ingresando sin que se percataran de su presencia – un hermoso desastre, pero desastre al fin y al cabo. Vamos, traje algo para ti

Tomoyo se llevó a Sakura para prepararla mientras Akiho se encargaba de escribir el comunicado y obtenía información precisa por parte del hospital para brindar a la prensa.

Akiho se acercó a la cama donde estaba Shaoran

- Te dejaremos un rato Shao, pero estarás bien… Ya ves que pude aclarar las cosas con Sakura, eres un chico muy testarudo y ella un poco despistada, pero estarán bien, sé que estarán bien. Solo recupérate, te necesitamos – la chica acarició con cariño la cabellera castaña para luego dejar la habitación – Sakura te necesita, se fuerte.

Hola a todos!

Espero que me hayan extrañado aunque sea un poco. No saben lo mucho que yo los extrañé y a sus cálidos comentarios que siempre han sido una gran inspiración para seguir.

Gracias a Dios en mi vida todo va muy bien, lo único es que no tengo tiempo y mucho menos con los niños de vacaciones... Aprovecho algunos espacios escasos en el trabajo para escribir por lo menos las ideas principales e irlas desarrollando. Les había dicho con anterioridad que este era el último capítulo y pues... No jejeje

Solo espero que les guste, me estaba pasando de melodramática en este jejeje pero no sería yo si fuera de otra manera.

A todxs, mil gracias por su apoyo siempre, siempre!

Un abrazo gigante que los abarque a toditxs

Ale-San