Capítulo Final

"Please, don't forget me."

Nuestras decisiones pueden traer consecuencias fuertes. Nuestras propias ideas muchas veces traen conflictos. En sí, es difícil escoger una opción sabiendo que lo más valioso en tu vida sufriría demasiado. Pero cuando intentas buscar la felicidad se tienen que sacrificar muchas cosas, incluyendo una indefinida despedida de la persona que más amas.

JongHyun podía ser un tanto egoísta, podía fingir ser un completo loco para no preocupar a su ahora esposo. Él podía ser todo lo que quisiera KiBum, con tal de ver esa sonrisa flejada en su rostro cada mañana. Eso era suficiente para sentirse aparentemente completo.

Tenía a su mejor amigo, tenía a su hermana quién ahora estaba dulcemente embarazada del líder blanco; tenía a sus amigos quiénes cuidaban al inquieto niño humano JeongHan de tan sólo dos años y medio. Tenía a su perfecto KiBum, y sobre todo ahora tenía a esa criaturita de dos meses de vida durmiendo en una cuna llena de mariposas y flores multicolor.

Su pequeña y perfecta Kim Soyou.

Durante ese casi año y medio las cosas en la congregación mágica habían cambiado.

KiBum era el líder de los magos oscuros y JinKi seguía siendo la cabeza de los blancos. A pesar de ya no ser rivales, cada clase tenía diferente nivel de magia. Por eso es que los dos líderes se encargaban de entregarlo por separado.

TaeMin era el mejor después de KiBum, y MinHo le seguía la posta a JinKi. En el caso de JongHyun era más complejo. Porque a pesar de pertenecer a los blancos también tenía habilidades de los oscuros, por lo tanto sólo se enfrentaba con su esposo. Quién terminaba ganandole gracias a una de sus mejores armas: la seducción.

JongHyun era débil, y bueno tampoco podía quejarse si debido a sus derrotas terminaba siendo consentido por su hermoso pelinegro.

-Jjong... - habló el nombrado abrazando por detrás a su esposo, que estaba de pie junto a la cuna de su pequeña.

-Dime bebé. - respondió él tomando las blancas manos contrarias enroscadas en su cintura.

-Tengo hambre. - se quejó el más joven haciendo un puchero.

-¿Y qué quieres comer? - JongHyun se dió vuelta.

-Mmm no lo sé, tal vez un gran pastel de chocolate. -

-Hahaha estás obsesionado con los dulces Bum. - el castaño acaricio la mejilla contraria.

-Es por el estrés. O algo así dijo SoDam. -

-Bueno, entonces iremos a comer pastel de chocolate a pedido de mi hermoso esposo. - cogió su cintura y lo apegó a ahora cuerpo.

-¿Aún te parezco hermoso? ¿Después de no quedar tan delgado como antes luego de la cesaria? -

-Eres perfecto goyang-i, por eso Soyou también es perfecta, porque se parece mucho a ti. - picoteo rosados labios de KiBum.

-Sí, es perfecta. - sonrió volteando a ver a la pequeña que seguía dormida. -Cuando crezca será muy hermosa y tendrá muchos pretendientes. -

-Pues yo creo que mi hija será monja. - sentenció JongHyun, despertando la extraña mirada de su esposo.

-¿Estás loco verdad? - el otro negó muy seguro. - JongHyun tú ni siquiera eres creyente. -

-Por mi hija lo seré. -

-Tú lo único que eres, es un celoso. -

-Sí, y no dejaré que nadie siquiera se atreva a abrazarla. Soyou es mía, es mi bebé. - habló tomando una de las manitas de la pequeña.

-Pues, primero: no es tu tuya, es nuestra. Segundo: sus tíos y amigos pueden abrazarla si ella así lo quiere, y tercero: yo no permitiré que mi hija sea infeliz por culpa de que su padre sea un celoso psicópata. -

-Ella será feliz porque me tiene a mí, ¿Para qué casarse si yo la puedo amar mucho? -

-{...} - KiBum rodó los ojos, tratando de calmarse y poder entender al sobreprotector que tenía como esposo. - Mejor discutiremos eso luego ¿si? -

-Luego no habrá tiempo... KiBum en verdad, no quiero que Soyou tenga novio. -

-Eso no lo decidimos nosotros Jjong. - tomó la mano del nombrado y lo arrastró por la habitación. - Hoy es mi cumpleaños así que no me hagas enojar. -

-Está bien...pero debes prometerme que cuidaras a mi princesa, y no dejarás que nada malo le pase. -

-Hey! También es mi princesa, y quiero lo mejor para ella. Por ahora es sólo una bebé de dos meses, no tiene ni idea de lo que es tener novio y esas cosas. Deja de ser paranoico y deja de actuar como si fueras a morirte. La protegeremos los dos, porque tanto tú como yo somos sus padres. ¿ok? -

-Perdón, sé que soy idiota. -

-No lo eres.. ven aquí. - besó sus labios suavemente.

Tal vez KiBum no lo entendía, pero para JongHyun era muy difícil tener que lidiar con esos celos de padre. Su hija era muy pequeña e indefensa. Y el simple hecho de pensar en que algún día crecería y algún idiota quisiera llevarla de su lado, lo llenaba de rabia.

Más aún sabiendo que él no estaría para impedirlo.

Nadie a excepción de JinKi sabía de sus planes, y del gran "regalo " de cumpleaños que le daría a su esposo. Ningún mago tenía idea de lo que ese obsequio tenía cómo condición. Y en parte era mejor que se mantuviera en secreto. Así no podrian interrumpir su cometido.

A pesar de saber que lo que su cabeza planeaba era de vida o muerte, JongHyun quería arriesgarse. O sería feliz con KiBum hasta el fin del mundo, o observaría su felicidad desde el más allá.

Eran dos opciones, y en su destino sólo estaba marcada una.

Se encontraban todos en la mesa principal brindando por el cumpleaños del ahora líder oscuro.

Las copas seguían en alto mientras que por debajo de la mesa se asomaba un pequeño pelirrojo hasta las piernas del cumpleañero.

KiBum bajó la mirada por debajo del mantel, sonriendo al darse cuenta que su hermoso sobrino pedía que lo cargara entre sus piernas.

-Oh... JeongHan sube aquí. - palmeo sus propias piernas invitando al menor a que se sentara en ellas. - ¿Quién es mi sobrino favorito? -

-Key hyung... por favor no lo consienta demasiado. - rió TaeMin al ver cómo su hijo era mimado.

-Déjalo amor. - habló MinHo tomando la mano de su novio. - JeongHan ama mucho a KiBum... además que gracias a él forma parte de nuestras vidas. - TaeMin asintió cediendo ante los ojos de chico más alto.

-Será muy guapo cuando crezca, así que yo le enseñaré cómo hacer que las chicas caigan rendidas a sus pies. ¿verdad bebé bonito? - dejó un besito inocente en el pequeño pelirrojo.

-¡OYE OYE! No era necesario el beso... ¡ni a mí me mimas así! - protestó JongHyun al ver cómo su esposo acariciaba suavemente la cabellera de JeongHan.

-¿Acaso eres un bebé Kim JongHyun? - le regaño KiBum.

-No, pero me molesta que él tenga más mimos que yo. - JongHyun formó un puchero en sus labios, logrando que los demás magos presentes empezaran a reír. - ¡TÚ NIÑO! - señaló a JeongHan quién lo miraba con sus ojitos brillosos - Ese hombre que te está encaprichando es mío entiendes? No me lo vas a quitar. -

-¡Yah? ¡Deja de actuar como un inmaduro! ¡Es sólo un bebé! -

-Sí claro es un bebé inocente que anda dándote "besitos " cada vez que puede. -

-¡Tss! ¿sabes que? Ya me cansé. - KiBum se levantó de la mesa y dejó a JeongHan en las piernas de MinHo. - Ven acá. - tomó a JongHyun del brazo y se lo llevó del comedor sin antes agradecer por la comida.

El pelinegro estaba enojado. Mucho. Su esposo había sido un idiota al comportarse así. Sentir celos de un niño era tan absurdo.

Pero por más que tuviera rabia por lo sucedido, él quería escuchar las explicaciones que debía darle JongHyun.

Llegaron a la habitación, cerrando la puerta tras ellos.

-Bien JongHyun espero una bue... -

Las palabras de KiBum fueron interrumpidas por los hambrientos y salvajes besos de su esposo. Quién lo arrinconaba contra la pared mientras acariciaba su cintura por debajo de la camiseta.

Por más que sentía su cuerpo ceder ante las caricias contrarias, no podía seguir. No luego de haber pasado por tremenda vergüenza gracias a JongHyun. Debía ser fuerte y alejarlo de sí.

Con algo de dificultad logró empujarlo, rompiendo ese delicioso beso y dejando a su cuerpo totalmente caliente.

-¿QUÉ TE PASA? - habló fuerte KiBum, cuidando de no ser demasiado ruidoso para no despertar a Soyou.

-Quiero tocarte, dejame hacerlo. - intentó acercarse pero el pelinegro lo alejó.

-Jjong estás actuando raro. No podemos hacer nada mientras no me expliques que te sucede. -

-Sólo quiero disfrutar de mi esposo y que nadie me robe su atención. -

-Nadie te la va a robar bobo. - KiBum rió bajito atrayendo al castaño hasta su cuerpo. - haces todo un escándalo por ésto. -

-Lo siento, estoy estropeando tu cumpleaños. -

-No Jjonggie, no lo haces. - lo abrazó fuerte - Sabes que soy tuyo y siempre lo seré. Siempre. -

-¿Me lo juras? - KiBum asintió. - Yo también siempre seré tuyo. - y lo besó una vez más. Así de suave, y delicioso como tanto amaban.

Ellos eran uno. Un solo cuerpo, un solo aliento y un solo corazón.

No importaban los minutos que pasaran, no importaba si el mundo se acaba allí mismo. Entre tantos besos y muestras de amor era imposible que algo los detuviese.

Sus manos seguían entrelazadas mientras que la luz de la luna iluminaba perfectamente sobre las sábanas. JongHyun sonrió para sí, esa gran figura en el cielo era hermosa. Tal vez no tanto como KiBum o Soyou, pero daba un buen ambiente a la noche.

Se levantó de la cama, cuidando que su esposo no despertase. Caminó despacio hasta la cuna rosa dónde dormía su hija. Y suspiró enamorado al darse cuenta que efectivamente, era una criaturita perfecta.

-Hola princesa... - se inclinó un poco susurrando para ella. -

...soy yo, JongHyun appa. - tomó su pequeña manito. - ¿Sabes? Creo que tu omma tiene razón. Serás la más hermosa de todas las hechiceras. Y la mejor claro. - rió bajo sin notar que lágrimas resbalaban por su mejilla. -Quiero pedirte algo ¿si? - sollozó- No permitas que tu omma me olvide... -

JongHyun trago saliva. No sabía que estaba haciendo y por qué le hablaba a su hija de esa manera cuando ella no lograba entenderlo.

-Tú tampoco me olvidaras ¿verdad? Esperaras por mí el tiempo que sea necesario. -

Dejó un beso en la frente de la pequeña. Notando como se removía un poco pero al final volvía a quedarse dormida.

Su corazón palpitaba muy fuerte con solo verla, y pensar que esa sería la última vez lo hacia llorar mucho más fuerte.

Ahora ni siquiera tenía el valor de despedirse adecuadamente de su esposo. Si se le acercaba ya no iba a poder irse. Así que cogió un lápiz y una hoja en blanco.

Tal vez no podía decirlo con palabras, pero sí quería que KiBum supiera sus razones.

Una carta, un anillo de matrimonio y un millón de sentimientos se quedaban sobre esa mesa de mármol, junto a los más profundos sueños de la persona que hacía latir su corazón y que pronto dejaría de observar a la mañana siguiente.

Miró por última vez la habitación, miró a su hija y a su esposo dormir profundamente, y luego salió rumbo a ese cuarto oscuro que lo aguardaria durante los próximos 10 años.

KiBum sobó sus ojos, despertando poco a poco al notar que el otro lado de su cama estaba vacío.

Gruñó enojado, JongHyun sabía que él odiaba no encontrarlo a su lado.

Se levantó de la cama, y como todas las mañanas caminó hacia la cuna de su hija. Dandose con la sorpresa de que ella ya estaba despierta.

-Buenos días mi hermosa princesa. - cargó a la niña entre sus brazos. - ¿Cómo amaneció mi pequeña Kim? - tomó su manita y empezó a jugar con ella. - ¿Has visto a tu appa? No lo veo por ningún lado. - fue hacia el baño pero tampoco estaba allí. - Creo que tendremos que ir a buscarlo y regañarlo. -

Con su hija en brazos KiBum salió de la habitación. Meciendola de un lado al otro mientras caminaba por el pasadizo hacia la habitación de su hermano y líder blanco.

Unos sollozos invadieron sus oídos, haciendo que un frío viento recorriera su cuerpo.

Se acercó hasta dónde venían los sonidos, ganándose cruelmente con una escena imposible de creer.

SoDam estaba en el suelo, llorando y aferrandose a los brazos de JinKi. Quién levantó la mirada al notar la presencia de KiBum.

-Lo siento... yo no sabía que ustedes... - calló sus palabras al notar la melancólica mirada de los otros dos. - ¿Qué sucede? -

-KiBum yo...- habló a medias el líder blanco.

-¡DIME QUE ES MENTIRA! - todos giraron al escuchar la voz de TaeMin acercandose hasta ellos. - ONEW HYUNG NO PUDISTE PERMITIR QUE... - sorpresivamente silenció sus palabras al darse cuenta que KiBum estaba alli con la niña.

-TaeMin por favor llevate a Soyou. - intervino JinKi.

-¿Por qué? - preguntó KiBum - ¿Qué sucede? ¿Por qué todos están actuando raro? ¿Por qué SoDam está llorando? Y...¿Dónde está JongHyun? -

Lo que sucedió luego fue rápido. JinKi intentó explicarle a KiBum lo que había pasado, pero no logró terminar cuando el pelinegro se dio cuenta que el cuerpo de JongHyun se hallaba completamente congelado en una gran repisa de cristal.

Quiso romperla y sacar a su esposo de allí, pero no pudo. Lastimo sus manos intentando quebrar el material, pero por más que lo intentaba no lograba hacerlo.

Calló al suelo, llorando y tratando de entender lo que sucedía. Su corazón dolía demasiado, su sangre hervía de rabia y sus fuerzas se quebraban poco a poco.

Sintió los brazos de su hermano envolverlo en un abrazo, pero rápidamente se alejó. Corriendo a su habitación y encerrandose por completo.

Su cuerpo resbalo por la puerta, quedando sentado sobre sus piernas y llorando más que antes.

"Eres un idiota JongHyun, ¡UN IDIOTA! ¡TE ODIO! ¡TE ODIO! "

Su mente seguía ida, y sus ojos luchaban para mantenerse abiertos. Hasta que unos metros más allá, sobre el pequeño velador, algo brillaba.

Con las pocas fuerzas que le quedaban se arrastró hacia la cama. Notando que ese brillo provenía únicamente del anillo de matrimonio que era de su esposo.

Debajo de éste, se hallaba una carta, esa misma que JongHyun había escrito horas antes y que deseaba que KiBum la leyera.

Esa, era la única manera en que su esposo comprendería todo sin odiarlo.

"Hola KiBum...

Cuando leas ésto, lo más probable es que yo ya no esté. Tal vez incluso me odies, pero no te preocupes. Te entiendo.

Yo sentiría lo mismo.

Han pasado dos años desde que te vi por primera vez. Recuerdo perfectamente ese día. Tú llevabas tu capa negra, el cabello rubio y tus ojos me miraban queriendo matarme.

Porque sí, me querías matar. Y por alguna razón no lo hiciste.

Tal vez era el destino que te impidió hacerlo, y deshacerte de tu futuro esposo.

Yo siempre te miré como algo inalcanzable, como algo prohibido. Y de hecho lo eras, pero jamás creí que llegarías a corresponderme hasta tal punto de darme una hermosa hija.

Hemos hecho el amor tantas veces KiBum, que me ea imposible contarlas. Te conozco más que a mí mismo y te amo más que a mí mismo. Que he llegado al punto de dejar mi vida en manos del destino con tal de estar contigo.

Puede sonar confuso pero es así. Todo ésto es por ti, por nosotros.

Porque no puedo sentirme digno de ti si no te tengo hasta el final de los tiempos. Porque quiero que pasen los años y sigamos siendo esos hombres pervertidos y despreocupados de la vida.

No quiero tener cabello blanco mientras tú sigues siendo deslumbrante y atrayente para los demás.

Te quiero para mí KiBum, solo para mí.

Por eso tomé ésta decisión, que por más estúpida que parezca es la más difícil de toda mi vida.

No quiero que culpes a tu hermano porque el no tiene nada que ver. Yo tomé ésta decisión solo y quiero asumir las consecuencias solo.

Sé que sonará egoísta, pero quiero pedirte algo.

No importa los años que pasen, no importan las mentes que intenten persuadirte. Porfavor KiBum, te lo suplico, no me olvides.

Cada vez que sientas tus labios secos acuerdate de mí, cada vez que toques tu cuerpo acuerdate de mí. Cada vez que veas a nuestra hija recuerda que ella es el fruto de nosotros y de nuestro amor.

¿Recuerdas lo que te dije hace un año cuando descubrimos que eras inmortal ?

Podrás ser So KeyBum, y yo podré ser simplemente Kim JongHyun, pero lo único inmortal, es mi amor por ti.

No sé que sucederá, ni cuánto tiempo dejaré de verte, pero porfavor esperame.

Quiero encontrar tu mirada tímida y tu sonrisa luminosa.

KiBum, mi hermoso KiBum... te lo ruego, no me olvides. "

Las líneas terminaron, pero su corazón seguía latiendo. En ese momento una sola frase rondaba su cabeza.

"Te esperaré JongHyun. No importa cuánto tiempo pase, yo te seguiré esperando. "

FIN