El nuevo Lord Protector
Capítulo 31: Rin, ¿A qué sabe el arroz?
Habían pasado unas dos semanas desde que Sesshomaru la anunciara. Era difícil vivir allí, aunque los momentos con su amado la compensaran. Cuando llegó se quedó maravillada por las edificaciones, la belleza de las montañas y toda la vida sobrenatural que parecía haber allí, pero desde que se instaló en la habitación principal, la que era originalmente de Sesshomaru y ahora compartía con él, se sentía sola y abandonada la mayor parte del tiempo. Aunque le veía casi todos los días y pasaban bastante tiempo juntos, él se encargaba de vigilar sus territorios, comprobar que su ejército seguía mejorando, eliminando carroña, luchando. Estaba casada con un ser que era un guerrero, la lucha y el asesinato seguirían formando parte de lo que él era. Por otro lado, no le molestaba en lo absoluto si no tenía que ver en primer plano nada de ello. Además, ya se lo había explicado, se la llevó consigo para que pudiera estar bien, y ser libre. Ser libre implicaba muchas cosas, entre ellas, hacer lo que quisiera, o tener tiempo libre. Se le hacía raro el concepto de tiempo libre.
Pero ojalá no estuviera teniendo que malgastar su tiempo libre en estar enroscada echa un ovillo toda la tarde. Estaba rodeada de cosas hermosas allí donde mirara, armarios llenos de kimonos lujosos, un baño termal al otro lado de las habitaciones, una sala de estar propias, un balcón que daba a un jardín lleno de flores a pesar de ser las últimas nevadas del invierno. No era como las casas señoriales humanas, que por mucho lujo que tuvieran eran frías en invierno. Allí podía andar descalza sin problemas, salir a donde quisiera, ir a la biblioteca a leer lo que era capaz, admirar las pinturas guardadas ordenadamente en cajoneras. Pero se pasaba todo el tiempo que no veía a Sesshomaru completamente sola. Se dio la vuelta en el futón de tamaño matrimonial, buscando estar más cómoda. La dieta únicamente de arroz no ayudaba. Se puso a recordar su primer día allí, intentando pensar en donde podrían estar todos.
—Ella es Rin, mi esposa.
Rin enseguida se presentó, haciendo una ligera reverencia con la cabeza, intentando no ponerse nerviosa. Estaba exactamente donde debía estar, al lado de su amado Sesshomaru. Esa era su nueva vida y tenía que aceptarla. Lo único que no sabía cómo digerir el que casi como una ola, todas las criaturas presentes se postraron ante ella, independientemente del variado de sus formas.
—¡Salve Rin, nuestra señora!
—¡SALVE! —sonó al unísono.
—¡Salve Rin la humana sin miedo, comandante de humanos y bestias!
—¡SALVE!
¿Qué? ¿La humana sin miedo? ¿De dónde habían sacado eso de que sin miedo? Si ahora estaba temblando, intentando mantener el temple para no esconderse detrás de su esposo. Por no hablar de que tenía que interrogarlo. Al amanecer del día anterior le propuso matrimonio y hoy la presentaba como su esposa. Se había saltado otro maldito paso. ¿O acaso las criaturas sobrenaturales no se casaban? Le daba mucha vergüenza el pensar en que tendría que preguntarle aquello. Esperaba una boda y ahora la estaban aclamando como comandante de no-se-qué. ¿Estarían hablando de cuando se vio obligada a defender la hacienda Oda?
Repentinamente vio como los vítores se acallaron, y se dio la vuelta, Sesshomaru había dado la señal de que se callaran de una vez. Sonrió ligeramente, ni siquiera cuando le alababan tenía demasiada paciencia, ¿cómo es que la aguantaba tanto a ella y a sus preguntas? Recordó lo que le había dicho, no quería que se repitiera, así que retrocedió un paso para ponerse a su lado.
Desde el silencio de estar a su lado siguió admirando el paisaje. Estaban en la parte más alta de una terraza gigante de la edificación principal. Había mucho dorado y rojo, y parte de la construcción parecía estar edificada sobre el cadáver petrificado de un dragón gigantesco. Eso le hizo recordar a alguna historia que le había contado Jaken acerca de aquel enfrentamiento entre los perros y los dragones. Siguió mirando, parecían estar tan altos que estarían a la misma altura de las nubes. En las laderas este y sur —las más alejadas del mar— descendían los puentes y restos de complejos construidos, parecía que para múltiples fines, intercalados con diferentes terrazas, cuanto más abajo, más salvajes parecían, internándose ya en el bosque. Eso que veía a sus pies no era un simple castillo, no era un palacio. Era toda una ciudad.
—Por esto Rin, es que te pregunté acerca de qué pensabas acerca del poder. Ahora estás a mi lado, y todo esto también te pertenece. Y sé que aunque pertenezcas a una especie especialmente violenta y vengativa no serías capaz de usarlo con esos fines.
—No se preocupe mi señor, sabe que eso no pasará. De todos modos… ojalá vivir lo suficiente.
—Vivir lo suficiente para qué?
—Para ver el fin de las guerras. La señora Kagome viene de quinientos años en el futuro. No sé cuantos años son esos, pero sé que son bastantes. Ella dice que en el futuro los humanos ya aprendieron, y es en sitios muy lejanos y aislados donde se siguen produciendo guerras. La violencia de casi cualquier tipo está castigada, aunque eso no quita que siga habiendo humanos malos… En fin, supongo que usted sí lo llegará a ver, espero que pueda darme la razón…
Silencio por parte de él. Quizás no debería haberle sacado el tema de que viviría muchísimo más que ella justo el día en el que la había convertido en su mujer. Maldición, ella y su manía de arruinarlo todo con su gran bocota. ¿No sabía estarse callada aún? Jaken se lo reprochaba muchísimo de pequeña, calladita estás más bonita, decía.
—Rin, sé por que te has quedado en silencio. No pienses que no he sopesado el largo de mi vida al unirme contigo, y no pienso perder el tiempo preocupándome de ello ahora. —miró hacia el cielo, ya casi era de noche, y mientras todas las criaturas se refugiaban o deambulaban por sus sitios, las lámparas habían comenzado a encenderse mágicamente —Entremos, debes de estar cansada.
Sí. Repasó todo lo que pudo de ese momento, pero estaba tan concentrada en hablar con su esposo, que no se fijó demasiado donde se escondían las criaturas. Tampoco había vuelto hasta allí arriba como para ver hacia donde llevaban los caminos y ser capaz de no perderse en sus incursiones. Además sabía que no estaba Jaken para pedirle ayuda, ya que la última vez que su esposo abandonó el palacio, el diablillo lo había acompañado.
El dolor de estómago no cesaba, no era momento para ir ella sola en una incursión. Era muy fácil perderse si salía en busca de comida, lo cual nunca lo había conseguido. Maldita dieta de arroz. De alguna manera mágicamente la atendían espectacularmente, todo se ordenaba sólo, el baño se preparaba y limpia a sólo, siempre tenía ropa limpia por las mañanas para colocarse y le aparecían comida (arroz) y agua o té a diferentes horas del día. Todas las cosas se preparaban justo cuando ella no estaba, así que tenía las fuertes sospechas de que la estaban evitando. Una vez intento dejar una nota con ofrenda de flores, para ver si hacía amigos, pero fue la única vez donde dejaron una de sus cosas sin recolocar. ¿Debía salir o no? Se puso a recordar la última vez que se perdió.
Se estaba por hacer de noche, y debía volver, pero definitivamente se había perdido. Lo único que había encontrado fueron unas setas con alta probabilidad de ser venenosas y carpas decorativas en un estanque, que le pareció casi un acto salvaje ir a pescarlas. Estaba cansada de subir y bajar escaleras. No era capaz de encontrar a nadie para preguntar, y estaba segura de que vio muchos seres viviendo allí. Era seguro que la evitaban. ¿Era orden de Sesshomaru, les daba miedo, asco o era simplemente costumbre evitar a los humanos? Negó con la cabeza, no tenía que pensar en tonterías. Seguro conseguiría hacer amigos pronto allí. Pero antes tenía que volver a sus habitaciones, anochecería y no sabía cómo era ese lugar como para estar vagando sola y perdida por la noche.
Acabo llegando a un pequeño patio con bastante moho y plantas por doquier. Escucho una voz que le era de sobra conocida, las quejas eran su marca personal.
—¡Vamos bestia tozuda! Que ya estamos llegando tarde a buscar al amo bonito y te tengo que llevar porque seguro que quiere traer cosas para la mocosa… —pegó un suspiro —aaaay cuanto ha crecido Rin…
—¡Gran Jaken! —lo llamo Rin esperanzada y feliz de haberlo encontrado. Ni veía al sapo desde que habían viajada camino al palacio junto con el ejército. ¡Cuántas ganas tenía de ver a alguien conocido! Pero parecía que apenas la escucho, empezó a tironear de Ah-Un para ir de de allí, algo asustado —¡Por favor Gran Jaken, no se vaya! —Si, definitivamente la había escuchado, no estaba tan lejos, ya que se había acercado corriendo en cuanto lo vio, pero como montará en el dragón seguramente conseguiría escapar —¡Ah-Un! ¡Traeme al señor Jaken!
Y perfectamente obedientes, y además felices de verla, porque sabían que implicaba mimos y hierba fresca, le llevaron obediente ente a Jaken amarrado en sus fauces. Pero Jaken parecía completamente atemorizado de tenerla cerca, y aunque colgado a la altura de ella, miraba insistentemente al suelo.
—Gran Jaken, ¿pasa algo? —No la miraba, estaba temblando. No le gustaba lo que iba a intentar, pero no sé le ocurría nada más. —Es una orden de tu señora, Jaken, mírame.
Surtió efecto. El diablillo la miró, pero definitivamente no quería estar allí, estaba asustado.
—Disculpa que te lo haya ordenado, pero no entiendo que pasa. ¡Me has casi criado tu cuando acompañaba a Sesshomaru de niña! Me da igual cual sea mi posición ahora…. —Jaken parecía asustarse o emocionarse por momentos —pero para mí siempre serás el Gran Jaken, y si no escuché mal anteriormente, para ti sigo siendo una mocosa estúpida e impertinente. Por favor… eres mi único amigo aquí junto con Ah y Un, y no quiero estar sola cuando mi señor no está… por favor Gran Jaken, ¿Qué pasa? ¿Me tienen miedo ahora? Ni siquiera he encontrado a nadie para que me diga el camino de vuelta.
—Mocosa estúpida cuanto has crecido… —empezó a decir, sirviéndose los mocos de la emoción, siendo enseguida abrazado por Rin —¡Pero como vas a ser tan estúpida! ¡Al menos aprenderte el camino por el que has ido para no molestar al personal! —le gritó como siempre, arrancándole una dulce carcajada a la chica, quien le dio la orden a la bestia para que lo soltara, entre risas —Venga, vamos tonta, te llevaré de vuelta, pero vamos ya, que oscurece, tú tienes que estar adentro para dormir yo tengo que ir a seguir al amo bonito. —empezó a caminar seguido por Rin y el dragón. —¿Y se puede saber por qué te has alejado tanto niña?
—Jajajaja es gracioso, veras…. —empezó a decir titubeando un poco—la verdad es que busco comida, o alguien que me pueda dar un poco, la dieta de sólo arroz es horrible —el diablillo se dio la vuelta asustado —¡Pero no le digas a Sesshomaru! Me han dado muchas comodidades y tratado muy bien, quería solucionar esto por mi cuenta, no quiero molestar con tonterías.
—No te preocupes Rin, tú siempre molestas, pero estamos acostumbrados. Ya cuando vuelva si no has encontrado nada, ya te ayudaré yo. Seguro que los sirvientes no tienen ni idea de que come un humano. ¿Sabes? No es que abunden los de tu especie por aquí. Por eso no se te puede dejar sola, seguro que acabas mal aunque intenten ayudarte.
Y así siguieron caminando, comenzando una charla cada vez más animada. Esto le alegro el humor a Rin, quien, cansada, aburrida y harta del arroz se encontraba cada vez más malhumorada. Hasta que llegó a sus habitaciones y, como siempre, se había distraído con la charla y no consiguió prestar la debida atención al camino de vuelta como para prestarle atención.
Definitivamente no era capaz de acordarse. Ojalá al menos recordar el camino de ida e ir por esas carpas. Seguro que la entenderían si decía que no quería más maldito arroz. Ojalá tener alguien con quien hablar. Ya por aquel entonces comenzaba a notar los problemas de ni tener una dieta variada, y ahora habían empeorado hasta causarle unos dolores de tripa que la tenían en cama. Ya habían pasado dos días desde que se despidió de Jaken, y era muy probable que volvieran ya. Tenía pánico de que Sesshomaru volviera y descuides cubriera que no estaba bien de salud y eso despertará su cólera. En lo que está pensando en ello, ve a través de las transparencias que se cuelan por las ventanas la silueta de un perro gigante. Tenía que ser él. Hizo todo lo posible para levantarse a recibir a su honorable esposo, tenía que estar presentable, pero cada movimiento le aguijoneaba de dolor las vísceras. Se sentía impotente, empezando a llorar. ¿Por qué era humana? ¿Por qué era tan débil? Enseguida sintió unos pasos suaves pero ligeros, casi imperceptibles, pero ella ya sabía reconocerlos en el silencio de su nuevo hogar. Era él.
Preocupado de que por primera vez no salía a recibirlo a pesar de que no era hora de dormir, sino que media tarde, entró Sesshomaru a buscar a Rin. Y pudo comprobar que no estaba bien del todo, e inclusive estaba casi a punto de romper a llorar. Había dado la orden de que no se le acercaran a hacerle nada, solo podían estar lo suficientemente cerca como para tenerla y ya. ¿Qué significaba esto?
Rin enseguida supo que verla como estaba lo pondría de mal humor, así que apenas noto que la vio, cubrió su rostro para que no la viera. Limpió lo que iban a ser lágrimas a punto de caer, y con una sonrisa se dirigió a su esposo: —Okaeri-nasai mase, Goshujin-sama.
Sesshomaru ante tal recibimiento y verla así sólo atinó a dejar todo atrás e ir a abrazar y consolar a su esposa. Las cabezas ya podrían rodar más tarde.
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Holi! ¿Qué os ha parecido! (que no se note que estoy procrastinando, porque debería ponerme con trabajos de clase, pero tenía mono de escribir). No me matéis por maltratar de nuevo a Rin, pero no me he imaginado nunca un castillo sobrenatural, completamente aislado de los seres humanos sabiendo qué comen y cómo cuidarlos, los pobres allí lo hicieron lo mejor que pudieron. ¿Qué hará Sesshomaru al enterarse que Rin se le enfermó en su precioso y gigantesco palacio? Se aceptan apuestas XD
Por otro lado, gracias por contestarme en el capítulo anterior acerca de que me seguís leyendo, que venía de una época un poco mala en mmi vida, y encima no tener respuesta de algo que le dedico mucho tiempo y trabajo pues me desanimó un poco la verdad u.u
En fin, gracias por leerme! un abrazo a todos y hasta la próxima!
