Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, al igual que algunos personajes.

Hola, bueno, quiero decirles que me he atrasado demasiado en esta historia, no, no estoy escribiendo otras, sin embargo, estoy a límite, ni siquiera he terminado de escribir el del viernes, así que bueno, si no reciben notificación, saben que es por eso, bueno, gracias por la comprensión, y el apoyo, ojalá siga siendo de su agrado la historia.

IscreamwillfixIt: Lo sé, no puedo evitar amar el personaje de James sirius, no me preguntes el porqué, pero mi mente lo proyecta de una manera que me encanta, y no puedo alterarlo, en cuanto a Lily, se explica en un par de capítulos su atracción por Archer, y ese es el chiste, que se note que algo anda mal con ella, por que en efecto, ella no es de esa forma, muchas gracias por tu review.

IscreamwillfixIt: No, no eliminó tus reviews, los mandó en anonimato, xD pero si los dejó, y en cuanto a la red no sé, pero la aplicación si ha estado fallando un poco, al menos a mí, gracias por tu review.

Mariand: Muchas gracias por tu review, James es de mis favoritos también, y aunque no iba a salir en la trama, no pude dejarlo atrás, sí, Scorpius se esfuerza mucho por parecer algo que no es, pero ya pronto dejara de intentarlo, me alegra que te guste la historia, y muchas gracias por el review.

Nos leemos el próximo viernes, espero. 💖

Gracias por todo; y cualquier cosa, no duden en decirme.✨


—Se ha estado matando en el trabajo, durmió hasta que fuimos a verla, pero no sé con exactitud a qué hora entro a esa cama.

—Debe amar mucho su trabajo, a veces, James y yo nos sorprendemos de lo mucho que nos consumimos en el trabajo.

—A ella no le gusta su trabajo –cerró los ojos, no tenía por qué decir eso.

—Es un hecho, que no maneja James, y créeme que sabe todo de ella.

—Yo realmente lo dudo.

—Bueno, todo lo que ella le cuenta, y es bastante, y cosas muy íntimas.

—Lo dudo.

—Yo no –se burló, se acercó a él y lo sujetó del brazo –o ¿cómo sabría que –se acercó a él –lo que más te excita de ella es su espalda? –susurró en su oído –o lo mucho que le excita cuando vas más dentro de ella.

El rubio se removió incomodo, cuando de la boca de Elisheva salió cierta información de su anatomía que solo alguien que le hubiese visto desnudo sabría, Lily era demasiado comunicativa con su hermano mayor, y ese era bastante pervertido al respecto.

—También por James sé que eres un mujeriego, lo expresó preocupado cuando Lily le comentó que te buscó como guía sexual –se encogió de hombros ante la incredulidad del rubio –alguien que literalmente no le importaría acostarse con una mujer aun teniendo a Lily a un lado, y eso le preocupa bastante.

—Lo dice el más grande mujeriego que Gryffindor ha visto ¿no?

—Bueno, James es extremadamente atractivo, pero no ha tenido mucha vida ni sexual ni amorosa, y con no mucha vida sexual, me refiero a parejas –aclaró.

—Pensé que había llegado virgen contigo –se burló Scorpius.

—Tres parejas sexuales, cuatro conmigo, y todas hemos sido novias oficiales –le guiñó un ojo, no hablo por las otras tres, pero fui yo quien decidió cuando iniciar la vida sexual, no él.

—Me parece bien –aceptó.

—Claro –río.

—Lo cierto es que… He intentado cambiar por ella, y… Siempre vuelvo a lo mismo.

—Es que no tienes que cambiar para ella, Scorpius –murmuró Elisheva –tienes que querer cambiar por ti, es absurdo y estúpido decir que las personas cambiamos por amor, no es cierto, somos nosotros quienes decidimos hacerlo, el cambio es para y por nosotros, es por eso que no ocurre nada cuando quieres hacerlo por ella, tú no te encuentras nada malo en ti ni tu personalidad, y está bien, quizá por lo mucho que se gusten, no están destinados.

— ¿Gustarnos? –cuestionó.

—No creo que lo tuyo sea meramente sexual como ella lo manejó con James, digo, una chica no comienza a sentir cosas por quien solo la usa como un objeto sexual –se encogió de hombros.

—M—

Scorpius estaba más que seguro de que había arruinado su último examen, pero no podía quitarse de la cabeza las palabras de Elisheva, él le gustaba a Lily, y aquello sin duda le alteraba de muchas formas, aunque no habían salido de la boca de su pelirroja en cuestión, lo había dicho alguien que conocía la ubicación de un lunar en forma de hipocampo en una zona bastante privada de su anatomía, y jamás habían tenido sexo, sin duda sabia de lo que hablaba.

Scorpius observó al hombre sentado en el sofá de su sala, se quedó pasmado, nunca le había encontrado tanto parecido a Albus con su padre, sí, los dos tenían el pelo azabache y los ojos esmeraldas, pero, el Patriarca siempre estaba sonriente y divertido —en ambientes familiares— así que nunca le creía esa cara fea, que siempre se rompía en una suave sonrisa en el trabajo cuando les daba indicaciones a él y a Severus.

Así que verlo sentado casi al filo del sofá, con los antebrazos recargados en sus piernas, con las manos entrelazadas y esa mirada ausente, el ceño fruncido y para nada feliz, sin duda les encontró parecido, y supuso de lo que hablaría con él; tragó saliva, y un gran escalofrío lo recorrió, Harry Potter era todo sonrisas y diversión, pero por algo era el mejor auror que el mundo mágico hubiese visto, y el salvador del mundo, no sólo una vez, sino dos veces les había salvado el trasero.

—Buenas tardes, señor Potter, Albus está en el trabajo.

—Ya lo sé –contestó sin dignarse a verlo –estoy aquí porque tengo ciertas cosas que hablar contigo y aclarar.

—Soy todo oídos –avanzó hasta él, llevándose las manos a los bolsillos delanteros de sus pantalones de vestir, las manos le comenzaron a temblar un poco.

—Es sobre la multa que te has hecho acreedor por…

—Ayudar a Lily, fuera de orden oficial ¿cierto?

—Así es –se levantó del sofá y lo observó.

—Le diré a mi padre que me adelante un poco de la herencia –se encogió de hombros.

—Sabes que a pesar de mi posición, no me gusta obtener las cosas por influencias ¿no es así?

—Sí, aún recuerdo cuando nos hizo devolver ese juego de Ajedrez que conseguimos Albus y yo usando su nombre.

—Bien, entonces, me da curiosidad un par de cosas, dado que he criado a mis hijos, James y Lily, para ser exactos, son más respetuosos a pedir favores usando el apellido que Albus.

—También lo sé –aceptó, Albus era su mejor amigo, después de todo.

—Entonces, quiero que me expliques, tu relación con mi hija Lily.

—No comprendo que tiene que ver los favores usando su buen apellido, y mi relación con ella.

—Eres la única persona en saber dónde vive, y al cuestionarla, me dijo que te pidió que conectaras su chimenea, usando un favor.

—Verá, en realidad, eso no fue así, sí usé mis influencias, pero fueron más que nada mis encantos masculinos lo que lo consiguieron, y ella no se vio involucrada, es la hermana de mi mejor amigo, y la he visto matarse lentamente en ese trabajo.

—Eso es lo que uno hace cuando ama su trabajo, deberías saberlo.

—Lo sé, pero el problema, señor Potter, es que la gente alrededor de ella no gusta tanto de su trabajo, así que ella se atribuye cargas con las que son físicamente imposibles de sobrevivir.

—Bien, veré que alguien se encargue de los casos del departamento de Lily –aceptó.

—Gracias –sonrió incómodo.

—Ahora dime una cosa ¿por qué mi hija habló con Hermione sobre ti?

La noticia lo dejó pegado al suelo, la mirada incrédula del chico dejó muchas cosas en claro para Harry, que sólo suspiró, el rubio no supo interpretar aquel gesto.

—Ella convenció a La Ministro de Magia, que no fueses penalizado por la atribución que tomaste al encargarte de los asuntos acumulados, es tan diestra en la palabra, que me sorprendió que embaucara a Hermione al respecto, así que tu deuda ha sido suspendida.

—Gracias –musitó.

—Y, como veo que no tienes nada más interesante que hacer, te harás cargo de los casos que mi hija tenga acumulados, para ayudarle con la carga de trabajo, porque es lo único que te interesa ¿no?

—Desde luego, de tener un hermano o hermana, Albus haría lo mismo.

—Por supuesto –soltó en un tono extraño –ella te estará esperando en el ministerio a las cinco.

—Muchas gracias, señor Potter.

—No agradezcas –se detuvo a su lado, con la vista en la chimenea –puede que Hermione lo dejara pasar, pero yo no, estarás vigilado, y –guardó silencio un momento –voy a cobrarte esta multa, quizá no con galeones, pero lo haré, así que ya estás advertido.

Aquella visita dejó a Scorpius un poco inquieto, no comprendía para nada de lo que trató, ¿podía ser que supiera de su relación sexual con Lily? Meneó la cabeza de un lado a otro, no, suponía que en ese momento, estaría dentro de alguna celda en Azkaban, o en algún otro lugar peor, suspiró.

—M—

El corazón del rubio se agitó de una forma extraña en cuanto percibió el aroma frutal de Lily, no era nada sorprendente, acababa de entrar a su oficina, saludó a Clarisa, que le hizo un ademán, se levantó apresuradamente y lo sujetó del brazo, para sacarlo de la vista de la pelirroja, que hasta ese momento, aun no lo había visto.

—Oye, no sé qué piensas pero…

—Dime ¿qué se traen tú y Potter? –elevó una ceja.

—Me estás haciendo una escena de celos, quedamos que lo nuestro…

—No, no, para nada –meneó la mano –te lo digo en serio, me alegra que ella y tú, tengan algo.

—Pues no tenemos nada fuera de algo laboral –la mujer puso los ojos en blanco.

—Normalmente te creería, Malfoy, pero… un dulce pajarito me ha contado que te vieron con ella, no sólo dándole un casto beso, sino todo el acto completo.

—Eso es voyerismo, y muchos lo consideran una desviación sexual, dile eso a tu pajarito –argumentó incómodo, pero Clarisa lo sujetó de nuevo.

—Tienes que andarte con cuidado, Scorpius, la persona que me dijo, está bastante posesiva contigo.

—No tengo idea de quién pueda ser –aceptó.

—Toma esto –le entregó una pequeña botella con un líquido gris, un pensamiento –eso viene más detallado, y dile también que ande con cuidado.

—Gracias, supongo.

—Ve por ella –lo empujó, haciendo que se tropezara y casi se cayera de bruces, aquello era único.

La mirada olivo de Lily se apartó de sus malditos documentos y se posó en él, una suave sonrisa se apoderó de sus labios, negó y se recargó en su escritorio.

—Vaya, Malfoy, casi tres meses fuera del departamento de Aurores, y ya eres un torpe.

—Bueno, es eso –avanzó hasta ella –o tienes el don de tener a cualquier tipo a tus pies, dime, Potter ¿cuál de las dos es?

—Te has vuelto torpe –se encogió de hombros.

—Tu padre me informó lo que hiciste por mí, muchas gracias por intervenir y con eso, poner a tu padre de un humor de los mil dementores.

—Quería hacerlo enfadar, así que le dije eso –mostró un pergamino –la verdad, es que pagué tu multa.

—Pero –tomó el documento –no debiste.

—Albus dice que ahora eres pobre.

—Maldito bocón –gruñó.

—Nos contamos casi todo –se encogió de hombros.

—Sí, y créeme que eso no me molesta, pero ¿realmente no crees excesivo que tu cuñada sepa la ubicación exacta de mi hipocampo?

—Bueno, yo no tengo control sobre lo que James decide contarle o mostrarle a Elisheva –se encogió de hombros.

—Entonces, bajo esa premisa ¿te agradaría que le contara a Albus lo mucho que me excita tu espalda? –Sonrió divertido – ¿o que ir más profundo en ti, y mantenerme quieto un momento te hace llegar al orgasmo? –ella se sonrojó.

—Se supone que los caballeros no tienen memoria –argumentó ella.

—Para tu información, Potts –su mano fue instintivamente hasta su cintura, acercándola a él –aunque tu espalda desnuda me encanta, no es lo que más me gusta de ti, ni la que más me excita.

Alguien se aclaró la garganta, así que el coqueteo se rompió, la mirada de Lily fue hasta su padre, aventó la mano del rubio de su anatomía y se llevó un mechón de cabello detrás de la oreja, con un ligero rubor.

—Papá –murmuró incómoda.

—Lily Luna –soltó en tono serio –al menos me alegra que sea puntual, señor Malfoy, tomando en cuenta su desastroso examen final.

—Ah –comenzó a argumentar, pero la mueca de fastidio de Harry Potter le hicieron callar.

—Bueno, ciertamente no ha superado las expectativas, así que el trabajo con el que la ayudará, ciertamente, ahora le incumbe de acuerdo a su nuevo nivel.

—Pero, papá…

—Nada, Lily –la acalló –y no hablarás con tu tía Hermione sobre esto ¿te queda claro?

—Estás haciendo esto, puedo jurar que…

—Está bien, jefe –argumentó Scorpius, lo cierto es que había dejado más de la mitad del examen en blanco, mientras pensaba en que la chica a su lado, comenzaba a sentir algo por él, algo más allá de lo sexual.

La mano amplia del joven fue hasta la mejilla de la pelirroja y le sonrió, el sonrojo en sus mejillas se debía al enfado de la chica con su padre, estaba en un modo desafío que le preocupó, tenía que tranquilizarla, o lo alcanzaría y harían una gran escena.

—Dejé mi examen en blanco –se encogió de hombros ante su mirada incrédula –la mayoría.

—Pero sabes todo eso –soltó confundida.

—Lo sé, pero tenía asuntos dispersos en la mente.

—Oye, si ayudarme con mi trabajo te afectó de alguna manera…

—No fue eso, no te preocupes, dentro de un año podré recuperar mi nivel y alcanzar a Albus –rió.

—Va a asesinarte, claramente dijo que no quería un nuevo compañero.

—Las cosas pasan, y hay que superarlas.

Ni siquiera lo pensó, en un instante, sus labios estaban en contacto con los de ella, en un beso bastante suave, y tan maravilloso, porque había sido correspondido, los delgados y pequeños dedos de Lily se colocaron en su estómago, sujetando su camisa.

—Déjame estar contigo –musitó en sus labios –dame una oportunidad.

—De ¿de qué hablas? –soltó incrédula Lily.

—Ya sabes –tragó saliva –hace muchos días que no hemos estado juntos, y realmente, estar cerca de ti, provoca cierta parte sur en mi anatomía –se encogió de hombros.

—Olvídalo –se alejó, indignada.

El rubio se maldijo por lo bajo ¿por qué era un maldito cobarde? Esas palabras significaban lo que ella había pensado en un inicio, pero ¿y si Elisheva le estaba mintiendo sobre los sentimientos de Lily? No, no iba a arriesgarse. No tenía nada que perder, pero tampoco nada que ganar.

—Toma –le dijo de forma brusca y colocó un montón de pergaminos en sus brazos –no vuelvas hasta que los termines todos.

—De acuerdo –sonrió –y ¿ningún beso de la suerte?

—Largo –gruñó.

—M—

Lily soltó una risa divertida causada por un chiste de Lucy, uno que no le hizo gracia para nada a Sam, que simplemente frunció los labios, y bebió de su vino.

—Me sorprende que estés aquí, y no con tu fabuloso novio, para ser honestas –soltó Sam.

—Bueno, nos gusta tener nuestro propio espacio, y ya me estoy cansando un poco de pasarla en restaurantes ostentosos o en bares –se encogió de hombros –me gusta pasar tiempo con mis amigas.

—Eso es tan tierno –soltó Lily llevándose las manos al pecho.

—Es la verdad, sus amigos se la pasan hablando de finanzas y no sé qué más, y realmente me aburro, ya tengo suficiente con mi trabajo.

—Bueno, pensé que la pasarían más animados en el aspecto sexual –soltó Sam.

— ¡Sam! –la reprendió Lily.

—Ah, vamos, Lily, no porque tú seas una mojigata significa que nosotras también, además, tiene un prometido ¿no?

—Yo no soy una mojigata –soltó enfadada Lily –pero mi vida sexual no es algo que me guste andar publicando.

—Pues la verdad, dudo que tengas un amorío o algo así –se burló Sam, dándole un trago a su vino, dedicándole una mirada burlona.

—No es un amorío como tal, pero bien, si quieres saberlo, me acuesto con Scorpius.

Lucy escupió su vino por lo sorpresivo que fue aquello, nunca habría esperado que Lily se lo dijera a Sam, ya se lo había contado a ella, pero quería mantener aquello en secreto, porque le generaba un poco de vergüenza.

—No lo dudo, se acostó con todas las mujeres en la fiesta ¿lo olvidas?

—Sí, pero con ellas no ha estado más de tres meses, ni siquiera contigo.

—Dijiste que no te gustaba –soltó Sam enfadada.

—En ese momento no lo hacía, pero me gusta, pasamos tanto tiempo fuera y dentro de la cama que no es para sorprenderse.

—Pues dijiste que él…

—Ya basta –soltó Lucy –no se están peleando por un gigoló ¿o sí?

—Me sorprende que terminaras una carrera, si tienes que preguntarlo –bufó Sam –quizá ha estado contigo más tiempo, Linda, pero no esperes que se quede a tu lado el resto de sus días.

—Supongo que lo conoces muy bien –se burló Lily.

—Ah ¿es que no sabes que intentó llevarse a la cama a Lucy también?

Lily desvió la vista hasta su otra amiga, que había omitido aquel detalle bastante bien.

—Lamento no decirte, es algo que jamás pasará, él no me interesa, y salgo con Archer.

—Él sabe que estás comprometida –soltó Lily.

—Pues eso no lo detuvo, fue bastante insistente, hasta que Archer le pido que se marchara o lo echaría.

La mirada de la pelirroja fue de nuevo hasta a la que consideraba su mejor amiga, no podía creer que había omitido algo así, y más después de que le contó que tenía una relación sexual con Scorpius.

—También me ha abordado un par de veces en el bar aquél –le indicó a Lily –según sus palabras –las presas difíciles le excitan más, tiene zorras demasiado seguras que jamás le dirán que no.

Aquello sin duda hirió su orgullo, y comprendió la razón por la que Lucy no le dijo nada antes, y mucho menos cuando le confesó su aventura sexual, no podía echarlas, pero tenía tantas ganas de ir en busca de Malfoy y lanzarle el peor de los hechizos.

La puerta sonó, sacándola de sus ensoñaciones, les dedicó una sonrisa y se acercó, el rostro tranquilo de Archer Clarke le hizo dar un vuelco en el estómago, su semblante no debió cambiar porque el rubio quitó aquella expresión serna por una de preocupación.

—Vine por Lucy, pero ¿todo bien contigo?

—Sí, todo bien.

—No, no lo está, no le gusta escuchar las verdades –se burló Sam –dime, Lucy ¿puedo irme con ustedes?

—Yo no veo problema, cariño ¿te molesta llevar a Sam?

—Para nada, amor –se acercó a ella y le besó la mejilla.

—Te veré después, y hablaremos de esto –le apretó la mano –tranquila, no hagas nada tonto.

—Acostarse con Malfoy fue hacer algo tonto, estúpido, mejor dicho.

—También tú te acostaste con él.

—Sí, pero no voy por ahí señalándolo como mi mejor logro –se burló y salió.

La vista de Archer se posó en ella, bastante impasible, así que bajó el rostro apenada, que él escuchara eso le incomodó más de lo que pensó que lo haría.

—Que estés bien, Lily –se despidió con un ligero movimiento de cabeza.

—M—

Scorpius vertió el pensamiento de Clarisa, no tenía nada mejor que hacer e ir a buscar a Lily a esa hora, podría traerle más problemas que él no estaba dispuesto a correr.

La oficina de Clarisa estaba bastante tranquila, ella pasaba un pergamino y otro con cara de fastidio y aburrimiento, Scorpius levantó la vista, Kelly golpeó el escritorio de la otra mujer que dejó caer los pergaminos del susto.

—Idiota, ¿por qué te comportas así?

—Necesito tu ayuda, necesito que hagas algo.

—Ah ¿de qué se trata, Kelly? –elevó una ceja.

—Tú sales con él, necesito que ejerzas tu autoridad sobre él.

—Ejercer, él ¿tomaste whisky antes de venir a trabajar?

—No, bueno, sí, pero es que… vine en la madrugada, porque el Auror Potter me pidió que revisara algo, y vi luz, pensé que eras tú, así que vine a charlar un momento contigo…

—Kells, debes saber que yo jamás me quedo hasta tarde, esa debió ser Lily.

—Sí, lo era, pero… ¡Estaba con él! –Chilló desesperada –la maldita mojigata, la que dijo que jamás le ha interesado él, estaba aquí, con él, a solas…

—Ah ¿de quién hablas, Kelly?

—De él, ¡De Scorpius! Esa maldita zorra y él, estaban de lo lindo, en una situación… intima.

Clarisa soltó una suave risa divertida. —Así que Scorpius y Lily, estaban teniendo sexo en la oficina.

—Así es –bramó enfurecida Kelly.

—Bueno, ciertamente ahora entiendo muchas cosas –se encogió de hombros, para terminar cruzando los brazos debajo de sus pechos.

—Comprendes muchas cosas ¿Cómo qué?

—Bueno, las aventuras semanales de Scorpius, iniciaron lejos, pero cada vez acercándose más aquí, cerca de ella, sin duda era el objetivo central, acercarse a Lily mediante celos, supongo.

—Eso no…

—Vamos, Kells, a Scorpius le gusta Lily, y no sólo en el aspecto sexual, es sólo que antes no lo vi tan claro.

—Sí, pues no me interesa, quiero que los separes.

—Separarlos ¿yo?

—Sí, tú, tú sales con él, él es tuyo, estuvo contigo, tienen una relación, Lily Potter sólo está jugando con él y…

—No creo que sea el caso, Kelly, posiblemente Lily esté más enganchada de él que Scorpius de ella.

—Eso no es cierto, tú estuviste ahí cuando dijo que él no le interesaba, y ahora de la nada ¿se acuesta con él? No, ella sólo lo está usando.

—Bueno, Scorpius suele tener unas cuantas reglas antes de involucrarse con una chica, Lily no será la excepción, créeme.

—Él está contigo, sepáralos –suplicó.

—Kelly, tienes que superar esta obsesión que tienes con él.

—No es ninguna obsesión, estoy enamorada de él.

—Eso no es amor, cariño –intentó sujetarla pero la chica se alejó.

—Pues, si tú no lo haces, me encargaré de la mosca muerta de Potter yo misma.

Scorpius se hizo el cabello hacia atrás, odiaba esa clase de problemas, por eso no se metía con las chicas que sentían algo por él, porque se entrometían en cosas que no les interesaba, como aquello.

—Maldición –bramó.

—No fue lo suficientemente bueno ese recuerdo ¿o sí? –se burló Harry Potter, sentado en el sofá de la sala del apartamento de Scorpius y Albus.

—Señor Potter –se giró sorprendido.

—Lamento la intromisión, pero según James, es algo común en lo que haces en el apartamento de mi hija.

—Bueno, no se ofenda, pero… eso sólo le incumbe a ella.

—La conozco mejor que nadie, sé que si sigues en una pieza, es porque no le molesta del todo que aparezcas de la nada –se burló.

—Lo sabe, pero, quiero estar seguro ¿Albus o James?

—Ginny –se encogió de hombros.

—Lily le ha contado nuestra vida sexual a su madre también.

—Ah, no, ese fue tu padre, se lo contó a mi esposa.

—De acuerdo, es mucha gente teniendo información al respecto –gruñó frustrado.

—Eres un mujeriego orgulloso ¿por qué te incomodaría que tu vida sexual fuese del dominio público? –frunció el ceño.

—Porque es su hija menor de quien hablamos, y supongo que usted es el Gran Harry Potter, por algo, y no sólo por su bonita cara.

—Gracias por lo de bonita cara –se encogió de hombros el adulto –pero lo cierto y aunque puedo lucir como un padre guay y moderno, no lo soy para nada, con ninguno de mis hijos.

—Entonces ¿está aquí por qué razón?

Harry se recargó en el respaldo del sofá, con una mueca extraña, sus labios formaban una extraña silueta de una sonrisa, como si disfrutara de crear esa incertidumbre en él de si le lanzaría un reducto directo a sus partes nobles, o simplemente se limitaría a convertirlo en una rata blanca con ojos rojos.

—Me están sudando las manos, y estoy incómodo, agradecería que me dijera algo al respecto de su presencia aquí.

—Estoy esperando a mi hijo ¿te incomoda mi presencia?

—Un poco, sí, más que nada por su expresión facial, nunca antes le había visto así, es mi castigo por acostarme con su hija ¿no?

—En gran medida.

Se movió, rápidamente, aunque cada movimiento fue visible para el rubio, que sujetó su varita como medida preventiva, haciendo que el patriarca Potter soltara una risa fuerte y extraña.

—También vine a decirte que estás dado de baja definitivamente del Departamento de Aurores.

—Pero ¿qué? La sanción administrativa…

—Ya lo sé, pero a veces yo también muevo influencias, cuando quiero algo, no me detengo.

—Señor Potter, en serio, no sé a ciencia cierta su enfado, pero… me degradó ya, y ahora ¿me destituye? –Negó –creo que es mejor y preferible que deje en claro su problema conmigo, para poder tener un ambiente laboral más tranquilo, después de todo, soy el mejor amigo de su hijo Albus, y… la distracción sexual de su hija.

—Hasta donde Albus me dijo, estás enamorado de ella ¿qué tan cierto es eso, muchacho?

—Absoluto, tanto que soy capaz de todo por ella –informó serio.