Capítulo 30: Lei Feng

La Gran Ciudad de Lei Feng, reconocida por ser la ciudad mercantil más grande de Outworld cuyas rutas navales recorren los dos continentes de Outworld y las tierras de los reinos conquistados y anexados por Shao Kahn. Junto con Lei Chen y el resto de las ciudades libres se convirtieron en la única fuerza en Outworld capaz de oponerse a Shao Kahn y su gran ejército, a las Hordas Tarkatas, los Señores de la Guerra Oni, los Shokan y los Centauros. Unidas las ciudades han logrado repeler ataque tras ataque, si una cae las otras la apoyan a reconstruirse, esa era la primera clausula dentro del tratado de las ciudades de las montañas de Lei Chen. Al igual que su gran ciudad hermana, Lei Chen, Lei Feng nunca había caído y la gran cantidad de dinero que esta ciudad mueve le permite levantarse y a sus ciudades hermanas a pesar de múltiples ataques y luchas perdidas en los mares abiertos.

Altas murallas protegen los costados del puerto y la ciudad, las múltiples barbicanas y torres vigías estaban ocupadas por arqueros, balistas y cañones de fuego. Con el apoyo de la guardia de Seido, cuya presencia era menor en Lei Feng que Lei Chen, enormes cañones de luz habían sido instalados en la entrada del puerto y las montañas, cambiando completamente el estilo arquitectónico de las torres para que estas fueran instaladas. Una enorme red creada a partir de los metales más fuertes y resistentes del Outworld se extiende de extremo a extremo del puerto. En medio, el gran faro de la ciudad, una enorme torre de 118 metros de altura y 30x30 metros de base con vario balcones. El Faro se conectaba a la tierra firme por un largo puente levadizo que llevaba a un segundo faro, igual al primero, por si este era destruido en combate. Los controles de la red y del puente se encontraban en los faros, la primera línea de defensa contra ataques que negaba a los enemigos a embarcar en el puerto de la ciudad. Por el momento, la red se encontraba abajo y el movimiento de naves era constante todos los días, todo el tiempo.

Onyx, Mayor de la ciudad de Lei Long, y su guardia se encontraban encallados en el puerto de la ciudad. El gran barco de la cabeza de una de las ciudades libres tenía el lujo de tener su propio muelle, sin embargo, el Mayor no había puesto un pie en la ciudad desde que llegó, ha permanecido dentro de su cuartel en su Gran Junk de combate, cargado con pólvora y cañones de fuego. Onyx no había dormido bien durante dos noches, el Mayor estaba sentado en sus aposentos frente a su escritorio, en sus manos estaba una carta escrita y firmada por Hotaru solicitando su inmediata presencia en la ciudad de Lei Chen para ser juzgado por su fracaso de capturar a Tanya y ante acusaciones de traición por parte del Teniente Veltaz. Onyx sería juzgado en treinta días, pero tenía tres días para acudir a la capital y entregarse voluntariamente ante la Guardia de Seido hasta que el juicio comenzará, de lo contrario sería condenado a muerte y sus cargos en su contra serían aceptados sin un juzgado. Así lo dictaba la ley del Orden.

"Debido a los tiempos de guerra que Outworld se encuentra, su magnificencia será escoltado a Lei Chen por el canal entre las montañas que conecta a Lei Feng con Lei Chen."

"¿Dónde estás Tanya?" se preguntó el Mayor. Hoy era el día en que se reencontrarían pero no había ningún rastro de la edeniana por Lei Feng de acuerdo a los reportes de sus hombres. Onyx tenía miedo de salir de su barco, los Guardias de Seido tenían por instrucciones escoltarlo por el canal pero solo si este se presenta voluntariamente a ellos. La Mayor de la ciudad no les permitiría ejecutar su propia justicia a los Seidianos, el poder, influencia y dinero que se mueve en Lei Feng es muy alto, incluso para Hotaru, sin embargo, Lei Feng aun así cuenta con la protección de Seido y por lo tanto tienen un contrato de mutua cooperación, si la Mayor cree que Onyx es más problema de lo que vale lo entregaría a los seidianos sin pensarlo dos veces. Onyx sabía que permanecer en su barco era lo más seguro por el momento ya que bajo los tratados de las ciudades libres, el sigue en Lei Long y las leyes de Lei Feng no aplican dentro de su propiedad. Aun así, Hotaru controla en su totalidad a Lei Chen y la ciudad de Lei Sheng ha mostrado admiración y su absoluta cooperación con la Guardia Seidiana. La ciudad de las montañas, la gran ciudad minera de Lei Sheng, era la tercera potencia de las ciudades libres. Onyx no tendría poder como Mayor de Lei Long si tres de los mayores de ciudades libres, de las ciudades más fuertes de Lei Chen, lo entregaban y cooperan con Hotaru. Onyx no tenia de otra más que entregarse y esperar a que su juicio fuera más justo de lo que fue con Zeffeero.

Onyx tomó uno de sus anillos de su mano izquierda, lo giro y de este salieron varios dientes. Onyx usó su anillo en un pequeño cofre y sacó vino de las Islas de Mirrah de Edenia y vino de arroz de los campos de Lei Tingjie en Outworld. La primera botella era un recuerdo de sus tiempos en la Resistencia Edeniana, cuando servía con Thanos, la segunda un regalo del anterior Mayor de Lei Long, quien lo rescato de un convoy de guerreros de Shao Kahn. El Mayor abrió ambas botellas y se sirvió en dos vasos distintos.

"Toc – Toc" alguien tocó detrás de la puerta, fuera de su estudio. "Adelante" respondió Onyx mientras se servía de su licor.

- Señor – era uno de sus guardias al mando de Balah, quien se había quedado a proteger Lei Long.

- ¿Qué noticias tienes? – pregunto Onyx mientras bebía del vino de arroz primero.

- Dos de nuestros soldados no se han reportado, desaparecieron entre los mercados de Lei Feng, cerca del Templo del Cielo.

- ¿Seidianos? – pregunto Onyx, llenando su copa de nuevo.

- No lo sabemos mi señor, la presencia de los Seidianos está limitada al puerto y murallas.

- Los Seidianos son extranjeros en esta tierra, conquistadores, no conquistados – Onyx bebió su copa de un trago – Outworld ha cambiado, pero las Ciudades Libres de Lei Chen no necesitan de ellos para protegerse. Shao Kahn está muerto, Lei Long permaneció de pie y libre por los últimos años. Esa libertad está en riesgo si Hotaru no es el siguiente en morir.

- ¿Planea declarar la guerra a Hotaru mi señor? – pregunto el guardia.

- Hotaru y el Consejo de Seido han metido sus narices en las políticas de Lei Chen ya que Zeffeero así lo permitió en la última invasión hace años. Las murallas de Lei Chen fueron derrumbadas por primera vez en años y los guerreros de Shao Kahn saquearon la ciudad por diez días, no fue hasta que Hotaru y sus guerreros se transportaron a Outworld que lograron recuperar la ciudad.

- Pero señor… - se detuvo el guardia – tengo entendido que la muralla nunca fue penetrada.

- Esas son puras patrañas que Zeffeero trato de ocultar, Zeffeero el Frágil, Zeffeero el Ensangrentado. Un sin fin de apodos comenzaron a surgir entre la alta nobleza. Él intentó encubrir todo y el agujero de la muralla fue parchado inmediatamente con varios pedidos de cemento y piedra de Lei Sheng. Lo logró y en tiempo récord. Shao Kahn hubiera intentado retomar la ciudad pero retiró sus tropas las envió a Makeba y el Desierto Dorado. No sabemos muy bien por que.

Onyx tomó un tercer vaso de vino de arroz cuando entró otro guardia con un mensaje, el guardia le entregó la carta sellada por la Mayor de Lei Feng, y Onyx les ordenó que se retiraran y le dieran espacio y así lo hicieron.

El sello era de color rojo y tenía la cresta del dragón del agua, sello oficial de la Mayor Smaragdus, también conocida como Emerald. Onyx rompió el sello y leyó la carta, la Mayor había accedido a su petición de reunión y paso seguro a su palacio, pero advertía que no podría protegerlo pasando los tres días del ultimátum de Hotaru. No era mucho tiempo, pero al menos la Mayor de Lei Feng no había sucumbido a la influencia de Hotaru como Zeffeero o Amethyst, Mayor de Lei Sheng. Onyx tiro la carta a un bote de metal a su derecha junto con otras cartas, pergaminos y papeles, vertió un poco del vino de arroz y lo prendió en llamas, dejando las flamas consumir todo antes de ahogarlas y retirarse.

La guardia de Lei Feng lo esperaba en el puerto, en la rampa de entrada a su Junk de guerra para escoltarlo al palacio de Emerald. Onyx llamó diez de sus guardias para que lo acompañaran y ordenó al resto a mantenerse en el Junk pero investigaran quien secuestro o asesino a los dos guardias que habían desaparecido.

Onyx no vio a ningún Guardia de Seido durante todo el camino hacia el palacio de Emerald, el cual se encontraba en lo más profundo de la ciudad, entre las montañas de Lei Chen, varios metros arriba del nivel del mar. Unos elevadores altamente decorados y empujados por enormes cades y aún más grandes bestias los subieron rápidamente hasta los aposentos privados de la Mayor. Varios puentes construidos en los muros de las montañas conectaban las distintas pagodas y palacios, su arquitectura era similar a la ciudad de Lei Sheng, y desde lo alto se podía ver toda la ciudad. La Mayor Smaragdus se encontraba en una azotea admirando la vista, los fríos vientos de la montaña soplando su cabello y largos ropajes, acompañada de su guardia personal, soldados veteranos con corazas metálicas, dragones y piedras adornando su armadura, y piezas de armadura laminar en forma de falda protegían sus piernas. La Mayor Smaragdus era de las mujeres más viejas de Outworld, alrededor de 30 mil años, tal vez similar a la edad de Sindel antes de que se suicidara. Smaragdus mostraba su edad, pero aun así era una mujer esbelta, erguida y fuerte.

- Mayor Onyx – saludo la Mayor Smaragdus - Por favor entre.

Onyx y su guardia entraron a la sala del trono de Smaragdus, pilares, persianas y paredes hermosamente adornadas con grabados de oro, telas de seda de la más alta calidad y las cabezas de varias bestias que solían habitar las montañas. La dinastía de Smaragdus era una de cazadores de monstruos, se dice que fue la primera familia en asentarse en Lei Chen y dominar las montañas.

- Gracias por aceptar mi solicitud Mayor Smaragdus – Onyx se inclinó al saludar a la Mayor.

- Por favor Onyx, llámame Emerald – el tono de la Mayor era dulce y amistoso - ¿Gustas algo de té o preferirías vino?

- Le acepto el té, Mayor.

Onyx y su guardia permanecía sentada con sus manos descansando en sus piernas, sus armas en el suelo, enfundadas enfrente de ellos en signo de paz, en cambio, la guardia de Smaragdus rodeaba la sala del trono y protegían la únicas salidas y entradas, sus manos descansando en el pomo de sus espadas enfundadas. En una reunión pacifica todos estarían sentados y Onyx se había percatado de esto. Smaragdus estaba demostrando sutilmente que no estaba del su lado.

- Emerald, no tengo mucho tiempo así que iré al grano – hablo Onyx, permaneciendo sentado con su espalda firme y la cabeza en alto – La ocupación de la Guardia Seidiana de la ciudad de Lei Chen por años ha estado tomando cada vez más control sobre las relaciones de las ciudades libres de las montañas. Su absoluto control sobre la ciudad de Lei Chen y sus murallas desde que Hotaru tomó el mando del Mayor Zeffeero se ha estado extendiendo a las otras capitales y nuestras fronteras. No podemos permitir que su influenza continúe expandiéndose más allá de lo acordado, tal vez incluso sea necesario eliminarla completamente.

- Si mal no recuerdo – hablo la Mayor Emerald, llenando su pipa de opio y encendiendola con una cerilla cuyo sirviente apago – Tú apoyabas la "ocupación" Seidiana durante la expansión de los tratados de Lei Chen. Ahora, después de recibir un ultimátum de Hotaru ¿tu primera respuesta es una declaración de guerra a tu ciudad hermana?

- No es una declaración de guerra a Lei Chen, esto se trata de la expulsión de extranjeros, la guerra es contra la Guardia Seidiana y el Orderrealm. – respondió Onyx, enfatizando el hecho de que eran "extranjeros".

- Hotaru es el Mayor de Lei Chen ahora – le corrigió Emerald, probando su pipa mientras hablaba – Todos acordamos en que destituir a Zeffeero era la mejor opción. Fue la única buena decisión que esa excusa de ser viviente realizó.

- Hotaru ejecutó a Zeffeero años después en el Orderrealm – exclamo Onyx, subiendo el tono de su voz – Zeffeero actuó sin pensar y sin aprobación, sí, pero sus decisiones salvaron a nuestra ciudad hermana.

- Como lo dictan las leyes del orden – explicó Emerald – Los acuerdos claramente dicen que las antiguas leyes permanecen, pero que las leyes del Orderrealm y la Guardia Seidiana son exclusivas a Lei Chen. Y si me sirve la memoria, que siempre lo hace – enfatizó Emerald – Si la otras ciudades aceptaban la intervención de la guardia, estas tendrían que verse sujetas a las mismas leyes a menos que una nueva excepción sea escrita. Tú te entregaste a la guardia seidiana Onyx, al igual que lo hizo Zeffeero y los pueblos del oeste.

- Era mi única opción hermana – exclamó Onyx, endureciendo los puños y apunto de ponerse de pie – Sin Zeffeero y sin Lei Chen, Lei Long no podría contra los constantes ataques del norte. Ninguna de las otras capitales podría proporcionar apoyo en caso de asedio.

- La fuerza naval de Lei Feng por generaciones a apoyado a Lei Long a levantar y suministrar la capital en caso de asedios Onyx, pero tú viste una oportunidad de aumentar la influencia de tu ciudad después del saqueo de Lei Chen – Emerald cruzó sus piernas mientras Onyx recibía el té de uno de los sirvientes de la Mayor – Tu mostraste ser tan débil como Zeffeero, hincándote ante un extranjero y su fuerza militar por el prospecto de crecer tu ciudad y convertirte en una potencia de las ciudades libres ya que fuiste incapaz de apoyar a Lei Chen durante el asedio en el que sus murallas cayeron. Así que no me mientas Onyx, estas en MI ciudad después de todo.

- Es esto a lo que me refiero Emerald – Onyx se puso de pie lentamente debido a su peso, rechazando el té de la sirviente – Hotaru está dividiendo a la capitales de Lei Chen, su control sobre la ciudad de Zeffeero ha desequilibrado el orden que nuestras dinastías han creado. Incluso Lei Sheng y Lei Feng han permitido fuerzas de Seido dentro de sus ciudades, fortificando sus defensas ¿Me juzgas a mí por lo que hice para mantenerme independiente cuando tú eres culpable de lo mismo?

- Siéntate Onyx – comando Emerald entre una mueca– No te vayas a romper una rodilla. Nosotros no somos iguales Onyx, mi ciudad es la segunda potencia de todas las capitales. Incluso si Lei Chen cae, Lei Sheng y las montañas nos protegen. Murallas tan grandes como las de Lei Chen protegen nuestros flancos y nuestra gran flota protege el frente. Lei Chen tal vez haya soportado más asedios, haya participado en más guerras, pero la que mantiene la economía y comercio aquí somo nosotros Onyx. Lei Long y Lei Tingjie podrían caer y no nos afectaría en lo más mínimo. Mi participación con Hotaru es simplemente… - Emerald guardó silencio mientras pensaba en una palabra que saboreaba en la punta de su luenga - …una cooperación mutua. Yo gano defensas más avanzadas capaces de incinerar barcos a kilómetros de distancia y él tiene el apoyo de mi fuerza naval. Si intenta ganar terreno en Lei Feng, mi fuerza naval dejará de suplir sus líneas para sus campañas. Como vez – Emerald extendió sus brazos mientras una sirvienta colocaba té en su taza de cerámica altamente adornada con líneas de oro – YO soy la que tiene todo el control aquí.

- Por eso estoy aquí Emerald – Onyx se hinco, apoyándose en su rodilla – Lei Feng es independiente, Lei Long ya no lo es… necesito tu ayuda para recuperar la independencia de mi ciudad y la de los demás miembros de las ciudades libres. Tienes razón – declaró Onyx, mirando al suelo primero antes de levantar la mirada a la Mayor – Acepte la ayuda de Hotaru para crecer en poder, pero me he dado cuenta de mi error, he perdido el control de mi ciudad…

- Por favor – Emerald río y giro su cabeza para soplar el humo de su pipa mientras sujetaba su taza en la otra mano – tu pequeña ciudad siempre ha sido frágil, su estado como capital de Lei Chen ha estado en la cuerda floja por años. Fue Dymond quien les permitió subir al estatus por su labor en sus campañas contra el norte siglos atrás, durante el imperio del Rey Dragon.

- El Rey Dragon está muerto – hablo Onyx, interrumpiéndola – Al igual que el resto de los reyes de Outworld, nosotros ya no luchamos por uno de ellos, luchamos por nosotros mismos. Las ciudades libres lucharon por su propia libertad, rehusandose a caer ante el martillo del usurpador: Shao Kahn, pero ahora lo hacemos por nuestra propia forma de vida, no por un rey o emperador, por nosotros mismos. Forma de vida que está en riesgo por Hotaru.

- Es difícil respetarte cuando estas hincado, sudando e incapaz de respirar por tu gula Onyx – Emerald se puso de pie y ordenó a Onyx y sus guardias a ponerse de pie – El único poniendo en riesgo nuestra unión aquí eres tú Onyx, tienes tanto miedo de ser reemplazado como Zeffeero que planeas empezar una guerra civil entre las ciudades. El tiempo de hablar en contra de Hotaru paso hace siglos Onyx, si hubieras hablado entonces yo te hubiera apoyado, pero ahora todos los Mayores de las capitales apoyan a Hotaru en su plan de expandir el territorio de las ciudades libres. El sur es nuestro gracias a él, la hija del usurpador caerá, las islas de Edenia serán conquistadas por nosotros, y los Shokan, Tarkatan y Centauros se destruirán entre sí. El emperador de Outworld regresara, el Rey Dragón volverá y su imperio habrá retornado a su aspecto original. Recuerda que nosotros luchamos por nuestro emperador, no por nosotros. Zeffeero lo olvido y por eso lo entregamos a Hotaru en lugar de ejecutarlo nosotros, tú lo has olvidado y ahora Hotaru te pondrá en juicio.

- Hotaru no pelea por el Rey Dragón – interrumpió Onyx de nuevo – Gracias por tu hospitalidad y protección Mayor - Onyx se levantó y ordenó a su guardia a retirarse.

- Al contrario – continuo Emerald, sonriendo – Es nuestro mayor contribuyente, aunque él no lo sepa.

Emerald ordenó a su guardia que acompañara a Onyx fuera del Palacio, pero antes de que Onyx abandonara el trono la Mayor le llamó.

- No mencionare nada sobre esta reunión al resto Onyx, por nuestra amistad – Emerald hablaba mientras regresaba a su trono observando a Onyx por su hombro – Tómalo como un signo de confianza y apoyo entre nuestras ciudades. Cuando quieras entregarte dime y te acompañare en al paso a Lei Chen, te quedan dos días.

Onyx regreso a su Junk de guerra protegido por los mismos guardias de Lei Feng, el mayor edeniano no podía creer que había perdido un día completo. Onyx sabía muy bien cómo eran los juicios Seidianos, lo había presenciado con Zeffeero, ninguno tardaba solo treinta días en aprobarse y ejecutarse. Era más probable que muriera por la edad que salir libre y si el juicio realmente era rápido, era por que el resultado ya se había escogido. Veltaz era el principal testigo de su acto de traición, un miembro de la Guardia Seidiana, su palabra es ley.

La guardia de Lei Feng lo protegieron hasta la entrada de su gran Junk, uno de los capitanes de Onyx le informo que los cuerpos de los guardias perdidos habían sido recuperados. Cuando Onyx le preguntó qué sucedió y este le explicó que los cuerpos aparecieron en los aposentos de los guardias, uno envenenado e hinchado y el otro con un corte delgado y profundo, y con una carta la cual leía: Un favor por un favor. Onyx ordenó que mantuvieran guardia toda la noche, tres en total. Nadie entraba y nadie salía y nadie debía de molestarlo a menos de ser una emergencia. El mismo se entregaría a Hotaru y la orden seidiana en el amanecer.

Onyx camino hasta sus aposentos y tomó asiento en su escritorio, sacando su copa y sirviéndose vino de las islas de Mirrah y bebiéndolo de un trago. El sabor del vino le era nostálgico, pero también extraño, desconocido. El sol de Outworld empezaba a ocultarse y el cielo empezó a colorarse de rojo y amarillo cerca del horizonte mientras el resto comenzaba a tornarse de color morado. Se le estaban acabando las opciones, el hecho de que el cadáver de sus soldados habían sido recuperados le daba igual esperanza y miedo. Sentía que sabría quién fue el culpable en la noche por lo que el mayor bajó la botella de vino edeniano hasta la mitad, cuando el sueño le venció y se quedó dormido en su escritorio.

- Pero qué imagen tan lamentable – hablo Tania, sus tatuajes de fuego iluminando el cuarto por un segundo y su figura cobrando forma – Que desperdicio de buen vino.

Tanya camino hasta el escritorio del mayor, agarró la botella de la boquilla y se sirvió una copa. La Edeniana tenía consigo el libro oscuro colgando de su cintura, su mano todavía lastimada de la última vez que lo uso. Tania saboreo el vino mientras tomaba asiento en uno de las sillas acojinadas del mayor, robándose unas frutas: uvas y cerezas de un frutero.

- Mi padre es el único que contaba con barricas de este vino – Tania tomó la botella y la acarició suavemente, leyendo la leyenda escrita en ella – Esta es mi herencia… es mi propiedad, y tú la estás gastando para ahogar tu miedo y penas… este es un vino de calidad, no cerveza barata de Outworld.

Tania se levantó con la botella en manos y caminó hasta el escritorio de Onyx, dormido y borracho. Tania se colocó en frente del Mayor y vertió el resto de la botella de vino en él, empapándolo. El Mayor se despertó escupiendo vino y saliva, confundido sobre lo que estaba pasando, la resaca comenzando y su cabeza adolorida. El cielo purpura de Outworld cubría el primer continente en su totalidad y Onyx no podía ver muy bien quien estaba enfrente de él, sin embargo, esto cambió cuando Tania encendió una llama en su mano izquierda mientras su mano derecha golpeaba la mesa con la botella de vino vacía. El rostro sonriente de Tania, lleno de furia y sus pupilas completamente blancas aterraron a Onyx quien comenzaba a entender que estaba cubierto de alcohol y su cuerpo se hundía bajo la presencia oscura de Tania.

- Veo que tengo tu atención ahora viejo asqueroso – murmuró Tania, su sonrisa mostrando las perlas blancas que eran sus dientes.

- ¡Tania! - suspiro fuertemente Onyx, completamente aterrado y cegado por la fuerte llama - Por favor, te he estado esperando pero tú no aparecías… por favor, aléjate de mí.

- ¿Cómo es que una excusa de hombre como tú llego a convencer a los Outworldeanos de ser uno de ellos? – pregunto Tania, aumentando la intensidad de sus llamas – Debe de ser por que las sabandijas se reconocen entre ellas, da gracias que todavía tengo uso de ti, por que si no tu barco entero y toda Lei Feng estaría en llamas.

Tania se alejó del asiento de Onyx y apago su flama, dejando el cuarto ser consumido por la oscuridad excepto por la luz de la luna reflejada en el mar. Tania regreso a su silla y cruzó sus piernas mientras saboreaba del vino que se había servido. Onyx luchaba por recuperar su compostura, pero la imagen de Tania no se borraba de su cabeza y le costaba controlar su respiración. Onyx se levanto lentamente, casi resbalándose con el vino que había llegado al suelo, su cuerpo todavía goteando. Cuando Onyx intento llamar a Tania, esta chasqueo los dedos, con su piromancia encendió las velas por todo el estudio del Mayor, este dio un pequeño brinco por el susto.

- Onyx… - hablo Tania – Creo que te dije que vinieras solo, no en un enorme Junk de guerra.

- Tania… no tenia opción, Hotaru y sus hombres me buscan… quieren que me entregue en dos días máximo.

- Lo tenía en cuenta – respondió Tania, mordiendo una uva del racimo – Debido a la cantidad de conflictos que hay en Outworld por la muerte de Shao Kahn, te han dado un ultimátum y paso por el rio interno de las montañas a la ciudad.

- ¿Tú idea era entregarme a Hotaru? – pregunto Onyx, frustración se podía sentir en sus palabras.

- No dejare que te maten Onyx – respondió Tania, irritada – Lei Chen y Hotaru caerán antes de los treinta días que debes esperar para tu juicio.

- ¡Treinta días que estaré pudriéndome en un celda en Lei Chen o Seido! – elevo la voz Onyx

- Silencio Onyx… no pienses ni por un momento que tu controlas la balanza de poder en este barco – contestó Tania, dejando las uvas en el frutero – Yo no juego por las leyes.

- ¿Qué les hiciste a mis soldados, porque tenías que matarlos? – pregunto Onyx, ignorándola. Tania no respondió – Si me vas a dejar podrir en una celda es mejor que me mates ahora, pues no habrá diferencia en el futuro y tú no tendrás paso por el río… ¡responde!

- Lee fue capturado por la Guardia Seidiana mientras vigilaba por el mercado – respondió Tania, otorgándole un poco de control al Mayor – Tuve que matarlo antes de que diera algo de información.

- ¿Y qué pasó con Mao?

- Una situación similar – respondió Tania – Pero él fue asesinado por Rain, el traidor.

- ¿Rain esta en Lei Feng? – pregunto Onyx, preocupado y asustado - ¿Cómo pudo entrar?

- Rain es mucho más poderoso de lo que puedas imaginar, mucho más de lo que mi padre pudo imaginar – respondió Tania, mirando hacia las ventanas del gran barco hacia el mar – Eso le costó la vida a mi padre, y te costara a ti también.

- ¿Cómo recuperaste los cuerpos? – pregunto Onyx – Todos te están buscando en las montañas.

- Yo no fui quien mató a Lee, tampoco quien recupero a Mao. Fue Chameleon, un pequeño ayudante mío Zerrekiano cuyas espinas son capaces de liberar mililitros de uno de los venenos más efectivos en todos los reinos – explicó Tania, con gran detalle, disfrutando del terror psicológico que podría causar a Onyx – Y no existe una cura para ello, ya que su especie está extinta por culpa de Shao Kahn.

- ¿Cómo entraste aquí?

- ¡Suficiente con tus preguntas! – declaro Tania, levantando su mano y callando al Mayor – Si quieres seguir con vida después de que Hotaru, Veltaz y toda la Ley del Orden me vas a escuchar a mi y vas a contestar mis preguntas.

- No puedes… - Onyx tartamudeo un poco, pero se puso firme después de que el pensamiento del Zerrekiano escapó su mente – No puedes hacerme esto.

- A diferencia de ti – interrumpió Tania - Yo no abandono a mi gente. Kitana, Jade, Sindel, todas ellas están muertas. La realeza Edeniana ha dejado de existir, la esperanza Edeniana murió y murió por Earthrealm, no por nosotros. Yo soy la última esperanza de este pueblo perdido de hombres y mujeres confundidas y corrompidas. No lo es Faran y mucho menos tú.

- ¿Qué quieres saber? – Onyx se rindió ante Tania, por segunda vez.

- ¿Qué fuiste a hacer a la montañas?

Onyx le hablo a Tania sobre su intento de unir a Lei Feng y Lei Long contra Hotaru, no contra Lei Chen, solo contra Hotaru, para liberarse sobre su opresiva mano que lo tenía a él contra un muro. Onyx explico como la Mayor de Lei Feng lo abandono por completo, optando mejor por dejar a Hotaru y sus leyes tomarlo preso bajo la idea de que el Seidiano está ayudando a la causa de las ciudades y capitales de Lei Chen. Tania no comprendía muy bien el pensamiento de la Mayor, por lo que pregunto más detalles y Onyx se los entrego. El pueblo parece que ha olvidado, pero los Mayores eran de las personas mas viejas de Outworld y sus creencias son completamente distintas al resto de Outworld. Onyx explico como la Mayor Smaragdus cree que Hotaru está ayudando a cumplir el sueño de su "emperador" y retomara el imperio del antiguo Rey Dragón para su regreso. Tania quedo intrigada.

- ¿El Rey Dragon? – pregunto - ¿Qué sabes de él, quién es?

- Es una leyenda, una profecía que los Mayores creen – explicó Onyx – Dicen que él es el legítimo emperador de Outworld, que Shao Kahn no es más que un "usurpador".

- ¿Usurpador? – Tania quedaba cada vez más atónita con las palabras que salían de Onyx - ¿Qué historia tan ridícula es esta? ¿Qué intentas decir Onyx?

- El anterior Mayor de Lei Long también creía en él – explico Onyx – paso hace siglos, creo que ninguno de los mayores de las capitales realmente lo conoció o ha visto una imagen de él.

- Onyx – interrumpió Tania – No tengo toda la noche.

- El Mayor Zircon, el que me acogió en su corte – explicó Onyx – Me contó de un tiempo muy lejano donde Outworld no tenía corona, donde no existía un emperador. Solo existían tribus, tribus de gran tamaño que peleaban entre ellos por control en ambos continentes. Estas tribus tenían líderes, las tribus crecieron y estos líderes se convirtieron en reyes… dioses para su gente.

- ¿Quiénes son estos dioses?

- No son dioses, al menos no creo que lo son, esto es Outworld... el reino sin dioses – Onyx tomó asiento en su escritorio, intentando recordar los detalles y limpiarse el alcohol de su cabello y cara – Ellos eran venerados como dioses en una tierra llena de guerra y sangre. Eran, El Rey Demonio, El Rey Criomante, El Rey Dragon, La Reina Kreeyan, y el Rey Shokan.

- ¿Shokan? ¿Hablas de Gorback?

- No, pero él es su descendiente.

- Continua – Tania escuchaba atentamente a lo que Onyx decía.

- ¿Por qué? – pregunto Onyx, confundido y cansado – Todo esto es una estúpida religión falsa, incluso si ocurrió paso milenios atrás.

- El pasado afecta el presente - explicó Tania, intrigada por las historias de Onyx – Y el presente transforma el futuro Onyx, tu deberías saberlo. Ahora continua.

- Yo… - Onyx tomo un respiro, recordado la historia que se le había contado hace años y fingía conocer – El Rey Dragón terminó ganando la guerra de los cinco Reyes y conquistó Outworld, unificándolo bajo una sola cabeza y se convirtió en el primer emperador de Outworld. Onaga, el unificador, Onaga el Rey Dragón se llamaba.

- ¿Y como es que este rey logró derrotar demonios y shokans? – pregunto Tania, curiosa de verdad

- Es una fantasía Tania – continuo Onyx – Él podía controlar Dragones.

- ¿Guivernos y Anfipteros? – pregunto Tania, para nada impresionada al ser bestias salvajes

- No Tania – lo detuvo Onyx antes de que continuara burlándose – Verdaderos Dragones, sirvientes de los Dioses Viejos.

- Imposible – respondió Tania – No hay Dragones en los reinos, solo en los cielos y son criaturas inteligentes, divinas incluso.

- Te digo que son puras patrañas Tania – Onyx se puso de pie y camino a la puerta detrás de él que llevaba a su cuarto – Esta gente cree en un bárbaro de leyendas capaz de poderes que no existen. Esto es Outworld, todos aquí están absorbidos en su propio mundo de fantasía intentando escapar de la realidad.

- ¿Y cual es la tuya? – pregunto Tania, sin dejar a Onyx irse de la habitación.

- ¿La mía?

- Si – contesto Tania, acercándose a Onyx - ¿Cuál es la fantasía en la que vives que te permite escapar de la realidad?

- Mi fantasía… - Onyx se quedó pensante – Que no había nada qué podía hacer para salvar a tu padre.

Onyx abrió la puerta pero Tania la cerro pateándola, azotando la puerta. Onyx se dio media vuelta, Tania tan cerca que podía la respiración del Mayor. Tania estiro su pierna, colocando sus estiletes contra el cuello del Mayor, cortando su respiración. Onyx trato de llamarla, pero no podía con su cuello presionado.

- Onyx, todo eso fue una fantástica historia – Tania comenzó a hablar, presionando cada vez más el cuello del alcalde – Pero no hemos terminado de hablar, ahora tu me escucharas a mí.

Onyx intentaba zafarse, pero cada vez que luchaba, Tania presionaba con más fuerza. El Mayor empezaba a perder la consciencia, no podía respirar y sus ojos comenzaban a tornarse rojos. Onyx luchó por asentar con la cabeza, un pequeño gesto fue lo que salió, pero suficiente para que Tania lo dejara. Onyx cayó al suelo, tosiendo y luchando por respirar, el Mayor casi vomita en el suelo lo que había tomado. Tania no espero a que el Mayor recuperar el aliento y se sentó en el escritorio del Mayor mientras hablaba.

- Te entregaras a la Mayor Smaragdus y la Orden dentro de dos días, me llevaras contigo y mi amigo Zaterrano estará detrás de ti. Así que no pienses ni por un segundo traicionarme o terminaras como tus soldados.

- Como… - el Mayor empezó a toser, su garganta completamente raspada - ¿Cómo pretendes acompañarme?

- La Mayor Smaragdus te acompañara ¿no es así? – pregunto Tania – Pídele de favor que te acompañe junto con un grupo de sirvientes, nada de soldados. Los juicios del Orden no permiten acompañantes contra el acusado, pero tu estarás en Lei Chen, utiliza tus contactos políticos para que tu juicio sea bajo la ley de los tratados de Lei Chen.

- Los tratados de Lei Chen han sido modificados – explicó Onyx – La Ley del Orden aplica en su totalidad a Lei Chen.

- Pero no en Lei Long – especifico Tania, agachándose para estar cara a cara con el Mayor – Negocia Onyx, no permitas a Hotaru o Veltaz tomar el control. Eres un sobreviviente Onyx…sobrevive. – Tania levantó el rostro de Onyx mientras le decía sus últimas palabras – Yo me encargare del resto.

Tania camino hacia las puertas que daban al puente del barco, sus tatuajes se iluminaron por un segundo y su figura desapareció para cuando las puertas se abrieron, los guardias vieron las puertas abrirse y a su Mayor en el suelo, tosiendo un poco de sangre. Los guardias entraron rápidamente, espadas desenfundadas y ayudaron a su Mayor a levantarse. Cuando preguntaron qué había ocurrido, el Mayor los miro a los ojos y les dijo: estoy borracho, me resbale con mi vino. Los guardias se miraron confundidos y Onyx les ordenó que lo llevaran a su habitación para prepararse un baño y así lo hicieron.