Capítulo 29.
Por las calles oscuras, frías y desoladas camino sin rumbo alguno. Los pies me duelen de tanto deambular, pero no me duelen tanto como me duele el engaño de Albert. Intento comprender como es que la vida puede cambiar tan abruptamente en un solo instante. En la mañana que me desperté todo era maravilloso, al lada de la persona que pensé era perfecto sintiendo por el un amor desbordante, después fuí a trabajar como de costumbre. Al salir del trabajo me estába esperando George para llevarme a la mansión Andrew por mandato de la tía abuela.
George no habló en todo el camino, al llegar a la residencia me acompañó hasta el salón del té, yo tenía incertidumbre por saber que es lo que deseaba de mi la tía hasta le pregunté si sabía algo pero antes de que me contestará Eliza salió del salón echa una fiera insultando a diestra y siniestra a todo lo que se le cruzará por el camino, para mí mala suerte fuí yo quien se le cruzó y me gritó "¡grrrr eres una ignorante en lo que se refiere a los hombres! ¡puedes irte al infierno!", Tras Eliza salió Neil con una sonrisa de autosuficiencia como quien a hecho una fechoría e intenta ocultar su risa burlona, al entrar a la sala tenía un mal presentimiento por encontrar reunido a la señora Sara junto a su esposo, la matriarca estaba sentada mientras Neil estaba parado detrás de la tía, absolutamente todos me miraban con recriminación como si yo tuviera alguna deuda con ellos, pasados unos instantes la tía Elroy habló con autoridad:
— Candy... Nos vemos en la necesidad de que te cases con Neil. Es una orden del tío William
Está noticia me dejó perturbada, no puedo creer que el tío me obligué a casarme con alguien tan despreciable como Neil e intentó defenderme de tan inverosímil imposición argumentando: —no puedo... Yo no siento absolutamente nada por Neil
Sara contestó de manera preocupa tocándose la cabeza como si le doliera —Neil a dicho que si no puede casarse contigo... Él se enlistará en la armada
Al escuchar semejante absurdo gritó mis pensamientos —¡es un mentiroso! ¿ cómo un cobarde puede ser voluntario?
Pero la tía Elroy gritó más fuerte y con más autoridad —¡SILENCIO!... ¡tú no tienes nada que decir! ¡tienes que obedecer sin discutir!— después dijo con preocupación —Neil... Me siento mal con solo pensar que parta voluntario también él
Pienso "Neil eres un ¡traidor! ¡sucio traidor!, Tú jamás has tenido la intención de enlistarte, solo te aprovechas de la muerte de Stear, del sufrimiento y del cariño de tus padres como tambien de la tía abuela". "Y el tío realmente me quiere casar con Neil" suspiro y creo que prefiero morir antes que casarme con un cobarde como Neil. Después con lágrimas en los ojos la tía habló:
—la fiesta de compromiso tendrá lugar dentro de tres días... ¿esta claro?
Con esté ultimátum me dirigí a la salida pensando en la terrible decisión que tomó el tío al estar a favor de Neil. Recargada en la pared reflexionó: "¿ cómo pueden obligarme a realizar un acto tan reprobable en contra de mi propia voluntad?" Hasta que apareció George y dijo —señorita Candy...
Le contesté cabisbaja casi en automático — George... yo...— después me acerqué a él aferrandome a sus brazos y con la lágrimas en las mejillas continúe hablando —¡ yo no soy una muñeca...! ¡no quiero ser manipulada de esta forma...! ¿ es qué todos los adultos de la familia Andrew son así?! Es que el tío William quien me adoptó es así...
George no entendía nada pero me prestaba atención para más tarde decir —vaya... A las oficinas centrales del corporativo. El señor William se encuentra actualmente allí. Es la primera vez que contradigo las órdenes del señor... Vamos yo la llevo
Efectivamente George me ayudó a salir de la mansión Andrew para conducir hasta las oficinas centrales, gracias a él pude pasar sin contratiempos, al llegar a la oficina del tío, George habló con la secretaria de presidencia para pasar sin ser anunciada y él me dejó en la puerta para cerciorarse de ser atendida por el patriarca de la familia.
Al entrar al despacho pude percatarme de una silueta alta e imponente que miraba trás la ventana, me aclare la garganta para poder hablar sin nerviosismo pero no lo logré, aún así me presenté con el tío que guardo silencio por largó rato, hasta llegué a pensar que la persona frente a mi no era el tío William pero conformé pasaba el tiempo mi vista se ajustaba cada vez mas a la poca luz y pude ver que ese cuerpo parado frente a la ventana me parecía familiar , después escuché la voz de Albert que dijo:
—es todo lo que tienes que decirme Candy
En ese preciso momento el tío William dió la media vuelta para poderlo ver con todo su esplendor, fue una sorpresa darme cuenta de que el tío William es Albert y de que siempre a estado a mi lado, estaba tan turbada que tuve un ligero mareo mientras que él me acercaba una silla, después tomó el teléfono para pedir un té para mí , pero yo me asfixiaba en ese lugar que en un instante se volvió despreciable y en un momento de distracción por parte de Albert, ulilize mi habilidad ágil y escurridiza, para dirigirme a la puerta y salir corriendo a toda velocidad de las oficinas, no me detuve hasta estar fuera de la empresa sintiendo unas arcadas en el estómago por tanta repulsión que me da mi vida y mis acciones impulsada por un amor hacia un hombre que me quiere casar con su sobrino lejano. No me detuve por mucho tiempo, cada segundo cuenta para no ser capturada por mi verdugo.
Sin darme cuenta llegó al lugar donde no quiero estar, la casa tiene las luces apagadas y está en completo silencio da la impresión de no estar habitada, quiero entrar y sacar mis pertenencias para largarme muy lejos de está ciudad pero no sé si sea buena idea.
Continuará...
