Notas del autor

Antes de empezar queria pedirles una disculpa por mi ausencia, sali de vacaciones y encontre trabajo de inmediato (10 horas seguidas de pie por miseros $1100 decenales, no lo hagan nunca) Espero les guste el capitulo y perdon por la tardanza.

Tambien queria mandarles saludos a toda esas personitas que me escribieron en mi ausencia y atodos los que me leen, me hacen muy muy feliz!

Por ultimo, queria saber que les parece que traduzca esta historia al ingles :o Para comenzar a hacerlo o conseguir a alguien que me ayude a la traduccion y adaptacion :p

Nos leemos!


La oscuridad de una noche con la luna ausente era la única testigo de lo que descubriría pronto un chico que silenciosamente caminaba por los pasillos de ese palacio del terror; en el cual finalmente había logrado escabullirse.

Sus ojos rojos miraban de un lado a otro constantemente, analizando que nadie se presentara y que las cámaras de seguridad permanecieran lejos tal como lo planeo. El lugar era enorme pero no se perdería, ya lo había memorizado todo en ese recorrido que le hicieron pocas horas antes. Pronto llegó a un pasillo enorme que a diferencia de los demás, no poseía decoración alguna ni cámaras de seguridad haciendo que pareciese abandonado u olvidado pero el sabia perfectamente que se trataba de todo lo contrario.

El pasillo del olvido, el lugar donde la gente "muere" pues son los recuerdos y las experiencias las que hacen a una persona ser quienes son. En ese lugar era donde Phi usaba su poder contra los bladers renegados de Requiem y los que reclutaban a la fuerza, convirtiendo a cada uno en soldados sin memoria ni voluntad; solo los altos mandos del Snake Pit saben como entrar y salir de ahí. Todo eso no era de su interés particular, estaba ahí por el tesoro que nadie le contó que guardaban pero que él mismo sabia existia pues lo llevaron ahí hace algún tiempo.

Golpeo con firmeza el suelo de una pisada sobre un azulejo en particular, la marca del ave Fénix que discreta se escondía en el oscuro piso. Un silencioso mecanismo comenzó a funcionar y una pequeña plataforma surgió del suelo, media apenas 3 milímetros y era difícil de distinguir en la oscuridad; esta vez la piso delicadamente y con cuidado y al hacerlo unas extrañas luces blancas comenzaron a parpadear en el suelo. La silueta del ave Fénix apareció nuevamente iluminada sólo que esta vez era más grande y majestuoso, después la silueta de una serpiente la reemplazó. Las luces continuaron su espectáculo hacia una de las paredes donde iluminaron repetidamente un área de forma rectangular. Conocía de antemano que se trataba de una trampa así que se dirigió a la pared contraria y la empujo con fuerza hasta que logró desplazar una pequeña sección hacia el interior. Debía colocar el dedo índice en un pequeño panel que quedó expuesto donde dos enormes y muy finas puntas metálicas sobresalian, soporto el inconmensurable dolor de ese pinchazo.

"Como si una serpiente te morderia" pensó para sí mismo lo irónico que resultaba todo esto como un consuelo, le parecía exageradamente complicado el proceso para ingresar a esta sala en particular pero qué más podía hacer, la personalidad de Phi exigia enormes actos extravagantes que rayaban en lo ridículo. Después de varios segundos de dolor pudo ver cómo la suficiente sangre bajaba por el interior de las puntas, poco después toda la puerta se abrió.

Una habitación completamente blanca le dio la bienvenida al cruzar, detrás suyo la entrada se cerró por sí sola tal cual como se abrió. Una arena era la única que contrastaba en ese sitio, era la arena donde Phi lograba su cometido. Paso de largo y llegó a una pared que estaba también discretamente escondida pero para suerte suya, está no necesitaba todo un acto de circo para abrirla, con empujarla era suficiente. En ella un escritorio y un computador era todo lo que había; rápidamente cerró la puerta detrás suyo y prendió el equipo, tuvo que esperar varios segundos hasta que esto sucediera.

El equipo pedía una contraseña para acceder a sus funciones, lo pensó un largo rato y tecleo PHOENIX para no esperar prácticamente nada para iniciar sesión. Una sola carpeta se encontraba en el acceso directo, la abrió y la información que tanto buscaba apareció frente a sus ojos.

"Shasa Guten… Joshua Burns… " bajo por todo el listado verde el cual no era tan extenso como esperaba, se detuvo en un nombre marcado y tachado en negro.

"Aiga Akaba" pocos lugares arriba su propio nombre aparecía en verde, frunció el ceño molesto, no era momento de pensar en el.

Bajo con mayor rapidez, al final de la lista con una fecha de hace casi tres años encontró el inicio de todo.

"Shu Kurenai", abrió el archivo leyendo todo lo que ya sabía, no había nada nuevo en particular que le llamara la atención, cerró su archivo, miro el listado y dos personas arriba de Shu estaba el pez gordo que buscaba marcado extrañamente de azul.

"Valt Aoi" ni lento ni perezoso abrió el archivo.

El entrenamiento era duro y pesado, ya habían pasado tres semanas en España ayudando a la investigación para saber cómo derrotar a Phi, al menos así la había nombrado él pues a pesar de que ellos eran los sujetos de prueba casi no sabían nada al respecto, ni si habian avances o en que trabajaban específicamente.

A pesar de eso el poco tiempo le había sentado bien pues podía controlar mucho mejor a Spriggan que antes, los lanzamientos le salían muy bien y definitivamente su resonancia había comenzado a regresar. Escuchaba a Spriggan como solía hacerlo cuando salió al escenario mundial y le alegraba mucho, pero aun así había cosas que estaban mal.

Le daba miedo que Spriggan se descontrolara nuevamente y decidiera controlarlo, incluso si Naoki ya le había explicado que eso era imposible sin la ayuda del equipo que usaron en Requiem, además en todo este tiempo no había podido vencer a Aiga; sabía que era el actual campeón mundial por algo pero aspiraba todo lo posible a derrotarlo pues si lo lograba, entonces sería un verdadero peligro para el Snake Pit.

Suspiro al ver que Spriggan de nuevo salió de la arena con facilidad, lo tomó bajo la mirada atenta de Aiga.

—El hecho de que ahora solo pierdas por finales por salida no te vuelve menos patético que ayer —dijo Aiga en tono severo, Shu no respondió nada.

Nuevamente volvieron a batallar, una enorme energía era soportada por la arena especial en esa habitación donde entrenaban bajo observación, ya llevaban contabilizadas alrededor de 60 batallas y el desempeño obtenido en las últimas quince llevaban a los mismos resultados, si seguían a ese ritmo ambos iban a agotarse pronto.

—Es suficiente por ahora chicos, tómense un descanso —Escucharon decir a uno de los investigadores a través de las bocinas instaladas en la habitación, ambos acataron la orden y tomaron a sus respectivos beys después de que terminara la batalla.

Salieron de ahí dispuestos a almorzar algo, por suerte suya la dieta que les fue diseñada los obligaba a consumir bastante calorías debidas al entrenamiento así que pudieron comer una enorme variedad de platillos deliciosos, justo lo que necesitaban para recargar energías.

—¿Tú que crees que están haciendo esos ñoños ahora? —pregunto Aiga a Shu mientras masticaba animadamente los últimos pedazos de la hamburguesa que hace poco compró, el de ojos rojos lo pensó un poco.

—Quien sabe, quizás analizan nuestra capacidad de lanzamiento o algo así —dijo sin mucho interés de por medio pues en su mente solo quería mejorar más y más.

Aiga suspiro, a él si le intrigaba todo lo que estuvieran haciendo esos chicos encerrados ahí; una que otra vez se detuvo a observarlos y simplemente se la pasaban en la computadora y discutiendo de vez en cuando entre ellos, luego un sujeto se acercaba a ellos y no los regaña sino que les preguntaba varias cosas y resolvían sus conflictos después de pocas palabras. El mundo de la ciencia era extraño.

No quiso darle más vueltas, el era muy joven y jamás le interesaron tanto ese tipo de cosas así que seguramente nunca terminaría de entender de qué estaban hablando o en que trabajaban, lo que si le gustaría saber de esos chicos era ver que rayos hacen con toda la información de ambos, le mataba de curiosidad.

—Es mejor que regresemos —dijo el albino mientras apretaba la envoltura del alimento entre sus manos, luego la llevó a las bolsas de su pantalón con las intenciones de tirarla en algún lugar adecuado después— Ya ha pasado casi una hora, planeemos una estrategia para mejorar nuestros ataques.

Asintió y se dispuso a levantarse pero un ruido proveniente de entre unos arbustos cercanos llamó su atención y se detuvo, estaban comiendo en medio de una plaza que poseia vegetación al interior del recinto así que era extraño que un arbusto se moviera, ¿que iba a ser? ¿Una jodida ardilla? ¿en medio de una plaza comercial? Observo atentamente el objeto bajo la mirada confundida de Shu.

—¿Sucede algo? —pregunto el de ojos rojos extrañado, Aiga no apartó la mirada del sitio ni dijo nada. Shu miro el mismo lugar y le extraño que algo tan poco llamativo tuviera así al chico, sospechando que se trataba de algo más se acercó ahí.

Metió sus manos al arbusto de donde saco un pequeño gatito.

—¡Encontraste al señor Manchas! —grito una niña pequeña, se acercó a Shu y este le entregó al gato blanco. Después de todo regreso con Aiga quien tenía cara de tonto.

—Solo era un gato, pero ya tiene dueño —dijo Shu un poco serio, Aiga suspiro resignado y se fueron de ahí.

Llegaron rápidamente al laboratorio y continuaron entrenando arduamente hasta que la noche cayo. Nada extraordinario pasó ese día.

Quizás el chico de mirada y dientes afilados que los observaba desde la ventana si era algo extraordinario que no habían logrado notar.

"Aiga"

Escuchó de nuevo esa voz en medio de sus sueños, rápidamente se dio la media vuelta quedando en frente de Fubuki en ese espacio vacío.

"..." Intento formular alguna palabra pero no lo logró, el rubio frente a él se miraba serio.

"No dudes que todo es tú culpa"

Despertó exaltado, ya era de mañana y él había acabado de tener esa corta pesadilla, intento encontrarle algún sentido a las palabras de Fubuki pero no lo logró y decidió dejarlo de lado pues no quería pensar más en ese traidor.

Ese día siguió de la misma manera, entrenaron y está vez Shu fue capaz de sacar a Achilles de la arena en más de una ocasión. En eso estaban hasta que los investigadores les pidieron que se retiraran de la habitación de observación.

Ambos chicos confundidos acataron la orden y después se dirigieron al sitio de los científicos, entraron y se acercaron rápidamente con Naoki.

—¿Qué pasó? —preguntó Shu al de ojos marrón, este no apartó la mirada del computador.

—Los análisis sobre ustedes han terminado, ahora falta programar al equipo y ver si esto funcionara o no —dijo en una extraña explicación vaga, muy poco característica del chico que amaba alardear de su vasto conocimiento cada vez que podía; ambos chicos se miraron confundidos uno al otro.

—¿Y ya? ¿Eso es todo? —preguntó Aiga al chico que solo asintió en respuesta— ¿Entonces que procede?

—Aún no tenemos los algoritmos ni los comandos programados en el equipo, pueden ir a practicar o lo que quieran, cuando terminemos les llamamos —dijo Naoki en un tono de voz que parecía irritado, ambos chicos decidieron no insistir más y resignados salieron del laboratorio dejando a ese grupo raro trabajar a solas.

Caminaron a los jardines externos del edificio pues ahí tienen instaladas varias arenas, era un sitio decorado cuidadosamente con una gran variedad de árboles y flores bastante llamativas y elegantes, pocas bancas metálicas coloreadas de blanco acompañaban sutilmente el panorama. Era un lugar bastante agradable donde su entrenamiento intenso tuvo continuación.

La misma intensidad de entrenamiento se llevaba a cabo en otro lado del mundo, Nika miraba a los chicos sucumbir uno por uno al cansancio y el deseo de renunciar era cada vez más fuerte en todos ellos. Pero no dejaría que eso sucediera, todo estaba bajo su control.

—¡Silas, no dejes que la piedra toque el suelo! Detenla con las manos extendidas, ¡Así! —regaño al de mirada afilada mientras levantaba esa roca enorme con las manos completamente extendidas al frente, la lanzó quizás un metro verticalmente y la sostuvo al caer con fiereza, todo siendo observado por el impactado chico— Quiero treinta repeticiones —dijo mientras le lanzaba al chico la piedra como si se tratara de un simple juguete.

Rápidamente se dirigió a otra parte donde un moribundo Kit intentaba mantener el equilibrio, pues se sostenía con uno solo de sus pies sobre una madera afilada poco gruesa que medía aproximadamente 5 centímetros, no debía romperla y eso era lo más difícil de todo pues si hacía un movimiento brusco o si perdía un poco el balance está se quebraba, ya llevaba como cuarenta intentos fallidos.

—¡Kit! —El grito repentino lo asustó y perdió el equilibrio nuevamente, la madera se rompió e incluso lo lastimó un poco la parte afilada al caer, el chico miró molesto a la de cabellos rosas quien permanecía con una mirada indiferente— Perdiste la concentración, el Snake Pit nunca pierde la concentración y nosotros debemos ser mejores que ellos —reprimió al de ojos verdes, este bajo la mirada enojado— Repitelo hasta que soportes por dos horas en esa posición.

El chico rodó los ojos pero no replicó nada, se retiró para buscar y afilar otra madera con la cual entrenar.

—Vaya que te descontrolaste con el entrenamiento Nika —dijo Naru al entrar a los jardines del dojo, miro como Ukyo saltaba usando sus brazos como soporte y a todo el grupo que llegó con Stan, los que Nika consideraba como más débiles, lo hacían todo utilizando sus brazos como piernas, justo ahora estaban en una carrera de 5 kilómetros. La chica ignoró el comentario de Naru.

—Aún no es suficiente —dijo al mirar al estadisticas de los datos que Naru había recopilado en su tablet.

—El progreso de todos aumentó en un tiempo récord, a pesar del dolor provocado por los nuevos ejercicios —dijo la menor al ver la gráfica recopilatoria de todos— El comportamiento de la gráfica es exponencial, es decir cuesta arriba, vamos por buen camino.

—Eso no lo discuto, pero es necesario seguir mejorando —replicó Nika a la de ojos azules— Además de que el agotamiento mental está empeorando, me preocupa que en algún momento uno de ellos decida renunciar.

Naru no dijo más pues era cierto aquello, en un transcurso de tres semanas la actitud de todos habían cambiado y eso era también debido al entrenamiento de Nika, la chica no era piadosa con los errores y les exigió grandes hazañas desde el primer momento, según ella no había tiempo que perder pero eso era algo que aún no estaba claro.

—Por eso es que invite a mis viejos amigos —dijo la de cabellos rosas con un poco más de entusiasmo— Ya los contactaste ¿cierto?

—Sí —respondió la chica mirando su tablet— Podrían llegar en cualquier momento.

—Me alegro, espero que su presencia pueda darles algo de ánimos —dijo con una expresión que no parecía tan feliz, Naru asintió y se mantuvo pensativa un corto periodo de tiempo.

—Oye —llamó la atención de la mayor— Si ellos van a venir aquí, ¿porque no les dijiste nada a Shu ni a Aiga? Quiero decir, quizás no era tan mala idea…

—Era completamente innecesario hacerlo —respondió la chica rápidamente— Si ellos se enteraban de que iban a venir entonces no querrían irse a España para avanzar en las investigaciones.

Naru estaba dispuesta a replicar pero un sonido en la puerta la interrumpió, todos los presentes detuvieron su entrenamiento y se pusieron alerta a lo que fuera que estuviera por venir.

Del umbral cuatro figuras bien conocidas aparecieron dejando a más de uno con la boca bien abierta.

—Es bueno ver de nuevo a Kerbeus.

/

—Finalmente y gracias a su ayuda pudimos crear esto —exclamó el investigador rubio con alegría, mientras que ni Aiga ni Shu tenian la minima idea de que era exactamente esa creación, pues miraban a todos lados y no había nada destacable en el lugar.

Hace poco fueron interrumpidos en medio de su entrenamiento por los dos sujetos, al parecer habían conseguido por fin terminar con el proyecto.

—Uh… claro pero ¿qué es exactamente? —pregunto Shu confundido, Naoki ahora fue el que sustituyó al chico en la explicación.

—¡Pues esto! —dijo señalando con entusiasmo la computadora, pronto se sentó frente a ella y abrió una serie de programas complejos que juraba que jamás podría entender— Creamos un filtro especial que nos deja ver la conexión de un blader y su bey.

Ambos chicos que escuchaban la explicación abrieron los ojos sorprendidos, no sabían que algo así era posible.

—Usamos la fuerza electromagnética que detectamos hace tiempo en varias batallas de gran intensidad, esa fue la base de nuestra investigación. Nos quedamos un tiempo atorados en el avance de información pero gracias a que Naoki se ha especializado en las relaciones entre Bladers nos ha dado varias piezas clave para resolver varios conflictos —dijo esta vez el castaño, Naoki sonrió con orgullo— Pudimos comprobar que la actividad electromagnética registrada era de blader y bey, las detectamos pero el problema era traducirla a una manera sencilla de visualizar.

—Optamos por usar los mismos principios básicos del espectro visible que se utilizan para las transmisiones por televisión, pues ya se ha comprobado que el aura de un blader es ligeramente captada a través de estos dispositivos —continuó explicando Naoki, Shu y Aiga no entendían nada de lo que platicaban pero fingían poner atención, al menos Shu ya que a Aiga si le daba igual— Fue difícil encontrar la manera de relacionar estos fenómenos pero después de todo ya quedó, y este es el resultado.

Naoki abrió una grabación de Aiga en un combate contra Shu de los muchos que tuvieron para las pruebas, todo el vídeo se miraba bastante normal.

—Está grabación es sin el filtro que creamos, ahora está lo lleva— Regreso el vídeo pero antes de reproducirlo abrió el programa en donde al parecer activo algo, luego lo reprodujo y ahora todo se veía diferente y no por el lugar, ese seguía exactamente igual, eran ellos.

Un aura rojiza oscura cubría a Aiga en el momento más intenso de la batalla mientras que un aura entre rojiza y amarillenta cubría a Shu, ambos miraban impresionados el vídeo.

—¿Qué es esa cosa? —preguntó Aiga intrigado.

—Es la conexión que tienes con Achilles, así es como la veríamos si pudiéramos hacerlo naturalmente —respondió Naoki con simpleza, luego le siguió otro de los investigadores.

—Pensamos que este filtro podría ser la clave para descifrar la clase de conexión que Phi comparte con Phoenix y a su vez, conocer la manera en la que controla a los Bladers.

—Solo debemos poner una grabación de Phi cuando corrompa a alguien del Snake Pit, Nika me envió esto —dijo Naoki levantando un disco— Es un poco viejo pero fue la única manera en que Nika pudo conseguir este tesoro —dijo y sin esperar más lo inserto en la computadora bajo la mirada atenta de todos.

—¿Ya vieron la grabación? —preguntó Aiga a nadie en particular, un chico le contestó.

—No, decidimos que era mejor que lo viéramos todos juntos, después de todo son parte del equipo.

Luego esperaron a que Naoki pudiera desencriptar la información, esté al lograrlo reprodujo el vídeo con el filtro puesto. Shu y Aiga se sorprendieron al ver a Toko combatir contra Phi, no esperaban que se tratara justo de ese suceso. En el vídeo justo en el momento decisivo de la batalla un aura bastante potente color púrpura salía de Phi mientras que en Toko no se veía nada en especial. Luego miraron como parte del aura de Phi se movió casi por sí sola, golpeó a Toko en la cabeza como si de un látigo se tratase luego de eso el chico perdió y cayó.

—Es increíble —dijo Aiga, Shu estaba sin palabras.

—La teoría de Nika era cierta, el aura de Phi es responsable del cambio en los Bladers, y después de golpearlos no se quita —exclamó Naoki pues, cuando Phi ayudó a Toko a levantarse él también tenía la misma aura del albino, Naoki puso pausa en el video para que todos apreciarán con atención a lo que se refería.

—¡¿Qué diablos es esa cosa?! — dijo Aiga al mirar algo en particular en la pantalla, algo un poco fuera de cuadro, todos miraron al chico confundido, este se acercó a la pantalla y señaló un lugar en la esquina inferior muy cerca de donde se veían las coletas de Nika.

Naoki reprodujo el vídeo de nuevo, según lo que Nika les contó ahora seguía el momento en el que ella fue corrompida también, así que esperaron pacientemente a ver qué pasaba pero no sucedio nada, solo Tokonatsu tomó a Nika y la pobre chica sufrió el mismo destino que su hermano.

Las cosas permanecieron tranquilas en la grabación pues ahora los gemelos Aoi permanecían de pie como marionetas humanas mientras Phi se acercó a la figura que aún era poco visible en la pantalla, llegó un punto en el que todos pensaron que la grabación terminará y justo en el momento en que Naoki estaba a punto de cerrar el video fue cuando la figura de ese extraño ser apareció a cuadro completo cuando se acercó a los Aoi.

Y ese fue el peor susto que se llevaron en sus vidas.

¿Cómo no asustarse con algo así? Era extraño y aterrador, parecía sacado de un filme experimental o algo parecido pero no sé trataba de eso, era real y estaba ocurriendo frente a sus ojos. Allí, tomando a los gemelos Aoi de los hombros una extraña figura se alzaba, de cuerpo azul y cubierta con una armadura, sin boca y con seis escalofriantes e intimidantes ojos amarillos sin expresión.

—¡Quita el filtro, ahora! —dijo uno de los investigadores a Naoki, este salió de su ensimismamiento y acato la orden. Al hacerlo vieron al miembro más intimidante del Snake Pit hasta la fecha. El chico sin sentimientos ni remordimiento, a Dark Eye antes conocido como Valt Aoi era el que emanaba aquella aterradora imagen.

Todos quedaron shockeados por ello, miles de teorías cruzaban sus mentes pero cada una se escuchaba más trémula que la anterior, Aiga ya se hacía una idea de lo que se trataba pero no podía ser posible.

—Es ella —dijo Shu repentinamente, los demás lo miraron encontrándose con el rostro del chico completamente incrédulo, sus orbes se veían incluso más pequeñas y la boca le temblaba muy marcada— Es Valkyrie.

Un fuerte sonido se escuchó al exterior, como si algo hubiera golpeado fuertemente el suelo. Uno de los investigadores miró a través de la cámara de seguridad y alertó a los demás de la presencia de un extraño, Shu y Aiga reaccionaron rápidamente y salieron en su búsqueda.

—¿De quién puede tratarse? ¿Cómo burló a los guardias? —pregunto Aiga en el camino, Shu no respondió pues llegaron rápidamente al sitio donde estaba el sujeto.

—Tú… — dijo Shu incrédulo, Aiga lo miró confundido— ¿Qué estás haciendo aquí? —preguntó mientras lo levantaba con un solo brazo, el otro estaba adolorido.

—¿Lo conoces Shu? —preguntó el castaño mirando al sujeto, Shu asintió enfadado.

—¿Dónde te metiste todo este tiempo? Seguro estás del lado de tu hermano ¿Cierto? ¡Respóndeme Hartz! — reclamo el albino al de dentadura afilada, este temblaban cuál gelatina fuera de su molde.

—¡Tranquilo, tranquilo! Tengo una gran explicación para todo —dijo en medio de la desesperación, Shu no dejo de mirarlo con enfado.

—Espero que si.

Lo arrastró sin mucho esfuerzo al laboratorio, al llegar rápidamente lo ató de manos y pies y lo sentó en una silla bajo la mirada curiosa y sorprendida de todos los presentes.

—Habla —dijo Shu con voz trémula, Hartz trago saliva.

—La victoria del Snake Pit a la resistencia de Bladers es el primer paso del plan —dijo ganándose la completa atención de todos.

—¿Plan? ¿De cuál plan hablas? —preguntó Aiga esta vez, Hartz continuo.

—Es un plan algo complicado pero muy prometedor para que el Snake Pit se haga del control absoluto del Beyblade.

Todos callaron, sorprendidos por las palabras del de ojos bicolor.

—Se más claro Hartz —ordenó el de ojos rojos, el mencionado suspiro.

—Los clubes y organizaciones aliadas a la WBBA son escasos, cada vez se están volviendo más débiles y con cualquier golpe terminarán de perder su prestigio —Observó a Aiga esta vez— La resistencia era el único lugar que resguardaba a los Bladers más fuertes que podían hacerles frente, pero todo se arruinó cuando llegaste.

—¡¿Qué dices?! —pregunto el castaño sorprendido, los demás solo permanecieron observando.

—Eres tan idiota, caíste en las garras del Snake Pit cuando enfrentaste a mi hermano tan fácilmente que tuviste que ser rescatado como una estúpida princesa —dijo Hartz enojado— Fubuki tuvo que buscarte a la base del Snake Pit para que te regresarán a la normalidad, todo con la condición de que el te reemplazará.

La respiración de Aiga comenzó a acelerarse mientras el entraba en pánico, Shu lo miró preocupado al igual que todos los demás.

—No… mientes… ¡Fubuki nos traicionó!

—¡Traicionó a la resistencia por sus sentimientos estúpidos!

—¡Esta información no nos sirve Hartz! —interrumpió Naoki la discusión, el de dientes afilados callo.

—Quizás… aunque hay algo más que deben saber…

—Responde de una vez, ¿qué haces aquí? —dijo Shu con una aterradora voz.

/

—Envejeciste y vaya que te sentó mal —dijo Silas con arrogancia al rubio que tenía frente suyo, este esbozo ligeramente una sonrisa en su rostro.

—Es curioso que precisamente lo digas tú, según tengo entendido el Snake Pit casi te captura.

—¡Pero escape y eso es lo más importante!

Los demás miraban con gran impresión a los chicos, detuvieron todas sus actividades para obtener alguna explicación.

—Estoy feliz de verlos de nuevo chicos —dijo Nika a los recién llegados, entre ellos uno sonrió.

—Y nosotros de venir —dijo contento el azabache, Nika tomó a su bey y se lo dio sabiendo perfectamente que querrian reencontrarse— Hola amigo, ¿como estas? ¿el tiempo te está tratando bien?

Pregunto esto ultimo mirando a la de cabellos rosas, está rió sincera.

—Claro que si Ken, nos fortalecemos día con día.

—Disculpen —El reencuentro de ex-blader y bey se vio interrumpido por Ukyo quien al igual que todos los demás tenía la misma duda— Se que debe ser algo muy conmovedor para ustedes pero… ¿Podrian decirme qué está pasando?

—Oh es verdad —respondió Nika al chico, con una seña les indico a todos que se acercaran más— Chicos ustedes ya deben conocerlos pero en caso de que no sea así —mencionó esto último mirando a Stan y su grupo quienes permanecían con un semblante cansado por los ejercicios— Déjenme presentarles, ellos son la primera generación del club de la academia Beigoma.

La chica extendió su brazo hacia ellos quienes saludaron sin mucho ánimo, en medio se hallaba Ken Midori quien era el más entusiasmado de todos, a su derecha Daigo Kurogami reposaba con una expresión indiferente y algo seria, junto a él Wakiya Murasaki permanecía con una sonrisa orgullosa retando a Silas en un duelo silencioso. a la izquierda de Ken, Rantaro Kiyama miraba a ningún lado con una expresión casi vacía.

—Lo sabemos, sabemos quienes son pero... ¿qué hacen aquí exactamente?

Nika miro a los alrededores, en el dojo no habían muchas personas por el momento pero aun así debía ser cautelosa.

—Será mejor encontrar un lugar más privado para hablar.

—Hay varios cuartos ocultos en el dojo, puedo abrir uno de ellos para no llamar la atención —propuso Ukyo, Nika asintió aprobandolo.

—Por favor —Ukyo se adelantó mientras que los demás lo seguían lentamente, Nika se detuvo un momento— ¿Alguien ha visto a Free?

—Yo lo vi recorriendo la colina, seguro fue a entrenar —dijo Silas, la de cabellos rosas resopló con resignación.

—Alguien vaya a buscarlo, él debe estar presente —Pronto la chica caminó al interior del lugar y así como lo dijo, Silas ordenó a Stan ir en búsqueda del rubio.

Ukyo indicaba el camino a la habitación que usarían, la entrada de éste se hallaba oculto por una simple alfombra en medio de la sala de entrenamiento principal. Uno a uno entró mientras Nika esperaba pacientemente a que Stan regresará con Free, cuando por fin vio a los dos chicos acercarse entro al sitio.

La habitación era sorpresivamente amplia como para tener una entrada tan pequeña, todos se encontraban de pie esperando su presencia, ella bajo llamando la atención de los presentes al instante, espero a que finalmente entrara el último par faltante y se encontró en el momento perfecto para hablar.

—Se que esta visita es repentina —comenzó dirigiéndose a los chicos de la resistencia— y creanme que no son los únicos que están sorprendidos con que ellos vinieran aquí.

—¿A qué te refieres exactamente? —pregunto Free inesperadamente, Nika lo miró con seriedad.

—No todos ellos querían venir ¿sabes? —dijo la chica, los demás estaban confundidos— Verán, cuando cayó la resistencia tuve que tomar medidas drásticas para compensar nuestra falta de competidores, recurrir a la WBBA no es una opción, nunca lo fue.

—Pero según tengo entendido ustedes ya no son bladers ¿verdad? —dijo Free a los ex-amigos de Shu y Valt.

—Free, ellos están aquí por… —La chica fue interrumpida casi al instante.

—Tenemos cuentas que saldar —Fueron las primeras palabras que Daigo dijo en todo el tiempo que llevaban ahí— Seguimos de cerca los movimientos de la resistencia para asegurarnos de su triunfo sobre el Snake Pit pero fracasaron.

—El momento de escondernos ya llegó a su fin, ahora es tiempo de actuar por nuestra propia cuenta —dijo con seriedad Ken, aún así los demás tenían más preguntas que respuestas, mismas que se vieron interrumpidas al sonar con insistencia un teléfono.

Nika sacó de su bolsillo el celular que sonaba constantemente, sin tener un registro previo de quien le llamaba se hizo a la idea de que tenían que ser Aiga o Shu pues solo a ellos les había dado su número.

Un segundo pitido comenzó a escucharse, Wakiya sacó su teléfono personal y miró el número un tanto confundido, luego se dibujó en su rostro una expresión alarmada y miro a Nika, está ya tenía el presentimiento de que algo malo estaba pasando.

Wakiya fue el primero en contestar.

—¡Jefe, es una emergencia! —Fue lo primero que escucho, se encontraba alarmado pero supo cómo esconderlo bien.

Nika al instante contestó la videollamada.

En primera instancia una habitación de paredes azulcrema donde varias máquinas se miraban a simple vista apareció, el lugar se movía de un lado a otro, como si estuviera resistiendo el ataque de algo. Después apareció Shu Kurenai, cansado y agitado como si terminará de correr un maratón.

—¿Que sucede Shu? —preguntó Nika con el tono más calmado que pudo modular, el albino no respondió al instante, la pequeña Naru se acercó a Nika, curiosa de lo que estaba pasando— ¡Contéstame Kurenai!

Ese grito definitivamente llamó la atención de todos, por su lado Wakiya aún intentaba escuchar su propia conversación.

—Nika… —Comenzó a hablar el de ojos rojos— algo muy importante ha sucedido.

De nuevo una enorme agitación azotó a aquella habitación, Shu se sostuvo fuertemente de algo.

—Es sobre Hartz, él apareció aquí y nos dio información muy importante Nika — continuó hablando el albino.

—¡Aiga! ¿Dónde está el? —preguntó Naru alarmada, pocos segundos después el chico apareció en la videollamada.

—Naru por favor… cuídate… —La pequeña de cabello azul así como todos los presentes sintieron su corazón detenerse, por otro lado Wakiya lanzaba con fuerza su teléfono al suelo y luego se acercó rápidamente a la menor de los Aoi arrebatando el teléfono de sus manos.

—¿Qué está pasando Shu? ¡Explicate! —grito el rubio fuera de sus casillas mientras los demás chicos se acercaba a detrás suyo a mirar la extraña situación, nuevamente Shu atendió la llamada.

El albino se detuvo un momento a mirarlos a cada uno de ellos, Wakiya se miraba tenso con su ahora característico parche negro en el ojo donde una enorme cicatriz cruzaba, Daigo tenía el cabello más corto y ya no usaba su bandana en la cabeza, sin embargo esa aura de misterio seguía sobre el. Rantaro era bastante diferente, su mirada a pesar de delatar curiosidad aguardaba dentro de sí una enorme ira y dolor, nada que ver con el chico que solía asustarse con unicornios y disfrutar con sus amigos. Y finalmente estaba Ken, el único al que aparentemente no le había hecho nada, no al menos que el se enterara, su mirada de comprensión y ganas de ayudar permanecía en él a pesar de que ya no llevaba consigo sus dos pequeños cachorros de tela.

—Chicos… —Comenzó hablando bajo, era inesperado verlos a todos juntos— Yo… lo lamento, he sido un tonto.

La habitación se hallaba en silencio, todos escuchaban atentamente al albino hablar con la voz más cálida y arrepentida que jamás habían escuchado.

—Se que lo que hice no se repara y no buscaré más hacerlo, pero quiero que sepan que no soy feliz con ninguna de mis decisiones.

La habitación comenzó a moverse más, Wakiya sentía el teléfono temblar en sus manos, o más bien eran sus manos las que temblaban, una explosión se escuchó al fondo y la habitación de nuevo se movió.

—¡Salgamos de aquí! —escucharon gritar a alguien al fondo, Shu comenzó a correr hacia alguna dirección.

"¡Por aquí, vamos!"

"¡No! ¡Si vamos por ahí no saldremos a tiempo!"

"¡Lo siento, enserio que si!"

"Hartz conoce el secreto de F…"

"Naru, cuídate"

Una fuerte explosión se escuchó de nuevo, y la llamada terminó.

/

Quizás estás sean mis últimas palabras en un largo tiempo, finalmente he tomado mi decisión y quizás sea la mejor de todas, al final de cuentas no tengo ya nada que perder.

Contar mi historia tal vez me deje la paz que hace tiempo perdí, ya estoy cansado de cargar con esto y quizás está sea la mejor manera de desahogarme.

Aún recuerdo la primera vez que pude escucharle con claridad, me dio tanto miedo pero a la vez sentí una gran tranquilidad que ya creía perdida...

"Y cuando creías que nadie vendría a verte estuve yo

Cuidando del sueño que no concebias

Cuidando de tus sueños que destrozaron

Siempre esperé por ti pero verte así me lastimó

Me jure ayudarte

Incluso si no querías"

Mi despertador sonó, la mañana recién había llegado pero no había concebido el sueño en ningún momento por la noche. Estiré un poco el brazo para intentar apagarlo pero no pude hacerlo, para ser honesto no tenía las ganas para hacer nada por ese día.

Apenas regresé ayer en la noche a Japón acompañado de mis amigos pero no me sentía contento en absoluto debido a todo lo que había pasado, les fallé a todos, les había fallado y todo por un estúpido error.

" —Oye Valt —escuché a mis espaldas, me sorprendió ser llamado tan repentinamente por esa persona, justo estaba por tomar el elevador rumbo a su batalla pero decidí no hacerlo, voltee a mirarlo sorprendido.

¿Me estas hablando? —pregunté algo incrédulo, pues en todo este tiempo no había hecho más que ignorarme y gritarme que se apartara, que me dirigiera la palabra me hizo sentir feliz y mi esperanza se elevaba.

Claro que sí —dijo riendo un poco, mis ojos se iluminaron de nuevo al verlo actuar como casi siempre lo hacía— Solo quería decirte que espero tener un gran enfrentamiento contigo y con Valkyrie.

Y sonrío, como el tonto que era le creí. Saqué a mi compañero y se lo enseñé, con la intención de que viera lo fuertes que nos habíamos convertido.

Valkyrie y yo también estamos ansiosos de combatir contra Spriggan y tú —dije con una enorme sonrisa, Red Eye de la nada dejo de sonreir, algo que no me preocupo pero si me extraño.

Creo que Valkyrie se ha vuelto más fuerte, ¿puedo verlo? —pregunto en un tono aterradoramente calmado, pero el como el tonto que era no pude ver la advertencia de peligro que se le asomaba entre palabras, así que sin pensarlo mucho asentí y le entregué yo mismo a Valkyrie.

Fui un idiota

¿Como pude caer en un truco tan obvio?

Me pregunté mientras miraba que Red Eye desarmó a Valkyrie y comenzó a pisotear a su layer sin cesar, con odio y sin remordimiento alguno. Estaba tan impactado que no podía moverme ni decir nada para que se detuviera, simplemente no podía creerlo.

No recordaba el momento exacto en el que se fue.

Tampoco recordaba cuándo fue que llegó Xander ni tampoco que fue lo que dijo, ¿que fue lo que yo mismo le dije para que me dejara en paz?

Solo me recuerdo a mí mismo subiendo por el elevador, siendo un revoltijo en el interior. También recuerdo el momento en el que la batalla comenzó casi al mismo tiempo en que perdí, fue tan rápido y repentino.

Mi Valkyrie murió frente a mí.

Al menos así lo recordaba"

Y ahora me hallaba ahí, en casa después de la derrota. No tenía el humor de hacer algo o de salir con alguien, solo quería estar ahí en mi cama.

Siempre mirando ese cajón, pensando en cómo fue que fallé.

No recordaba más que el dolor durante esos días en los que me quedé en casa, mis amigos me visitaban de vez en vez y apreciaba aquello pero no quería verlos. Ellos que depositaron sus esperanzas y apoyo en mí, no quería verlos después de fallarles así.

Y todo por ese estúpido error.

Un día simplemente mi cuerpo no me respondió bien, solo recuerdo que alguien me había llevado al hospital y a mi madre llorando como si el mundo estuviera a punto de terminar. No entendía nada.

Desperté en un sitio extraño, era una habitación con varios instrumentos médicos y había más camas vacías y otras ocupadas alrededor. Sin entender mucho me levanté y salí de ahí, al parecer había dormido todo el día pues ya era de noche y el lugar estaba casi vacío, pues no me encontré a nadie cuando caminaba por el pasillo. Me detuve cuando escuché una conversación, no hice ningún ruido.

—¿Crees que estará bien? —Reconocí esa voz al instante, era Daigo.

—Espero que si —Esa otra persona era Rantaro, me sorprendí por escucharlos ahí— Desde que regresamos a Japón el se ha deprimido demasiado.

Ah, es verdad.

Por un momento lo había olvidado, ese asunto desapareció de mi cabeza por un instante.

De nuevo sentí el cuerpo pesado, regresé sobre mis pasos a aquella habitación sin saludar a mis amigos. Me recoste y dejé de pensar,

De nuevo los días pasaron, mis amigos me visitaban pero no les prestaba tanta atención como quería hacerlo y es que muy en el fondo deseaba poder levantarme de esa cama y volver a estar con ellos como siempre, jugar como solíamos hacerlo y solo disfrutar el momento, pero no podía hacerlo.

Nunca pude.

¿Solo lo está esperando a él ¿cierto?

No, no era así

Creo que sí, es una lastima que no venga visitarnos

No me importa que no venga a verme.

¡No debemos hablar más de él! Podríamos empeorarlo aún más

¡No se trataba de Shu!

Quería gritarles, no me importaba nada de Shu o de Red Eye por el momento, no quería saber nada de él. Shu no era mi problema.

Era Valkyrie.

Todo nuestro esfuerzo, todo nuestro trabajo y por ese error tan idiota, tan tonto fuí que lo perdió todo. Mi conexión con Valkyrie estaba a punto de romperse y no sabia que hacer al respecto. Estaba desesperado, me carcome la culpa y una gran tristeza todo el tiempo y gracias a mi estupida depresion no podia decirle nada a mis amigos, las palabras no me salían.

Lloraba cuando nadie me veía, cuando la hora de las visitas terminaban era el único momento en los que realmente podía sincerarme conmigo mismo. Me sentía tan inútil ahí, postrado en una cama de la cual yo mismo decidí no salir.

Un día ví a mis amigos llegar de nuevo al hospital, no vinieron conmigo así que me preocupo un poco saber que había sucedido. No me quisieron decir la verdad.

Otro día Daigo también fue internado, compartimos la misma habitación por un tiempo y de nuevo, no me dijeron la verdad detrás de ello.

Escuchaba sus conversaciones con Wakiya, sabía exactamente a quién se referían en la última ocasión que los ví.

Esa noche sentí algo extraño, era diferente a todos esos sentimientos negativos que venían en mi interior los últimos meses. De nuevo sentí esa conexión especial y por supuesto que corri detras de ella, sentía que Valkyrie me llamaba.

Cuando llegué al parque solo me encontré con Wakiya inconsciente, luego otros dos sujetos algo extraños me ayudaron y llevaron al hospital a mi amigo. Los convencí para que no me llevarán de regreso allá, incluso de llevarme a casa para recoger algo muy importante.

No había nadie cuando llegué así que entre por la puerta principal, me dirigí rápido a mi cuarto y abrí el cajón de su mesa de noche. Aquel que resguardaba celosamente a mi compañero, o debería decir compañera.

Tome a Valkyrie y me la llevé, la resonancia entre ambos era aún muy débil pero me aliviaba un poco saber que aún existía.

Salimos del país sin saber a dónde nos dirigimos exactamente pero no me importó, necesitaba estar alejado de todos pues sentía que les había fallado, pero no pude dejar atrás a Valkyrie, sentía que era la clave para salir de ese estado tan miserable.

Llegamos a una hermosa casa muy lujosa que podría describirse perfectamente como un palacio.

Fue triste darme cuenta al poco tiempo que seguía sintiéndome igual que en Japón, solo que en este sitio ya no me la pasaba todo el tiempo recostado pues salía a caminar al jardín y rondaba por los pasillos. Aún así esa depresión que parecía un agujero de tristeza infinita no se iba de mi pecho.

Una noche algo extraño ocurrió.

Era una de esas noches donde había logrado quedarme dormido, pero sentí un fuerte jaloneo en mi hombro que me obligó a despertarme. Al abrir los ojos una intensa luz azul me cegó por un momento. Cuando finalmente fui capaz de adaptarme al cambio vi con incredulidad a esa figura que conocía muy bien ahí frente a mí, Valkyrie.

—Te he estado mirando —Fue la primera en hablar, solo la observé anonadado— Se lo que sientes, no puedes ocultarlo ante mi.

Bajé la cabeza derrotado, no quería que me mirara en ese estado tan patético.

—Somos un equipo Valt, tú me entiendes y yo a ti también. Quiero que sepas que siempre estaré en toda la disposición de ayudarte —la mire nuevamente.

—¿A qué te refieres con ayudarme? —pregunté nervioso, no estaba seguro de querer saber la respuesta.

—Sé que estás triste por lo que Shu Kurenai nos hizo —Cuando escuche ese nombre apreté los dientes y los ojos con enojo casi por puro reflejo— Y también sé que no solo estás triste, estás enojado contigo mismo por qué a pesar de todo no puedes odiarlo, después de todo es tú mejor amigo.

Comencé a derramar unas pocas lágrimas, no quería dejarlas salir todas pues armaría un escándalo a mitad de la noche. Me acerqué a Valkyrie y por alguna extraña razón fuí capaz de tocarle, me abracé de una de sus piernas acorazadas que colgaban libres del caballo.

—¿Qué debería hacer Valkyrie? Soy tan patético, dejé que Shu te rompiera y nuestra resonancia casi se quiebra —La voz comenzaba a fallarme y mi llanto se descontroló aún más— Pero no puedo dejar de pensar en él y en ti, se que tú no lo toleras por lo que me hizo y que te gustaría que me vengará, pero por más que lo intentará hacer no puedo, creo que yo…

—Yo me encargaré de todo Valt —su comentario me sorprendió, miré a Valkyrie con incredulidad— Yo puedo cargar con la venganza que busco para así poder liberar tu mente de todas estas preocupaciones, solo necesito que aceptes este trato.

La mire, con los ojos destellantes de curiosidad y un extraño y repentino deseo de venganza que extrañamente me hacían feliz después de tanto tiempo— ¿Cuál es… cuál es ese trato?

Valkyrie sacó su espada y me apuntó, no como señal de pelea sino como señal de respeto.

—Dejame entrar en tú cuerpo, yo haré el trabajo pesado y tú podrás descansar en un sitio más feliz, donde el dolor no existe —sentí mi corazón saltar en una extraña mezcla de nervios y emoción— Mientras que yo me encargaré de vengarnos a los dos, me encargaré de Shu Kurenai.

Estaba indeciso, en primer lugar porque no conocía las consecuencias de todo lo que implicaría que Valkyrie me posea, después porque ese deseo de venganza que extrañamente me encantaba sentir me estaban nublando los pensamientos, nunca me imaginé que ese deseo en realidad venía de Valkyrie; finalmente esa última sensación ganó y acepté con un casi inaudible "sí".

Valkyrie tocó mi frente usando su espada con delicadeza, después de eso todo el terror se fue de mi corazón, llevándose mis inseguridades y tristeza.

Así como Valkyrie me dijo fuí a un lugar pacífico, donde las preocupaciones del mundo no existían ni tenían rastro alguno.

A veces cuando quería ver qué sucedía en el mundo real solo bastaba con concentrarme un poco para mirar a través de los ojos de Valkyrie, aún así no lo hago muy a menudo.

Excepto por esta vez, ahora creo que ya no quiero preocuparme del mundo exterior, solo se que estamos en un sitio extraño, uso ropa extraña pero nada de eso me interesa demasiado. Ahora dejaré que Valkyrie se encargue de los dos, el lugar donde estoy es feliz, tranquilo, pacífico; todo lo que he estado buscando desde que el me traicionó.

No se que vaya a pasar conmigo, solo espero que Valkyrie cumpla su palabra y finalmente logré vengarse de Shu, algo que yo nunca podré hacer y cuando lo logre entonces será el momento de volver.

Pero no quiero volver.

Fubuki cerró el archivo, rápidamente abrió su correo y envío un e-mail con el mismo archivo adjunto, escribió únicamente un "Hazlo" antes de enviar el correo. Poco tiempo después apagó el computador y se masajeó un poco sus dientes, intentando asimilar lo que recién había descubierto sobre Valt.

Que tonto.

Si tan solo supiera que Valkyrie fallo en su palabra.

Tuvo a Red Eye cerca durante dos años y nunca le hizo nada, Valt estaba condenado a permanecer bajo el control eterno de Valkyrie y al parecer no le importaba en absoluto.

¿Era en verdad lo que deseaba ese chico?

Una luz roja empezó a parpadear una y otra vez en la habitación, ya sabía lo que vendría y estaba dispuesto a aceptar su destino.

Las puertas se abrieron, de ellas aparecieron dos sujetos enmascarados que lo tomaron y apresaron, luego Phi entro.

—Sabía que desde hace tiempo que te negabas a mi poder —dijo sin más, en un tono frío y extrañamente calculador, el por su lado permaneció imbatible— Quizás no puedo controlarte, eres un rebelde con una enorme fuerza de voluntad a final de cuentas.

Sonrió tétricamente, no le gustaba nada por dónde iban las cosas.

—Llevenlo a la sala A6, si el no quiere entender con los métodos modernos, entonces lo hará con los viejos —Sonrió misterioso mientras a Fubuki se lo llevaban, detrás suyo apareció Dark Eye mirando lo que sucedía.

—Descuida, solo se llevan a está molestia de aquí —dijo Phi cuando noto su presencia, el chico asintió y luego salió de la habitación siendo seguido de cerca por Phi.

El albino se puso a pensar en lo que haría respecto a Fubuki y su necedad de ceder antes el, eso hasta que un quejido lo distrajo, miro a Dark quien se llevó las manos a la boca mientras se ponía en cuclillas como si fuera a vomitar.

—¿Estás bien? —preguntó algo serio, se agacho un poco a mirarlo mejor.

Dark Eye se quitó de un manotazo la máscara, descubriendo su rostro que tenía una expresión dolorosa.

"Es hora de regresar"

—No… aun no… —Escucho Phi decir al chico en medio del dolor, se congeló cuando observó un repentino cambio de color en sus ojos.

Por unos instantes pasaron a ser color azul intenso.

Dark Eye cerró los ojos con fuerza, después de un rato dejo de temblar y recogió su máscara del suelo, antes de colocarla sobre su rostro miró a Phi con decisión.

—Estoy bien —respondió tan seco como siempre, sus ojos volvieron a la normalidad y se adelantó. Phi aun asimilaba la situación, miró al suelo recordando lo que había visto. Luego se levantó y sonrió con amargura.

Esto se ponía aún más interesante.