Capítulo 23
La aurora esmeralda
Syaoran observó aterrado el cuerpo de Sakura caer como si algo se hubiera impactado contra ella. Sus ojos verdes se cerraron y lo único que pudo hacer fue atraparla con sus brazos.
Sintió una energía oscura rodearlos por un momento y al instante siguiente ser absorbida por completo en el cuerpo de Sakura.
De rodillas, sosteniendo a una inconsciente Sakura, no pudo evitar la sensación de deja vú.
"No, no" No podía estar pasando nuevamente. "No" escuchó su voz salir de su boca. ¿Qué demonios había ocurrido?
Eriol y Tomoyo llegaron hasta ellos.
"La espada aún está ahí" dijo Eriol. "Tenemos que destruirla."
"Sakura aún tiene pulso" dijo Tomoyo.
Syaoran se sentía en el limbo. No entendía que ocurría. "No" musitó.
"¡Syaoran!" Eriol lanzó un poco de energía hacia él y Syaoran sintió el impacto golpearlo. Bastó eso para recuperar todos sus sentidos. Antes de entrar en pánico debía calmarse. Syaoran sacudió su cabeza y por primera vez entendió las palabras de Tomoyo. Sakura aún tenía pulso, aún estaba viva.
"Tomoyo, cuídala." Repuso mientras colocaba la cabeza de Sakura sobre las rodillas de Tomoyo.
Syaoran se acercó a Eriol y al cofre. Dentro de él pudo observar la espada. La hoja metálica cubierta por completo de una capa negra. Syaoran sintió las vibraciones de la magia oscura en la hoja. "Debemos destruirla" dijo repitiendo lo que había dicho Eriol previamente.
Eriol asintió.
Ambos se colocaron en posición para lanzar un conjuro destructor. "¡Ahora!" gritó Eriol. Syaoran no lo pensó dos veces y lanzó todo su poder espiritual hacia la espada. Se escuchó una explosión y pronto se encontró a sí mismo siendo lanzado hacia atrás, hasta que su cuerpo se estampó contra una roca.
Se puso de pie rápidamente y se impulsó hacia adelante. Vio a Eriol tirado en el suelo y se acercó a él ágilmente. "¿Estás bien?" preguntó preocupado mientras notaba la sangre proveniente de la cabeza de Eriol.
Eriol se levantó con esfuerzo sosteniendo con su mano la herida de su cabeza. "Estoy bien… ¿la destruimos?"
Se acercaron al cofre… la espada seguía intacta.
"¡Demonios!"
"Intentémoslo otra vez" dijo Eriol.
Se colocaron en la misma posición y la energía surgió de ambos como una flecha. Nuevamente fueron lanzados hacia atrás.
Syaoran sentía su energía menguar, se acercaron al cofre y la espada seguía intacta. Miró a Eriol a su lado. Su energía también se sentía menor y la sangre no paraba de fluir detrás de su cabeza. '¡Maldita sea!'
"Otra vez" dijo Eriol.
Syaoran tragó saliva con fuerza. "No" se escuchó a sí mismo decir.
"Debemos destruir esa cosa, de lo contrario…" dijo Eriol mirando de reojo a donde se encontraba Sakura.
"Lo sé, pero si seguimos así lo único que lograremos es que tú también caigas inconsciente…" 'o peor aún…' Syaoran no se permitió terminar esa línea de pensamiento. "Debemos intentar otra cosa."
Eriol asintió y se quedó pensativo. "Podría prestarte mi energía" dijo después de unos momentos. "Para que utilices tu habilidad de purificar."
Syaoran se quedó pensando unos instantes. Esa era su habilidad específica como hechicero, sin embargo, no era un poder destructor, todo lo contrario.
"Si puedes purificar la espada, en vez de destruirla, podrías acabar con la maldición de cualquier modo."
Syaoran parpadeó… sí, era energía maligna después de todo.
Syaoran asintió. "Bien, hagámoslo."
Eriol se colocó tras Syaoran y sosteniéndolo de los hombros le brindó su poder.
Syaoran sintió una onda cálida invadir su cuerpo fusionándose con su centro de magia.
Aspiró aire profundamente, cerrando los ojos y se concentró en su poder. Reunió toda la energía que albergaba su centro y lo moldeó formando una bola perfectamente redonda de energía.
Sacó el aire suavemente de sus pulmones mientras en su mente veía el rostro de Sakura. Por ella tenía que lograrlo.
Abrió los ojos y expulsó esa bola de energía de su interior provocando una oleada de llamas doradas que cubrió toda la fosa en la que se encontraban. Envolviéndolos a todos en una llamarada brillante ámbar.
Sakura abrió los ojos.
Se encontraba en el interior de un auto. Parpadeó viendo el perfil de los rostros de sus padres frente a ella. Entre sus manos vio a Kero. Pero ese sueño era diferente.
Se concentró en sus manos, no eran las de una niña. Sus manos eran las de su versión adulta.
Vio las luces invadir el espacio y Sakura cerró los ojos. Sabía perfectamente lo que ocurriría.
Sintió el auto volcarse, se sintió a sí mima quedar boca abajo, siendo retenida únicamente por el cinturón de seguridad. Aun así, se rehusó a abrir los ojos. A seguir reviviendo los acontecimientos de esa noche una y otra vez en sus sueños. ¿Por qué no podía olvidarlo todo?
"¿Es eso lo que deseas?" escuchó una extraña voz que la sobresaltó. Eso era nuevo.
Sakura abrió los ojos.
Se encontraba fuera del auto, su madre la estaba abrazando. Un hombre se encontraba de pie frente a ellas con los ojos desorbitados, apuntando con un arma hacia ellas.
"¿Deseas olvidar?" repitió la misma voz.
Sakura parpadeó. "¿Puedo … puedo olvidarlo?" preguntó insegura.
"Si lo que deseas es olvidar, yo puedo ayudarte. Puedo hacerte olvidarlo todo. Puedo desaparecer el miedo de tu espíritu, para siempre."
"¿Olvidarlo todo?" preguntó confundida.
El hombre frente a ella disparó. Y en ese mismo instante sintió toda la tensión huir del cuerpo de su madre. Sintió el líquido fluir por su rostro, la sangre de su madre caer sobre ella.
Cerró los ojos, su corazón estrujándose dolorosamente. Sí quería olvidarlo, más que nada deseaba olvidar ese día. Olvidarlo todo…
En su mente aparecieron los rostros de sus padres, el rostro de su hermano…
Había un rostro a un lado, pero no lo podía distinguir bien.
Sakura se concentró únicamente en ese rostro, sentía como si fuera importante recordarlo.
"Puedes olvidar todo, dejar de temer" repitió la voz.
Aun así, pensó que era importante ver el rostro de aquella persona. Intentó tranquilizarse, intentó enfocarse.
Y ahí… poco a poco, como una cortina siendo removida, vio cabellos castaños, vio una boca suave curveándose en una sonrisa, vio una nariz casi recta… vio unos ojos castaños.
Su corazón se saltó un latido.
Vio esos ojos castaños brillar con chispas de color ámbar. Esos hermosos ojos castaños la miraban directamente.
Syaoran.
De pronto recordó. Recordó cuando lo conoció, recordó cuando la besó. Recordó la calidez de su mano, la calidez de su piel.
No…
No quería olvidarlo todo.
Sakura abrió los ojos.
La valentía no era la ausencia del miedo.
La valentía era la fuerza de seguir adelante a pesar de ese miedo.
"No" dijo en voz alta.
Por mucho tiempo deseó olvidar, deseó empujar todos esos sentimientos negativos en el fondo de su mente y esconderlos, olvidarlos.
En su mente vio unos ojos amatistas, unos ojos azules.
No estaba sola.
"No quiero olvidar nada" dijo. "Deseo seguir intentando ser valiente, a su lado."
Sakura vio el cuerpo de su madre tambalearse y caer. El hombre frente a ella volvió a disparar.
Pero no la hirió.
El disparo salió invertido, directo hacia el pecho del hombre.
Una luz la cubrió por unos instantes hasta que en su campo de visión aparecieron dos figuras, tomadas de la mano.
Ante ella se encontraban sus padres, brillantes y sonrientes.
"Lo has comprendido" dijo su madre.
Sakura pasó saliva mientras sentía sus ojos empañarse.
"No temas a tu pasado hija, estoy seguro de que hay muchos recuerdos valiosos que atesoras." Dijo su padre.
Sakura asintió y le sonrió a esa bella imagen de sus padres.
"Los extraño tanto."
Nadeshiko sonrió y se acercó a ella. "Nosotros siempre estaremos contigo Sakura, aquí" dijo señalando a su pecho, a su corazón.
"¿Quién era ese hombre?" preguntó. Ese hombre que provocó el choque del automóvil en el que iban, aquel que les disparó.
Fujitaka avanzó hasta ella. "Él era la reencarnación del hechicero Hitaro" repuso.
"Aun quería venganza" dijo su madre con tristeza. "Su deseo de vengarse lo cegó por completo, en esta vida y en la anterior. ¿Sabes? Es casi imposible destruir el alma de alguien. Las almas pasan por ciclos, pero el círculo casi siempre permanece. Sin embargo, el alma de Hitaro fue destruida esa noche."
Sakura recordó el disparó invertido.
"¿Cómo?" quiso saber.
"Él puso una maldición en tu alma. Al intentar matarte a ti también esa noche, se olvidó de esa maldición. Podríamos decir que su propia maldición te salvó Sakura. Te maldijo a morir sacrificando tu vida por tu ser amado, pero aún no había llegado el momento. Así que su maldición lo atacó, destruyendo su alma."
"Desafortunadamente un pedazo de su alma se pegó a tu corazón" repuso Fujitaka. "Creo que esa parte alimentó tu temor a recordar, de alguna manera."
Nadeshiko asintió. "Es irónico en realidad. Hitaro te odio tanto por arrebatarle la cosa más preciada para él. Sin embargo, él mismo, sin desearlo, te salvó la vida dos veces."
Sakura pensó en el disparo y frunció el ceño. "¿Cuál fue la segunda vez?"
Nadeshiko sonrió. "En el cofre puso la misma enfermedad mágica con la que me envenenó en nuestra vida pasada, por la que morí en esa vida. Pensó que serviría para proteger la espada que usó como ancla, matando a quien abriera el cofre instantáneamente. Pero cuando el cofre se abrió, cuando te interpusiste entre esa energía y Syaoran, tu cuerpo absorbió el impacto, así como el pedazo del alma de Hitaro que había estado cubriendo tu corazón, el cual se rompió."
"Tu cuerpo aún tiene toda la energía maligna que absorbió, así como esa capa rota" dijo Fujitaka. "Pero cuando abras los ojos, cuando aceptes cada recuerdo de tu alma, cuando te aceptes a ti misma, el poder que aún estaba contenido por esa capa dentro de ti despertará. Tu poder eliminará cualquier rastro de oscuridad de tu cuerpo, pequeña Sakura."
Sakura sonrió nostálgica al escuchar a su padre llamarla de esa forma.
Sakura extendió ambas manos hacia sus padres al tiempo que ellos extendían las suyas.
Los tres unidos por sus almas en un instante. La luz se volvió más brillante a su alrededor.
"Los amo" dijo Sakura.
Vio las sonrisas en sus rostros.
Y abrió los ojos.
Tomoyo observaba estupefacta como todo su alrededor fue cubierto por fuego dorado.
Los ojos de Syaoran brillaban como si el mismo fuego dorado que los rodeaba proviniera de su mirada.
Las llamas únicamente le transmitieron calidez, aun a pesar de sentirlas sobre ella, no la quemaban.
Pasaron varios minutos, podía ver la cabeza ensangrentada de Eriol con la luz del fuego, aun así, Eriol no soltaba los hombros de Syaoran frente a él.
El cofre emitió un brillo deslumbrante en un instante y tras ello quedaron en penumbra.
A pesar de que aún estaban prendidas las linternas, el contraste entre la luz que había existido unos segundos antes y la oscuridad que los cubría ahora era enorme.
"Lo lograste" musitó Eriol y Tomoyo pudo percibir de inmediato el agotamiento en su voz.
Vio a Syaoran voltear para pasar un brazo de Eriol por su cuello mientras lo ayudaba a caminar hacia ellas. "Lo logramos."
Tomoyo intentó sonreír cuando llegaron a su lado.
"¿Cómo esta Sakura?" preguntó Syaoran angustiado.
Tomoyo meneó la cabeza. "Aun no despierta, su pulso disminuyó un poco, pero aún está ahí."
Tomoyo miró el rostro pálido de su amiga pasando su mano por su frente, apartando el fleco de sus ojos cerrados.
Los dos hombres se arrodillaron en el piso. Tomoyo sintió la mano de Eriol en su hombro, mientras veía a Syaoran tomar la mano de Sakura.
"Hay una gran cantidad de energía maligna dentro de ella" dijo Eriol.
La frente de Tomoyo se arrugó, angustiada. "Eso quiere decir que …"
No terminó la oración al ver en ese instante los párpados de Sakura moverse.
Syaoran y Eriol se tensaron.
Sakura abrió los ojos.
Una luz turquesa explotó de su pecho transformándose en un color verde que inundó la fosa y salió, cubriendo los árboles del bosque, dirigiéndose hasta las nubes.
Tiñendo el cielo ya oscuro con una aurora esmeralda.
