Y no debe faltar la descarga de responsabilidad oficial. Estos personajes no son míos, pertenecen a la increíble Stephanie Meyer y la historia es de Jeskawood aka Jayeliwood,yo solo traduzco.
Y me faltan palabras para agradecer a quién ha estado conmigo desde el principio y espero que siga estando, corrigiendo mis errores gramaticales y alentándome a seguir. ¡Gracias Erica Castelo, por ser mi beta y mi amiga!
Año Nuevo
"¿Están seguros sobre esto?" Esme preguntó por duodécima vez desde que le dijimos que nos quedaríamos el Año Nuevo. "Quiero decir, sé que quedan algunos boletos. Puedo prestarte algo de ropa—" Sugirió, pero sonreí y sacudí mi cabeza.
Por más divertido que sonara ir a un baile elegante, sabía exactamente qué quería.
Edward y yo, juntos, completamente solos, compartiendo una botella de champán que se estaba enfriando en el refrigerador.
Lo admitiré, soy aburrida. Pero Edward fue el primero en sugerirlo. Los dos estábamos cansados, emocional y físicamente. Ambos necesitábamos un día tranquilo, sobre todo después de hacer un poco más de turismo en las horas de la tarde.
Pero, aun así fue adorable de parte de Esme el proponerlo, aunque ella ya traía puesto su hermoso vestido de seda y Carlisle traía el coche al frente de la casa. Lo habría hecho esperar una hora si pensara que podría conseguir que accediéramos a ir.
"¡Mamá, no! Estamos bien," Edward se echó a reír, rodeándome con su brazo cuando me senté junto a él en el sofá.
"¿Están seguros?" Preguntó, una vez más. Esta vez con un suspiro de pesar.
"Sí," dijimos al mismo tiempo, riéndonos.
"Somos aburridos," dijo Edward, reflejando mis pensamientos de antes. "Además, es nuestro primer Año Nuevo juntos. Quiero hacerlo especial para Bella," él me sonrió, pasando un dedo por mi mejilla. Le sonreí, felizmente estúpida.
Me hacía sentir como si estuviera flotando en las nubes.
"Está bien, bueno, diviértanse," dijo Esme finalmente, besando la cima de nuestras cabezas. En realidad, me gustó la sensación. Me hizo sentir como si fuera parte de su familia.
"No te emborraches demasiado," Edward le dijo, tratando de mantener un rostro serio.
Esme decidió ignorarlo. "Si nos necesitan, el número del hotel en el que vamos a quedarnos está en el refrigerador. También el número de nuestra habitación. Y conocen el número de nuestros móviles…"
Se escuchó una bocina afuera. Edward se rio entre dientes, rodando los ojos. "Mamá, no somos adolescentes. Podemos arreglárnoslas solos. Ve a divertirte, y tampoco te sientas culpable. Sé que así son las cosas. Nosotros tendremos nuestro propio tipo de diversión. ¡Ahora, vete! Antes que papá te deje."
"Bueno, al menos sabes que te ama," me eché a reír cuando la puerta del frente se cerró detrás de Esme. Edward me rodeó con sus brazos, besando levemente mi frente.
"Un poco de más algunas veces. Esto es mucho mejor," murmuró al poner su nariz en mi cabello, inhalando profundamente. "Una encantadora noche a solas con mi chica."
"No sabía que era una chica," bromeé.
"Mi chica. Siempre mía," me dijo, besando la cima de mi cabeza. Suspiré suavemente, inhalando profundamente su aroma almizclado.
Edward pasó sus dedos bajo mi barbilla y llevó mis labios a los suyos, suavemente. Eran maravillosamente tibios y sabían a dulce azucarado, delicioso en mi lengua. Gimió bajito cuando entró a su boca, su mano deslizándose por mi cuello hacia mi hombro.
"¿Es un poco extraño estar besuqueándote en tu casa de la infancia?" Pregunté con silenciosa diversión al dejar un rastro de besos por su mandíbula. Gimió en respuesta, su mano bajando de mi hombro a mi pecho. Solté una risita cuando me apretó un pecho, acercándome con su otra mano.
"Es un poco ardiente," murmuró. "La otra noche cuando nosotros… bueno, estaba algo ebrio, así que en realidad no lo percibí," Edward dijo entre su aliento contra mis labios. "Es una de esas fantasías que no me di cuenta que tenía hasta que la hiciste realidad."
"Tú sí sabes qué decirle a una chica," le dije con una suave carcajada mientras sus labios húmedos subían a mi oído.
"Deberíamos comportarnos, o nunca lograremos llegar a la medianoche," habló suavemente en mi oído.
"No veo algún problema con eso," dije con una risita, besándolo otra vez. Se echó a reír al rodearme con sus brazos, poniéndome sobre su cuerpo al recostarse en el sofá. Suspiré contenta, descansando mi cabeza en su pecho.
"Me encanta esto," le dije bajito.
"También me encanta," dijo, acariciando mi cabello. "Quiero pasar el resto de mi vida justo así."
Me incorporé un poco para mirarlo, sorprendida por su expresión seria. "¿En serio?"
"Si es lo que tú también quieres, sí," dijo, tocando mi nariz. "No voy… a apresurarme como mis padres lo hicieron. O cómo tío Liam. No voy a presionarte cuando sé que no estás del todo lista para tomar esa dirección porque sé que todavía tienes que trabajar en algunas cosas. Amo eso de ti, y lo comprendo porque yo trabajé en mí. Pero, voy a decir esto…" Llevó mi mano izquierda a su boca y besó con dulzura mi dedo anular. "Un día, prometo poner una pieza de linda joyería en este dedo y a romperme el trasero para hacerte feliz el resto de mi vida."
Sentí como si mi rostro fuera a partirse a la mitad por mi amplia sonrisa. "Un día, prometo que haré lo mismo. ¿Y sabes qué? Cuando ambos estemos listos, los dos lo sabremos. Y gracias…"
"¿Por qué?" Preguntó en voz baja, tocando ligeramente mi mejilla.
"Por ser paciente. Por ser bondadoso. Simplemente, por ser tú."
En lugar de decir algo, tiró de mí y me besó nuevamente con firmeza, su mano subiendo a mi nuca para sujetarme como si hubiera alguna otra parte dónde quisiera estar.
Cuando faltaban unos treinta minutos para la medianoche, Edward y yo comenzamos a prepararnos. Su madre fue lo bastante amable para hacernos notar que podíamos ver los fuegos artificiales desde el solario sin enfriarnos, pero aun así decidimos llevarnos una manta. Con la manta cuidadosamente doblada sobre el sofá, sacamos nuestra botella de auténtica champán francesa del refrigerador. La abrí mientras él buscaba las copas, finalmente sacando un par de un peculiar color azul. Y para acompañar nuestras burbujas, teníamos unos excelentes chocolates ingleses.
Faltaban cinco minutos para la medianoche cuando finalmente nos cubrimos con la manta con nuestra bebida espumosa.
"Bella, tengo que decir que este ha sido uno de los mejores y más frustrantes años de mi vida." Me miró con melancolía, sonrojándose de un suave rosa pálido. "Pero, no lo hubiese querido de otra forma."
"Tengo el presentimiento de que el próximo año va a ser aún mejor," le dije sinceramente al subir una pierna a su regazo. Dio un suave suspiro, pasando sus dedos por mi muslo cubierto por mis jeans azules.
"Eso espero, pero incluso si por alguna razón no fuera así… Bella, me siento muy agradecido por este último año. Me has dado muchísimo. Me has dado toda una vida nueva e increíble. Gracias."
No sé qué tiene el Año Nuevo que pone a la gente sentimental, pero me encantó. Cada palabra que dijo me hizo sentir embriagada, intoxicada por su mera presencia. Fue abrumador, y no estaba segura de qué decir en respuesta.
"¿Sabes lo feliz que me haces?" Le dije, acercándome más a él. En realidad, tuve que contener las lágrimas. Estaba estúpidamente emocional, con mis dedos haciéndose nudos en su cuello. "Nunca, jamás, había sido así de feliz en mi vida. Desearía… Dios, desearía haberte conocido cuando tenía veinticinco años. Que pudiera haberte conocido más pronto."
"No era el hombre que soy ahora," dijo, sacudiendo su cabeza y desviando la mirada.
"Pero igual te habría amado."
Edward me acercó para un beso, sus dedos deslizándose bajo mi suéter alrededor de mi cuello. Los fuegos artificiales empezaron a estallar sobre nuestra cabeza como fuertes truenos. Se apartó, mirando brevemente hacia arriba antes de volver a mirarme.
"Feliz Año Nuevo."
"Feliz Año Nuevo," le sonreí en respuesta.
Aunque hubiese preferido que nos besáramos toda la noche, Edward cogió las olvidadas copas de champán y me dio una. "Por todo un nuevo año maravillosamente feliz, lleno de aventuras y diversión."
Nuestras copas chocaron, y los dos bebimos. Levantó una ceja al ver la tonta sonrisa en mi rostro. "¿Qué?"
"Eres cursi, pero me gusta."
"Bueno, siempre y cuando te guste," se echó a reír, terminándose rápidamente el líquido dorado antes de dejar su copa a un lado. "Así que, ya que estoy siendo cursi… ¿por qué no te doy a comer chocolates mientras tú bebes de tu champán y ves los fuegos artificiales?"
"No creo que eso suene cursi para nada," dije entre mi aliento.
"Oh, ¿y cómo suena entonces?"
"Increíblemente romántico y maravilloso, pero falta algo…" Respondí juguetonamente.
"¿Mmm?" Preguntó al mismo tiempo que acariciaba mi muslo más arriba bajo la manta.
"Besos… muchos besos."
"Oh, Dios," dijo bromeando, su acento extremadamente marcado. "Vaya, no nos podemos olvidar de esos, ¿o sí?"
Nos terminamos la botella de champán, pero nos olvidamos de los chocolates. Los besos eran mejores. Pasamos gran parte de la velada besándonos en el solario, mucho después que los juegos artificiales terminaron. Finalmente, nos dirigimos a la cama, donde los fuegos artificiales no terminaron hasta casi el amanecer.
Era una mujer MUY afortunada.
"¡Adivina lo que tengo!" Esme aplaudió emocionada la mañana siguiente después que regresaron de su visita al hotel. Aunque no podía leer lo que estaba impreso en el largo papel blanco, solo podía imaginar que eran boletos de alguna clase. Brevemente me di cuenta que Carlisle tenía los ojos en blanco en el fondo.
"¿Para qué son esos?"
"Bueno, verás," comenzó Esme, con el acento texano prácticamente chorreando de su voz, "Carlisle estaba hablando de llevar a Edward a ver algo estúpido de deportes a un pub esta noche, ya sabes, para pasar algo de tiempo juntos como padre e hijo, ¡así que pensé que tú y yo podríamos ir al teatro! ¡Incluso hay una fiesta después donde se puede conocer al elenco!"
"¿En serio? ¿Qué obra es?"
"¡Hamlet!" Esme chilló, y Carlisle prácticamente se burló. No puede resistirme a preguntar.
"¿Qué?"
"¡Esme ya la ha visto tres veces!" Dijo, sacudiendo su cabeza. "Y no creas que no sé por qué," dijo al pasar, picándole las costillas con fuerza. Ella alejó su mano de un manotazo, sin prestarle un poco de atención.
"¿Por qué?" Dije, mirándola a ella y preguntándome qué demonios estaba pasando.
"Él cree que estoy enamorada de David Tennant."
"¿Y quién es ese exactamente?" Pregunté, aún más confundida. Edward se echó a reír desde su lugar en el sofá.
"David Tennant estuvo en Harry Potter. Y también está en Doctor Who."
"Y no creo, sé que es cierto," Carlisle agregó, sentándose junto a Edward.
Sabía un poco sobre Doctor Who y que era una serie de televisión británica, pero no estaba realmente al tanto de qué se trataba. Tendría que verla una vez que llegara a casa. Sabía que era algo importante, y debía serlo si Esme estaba enamorada de él.
Francamente, me hizo sentir más curiosidad.
"¡Entonces, dispárame si creo que es guapo!" Esme dijo a la defensiva, poniendo sus puños en su cintura.
"¡Parece un loco! Un total y completo lunático," dijo Carlisle, luego se sonrojó en seguida y desvió la mirada. Edward comenzó a reírse y palmeó a su papá en la espalda.
"Aw, estás celoso. Es casi lindo, papá."
Carlisle solo le dio un golpe en la parte de atrás de su cabeza. Edward siguió riéndose alegremente al ver la vergüenza de su padre. En realidad, fue un momento tierno.
"Como sea," dijo Esme después de aclarar su garganta. "Me encantaría llevarte. ¿Quieres ir?"
"¡Como si pudiera perderme algo de Shakespeare!" Me burlé, rodando dramáticamente los ojos. "Eso suena increíble. Creo que es la forma perfecta de pasar el último día en Inglaterra."
"Gracias a Dios, porque no quería ir de nuevo con ella," murmuró Carlisle desde el sofá, con los brazos cruzados sobre su pecho mientras veía la televisión. Esta vez, Esme le dio un golpe juguetonamente en la parte de atrás de su cabeza, pero él solo le sonrió antes de guiñarle un ojo, haciéndola reír como una colegiala.
Me volví a poner mi vestido al estilo de los años sesenta. No había traído mucha ropa conmigo ya que Esme aceptó permitirme usar su lavadora. Concordó en que perder tus maletas era simplemente horrible y que tenía más sentido solo llevar equipaje de mano. Ya había hecho arreglos para enviar todas las cosas que compré mientras estuve aquí, así que no tendría que preocuparme por llevarlas conmigo en el avión.
Ceñí el chal a mi alrededor mientras subíamos los escalones al teatro, un escalofrío sacudiendo mi cuerpo. Echaba de menos tener a Edward conmigo para mantenerme caliente. Había estado con él casi toda una semana y tener que acostumbrarme a que se quedara en su propio departamento no era algo que deseara.
"Entonces, ¿lo has pasado bien en el Reino Unido?… Bueno, aparte de conocer a los locos." Esme me preguntó mientras esperábamos que iniciara el espectáculo.
"Sí, ¿y sabes qué? Ellos no me molestaron. Están amargados y sienten celos."
"Desearía ser una mejor persona," sonrió Esme con suficiencia. "Tienes toda la razón, pero a mí sí me molestaron. Aunque no sabes lo satisfactorio que fue enfrentarlos. Buen Dios, me hicieron enojar más que una vieja gallina mojada."
Me eché a reír, "Te entiendo. De verdad. Mi mamá me hace enojar, pero ellos parecen estar locos. Lamento que tengas que lidiar con eso."
"Bueno, ya no tengo que lidiar con ello. Solo estoy esperando a que mueran para poder bailar sobre sus tumbas con un vestido rojo brillante. Sé que está mal, pero algunas personas—" Sacudió su cabeza furiosamente. "Van a reencarnar como ratas. Con suerte en algún horrible lugar donde haya muchos gatos y serpientes. Y no en un templo de la India dónde adoran a esas malditas cosas."
Solté un resoplido, "Si hay algo de justicia en este mundo, ¿eh?"
"Amén."
Nos reíamos cuando la cortina se levantó pero pronto estábamos perdidas en los ojos tensos y enojados de Hamlet, un hombre que en efecto, parecía un completo lunático como Carlisle lo describió.
Nos perdimos en el mundo de Hamlet y Yorick y Ofelia. De asesinato y odio. De miedo y paranoia.
Puede que pareciera un loco, el actor haciendo el papel de Hamlet, pero lo hizo estupendamente. Aunque, tengo que admitir que cuando Sir Patrick Stewart subió al escenario como su tío, me reí bajito. Cuando Esme me preguntó qué era tan gracioso, solo sacudí la cabeza.
La frase 'A Jean Luc Picard de la nave espacial Enterprise lo nombraron caballero' cruzó por mi mente cada vez que salía al escenario, haciéndome sonreír un poco para mis adentros.
La obra duró un poco más de tres horas y cada minuto fue fantástico. Prácticamente podías sentir la locura y la ira.
Me hacía anhelar aún más el confort de las caricias de Edward.
"¡Tenemos pase tras bastidores!" Dijo Esme después de una atronadora ronda de aplausos que pareció durar una eternidad. Estaba emocionada, dando un suave chillido cuando mostramos nuestros pases al guardia.
Oh sí, alguien estaba ligeramente enamorada. Fue lindo.
Todos los actores estaban en una grande habitación que al parecer vaciaron solo con este propósito. Había camareros con bandejas de bebidas y refrigerios cuando la gente entraba a la habitación. Esme agarró algo de vino para las dos y se dirigió a un tranquilo rincón.
"¡Esto es muy emocionante!" Dijo, mirando a la multitud. Algo se le hizo gracioso, y comenzó a reír bajito.
"¿Qué?"
"Cuando era niña, nunca pensé que podría hacer algo como esto. Era una de diez niños, y aunque mis padres trataron de ofrecernos cultura, no es exactamente lo más fácil de hacer en la parte rural de los Estados Unidos. Pero ahora estoy aquí. He visto más del mundo de lo que alguna vez creí que haría. Pensé que siempre estaría atrapada en Texas. Pero el mundo tiene tanto que ofrecer."
"Es cierto," concordé. "Yo tampoco creí que alguna vez haría algo como esto. Es fantástico. Muchas gracias por permitirme ser parte de ello."
"Carlisle no vendría conmigo otra vez." Sonrió con suficiencia y se encogió de hombros. "De acuerdo. Sí, estoy algo enamorada. Que me demanden. Todos nos enamoramos de celebridades de vez en cuando."
Me eché a reír, sacudiendo mi cabeza al ver su boba expresión. "Bueno, hablando de eso…" Dije, señalando a la multitud de personas. Uno de los cuales era el actor principal de la obra. Esme se sacudió de forma graciosa como si le diera un escalofrío murmurando, 'las cosas que podría hacerle a ese hombre'. "Ve a hablar con él. Tengo mi cámara, y podemos tomar fotos si él lo permite."
Esme se acercó a él nerviosa prácticamente de puntillas mientras unas cuantas personas se alejaban. Ella le sonrió con dulzura, y por supuesto, él le devolvió la sonrisa. Fue bueno que él dijera algo primero, o ella nunca lo habría hecho. Fue educado y divertido y accedió a tomarse fotos.
Se tomó una con un brazo en el hombro de ella y luego otra besando firmemente su mejilla. Esme se sonrojó como una colegiala. Una vez que dejó de estar nerviosa, me empujó en su dirección, para tomarme también una foto.
Afortunadamente, él no hizo ninguna de esas tonterías conmigo. Pudo darse cuenta que yo no era una fan como Esme. Pero, aun así fue amable de su parte darnos gusto.
Y cuando todo terminó, Esme y yo nos miramos la una a la otra, y pude darme cuenta que estábamos pensando exactamente lo mismo.
"¿Quieres que nos encontremos con los chicos?" Le pregunté por sobre la multitud. No había una sola persona ahí que conociera, además de Esme, y no me agradó. Y extrañaba a Edward.
"¡Dios! ¡Sí! Sé dónde están. Vamos a sorprenderlos," dijo, agarrando mi mano.
En el momento que entramos al oscuro pub de deportes, los ojos de Edward se posaron en mí, como si supiera que venía. Una brillante sonrisa se extendió por su rostro, y al instante se la devolví. Carlisle se volvió lentamente para ver lo que estaba viendo Edward y también comenzó a sonreír. Le extendió sus brazos a su esposa, y al instante ella se apresuró hacia ellos, besándolo firmemente en la boca.
Edward me tendió su mano, y la tomé despacio, sonriéndole casi con timidez. Me acercó, besando la cima de mi cabeza con dulzura. "¿Te la pasaste bien?" Me susurró al oído.
"Mm," murmuré, enterrando mi rostro en su pecho. "Sí, pero te eché de menos. ¿Te la estás pasando bien?"
"Mejor ahora que estás aquí."
Sonreí, pasando mis dedos sobre su barbilla antes de aclarar mi garganta. Tuve que recordar que estábamos, de hecho, en público. "Así que, ¿qué deporte están viendo exactamente?" Pregunté.
Se echó a reír, sonrojándose un poco. Estaba confundida hasta que respondió, "¿Me creerías menos hombre si no lo supiera?"
"En lo absoluto," dije con una risita.
"Bueno. Porque no tengo una jodida idea," se echó a reír. "Pero fue agradable estar con papá. Mamá parece estar en las nubes en este momento."
"Sí, recibió un beso de su enamorado," le informé de nuestra velada. Se rio otra vez, y me volví para ver a Carlisle rodando los ojos.
"¿Lo olvidarás ahora?" Le preguntó a su esposa.
Ella sonrió con inocencia, batiendo sus gruesas pestañas rojas. "No prometo nada."
"Eso es lo que pensé," suspiró. "¡Bueno! Estoy algo hambriento. ¿Por qué no vamos a comer a alguna parte? La cena fue hace horas."
De algún modo, pasamos el resto de la noche en un restaurante abierto las veinticuatro horas, hablando prácticamente de todo y nada en absoluto, pero la charla entre nosotros nunca se detuvo. Ellos hablaron de recuerdos y amigos. Navidades del pasado y del futuro. Hablamos del viaje y las cosas que más recordaríamos. Y hablamos sobre lo afortunados que éramos de estar en este momento, en este lugar, con gente tan encantadora.
No volvimos a la casa hasta que el sol empezaba a salir, no que alguien le importara. Nos iríamos más tarde, y dormiríamos en el avión de todos modos. Todos queríamos sacar hasta la última gota de diversión de la visita, y no únicamente Edward y yo.
Pues se acabaron las vacaciones en Londres, ahora vuelven a Estados Unidos y a la rutina de todos los días. ¿Sobrevivirán a estar separados? Por un momento pareció que Edward estaba a punto de proponerle matrimonio, pero es obvio que la quiere porque comprende que aún no está lista. ¿Qué seguirá entonces para nuestra parejita? Ya lo veremos. Espero que hayan disfrutado del capítulo y por supuesto, como siempre estaré esperando sus reviews para saber qué les pareció y qué fue lo que más les gustó. Recuerden que son sus reviews los que mantienen con vida el fandom, los que nos hacen seguir aquí, saber que disfrutan de las historias nos anima a seguir haciendo esto, tanto crear historias como traducirlas a nuestro idioma. Un les cuesta más que unos minutos de su tiempo, escribir unas cuantas palabras y enviar :)
Muchas gracias a quienes dejaron en su review en el capítulo anterior: Sully YM, Flor Montana, Jade HSos, paupau1, Car Cullen Stewart Pattinson, Leah De Call, BereB, aliceforever85, kaja0507, jupy, Vanenaguilar, JessMel, Smedina, Esal, freedom2604, alejandra1987, Tecupi, Bertlin, Aislinn Massi, Manligrez, somas, bealnum, YessyVL13, Ali-Lu Kuran Hale, Gabriela Cullen, Lizdayanna, Vrigny, Adriu, AnnieOR, Rosii, sandy5, Brenda Cullenn, keyra100, miop, Pam Malfoy Black, PRISOL, lagie, Tata XOXO, Lady Grigori, cavendano13, Lectora de Fics, Kriss21, Pili, glow0718, saraipineda44, Liz Vidal, EriCastelo, injoa, tulgarita, patymdn, ariyasy, Valevalverde57, rjnavajas, Say's, lauritacullenswan, Mafer, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el siguiente, ¿cuándo? Depende de USTEDES.
