Cap. 21 Despertar

Todo dolía.

No sabía dónde estaba o cómo había llegado allí, mi única certeza era la agonía en la mayor parte de mi cuerpo.

Tal vez me golpeé la cabeza de alguna manera.

¿Pero por qué tendría que golpearme la cabeza con algo?

Apenas enfocar mi propio nombre era difícil.

Una voz profunda hablaba, sentí que un par de manos callosas sostenían una mía. Eran grandes y temblaban.

¿Quién era esa persona? Algo dentro deseaba enfocar una cara o un nombre.

Era demasiado para mi mente borrosa. Intenté respirar aún con el dolor, era extraño, como si algo obstruyera mi garganta.

Debía irse, ¿Cómo se supone que alguien respirara así?

La voz grave parecía frenética, pero no entendía nada y apenar abrir un poco los ojos, la luz cegadora del lugar fue demasiado.

Comencé a retorcerme, sentía que si no respiraba al siguiente segundo moriría asfixiado.

Otras voces entraron en mi área de audición.

No estoy seguro de que paso después.

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Oo

La segunda vez que recuperé un poco la conciencia me encontraba solo donde sea que estuviera. Algo en mi interior seguía negándose a hacer un esfuerzo más allá de respirar.

Ahora estaba por mi cuenta, no recordaba del todo lo que pasó la primera vez, pero la sensación de ahogamiento y de tener algo en la garganta se fue. Mis pulmones estaban bien al menos, había algunos sonidos constantes en el lugar, no sentía del todo mi cuerpo.

Cuando reuní la fuerza suficiente para levantar mis párpados, me di cuenta que la habitación estaba oscura, sólo unas leves luces afuera. Suspiré de alivio, ya que mis ojos se pudieron adaptar mejor a mi entorno.

Tardé tiempo en racionalizar que donde me encontraba era una cama de hospital, un reloj digital en la pared marcaba la hora, pero no podía enfocarme demasiado en las cosas a mí alrededor.

Pero vi un sillón con un par de almohadas y una cobija cerca de mi cama.

¿Quién dormiría allí?, ¿Y dónde estaba esa persona?

Enseguida me reproché acerca de lo idiota que se escuchaba eso en mi cabeza.

Probablemente eran los medicamentos que me estuvieran dando. Sufría algo lo suficientemente grave como para tener algo que ayudara a respirar, y la falta de tacto o cualquier conciencia de mis extremidades me avisaba que seguramente me mantenían dormido por las heridas que haya tenido.

Hubo un sonido en la puerta cercana que probablemente era el baño.

La persona que estuvo en el sillón se encontraba en allí entonces.

Debería tratar de mantener la conciencia un poco más, al menos para mostrar que ahora mantenía entreabiertos los ojos y podía reconocer que estaba en un hospital.

Soy Hipo Haddock…

Y aparentemente mi cerebro no podía hacer más que eso por ahora.

Cuando la figura salió del baño rebelando a un hombre fornido y pelirrojo con una barba descuidada reconocí a mi padre.

¿Cuál era su nombre? Obviamente tenía su apellido.

Padre, no me debiste dejar hacer lo que sea que me llevó a estar aquí, intenté bromear para mí mismo.

Lo más probable es que fue algún accidente desafortunado. En medio de la falta de luz, él no notó que yo estaba medio consiente.

Pero quería volver a dormir, a pesar de no saber cuánto tenía haciéndolo.

La próxima vez intentaría hablar o mantenerme más tiempo despierto, lo prometo papá.

Sería demasiado vergonzoso hablarle cuando ni siquiera podía enfocar su primer nombre.

Esperaba que él pudiera descansar lo suficiente también.

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Oo

Esta vez no estaba mi padre, sino mi prima, Mala.

Cuando se dio cuenta que abrí por completo los ojos sonrió aliviada.

— De verdad, no sabes cuán preocupados estábamos todos por ti. Incluso el tío Sten* tuvo que sacar a la fuerza a tu padre.

Fue la primera frase que capté viniendo de ella, yo intenté responder pero mis cuerdas vocales aún no respondían, se sentía como lija en mi garganta.

— Cierto, deberías tomar un poco de agua, llamaré al tío Stoik para informarle que ya estás despierto.

Luego de ayudarme a beber de una botella y un abrazo ligero al lado de una pequeña sonrisa alentadora, salió de la habitación.

El agua alivió el ardor pero seguía sin comprender nada, no sentía mucho de mis extremidades en el momento.

Agradecía que ahora al menos estaba más consiente de todo, lo cierto era que no quería intentar hablar aún, quién sabe el sonido que haría antes de hacer una frase coherente.

Muy pronto regresó Mala, sostuvo mi mano luego de informarme que mi padre estaba en camino. Era bueno saber que mis otros familiares lo apoyaron en esto, sin mamá las cosas eran más difíciles para él, debía trabajar después de todo, no tenía idea de cuando he pasado aquí pero seguramente fue más de un par de días.

Ni siquiera quería enfocarme en el resto de mi cuerpo, parecía demasiado esfuerzo.

Ella se veía realmente preocupada, me pregunté que tan mal estaría para causar esa reacción.

¿Cómo estaría mi padre?

¿Y mis amigos…?

Decidí no seguir ese tren de pensamientos, primero debía averiguar que pasó y cómo. También el tiempo que pasó.

— Ma…

Tan sólo decir la primera sílaba de su nombre salió entrecortado y muy grave. Uugh, esto era demasiado difícil.

— Te diría de traerte algo para escribir, pero no te ves con fuerzas ni de sentarte todavía… ¿Qué tal está lo demás?

Le di un leve encogimiento de hombros, no quería enfocarme en nada en realidad.

Seguramente no moría de dolor gracias a lo que sea que tuviera en mis venas, ¿Cómo se llamaba? Parecía un nombre de mujer…

¿Atanasia?

¿Anastasia?

Cierto, ¡Anestesia!

Fortuna mía de nacer en este siglo.

Escuché un leve suspiro, seguramente me estaba yendo a mis pensamientos más de lo normal. Agradecía que ella me siguiera hablando para traerme de nuevo a la realidad.

— El médico vendrá a hablar contigo en cuanto llegue tu papá… para revisarte y todo eso.

Le devolví la mirada e intenté sonreír un poco de forma tranquilizadora, ella llevó su mano libre a mi cabello acomodando mis mechones rebeldes.

— Todo estará bien, ¿sí? Estamos contigo, incluso tus amigos, aunque no puedan venir a verte aún. —Mala no era pariente sanguínea de mi madre, pero algo me decía que seguramente la misma comodidad que sentía ahora la habría proporcionado ella.

Asentí un poco, por la ventana entraba algo de aire.

Creo que había hecho algunos planes antes de lo que sea que me sucedió. Ahora que tenía vida social y ocurría algo así.

Acababa de recuperar la conciencia y no veía la hora de levantarme de allí. Sería una recuperación aburrida sin duda.

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Oo

Tal vez debí quedarme dormido más tiempo.

Fue como si el aire saliera de mis pulmones, Mala no había soltado mi mano y papá me abrazaba de lado. El médico seguía explicando cosas pero yo escuchaba sin comprender realmente las palabras.

Ahora era evidente la ausencia de la mitad de una de mis piernas, había quedado entreverada con la moto, un camión grande al parecer.

Fue un milagro que sobreviviera, tuve mucha pérdida de sangre.

Más allá de eso no tenía idea.

En algún momento mis ojos se llenaron de lágrimas y un sollozo silencioso salió de mis labios. Ellos estaban allí para intentar sostenerme.

No podría hacerlo por mí mismo nunca más al parecer.

Supuse que el médico se fue, cuando desapareció la tercera voz de la habitación. No sabía si quería estar solo y enrollarme en las mantas para no enfrentar el mundo o sí deseaba la comodidad de mi familia.

— Hijo…superarás esto, lo sé, tienes la fuerza de voluntad y entereza de tu madre, y estás aquí con nosotros que es lo más importante.

Cuando me calme luego de lo que parecieron horas, el gran Stoik Haddock me dijo la frase más alentadora y cariñosa que podía recordar desde hace años. Me alegraba realmente…pero mi cuerpo no parecía procesar sentimientos positivos.

La enfermera trajo comida, pero no la toque en lo absoluto, me daba nauseas de mirarla. Ahora tenía menos determinación a reunir la energía suficiente para levantar mis brazos.

No deseaba pensar en la pierna y media con la que tendría que vivir ahora.

Quise llorar y gritar, enojarme por el hombre que me arrolló, aunque al parecer tampoco fue su culpa, no entendía los detalles, y también algo de que estaba ayudando con los gastos.

"Nunca tendrás que verlo hijo, no te preocupes por eso…"

Fue lo que dijo papá.

Dios, últimamente deje de llamarlo solamente "padre" de manera distante. Decidí creerle porque ni siquiera sabía cuándo superaría lo de mi pierna.

Si es que lo hacía…

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Oo

Un par de días después seguía sin hablar demasiado, prefería dormir la mayor parte del tiempo para no enfocarme en el dolor y la sensación fantasma, como si aún tuviese mi pierna entera.

Mala me prestó su celular, el mío quedó hecho trizas y la extrema amabilidad de ella la llevó a pasarle su número a mis amigos para que se contactaran y pudieran recibir noticias, había suficientes mensajes para que me llevara un par de horas leerlos o más, no tenía ningún ánimo y me aproveché un poco más pidiéndole que les dijera a todos que estaba más consiente, pero que no me sentía aún del todo bien para recibir visitas.

Había superado mi fase de sollozo, ahora era como una ira que estaba guardada debajo de mi piel. No estaba seguro hacia qué cosa estaba dirigidos esos sentimientos exactamente.

Gobber pasaba también un poco cada día, me hablaba de sus proyectos y de su pie faltante, aunque la forma que lo perdió fue distinta a la mía, era una historia que ya había escuchado cuando era niño, pero ahora que me identificaba, lo único que pude hacer es llorar. Agradecía realmente tener a alguien que pasó por lo mismo dándome su apoyo.

Habló de Toothless y cómo él se la pasaba en la puerta, aparentemente estaba esperando por mí, se la pasaba muy inquieto desde que tenía días sin verme; pero confiaba en Gobber para cuidarlo bien.

Fue el quinto día después de la noticia que estalle.

Tenía que ver a un psicólogo pronto, pero ni siquiera tenía ganas de hablar de todo el problema aún, apenas lograba conseguir la energía para comer y poner atención a quienes se quedaban conmigo en la habitación.

Él no había ido el día anterior, aparentemente una emergencia lo dejó ocupado todo el día y cuando terminó, el horario de visitas había terminado, mi tío le dijo que descansara en casa, una noche por mi cuenta no sucedería nada, estuve de acuerdo con él.

El día fue tranquilo y agradecía algo de soledad, sentía ganas de patear o golpear algo, era frustrante ni siquiera poder ir al baño por mi cuenta y cada pequeño disgusto se fue acumulando.

Cuando llegó la terapeuta no abrí la boca y su tono de voz me parecía condescendiente y lastimero. Tal vez fue mi imaginación y ella estaba hablando normal conmigo.

Simplemente fue un mal día y terminé gritándole para que saliera de la habitación.

Probablemente tendría que pedir disculpas después, pero estaba tan molesto con todo. Fue demasiado distinto a cuando hablé con Gobber, confiaba en él y sabía que me comprendía en la situación, en el hospital consideraban que era mejor comenzar a hablar con alguien fuera de mi círculo social, ayudaría a que pudiera desahogarme mejor, pero aún me faltaba tiempo para eso.

Tampoco quería ver a mis amigos, para no causarles más preocupación y que no tuviesen que lidiar con mi temperamento ambivalente. Pero otra parte dentro decía que ver más caras conocidas ayudaría.

— Hipo, ella no tiene la culpa, sólo está haciendo su trabajo, intenta ayudar.

— Y yo no quiero su ayuda ahora, todavía sigo procesando la noticia, ya sé que fue un accidente grave, que casi muero, pero no lo recuerdo, me levanté normalmente y después me enteré que estoy incompleto ahora, no necesito que una extraña señale lo que ya sé.

Lo dije apenas tomando aire para respirar, agitado, trate de recuperar el aliento.

— Espero te disculpes con ella después, ella aun así vendrá en unos días… trata de hablar un poco con ella, sé que hay cosas que no querrás decirnos hijo.

Estaba siendo muy paciente y casi deseé alguna de nuestras disputas habituales por desacuerdos. Me mordí la lengua, callando un comentario mordaz, ya había sido suficientemente malo mi actitud con la mujer, no quería ser un completo idiota con todo el mundo.

Eso no impidió que no respondiera y volteara la mirada a otro lado.

— Si me haya quedado ese día en casa…

— Fue un accidente, nunca podrías haberlo previsto.

Apreté mis manos en puños, la garganta la sentía cerrada y mi ceño no dejaba de estar fruncido. Comencé a golpear la cama, mis brazos estaban mayormente bien, deseaba sentir algo, cualquier cosa y no enfocarme en todo lo que pasaba.

Detuvo mis puños, estaban blancos, mis uñas muy marcadas en mis palmas.

— Te lastimarás más.

Lo volteé a ver con los dientes rechinando. En mi mente maldije mi despreocupación, a la motocicleta, o que sea que falló en el carro del otro conductor e incluso al clima que estaba perfecto afuera.

Se suponía que en este verano le diría a Astrid lo que sentía, íbamos a volver a salir a divertirnos, esta vez incluso con un grupo completo de amigos…

Pero nada de eso sucedería, ni siquiera recordaba cuando dijeron que duraba una rehabilitación, ni siquiera quería pensar en lo que costaba todo y la prótesis que necesitaría.

— No me importa lastimarme más papá, ya perdí una pierna, unos rasguños en mis palmas es poco, ¿no?

El buscó con su mirada mis ojos, luego de un momento, habló de nuevo, sin soltar mis muñecas.

— Es mi responsabilidad protegerte Hipo, cuando me dijeron que debía tomar una decisión importante para que vivieras… el que perdieras una pierna parecía poco, no se podía hacer nada más para salvarla, morirías al anochecer sino había amputación, lo siento Hipo, de verdad. — sus ojos tenían lágrimas no derramadas. — No podía perderte a ti también, eres lo más importante en mi vida y quiero que te quede claro eso y si tengo que empezar a vivir otra parte de mi vida aquí mientras mejoras es una pequeña cosa por el precio de que mi niño este respirando.

Luego de eso me abrazó fuerte, mientras lloraba, él lo estaba soportando sobre su espalda también, en otro día habría llorado con él, pero en ese momento solo pude abrazarlo como pude, él era enorme, por algo decían que me parecía más a mamá.

Mi mente, antes siempre activa no pudo procesar nada para decirle, unas cuantas palabras que no sentía en el momento no podrían reparar la culpa que el sentía, su preocupación y dolor.

Tendríamos que superarlo.

Al final, cuando se alejó y se limpiaba la nariz le agradecí y le dije cuanto lo quería. A veces se olvidaba decirlo, aunque si haya muerto, al menos me habría ido sabiendo que las cosas mejoraron entre nosotros.

No éramos mucho de ese tipo de cosas, pero él dijo que seguramente mamá estuvo allí para evitar que muriera y sostener la entereza de papá y que el tomara esa decisión en un momento.

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*Sten: El nombre que le di al padre de Patán.

Así que… ¡Felices fiestas! Espero hayan tenido un buen año y que el próximo sea aún mejor.

A quienes aún lean esto les mando un gran abrazo, gracias por tomarse el tiempo de leer este fanfic tan esporádico. El siguiente será desde el punto de vista de Astrid.

Bueno, obviamente no soy psicóloga, pero lo de la película aunque fuese en un lugar donde están relativamente acostumbrados a ver personas sin un miembro por ser guerreros no es una situación tan tranquila de: hoy desperté con una pierna prostética, bueno, a seguir viviendo.

Los siguientes capítulos serán muy cargados de emociones y espero que realmente les agrade y les conmuevan los sentimientos, nuestro pobre Hipo está sufriendo, pero tiene personas que lo aman a su lado para darle apoyo.