Los personajes de Twilight no son míos sino de Stephenie Meyer, yo solo me divierto un poco con ellos.


Capítulo beteado por Yanina Barboza, beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite fanfiction)


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Capítulo 33

Bella había pasado los primeros tres días en cama, ni las niñas ni Edward le habían permitido levantarse más que para ir al baño, le habían llevado la comida hasta la cama, le esponjaron las almohadas, incluso Edward la había ayudado con el baño, sin poder llevarlo a más, pues el médico les había recomendado no tener actividad sexual hasta que le quitaran los puntos, además de que Hailey estaba permanentemente junto a ella.

Tanya tampoco se marchó, se había instalado en casa de Rosalie hasta nuevo aviso, se había llevado a Nessa con ella, intentó hacerlo con Tamara, pero no lo había logrado, Tamara se había negado a ir sin importar que Tanya le dijera que solo sería por la noche y para ayudar a que Edward y Bella tuvieran menos de lo que preocuparse.

Bella ni siquiera se atrevió a hablar al ver a Tamara tan enojada.

Yo no soy una molestia, puedo ayudar con mis hermanas y a Bella le agrada pasar tiempo conmigo.

Tanya se había presentado cada día para llevar a las niñas al colegio y a sus prácticas cada vez que Edward no podía, además se había encargado de llevar a Chanel y Gucci a pasear en compañía de las gemelas. También había estado de acuerdo con mantenerla en cama, tampoco ayudó que su papi y Sue decidieran conducir cada tarde a Seattle para cenar y ayudar a llevar a las niñas a la cama. Sue había parecido misteriosa, incluso Angela lo pareció intentando hablar a mil por hora de cosas sin sentido, y aunque intentó sacarle información a Sophie no logró nada, la niña solo le sonreía sin ninguna intención de revelarle lo que sabía.

Así que pasó tres largos días viendo como todos la atendían y le guardaban secretos, cosa que no le gustaba ni un poco.

Pero por fin había logrado que desistieran de sobreprotegerla y estaba en la sala, aunque Edward la había bajado en brazos… si era sincera, le había gustado que lo hiciera, era una mujer fuerte, independiente y segura de sí misma, pero la niña consentida que vivía dentro de ella ganaba muchas veces.

Solo habían pasado unos cuantos minutos cuando el timbre sonó de manera estridente, ni siquiera le habían dejado disfrutar de un momento de besuqueo con Edward. Las gemelas estaban preparándose para cuando Tanya las recogiera para llevarlas a su clase de natación, Tamara estaba con Angela pues había tenido un ensayo más temprano junto con Sophie, y Hailey y Gretchen tampoco estaban en casa, así que era lo más cercano a estar solos.

Pero ahora, quien fuera que los visitaba, había arruinado el momento de Bella de intentar que Edward viera que estaba bien y que podía regresar al trabajo, para de una vez descubrir lo que fuera que Angela le estaba escondiendo.

Edward la dejó en el sofá con una manta cubriendo sus piernas y fue a atender las visitas, Bella escuchó a las gemelas corriendo, quizás suponiendo que se trataba de Tanya.

—¡Abuelito Charlie!

Bella frunció el ceño, se suponía que su papi estaría trabajando, incluso Sue le había dicho la noche anterior que pasaría la mayor parte del día resolviendo asuntos de la boda.

Estaba preparada para ver a su papi, incluso a Sue, pero no estaba preparada para que la cabellera color caramelo se lanzara hacia ella.

—Mi pobre niñita, mi pobre, pobre niñita —gimoteaba Esme manteniéndola pegada a su pecho.

Bella estaba segura que los operados pechos de Esme la iban a dejar sin respirar, ni siquiera sabía qué hacía ahí ni por qué su papi y Sue la habían llevado.

Su papi apareció junto a las gemelas y Sue, parecía dividirse entre avergonzado, divertido y quizás un poco arrepentido, Sue junto a él no estaba nada contenta, pero intentaba mantener la compostura.

Después de todo, Esme había ido por ella, pero los celos eran los celos, Bella los entendía a la perfección.

»Mi niñita —le besó repetidas veces las mejillas—, sabes que yo hubiera ido inmediatamente y nunca me hubiera alejado de tu lado, si tan solo "alguien" se hubiera dignado a llamarme.

Bella suprimió la risa al igual que las gemelas. Amaba a Esme demasiado y amaba aún más cuando su instinto maternal —ese que salía pocas veces a la luz— se apoderaba de ella, pero solía exagerar al extremo muchas veces.

—Estoy bien, el médico dijo que no era una herida grave.

—¿Estás segura? Porque salí en algún momento con un traumatólogo, vive en Nueva York, pero apuesto que lo puedo hacer venir aquí y revisarte, solo para asegurarnos.

—No creo que sea necesario.

—Está bien, pero ¿qué hay sobre el edificio?

—Me he hecho cargo —intervino Edward sentado junto a Sue—, mi abogado está resolviendo la parte de la indemnización.

—De acuerdo, pero avísame si necesitan ayuda porque…

—No vas a llamar a tu ex marido, Esme —declaró Charlie—, no puedes simplemente levantar el teléfono y creer que todos acudirán a tu llamado.

—Sí, puedo, ¿acaso no fue lo que hice contigo?

—Yo…

—Suficiente los dos —dijo Edward—, Bella sigue delicada y lo último que quiero es llevarla a Emergencias porque la hicieron estresarse.

Bella sonrió y le guiñó el ojo a Edward, agradecía que los silenciara pues cuando Esme y su papi discutían no había manera de detenerlos, por esa razón su relación nunca había florecido, las discusiones eran muy frecuentes.

—Muy bien —aceptó Esme—, pero sigo molesta porque no me avisaron que Bella estaba en el hospital, mi pobre chiquita estaba sin mí y tuve que enterarme el día de ayer porque me topé con Martha quien hablaba de la so… ¡Sue!, ¿cómo van los preparativos de la boda?

—Espera, ¿tú sabes lo que me están ocultando?

—No se dé qué me hablas.

—¡Esme!

—Estás muy pálida, cariño —continuó hablando como si Bella no hubiera pronunciado palabra—, creo que necesitamos cambiar tu base.

—No me vengas con eso.

—¿Te conté del enorme lipoma que revisé hace dos semanas?

—Edward, llévatelos, no quiero verlos aquí —protestó cruzándose de brazos.

—No te pongas melodramática, mi cielito —habló Esme tomándola del rostro—, que yo vine aquí por ti, pediré una deliciosa pasta, no te han prohibido los carbohidratos, ¿verdad? Porque si es así quizás deba ordenar otra cosa.

—No me han prohibido nada.

—Bien, bien, ¿ordeno para todos? Porque el día de hoy seré tu enfermera, una mucho más linda que cualquiera que hayas tenido.

—Creo que mis niñas son bastante lindas.

—No puedo pelear contra ellas, pero sí puedo afirmar que seré la enfermera adulta más linda que hayas tenido.

La puerta abriéndose silenció a todos, solo había una persona además de Edward y Bella que tenía las llaves de la casa, las gemelas se levantaron y corrieran hacia Carlisle que llegaba acompañado de Hailey y Gretchen, quien lo había convencido de llevarla al parque y enseñarle a andar en patines.

Carlisle entró a la sala con las gemelas detrás de él sosteniendo una bolsa de caramelos, pero se quedó de piedra con el ramo de flores en las manos, Gretchen apareció después y corrió hacia Bella con un conejo de peluche entre sus manos, y Hailey se acercó con una caja de chocolates que peleaba por abrir.

—Pala ti, mami —habló Gretchen de pie frente a ella—, pala que seas más feliz viviendo con nosotlas, polque yo soy muy feliz teniéndote aquí todos los días.

—Muchas gracias, mi conejita, pero ya soy feliz teniéndote y viendo tu bonita carita cada día y a todas horas.

La besó y sentó sobre su regazo, Esme suspiró enternecida.

—Son un par de dulzuras ustedes dos. —Apartó el mechón que cubría su rostro antes de reparar en Carlisle. Bella apenas pudo sostenerse por el aventón que le dio Esme al ponerse de pie, ¿dónde quedaba su devota enfermera?—.Yo ya te había visto, ¿eres el abuelo de las niñas de mi Bella? Tú y yo tenemos que hablar, apuesto a que te llamaron primero a ti que a mí. —Entrelazó su brazo con el de Carlisle—. ¿Esas flores son para Bella o para mí, guapo?

Carlisle abría y cerraba la boca sin poder pronunciar palabra, Bella ya conocía esa expresión, era la reacción que Esme causaba en los hombres, pero en Carlisle llegaba a un nivel aún más alto.

Bella había visto fotos de la madre de Edward, y aunque era una mujer muy guapa, Esme tenía una personalidad completamente distinta, Edward le había dicho que solo vio a su madre un puñado de veces desde que se marchó de casa, pero una de las cualidades que destacaba era lo fría que podía llegar a ser, Esme era completamente distinta.

Esme nunca se iba por las ramas, tomaba lo que quería ya sea que estuvieras dispuesto a cooperar o no.

Y lo que ahora quería era a Carlisle.

»Me encantan los girasoles, aunque soy más una chica de tulipanes y rosas —tomó las flores entre sus manos, las flores que de hecho eran para Bella—, para que lo tengas en cuenta la próxima vez, quizás para nuestra primera cita. Ahora llévame por un jugo, un refresco o una copa de vino, que aquí nadie me ha invitado nada.

Esme se llevó a Carlisle lejos de la sala en donde todos se encontraban.

—¿Ella acaba de...?

—Sí, Sue, Esme lo acaba de hacer —continuó Bella—, y ya que tú sigues aquí, necesito que me digas qué es lo que me están escondiendo.

—Charlie y yo tenemos que irnos. —Se puso de pie jalando a Charlie—. Nenas, tienen que ir a Forks, he preparado una habitación para ustedes, además puedo enseñarles a limpiar un pescado, su madre ni siquiera lo intentó.

—No intentes cambiar de tema, Sue.

—Vamos, Charlie, Esme ya me hizo perder mucho tiempo, aunque siempre es un placer verte, Bella.

Recibió los besos de Sue y su papi antes de que la dejaran sola en la sala con las gemelas, Gretchen, Hailey y Edward.

—¿Ustedes…?

Las niñas huyeron de la habitación, dejándola sola con Edward y Hailey, que estaba más entretenida intentando abrir la caja de chocolates.

—¿Amor…?

—Tengo que llamar a Tanya para saber por qué tarda tanto en llegar, las gemelas llegarán tarde a su clase y eso no está nada bien.

Bella se quedó sola con Hailey, quien le entregó la caja para que la abriera.

—Tú tienes algo que decirme, ¿verdad?

—Amo, mami, amo mu, mu.

Bella sonrió, no era lo que quería, pero escuchar que Hailey la amaba mucho, mucho, era suficiente por el momento.

...

Vivir con un guardarropa limitado le era prácticamente imposible, la primera semana, ya que no abandonó la casa, vistió los pijamas de Edward, una vez regresó a su rutina normal, agradeció haber dejado ropa en casa de Edward pues tuvo algo para usar y poder ir al centro comercial a comprar una que otra prenda.

Angela le había regalado algunas prendas, pero eso no evitaba que siguiera pensando que algo ocultaba, si se trataba de que seguía acostándose con Jasper y que de hecho su relación estaba mejorando, no tenía por qué ocultarlo, Sophie le había dicho que Jazzie las visitaba seguido y jugaba con ella antes de tener que irse a la cama.

Sue también había sido una constante en su día a día, Bella había pensado que sería Esme quien la visitaría más seguido y le ayudaría a recuperar su guardarropa, pero debió suponer que estaría ocupada con su nueva conquista, mejor conocido como su suegro.

Ahora tenía a Sue en casa nuevamente, se había acostumbrado mucho a ella, y por suerte no había llevado a Leah, lo cual agradecía bastante; además tenerla en casa significaba que las niñas comerían comida casera, una buena comida casera y no la congelada que ella y Tanya les daban.

—Te tengo un regalo —dijo Sue después de regresar de su auto.

Bella estaba terminando de limpiar a Gretchen y Hailey después de comer, las gemelas seguían en la mesa sin tener la oportunidad de deshacerse de los vegetales en su plato mientras que Tamara estaba terminando con el postre, aunque amaba a sus niñas y lo fácil que era controlar a las cinco, extrañaba demasiado a Nessa, era su sexta niña que complementaba su día, le había explicado que no estaba molesta, no aprobaba que tomara el teléfono de Edward sin permiso, pero no la culpaba ni resentía nada de lo ocurrido, mucho menos quería que ella se sintiera culpable, sin embargo se negaba a regresar a casa, seguía con Tanya, quien tampoco tenía fecha para irse, así que solo le quedaba esperar a tener a Nessa y abrazarla hasta que entendiera que no la iba a dejar marcharse de su lado.

—Me encantan los regalos.

—Espero que este también lo haga. —Dejó un paquete sobre la mesa causando que las niñas se levantaran para ver más de cerca, aunque Bella era muy permisiva la mayoría de las veces, solo bastó una mirada para que regresaran a sus lugares en la mesa y seguir comiendo sus vegetales—. Lo encontré mientras estaba reordenando la casa y pensé que te gustaría tenerlo, así que decidí mejorarlo solo un poco.

Bella tomó el paquete demasiado pesado y desgarró una parte del papel, los ojos azules de Renée la miraron, rápidamente terminó por arrancar el papel solo para ver a una joven Renée y a ella de la misma edad de Hailey, ambas estaban usando un conjunto blanco y rojo, había sido la última foto que se tomaron juntas, Renée había usado todo su arsenal de maquillaje para que ella no viera su demacrada apariencia, incluso había usado una peluca.

—Ve, ve, ve —pidió Hailey.

Bella la sostuvo en brazos para que viera el marco en donde Sue había puesto la ampliación de la foto original, Gretchen se había subido a la silla, Tamara había abandonado su helado y las gemelas aprovecharon para no comer los vegetales, todas viendo el marco en donde madre e hija sonreían felices.

—¿Io?

—No, mi amor, soy yo, mi mamá y yo. —Sintió un nudo en la garganta—. Gracias, Sue.

Sue le sonrió y se acercó para limpiarle la lágrima que estaba a punto de resbalar por su mejilla.


Hola!

Yanina, muchas gracias por la ayuda con la revisión del capítulo, eres la mejor en el mundo entero.

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