Salimos del hospital, Naruto le envío un mensaje al hokage (todavía me cuesta creer que es Kakashi) para avisarle que Sasuke había despertado.

— ¿A dónde vamos?— ya habíamos cruzado varías esquinas.

— A mi casa, quiero que conozcas a mi hijo— dijo con una gran sonrisa.

— Oh, bien.

Llegamos a la puerta de una gran casa, Naruto entró.

— ¡Estoy en casa!— gritó desde la puerta y se quitó los zapatos.

— Naruto-kun, bienvenido— apareció Hinata.

Ella de veía tan encantadora como siempre.

— Hola— dije saliendo de detrás de Naruto.

— Keke-chan, lo siento, no te vi, hola— dijo Hinata un poco sonrojada.

Ella se acercó a mí y me acarició la... ¿Cabeza?

— Te ves como una niña— dijo Hinata sonriendo— no pude evitarlo.

— Esta bien.

— Eh Hinata, ¿Dónde está el niño?

— Arriba.

Naruto no dijo nada más y salió disparado escaleras arriba.

— Ven, acompañame— dijo ella entrando por la misma puerta de donde salió, la seguí.

Me guío hacía unos muebles que estaban en el comedor, me senté.

— ¿Como está Sasuke-kun?— Hinata se sentó en frente de mí.

— Ya despertó— solo dije.

— Oh, que bueno, mas tarde iré a visitar la casa Uchiha para llevarles algo de comer.— ella me regaló una dulce sonrisa.

Es la persona mas dulce que existe en la tierra.

Luego vi a Naruto entrar con un bebé en brazos, se sentó a mi lado y me acercó al bebé al frente de mi rostro.

— Su nombre es Boruto— dijo Naruto con una sonrisa.

El bebé me miró atentamente, y yo lo miré a él.

Decir que se parece a Naruto queda corto, son idénticos.

— Aghhhh booo— dijo el bebé.

— Hinata, ¿Estás segura de que este bebé salió de ti y no de Naruto?— dije mirándola.

Ella sonrió ante mi comentario.

— A que es el bebé mas lindo del mundo— dijo Naruto colocándoselo en las piernas— ¿A que si bebé?— dijo de una forma extraña.

El bebé lo miró mal.

— El no es tan tonto como tu, si le hablas bien el entiende— mencioné.

El bebe me miró y me regaló una linda sonrisa, solo tenía 2 dientes.

Tenía los ojos más azules que Naruto.

— ¿Lo quieres cargar?— me pregunto Naruto, mirándome.

— No.

— ¿Porque no?— Naruto frunció el ceño.

— No quiero dejarlo caer.

— No te preocupes, no se va a romper, es mi hijo el es fuerte— dijo con una sonrisa.

— Aún así, no quiero.

— Eres una muy mala tía, ¿Acaso no vas a cargar a tus hijos? — el elevava al bebé en el aire y el bebé sonreía.

— Yo no voy a tener hijos, no puedo.

— Dame a Boruto, lo iré a bañar— dijo Hinata cargando al niño, Naruto le sonrió.

Naruto me miró de forma extraña.

— ¿Porqué no puedes?

— Es una larga historia, pero adopté a una niña hace un tiempo— dije encogiéndome de hombros.

Naruto abrió los ojos grandemente.

— ¡Tienes una hija y no dices nada dattebayo!— me gritó— ¿Porqué no la trajiste? ¡Quiero conocerla! ¿Que edad tiene? ¿Cual es su nombre?

Este es el Naruto hiperactivo que conozco.

— Ya ya, no grites. Cálmate.

El se dejó de mover, se había parado para gritarme.

Se volvio a sentar.

— Se llama Natsuya, tiene 6 años...

— ¡Seis años! ¡Y hasta ahora lo dices dattebayo! ¿Por qué no me dijiste la última vez que nos vimos?

— Ya deja de gritarme, no quería decirlo hasta ahora, no la traje por que la quiero alejar lo mas que se pueda del mundo ninja, quiero una vida normal y fuera de peligro para ella, que crezca, que se case a los 30 y me traiga 4 nietos.

— ¿Ella no pregunta por qué su mamá se ve tan joven?— dijo Naruto aguantando la risa.

— Agh, no molestes.

— ¿No quieres que te arregle el jutsu?

— No, déjalo así.

Si me quedo así tal vez Sasuke no se acerque tanto a mí.

Aunque eso no le importó en el hospital.

— Quiero que te mudes aquí, no te quiero lejos— mencionó Naruto a mi lado.

— Oh no no, de eso ni hablar, cabeza hueca— dije parándome— ya me voy, no le comentes a nadie lo de mi hija ¿Ok? Si no quieres que te arranque la lengua— lo miré desafiante.

El se paró y me miró.

— Sigues igual de amargada, Keke-chan— dijo abrazándome de repente y alzándome.

— Bájame— le dije irritada.

— Oblígame— dijo con una sonrisa.

Comenzó a dar vueltas en su lugar.

Bien, tu lo pediste.

Use un poco de mi fuerza sobrehumana y le di una ligera patada en la entre pierna, el me soltó inmediatamente y se tiró al piso con sus manos entre las piernas, lágrimas salían de sus ojos.

— Te... te pasas Keke-chan...— dijo con expresión de dolor— yo... quería otro hijo.

— Pues que mal te va.

Después de unos 10 minutos en los que me senté a ver como Naruto se retorcía del dolor, el se paró y se sentó a mi lado.

Hinata apareció entrando.

— He hablando con Sakura-chan, quiere que vayamos a su casa a una cena a celebrar que Sasuke-kun ya está despierto— Hinata me miró— Sakura quiere que asistas, Keke-chan.

— No puedo, ya me voy— dije poniéndome de pie.

Naruto me agarró de la muñeca.

— No, no te vas.

— Naruto...— dije mirándolo mal.

Ya le explique por qué me debo de ir, que no moleste.

Además no quiero ver a Sasuke con su familia, no puedo, no lo tolero.

— Nos debes esto a Sakura-chan y a mí— dijo mirándome de forma severa— solo quédate hasta después de la cena, y despídete correctamente cuando te vayas y te voy a perdonar.

¿Para qué vine?

— Bien... pero solo hasta después de la cena.

— ¡Bien!— gritó con una sonrisa.

— Le avisaré a Sakura-chan— dijo Hinata retirándose.

— Naruto— le llamé.

— ¿Que pasa?

— No vuelvas a mandarme a buscar para resolver tus problemas, idiota.