Los Gaunt
Este capítulo contiene fragmentos del libro "Harry Potter y el Príncipe Mestizo" de J.K. Rowling en la traducción de Gemma Rovira.
En ese momento apareció un segundo Albus Dumbledore bajando las escaleras que conducían al siguiente piso del despacho.
-Mira, ahí estás – dijo Prince riendo.
-Ya. Yo ya estoy acostumbrado, me ha pasado muchas veces. Esta misma mañana me he cruzado aquí conmigo mismo, cuando he terminado con tus amigos para acudir al entrenamiento cuanto antes.
-Vaya, gracias, Albus, por preocuparte así.
-No lo he hecho sólo por proporcionaros protección. También he disfrutado lo mío viéndoos entrenar. Qué bien lo has hecho, Prince, te has ganado a todo el colegio. Me parece que se va a acabar eso de las casas enemigas.
-Ojalá.
El segundo Albus Dumbledore pululó por el despacho durante los siguientes cinco minutos, entrando y saliendo de varias puertas.
("Está terminando de preparar todo para el día que se avecina.")
-Qué fácil, las ocho cuarenta y cinco – continuó Prince – Nos hemos ventilado una lista en veinte minutos, maravilloso. ¿A qué hora hemos salido del Comedor?
-Sobre las nueve y media.
-Vale, lo digo por ver un rato el entrenamiento, nos queda casi una hora todavía. Empecemos con lo espinoso, así si nos ponemos tensos nos relajamos un rato. Son temas muy graves, Albus, te voy avisando – leyó – Información. La primera cuestión ya la puedo tachar, los cinco maléficos camuflados, ya te lo ha contado Remus, trabajo que nos ha quitado.
("Toca hablar del mapa.")
-Gracias por la iniciativa de crear un mapa para ti también, me sentiré mucho más seguro con respecto a Lily cuando lo tengas. Por cierto, una pregunta, ¿aparecerá en él la Sala de Menesteres?
-No.
-¿Y los dormitorios?
-Sólo los de los maléficos, no me gusta inmiscuirme en la privacidad de la gente.
("Bueno, ha contestado con absoluta seguridad, puedo creerlo. El nuestro no aparecerá, pero quizá sí el de Lauren.")
-Por cierto, te aviso que ha quedado en Sly una chica de tu año, la señorita Parkinson – continuó Albus.
("Buf… Lauren.")
-Ya.
-Pero no creo que ella constituya un peligro, está sola contra toda la casa.
("Ya te digo.")
-Entonces no la vigilarás.
-Sólo si tú lo consideras necesario. Es tu compañera de año, la conoces mejor que yo y la tienes más a mano para leerla. ¿Lo haces a los ojos?
("Bien…")
-Sí, y también sin mirar y a cierta distancia.
-¿A qué profundidad?
-Todo lo que no esté ocluido.
-Y comenzaste en diciembre. Vaya trabajo, Prince.
("Vaya trabajo de ella precisamente.")
-Yo me encargaré de ella, Albus, la veo todos los días en clase. Ya la he leído otras veces y es inofensiva. Pienso que se ha quedado simplemente porque quiere acabar sus estudios.
-Está bien. Me parece muy poco ético inmiscuirme en el dormitorio de las chicas. Pero a la menor señal de peligro avísame, si piensa hacerte algo serán pensamientos inmediatos. Cuando pasemos a las enseñanzas para tu protección te explicaré cómo.
("Uf…")
-No va a atreverse a hacer nada, yo voy a estar acompañado continuamente. Todos los buenos de quinto hemos entrenado a fondo, no puede contra cuatro. No te preocupes más por ella, Albus. Dejémosla tranquila, que bastante tiene ya.
-Sí, tienes razón. Además, sus padres sólo son simpatizantes, ninguno de ellos está marcado.
-Sí, lo sabía. La he leído.
-Yo los conocí en el colegio. Eran del mismo año y partir de quinto se hicieron novios y andaban al margen del resto de sangre-puras. Me extrañó cuando supe que se habían unido a la causa de Voldemort.
-Quizá lo hicieron por no ponerse en contra de sus familias y tú mismo lo has dicho, sólo son simpatizantes, no quieren meterse en problemas y menos todavía a su propia hija. Así que no te preocupes más por ella, yo me encargo de mantenerla a raya.
-De acuerdo, Prince, menos trabajo para mí.
("Vale, si no controla sus movimientos, tenemos tres sitios seguros para vernos de noche. Nuestro dormitorio, la Sala de Menesteres y otro Fidelius que pienso conjurar, que tampoco aparece en el mapa.")
-¿Para cuándo tendrás listo el mapa?
-Calculo que una semana y otra para confeccionar uno para ti, quizá menos.
("Wooow… Uno para mí…")
-Además, haré destacar en colores los nombres de los cinco camuflados y de vosotros, para que sean más fáciles de localizar.
("Bien… El de Lauren no.")
-Wow… Yo nunca he visto ese mapa.
-Es una auténtica barbaridad, un trabajo ingente.
-Ya lo imagino. Gracias a Remus de nuevo, es excepcional. Bueno, ahora pongámonos serios, allá voy con lo grave. Cambio de tema por completo, ya no se trata de nuestra seguridad inmediata, sino de la de todo el mundo mágico y probablemente también el muggle. Ya eras profesor en Hogwarts en la época de mi madre, los '40 - Prince miró fijamente al director - ¿Conociste a un alumno llamado Tom Riddle?
("Se ha quedado sin habla, es Voldemort")
-Puedes confiar en mí, Albus, sé muchas cosas que quizá tú no.
Albus tragó saliva.
-Por supuesto que lo conocí.
-Es quien yo pienso, ¿verdad?
("No habla. Me está intentando leer pero no puede.")
-Vale, yo mismo lo diré. Es Voldemort.
Albus bajó la vista.
-Albus, debes confiar en mí. Debemos compartir la información que tenemos cada uno y colaborar en su destrucción, que va a ser muy, muy difícil.
-Sí. Tom Riddle es Voldemort – dijo sin volver a mirarlo.
-No me hubiera hecho falta que me lo confirmaras, pero gracias. Muy bien, seguiré. ¿Sabías que en esa época era un alumno brillante que pertenecía al Club de Eminencias de Slughorn?
-Sí – continuó sin mirarlo.
-Que sepas que simplemente me estás confirmando cosas que ya sé, mi madre coincidió con él en el colegio. ¿Se te ha ocurrido alguna vez leer a Slughorn en relación con Tom Riddle?
-No, no acostumbro leer a mis colegas.
-Pues hace un momento lo has intentado hacer conmigo y ya deberías considerarme un colega. Te voy a revelar información esencial y te la diré de palabra, ocluyo a la perfección, no como Slughorn. Y mejor que no perdamos más tiempo con juegos. De igual a igual.
-De acuerdo, Prince – lo volvió a mirar.
-Muy bien, te cuento el proceso. El verano pasado descubrí en una librería de viejo de Diagon un libro sobre el calendario lunar druida, que incluye rituales a realizar en relación con los árboles sagrados. Lo consulté con mi madre, que me comentó que había un libro sobre el tema en la S.P. cuando ella estudiaba. Realicé un ritual en el equinoccio de otoño y se cumplió lo que demandé en el mismo.
("Muy interesado. En el equinoccio de otoño toca el olivo, que no crece en el Bosque, no sabe que no importa el día del año que lo realices, como me ha contado Lily, que la magia está siempre presente. Pero ya hablaremos de eso en otro momento, ahora voy a lo que voy.")
-Acuciado por defender a Lily de los maléficos Sly, comencé en diciembre a aprender a leer por mí mismo y con su ayuda, robando un libro de la S.P – continuó Prince - Eso ya lo sabes, me lo acabas de comentar.
-Sí.
-Practiqué mucho desde entonces y seguí realizando rituales, en el solsticio de invierno y en mi cumpleaños, en enero. Todo lo que demandaba se iba cumpliendo. A la vuelta de los alumnos por vacaciones, me empleé a fondo en la lectura, también con ayuda de Lily. Pronto conseguí profundizar lo suficiente para buscar y localizar recuerdos profundos y tan interesado en la Magia Druida, decidí intentar leer a Slughorn, que fue profesor de mi madre en aquella época, para localizar dónde se encontraban los libros retirados de la S.P. ¿Me sigues?
-Sí, sí.
-Muy bien, porque va a caer la bomba. Slughorn no conoce el lugar donde se encuentran, pero relacionado con eso, descubrí que había ocultado un libro por su cuenta y riesgo. El recuerdo estaba desdibujado, como si intentara olvidarlo por sí mismo. Se trataba de un libro de Magia Oscura. No aparecía el título, pero sí que lo había escondido en la Sala de Menesteres en su aspecto de almacén. Ya sabes cómo es la Sala de Menesteres en su aspecto de almacén, ¿no?
-Por supuesto que lo sé.
("Como que has estado allí hace poco, en cuanto te diste cuenta que ya no entrenábamos en el Bosque y la habíamos descubierto, para ver si nos habíamos hecho con los libros retirados de la S.P. Te tenemos pillado, Albus, más te vale colaborar.")
-Afortunadamente, sí aparecía el aspecto del armario donde lo ocultó. Enlacé con la motivación que lo había llevado a hacerlo y apareció un recuerdo también fragmentado en el que Tom Riddle le preguntaba tras una reunión de su maldito Club cómo hacerse inmortal y Slughorn le contestaba, el muy bocazas, pero no qué exactamente. ¿Me sigues?
-Por supuesto.
("Expectante, lo tengo en el bolsillo.")
-Ya vas atando cabos, ¿no?
-Sí.
-Pues sigue tú.
-El libro de Magia Oscura que ocultó estaba relacionado con lo que le había respondido a Riddle.
-En efecto.
-Y buscaste el armario durante meses por la Sala.
-Bueno, semanas, me bastó con recorrerla, tenía la imagen mental del mismo. ¿Y sabes lo que encontré?
-No. Por entonces no estudiaba libros de Magia Oscura.
-Pues hay que conocer al enemigo, Albus, por aquella época venciste a Grindelwald. El libro contiene hechizos de todo tipo, crear monstruos, provocar desastres naturales, asesinar de maneras infames. Suerte que al parecer no llegó a tocarlo, increíble que algo así estuviera en la S.P. en los '40, una época oscura. Pero no es eso lo que nos interesa, sino cómo Voldemort se ha hecho inmortal. ¿Sabes lo que es un horrocrux?
-Sí, eso sí. Hubo un mago que dividió su alma en dos muy, muy antiguamente y guardó la mitad en su basilisco. Mientras el basilisco no fuera destruido él viviría.
-Sí, así es. Herpo el loco, aparece también en el libro. Y cómo realizar ese hechizo, que puede hacerse también en objetos. ¿Sabes qué más preguntó Riddle a Slughorn?
("Temeroso. Albus sabe muchas cosas sobre Riddle.")
-No. Dímelo tú.
-Cuántas veces se puede hacer. Y se puede hacer todas las veces que quieras. El alma sigue dividiéndose, en progresión geométrica. En el primer horrocrux, la mitad, en el segundo, la cuarta parte, y así sucesivamente.
Albus dejó caer la cabeza, derrotado. ("Sabe que hay unos cuantos. Rayos… ¿Qué vamos a hacer? Voy a esperar que se recupere.")
Un minuto después Albus volvió a mirarlo, con profunda angustia en los ojos.
-¿Hay alguien más que lo sepa aparte de ti?
("Sí. Lauren, justo de la que tanto desconfiabas hace un rato y que es tu mejor aliada, aunque no te enterarás de ello hasta dentro de más de dos años.")
-No, Albus, nadie más.
-Nadie debe saberlo, podrían desmoralizarse.
-Por supuesto, Albus, eso ya lo he deducido solo.
-Dime, ¿se pueden destruir?
-Sí, se puede.
Albus suspiró, aliviado en parte.
-Vaya peso en el alma debes haber estado cargando.
-Ya te digo. He pasado todo el entrenamiento pensando en ello. Aprovecho para pedirte que le saques a Slughorn de la cabeza lo de pasarse hoy por casa, me va a amargar la noche si lo hace. No sabemos cuántas vidas van a perderse por su culpa.
-Desde luego que lo haré, en cuanto acabemos. Ya inventaré alguna buena excusa y aprovecharé para leerlo más a fondo, a ver si le reveló algo más.
-Muy bien, Albus, eso es colaborar.
("Y ahora que me cuente él, está del talante adecuado, sólo puede confiármelo a mí.")
-Me consta que si eras profesor en aquella época, debías tener calado a Riddle, pues según mi madre, era muy mala persona, muy popular entre los profesores, pero con amigos de los que era el líder, unos matones, y corrían muchos rumores sobre él. ¿Le seguiste la pista cuando salió de Hogwarts? Es por saber cuántos de esos malditos horrocruxes ha creado. Ha tenido treinta años para hacerlo, y a saber dónde están. Te toca, Albus.
Albus suspiró profundamente.
-Cuánta razón tenías al sospechar que nos iba a hacer falta mucho más de cinco horas para hablar. Por supuesto que le seguí la pista y no desde que salió de Hogwarts, si no desde que entró, en el año '38. Ya era profesor de Transformaciones por entonces y fui yo quien se encargó de ir a comunicar su ingreso en el colegio en el orfanato donde vivía.
-Sí, que era huérfano también lo sabía. Se rumoreaba en la época de mi madre.
-Te voy a ir contando todo lo que he averiguado hasta ahora sobre su vida desde el principio, en orden cronológico, comenzando por cómo fue engendrado. Nos va a llevar mucho tiempo.
("Ya sabe que es heredero de Salazar.")
-El que sea necesario, Albus. Usamos el giratiempo durante las horas lectivas y en paz.
-Pero estás a un mes de los TIMOS y te vas a hacer cargo también de los entrenamientos.
-Llevo bien todas las asignaturas excepto Transformaciones. Resistiré. Ahora al menos me he visto descargado de estar pendiente de los maléficos Sly.
-Vaya peso estás cargando sobre tus hombros, sin tener todavía la mayoría de edad.
-Bueno, poco me falta ya. Pero sí, me he hecho adulto de golpe en menos de seis meses.
-Ya lo veo. Tengo parte de la información guardada en forma de recuerdos que pueden visualizarse en el pensadero, así podrás verlos de primera mano – dijo levantándose y dirigiéndose a un armario.
Sacó el pensadero y lo colocó sobre el escritorio, entre ambos. Después se dirigió a una vitrina en la que había numerosos frasquitos de vidrio y cogió uno de ellos.
-El primer recuerdo que voy a mostrarte es de un tal Bob Ogden, que trabajaba para el Departamento de Seguridad Mágica del Ministerio. Falleció hace poco y justo antes de que lo hiciera conseguí que me confiara este recuerdo – dijo mientras sacaba el tapón de corcho del frasquito y vertía en el pensadero el contenido del mismo – Te acompañaré para poder traducirte lo que dicen algunas de las personas que aparecen en él, pues hablan en pársel, idioma que entiendo pero no puedo hablar.
("Ya te digo que es heredero de Salazar, y se ha enterado hace poco. Cuando acabemos con este recuerdo le cuento lo del basilisco. Y si no lo puede hablar a ver cómo hacemos para abrir el cubil. Buaaah…")
-Tú primero – dijo Albus señalándole la vasija.
Prince se puso en pie y se inclinó sobre el recipiente, hundiendo la cara en la sustancia plateada. Sintió sus pies separarse del suelo y empezó a caer por un oscuro torbellino, hasta que aterrizó de pie bajo un sol deslumbrante. Albus ya aterrizaba a su lado.
("Nos encontramos en un camino bordeado de setos. Delante de nosotros hay un mago gordo y bajito, extrañamente vestido con levita y polainas y unas gafas muy gruesas, que está leyendo un poste indicador a la izquierda del camino.
Inmediatamente, echa a andar a buen paso por el mismo.") Lo siguieron, y al pasar por delante del poste, Albus le dijo.
-Fíjate en qué dirección ha tomado.
Prince lo hizo. ("El camino tomado por Ogden indica "Little Hangleton, 1,3 millas.") Siguieron a Ogden por el camino. ("Desciende por la ladera de una colina para desembocar en un amplio valle, en el que se divisa un pueblo. Al otro lado del valle, se distingue una hermosa casa solariega rodeada de césped.") Albus se la indicó.
-La mansión de los Riddle.
Debido a la pronunciada pendiente, Ogden casi trotaba y tuvieron que alargar el paso para seguirlo. Después de una curva a la derecha, vieron a Ogden desaparecer por un hueco en el seto que bordeaba el camino. Fueron tras él por un sendero tortuoso que seguía descendiendo hasta desembocar en un oscuro bosquecillo.
("Ogden se ha detenido y sacado su varita, ante un edificio parcialmente oculto por los árboles, con las paredes recubiertas de musgo y al que faltan numerosas tejas, viéndose las vigas bajo ellas. La vivienda de los Gaunt, empobrecidos.
Se abre una ventana, por la que sale un hilo de vapor o humo. Ogden avanza con cautela y se detiene mirando la puerta de la casa, donde hay clavada una serpiente muerta. Vaya tela. Éstos están muy mal de la cabeza.")
Entonces se oyó un chasquido. ("Un individuo cubierto de harapos ha saltado del árbol más cercano y caído de pie delante de Ogden, que brinca hacia atrás y tropieza al pisarse los faldones de la levita. El individuo sisea. Pársel.")
-Tu presencia no nos es grata – le dijo Albus.
("El hombre lleva la densa mata de pelo muy sucia, faltándole varios dientes y tiene un aspecto aterrador. Ogden retrocede.")
-Buenos días. Me envía el Ministerio de Magia.
("El individuo de nuevo sisea.")
-Tu presencia no nos es grata – repitió Albus.
-Oiga… Lo siento, pero no le entiendo – le contestó Ogden, nervioso.
("El harapiento blande una varita en una mano y un cuchillo manchado de sangre en la otra. Echa a andar hacia Ogden.")
-Mire… - comenzó a hablar, pero se oyó un golpe y cayó al suelo cubriéndose la nariz con las manos, entre sus dedos se escurría una sustancia pringosa y amarillenta.
-¡Morfin! – gritó una voz desde dentro de la casa.
("Un anciano sale de ella a toda prisa y cierra de un portazo, con lo que la serpiente oscila. Es más bajo que el otro y muy desproporcionado, hombros anchos y brazos muy largos y el rostro lleno de arrugas. Se para delante del otro, que ríe a carcajada limpia.")
-Del Ministerio, ¿eh? – dijo, ceñudo.
-¡Correcto! –le replicó Ogden, iracundo, mientras se limpiaba la cara – Y usted es el señor Gaunt, ¿verdad?
("Buah… Lauren es un portento.")
-El mismo. Le ha dado en la cara, ¿no?
-¡Pues sí! – se quejó Ogden.
-Debió advertirnos de su presencia, ¿no cree? – le replicó Gaunt – Esto es una propiedad privada. No puede entrar aquí como si tal cosa y esperar que mi hijo no se defienda.
-¿Que se defienda de qué, si no le importa? – preguntó Ogden mientras se levantaba.
-De entrometidos. De intrusos. De muggles e indeseables.
Ogden interrumpió el flujo de pus que todavía salía de su nariz con un hechizo apuntándose a ella con la varita.
("Gaunt sisea dirigiéndose a su hijo.")
-Entra en casa. No discutas – le dijo Albus.
("Morfin iba a replicar, pero su padre lo amenaza con la mirada, se dirige a la puerta bamboleándose y de nuevo cierra de un portazo.")
-He venido a ver a su hijo, señor Gaunt – explicó Ogden mientras se limpiaba los restos de pus de la levita – Ése era Morfin, ¿verdad?
-Sí, es Morfin – corroboró el anciano, indiferente - ¿Es usted sangre limpia? – retadoramente.
-Eso no viene al caso – repuso Ogden con frialdad.
("Gaunt escudriña al otro y replica en tono ofensivo.")
-Ahora que lo pienso. He visto narices como la suya en el pueblo.
-No lo dudo. Sobre todo si su hijo ha tenido algo que ver. ¿Qué le parece si continuamos esta discusión dentro?
-¿Dentro?
-Sí, señor Gaunt. Ya se lo he dicho. Estoy aquí para hablar de Morfin. Enviamos una lechuza…
-No me interesan las lechuzas. Yo no abro las cartas.
-Entonces no se queje de que sus visitas no le adviertan de su llegada – ásperamente – He venido con motivo de una grave violación de la ley mágica cometida aquí a primera hora de la mañana…
-¡Está bien, está bien! – gritó Gaunt - ¡Entre en la maldita casa! ¡Para lo que le va a servir…!
Siguieron a ambos al interior de la casa. ("Consta de una habitación principal, que sirve de cocina y sala, y en la pared del fondo hay otras dos puertas. Morfin está sentado en un sillón mugriento junto a la chimenea humeante, jugando con una víbora viva, que hace mover entre sus dedos mientras le canturrea siseando.")
-Silba, silba, pequeño reptil, arrástrate por el suelo y pórtate bien con Morfin o te clavo en el alero – tradujo Albus.
("Buf… Está como una cabra. He de hacer un enorme esfuerzo por no reír.")
Algo se movió en un rincón, junto a una de las ventanas, y Prince se volvió hacia allí. ("Hay una chica con un andrajoso vestido, de pie junto a una cocina mugrienta, sobre la que se encuentra una cazuela humeante, manipulando los enseres que hay sobre una estantería.
La hija de los Gaunt, la madre de Voldemort. Tiene el cabello lacio y sin brillo, la cara pálida, feúcha y de facciones toscas y bizca como su hermano. Parece más aseada que los hombres, pero muy desgraciada.")
-Mi hija Mérope – masculló Gaunt a Ogden, que la estaba observando.
-Buenos días – la saludó.
("Ella no responde, se limita a mirar cohibida a su padre. La tienen amedrentada, pobre. Se vuelve de nuevo de espaldas y continúa con lo que estaba haciendo.")
-Bueno, señor Gaunt – dijo Ogden – iré directamente al grano. Tenemos motivos para creer que la pasada madrugada su hijo Morfin realizó magia delante de un muggle.
Se oyó un golpe estrepitoso. Prince se giró hacia allí. ("A Mérope se la ha caído una olla. Gaunt grita siseando.")
-Recógela – dijo Albus.
-Eso es, escarba en el suelo como una repugnante muggle. ¿Para qué tienes la varita, inútil saco de estiércol? – continuó Gaunt en inglés.
-¡Por favor, señor Gaunt! – replicó Ogden, escandalizado.
("Mérope ha recogido la olla, tiene la cara cubierta de manchitas rojas, y se le vuelve a caer. Se apresura a coger su varita, temblando. Apunta a la olla y farfulla un inaudible hechizo, que hace que ruede por el suelo, se golpee contra la pared y se rompa. Buf… Lo que faltaba. Ahora verás…")
Morfin se carcajeó salvajemente y Gaunt gritó.
-¡Arréglala, pedazo de zopenca, arréglala!
("Mérope se apresura casi tropezando, pero antes de que pueda apuntar con su varita Ogden eleva la suya y grita.")
-¡Reparo!
("La olla se arregla al instante. Parece que Gaunt va a reñirlo, pero lo que hace es burlarse de su hija.")
-Tienes suerte de que está aquí este amable caballero del Ministerio, ¿no te parece? Quizá él no tenga nada contra las asquerosas squibs como tú y me libre de ti.
("Sin mirar a nadie y visiblemente agitada, Mérope recoge la olla y la vuelve a colocar en el estante. A continuación se pega a la pared entre la ventana y la cocina, como deseando desaparecer. Vaya tela. No me extraña que escapara de este infierno.")
-Señor Gaunt – continuó Ogden – Como ya le he dicho, el motivo de mi visita…
-¡Ya le he oído! ¿Y qué? – lo cortó Gaunt – Morfin le dio su merecido a un muggle. ¿Qué pasa, eh?
-Morfin ha violado la ley mágica – severamente.
-Morfin ha violado la ley mágica – replicó Gaunt, con retintín.
("Su hijo vuelve a reír a carcajadas.")
-Le dio una lección a un sucio muggle. ¿Es eso ilegal?
-Sí. Me temo que sí – sacó un pequeño rollo de pergamino y lo extendió.
-¿Qué es eso? ¿Su sentencia? – gritó Gaunt alterado.
-Es una citación del Ministerio para una vista…
-¿Una citación? ¡Una citación! ¿Y usted quién se ha creído que es para citar a mi hijo a ninguna parte?
-Soy el jefe del Grupo de Operaciones Mágicas Especiales.
-Y nos considera escoria, ¿verdad? – le espetó avanzando hacia él señalándole amenazante con el dedo – Una escoria que acudirá corriendo cuando el Ministerio se lo ordene, ¿no es así? ¿Sabe usted con quién está hablando, roñoso sangre sucia?
("Con los herederos de Salazar.")
-Tenía entendido que con el señor Gaunt – respondió Ogden, sin dejarse amedrentar.
-¡Exacto! – rugió haciéndole aparentemente un gesto obsceno con la mano.
("Pero está mostrándole un feo y voluminoso anillo que lleva en el dedo corazón, agitándoselo ante los ojos.")
-Acércate a mirarlo – le dijo Albus.
Prince lo hizo mientras Gaunt continuaba gritando. ("Lleva una gran piedra grabada con un dibujo geométrico. Un círculo inscrito en un triángulo y en el centro una línea vertical.")
-¿Ve esto? ¿Lo ve? ¿Sabe qué es? ¿Sabe de dónde procede? ¡Hace siglos que pertenece a nuestra familia, pues nuestro linaje se remonta a épocas inmemoriales y siempre hemos sido de sangre limpia! ¿Sabe cuánto me han ofrecido por esta joya, con el escudo de armas de los Peverell grabado en esta piedra negra?
("¡Los Peverell! ¡Es la Piedra de la Resurrección! Buaaah…") Prince se apartó.
-Pues no, no lo sé – admitió Ogden, mientras el anillo le pasaba a un centímetro de la nariz – Pero creo que eso no viene a cuento ahora, señor Gaunt. Su hijo ha cometido…
("Gaunt da un alarido de rabia, y volviéndose, se abalanza sobre su hija tirando la mano hacia el cuello de la chica. Qué loco está, la va a matar. No, lo que hace es tomarla por la cadena de oro que llevaba colgada del cuello.")
-¿Ve esto? – bramó agitando un grueso guardapelo, mientras Mérope intentaba respirar.
-¡Sí, ya lo veo! – se apresuró a decir Ogden.
-Fíjate bien en el guardapelo – le dijo Albus.
("Octogonal y de oro. Lleva una ornamentada S.")
-¡Es de Slytherin! – chilló Gaunt - ¡Es de Salazar Slytherin! Somos sus últimos descendientes vivos. ¿Qué me dice ahora, eh?
("Buaaah… Lauren es un portento, lo que daría por estar viendo esto.")
-¡Su hija se ahoga! – gritó Ogden, alarmado.
("Gaunt ya ha soltado a Mérope, que se dirige tambaleándose de nuevo a su rincón, frotándose el cuello y recuperando el resuello. Buf…")
-¡Muy bien! – replicó Gaunt satisfecho - ¡No vuelva a hablarnos como si fuéramos barro de sus zapatos! ¡Procedemos de generaciones y generaciones de sangre limpia, todos magos! ¡Más de lo que usted puede decir, estoy seguro!
("Escupe en el suelo, junto a los pies de Ogden. Morfin vuelve a reír, Mérope sigue callada, acurrucada junto a la ventana con la cara oculta por el pelo.")
-Señor Gaunt - continuó Ogden – Me temo que ni sus antepasados ni los míos tienen nada que ver con el asunto que nos ocupa. He venido a causa de Morfin, de él y del muggle al que agredió esta madrugada. Según nuestras informaciones – dijo leyendo el pergamino – su hijo realizó un embrujo o un maleficio contra el susodicho muggle provocándole una urticaria muy dolorosa.
("Morfin ríe por lo bajo, Gaunt gruñe siseando.")
-Cállate, chico – dijo Albus.
-¿Y qué pasa si lo hizo? – replicó a Ogden, desafiante – Supongo que ya le habrán limpiado la inmunda cara a ese muggle y de paso, la memoria.
-No se trata de eso, señor Gaunt. Fue una agresión sin que mediara provocación contra un indefenso….
-¿Sabe? Nada más verlo me di cuenta que usted era partidario de los muggles – repuso Gaunt con desprecio y volvió a escupir.
-Esta discusión no nos llevará a ninguna parte – replicó Ogden firmemente – Es evidente que su hijo no está arrepentido de sus actos, a juzgar por la actitud que mantiene – volvió a consultar el pergamino – Morfin acudirá a una vista el catorce de septiembre para responder por la acusación de utilizar magia delante de un muggle y provocarle daños físicos y psicológicos a ese mismo mu…
("Se oye un repiqueteo de cascabeles y cascos de caballo, y también risas y voces, procedentes del camino que lleva al pueblo. Gaunt aguza el oído con los ojos muy abiertos. Morfin silba y vuelve la cabeza hacia la ventana abierta y Mérope la levanta, está blanca como la cera.")
-¡Oh, qué monstruosidad! – se oyó una cantarina voz de mujer - ¿Cómo es que tu padre no ha hecho derribar esta casucha, Tom?
-Tom Riddle senior – dijo Albus.
-No es nuestra – se oyó responder una voz masculina – Todo lo que hay al otro lado del valle nos pertenece, pero esta casa es de un viejo vagabundo llamado Gaunt y de sus hijos. El hijo está loco; tendrías que oír las historias que cuentan sobre él en el pueblo…
("Se escucha la risa de la mujer, el repiqueteo se aproxima más. Morfin hace ademán de levantarse del sillón, Gaunt sisea.")
-Quédate sentado – dijo Albus.
-Tom – se oyó a la mujer, ya delante de la casa – Quizá me equivoque, pero creo que alguien ha clavado una serpiente en la puerta.
-¡Vaya, tienes razón! – exclamó el hombre – Debe haber sido el hijo, ya te digo que no está bien de la cabeza. No la mires, Cecile, querida.
("Buah… Cecile, como Cecile. Los sonidos se alejan poco a poco. Morfin susurra en pársel, mirando a su hermana.") Albus le tradujo.
-Querida. La ha llamado "querida". Ya ves, de cualquier modo, no te habría querido a ti.
("Mérope está tan pálida que parece a punto de desmayarse. Está enamorada de Riddle. Gaunt sisea ásperamente, mirando a su hijo y después a su hija.")
-¿Cómo? - dijo Albus - ¿Qué acabas de decir, Morfin?
("Morfin responde también en pársel, mirando malvadamente a su hermana, aterrorizada.")
-Le gusta mirar a ese muggle – le tradujo Albus – Siempre sale al jardín cuando él pasa y lo espía desde detrás del seto, ¿verdad? Y anoche…
("Mérope sacude la cabeza suplicante, pero Morfin continúa.")
-Anoche se asomó a la ventana para verlo cuando volvía a su casa, ¿verdad? – seguía Albus.
-¿Que te asomaste a la ventana para ver a un muggle? – le preguntó Gaunt sin levantar la voz.
("Ogden está desconcertado e irritado, pues no se está enterando de nada. Gaunt sisea cruelmente, acercándose a la chica aterrorizada.") Albus tradujo.
-¿Es eso cierto? ¿Mi hija, una sangre limpia descendiente de Salazar Slytherin, coqueteando con un nauseabundo muggle de venas roñosas?
("Mérope niega vehemente y se aprieta más contra la pared, Morfin sisea riendo.")
-Pero le di, padre - dijo Albus – Le di cuando pasaba por el sendero y lleno de urticaria ya no estaba tan guapo, ¿verdad que no, Mérope?
("Gaunt ruge en pársel, abalanzándose sobre su hija y cerrando las manos en torno a su cuello.")
-¡Inepta! ¡Repugnante squib! ¡Traidora a la sangre! – le tradujo Albus.
-¡No! – gritó Ogden, levantó su varita y chilló - ¡Relaxo!
("Gaunt sale despedido hacia atrás, tropieza con una silla y cae de espaldas. Morfin salta del sillón, amenazando a Ogden con su varita, lanzando maleficios y blandiendo el cuchillo, con lo que el funcionario huye.")
-Vamos tras él – dijo Albus a Prince.
Ambos salieron corriendo de la casa, mientras oían los gritos de Mérope. ("Ogden se protege la cabeza con los brazos y sale al camino principal, donde choca contra un lustroso caballo castaño montado por un joven muy atractivo, junto a otro, gris, que monta una muchacha. Ambos se ríen a carcajadas, pues Ogden rebota y echa a correr atolondrado por el camino.")
-Ahí tienes a Riddle senior. Podemos salir.
Sacaron la cara. Se elevaron como si fueran ingrávidos en medio de la oscuridad y poco después aterrizaron en el despacho. Quedaron frente a frente, a ambos lados del escritorio y del pensadero.
-¿Qué te ha parecido? – le preguntó Albus gravemente.
-Un auténtico infierno.
-Has atado cabos, ¿no?
-Sí, algunos. Mérope huyó con Riddle, ellos son los padres de Voldemort.
-Me falta esa información, pero sospecho que ella lo enamoró con Amortentia para que se casara con ella. Pudo escapar del infierno que era su casa porque poco después Ogden se apareció con funcionarios del Ministerio, a los que ambos Gaunt, padre e hijo, se enfrentaron. Los redujeron y los sacaron de la casa y más tarde el Wizengamot los condenó. Morfin, que ya tenía antecedentes por otras agresiones a muggles, fue sentenciado a tres años en Azkabán, y Marvolo, el padre, a seis meses.
("¡Marvolo! El abuelo de Voldemort. Lauren es un portento.")
-Ellos eran los últimos descendientes de los Gaunt, una familia de magos muy antigua, célebres por ser sumamente inestables y violentos, rasgo que se fue agravando a lo largo de generaciones de casarse entre primos. La falta de sentido común combinada con una fuerte tendencia a los delirios de grandeza, hizo que la familia despilfarrara todo su oro varias generaciones antes del nacimiento de Marvolo. Transcurridos unos meses tras el episodio que acabamos de presenciar, hubo un gran escándalo en Little Hangleton, pues el hijo del señor del lugar se había fugado con la hija del pelagatos. Pero la conmoción de los vecinos no fue nada comparada con la de Marvolo. Salió de Azkabán y regresó a su casa, donde creía que Mérope estaría esperándolo con la comida preparada. En cambio, lo que encontró fue la vivienda abandonada y sucia y una nota de despedida en la que la muchacha explicaba lo que había hecho. El trastorno que le produjo su abandono, o quizá, simplemente, que no era capaz de alimentarse por sí mismo, produjo su muerte prematura, antes de que Morfin saliera a su vez de prisión.
-¿Y Mérope? ¿También murió?
-Sí, así es. Pero en ese terreno tenemos que hacer algunas conjeturas. Unos meses después de la boda de los dos fugitivos, Riddle volvió a la casa solariega de Little Hungleton sin su esposa. Por el pueblo corrió el rumor de que el joven aseguraba que Mérope lo había seducido y embaucado. Está claro que con eso se refería a que había estado bajo el influjo de un hechizo del que ya se había librado, pero no se atrevió a decirlo con esas palabras porque lo hubieran tomado por loco. Con todo, lo que los vecinos supusieron que había sucedido según lo que Tom contaba era que Mérope le había mentido diciendo que iba a tener un hijo suyo y que él había consentido en casarse con ella por ese motivo.
-Pero en efecto tuvo un hijo suyo.
-Sí, pero no alumbró hasta un año después de casada. Tom Riddle la abandonó cuando ella estaba todavía embarazada.
-Dejó de administrarle Amortentia.
-Es lo que supongo, siempre en el terreno de las conjeturas. Ella estaba perdidamente enamorada de él y no fue capaz de seguir esclavizándolo mediante magia. Creyó que a esas alturas, Tom ya se habría enamorado de ella o que se quedaría a su lado por el bien del bebé. En ambos casos, se equivocaba. Él la abandonó y nunca volvió a verla ni se molestó en saber qué había sido de su hijo. Ella, sin medios de vida, alumbró en el orfanato y murió una hora después de hacerlo, en la noche de fin de año del '26.
-Ahora me explico que Voldemort sea tan malvado. No fue fruto del amor, sino de un enamoramiento ficticio, y durante su infancia no tuvo nunca el amor de su madre ni de su padre.
-Tú lo has dicho, es incapaz de amar. Las nueve treinta y cinco. Estoy a punto de cruzarme conmigo mismo en el despacho, dos Albus a la vez puede ser gracioso, pero tres ya me parece demasiado. Además, diez minutos después van a entrar tus amigos y a las diez saldrán. ¿Nos tomamos un respiro mirando el entrenamiento durante media hora? Así nos da tiempo también de asimilar la nueva información que ambos tenemos.
-Por supuesto, Albus.
-Voy a guardar el pensadero y subimos al piso alto. Ya recogeré el recuerdo después.
Albus metió el pensadero en su armario y lo precedió por las escaleras, conduciéndolo hasta una amplia ventana con parteluz que se abría al frente del castillo, con una amplia vista de todo el prado.
-No la abrimos - le dijo - Por si alguien se gira hacia aquí y nos ve.
-Claro, claro.
-Ahí estáis llegando con los de cuarto. Me parece muy bien que no hayas aceptado más pequeños. Muy bien hecho con los peques Sly.
-Eran los amigos de Beamy.
-Ya, ya sé. Pienso que si conseguimos lo de la Cátedra de Duelo que me has sugerido, la asignatura debería ser una optativa, a partir de tercero, como las demás, no vamos a poner a pelear a chavales de once años ni a aquellos que no deseen aprender. ¿Qué te parece?
-Muy adecuado, y más con lo que sabemos ahora. Que la guerra probablemente sea muy larga.
-Sí. Y eso te dejaría más tiempo en un futuro para otras actividades.
("Ayudarle a buscar y destruir los horrocruxes. Buf… ¿Quién me mandaría meterme en semejante fregado? Lauren…")
