5.
Aquella escena se quedaría grabada en mi retina por siempre.
La observé silenciosamente desde la cama, mientras ella se ocupaba de arreglar su cabello. Sonreía y canturreaba algo entre las idas y vueltas hacia el vestidor.
Al final la situación había logrado algo casi imposible para mí, suspender las actividades de mi estudio y no querer hacer música. Me levanté animado y comencé a vestirme perezosamente.
-¿Se lo dirás a alguien? -pregunté. Sabía que los primeros tres meses eran delicados, pero intuía que a ambos nos sería bastante difícil poder disimular la felicidad.
-No creo poder engañar a mi madre, y dudo que tu padre no te note extraño.
-Ya se nos ocurrirá algo ¿verdad?
-Por supuesto. Espero que podamos pasar desapercibidos con la celebración de mi cumpleaños.
Era cierto. En un par de días llegaría esa fecha. Veríamos a toda la familia, era difícil que Toshiko no quisiera ver a su adorada hija en su día especial. Le sería imposible eludir el encuentro ante la crítica mirada de rayos x de su madre.
-Nada malo tiene que suceder ¿verdad? Podemos decírselo a nuestros padres.
-De acuerdo.
-Mi padre ya empieza a hacerse una idea de que nos vamos a casar. Puede ayudarle a aceptarlo.
-Tú padre precisamente es quien menos me preocupa, Sora -dije riendo, inmediatamente ella cambió su expresión y se echó a reír.
-Lo que quiero decir -se interrumpió riendo un poco más -es que será fácil que acepten esas noticias juntas. Incluso mi madre -afirmó.
Asentí con la cabeza llena de dudas, pero si lo pensaba seriamente no habría razón alguna para que alguien se molestara. Éramos bastante jóvenes, sin dudas no había estado en nuestros planes formar una familia, no en esos momentos, cuando sentíamos que aún había mucho por vivir y madurar, pero me había hecho tanta ilusión la noticia que me llevaba a preguntarme si todo lo anterior no habían sido meras excusas.
Mantuvimos el secreto entre nosotros y nuestros padres.
Los cuatro futuros abuelos fueron sorprendidos por la noticia -finalmente Sora decidió decírselos aparte para que no se la pasaran acosándonos con miradas cargadas de sospecha en su cumpleaños. Con los planes que cada uno tenía a futuro sentíamos que no nos importaba que la boda se pospusiera. Logré que el tour norteamericano se acortara para pasar más tiempo con ella en casa durante el embarazo, no quería perderme nada de esa etapa. Me animaba especialmente lo mucho que comenzábamos a hablar sobre los arreglos que necesitaría la casa.
Por supuesto Akira se dio cuenta de inmediato que mi actitud era inusualmente alegre, que mi estado anímico por momentos era insoportablemente risueño. No pude ocultárselo, casi notaba a diaro su mirada inquisidora hacia mí, durante los ensayos en los que ya no me notaba tan quisquilloso con los errores en las canciones, prestaba especial atención a mi mirada rebelde y volátil durante las reuniones con la disquera, yo parecía haber cambiado mucho las últimas semanas.
-¿Qué te ocurre, Ishida? ¿Qué tramas?
Me sobresalté ante sus palabras, mi mente y mi mirada vagaban por la fachada de los edificios que había a nuestro alrededor.
Me detuve y lo observé serio mientras meditaba lo que estaba a punto de decir. La última reunión del día con Takato había finalizado y tanto Akane como Hayato se habían marchado apresurados, así que me sentía bien de poder abrirme con sinceridad ante él. No en vano se había transformado en uno de mis mejores amigos con el paso de los años.
-¿Por qué tengo que tramar algo? -dije con cautela, estudiando atentamente sus reacciones.
-Porque tú siempre prestas atención en cada reunión, siempre discrepas con Takato y pones fin a los ridículos planteos que suelta Hayato a veces. Hay algo en raro en ti. ¿Estás bien?
Definitivamente me conocía en profundidad.
Además éramos muy parecidos. Mis actitudes de aquellas semanas distaban mucho de ser las hoscas y antisociales de siempre.
-No es normal en ti que quieras reducir los tiempos de una gira, no es normal que todo te importe tan poco y definitivamente no es normal que seas tan indulgente con el imbécil retrasado de Takato.
Me eché a reír. Ciertamente aquello fue sorpresivo.
-Estoy bien. Tranquilo. Es solo que Sora está embarazada.
Le vi abrir los ojos bastante impresionado. Lo dejé mudo.
-¿Es… eso? ¡Felicidades! – tartamudeó un rato, completamente desarmado por la inesperada noticia hasta que logró componerse con una sonrisa, acercándose a mí y abrazándome -¿y te parece bien no haber mencionado el tema con tus amigos?
-Es muy reciente. Lleva unas ocho semanas, quería esperar a decírtelo luego de los tres meses.
-Si. Lo entiendo. Vaya, tenías una bonita cara de idiota durante estos días, más idiota que cuando eras un tonto sin remedio que no se atrevía a enfrentar a Sora.
-Gracias.
-¿Piensas suspender todo hasta que nazca?
-He pensado en tomarme un tiempo.
-Ya veo. -suspiró -Yo estaría igual.
-Gracias por entenderlo.
Akira negó levemente.
-No tienes nada que agradecer. Desde que Knife Of Day surgió no hemos parado ni un solo momento de hacer nuestras giras o grabar material. Hace tiempo que siento que necesito espacio.
Le comprendía. Me ocurría de vez en cuando, a veces se tornaba un vacío insoportable, pero usualmente Sora percibía mi desánimo y hablábamos largas horas de ello. Había llegado a sentirme muy mal por momentos, viendo como las vids de mis amigos a veces eran agradablemente rutinarias, no era que yo despreciara lo mucho que la vida me había dado -poder vivir de mi gran sueño – pero a veces sentía el peso de perderme los actos más cotidianos a su lado. Que Akira me confesara que le ocurría lo mismo se trataba de un alivio.
Asentí.
-Probablemente las cosas cambien luego de esta gira. Ya nos ocuparemos de ello cuando sea el momento. -dije palmeando su hombro.
En ese momento, nada me habría podido anticipar la gran verdad que acababa de pronunciar.
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Como los momentos previos a que se desencadene una avalancha, así se movieron las piezas en mi vida. La calma antes de la tormenta.
Lo primero que ocurrió fue el fracaso del primer desfile de Sora. El problema fue que un grupo de diseñadores con quienes se había asociado la estafaron, no solo a ella, sino a varios colegas, algunas de las prendas en las que más habían trabajado fueron dañadas, las que quedaron sanas para el desfile eran completamemte tradicionales y nada innovadoras.
Fue difícil para ella lidiar con eso. La delicada autoestima que había procurado reconstruir con sus nuevos diseños no pudo resistir los embates de la crítica especializada. No ayudaba que las revistas amarillistas de la prensa de corazón la atacaran sin ninguna piedad.
"La futura esposa del vocalista del momento es una fracasada", "¿A esto le llaman buen gusto?" y toda clase de ofensivos artículos la destrozaron.
No había sido su culpa, varios fueron los perjudicados, pero que todos los críticos resaltaran su nombre por tratarse de la novia de Yamato Ishida parecía vender más. Y ella sufrió un nuevo bloqueo.
Intentamos convencerla junto a Mimi de que comenzara a trabajar con ella en su canal de televisión. Nadie se atrevería a meterse con la flamante cocinera que vestía con excelente buen gusto. Pero Sora solo quería encerrarse más en sí misma.
No pude retrasar las fechas de la gira.
Taichi y el resto de los chicos se decidieron a ayudarnos y acompañarla durante los meses en los que yo estuviera de gira.
Lo único que la mantenía motivada y animada era el bebé en camino. Mi partida era inminente, pero ella se comprometió a continuar con los preparativos y no tener contacto con la prensa hasta que se sintiera mejor. Mi padre opinaba que aquel acoso desmedido hacia ella no tardaría en desaparecer. Probablemente todo se tratara del revuelo que generaba la carrera ascendente y sin fin de Knife Of Day.
Con pesar amanecí el día de la partida.
Ella descansaba a mi lado, yo casi no había podido pegar ojo durante la noche. Sabía que aquella primer semana Etsuko e Hikari se quedarían con ella y me daba cierta tranquilidad. Taichi se encontraba de viaje pero me había prometido llevarse a Sora fuera de Tokio durante una semana para que se oxigenara. Al menos los Yagami y mi hermano estaban enterados del embarazo y eso me quitaba un gran peso de encima, los días previos al viaje Toshiko me había comentado que debido a su estado hormonal, era probable que ella tuviera una pequeña depresión y que todo le estuviera afectando más de lo normal. Aquellas palabras de parte de ella me aliviaron un poco, era esperable que ella estuviera más susceptible que antes, todos los que la conocíamos sabíamos que su personalidad no se podía doblegar tan fácilmente y que poco solía importarle una opinión ajena.
Me levanté haciendo la menor cantidad de ruido posible y preparé el desayuno.
Ella me había pedido que hiciéramos las maletas juntos, como era usual. Cada vez que llegaba una gira, al igual que aquella lejana primera vez seguíamos nuestro ritual de preparar todo juntos, entre risas y bromas. No quería que aquel día fuera la excepción, ambos necesitábamos eso. Estaríamos separados solo dos meses. Podía convivir prefectamente con ello. Solo esperaba que el tiempo pasara rápidamente para volver a centrarnos en lo que llegaría.
Llevé la bandeja a la habitación y la dejé apoyada sobre una mesilla que había allí.
Me acerqué lentamente a la cama y me entretuve viéndola dormir. Su piel estaba bastante pálida -a veces amanecía mareada y supuse que así sería aquel día. Pese a eso sonreí. Tenía un mejor aspecto si la comparaba con su estado deprimido de las semanas anteriores. Tomé eso como una señal positiva.
Me incliné despacio hacia su rostro y deposité varios besos cortos sobre su frente, mejillas, nariz y boca hasta que la noté reaccionar lentamente.
Ella se revolvió perezosamente entre las sábanas hasta lograr despertar, mientras dirigía sus ojos hacia mí y me enfocaba sonriendo.
-Mi gran madrugador – se interrumpió bruscamente por un bostezo.
-Mi gran dormilona – respondí sonriendo.
-¿Cómo está el día? – cuestionó mientras evaluaba la escasa luz que entraba en la habitación a través de las persianas que yo había levantado minutos antes.
-Bastante gris. Pero te he traido el desayuno, creo que eso es precisamente lo que más debe interesarnos ahora ¿no?
-Claro que si – se incorporó rápidamente, como impulsada por un resorte invisible.
-¿Estás bien? Luces algo pálida.
-Estaré bien. Desayunemos y hagamos las maletas de una buena vez.
-De acuerdo.
Comimos en silencio, la falta de sueño ha hacía estragos en mi cabeza y notaba como mi cuerpo me pesaba. Me recosté a su lado y continué con el té.
Me quedé produndamente dormido.
No sé durante cuanto rato ella me dejó así, pero cuando desperté era cerca del mediodía y llegaba a la habitación un delicioso aroma proveniente de la planta inferior. Me incorporé asustado, por un momento creí haber perdido el vuelo, pero de inmediato mi mente racional me centró en lo que me rodeaba. La maleta estaba abierta a mi lado sobre la cama y a nuestro alrededor había algunas pequeñas pilas de ropa ordenadas y listas para ser depositadas cuidadosamente como equipaje. Sonreí aun adormilado. Si, Sora lo había organizado todo y ni siquiera había querido molestarme. A veces me sorprendía lo mucho que me conocía, podría apostar lo que fuera a que se había percatado de mi mal disimulado insomnio.
Me incorporé con quejidos y me puse manos a la obra. En unos pocos minutos cerré la valija sin grandes contratiempos y conecté mi celular para que se recargara. También me di una ducha.
Ella se hizo notar minutos más tarde hablándome desde la habitación. Sonreí al escucharla protestar porque me había atrevido a cerrar la maleta sin su supervisión.
-¿Qué no deberías ocuparte de la comida en lugar de protestarpor mi equipaje, Takenouchi?
-Serás…
-Anda, confía en mí.
-Ojalá pudiera hacerlo, pero te has dejado toda la ropa interior fuera. ¿Qué pretendes Ishida? Te estás volviendo un pervertido…
Así que era eso. Me eché a reír.
-Bueno, considerando que estamos en verano, quería evitar que se me cocinaran las…
-¡¡Suficiente información!! – exclamó fingiendo un tono perturbado -¿qué dirá Toshiko si sabe que su yerno…?
-¿Qué su yerno qué? – dije apareciendo en la habitación. Ella estaba inclinada hacia adelante, guardando la ropa que me había faltado.
La vi sobresaltarse.
-Me has asustado.
-No soy tan guapo cuando no duermo bien, pero no creo que sea para tanto.
Ella solo se rió y chasqueó la lengua con un divertido gesto de reprobación.
-Ya deja de decir incoherencias. Comamos, en media hora pasarán por ti.
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La gira comenzó en Texas y continuó rodeando el océano Atlántico, hasta que llegamos a la fatídica Miami. Hacía casi dos semanas que estábamos lidiando con el cálido clima y sus consecuencias. Realmente hacía mucho calor por allí. Consideré seriamente pasarme los días enteros en el hotel con su fresca temperatura regulada, el pegajoso aire caliente de la ciudad casi no me dejaba respirar bien, sentía como si me quemara los pulmones.
-¿Lo ves, Sora? Creo que tenía razón en no tener que usar ropa interior aquí – dije de malhumor mientras la veía echándose a reír en la pantalla de mi teléfono.
-No digas esas cosas con esa liviandad, sabes que hoy no estoy sola en casa.
-Tienes razón -concedí - ¿Quién te acompaña hoy?
-Mi madre.
-¿Qué…?
Ella se rió sonoramente.
-Tendrías que haber visto la cara que se te quedó.
-No es gracioso -repliqué. No me había molestado, en realidad me alegraba que tuviera humor para bromear, era una excelente buena señal para mí.
-Oye, degenerado, no está tu suegra pero estoy yo. ¿Por qué tanta información? ¿Así has corrompido a mi Sora? – la voz de Taichi se hizo oír de pronto – no quiero que empieces con tus perversiones mientras estoy por aquí.
Puse los ojos en blanco, riendo.
-No es mi culpa, no te reportaste a tiempo para que hablara de cosas que no fueran privadas, aunque apuesto que algo te debe interesar.
Vi el rostro de Taichi aparecer con su mejor expresión de pocos amigos. Me observó atentamente a través de la pantalla.
-¿Estás desnudo Ishida? Oye, guárdate tus llamadas hot para la noche.
-Ya quisiera yo que estuvieras agonizando con el calor por aquí a ver si no estarías como yo.
La risas de Sora interrumpieron nuestro amable intercambio.
-Tengo que irme -dije finalmente con pesar. Es hora de ir a la prueba de sonido. Hoy estaremos a rayo de sol en un festival de la playa. Una mala idea de Takato. Espero no desmayarme -bufé.
-¡Mucha suerte en el show, Yamato! – dijo ella sonriendo genuinamente.
-Gracias preciosa.
La vi incorporarse y Taichi se quedó con el celular en sus manos.
-Bueno, eso. Suerte esta noche. -sonrió.
-Gracias. Y gracias por estar con ella.
-Esta noche se quedará Hikari aquí, vendrá pronto. No tienes que agradecer. La noto mucho mejor, vendremos todos los días sea cual sea su ánimo. Adiós rockstar,tu familia te espera aquí.
-Adiós Taichi.
Corté la comunicación y comencé a prepararme para salir al clima infernal.
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Llegamos a las cinco de la tarde del show. Había sido un festival bastante intenso y los fans habían sido especialmente cálidos y apasionados. El meet and greet se tardó un poco, pero finalmente ya podía ingresar felizmente a la habitación del hotel para darme un buen baño y dormir plácidamente una siesta. Era el mejor plan posible.
Preparé la vestimenta que usaría luego y me dispuse a ingresar al baño. Pero entonces vi el brillo de la pantalla de mi teléfono. Me extrañé al ver el nombre de Sora. La diferencia horaria de catorce horas me hizo sacar rápidamente cuentas. Era raro que ella se levantara a las siete de la mañana cuando no trabajaba. Solía dormir mucho durante los últimos tiempos.
-¿Sora? -la escuché respirar agitadamente y dejó escapar un quejido -¿Sora?
-Ya… Yamato - jadeó, la escuché sollozar entrecortadamente -a… ayúdame Yamato.
-¡¿Sora?! -comencé a ponerme nervioso -Sora, estoy aquí, ¿qué ocurre? ¿estás bien? -sentía una creciente ansiedad en mi pecho pero no quería alterarla más, quería que se tranquilizara para poder escuchar la situación. -¿Hay alguien allí? ¿Hikari? ¿Qué ha pas…? -ella me interrumpió bruscamente, sollozando un poco más.
-Yama…to… Duele. Hay mucha sangre.
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melia2: Thanks for your review (it was a beautiful christmas gift) i was a little bit depressed this months, so thank you so much for your sweet words. At this point, the story is getting darker, but i wish that you like it! Big hugs and love, and I wish you a happy new year! I'll keep writing this. Thank you very much for your time!
