Resumen: Ladybug y Chat Noir descubrieron sus identidades por accidente, pero las cosas no salieron para nada como lo habían imaginado. Notando la ruptura entre sus portadores, Tikki y Plagg temen que sean forzados a devolver sus Miraculous.
Notas:
1) Los Personajes no me pertenecen, son propiedad de ZAG Heroes, y los créditos son de Thomas Astruc y su equipo.
2) Este fin está realizado sin fines de lucro, solo por diversión.
3) Puede contener Spoilers de la tercera temporada
4) Advertencia: Contiene muchos OC.
A TRAVÉS DEL TIEMPO
CAPÍTULO 30
Templo de los guardianes
Al mismo tiempo
El chico rubio la miró con enormes ojos al escucharla decir que tenían que hablar. Él mismo pensaba igual, así que asintió levemente y regresó al interior de la habitación para sentarse sobre la cama.
-Tienes razón- dijo él seriamente- si queremos superar esta prueba tenemos que confiar en nosotros mismos, y para ello tenemos que aclarar todo lo que sucedió entre ambos. Si no, vamos a fallar y perderemos a Plagg y a Tikki-
Marinette asintió mientras que cerraba la puerta y regresaba a la cama a sentarse al lado de Adrien. Sintió su mano cerrarse alrededor de la suya, y ella apoyó su cabeza en el hombro de él. Ambos permanecieron en silencio por algunos minutos, sin saber por dónde comenzar.
-Lo siento tanto, chaton- dijo finalmente ella en voz baja sin separarse de él- todo esto fue mi culpa. Si no me hubiera molestado tanto contigo cuando vi que te decepcionaste de que yo fuera Ladybug…-
-Espera, espera un momento- la interrumpió el chico, separándose de ella un poco para poder mirarla a los ojos- jamás me decepcioné de que tú seas Ladybug. Al contrario, yo soy el que debe disculparse contigo. No tenía derecho a enojarme, sin importar de quien estés enamorada. Espero que te haga muy feliz y…-
-Momento…- lo interrumpió ella, igual de confundida que él, pues se había perdido en la conversación- ¿de qué estás hablando tú?-
-De que amas a Luka- dijo Adrien tristemente- y eso no importa, está bien. Desde que me dijiste que amabas a otro chico debí haberme imaginado que no tenía ninguna posibilidad de que me amaras. Y aunque sentí algo de esperanzas, cuando vi que habías sido tú… no tengo derecho a enojarme. Luka es un buen chico y sé que tu relación con él será…-
-Espera, Adrien- dijo ella, poniéndole ambas manos en la boca para hacerlo callar- detente en este momento. Yo no tengo ninguna relación con Luka-
-¿No la tienes?- dijo él abriendo los ojos desmesuradamente.
-No- repitió ella- Luka es un buen amigo, pero…- entrecerró los ojos- ¿no estabas decepcionado porque yo soy Ladybug?-
-¿Decepcionado?- dijo Adrien sacudiendo la cabeza- ¿porqué estaría decepcionado de que tú fueras Ladybug? ¡Eres la chica más maravillosa que conozco, con o sin máscara! Estaba decepcionado porque creí que estabas con Luka. Porque creí que no tenía ninguna oportunidad contigo si estás enamorada de él-
-Pero…- dijo ella pasándose un mechón de cabello detrás de su oreja nerviosamente sin poder creer las palabras de Adrien, ya que le parecía que sus acciones eran contrarias a lo que decía- creí que no te agradaba-
-¿Porqué creíste eso?-
-Bueno…- comenzó a decir Marinette- creí que me defenderías cuando Lila me atacó y me amenazó, pero que dijiste que era mejor que bastaba con que nosotros lo supiéramos. Y no me defendiste cuando me expulsaron-
-Lo intenté- dijo Adrien sin poder evitar sonar un poco ofendido- monsieur Damocles ni siquiera me dejó hablar-
-Y justo después hiciste una sesión de fotos con ella- dijo Marinette.
-Lo sé, lo hice por ti- dijo el chico tomando sus manos- cuando llegué a la sesión con Giuseppe, Lila estaba ahí. No quería aparecer con ella, pero hice un trato por ti. Continuaría con la sesión de fotos con la condición de que ella inventara una mentira igual de creíble que te exonere con monsieur Damocles-
Marinette lo miró boquiabierta. No podía creer que ambos hubieran peleado por todo ese estúpido malentendido. Sintió sus ojos humedeciéndose. Ambos se habían lastimado mutuamente, creyendo una mentira.
-Adrien- dijo ella en voz baja, sonriendo a pesar de las lágrimas en sus ojos- ¿cómo pudimos equivocarnos así?-
-Somos unos idiotas, como dijo Plagg- dijo Adrien sin soportarlo por más tiempo y abrazándola. La chica se sobresaltó ante el repentino contacto, pero pronto se relajó y apoyó su cabeza en el pecho de él. Cada uno podía escuchar la respiración del otro.
-Lo siento, Adrien- dijo ella.
-Lo siento, Marinette- dijo él al mismo tiempo.
Ambos permanecieron en silencio unos minutos. No se atrevieron a decir nada que arruinara el momento, solo querían sentirse mutuamente. Adrien apoyó su mejilla en la cabeza de la chica y respiró hondo. Se sentía muy bien abrazarla.
Pero no podían permanecer así para siempre. Marinette fue la primera en separarse de él, poniendo una mano en su pecho y empujándolo suavemente para poner distancia entre ambos. Adrien se separó de ella, un poco decepcionado, pero abrió los ojos desmesuradamente al ver que la chica no quitó sus manos de su pecho.
-¿Ma lady?-
-He estado tratando de decir esto desde el día en que te conocí- dijo ella mirándolo a los ojos. Tomó aire y lo dijo- te amo-
El chico la miró boquiabierto. Marinette lo amaba. ¡Ladybug lo amaba, y lo había amado desde el día en que se conocieron! Casi podría brincar de felicidad. Pronto regresó a la realidad; la chica lo estaba mirando aún esperando su respuesta.
-Yo te amo también- dijo Adrien, su mirada alternando entre sus ojos y sus labios. Quería besarla- ¿tengo… tu permiso para…?-
Marinette lo interrumpió acortando la distancia y uniendo sus labios con los de él. Adrien abrió los ojos sorprendido por un momento, pero de inmediato los cerró y disfrutó el beso. Acercó a la chica a sí mismo con las manos que había puesto alrededor de su cintura y frotó su espalda con suavidad.
Cuando los dos se separaron, cada uno vio que el otro tenía las mejillas encendidas. No pudieron evitar reír.
-¿Puedo… puedo quedarme contigo esta noche, ma lady?- dijo el chico finalmente- pase lo que pase mañana con nuestros kwamis, no creo que père me deje volver a salir al colegio o a cualquier parte cuando volvamos a casa- cerro los ojos- entiendo si no quieres…-
-No creo que eso sea cierto, chaton, pero puedes quedarte conmigo- dijo Marinette mientras que ponía la mano sobre la cama. Los ojos de Adrien brillaron, y el chico se recostó sobre la cama, dándole la espalda a Marinette, quien se recostó detrás de él y puso su mano en la cintura del chico- buenas noches, mon Adrien-
-Buenas noches, ma lady- dijo él, apagando la vela sobre la mesita de noche y sonriendo.
Mientras ambos dormían, Tikki y Plagg los miraron desde la puerta.
-¿Ves? Te dije que son un par de idiotas, Sucrette- se quejó Plagg.
-Lo son- sonrió Tikki- vamos, Chaussette qui pue. Tú y yo tenemos mucho que hacer antes de mañana-
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A la mañana siguiente
Ambos chicos despertaron con un sonido en la puerta de la pequeña habitación. Jian y Mei estaban esperándolos, cruzando los brazos y con idénticas expresiones preocupadas.
-Levántense- dijo seriamente Jian- el momento se acerca-
Adrien se levantó rápidamente y Marinette bostezó sonoramente mientras que se incorporaba. Ambos estaban a punto de ser evaluados por los ancianos Guardianes para ver si eran dignos de portar sus Miraculous o no.
Los dos fueron a sus respectivos baños a darse una ducha y vestirse. Nuevamente Marinette usó un Qipao color rojo con motas negras, y Adrien un Changshan negro con algunas líneas verdes, esta vez pudo vestirse por sí mismo sin ayuda. Sus antecesores les entregaron un yoyo y un bastón, que de ninguna manera replicaban los originales, pero supusieron que serían con los que tendrían que demostrar sus habilidades.
-Es hora- dijo Mei fríamente mientras que los conducía al gimnasio.
-¿Mei?- dijo Marinette tímidamente- ¿qué vamos a tener que hacer?-
-Lo que los Guardianes les digan- respondió simplemente la instructora, volviéndose a ellos y mirándolos con ¿pena? Marinette no supo como reaccionar a esa mirada. Adrien no atinó más que a tomarla de la mano cariñosamente.
-Estaremos bien, ma lady. Pase lo que pase, estaremos bien porque estamos juntos- dijo Adrien dándole un apretón a su mano- estamos hechos el uno para el otro-
La chica sonrió mientras que se detuvieron en la entrada del gimnasio.
-Primero serán evaluados individualmente y luego en pareja- explicó Mei, dirigiéndoles una sonrisa triste- buena suerte-
-Sé que lo lograrán- sonrió Jian, aunque su sonrisa no subió a sus ojos.
A pesar de esa ominosa despedida, los dos adolescentes no mostraron signos de haberse rendido. Caminaron juntos hacia las dos puertas que sus mayores habían señalado. Antes de cruzarlas, Marinette volvió sus ojos hacia Adrien.
-Podemos hacerlo- dijo ella.
-Como siempre, tú y yo contra el mundo entero- dijo él.
Con esas palabras, ambos cruzaron sus respectivas puertas.
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Puerta de la derecha
Al mismo tiempo
Marinette se sentía tan segura de sí mismo y de su compañero cuando ambos cruzaron los umbrales indicados. Podía sentir que Mei caminaba detrás de ella en silencio, con los hombros aún tensos.
Cuando cruzó, la chica vio al maestro Zhao presidiendo lo que parecía ser una corte con al menos diez monjes, todos mirando hacia la silla vacía en el centro de la sala. Sin entender lo que sucedía, Marinette cruzó la sala. Yang, el maestro joven, señaló la silla en el centro, y la chica se sentó.
-Muy bien- dijo el maestro Zhao- los portadores Ladybug y Chat Noir han sido acusados de descubrir sus verdaderas identidades y de haber roto la armonía que debía existir entre ellos. El día de hoy pondremos a prueba su capacidad de seguir portando sus Miraculous-
Marinette tragó saliva.
-¿Qué tienes que decir al respecto de tu portadora, Tikki?- dijo el anciano, su vista fija en un punto frente a él.
La chica abre desmesuradamente los ojos. No había visto que su kwami estaba sobre la mesa frente al maestro Zhao, sobre la que también estaban sus aretes.
-Tikki…- dijo Marinette en voz baja. La kwami le dirigió una mirada triste antes de volverse al maestro Zhao.
-Marinette es una excelente portadora, maestro- dijo la kwami en un tono cariñoso, como si fuera una madre hablando de una hija- como toda adolescente puede distraerse un poco de su misión principal, pero siempre ha dado lo mejor de sí misma y ha salido victoriosa-
-Entonces, ¿estás segura de que quieres que siga siendo tu portadora?- dijo el anciano.
-Estoy segura, maestro- dijo Tikki
Zhao volvió su vista a Marinette, e iba a decir algo cuando otro monje entró caminando apresuradamente y le pasó un papel. El anciano frunció el entrecejo al leerlo.
-Bien, parece que tu kwami está de acuerdo, pero eso no es suficiente- dijo el anciano- si bien tú eres capaz de seguir portando el Miraculous de la Creación, en la otra sala el portador de Plagg no pasó su prueba-
-¿Qué?- dijo ella.
-Silencio- dijo el maestro Zhao con una mirada de advertencia para que no volviera a alzar la voz. Marinette se mordió la lengua- es simple. Tú podrás seguir siendo Ladybug, pero ese chico no puede ser Chat Noir-
La chica sintió un vuelco, como si se hubiera tragado una caja de clavos tan pronto como escuchó ese anuncio. Sus ojos pasaron del maestro Zhao a Tikki, quien bajó la mirada hacia el suelo.
-Pero…- dijo Marinette de pronto, poniéndose de pie y caminando hacia el jurado- Chat Noir… maestro, Adrien es mi partenaire. No puedo ser Ladybug sin él. Además, no pueden hacerle eso. Su padre lo encerrará como respuesta a que lo secuestraron y lo trajeron aquí. Ser Chat Noir es su única libertad-
-Adrien Agreste no pasó su prueba- sentenció el anciano en un tono ofendido, como si no pudiera creer que la chica lo estuviera cuestionando- acaba de demostrar que no se le puede volver a confiar algo tan delicado como el poder de la Destrucción-
-Pero, ¿qué es lo que dicen?- dijo Marinette pateando el suelo- ¡Adrien ha portado su poder durante todo este tiempo con responsabilidad! ¡Él jamás ha abusado de sus poderes ni los ha utilizado para su ganancia personal!-
Marinette notó que los jueces se miraron entre sí murmurando, pero no parecía ser favorable para su partenaire.
-Lo lamento, niña. Sabemos que le tienes cariño, pero nuestra decisión es final- dijo el anciano tomando los aretes de Ladybug y ofreciéndolos a Marinette- toma tu Miraculous y regresa a tu habitación-
Marinette miró alternadamente los aretes en la mano del maestro Zhao y a Tikki varias veces sin atreverse a moverse de su sitio.
-¡No!- dijo ella finalmente en voz alta- ¡yo no seré Ladybug si Adrien no es mi Chat Noir!-
El maestro Zhao entrecerró los ojos en su dirección mientras que cerraba su mano, haciendo desaparecer los aretes y con ellos a Tikki.
-¿Estás segura de tu decisión, niña?- dijo el maestro Zhao.
-Estoy segura- dijo Marinette firmemente, a pesar de que su cuerpo estaba temblando de horror ante la idea de perder a Tikki- por supuesto que quiero seguir siendo Ladybug y que no quiero perder a Tikki, pero no puedo seguir peleando sin mi partenaire. ¡Ladybug necesita a su Chat Noir!-
Un murmullo pasó por todos los guardianes del jurado, sorprendidos de que la adolescente se atreviera a responderle así al maestro Zhao. Marinette escuchó que Mei suspiró por lo bajo detrás de ella. El único que mostraba simpatía para ella era Yang, quien llevaba consigo un tazón lleno de cápsulas de gel.
-¡Silencio!- dijo el maestro Zhao- en vista de tu irresponsable decisión, has perdido tu derecho a portar tu Miraculous. Y tomarás una de esa píldora para que renuncies formalmente a Tikki. La próxima vez que despiertes, estarás de regreso en casa y no recordarás nada de tu vida como Ladybug-
Yang se acercó a ella y le ofreció el tazón mientras que una de las píldoras, mirándola. Subió los ojos hacia el monje que se lo estaba ofreciendo.
-¿Voy a olvidar a Adrien?- dijo ella preocupada.
El joven monje sacudió la cabeza con una leve sonrisa, que tranquilizó un poco a la chica.
-Solamente olvidarán que eran Ladybug y Chat Noir- dijo él.
Marinette asintió y tomó una píldora en su mano. Cuando el maestro Yang se apartó, la chica notó que Mei también le sonreía tristemente.
-Gracias por todo lo que hicieron por nosotros, Mei- dijo ella tristemente- perdona por no haberlo logrado-
La antigua portadora no respondió mientras que Marinette se metió la píldora a la boca y la tragó. Entre Mei y Yang tomaron a Marinette de los hombros y la hicieron caminar fuera del recinto, donde le esperaba una sorpresa.
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Puerta de la izquierda
Al mismo tiempo
Adrien estaba mucho más asustado que Marinette cuando entró a enfrentar su prueba. Varias veces había dicho que, sin Ladybug, él no podría pelear contra los akumas. Él podía ser valiente, pero Ladybug era mucho más inteligente que él. Podía sentir a Jian caminar detrás de él, pero no comentó nada.
En la sala vio al maestro Zhao, quien estaba frente a él mientras que Yang le indicó que tomaran asiento en una silla frente a los jueces. El chico tembló levemente pero obedeció, y caminó torpemente hacia su asiento.
-Chat Noir- dijo el anciano- tú y Ladybug han sido acusados de descubrir sus verdaderas identidades y de haber roto la armonía que debía existir entre los portadores de la Creación y de la Destrucción. El día de hoy pondremos a prueba su capacidad de seguir portando sus Miraculous-
El chico pudo ver que Plagg estaba frente al anciano, sentado en el escritorio del monje que servía como juez.
-¿Qué tienes que decir a favor del chico, Plagg?- dijo el maestro Zhao.
-Adrien es un buen portador- dijo el kwami volviéndose al anciano- siempre me da queso. Y aunque la mayor parte del tiempo me marea siendo un cachorro enamorado, todo este tiempo ha portado con responsabilidad el poder de la Destrucción que se le confió-
El corazón de Adrien se hinchó de agradecimiento hacia Plagg.
-Bien, en ese caso- dijo el maestro Zhao tomó el anillo de la mesa frente a él y extendió su mano hacia el rubio- te regresaré tu Miraculous. Pero con una condición: la chica no recuperará su Miraculous-
Adrien ni siquiera dudó.
-¡No!- dijo él seriamente- no puedo ser Chat Noir si Marinette no es Ladybug-
El maestro Zhao suspiró.
-Piensa bien lo que estás diciendo, niño- dijo el anciano- sin Plagg, no tendrás nada. Tu padre te encerrará en tu casa y jamás podrás volver a ver a tus amigos. Perderás toda la libertad que tienes al ser Chat Noir-
Adrien sabía bien que eso era cierto, Jian ya se lo había dicho el día anterior, pero él estaba decidido. No podía ser Chat Noir, no podía pelear al lado de nadie que no fuera su lady.
-Yo no seré Chat Noir si ella no es mi Ladybug- repitió el chico rubio.
-Bien, no tenemos más tiempo para este tipo de sentimentalismo- dijo el anciano con una expresión exasperada- toma una de las píldoras que te dará Yang. Te hará olvidar que alguna vez tuviste un Miraculous-
Adrien sabía que había elegido lo correcto, pero no pudo evitar que sus ojos se humedecieran al caer en cuenta de que no solo perdería su Miraculous, sino a Plagg. Su kwami le dirigió una mirada triste, y sus ojos verdes pasaron al anciano.
-¿Me… puedo despedir de Plagg?- dijo Adrien tratando de contener las lágrimas- quiero agradecerle todo lo que hizo por mí durante este tiempo. Si no fuera por él…-
El anciano sacudió la cabeza mientras que cerraba su mano, haciendo que el kwami desapareciera en el interior del anillo sin dejar de mirarlo.
-Será mejor así, niño- dijo en voz baja- no te preocupes por ello, Plagg lo sabe y tú ni siquiera lo recordarás-
El chico tomó una píldora resignado y se la llevó a la boca tras agradecer a Jian por sus esfuerzos, y entre él y Yang sacaron a Adrien de la sala hacia la habitación anexa, donde Marinette acababa de entrar.
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Habitación anexa
Al mismo tiempo
Marinette se sintió aliviada al ver a Adrien con ella en el anexo. Se sentía mareada, como si estuviera a punto de desmayarse. Un vistazo a Adrien le hizo saber que también estaba igual que ella.
-¿Ma lady?-
-Me duele la cabeza- dijo Marinette, sentándose con cuidado en el suelo y deteniendo su cabeza entre sus manos. El chico hizo lo mismo y apoyó su cabeza en el hombro de ella.
-Estaremos bien, ma lady- dijo él con los ojos cerrados, tomando su mano y entrelazando sus dedos con los de ella- estamos juntos. Sé que pase lo que pase, nunca olvidaré lo maravillosa que eres…-
El anexo parecía haberse vuelto muy oscuro de pronto. Ambos creyeron que habían perdido la consciencia, pero aún podían sentir el frío del suelo o el calor de la mano del otro. De pronto, una leve luz apareció frente a ellos, cegándolos por un minuto. La luz desapareció, y en el sitio previamente vacío aparecieron dos personas. Un hombre y una mujer.
-¿Quién…?- comenzó a preguntar Adrien, boquiabierto y apretando preocupado la mano de Marinette.
-Salve- dijo el chico recién llegado, levantando su mano derecha hacia ellos mientras la izquierda seguía firmemente tomado la mano de la mujer a su lado. Su voz parecía distante, como si la estuvieran escuchando a través de un vidrio o de una pantalla.
El traje de soldado romano de él y el vestido blanco de ella los delataron de inmediato.
-¿Ustedes dos son…?- comenzó a preguntar Marinette.
-Yo soy Marcelina, y él es Adriano- dijo la mujer ladeando la cabeza con una sonrisa- ustedes dos han tenido que soportar mucho más que nosotros para cumplir su trabajo como superhéroes, ahora que lo pienso-
-Eso es cierto- dijo Adriano- pero también han tenido mucho apoyo. Un guardián que los ayudó hasta hace poco, un grupo de amigos que aceptó unirse a ustedes en su pelea. Y ambos son muy afortunados de tenerse uno al otro-
-Lo sé- dijo Adrien, acercando la mano de Marinette a sus labios y besándola- pero hemos perdido nuestros Miraculous-
-Tal vez- sonrió Marcelina- recuerden que el amor que sienten entre ustedes no es debilidad, será su fortaleza a partir de ahora. No dejen que nadie lo convierta en un arma contra ustedes-
Los dos adolescentes se miraron confundidos entre sí y luego a sus predecesores, antes de encoger los hombros. No sabían porqué estaban dándoles esos consejos, sobre todo ahora que ya no tenían sus Miraculous. Tampoco entendieron lo que significaba eso de convertir su amor en un arma.
-Significa que el hombre conocido como Papillon podría intentar usar el conocimiento de que ustedes dos se aman como un arma contra ustedes mismos- dijo Adriano- pero el amor siempre vence-
-Vale, portadores- dijo Marcelina mientras que ella y Adriano les daban la espalda, como si fueran a caminar hacia la pared.
-Esperen…- dijo Marinette, pero era demasiado tarde. Sus antecesores habían desaparecido.
La luz desapareció, y al parecer la jaqueca también. Ambos se miraron confundidos sin saber que era lo que acababa de pasar. Los dos habían visto a los portadores del pasado, Domina Fortuna y Felis Victrix. O mejor dicho, sus alter egos civiles. Y les habían aconsejado como si aún portaran sus Miraculous. Como si los Guardianes no hubieran arrebatado cruelmente a Tikki y Plagg sin darles la oportunidad de siquiera despedirse.
Adrien estuvo a punto de ponerse de pie cuando una nueva luz llamó su atención de nuevo. En vez de los dos chicos romanos, en su sitio aparecieron un hombre y una mujer vestidos con ropas árabes, él con un turbante y ella con un hiyab. El chico tenía una sonrisa traviesa, y ella tenía los brazos cruzados, con una expresión segura de sí misma.
-Salam- dijo el chico. Su voz era tan distante como la de Marcelina o Adriano. Y esta vez Marientte sabía quien era. Los chicos que habían sido Sayida y Qat 'aswad, la Catarina y el Gato Negro de Arabia en la Edad Media.
-Tú eres Ayan. Y tú eres Malika- dijo Marinette.
-Veo que Tikki y Plagg ya les han contado sobre nosotros dos- dijo Malika con sus manos en la cintura- ustedes dos son jóvenes, mucho más que nosotros dos, pero son fuertes de lo que parecen-
-Espero que hayan escuchado a sus kwamis- dijo Ayan con una sonrisa triste en dirección a Adrien, que ninguno de los dos adolescentes entendió- a veces la gente en la que confías más pueden llegar a traicionarte. Pero juntos pueden lograr todo-
-Ustedes mismos lo dijeron antes de entrar aquí- dijo Malika guiñándoles un ojo- juntos contra el mundo entero-
Adrien sintió un vuelco al escuchar la frase que ya había pronunciado dos veces cuando era Chat Noir y tenía que pelear al lado de su lady. Malika tenía razón; sin importar quien fuera su enemigo, sabía que estaba a salvo si confiaba en ella.
-Gracias- sonrió Adrien.
Malika y Ayan sonrieron y desaparecieron mucho más rápido que la pareja anterior. Una vez solos, Adrien se volvió a Marinette.
-Creo que Sayida y Qat 'aswad eran geniales- dijo el rubio en voz aja.
Una tercera vez la luz apareció frente a sus ojos, y esta vez los chicos ya sabían que pareja estaba a punto de saludarlos. La chica con el amplio vestido verde con dorado, con una diadema y velo que cubrían la mayor parte de sus cabellos y unas zapatillas hermosas, y el chico vestido como un pirata, con sus cabellos atados en una coleta y una espada en su cintura.
-Kit Jones y Nan Cavendish- dijo Marinette.
-Esos somos nosotros- dijo Kit guiñando un ojo- ¿ves, Nan? Te dije que estos dos eran inteligentes. Quizá por eso dedujeron sus identidades secretas-
-No, fue por accidente. Nos quedamos atrapados en un hoyo porque cometí un error- dijo Adrien cabizbajo.
-Ambos lo cometimos, chaton- dijo Marinette apretando su mano suavemente.
-Los dos son tan adorables- dijo Nan volviéndose a Kit por un momento antes de volver a mirar a los dos chicos sentados en el suelo- puede que las cosas parezcan imposibles entre ustedes, pero sepan que siempre hay esperanzas. Siempre-
-¿De qué hablan?- dijo Adrien confundido.
-No lo olviden- dijo Kit sonriendo, sin responder directamente su pregunta- están hechos uno para el otro, y ambos lo saben-
Adrien se sonrojó y Marinette no estaba mucho mejor que él ante esa afirmación, al mismo tiempo que los dos visitantes desaparecían en un haz de luz.
-Los portadores del pasado siempre estamos velando sobre ustedes- dijo Nan antes de desaparecer junto a Kit- siempre-
La luz desapareció, y ambos se encontraron en el pequeño anexo, ya sin el dolor de cabeza como si nada hubiera pasado, y preguntándose si lo que los Guardianes les dieron no había sido una especie de droga, sobre todo después de todo lo que acababan de ver.
-¿Te encuentras bien, bugginette?-
-Tan bien como podemos estar sin nuestros kwamis- dijo Marinette tristemente.
Adrien asintió tristemente mientras que la chica se refugiaba en sus brazos. El chico la estrechó contra su pecho, frotando su espalda con sus manos.
-Tikki y Plagg estarán bien con sus nuevos portadores- dijo él, aunque no sonaba muy convencido- y nosotros también. No recordaremos nada, así que no sufriremos al extrañarlos. Volveremos a casa y…-
-Tu padre te encerrará. No te volverá a dejar salir de casa-
-Quizá- dijo él, presionando sus labios contra su frente- pero tienes mi palabra que escaparé tanto como pueda para ir a verte-
-Y yo te esperaré el tiempo que sea necesario- dijo ella.
Tras decir eso, Adrien se separó de ella y se puso de pie, ofreciendo su mano a la chica para ayudarla a levantarse.
-¿Vamos a casa, ma lady?- dijo con una sonrisa triste que a Marinette le pareció la más hermosa del mundo.
-Vamos a casa, chaton- dijo ella sonriendo también y tomando su mano.
Apenas Marinette puso los pies sobre el suelo, la puerta se abrió de golpe. Los dos chicos se volvieron hacia ella, preguntándose qué pasaría ahora.
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CONTINUARÁ…
¡Hola a todos! Los Guardianes decidieron que Adrien y Marinette no conservarán sus Miraculous, pero esto aún no se termina. Muchas gracias a todos por sus reviews. Nos leemos muy pronto.
Abby L.
