Los personajes de Twilight no son míos sino de Stephenie Meyer, yo solo me divierto un poco con ellos.


Capítulo beteado por Yanina Barboza, beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite fanfiction)


~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~ AWWI ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

Capítulo 34

La fiesta de las gemelas era en la pista de patinaje sobre hielo, Bella se preguntaba si en algún momento sería capaz de hacer un deporte junto con las niñas.

Las amaba y quería que nunca dudaran de que las amaba tal y como eran, que no le molestaba ningún aspecto de ellas, las compras, el maquillaje y todo lo que ella amaba, no importaba cuando se trataba de sus niñas, pero ¿patinar sobre hielo?

Ni ella ni Angela estaban dispuestas a meterse a la pista, suficiente habían tenido a los ocho años cuando intentaron practicar patinaje artístico y fallaron miserablemente.

Un esguince y una torcedura de mano, además de una hinchazón en el rostro, fueron más que suficientes para que abandonaran el hielo.

Era bueno que Jasper hubiera tomado a Sophie apenas llegaron a la pista, puesto los patines —que él había comprado a modo de sorpresa— y metido a la pista con toda la intención de que aprendiera a andar sobre hielo.

—La niña puede ponerse los zapatos de ustedes sin que siquiera se le doblen los pies, clasificar treintaicinco tonos de colores sin equivocarse y describir para qué sirve cada brocha de maquillaje, si puede hacer eso, puede pararse sobre dos cuchillas afiladas.

Ahora la niña tenía todas las pompis mojadas, pero se reía junto con Gretchen, levantándose cada vez que caía, sonriendo y volviendo a intentarlo.

—Sigo sin creer que Edward te permitiera salir de la casa —dijo Angela mientras comía nachos, quizás no iban a patinar, pero sí iban a atiborrarse de comida chatarra.

—Es el cumpleaños de las gemelas, no podía simplemente no venir.

—Si te soy sincera, pensé que la fiesta se cancelaría —se encogió de hombros—, pero si estás tan bien, entonces es bueno que no cambiáramos la reapertura de la tienda, es en dos semanas y no hemos planeado qué ropa usaremos y quién hablará con la prensa y dará el recorrido por el nuevo local.

—Lo sé, lo sé, mi accidente nos ha retrasado —suspiró cansada—. Mañana me presentaré y hablaremos sobre todo eso, tenemos que hacer la reapertura antes de la boda de mi papi, no quiero pensar en el estrés que tendremos en ese momento.

—El cumpleaños de Sophie también está cerca, Jasper comenzó a hacerme preguntas sobre lo que tengo planeado.

—¿Cuándo nos convertimos en estas mamás tan ocupadas? —cuestionó Bella llevándose un nacho con mucho queso a la boca—. Recuerdo aquellos tiempos en donde éramos las dos contra el mundo.

—Yo también lo recuerdo, pero creo que esto de ser mamá me gusta más.

—Claro que nos gusta más —asintió—, esas niñas son mi vida, incluso mi Nessi que sigue sin querer regresar a casa.

—Se siente muy culpable, no importa cuántas veces le dije esa noche que nadie la culpaba y que desde luego tú nunca lo harías.

—Necesito hablar con ella con urgencia, es difícil no tenerla en casa, sé que no somos muy cercanas, o por lo menos no lo somos como lo soy con las demás niñas, pero la quiero y me parte el corazón no tenerla a mi lado.

—Encontrarás la manera de hacerlo o simplemente la secuestramos hasta que acepte regresar a casa y que te extraña.

—Espero que tengas razón, porque me está rompiendo el corazón no verla todos los días.

Bella miró a la pista de hielo en donde Nessi se deslizaba de un lado a otro sin ninguna dificultad, podía ver a Tanya a lo lejos ayudando a Hailey, eran una verdadera monada, su nenita tenía un grueso abrigo arriba de un suéter de cuello alto, con unas pequeñas mayas negras, quizás había exagerado al vestirla tan abrigada, pero realmente prefería ser precavida que tener a su nenita agripada.

Vieron a Esme llegar junto con Sue y Charlie, los tres con un evidente retraso. Sue fue recibida por el grito feliz de Gretchen desde la pista de patinaje, quien se soltó de la mano de Sophie y patinó hasta la salida.

Bella sonrió y se puso de pie para recibirlos, pero Esme siendo Esme, se adelantó a su encuentro.

—¿No pudieron hacerlo en algún balneario? Aquí está terriblemente frío, además me veo mejor en bikini que con tantos abrigos, y ¿estar sobre dos afiladas cuchillas? Eso no es precisamente lo que yo llamaría divertido.

—Para mis gotitas de agua, sí lo es.

—Esas niñas son hermosas, así que está bien. —Se encogió de hombros—. ¿Dónde está Angela?

Esme se alejó una vez notó a Angela, dejándola sola con su papi, quien tenía en brazos los regalos para las niñas; le ayudó a llevarlos a la mesa en donde estaban los otros regalos y una vez estuvieron sobre la mesa, se lanzó a sus brazos.

—¿Vas a meterte conmigo a la pista? Apuesto a que aún puedo enseñarte a patinar sobre hielo.

Bella dio por terminado el abrazo y se alejó dos pasos de él.

—Tienes seis niñas, siete si contamos a Sophie, con toda la intención de patinar con su abuelito Charlie, disfruta con ellas y déjame a mí sobre mis bonitos zapatos.

Se alejó escuchando claramente la risa de su padre, seguido de su bufido cuando fue atacado por las gemelas.

Regresó a la mesa en donde Angela hablaba animadamente con Esme, Martha también se había acercado dejando que Arnold entrara al hielo ahora que Charlie por fin había llegado.

—Así que ustedes y los Cullen van muy en serio —dijo Esme.

—Espero que sí, Jasper me agrada para yerno —prosiguió Martha—, puedo notar que mi pequeña Sophie realmente lo quiere y él la quiere como mi niñita se merece.

—Cuando dices niñita, ¿te refieres a mí o a Sophie? —preguntó Angela con el ceño fruncido.

—Me refiero a las dos, mi cielito, incluso a las tres, porque también veo cuánto te ama Edward a ti, Bella, mira que comprarte un nuevo guardarropa no es algo que cualquiera hace.

Bella sonrió sintiendo sus mejillas calentarse, había sido una completa sorpresa, había estado viviendo con la poca ropa que había dejado en casa de Edward, en la de su papi y en la de Angela, no era mucha, pero sí la suficiente para mantenerse vestida, tenía ahorros, sin embargo no había manera de que gastara sus ahorros en ropa, por mucho que lo quisiera hacer, sería un gasto estúpido.

Por esa razón, le sorprendió cuando Edward llegó junto con las niñas —después de que supuestamente hubieran ido a jugar un partido de básquetbol al parque—, con bolsas de distintas tiendas departamentales en sus manos, incluso Hailey, que era la más renegona para ayudar, arrastraba una bolsa con zapatos dentro.

¡Sorpresa! —Fue lo único que recibió como respuesta a su cara de incredulidad, seguido de las niñas sacando la ropa de las bolsas y mostrándosela.

No es toda la ropa que tenías —dijo Edward después de dejar quince bolsas repletas de ropa y zapatos—, pero hemos querido sorprenderte y que supieras que queremos verte feliz, porque nosotros lo somos al tenerte aquí en casa.

Bella le había besado y agradecido, ella ya era feliz estando en casa, no importaba si estaba usando una vieja camisa de Edward o si tenía que repetir la ropa, vivir con sus niñas y Edward había hecho que su dolor por las cosas que perdió desapareciera.

Aunque no le habían conseguido ningún pijama, Bella suponía que había sido cosa de Edward, realmente le gustaba verla usando alguna de sus camisas deportivas para dormir, podía decir que se trataba de la posesividad que a veces flotaba de él.

Pero gracias a esos maravillosos obsequios, por fin tenía más opciones que usar.

Sintió unos brazos rodearla, se giró para ver a Edward, quien mantenía una sonrisa educada para las demás mujeres en la mesa.

—Tengo unos patines con tu nombre, amor.

—No sé por qué ustedes están empecinados en que yo entre a la pista, terminaré con una pierna rota.

Las tres mujeres estuvieron de acuerdo con ella por completo.

—No pasará, yo te cuidaré, ahora vamos, te verás muy hermosa con ellos.

—Siempre me veo hermosa —renegó, aunque se puso de pie y siguió a Edward, no estaba usando precisamente la ropa adecuada para entrar a la pista, tampoco había traído otra muda por precaución, lo había hecho para las niñas como la madre responsable que era, pero no para ella.

La parte materna estaba ganando en su vida cotidiana.

Edward la sentó en las bancas junto a la puerta de la pista, le pidió que se quitara los zapatos mientras que él sacaba de su bolso un par de patines, le ayudó a ponerse unas medias y los patines, incluso le abrochó las agujetas.

—Debo admitir que son bonitos, pero no creo que esto sea buena idea.

—No te voy a dejar caer.

—No estoy preocupada por eso.

Edward le miró de manera burlona, sin creer ni una sola palabra suya.

»Está bien, me asusta caerme y lastimarme, pero también temo lastimarte a ti, lo último que deseo es lastimarte, aunque me ofrezco a ser tu enfermera si llego a hacerlo.

—No va a pasar, pero es bueno que consiguiera aquel traje de enfermera.

—¿Cuál traje de enfermera?

Edward solo le meneó las cejas causando su risa.

La ayudó a ponerse de pie y la guio a la pista de hielo, en menos de un minuto tenía a las gemelas y a Tamara esperando por ella en la entrada. Gretchen estaba patinando del otro lado de la pista sosteniendo las manos de Sue y Charlie, Sophie también estaba junto a ellos, pero ella veía hacia las mesas, siguió su mirada viendo como Jasper se echaba a Angela al hombro mientras que en la otra mano traía unos patines muy parecidos a los suyos.

—¿Han planeado meternos a la pista desde que llegamos, cierto?

—No responderé eso.

Bella solo negó y dejó que Edward la guiara a través de la pista, con sus piernas inestables y los patines haciéndola tambalear.

—Terminaré en el suelo.

—Es sencillo, solo imagina que estás arriba de esos ridículos zapatos altos que tanto te gusta usar.

—Son completamente diferentes.

—No lo son, ahora vamos, intentemos ir más rápido.

Bella sabía que era un error lo que intentaban hacer, pero no pudo negarse, principalmente porque Edward tiraba de ella y las gemelas y Tamara iban delante deslizándose como unas profesionales.

—Si no te amara lo suficiente, terminaría contigo en este momento.

—Es algo bueno que me ames, porque yo te amo igual.

Bella le sonrió, rogando internamente que no terminara sobre el suelo, no sería nada agradable terminar con el pantalón todo mojado, lo sería menos cuando de sus seis niñas, sería la única que caería al suelo, porque incluso Hailey estaba dominando el hielo con ayuda de Tanya.

Patinaron por alrededor de media hora, las niñas los pasaban, le presumían sus giros, sus saltos y la rapidez, incluso Gretchen había soltado las manos de Sue y Charlie y patinaba a cierta velocidad, Sophie aún seguía intentando mantener el equilibro, pero era seguro que incluso ella lo estaba haciendo mil veces mejor que Bella y Angela.

Edward le soltó la mano para probar que estaba lista para patinar por sí sola, por lo menos sus pies ya no se abrían en direcciones contrarias, pero seguía patinando muy despacio.

Angela la alcanzó, igual de insegura que ella.

—Quisiera gritarle que terminamos, pero me es imposible.

—Para mí también, ahora intenta no sostenerte de mí o ambas terminaremos cayéndonos.

Ambas continuaron patinando con Edward y Jasper detrás de ellas, podían escuchar la risa de Rosalie a metros de distancia desde las gradas, debido a su embarazo le era imposible meterse en el hielo.

Su adorada y perra cuñada lo había hecho para asegurarse de pasársela de lo más lindo mientras que ellas sufrían por temor a caer al hielo.

¿Ya había mencionado que estaría muy mortificada si terminara en el suelo?

—Lo siento tanto, Bella, nunca debí dejarte sola, me siento tan mal, ¿estás segura que no necesitas que te lleve al médico? Puedo hacerlo, asegurarnos que no es nada grave, de hecho, te llevaré, Jasper, Emmett y Rose se harán cargo de las niñas, estaremos de regreso para cuando sea hora del pastel, y si no…

—Y si no, nos perderemos el cumpleaños de las niñas, no necesito ir al hospital, me duele, es cierto, pero no lo suficiente para ir al médico, solo es un poco de hinchazón, me han vendado y aplicado un ungüento, me quedaré aquí con el pie en alto y verás que en unas horas estaré como si nada.

—Pero…

—Sin peros, ahora regresa a la pista, no tienes por qué preocuparte.

—Si se trata de ti o de mis hijas, siempre me voy a preocupar.

—Entonces deja la preocupación para cuando volvamos a casa, ahora hay que divertirnos.

Edward asintió y regresó a la pista con las niñas, sabía que quería llevarla al médico, la caída había sido realmente fea, pero había sido inevitable. Las gemelas habían perdido el equilibrio debido a que un grupo de niños pasó junto a ellas patinando con demasiada rapidez, Jasper y Edward habían acudido de inmediato apenas notaron el problema en que se encontraban, ella había querido ir con sus niñas y se había impulsado de Angela, lo cual fue un terrible error, su amiga estaba igual de inestable, así que ambas perdieron el equilibrio, Angela terminó resbalando y cayendo sobre sus rodillas y muñecas con todo el culo al aire, mientras que Bella había logrado deslizarse, sin embargo sus piernas se fueron por diferentes lados, ocasionando que terminara cayendo hacia atrás, su pierna terminó en un ángulo raro lastimando su tobillo, una simple torcedura, aunque suficientemente mala como para que Charlie patinara hacia ella y obligara a Edward a sacarla del hielo.

¿Cómo la sacó sin caer de nuevo?

Era algo que ni siquiera se molestó en averiguar.

Ahora estaba sentada en una mesa con más nachos con queso y palomitas, con Angela junto a ella sobándose las muñecas.

—¿Desde cuándo el hielo es tan duro?

—Desde siempre, cariño —habló Esme regresando con una bolsa de bolitas de chocolate—. Recuerdo que fui a esquiar con mi tercer esposo en nuestra luna de miel, no salió como esperaba y terminé raspada por culpa de la nieve, él me dijo que no pasaba nada y que con el tiempo me acostumbraría a las raspaduras y me volvió a aventar a la nieve, pedí el divorcio una vez logré llegar abajo.

—Yo no estoy casada con Edward, pero no le pediría el divorcio por esa razón.

—Yo tampoco se lo pediría a Jasper.

—Es porque ustedes sí los aman, yo me casé con él porque era guapo y su cuenta bancaria tenía muchas cifras.

—¿Y qué hay de papi Cullen? —preguntó Angela bastante interesada—, Bella me contó que has salido a unas cuantas citas con él.

—No es para mí —se encogió de hombros—, me agrada que sea tan serio y varonil, y me gusta su ancha espalda y músculos magros, a pesar de la edad sigue estando duro en los lugares correctos y se pone duro cuando es necesario.

Ambas se rieron nerviosamente, ninguna necesitaba saber esas cosas de su suegro.

»Pero él es abuelo y yo no me veo preparando la cena de Acción de Gracias ni esperando a los nietos en Navidad, no soy ese tipo de mujer.

—No creo que él te pida que hagas eso, Edward ni siquiera me pide que me haga cargo del desayuno de las niñas, ni de la cena, lo hago en ocasiones porque me nace hacerlo, incluso aunque ya no puedo escaparme con Angela de vez en cuando a algún bar, realmente no me molesta.

—Eso es bueno para ustedes, pero no para mí, no soy ese tipo de mujer. —Se encogió de hombros al mismo tiempo que se ponía de pie—. Dejaré que ustedes descansen y yo iré a ver a ese papacito que no ha dejado de mirarme desde que llegué.

Ambas la vieron alejarse contoneando sus caderas de un lado a otro, con toda la seguridad del mundo.

Bella y Angela se miraron, siempre habían admirado a Esme, tan segura de sí misma, siempre poniéndose en primer lugar, habían aprendido de ella a amar su reflejo y estar orgullosas de ellas mismas, pero en ese momento, por primera vez, ninguna estaba segura de las palabras de Esme.

Quizás la maternidad sí era una vida para ellas.

La fiesta estaba en su punto máximo, había por lo menos unos cincuenta niños en la pista, negándose a salir a comer a pesar de los esfuerzos de sus respectivos padres, Hailey había caído rendida en sus brazos, ahora estaba pacíficamente dormida.

Sophie, aunque tenía los ojos cansados, al igual que Gretchen, se negaban a rendirse a los brazos de Morfeo, esas dos dormirían como unos dulces angelitos en cuanto tocaran la cama.

—Lamento llegar tan tarde —dijo James dejando una enorme pañalera en la silla junto a ella—, he salido del trabajo y venido inmediatamente después de pasar por James Jr. a la guardería.

—Siento que no he visto a este pequeño en mucho tiempo —habló Angela tomando al niño de los brazos de James, antes lo veían por lo menos dos veces a la semana, pero desde que James había entrado en modo cortejemos a la diosa Tanya, se había olvidado por completo de ella.

Bella se sentía agradecida de que por fin la dejara en paz, pero lamentaba no ver al bebé.

—No te preocupes, llegas en un buen momento, Tanya está con mi cuñada.

—Me alegra, por un momento pensé que se me escaparía mi pequeño amor.

—Ella no tiene nada de pequeño —respondió Angela haciéndole cariñitos al bebé, Bella sabía que apenas Sophie notara que su mamá estaba dándole atención a alguien más, saldría de la pista e iría a reclamar sus brazos—. ¿Qué tal te está yendo con el cortejo? Espero que tengas buenas noticias.

—He intentado de todo —suspiró sentándose en la silla frente a ellas—, desde flores, chocolates, peluches, incluso le llevé serenata, tu cuñada la rubia se rio y le encantó y después le dijo a ese esposo suyo que debía ser más romántico con ella, incluso la niña, Ness...

—Nessi.

—Sí, a ella le gustó y aceptó los chocolates y el peluche de jirafa, pero Tanya es una mujer difícil.

—¿No me digas que piensas rendirte? —cuestionó Bella sorprendida.

—Jamás, solo necesito sacar la artillería pesada.

—No me digas que...

—Oh, sí.

James se quitó la gabardina que había estado usando, dejando a la vista un suéter con la imagen de Tanya en alguna competencia, ella estaba usando un bikini muy revelador y bastante bronceada, en la parte superior en letras grandes la palabra "Se busca". James se giró mostrando la parte trasera en donde también estaba Tanya pero en una pose distinta, acompañada de las palabras "Se busca por robarse mi corazón".

—Ella te va a moler a golpes —se burló Angela.

—Ella puede hacer conmigo lo que quiera, y cuando digo lo que quiera, es lo que quiera.

—¿Incluso ser su esclavo?

—Seré un esclavo feliz.

—¿Y si te ata a la cama?

—No sería la primera vez.

—Es el doble de tu tamaño, te haría su perra en segundos.

—Voy a ladrar fuerte y alto para ella.

Bella y Angela se miraron, puede que en algún momento rompiera el corazón de Bella, pero eso había quedado atrás hacía mucho tiempo, a ambas ya no les dolía recordar aquella experiencia, además, saber que ya no iba detrás de Bella a pesar de que no tenía ninguna oportunidad, era un punto importante para apoyarlo.

—¿Traes bóxer de corazones? —cuestionó Angela—, porque hay niños aquí y pasearte en bóxer por muy largos que estos sean, no es bien visto.

—Soy padre ahora —respondió con fingida inocencia al mismo tiempo que se bajaba el pantalón dejando a la vista unos shorts largos con corazones con T&J en medio de ellos.

—No sé si enojarme porque te has bajado los pantalones en la fiesta de mis hijas y enfrente de mi novia o sentir pena por ti por lo que sea que Tanya vaya a hacerte.

James sonrió y guardó el pantalón en la pañalera junto a las demás cosas del bebé.

—Dime la verdad, Edward, ¿alguna vez ella fue ruda? Me gusta lo rudo y no me molestaría cojear por culpa de ella.

Lo intentó, Bella juraba que lo intentó, pero fue imposible no reírse, Angela y Edward le siguieron, James también lo hizo, antes de guiñarles un ojo y salir a la pista de hielo. Bella notó como Rosalie sonreía para después reírse por la cara incrédula de Tanya al notar que se dirigía hacia ella.

Por largos minutos vieron a James intentar llamar la atención de Tanya, incluso cuando Jessica llegó y trató de coquetear con él —ya que Edward no le prestaba ninguna atención—, James siguió con su atención fija en Tanya.

—¿Crees que lo logre? —preguntó Bella reacomodándose a Hailey en brazos—. No conozco mucho a Tanya, pero no la considero alguien que le guste todos esos detalles que James está haciendo.

—No me agradaba James porque tenía interés en ti, pero sé que Tanya va a caer, puede no parecerlo, pero es una romántica y le gusta lo que James está haciendo, aunque le avergüenza un poco.

Bella siguió su mirada hacia Tanya, quien sonreía a pesar de estar visiblemente mortificada.

—Bella.

Se giró para ver al dueño de la voz que le llamó, frente a ella estaba su suegro, y parecía nervioso y malhumorado, miró a Edward de reojo, quien parecía igual de desconcertado que ella ante la presencia de Carlisle, la había ignorado prácticamente todo el día.

—¿Sí?

—Necesito hablar contigo, en privado.

Eso era nuevo, normalmente no hablaba con ella si no era necesario, aunque tenía una idea de lo que quería hablar, podía ver a lo lejos a Esme coqueteando con un hombre que debía ser más o menos de la edad de Carlisle, era alguien bien parecido, podía ver claramente por qué el interés de Esme.

—Claro.

Se levantó de la mesa, entregándole a Hailey a Edward, que se quedó junto con Angela, quien no dejaba de comer nachos con mucho queso, últimamente había estado comiendo de más.

Se alejaron lo suficiente para que nadie los escuchara, Carlisle tenía el ceño fruncido, así que Bella pensó que quizás le daría un sermón sobre meterse a la pista de hielo sin supervisión o que el pantalón que estaba usando no era adecuado o algo parecido.

—Necesito que convenzas a Esme de que no soy un ermitaño pasado de moda y que mi barba no es del siglo pasado.

—¿Qué?

—Me escuchaste, necesito que me ayudes con Esme, eres mi nuera y al parecer a ella le agradas lo suficiente como para escucharte.

Pensó en lo que Esme le había dicho horas atrás, quería decirle que no tenía que cambiar nada de él, el cambio no era la respuesta al éxito en una relación, ella no había cambiado su apariencia, Edward tampoco lo había hecho, una persona debía amar a otra por quien era, no por cómo se veía, pero si Carlisle se había atrevido a acudir a ella a pesar de su testarudez, no iba a darle una respuesta negativa.

—De acuerdo, hablaré con una amiga, tiene una barbería y apuesto a que…

—¿No lo harás tú?

—Podría hacerlo, lo hice con Rosalie, pero porque era relativamente básico lo que necesitaba, sin embargo, si quieres cambiar necesitas ir con una profesional, créeme, ella es una maravilla en su trabajo, estarás en excelentes manos, Esme caerá a tus pies la próxima vez que te vea.

—¿Segura?

—Por completo.

Bella esperaba no estarse equivocando.

~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~ AWWI ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

Había pasado una larga semana desde el cumpleaños de las gemelas, ellas habían estado felices al final del día, hablando de lo mucho que se habían divertido y que esperaban que, para la próxima, ella no terminara en el suelo.

Bella también lo esperaba.

Pero, así como había pasado otra semana en sus vidas, había transcurrido otra semana desde que vio a Nessi, en la fiesta de las gemelas se había asegurado de mantenerse alejada, se acercó para las fotos, pero incluso en ese momento no estuvo cerca de Bella.

Pero había tenido suficiente.

Había estado en pasividad por mucho tiempo.

—Ni lo piense, señorita, usted no sale de aquí hasta que las dos hablemos seriamente.

Bella se puso las manos en la cadera, intentando poner la expresión más seria que era capaz de hacer, Nessi frente a ella jugaba nerviosamente con la correa del bolso deportivo.

Parecía que había pasado una eternidad desde la última vez que la vio, la niña se había mantenido cuidadosamente apartada de la casa, pero por fin se había armado de valor y enfrentado a Tanya para exigirle que le llevara a Nessi.

¿Quién te crees que eres para exigirme algo, princesita?

No me creo nada, soy la madrastra de tus hijas y vivo en su casa, además estoy convaleciente, ¿recuerdas? No puedo pasar por situaciones que me estresen ni que me generen tensión, por eso me traerás a Nessi.

¿Alguna vez te han dicho que llegas a ser insoportable?

Sí, ¿a qué hora la traerás?

Tanya había cumplido su palabra, había llevado a Nessi, aunque con engaños, ella creía que tenía que buscar una sudadera que Tanya le había dado un tiempo atrás, así que había entrado y gritado por su padre, avisando que estaba ahí, Bella había permanecido oculta, cuando Nessi subió, cerró la puerta y puso el seguro, escuchando como el auto de Tanya se alejaba.

Ahora estaba ahí, con Nessi frente a ella, visiblemente nerviosa.

Se acercó hacia ella lentamente, Nessi no se movía, parecía como si le hubieran dado una terrible reprimenda.

Cosa que no había ocurrido, nadie en la familia la había regañado ni castigado.

—¿Tienes algo que decir a tu favor?

Ella negó, pero sin levantar la mirada.

»Pues yo sí tengo mucho que decir y te agradecería que me vieras a la cara cuando te estoy hablando.

Nessi levantó la cara lentamente, dejando a la vista sus acuosos ojos verdes y su boquita fruncida intentando aguantar el llanto, estaba en su momento más vulnerable, pero como la niña valiente que era, estaba enfrentándose a ella.

—No te vuelvas a ir de mi lado —dijo Bella atrayéndola a sus brazos—, no tienes idea de cuánto te extrañé, Nessi, Nessi, Nessi, mi Nessi.

La niña le abrazó enseguida, enterrando su rostro en su vientre.

—Lo siento, Bella, nunca quise que te pasara nada.

—No importa, mi amor.

—Sí importa.

—No, no lo hace. —Le sostuvo el rostro limpiando las lágrimas que surcaban sus mejillas—. ¿Crees que estoy triste por lo que pasó en mi departamento? Claro que no, la única razón por la que no era completamente feliz, era porque no estabas aquí conmigo.

—Pero por mi culpa perdiste todo, y por eso estás usando un horrible pijama.

—No creo que a tu papi le guste que le digas que su pijama es horrible, aunque entre nosotras, sí lo es, el rojo a cuadros no me va.

Nessi se rio y Bella le besó la punta de la nariz.

»Nunca vuelvas a pensar que yo estoy enojada contigo, porque eso es imposible que suceda.

—Pero perdiste tu departamento.

—Sí, lo hice, pero eso no podíamos prevenirlo, además no estoy nada triste con eso, de hecho, me alegra poder mudarme aquí con ustedes.

—¿En serio?

—Claro que sí, lo único que me ha hecho falta para sentirme como en casa es que tú estés aquí también —le acarició la mejilla—, así que espero, señorita, que estés consciente de que no hay manera de que te deje salir de esta casa más que para ir a la escuela.

—¿Y los entrenamientos?

—Pues tendré que ir y tú tendrás que soportar a esta loca madrastra tuya, que ten por seguro que te avergonzará por lo mucho que te animará.

—¿Aún lo harás?

—Claro que sí, soy una de tus más grandes fans, nunca dejaría de hacerlo.

—Pero…

—No hay peros, yo siempre te voy a querer, Nessi, sin importar que a veces estés de buen o de mal humor, o si quieres gritar por alguna frustración, incluso cuando pienses que yo no te entiendo en lo absoluto y te desquicie, seguiré amándote con cada fibra de mi ser.

—¿Tanto como amas a mis hermanas?

—Tanto como las amo a ellas te amo a ti.

Nessi le sonrió y volvió a abrazar su cintura.

—Yo también te amo, Bella.

~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~ AWWI ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

La reapertura por fin había llegado, tan solo dos semanas antes de la boda de Charlie y Sue.

Había sido una gran odisea lograr tener todo a tiempo, Amun había estado sobre Bella y Angela exigiendo la absoluta perfección, no quería nada a medias, por esa razón tenía cinco empleadas más, además de Lauren y Sam, quienes atenderían a los clientes mientras que otras dos estarían en la producción junto con Bella.

Angela seguía encargándose de los libros contables y los cierres de caja.

Estaban a solo una hora de que el espectáculo comenzara, Sue estaba junto a ellas, siendo la madre que Bella necesitaba para calmar sus nervios, Esme no había podido asistir ya que había estado demasiado ocupada con Carlisle.

Bella no se había equivocado al mandar a Carlisle con Zafirina, la hijastra del cuarto matrimonio de Esme, sabía que Esme seguía teniendo una estrecha relación con ella, por esa razón estaba segura que estaría ahí cuando Carlisle se presentara a su cita.

No fue sorpresa cuando dos horas después Rosalie irrumpió en casa exigiendo saber quién había sido la desgraciada que había hecho que su padre se recortara la barba y tiñera el cabello, además de que llevara a una mujer que parecía no tener la decencia suficiente para esperar a llegar a la privacidad de la habitación.

Esme solo le había mandado un mensaje advirtiendo que no quería ser llamada abuela.

Pero ahora eso no importaba, se encontraba sumamente nerviosa y Sue, amablemente, estaba siendo la voz de la razón.

—Lo harás bien, cariño, eres muy buena en esto, además la cámara te adora, me tendrás a mí y a tu padre ahí, además estará Edward y las niñas, todos los que te amamos estaremos apoyándote. —Sostuvo sus manos—. Cierra los ojos y respira conmigo, eso te ayudará a calmar tus nervios.

Bella tomó una respiración profunda dejando que las palabras de Sue hicieran efecto, casi lo logró hasta que Angela entró corriendo a la oficina, tomó su bolso y lo vació sobre el escritorio.

—¿Se puede saber qué te pasa?

Angela no le respondió, en su lugar tomó su teléfono con una mano mientras que en la otra sostenía los dos tampones sellados.

»¿Angie?

—¿Cu-cuándo fue tu último periodo?

—¿Por qué necesitas saber eso? —preguntó Sue confundida.

—Nuestros periodos han estado sincronizados desde que tenemos diecisiete —respondió Bella encogiéndose de hombros.

—Sí, ahora responde.

Bella frunció el ceño intentando hacer memoria.

—Tengo un retraso, Bella, un jodido retraso.

Bella sintió su boca secarse.

—Un retraso lo tiene cualquiera, Angela —le tranquilizó Sue—, han estado muy estresadas últimamente, quizás solo sea eso.

Pero Bella estaba segura como que el cielo era azul, que no era un simple retraso.

—Supimos que Angela estaba embarazada de Sophie —habló Bella llamando la atención de Sue— porque yo tenía el periodo y ella no, hemos sido regulares desde los diecisiete, pero ahora tenemos un retraso de…

—Dos semanas.

Bella estaba segura que el dolor de estómago y el cosquilleo de su cuerpo, no se debía a los nervios de la reapertura.

—Puede que no sea lo que están pensando, chicas —intentó consolarlas Sue—, quizás haya una explicación perfectamente aceptable.

Bella no estaba nada segura de eso.


Hola!

Después de mucho tiempo por fin estoy de regreso y espero no volverme a ausentarme por tanto tiempo, de hecho espero no volver a ausentarme.

Muchas gracias por su infinita paciencia, espero que disfrutarán el capítulo, tanto como yo disfruté escribirlo.

Yanina, muchas gracias por la ayuda con la revisión del capítulo, eres la mejor en el mundo entero.

Déjenme sus comentarios, opiniones, críticas, teorías o lo que quieran compartir conmigo en un review.

Nos vemos muy pronto


Recuerden que pueden unirse al grupo de facebook "The follies and evils by Teffi" en donde encontrarán adelantos, imágenes, información extra de las historias y muchas otras actividades, además de que podrán acosarme con mayor libertad jajaja.