Capítulo 30

Azize caminó impaciente de aquí para allá en el lugar en donde habían quedado encontrarse con Cevdet en caso de que él llegara, por supuesto. Estaba sumamente inquieta, habían pasado casi dos semanas desde el último encuentro y ella había tratado de seguir como siempre, sobre todo luego de la promesa de él de que pronto todo terminaría y podrían volver a estar juntos…

Cerró los ojos y permitió que algunas lágrimas se le escaparan. Recordó la cara de Tevfik al aparecerse por su casa la noche anterior y sacudió la cabeza con impotencia…

-Azize… lo siento… pero me temo que no traigo buenas noticias…-dijo cuando Hasibe se llevó a los niños a dormir.

-¿A qué te refieres Tevfik? ¿Es sobre Cevdet?

-Bueno… tú sabes que, a este nivel, nada es absolutamente cierto, pero ¿recuerdas que hace un tiempo te dije que habíamos perdido el contacto con Cevdet?

-Lo recuerdo…

-¿y que tú te mantuviste esperanzada de que solo fuera eso?

-¿Qué pasó Tevfik? No des más vueltas…

-Me llegó el comentario de que, en efecto, Cevdet fue atrapado en su misión secreta y…

-¿Y qué?

-Bueno… te imaginarás el resto…

-¿Qué cambió con respecto a lo que sabías?

-En realidad, fueron los dichos de otro enviado a la misión…

-¿Pudo volver?

-Lo hizo…

-¿Vio que a Cevdet lo habían matado?

-¿Tienes dudas?

-Lo siento… pero así es… estoy segura de que si es así lo sabría…

-Me complace que sigas teniendo esperanzas…- dijo con un poco de rabia y se puso de pie- bueno, solo quería decirte eso… no tengo más datos o pruebas, pero como te prometí, vine a decirte lo que sé…

-Gracias, Tevfik…- le dijo ella y lo acompañó hasta la puerta.

Cuando Azize se quedó sola sintió que le faltaba el aire No era la primera vez que Tevfik le iba a decir esas cosas, y no era que ella no confiara en que Cevdet podía defenderse y mantenerse a salvo, pero de todas formas siempre estaba la duda y el temor de que las cosas no salieran bien.

Quiso salir corriendo a buscarlo, pero no tenía sentido. Pensó en que al día siguiente podría hacerle llegar una nota a través de ese niño. Cevdet le había dicho una vez que en una emergencia lo buscara de esa forma, que él recibiría su mensaje.

Se fue a dormir intranquila y, como no podía ser de otra manera, soñó con él, pero el sueño resultó ser bastante triste.

A la mañana siguiente se despertó mal, encima Yildiz tenía un poco de fiebre y pensó quedarse para cuidarla, pero Hasibe le aseguró que podía hacerse cargo y luego de ayudar con el almuerzo, se fue a trabajar.

Encontró al niño correteando por el pueblo y le ofreció un par de monedas. El niño asintió y se quedó con el mensaje que ella había escrito. No decía nada raro, solo que quería encontrarse con él.

Azize se pasó el día tratando de no pensar, pero fallando miserablemente.


Cuando llegó al lugar de encuentro, que no era el mismo de siempre por temor a que los descubrieran, se quedó largo rato esperando y cada minuto que pasaba se ponía más nerviosa.

Agotada y casi sin esperanzas porque ya había pasado demasiado tiempo, se apoyó en una baranda que daba hacia la playa y pudo ver la luna reflejada en el mar.

Se concentró en eso y trató de respirar el aire fresco. Intentó calmarse y cuando por fin algunos pensamientos positivos comenzaron a aparecer, sintió que alguien se acercaba por detrás y un par de brazos la apretaban contra un cuerpo que supo conocido…

-Mi Azize…- escuchó y su corazón comenzó a latir tan rápido que creyó que tendría un ataque.

-¿Cevdet? - dijo con voz temblorosa y giró para mirarlo- mi vida…- las lágrimas aparecieron en sus ojos- ¿estás bien?

-Estoy bien, Azize… lamento tanto todo eso… por todo lo que te estoy haciendo pasar…

-Tevfik me dijo que alguien te había visto morir…

-Tuvo que ser creíble… lo siento tanto…- le dijo y comenzó a besarla para reconfortarla y porque también él lo necesitaba.

Azize siguió llorando y se abrazó apretadamente a él, necesitando ese contacto que tanto había anhelado.

-¿Podemos ir a nuestro refugio? - le preguntó ella con suavidad en el oído cuando se quedaron un momento abrazados.

-No podré quedarme toda la noche…

-Solo un rato… necesito sentirte cerca…- le dijo ella- aquí hace un poco de frío… solo quiero abrazarte…

-Está bien…-le dijo él y besó sus labios.

Caminaron juntos, con los dedos entrelazados, tratando de no llamar la atención, aunque no había demasiada gente en la calle.

Un rato más tarde se abrazaban sentados en el suelo, sobre una manta.

-No quería desconfiar, pero esta vez realmente tuve miedo de no volver a verte…- dijo sacudiendo la cabeza.

-Lo siento tanto, mi vida…- dijo él besando su cabello.

-No te preocupes, sé que esto pasa solo porque es necesario… estoy muy orgullosa de ti, Cevdet…

-Lo sé… y yo de ti, eres muy valiente, Azize…

-¿Yo? Tú eres quien defiende nuestra patria mi héroe…

-Sin ti a mi lado no podría hacer nada… quiero que seas consciente de eso, cariño… yo sin ti no soy nada…-le dijo y buscó sus labios con ternura.

-¿Por qué tú, Cevdet? Quiero decir… yo no dudo de tus aptitudes, tu lealtad hacia la patria pero… ¿cómo es que eligieron para esto? - le dijo jugando distraídamente con los dedos de él.

-Bueno… digamos que me he relacionado con gente… gente que quiere algo más para nuestra patria que solo luchar por ella.

-¿Sólo luchar por ella? ¿Acaso no es eso lo más importante?

-Una cosa es luchar por el deber de hacerlo, y otra muy distinta es pensar en la libertad… en la forma de asegurarnos nuestro futuro y el de nuestros hijos… y yo, mi vida… desde que formamos nuestra familia y tenemos nuestros hijos, no hago otra cosa que pensar en eso…

-Gracias…- dijo ella y se acurrucó entre sus brazos mientras él besaba su frente con suavidad.


Se quedaron un rato así, en silencio, abrazados, solo disfrutando de su mutua compañía y luego él la apretó entre sus brazos y la miró a los ojos.

-Debería irme, Azize… me escapé en medio de la noche y debo regresar antes de que amanezca…

-Cevdet…

-Cariño… te dije que no podría quedarme mucho…

-Al menos…- dijo y se incorporó un poco- déjame besarte un momento… necesito de tus caricias...

-Azize…- dijo él mientras ella besaba su cara con suavidad.

-Solo una despedida…- insistió ella mientras lo besaba y él la tomó de la cara con lo último que le quedaba de determinación.

-No tengo casi tiempo…- le dijo previniéndola y ella lo vio incorporarse y comenzar a quitarse la ropa rápidamente.

Azize le sonrió y lo imitó. Un momento después se reunieron en un abrazo intenso mientras él la besaba húmedamente.

No se tomaron mucho tiempo porque él realmente estaba apurado y una vez que llegaron al clímax, él se perdió en sus ojos un instante y ella sonrió.

-Sabes que no podría vivir sin ti… ¿verdad?- le dijo él y ella lanzó una carcajada divertida.

-Es lo que vienes haciendo desde hace meses… has pasado menos tiempo conmigo que con tus compañeros soldados, Cevdet…

-Pero sé que tú estás en casa esperándome… se que te duermes en nuestra cama pensado en mí y yo estoy pensando en ti… sé que lo dije muchas veces últimamente, pero estás en mi corazón… y también en mi cabeza… y eso me ayuda a sobrevivir…

-Lo sé… no es que yo pudiera vivir si ti tampoco… asegúrate de que no te maten, ¿sí?- le dijo ella y besó sus labios.

-Azize…

-Sí… lo sé… por más que me duela debo dejarte ir…- dijo y se movió para que ambos pudiesen vestirse y apurarse a salir.

Se vistieron en silencio y cuando se preparaban para salir él la tomó entre sus brazos y la apretó en ellos…

-La última vez te dije que faltaba menos… las cosas se complicaron un poco, pero te juro que ya casi no falta nada para que volvamos a ser quienes éramos…

-Lo sé… mi vida… confío en ti…- le dijo ella con una sonrisa y besó sus labios rápidamente.

Él salió primero, ella se quedó mirándolo caminar hacia lo lejos y luego de unos minutos en los que ella sintió que algunas lágrimas acudían a sus ojos, decidió que volvería a su casa…


Al llegar se encontró a mamá Hasibe que, algo preocupada, les daba de cenar a sus nietos…

-Hija querida…- le dijo cuando la vio llegar.

-Madre… perdón por haber llegado tan tarde…

-Me alegra que estés bien… ¿mucho trabajo?

-Sí… sí… mucho trabajo…- dijo mordiéndose el labio con impotencia, odiaba mentirle a su suegra, pero Cevdet había sido categórico en eso. Nadie debía saber que él estaba vivo y menos que ellos se encontraban a escondidas.

-Bien… me alegra que hayas podido volver a casa…

-A mí también…- dijo Azize luego de besar la carita de Ali Kemal, que la abrazó con ternura y levantando a Yildiz, que le tiraba los bracitos.


Bueno, ¿será que como dijo Cevdet, ya falta poco para que puedan volver a la normalidad? Los veo en el próximo capítulo. Gracias por seguir leyendo esta historia!