Y no debe faltar la descarga de responsabilidad oficial. Estos personajes no son míos, pertenecen a la increíble Stephanie Meyer y la historia es de Jeskawood aka Jayeliwood, yo solo traduzco.
Y me faltan palabras para agradecer a quién ha estado conmigo desde el principio y espero que siga estando, corrigiendo mis errores gramaticales y alentándome a seguir. ¡Gracias Erica Castelo, por ser mi beta y mi amiga!
Ella dijo Sí
"Metí unas cuantas pastillas aquí," dijo Carlisle al darme un pequeño envase de mentitas. "Un par están partidas a la mitad. Quiero que empieces tomando solo la mitad y si necesitas más toma la otra mitad. Vi lo que sucedió la última vez."
Me eché a reír al ver su expresión preocupada mientras estábamos en medio del aeropuerto. Era como cualquier otro padre normal o doctor. "Sí, señor. Entendido. Primero una mitad."
"Tómala justo después que el avión despegue y deberías estar bien," me recordó antes de darme un apretado abrazo. "Cuídate, Bella. Y cuida de mi hijo."
"Lo haré, con mucho gusto," le dije, dejando un rápido beso en su mejilla. Se sonrojó ligeramente, recordándome mucho a su hijo.
Cuando miré en su dirección, Esme estaba estrangulando a su pobre hijo. "Mamá," dijo con voz rasposa en su apretado agarre. "Mamá, también te extrañaré. No llores," Edward se quejó como un niño de doce años. "Antes que te des cuenta, será tiempo de otra visita."
"¡Va a ser demasiado tiempo!" Se sorbió la nariz, besando su frente. Lo que dejó una marca de un vivo color rojo de lápiz labial. "¡Oh, mi bebé! Voy a extrañarte."
"Mamá, por favor…" Jadeó cuando finalmente lo apretó muy fuerte. La empujó delicadamente hacia atrás y llevó sus manos a su rostro. "También te extrañaré. Tú ve a divertirte recorriendo Europa." Se acercó muy lentamente y la besó cariñosamente en la frente. "Toma muchas fotos, y prometo mandarte un correo electrónico casi todos los días. Te amo."
Esme estalló nuevamente en llanto, apretándolo otra vez. Él se echó a reír y pude darme cuenta que fue para evitar llorar. "También te amo, mi hermoso muchachito. ¿Recuerdas cuando eras pequeño, y solías dormir en mi cama cuando tu papi tenía que trabajar por las noches?"
"Por supuesto," se rio entre dientes. "Pero mamá, he crecido. Te amo, y prometo que te veré pronto."
Ella se echó a llorar aún más cuando la soltó y fue a abrazar a su papá. Fui con Esme, y se aferró a mí con firmeza. "Cuida bien de él, y si no te trata bien, me lo dices. Mantendré a ese chico a raya."
"No es un chico," me eché a reír. "Es un hombre maravilloso, y no creo que tu oferta vaya a ser necesaria."
"No dejes de comunicarte," me ordenó. "También tienes nuestros correos electrónicos. Espero correos tuyos. Ahora eres una de los míos."
"Por supuesto," le dije, abrazándola nuevamente antes de que anunciaran nuestro vuelo. "Te veré pronto de nuevo."
Edward casi se derritió en su asiento una vez que abordamos, con sus manos sobre su rostro. "Desearía que no hiciera eso," murmuró rápidamente.
"Es porque te ama."
"Lo sé… no es que esté avergonzado. Hace más difícil irme. Odio ver sus lágrimas," murmuró antes de mirarme. Sus ojos estaban rojos y ligeramente húmedos. Sin una palabra, me acerqué y lo besé. "Me alegra que estés aquí conmigo. Me alegra que vinieras. Gracias."
"Es un placer," le dije antes de besar la parte superior de su cabeza. Saqué el pequeño envase de mentitas y se lo mostré. "Vamos a tomar nuestra medicina y a relajarnos. Muy pronto estaremos en casa."
Gimió, apoyando su cabeza contra mi hombro. "No quiero volver a la realidad."
"Yo tampoco," le informé, "pero el tiempo sigue su marcha."
"El tiempo apesta."
"No podría estar más de acuerdo."
En realidad, desperté antes de que el avión aterrizara. Edward estaba leyendo un libro, su mano acariciaba mi brazo distraídamente. Adormilada, me estiré y besé suavemente su mandíbula. Me sonrió levemente, acurrucándose en mi mejilla. "¿Cómo estás?" Preguntó.
"Pegajosa, un poco sudada, cansada, adolorida, y lista para una ducha. Oh, y tengo hambre. ¿Y tú?"
"Igual," concordó con un suspiro, guardando su libro. "Vamos a aterrizar en unos diez minutos."
"¿Qué hora es aquí?" Pregunté, frunciendo ligeramente el ceño.
"Poco después de la una de la mañana. Quería preguntar antes de asumirlo, ¿te gustaría ir a tu casa o a la mía?"
"No me importa, siempre y cuando haya una cama cómoda en la que acostarme y una ducha."
"Entonces a la tuya," dijo, acariciando mi mejilla. "¿Tienes algo que hacer mañana?"
Sacudí mi cabeza. "Tengo activados mis mensajes de ausencia hasta pasado mañana. Supuse que estaría agotada después del vuelo. ¿Qué hay de ti?"
"Tengo que comprar comestibles." Se encogió de hombros, y le sonreí, tratando de ocultar mi risita. Al parecer, mi rostro se separó con una amplia sonrisa. "Para tu información, puede que tú seas capaz de sobrevivir con comida para llevar, pero a mí de verdad me gusta cocinar. Estoy seguro que tú también necesitas algunas cosas."
"Lo sé," dije con una risita. "Solo es gracioso. Sé que disfrutaré la mayoría de lo que compres. ¿Te importaría si voy contigo?"
"Por supuesto que no," dijo, tirando delicadamente de mi cabello. "Siempre eres bienvenida a venir conmigo a dónde vaya."
Justo entonces, se escuchó una voz por el intercomunicador diciéndonos que estábamos a punto de aterrizar.
Llegamos al departamento unas dos horas después, sintiéndonos completamente agotados. Nos desvestimos y prometimos ducharnos en la mañana. Edward me envolvió en sus fuertes brazos y besó ligeramente mi frente antes de que una vez más que me quedara dormida.
Desperté con dos teléfonos sonando con mensajes.
"Bienvenidos. ¿Cena esta noche?" Los dos decían, ambos de Alice. Miré a Edward, y se encogió de hombros. De modo que envié la respuesta de ambos.
"Claro."
"¡Genial! ¡Te llamaré más tarde con los detalles!"
Dejé el teléfono a un lado y miré al reloj. Eran las ocho de la mañana. Gemí ruidosamente, frotando mi frente antes de mirar a Edward. Estaba completamente despierto, mirándome con curiosidad.
"¿Qué?"
"Eres un hermoso desastre," sonrió. Le di un fuerte manotazo en su estómago, y gimió mientras seguía riéndose. "Estás malhumorada cuando estás desfasada en tu horario."
"Es solo que no quiero que esto termine. Siento que es como un sueño," le dije con honestidad. Dejó escapar un suspiro pesaroso antes de darme una pequeña sonrisa.
"Todavía tenemos un día más antes de tener que volver a la realidad. Vamos a aprovecharlo al máximo," admitió. Solo asentí, frunciendo el ceño. "¿Por qué no vamos a tomar una ducha? No creo que pueda volver a dormir."
Después de desayunar y una ducha, fuimos a la casa de Edward para ir a dejar sus cosas. Luego procedió a hacer una enorme lista de todas las cosas que iba a comprar en la tienda. Solo rodé los ojos. Insistí en pagar parte de ella, pero se negó. Cuando vi su expresión, no lo presioné. Pero sí le dije que si alguna vez era demasiado, me lo dejara saber. Que estaría más que dispuesta a pagar mi parte, ya que él estaba haciendo todo el trabajo.
Sus ojos se enternecieron entonces antes de besar mi frente, murmurando un gracias.
Era increíble cómo él era un profesional en las compras. Demonios, incluso tenía cupones. Era sorprendente.
"De ahora en adelante, tú vas a hacer mis compras," le informé en el viaje de vuelta a su casa. Se rio entre dientes.
"Sería un placer. Hay un problema."
"¿Cuál?"
"¿Quién va a cocinarlo?" Preguntó con una sonrisa engreída. Le mostré el dedo medio, y empezó a reírse en serio. "¿Sabes? Podría cocinar grandes cantidades y congelar algo para ti."
"Ugh, eso suena aún más patético," me quejé. "Puedo hacer unas cuantas cosas."
"¿Qué tal una sopa de langosta? O tal vez unas chuletas de cerdo glaseadas con manzana con—" Lo interrumpí, levantando mi mano.
"Entiendo. Entiendo," fruncí el ceño. "No puedo cocinar. Al menos soy buena en la cama," le dije en broma.
"Ah sí. Eso compensa la mayoría de los defectos," respondió al detenerse en un espacio de estacionamiento. Abrí mi boca sorprendida mientras la suya tenía una sonrisa pícara. Salió del coche antes de que pudiera decir algo.
"¿Qué se supone que significa eso?" Pregunté, saliendo del coche dando pisotones. Él estaba rojo y reía, agarrando las bolsas.
"Significa que una mujer como tú, tan jodidamente ardiente en la cama no tiene que cocinar. Significa," se agachó y pasó su lengua lentamente por mi lóbulo, "que el hombre que es lo suficientemente afortunado para dormir contigo, debería cocinar para ti cuando quieras."
"Hombre… afortunado…" Tartamudeé estúpidamente en medio del estacionamiento, inclinando mi cabeza hacia un lado.
"Un hombre muy afortunado. El más afortunado, en realidad."
Y entonces caminaba hacia las escaleras. Hice un puchero estúpido, enojada porque no dijo más. Nunca iba a cansarme de él. Siempre iba a afectarme. Edward hacía cosas que hombres normales no deberían ser capaces de hacer, y lo sabía.
Él no era el único afortunado.
Para la cena de esa noche Alice anunció que nos llevaría a un bar de vinos llamado Dali en el distrito de las Artes y que todo sería a su cuenta, así que nos volveríamos locos. Parecía muy emocionada, incluso más de lo acostumbrado. Eso ya era decir mucho.
Edward se veía increíblemente sexy con sus pantalones grises de vestir y una camisa de manga larga con un suéter encima. Era un poco extraño estar de vuelta en Dallas y no necesitar algo más abrigador. Me vestí con unos pantalones negros ajustados con una blusa de manga larga y un par de perlas. Para acompañarlo, me puse mis zapatos rojos de tacón.
Solo eran para tentar a Edward, y funcionó totalmente. Seguía bajando la vista a mis pies antes de subirla lentamente por mi cuerpo. Y luego sacudía su cabeza como si tuviera que sacarse una idea sucia.
Me encantó. La revancha es divertida.
Alice chilló con fuerza cuando nos encontró al frente del restaurante. Arrojó sus brazos en torno a mi cuello, dando un salto. "¡Los he echado mucho de menos!"
"También te eché de menos, Al," gemí por el dolor en mis hombros. Estaba más pesada de lo que parecía.
"¡Oh, cielos! Ustedes lucen descansados y relajados," suspiró, poniendo su mano sobre su corazón al examinarnos a ambos. Yo solo estaba agradecida que tuviera sus pies de nuevo en el suelo.
"Fue un viaje divertido," sonrió Edward con pesar, tomando mi mano. "No demasiado estresante," dijo, aunque sonó más como una pregunta. No iba a negarle una respuesta.
"Para nada," le aseguré antes de sonreírle a Alice. "¿Cómo estuvo su Año Nuevo?"
"¡Fabuloso! Pero, te contaré más tarde. Jasper está en la mesa esperándonos. Nos adelantamos y ordenamos una botella de Merlot pero si quieren algo diferente, podemos ordenar algo más," dijo, prácticamente dando saltitos. "El cielo es el límite esta noche."
"Alguien tomó café," murmuró él.
"Demasiado," susurré en respuesta. Casi esbozó una sonrisa, pero se la guardó.
"Hola, hombre," dijo Jasper, chocando puños con Edward cuando llegamos a la mesa. Por supuesto, se acercó a mí y me dio un gran abrazo. "¡Hola chica! ¿Cómo estuvo Inglaterra?"
"Increíble," suspiré, mirando a Edward con una leve sensación de nostalgia. Me volví otra vez a tiempo para ver a Jasper rodar los ojos y sonreír levemente. "¿Qué?"
"Nada. Es lindo. Alice, ¿crees que nos hayamos visto así?" Le preguntó a Alice.
"¡Espero que todavía nos veamos así!" Dijo con una risita, provocando que Jasper le rodara los ojos.
"Oh, vamos, hombre. Eres el esclavo de esta mujer. Ni siquiera lo niegues. Amas cada maldito segundo de ello, igual que yo," dijo Edward con la risa iluminando su rostro. "Nunca te habrías metido en la repostería sino fuera por tu deseo de complacerla."
"Eso es cierto," dijo, tomando la mano derecha de ella en la suya y besándola ligeramente. "Pero no dejes que vean que te tienen dominado."
"¿Dominado?" Dije con una risita. "No sabía que así se le decía."
La charla continuó hasta que ordenamos nuestra comida. Jasper pidió un porterhouse de cerdo, Alice pasta de langosta, Edward pidió salmón, y yo un halibut. Casi cubrimos todo el menú.
"Buenoooo… Por mucho que los ame chicos, los invitamos por más de una razón."
"Alice, ¿cuántas veces tengo que decirte que no jugaré ninguno de tus pervertidos juegos?" Dijo Edward con la voz más extraña posible. Los ojos de ella se abrieron como platos, y un descontrolado sonrojo cubrió sus mejillas antes de que le arrojara un pedazo de queso del plato de aperitivos que ordenamos.
"Qué divertido," murmuró Jasper al mismo tiempo que intentaba controlar su risa. Alice se volvió molesta hacia él, y él trató de contenerse, de verdad lo hizo, pero prácticamente estalló en un ataque de risa. Ella debe haber hecho algo por debajo de la mesa que no pude ver porque los ojos de él se ampliaron y al instante se quedó callado.
"Bueno," dijo, remarcando cada sílaba. "Como estaba diciendo antes que fuera groseramente interrumpida," comenzó a decir Alice, fulminando a Edward con la mirada. Prácticamente lo estaba desafiando. Fue divertidísimo. Aclaró delicadamente su garganta antes de empezar nuevamente. "Hay algo que queremos decirles."
"Adelante," le dije, casi con miedo de lo que tenía qué decir.
"Bueno, Jasper y yo salimos de la ciudad por un par de días para celebrar Año Nuevo. Fue muy romántico. Y en la víspera de Año Nuevo, Jasper me propuso matrimonio. Así que, ¡le dije que sí!" Dijo, poniendo un gran anillo de diamante en mi rostro.
Era enorme y solo algo llamativo. Era PERFECTO para Alice. Jasper hizo un gran trabajo. Solo había un problema con todo el asunto, y no fui la única que lo notó.
"Entonces, ¿esa boda rápida en Las Vegas no contó?" Preguntó Edward, sonriendo ligeramente con suficiencia.
"¡No! No es eso," dijo Jasper con un resoplido. "No, este año es nuestro décimo aniversario de bodas, y sé que Alice quería hacer algo más grande. Solo se lo estoy dando. El momento es perfecto. Renovaremos nuestros votos y luego nos iremos a una pequeña luna de miel."
"No tan pequeña," dijo Alice con una sonrisa pícara. "Como sea, aquí es donde entran ustedes dos."
"¿Debería estar preocupada?" Pregunté a quién sea que respondiera.
Sí, articuló Jasper, pero luego le sonrió a Alice que estaba sacudiendo su cabeza.
"Por supuesto que no, querida. Queríamos preguntarles si me harías el honor de ser mi dama de honor y a Edward, el padrino de Jasper."
"¡Por supuesto!" Dije emocionada, sin tener qué pensarlo. Edward aceptó en seguida de mí.
"Bien, pero hay más," agregó Jasper.
"¡Mucho más!" Dijo Alice.
"Nos gustaría tener una despedida de soltero/soltera conjunta en Nueva Orleans. Durante el Mardi Gras. La fecha es perfecta, ¿y qué mejor forma de pasárselo en grande que en el Mardi Gras en Nueva Orleans? Seríamos nosotros, ustedes, y Emmett y Rosalie," dijo Jasper que fue seguido por Alice.
"¡Así, podremos divertirnos, y tú podrás tachar un par de cosas de tu lista!"
"¿Un par de cosas?" Pregunté confundida. "Lo de Mardi Gras lo entiendo. Por cierto, no tienes que hacer eso solo para ayudarme a tachar algo de mi lista. Me refiero a que es dulce de tu parte y todo pero—"
"¡Chica, en serio! ¡No hay una fiesta más grande en el mundo! ¿Por qué no querríamos ir a Mardi Gras? Y en segundo, ¡ropa de etiqueta!"
De hecho, Alice sacó la lista de su bolso y me la mostró. Todavía la llevaba consigo.
Era una amiga increíble.
"¿Ropa de etiqueta?" Le dije, arqueando una ceja.
"Claro, Alice ya se está volviendo loca con las cosas de la boda," dijo Jasper. "Créeme, será formal. No me sorprendería si me obligara a usar un sombrero de copa."
Edward estalló en carcajadas.
"Sigue riendo. ¡Si él lo lleva, tú también!" Dijo Alice, y el rostro de Edward se convirtió una sonrisa de suficiencia.
Nuestra comida llegó después de eso, y cada uno se sirvió una nueva copa de vino. Levanté la mía. "Felicitaciones. Estar casado durante diez años es asombroso hoy en día. Sé que estarán casados por otros cincuenta. Fueron hechos el uno para el otro."
Chocamos nuestras copas. Edward aclaró su garganta. "Porque Alice no gaste un millón en la boda."
"¡Bien dicho!" Jasper se rio. Incluso Alice se veía un poco avergonzada por eso.
Edward y yo volvimos a su casa esa noche, y me dejé puestos mis zapatos de tacón rojos, solo para tentarlo, al sentarnos en el sofá. Pero al parecer, Edward tenía algo en mente.
"¿Qué pasa?"
"Nunca antes he sido un padrino," dijo, encogiéndose de hombros.
"Nunca he sido una dama de honor," le dije con sinceridad.
"Será extraño estar del otro lado de la boda. Normalmente estoy trabajando, no en ella." Sonrió para sí mismo. "No sé exactamente qué hacer."
"Bueno, organizaremos lo de Nueva Orleans, y luego nos emborracharemos con ellos. Y entonces los ayudaremos a prepararse. Estaremos junto a ellos durante la boda y luego nos emborracharemos nuevamente con ellos," me eché a reír. Subí mis pies a su regazo, y soltó un pequeño suspiro al delinear uno de ellos con su dedo. "Creo que eso es todo."
"Mmm," murmuró sin responder.
"¿Qué más te está molestando?"
"Estoy un poco celoso," dijo, acariciando mi tobillo. "Quería estar casado para cuando tuviera esta edad, y voy a cumplir veintiséis en unos meses. Sé que hace que me escuche como una mujer, pero él va a estar casado dos veces. Yo sería feliz con solo una."
"No hace que te escuches como una mujer," le dije al acercarme a él. Pasé mis dedos ligeramente por sus mejillas. "Edward, te hace un romántico. Créeme, eso es mucho mejor. Cosas como esta no se pueden apresurar. No te preocupes," le dije al mismo tiempo que tocaba su nariz. "Algún día."
"Algún día," dijo entre su aliento en respuesta antes de acercarse para besarme en la boca. Sus labios eran firmes y se cernieron sobre los míos por un largo rato antes de acercarme para otro beso. Manos gentiles fueron a la parte de atrás de mi cuello cuando lo profundizó. Cuando se apartó, descansó su frente en la mía. "Algún día."
Que se me hace que ese algún día será más pronto de lo que ellos creen jejejeje. ¿Ustedes qué creen? Por lo visto Edward sí que tiene deseos de casarse, por lo que dijo Esme, es algo de familia el querer casarse pronto, solo espera por Bella. ¿Cuánto estará dispuesto a esperar? ¿Y estará Bella lista para la propuesta cuando se la haga? Ya lo veremos. Por lo pronto, parece que se nos viene la fiesta, empezando por la despedida. Veamos que tal les va a estas cuatro parejas en Mardi Grass. Espero que hayan disfrutado del capítulo y como siempre, estaré esperando sus reviews para saber qué les pareció y poder leer pronto el siguiente. Recuerden que este fandom se mantiene con vida solo por ustedes, cuando muestran su agradecimiento con sus reviews, alientan a autoras y traductoras a continuar su trabajo, no lo olviden.
Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: seelie lune, Jade HSos, Car Cullen Stewart Pattinson, Vrigny, Smedina, Esal, bealnum, Beatriz Gomes2, Gabriela Cullen, Aislinn Massi, somas, glow0718, alejandra1987, miop, Ali-Lu Kuran Hale, freedom2604, angryc, YessyVL13, Tecupi, Manligrez, Sully YM, aliceforever85, jupy, Adriu, Rosii, Lizdayanna, PRISOL, sandy56, Lady Grigori, JessMel, Mafer, Mel ACS, Tata XOXO, AnnieOR, Lectora de Fics, saraipineda44, Yoliki, lagie, Brenda Cullenn, Pili, Liz Vidal, tulgarita, ariyasy, Bertlin, Kriss21, Valevalverde57, EriCastelo, BereB, Flor Santana, patymdn, injoa, cavendano13, Pam Malfoy Black, lauritacullenswan, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el próximo, ¿cuándo? Depende de USTEDES.
