Estragos de un Brillo de Sol
Cap.30
A donde pertenezco II
"Recuerdos ardientes"
…
¿Qué es lo que me pasa?
— Sunset Shimmer, wow cuando hace qué no te veía — dijo aquella mujer que me había dado clases durante mi estadía en aquella institución, posteriormente me apretó en un abrazo amistoso. Aunque yo me encontraba en algún tipo de shock en ese momento.
— Ah… ah… profesora —logré articular aquella palabra medianamente decente.
Ella se separó de mí y me dedico una genuina sonrisa.
— Es bueno verte —me dijo— hace unos momentos salude a tus amigos, no han cambiado nada.
— Je… —fue el único ruido que hice seguido de una sonrisa torcida— Yo…
— ¡Ey Sunset!
Una voz venia de la entrada de la escuela, inmediatamente supe que se trataba de Wallflowers. La chica no tardó en llegar hasta mí y abrazarme de forma tan efusiva como siempre lo había hecho.
— ¿Quién es ella? —preguntó al notar la presencia de mi exprofesora.
— Me llamó Twilight Sparkle —respondió la mujer mientras sonreía de forma amable y extendía su mano hacia Wallflowers quien respondió el saludo con gusto— fui maestra de Sunset durante la secundaria.
— El gusto es mío, soy Wallflowers —una vez que se separaron del apretón de manos Wallflowers sonrió y preguntó— ¿Cómo era Sunset en la secundaria?
— Algo rebelde, pero siempre ha tenido un gran potencial —Wallflowers me miró y sonrió.
— ¿Entonces no ha cambiado nada?
Twilight río— no, solo se ha puesto un poco más alta pero —ella me miró, me sentía inquieta por alguna razón como si mi cuerpo supiera algo que mi mente no— de ahí en más creo que es la misma Sunset.
Le dedique una pequeña sonrisa la cual Twilight me devolvió, por alguna extraña razón sentí que esa era la sonrisa que quería apreciar todas la mañanas… ¡Pero que estaba pensando!, yo no recuerdo nunca haberla visto de esa manera… sin embargo algo en mi cabeza estaba dando vueltas como buscando algo, o tratando de recordar algo.
Antes de que me sumergiera más en mis pensamientos, escuchamos una pequeña voz infantil.
— ¡Mami! —un pequeño niño salto a los brazos de mi profesora, un poco más atrás venia un hombre que también la miraba con cariño.
— Aww mi pequeño vino a por mí al trabajo —dijo Twilight cargando al niño que no parecía mayor a 10 años.
— Estaba impaciente por ti —dijo aquel hombre que al igual que el niño tenía una cabellera esmeralda, el cual tomó a Twilight por la cintura y deposito un beso en sus labios.
Creo que nunca he tenido problema al ver a personas demostrándose afecto, pero aquella escena me llenaba de incomodidad y de…
— Sunset —mi maestra me llamó de nuevo— quiero presentarte a mi familia, mi esposo Timber Bruce y mi hijo Spike.
— ¡Hola! —me saludo el pequeño a quien le sonreí y le despeine el cabello.
— Mucho gusto jovencita —su esposo me tendió la mano en forma de saludo, no parecía un mal sujeto pero por alguna razón no me agradaba. — te ves muy grande para ser alumna de mi esposa, asique supongo que eres una graduada.
— Así es señor —dije por fin dándole la mano y separándome lo más rápido que pude.
— Vaya, estoy seguro de que aprendiste mucho de ella —dijo mirando a su esposa, y ahí estaba de nuevo mi incomodidad, ¿porque me enojaba tanto que ese hombre mirara a Twilight?... ¡Espera!, ¿Por qué demonios estaba yo enojada?
— Bueno Sunset —Twilight se dirigió a mí— fue un gusto volver a verte, espero que tú y tu amiga se la pasen de maravilla, yo debo irme.
Para despedirse ella me abrazó, toda la rabia que pude haber sentido anteriormente se esfumo gracias a ese simple abrazo.
— Cuídate —dijo al separarse, e irse con aquel sujeto que era su esposo, los vi subir a un auto e irse.
— Sunset, Sunset, ¡Sunset!
— ¿Eh?, ¿Qué? —dije al ver una palma moviéndose frente a mí.
— ¿Estás bien? —Wallflowers mi miraba con cierta preocupación, eleve mi mirada nuevamente, observe como aquel vehículo se alejaba del lugar, sentía una sensación que jamás había sentido el pecho me ardía y sentía un extraña migraña.
— Si —dije dirigiéndome a Wallflowers— los demás nos esperan —tome su mano y sonreí.
— Claro.
El resto del día transcurrió con normalidad… a quien engaño, todo el día estuve con aquella molestia en mi pecho, sin explicación pensé todo el día en ella, si, en ella, en Twilight, ¿Qué me pasaba?
— … espero que tengas suerte.
— ¿Qué? —dije al percatarme de que Comet había estado hablando conmigo y yo no había puesto la más mínima atención.
— Oye todo el día has estado distraída, ¿sucede algo?
— Lo lamento, tal vez solo estoy nerviosa. —le dije tratando de minimizar lo que en mi mente ocurría.
— Era lo que te estaba diciendo, hoy vas a llevar a Wallflowers al concierto le pedirás que sea tu novia y en la noche te encontraras con tus padres para presentarla con ellos, te estaba deseando suerte, tonta.
— Sí, he estado pensando en eso todo el día —mentí.
— Desearía ser como tú —ese comentario me confundió.
— ¿Por?
— Porque tienes las suficientes agallas para decirle a la persona que amas lo que sientes realmente, en cambio yo… —Comet calló y miro hacia donde se encontraba Skystar, no era que no supiera que mi fiel amigo estaba enamorado de mi mejor amiga, pero lo que él no sabía, era que sus sentimientos eran correspondidos, la misma Skystar me lo había dicho y me pidió que guardara el secreto, tal como me lo había pedido Comet.
— Ey vamos —animé a mi amigo— estoy segura de que tienes una oportunidad, solo díselo.
— ¿Y si no siente lo que yo?, ¿y si mis sentimientos arruinan nuestra amistad?
— Pero es que los sentimientos ya han arruinado su amistad, ya no la puedes ver de otra forma aunque te engañes, y si ella llega a estar con alguien más te va a doler, no te gustara y te alejaras de ella, porque aunque la veas feliz no soportaras verla junto a otra persona. Cuando el amor entra la amistad muere, aunque el sentimiento no sea correspondido.
Mi amigo suspiro resignado.
— Se lo diré, esta misma noche, no puedo esperar más.
Dicho eso Comet se adelantó hasta donde se encontraba Skystar, no pude evitar sonreír por ambos, lo que más quería era que mis amigos hicieran sus vidas lo mejor posible.
El grupo se separó, Thorax y Ember se fueron antes, y Comet invito a Skystar a cenar, por otro lado yo ya tenía planes con Wallflowers. Tomamos mi auto y nos dirigimos rápidamente al ansiado concierto de las Dazziling. El camino fue ameno, la conversación fluida y las risas no faltaban entre ambas, Wallflowers era sin duda una gran compañía, por momentos me hacía olvidar esos pensamientos molestos que atosigaban mi mente desde que mi encuentro con mi profesora.
— Wow, sí que hay mucha gente —dijo Wallflowers en cuanto vimos la gran fila.
— Sí, pero no me sorprende, es su última gira, esta es la única oportunidad para verlas cantar en vivo.
— Muchas gracias —Wallflowers se acercó a mí y me abrazo de forma cariñosa— has hecho muchas cosas por mí, y me has hecho muy feliz.
Sonreí, bese con ternura su mejilla, de verdad le tenía cariño, sin embargo, sentía un sentimiento ardiente, pero ese sentimiento no era causado por la chica en mi brazos, había algo que me molestaba pero aun no sabía que era.
Entramos al concierto, las luces estaban apagadas, pronto el lugar comenzó a llenarse y las luces encendidas de los celulares no se hicieron esperar, teníamos una buena vista hacia el escenario, el lugar era enorme.
Pronto del escenario se vio cubierto de humo y de luces incandescentes el grito del público no se hizo esperar, los gritos estallaron al escuchar la voz principal.
¿A dónde vamos? Todos los días son iguales
¿Perdimos la magia, la magia, la magia?
Tan ordinario, atrapado en repetir
Adagio salió a la vista de todos, guiando a las voces de sus hermanas, pese a que ya había escuchar cantar al grupo antes, esta vez me causo un sentimiento de nostalgia como si ya hubiera estado presente ante la triada de voces delante de mí.
Tengo que encontrar la pasión, pasión, pasión.
Los días dan vueltas y vueltas, vueltas y vueltas
Tengo que escapar, encontrar un gran escape
Me sentí mareada por un segundo, mire a mi alrededor, la música, el público, Wallflowers, todo parecía estar en el lugar correcto, todo menos yo, pues sentía que debía de estar en un lugar distinto al que me encontraba.
Vueltas y vueltas y vueltas
Vueltas y vueltas y vueltas
Sentía que mi pecho ardía con intensidad, sin embargo no había nada que me dañara. ¿A dónde perteneces?
Sentí un susurro en mi oído pero lo relacione con el alto volumen al que estaba sometida.
¿Puedo encontrar la belleza en las cosas simples?
¿Puedo aprender a verlo, verlo, verlo?
Los días dan vueltas y vueltas, vueltas y vueltas
Tengo que escapar, encontrar un gran escape
Me sentía incomoda, lograba escuchar la música con claridad, sin embargo todo parecía tan lejano que me asustaba, sentía que estaba en un trance lento que no parecía tener fin.
Vueltas y vueltas y vueltas
Vueltas y vueltas y vueltas
Ooh-ooh-ooh-ooh, encontremos
Ooh-ooh-ooh-ooh, encontremos
Ooh-ooh-ooh-ooh, encontremos la magia
La música comenzó a perder fuerza, mientras que yo comenzaba a ser consiente del lugar donde me encontraba, el zumbido en mis oídos ceso y mi cuerpo parecía haber vuelto a la normalidad.
Cada día es igual, igual, igual.
Una y otra vez, otra vez, otra vez…
Todos los días son iguales, una y otra vez…
— ¡ESO FUE ASOMBROSO! —Wallflowers me abrazó con mucha fuerza, nuestros rostros quedaron frente a frente— gracias Sunset —susurró.
Sonreí tratando de ignorar lo que minutos atrás había sentido en todo mi ser.
— No tienes nada que agradecer —trate de acallar mis pensamientos e ignorar las sensaciones en mi cuerpo, concentrándome en aquel momento que parecía ser el indicado para hacer mi cometido.
— Wallflowers —dije tomando su mejilla con mi mano— quiero pedirte algo —sus ojos resplandecieron entre sorpresa y curiosidad ante mi propuesta— ¿quieres ser mi novia?
No me dio tiempo de nada más y me beso, me beso tan suavemente que sentí que se iba a deshacer en ese momento, al separarse de mí una sonrisa sincera adornaba su rostro, pero ese gesto cariñoso se borró de su rostro casi al instante dándole paso a una mueca de desconcierto.
— ¿Estás bien? —preguntó.
Yo no capte a qué se refería, hasta que con su mano limpio las lágrimas que mis ojos derramaban.
— ¿Por qué lloras?
Me quedé en blanco.
— No lo había notado —respondí limpiando mi rostro— estoy feliz —no era mentira lo que decía, pero no sentía que estuviera diciendo la verdad.
El concierto siguió su curso con normalidad, era cerca de las 2 de la mañana, Wallflowers y yo fuimos de los últimos en retirarse, le dije que quería que conociera a mis padres, lo cual le sorprendió dada la hora, pero le explique que gracias a la diferencia de horario no había ningún problema al reunirnos.
No nos tomó mucho tiempo llegar a mi apartamento, el casi nulo tráfico de la madrugada colaboro mucho a ese hecho.
Tomé la perilla de mi puerta, mis padres estaban al otro lado, lo sabía porque minutos antes les había mandado un mensaje.
— ¿Mamá?, ¿papá? —pregunte inmediatamente al ingresar a mi hogar.
— ¡Hija! —inmediatamente sentí los brazos de mi madre alrededor de mí.
— Hola mamá —dije devolviéndole el abrazo— ¿Dónde esta papá? —le pregunte una vez que nos separamos.
— ¡Aquí! —de repente sentí unos enormes brazos apretarme y una mano despeinando mi cabello.
— ¡Papá! —dije separándome y arreglando mi cabello.
Ambos me miraron con una sonrisa.
— Los extrañe —dije al fin.
— Nosotros igual —dijeron al mismo tiempo, lo que provoco que se miraran con sorpresa para después pasar a una sonrisa cómplice.
Sonreí —quiero presentarles, a alguien.
Me hice a un lado he invite a pasar a Wallflowers.
— Ella es Wallflowers, mi novia.
Ambos quedaron sorprendidos pero no tardaron en sonreír.
— Mucho gusto —mi madre fue la primera en saludar, mientras que mi padre se acercaba a mí y me susurro lo siguiente.
— Creí que te gustaban más grandes.
Me extrañe por el comentario pero ya no pude preguntar más porque mi madre insistió en que deberíamos hablar en la cena que ella misma había preparado.
El ambiente era agradable, solo una cena familiar…
Mi pierna izquierda se movía frenéticamente producto de la ansiedad.
— ¿No sienten de repente mucho calor? —pregunte inquieta estirando el cuello de mi camisa.
— Sunset, estamos a 10°, ¿tienes fiebre? —preguntó mi madre colocándome la mano sobre la frente.
— Estoy bien —dije evitando el contacto al tomar su muñeco.
— ¡Hija, estas ardiendo! —solté la mano de mi madre como si fuera ella la que me quemaba.
— Iré a echarme algo de agua —antes de levantarme mi padre me tomo por la manga de mi chaqueta.
— Vuelve.
— ¿Qué? —dije al no comprender lo que mi padre decía.
— Celestia, la ensalada de manzana te quedo deliciosa —dijo ignorando mi pregunta.
No perdí más mí tiempo y me dirigí al baño. Me deshice de mi chaqueta y moje mi rostro, mire mi reflejo, mi rostro empapado y sentía un calor sofocante, mi pecho ardía, tal vez si me estaba enfermando el clima está muy extraño estos días.
Traía una camisa de botones ese día, así que no perdí mi tiempo y la desabotoné hasta el tercer botón dejando parte de mi pecho expuesto.
— ¿Por qué se siente tan vacío aquí? —dije mientras acariciaba mi pecho como si algo faltara.
Pase una mano por mi cabello, salí del baño, pasando por la sala que solía ocupar cuando tenía ganas de pintar, la puerta me daba una vista inmediata hacia aquel cuadro donde un fénix resaltaba en la oscuridad. Cuando me di cuenta ya me encontraba frente al cuadro, mis manos acariciaron el marco.
— ¿Qué me quieres decir? —dije casi en un susurro, baje el marco.
— ¿Qué es esta sensación? —saque la pintura de aquel marco tocando directamente la pintura impresa sobre el papel.
— ¡¿Qué debo hacer?! —grité con fuerza dejando caer la pintura en el suelo.
Mi familia junto con Wallflowers no tardo en aparecer frente a la puerta.
— ¿¡Sunset que pasa!? —gritó Wallflowers con evidente preocupación.
En ese momento no preste más atención a las personas detrás de mí, pero, lo que si pude ver antes de desviarme fue la sonrisa de mi padre, mi atención volvió a la pintura, había un impulso en mí, un impulso muy fuerte que me asustaba pero al mismo tiempo me llenaba de ansiedad.
— No puedo creer que vaya a hacer esta locura. —dije en voz alta antes de ejercer mis intenciones hacia esa pintura que parecía no tener sentido en ese mundo.
…
Hey! Mucho tiempo sin saber de mí, ¿no creen?, lamento la demora han sido meses difíciles y bastante curiosos, debo decir que me siento con mucha alegría de volver a retomar este proyecto.
No los aburriré con largas explicaciones sobre mi ausencia, pero, no prometo actualizar con frecuencia, lo tomaré con calma y espero que al menos alguien aun siga las actualizaciones de esta obra jajaja.
Sin más que decir yo me despido.
