Twilight y sus personajes pertenecen a Stephenie Meyer, la historia es mía
Solo para mayores de 18.
Yani, Sarai muchas gracias por ayudarme con la corrección de capis!
Las invito al grupo: Erase una vez... Edward y Bella en Facebook
Octubre, 2012.
Hubo un largo silencio y estuvo bien; incluso aunque él estuviese en Seattle y ella allí, en la oficina de su padre y rodeada por nada más que facturas, fotografías y recuerdos, era como si se estuviesen abrazando el uno al otro, y por poco se le escapa un sollozo.
―Lo siento ―dijo él con una voz tan ronca como la de ella―. Lo siento tanto.
―¿Te costó un par de semanas, no?
―Lo siento por eso también. ―Él se rio solo un poco―. Pero ambos sabemos que soy el idiota aquí, ¿verdad?
―Podría decir que yo tampoco me siento muy astuta últimamente.
―¿Problemas en el trabajo? ―La joven cerró los ojos, él la conocía mejor que nadie.
―Lo de siempre.
―Esa empresa no te merece… pero no solo Swan, yo tampoco ―carraspeó―, tenía miedo de llamarte y que no me contestaras… Pensé que quizás si dejaba que las cosas se enfriaran un poco, tú querrías realmente hablar conmigo, y yo… sí, lo siento muchísimo.
Bella soltó el aliento y se apoyó contra el reposabrazos de la antigua silla, mirando a su alrededor, a sus fotos, a su padre difunto, incluso alrededor a la oscura chaise lounge donde su padre los sentaba para regañarlos. Inspeccionó las doradas alfombras de angora, y se dio cuenta que esto era en lo que se resumía su vida.
―Estoy en la oficina de mi papá.
―¿Estás ahí?, pensé que te costaría más tiempo animarte a entrar.
Bella cerró los ojos, definitivamente la conocía mejor que ella misma.
―Ha pasado casi un año. ―Él resopló por lo bajo.
―El tiempo se ha ido volando.
Cuando se quedó callado otra vez, Bella lo sintió como una especie de calentamiento, la verdadera cuestión estaba encima de ellos como una pesada loza que le impedía respirar. Y aun así no estaba segura de cómo hacer que hablasen de algo que no parecía propio de ellos, de algo que amenazaba su poca cordura y que hacía que el pecho le doliera como si alguien la hubiese golpeado, que incluso amenazaba su integridad.
―¿Sabes?, nunca había detestado más mi trabajo como lo hago ahora ―susurró sin ninguna razón en particular, haciéndolo reír entre dientes.
―Te entiendo más de lo que te imaginas, odio tener que salir de la cama sin saber qué me espera, odio ese jodido escritorio, odio las promociones y las giras, y estar encerrado en esa jodida van con un montón de adolescentes. Lo odio.
Dios, sabía que él no era feliz, pero no tenía ni idea de que fuera tan profundo. Pero, de nuevo, ¿cuándo fue la última vez que hablaron así? La monotonía de cada noche, combinada con el estrés, los había distanciado hasta volverlos dos extraños.
―No lo sabía ―suspiró―. Quiero decir, era consciente de que eras infeliz, pero…
―No me gusta hablar sobre ello. No quiero que te preocupes por mí, al final… te está hablando la voz del estrés, nada de esto fue tu culpa, yo decidí ser un mánager.
―Pero yo te ob…
—Oye, te debo una disculpa —la interrumpió—. Por la forma en que te hablé en el departamento la otra noche, por todo lo que pasó. Ni siquiera tengo idea de cómo empezar a disculparme por ser tan imbécil, estaba enojado y a la defensiva, ya sabes, siendo un completo asno en toda mi gloria, creo que últimamente no hago otra cosa más que estupideces, y cuando creo que ya no puedo ser más idiota, me supero, créelo.
Bella se centró en el librero frente a ella, estaba prístino, como si todos los días le dieran mantenimiento, y se preguntó si Lauren sería la responsable, lo cual era obvio.
—Los dos estábamos bastante molestos —convino finalmente.
―No sé si alguna vez te he contado de la relación entre mis padres. ―Bella parpadeó ante el cambio de tema, y luego suspiró, esos tipos habían sido unos idiotas para ella, afortunadamente ni siquiera los conocía―. Él era frío, pero mamá también, siempre me sentí ajeno a ellos. Casi no sé explicártelo, pero la verdad es que con los años me di cuenta de que siempre estuve esperando algo, siempre buscando algo, fue como si tuviera un vacío constante en mi pecho y no sabía exactamente qué era, hasta que te conocí.
Bella apretó los labios, negándose a emitir ningún sollozo, incluso aunque ahora de verdad estaba llorando, ¿cómo podía decirle algo tan dulce y a la vez ser el verdugo? «No te dejes arrastrar», se dijo a sí misma cuando su corazón le dio una patada en el pecho. «No te atrevas a olvidar lo que hizo en la casa que compartieron por años». La voz de Edward se volvió aguda, como si estuviera teniendo problemas para mantener la compostura.
―Luego volví a sentirme malditamente solo, de verdad que no puedo explicarlo. Pero quiero que sepas que no tiene nada que ver cómo me siento con respecto a ti. Es en mi interior, es como si se hubiese apagado el interruptor otra vez, ¿sabes?, es como si necesitara un futuro propio... Desearía poderme expresar mejor, pero es difícil de describir.
―¿Cuánto…? ―Bella se aclaró la garganta―. ¿Cuánto tiempo hace de esto?
―Hace algunos meses.
―¿Hace cuánto te ves… te ves con ella? ―Hubo un largo silencio, hasta que él se aclaró la garganta.
―¿Recuerdas cuando te pedí que me acompañaras a México? Estaba pasando un mal rato en una suite con un destrozado Derek, y ella estaba ahí, me pudo acompañar porque… ya no importa ―respiró profundo―. Me dijo que no debería estar haciendo todo esto solo, luego… hablamos de pérdidas, le conté del bebé, y cuando ella me reconfortó, simplemente no pensé. Escucha, traté de olvidarme de toda esa mierda con ella, me dije que estaba sugestionado por todo lo que estaba pasando, conmocionado al ver a una persona muerta, y me convencí de que estaba en un mal estado de ánimo, una fase, una pesadilla de la cual iba a despertar y olvidar para siempre, sin embargo, cada vez que despertaba, tú no estabas a mi lado.
―Y ella sí ―susurró turbada, haciendo cuentas sobre los meses que estuvo con la otra.
—De verdad lamento que eso haya sucedido… Bella, fui tan estúpido, no estaba pensando, últimamente no pienso, y eso me tiene en un hoyo del cual parece que no me canso de cavar, y quisiera que fuese solo yo, hundiéndome en mi mierda, pero desgraciadamente, no lo es... ella…
—¿Sabes lo que realmente duele? —lo interrumpió—. El hecho de que te tomaste tu tiempo con todo esto, te veías con ella, en nuestra casa, quemando nuestros recuerdos con los suyos. Me hiciste sentir que nunca fui importante para ti, nada de lo que viviste conmigo, pese a tus palabras. Quiero decir, pudiste hacer eso con nuestro matrimonio, pero incluso más allá del engaño, lo que me mata es que le diste prioridad a alguien, cuando todo lo que quería era que alguien estuviera para mí, que se sintiera orgulloso de mí. Realmente orgulloso.
―No tengo una justificación adecuada, sé que no estoy bien y que lo que nos hice fue la peor de las traiciones, pero te sentía condenadamente lejos, aunque te encontraras justo a mi lado. Quizás esa era otra razón por la que quería un hijo.
―Con franqueza, esa es otra razón por la que yo no lo quiero. Siempre estuvimos en extremos opuestos, incluso apenas puedo mantener el contacto contigo en este punto. No tengo nada que ofrecerle a un niño...
―Eso no es cierto. Serías una madre maravillosa.
―En otra vida, quizás.
―Aun así ―lo escuchó suspirar―, nunca nada de eso valió la pena como para perderte, y me siento en una constante agonía al saber que, de alguna manera, conseguí estropearlo todo, tirar lo único que realmente me importa en la vida.
―Edward…
―Perdóname, Bella, necesito verte, por favor déjame buscarte. De verdad necesitamos hablar, te necesito. ―La joven sorbió por la nariz, ya sin importarle si él escuchaba o no.
―Desearía que fuese diferente porque esto me está matando, pero no puedo cambiar lo que pasó, o cómo soy, ni tampoco lo que quiero.
―Y eso es Swan ―susurró sonando muy lejos. Bella cerró los ojos.
¿Lo peor de todo? Era que ni siquiera tenía del todo a su compañía. En estos momentos no tenía nada.
―De verdad tenemos que hablar ―insistió―, ¿podemos, por favor, vernos? Solo una vez más.
Bella cerró los ojos. Solo una vez más. Las palabras daban vueltas y vueltas dentro de su mente, su pecho dolía solo imaginarlo tan lejos, porque también necesitaba mucho verlo. Lo necesitaba más que a su orgullo, más que a su empresa, más que incluso cualquier cosa que hubiese querido o necesitado antes. De pronto, dolía respirar, imaginándose la cantidad de kilómetros entre ellos.
Luego entendería que existían cosas más dolorosas que la misma distancia. ¿Y respirar?, estaba sobrevalorado.
Gracias a todas por leer!
Y gracias también por sus comentarios: Tecupi, coincido con tu teoría, torrespera172, Jupy, patymdn, Gloria, Karla, Somas, Adriu, Lizdayanna, Vale. Potter, primero que nada bienvenida, y segundo mil gracias por tus palabras, las aprecio mucho y comparto también tus ideas, un abrazo por aqui nos leemos, Tata XOXO, Yoliki, Liliana Macias, Carolaap, Meemii Cullen, LuAnKa, valentina delafuente, MariePrewettMellark, saraipineda44, Yenix304, injoa, Leah De Call, angryc, rjnavajas, Maydi94
Gracias también a las chicas guest, por sus palabras
