Abrió sus ojos con cierta pesadez, visualizando el techo de aquella habitación. Sintió un fuerte dolor de cabeza y un agudo pinchazo en su cuello. Se incorporó con rapidez, sentándose en la cama. Llevo sus dos cascos delanteros hacia su frente, masajeando su sien.
Lo último que recordaba es haber estado en el suelo, apresada ante aquellos dos individuos desconocidos que habían descubierto su fachada. Un flash en su mente fue suficiente para dejarla inconsciente…
Miro a su alrededor, notando que estaba en el antiguo hogar de Pinkie Pie. Eso indicaba solo una cosa.
Scootaloo había podido escapar de esos sujetos… o bien los había eliminado.
Rememoro a su compañera.
-"¿Scootaloo?"
-"Ah, finalmente despertaste"- Respondió su amiga. La fusión se incorporó de la cama- "Me habías preocupado. Pensé que tendría que ir con Sweetie Belle"- Indicó su compañera. Apple Bloom suspiro con desgano.
-"¿Cuánto tiempo estuve inconsciente?"
-"Unas cuantas horas. Sea lo que sea que aquella unicornio te haya hecho, fue realmente efectivo"- La pony frunció su ceño, tenía recuerdos fugaces sobre su lucha contra aquellos dos ponys desconocidos- "Creo que si no estuviéramos juntas, estaríamos a su merced en estos momentos"- Afirmó Scootaloo.
-"¿Lograsteis reunir información sobre ellos?"- Cuestionó la fusión con seriedad.
-"En la hoja encima de la mesa anote todo lo que se me ocurrió"- Apple Bloom desvió su mirada en aquella dirección. Con cierta lentitud se aproximó al mueble, todavía algo mareada. Tomo el papel con sus cascos.
-¿Concluisteis que nuestros adversarios trabajan junto a Trixie Lulamoon?- Preguntó en un susurro la pony.
-"Si, es lo más probable y lo más seguro"- La fusión frunció su ceño nuevamente. La habían podido tomar desprevenida- "Por la forma en que nos atacaron y descubrieron, esos ponys no son Batas Negras comunes… No creo de hecho que sean Batas Negras del todo"- Infirió su compañera con certeza en sus palabras. La pony de cuero amarillo anaranjado alzo su ceja. Aquello era una suposición con fundamentos. La forma de proceder de esa unicornio y ese pegaso no concordaban con las decenas de batas negras que ellas dos habían combatido otrora.
-Nuevos enemigos con los que debemos lidiar- Exclamó con firmeza Apple Bloom- ¿Lograste hacerle daño a alguno?- Inquirió la fusión.
-"Bueno, ellos nos tomaron por sorpresa y casi nos capturan, pero logre darle una patada doble de tu hermana a uno de ellos en el estómago. Lo deje escupiendo. La unicornio nos… me hizo ese daño en el casco"- Afirmó Scootaloo. La equina de ojos bicolor llevo su mirada a su extremidad, notando la cortada de aquel hechizo mágico. También pudo vislumbrar la curación precaria de su herida. Coloco una línea recta en sus labios.
-Nos hace falta Sweetie Belle- Afirmó la fusión con serenidad- Sus hechizos de curación eran de una calidad excelente.
-"¿Huh? Hice lo mejor que pude con lo que tuve- Apple Bloom chisto con su lengua-"¿O será que quizá quieras a Diamond Tiara dándole un besito de sanación a la herida?"- Cuestionó Scootaloo. Apple Bloom se sonroso ligeramente.
-Silencio- Desvió su atención hacia la puerta. Recordó cuando había traído a esa apartamento a la chelista de cuero gris- Debemos reunirnos con Octavia… Confiaremos en vuestra suposición sobre ella- Indicó la fusión con un tono parcialmente severo.
-"Ella tiene más que ganar estando con nosotras. Tú lo viste, ella como mínimo no tiene simpatía por el Partido"- Mencionó Scootaloo. La pegaso suspiro con desgano. Torno su atención al reloj colgando de la pared, visualizando la hora. Relativamente temprano.
-Es tiempo de reunirnos con ella y contarle estos nuevos acontecimientos. Si nuestros nuevos enemigos descubren que Octavia trabaja con nosotros, derrumbaran nuestro plan desde sus cimientos- Expresó la fusión con tranquilidad.
-"Es ya muy tarde para conseguirla de camino a su trabajo"- Mencionó Scootaloo-"La sorprenderemos cuando vaya a la Estación de Trenes"
-Bien, nosotras deberíamos conseguir el número de identificación. Es, después de todo, esencial para que nuestro plan siga su curso de acción- Dijo Apple Bloom con seguridad, consiguiendo instrumentos y utensilios para tratar una vez más su herida cortante.
-"Cielos, nunca pensé que pudiera extrañar tu forma de hablar"- Afirmó su compañera, pudiendo imaginar la fusión un tono socarrón y divertido en sus palabras. Esbozo un amago de sonrisa.
-Sabéis que realmente fue a mí a la que extrañasteis.
-"Bueno si" - Convino su amiga, haciendo reír quedadamente a la fusión-"Esta vez, no nos tomaran por sorpresa"- Aquellas palabras hicieron que la pony ensanchara un gesto confiado.
-Ciertamente.
Rarity estaba próxima de la puerta de salida de su Refugio. A su lado estaba Pinkie Pie, el Almirante Sea Wave, la Teniente General Spitfire y Lightning Dust. Varios soldados del ELE (*) estaban junto a ellos.
La otrora modista tenía una mirada cargada de preocupación en sus ojos azules. Sus orbes estaban posados en Rainbow Dash. Observaba como esta terminaba de alistarse para salir, una vez más, al peligro exterior. Alrededor de la pegaso azul estaba el Escuadrón Guardia Real de la OFOE. Roughwill limpiaba su espada de acero, brillando esta ante los rayos del astro incandescente. Fire Wall terminaba de recargar su rifle Nivelle 1012, colocando bala por bala en el recibidor. Frost Wings junto a Fire Fall alistaban sus mochilas con provisiones, mientras Trick Sweeper revisaba la mochila con medicinas y vendajes en caso de una emergencia. Bronze Water observaba los movimientos de todos en su equipo con un semblante rígido, serio. Diamond Winter estaba hablando con Ditzy Hooves. Todos esos ponys llevaban encima un traje de bata negra.
Rarity frunció su ceño. Le había cuestionado a Rainbow Dash el hecho de que la pegaso de cuero gris la acompañara. Su amiga le dijo que ella se había ofrecido, ya que el pueblo donde debían ir, Sarajtoska, era el lugar de donde Ditzy había recibido la última carta de su hija menor Dinky Doo.
Ahora, aquella pegaso acompañaría a la yegua peli-arcoíris a una nueva misión en una tierra que jamás habían pisado. Una tierra desconocida para ellas. Solo Celestia y el Partido sabían que pasaba más allá de la frontera entre Equestria y Golenia.
Diamond Winter trago saliva secamente.
-¿E-Está segura de que estaremos bien?- Cuestionó el pegaso de pelaje gris con inseguridad. La pony rubia y de ojos bizcos ensancho una sonrisa animada.
-Por supuesto. Tenemos a Rainbow Dash y a todos ustedes para pelear. Incluso yo con mi edad puedo darle una buena tunda a un par de jóvenes policías dorados- Expresó con un tono confiado y emocionado. No podía contener el entusiasmo ocasionado por el hecho de que se podría reencontrar con su hija después de tantos meses. Diamond suspiro con exasperación.
-No puedo evitar preocuparme. Esta es mi quinta misión y ya estoy yendo fuera de Equestria- Indicó el semental con un tono de voz ansioso. Ditzy alzo una ceja.
-Oh… bueno. Yo en el pasado tuve que hacer algunas entregas en el Reino de Cristal… Y estoy segura que el Señor Water y Rainbow Dash saben manejarse bien en estas situaciones- Afirmó la pony de pelaje gris con una sonrisa despreocupada. El equino de cuero gris iba a responder ante aquello.
-Winter. Cálmate- Comandó Bronze Water con firmeza. El pegaso peli-azul claro dio un pequeño respingo, visiblemente deslumbrado ante la aparición de su capitán.
-C-Claro- Trago saliva pesadamente- ¡D-Digo! ¡S-Señor si señor!- Hizo un saludo militar, bastante nervioso. El semental de cuero naranja entrecerró sus ojos. Ditzy sonrió con dulzura, viendo lo adorable que era aquel joven corcel.
-¡Aw! ¡La joven princesa voladora esta temerosa por su quinta misión!- Mencionó burlón Fire Fall, aproximándose al lugar. De inmediato el semblante de Diamond Winter se descompuso en uno de desdén.
-Ugh, tenías que venir tú- Murmuró el semental oji-marrón. El pony de pelaje rojo ensancho su gesto de mofo, encarando al otro soldado.
-Oh vamos. No lo tomes personal, solo estamos jugando, ¿verdad?- Cuestionó Fire Fall. El pegaso de cuero gris esbozo una sonrisa fría.
-Seguro…
Ambos se miraron con intensidad, uno con una sonrisa burlona y el otro con un gesto similar, pero más rígida. La pegaso de pelaje gris se veía genuinamente sorprendida por el cambio de actitud de aquel joven corcel. Cuando ese semental de cuero rojo estaba cerca, la actitud de Diamond Winter cambiaba radicalmente, siendo más retadora y firme.
-Tienes un escuadrón muy disciplinado, Water- Dijo con un tono burlón el Almirante Wave. El unicornio de cuero naranja afilo su mirada.
Rarity desvió su mirada hacia los demás miembros de aquel escuadrón. Aquella que conocía como Trick Sweeper se veía con un semblante preocupado, mientras que Frost Wings, la unicornio que trabajaba con Pinkie Pie en el departamento de propaganda, se veía distraída viendo a los árboles. Pronto enfoco su mirada en Roughwill, quien contemplaba su espada brillante con un rostro serio. Incluso, desde su posición, la otrora modista creía ver como los labios del corcel se movían, como si estuviera hablando…
Alzo una ceja, desde que había desviado su atención hacia otro sitio, ¿aquel pony no había dejado de mirar aquella arma blanca?
-Es muy importante para el- Rarity salió de su ensimismamiento, buscando con su mirada y a su alrededor la fuente de aquella voz. Pronto, visualizo a Fire Wall, quien estaba a su lado, terminando de alistar su rifle- Esa espada- Puntualizó el pony de pelaje naranja y crin amarilla. La peli-morado asintió ligeramente.
-¿Se puede saber por qué?- Cuestionó la unicornio. El oji-rojo frunció levemente su ceño.
-Dentro de esa espada está el alma de su hermano- Aquel dato hizo que Rarity tragara saliva pesadamente- Aquel que lo asesinó, utilizo esa espada- La oji-azul mostró un semblante claramente apenado por aquello. Viro su atención una vez más al pony mate de crin blanca.
-¿Y cuando murió su hermano?- Inquirió en un tono de voz bajo. Fire Wall termino de preparar su rifle, colocándolo encima de su lomo. Miro de reojo a la que era ahora su comandante temporal.
-En la Segunda Batalla de Vanhoover- Afirmó el pony. Rarity asintió.
-Muchos soldados reales murieron allí- Indicó la yegua, lo que hizo sonreír ligeramente al semental.
-Nunca dije que su hermano estuviera con nosotros- Eso hizo que los ojos azules de la otrora modista se contrajeran- Fue el mismo quien acabo con su hermano- Reveló el pony terrestre. Eso hizo que por el lomo de la unicornio bajara un escalofrió.
-P-Por Celestia…- Murmuró, deslumbrada y algo desanimada por aquel hecho. Fire Wall chisto con su lengua.
-Eso es lo que hacen las guerras. Enemistar hermanos, familiares y amigos por intereses mayores- El corcel miro al cielo- Si le soy honesto, mi comandante, espero con ansias el día en que pueda soltar mi rifle finalmente en una Equestria pacífica, libre de esta división que lentamente nos está matando- Esa reflexión calo hondo en la unicornio. ¿Es que acaso eso mismo no eran lo que querían todos? Poder vivir en paz y armonía, como antes de la reaparición de Discord en Equestria. Ella en su Boutique, Twilight con su cargo de princesa o en su biblioteca, Applejack en su granja, Pinkie Pie en Sugarcube Corner, Rainbow Dash siendo Rainbow Dash y Fluttershy… con ellas. Todas juntas. Todas felices bajo el ala protectora de las Princesas. Ese era uno de sus mayores deseos que más celosamente guardaba, en compañía de sus sentimientos.
-Yo también ansió con impaciencia ese día…- Murmuró la yegua con un semblante sombrío. Fire Wall volvió a mirar a la equina a su lado.
-Con su liderazgo y el de la comandante, lograremos traer ese día a Equestria- Aseguró el pony con una pequeña sonrisa. Aquello alentó a Rarity, quien imito el gesto del corcel.
Frost Wings miraba fijamente la copa del árbol. Cualquiera que la viera, diría que estaba simplemente distraída. Pero ella estaba pensando. Pensando y reflexionando demasiados asuntos que pasaban por su cabeza. Como ella no tenía voz, era su magia y su mente la que la ayudaban a comunicarse de manera efectiva.
Muchos decían que ella era rara…
-Hey Frosty- Saludó una pony atrás suyo. La unicornio de cuero amarillo se dio media vuelta, viendo a Pinkie Pie, su compañera de trabajo.
… Menos ella.
La oji-rojo ensancho una sonrisa, saludando con su casco. La yegua de pelaje rosado se acercó a ella.
-¿Cómo te sientes?- Frost Wings ladeo su cabeza, viéndose desorientada- Ya sabes tontita, con todo esto de la misión súper duper secreta de Rainbow- Aclaró la equina fiestera. El rostro de la unicornio se ilumino en cuanto comprendió. Proseguidamente cubrió su cuerno y en el aire comenzaron a aparecer palabras escritas con magia. El hechizo habitual que había estado utilizando desde que era pequeña para comunicar sus ideas y pensamientos. El rostro de Pinkie se ilumino en una sonrisa pequeña y soltó una ligera carcajada.
-Terrible, estaré alejada de dibujar cómodamente - La oji-azul llevo sus dos cascos a las mejillas de la unicornio, quien se sonrojo ligeramente. No obstante, dicho coloración de sus cachetes se vio magnificada al Pinkie comenzar a jalar con sus cascos dicha área- ¡Yo te extrañare a ti, Frosty! ¡En este poco tiempo, me has ayudado bastante!- Afirmó la pony de ojos azules con un puchero, separando sus extremidades del rostro de su amiga. Esta se sobo sus mejillas, algo adolorida. Su magia comenzó a brillar nuevamente.
-Cuando vuelva, haremos bastantes dibujos juntas- El elemento de la alegría ensancho una sonrisa entusiasmada- ¡Por supuesto! ¡Haremos decenas, no, cientos de dibujos! ¡Un montón!- Alzo sus cascos al aire, haciendo el ademan figurativo sobre aquello. Frost Wings sonrió con tranquilidad, asintiendo.
Ambas entonces se dieron un abrazo.
-Cuídate mucho por allá- Dijo con inevitable preocupación la peli-rosado, mirando fijamente a los ojos rojos de la unicornio. Esta asintió con seguridad.
Rainbow Dash miraba distraídamente como su amiga fiestera y aquella pony del escuadrón Guardia Real se daban un caluroso abrazo. Esbozo una sonrisa segura. Había podido notar a Pinkie desanimada los días antes de que empezara a trabajar con aquella unicornio. Si ahora estaba más animada, eso significaba que todos en aquel lugar estarían de un mejor humor. Ese era el Efecto Pinkie. Comprobado por ella misma desde que se había asentado en Ponyville.
-¿Así que te marchas huh?- Inquirió una voz al lado suyo. Rainbow se dio media vuelta, encarando así a Spitfire, quien tenía un semblante serio, más no severo. Trago saliva secamente.
-Así es. He recibido la información de que en Sarajtoska puede haber un pony extremadamente importante- La Wonderbolt asintió. Desvió su atención hacia el grupo donde estaban Diamond Winter y Fire Fall discutiendo, viendo que se había sumado Lightning Dust a aquel convenio y estaba abrazando del cuello al joven pegaso gris- ¿Estas segura que el escuadrón que te va a proteger es la mejor opción?- Cuestionó con escepticismo. Rainbow en primera instancia mostró un rostro serio, firme. Pero a los pocos segundos una sonrisa suave se asomó por la comisura de sus labios.
-Por supuesto. Hemos realizado ya varias misiones. Son lo mejor de lo mejor que tiene para ofrecer el Ejercito de Liberación Equestriana- Aseguró sin vacilación la pegaso de pelaje azul. Spitfire imito el gesto en el rostro de la peli-arcoíris, recordándose de aquellos tiempos donde ella estaba junto a Soarin y Fleetfoot. Más pronto su semblante recupero su expresión severa usual.
-Debes tener cuidado, Dash- La aludida volvió a tornar la mirada a la capitán de los Wonderbolts- Ellos no dudaran en dispararte o capturarte si te ven- Exclamó la yegua de ojos naranjas con absoluta confianza en sus palabras de advertencia. Rainbow Dash borro la expresión de su rostro, asintiendo con firmeza.
-Lo tendré, capitán. Muchos de los que me acompañan llevan desde la Crisis de Cristal en esto, incluso antes. Si nos superan, no nos iremos sin luchar- Spitfire asomo una sombra de sonrisa, recordando unas palabras escalofriantemente similares venir de Soarin en la época de la Guerra Civil.
-Eso espero Dash- Desvió su mirada hacia el Escuadrón Guardia Real, quienes ahora eran reprendidos por su capitán, Bronze Water- Eso espero.
La peli arcoíris torno su atención hacia la unicornio de cuero blanco y pelo morado separados de ellos. Esta se veía con cierta desolación, como si estuviera sopesando algo. Inconscientemente, comenzó a caminar hacia esta, atrayendo la curiosidad de la Wonderbolt de pelo naranja, quien alzo una ceja.
Rarity se percató con una mirada de reojo quien se aproximaba a ella. Su corazón dio un pequeño vuelco, más en especial al ver el rostro serio que tenía. Fire Wall también tomo noto de quien se acercaba a ellos. Realizo un saludo militar.
Ambas yeguas quedaron frente a frente. Era el momento de despedirse nuevamente y ambas lo sabían. Sus corazones les gritaban con fuerza que no debían separarse, más su misión era más importante para el bienestar de toda Equestria. Sus sentimientos egoístas debían quedar en segundo plano en orden para traer la armonía de vuelta a esa nación.
-"Después de todo, el amor es la muerte del deber"- Razonó Rainbow Dash, recordando las palabras de Shining Armor en su lecho de muerte.
-Ya te marchas- Puntualizó la unicornio de cuero blanco, no pudiendo evitar que esas palabras salieran con cierto tono reprochante. La oji-violeta no dijo nada. La otrora modista aclaro su garganta- Es… honestamente un poco desalentador verte marchar una vez más, después de haber vuelto hace tan poco…
-Si…
Fire Wall era el único espectador silencioso de aquella conversación, en donde él podía sentir como aquellas palabras iban cargada de peso.
-… Sobre el asunto del hechizo-
-Hablaremos cuando vuelva- Cortó Rainbow Dash con seriedad. Rarity esbozo una sonrisa seca.
-Cierto- Unos segundos de silencio incómodo. Ninguna de las dos, en el fondo de su corazón, quería separarse. Pero Alas, el destino es cruel y las separaba una vez más- Sobre tu apariencia actual…
-¿Un cambio de look?- Infirió con un tono más calmado y suelto la pegaso peli-arcoíris, recuperando una parte de su ánimo y dejando atrás ese humor pésimo con el que había arribado- Me vendría bien uno de la modista más importante de Equestria- Rarity chisto con su lengua suavemente.
-Que condescendiente… Pero si es cierto lo que dices, es imperante un ajuste a ese horrendo look tuyo- Convino la oji-azul, haciendo reír a las dos. Fire Wall se vio deslumbrado. Aquella conversación había tomado un rumbo totalmente opuesto en un par de comentarios. Una diferencia de día y noche. El ambiente alrededor de las dos yeguas se había aliviado. La presión y la tensión desaparecidas casi en su totalidad.
-"Fascinante"-
Pronto, ante sus ojos, la apariencia de su comandante había cambiado a aquella que tenía cuando viajo a Cloudsdale.
-"Sin duda, para ser una modista, la Señorita Belle posee un talento sorprendente para la magia"- Razonó en silencio.
-Espero poder vernos pronto, Rainbow- La peli-morado alzo una ceja- Cuida a Ditzy. Ella es una buena pony y nos ha ayudado desde siempre- Dijo con un rostro ligeramente preocupado. La oji-violeta ensancho una sonrisa confiada.
-Tenemos al mejor equipo de ponys que Equestria puede producir- Extendió sus alas- Y a la mejor voladora que Equestria haya concebido. Estoy segura que estaremos bien- Sentenció con un tono soberbio y seguro. La otrora modista rodo sus ojos.
-Nunca cambias- Esbozó un asomo de sonrisa- Y nunca lo hagas. Necesitamos tu terquedad y dedicación para seguir adelante- Dijo en un tono de voz baja, imperceptible para los oídos de la pegaso de cuero rosado pero que Fire Wall si logro captar. Este no dejo su semblante neutro. Por su parte Rainbow Dash frunció su ceño.
-Por supuesto-
Las dos se vieron fijamente a los ojos durante unos segundos antes de lanzarse a un abrazo bastante caluroso, reconfortante, dándose fuerza mutuamente. Dos amigas que sostenían la última brillante esperanza en ese mundo cada vez más oscuro y frio.
-¿Ellos estarán bien, cierto?- Inquirió Pinkie Pie en un tono de voz baja, pero que fue captado por todos los presentes. Al frente de ellos se marchaban los nueve ponys, la mayoría cubiertos por los mantos de Bata Negra y transportando la carreta con suministros.
-Seh. Dash es demasiado terca para dejarse doblar el ala- Afirmó Lightning Dust. Spitfire no dijo nada, chistando suavemente con su lengua. El Almirante Sea Wave torno su atención hacia la actual comandante del Ejército de Liberación Equestriana, quien tenía un semblante firme.
-Señorita Rarity- La aludida miro de reojo al semental de cuero rojo claro- ¿Está usted bien?- La unicornio de cuero blanco no dijo nada, volviendo a mirar al horizonte, por donde aquel grupo de ponys se alejaba lentamente.
-Por supuesto…
Sus ojos violetas cruzaban línea tras línea de tinta en aquel escrito. Su pesuña superior izquierda chocaba de vez en cuando con la mesa de madera. La temperatura de la habitación estaba templada, después de todo, el final del invierno se estaba acercando. Llevaban ya dos meses en ese nuevo año. Tanto había pasado en tan poco tiempo.
Si a ella le hubieran dicho hace quince años que estaría en el lugar donde estaba, les hubiera condenado como locos, dementes. Después de su humillante escape frente a Twilight Sparkle, ella pensó que no podría recuperarse jamás…
Allí fue cuando Starlight Glimmer entro en su vida. Esa unicornio le había ayudado a reconstruir su confianza en su habilidad. En su magia. En ella misma. Le había ayudado a pavimentar su camino hacia la grandeza… y había obtenido lo que siempre había anhelado después de aquel fatídico día, hace tanto tiempo atrás, cuando todo cambio para ella…
Las palabras en el escrito comenzaron a ser difusas mientras ella escarbaba sus recuerdos más oscuros… aquellos que salían a flote cuando estaba completamente sola. Podía recordar todo con macabra lucidez, como si lo volviera a vivir una vez más.
Alaridos de dolor. Llamados de auxilio. Su respiración pesada, acelerada. Sus ojos llorosos y su casco tapando su boca para evitar soltar gritos de desesperación frente a lo que contemplaba. Su estómago totalmente revuelto, asqueado de lo que veía. Su corazón destruido y encogido. Impotente ante aquello.
Pero eso no fue lo peor de todo…
Cuando de que la bestia termino y se marchó, ella se quedó quieta, tiesa, vislumbrando los ojos fríos y sin vida de aquello que más quería…
KNOCK-KNOCK
Salió de su ensimismamiento.
-Adelante- Autorizó. Pronto la puerta de su oficina se abrió. La cabeza de cierta pony que ella conocía se vislumbraba desde la puerta.
-¿Puedo entrar, Trixie?- La unicornio azul esbozo una sonrisa pequeña.
-Ya te di el permiso para eso…
Y nada más tuvo que decir. Pronto la chelista cerraba la puerta detrás de sí, al mismo tiempo que la peli-plateado apartaba aquel escrito de líneas y líneas de tinta en un lugar alejado de los ojos inocentes y curiosos de Octavia.
-¿Qué necesitas?- Inquirió con intriga la oji-violeta. La peli-negro sintió un pequeño escalofrió en todo su lomo. Trago saliva pesadamente, tomando asiento al frente de la maga.
-Venía a hablarte sobre algo que… estuve pensando durante algún tiempo- Comentó la chelista. Estaba nerviosa, pues esa conversación dependía en gran medida del estado de humor en el que estuviera su empleadora. Esta alzo una ceja.
-¿Si?
-Bien… este… estaba pensando en la posibilidad de tener un dueto musical conmigo un día aquí- Trixie se vio ligeramente deslumbrada ante aquella proposición. Llevo sus dos cascos hacia su barbilla, apoyando esta en estos.
-Bueno, tenías mi curiosidad, ahora tienes mi atención- La oji-violeta entrecerró sus ojos, con cierto escepticismo- ¿Por qué me haces tal proposición de repente?- Cuestionó. Octavia esbozo una sonrisa nerviosa. Ciertamente debía llevar esa conversación con cuidado. Después de todo, no podía permitir bajo ningún contexto que el plan de Apple Scoots se viera comprometido… así como tampoco podía verse ella relacionada con aquello.
-B-Bueno… tengo esta amiga que quiere aunque sea tener referencias para conseguir un trabajo…
-¿Una Berqus?- Inquirió Trixie, aunque bien sabía que probablemente era una pregunta obvia. Su razonamiento fue valido en cuanto la chelista asintió.
-Si. Ella quiere surgir en el mundo musical… Y me pareció buena idea traerla y tener una obra junta para que tú la vieras y la pudieras recomendar a alguien- Mencionó Octavia, sintiéndose confiada en que su historia no se viera tan extraña. La unicornio de pelaje azul asintió.
-Ya veo… Si te soy honesta, no tengo muchos amigos en el Partido- Eso hizo preocupar a la peli-negro, ya que bien podía llevar a la oji-violeta a rechazar su oferta- Así que muchas referencias no podría dar y tampoco contactos tendría para darle… Pero estoy dispuesta a escucharla y si me gusta la podría tener aquí para que te reemplazara algunos días.
La yegua de pelaje gris sintió un inmenso alivio recorrer su cuerpo. Bien podría gritar de emoción al ver que su plan había colado… pero no debía adelantarse, pues todavía no estaba asegurado.
-¿En serio?- Inquirió Octavia con un tono serio, escondiendo bien su entusiasmo. Trixie asintió.
-Si. Honestamente, siento que tú tienes una carga pesada, así que una compañera vendría bien para tomar algunos días tuyos. Me ayudaría también a mi llevar mejor el estrés- Confesó la unicornio de cuero azul con una sonrisa pequeña. La chelista imito el gesto pero en una escala magnificada.
-¡Qué bien! ¡Gracias Trixie!- Expresó con sinceridad. La primera parte de su plan estaba listo.
-No hay de que, solo debes darme su número de identificación para anotarlo en la lista de la Zona Exclusiva Alfa- Dijo la maga con un tono sereno. Octavia sintió un pequeño revoltijo en su estómago, recordando que la fusión de las dos ponys no poseía un número de identificación y no sabía que tan avanzado iba el progreso para obtener uno. Debía pensar en una excusa rápido.
-Oh… A-Ahora no lo tengo- Trixie alzo una ceja, desorientada- Es que no estaba segura de sí ibas a aceptar, por lo que pensé en primero en preguntarte y después darte los datos- Agrego rápidamente la peli-negro. La peli-plateado salió de su confusión, asintiendo.
-Cuando lo tengas, me lo das para agregarla- La ilusionista soltó un bostezo indecoroso, estirando sus dos cascos delanteros- ¡Wow! Estoy bastante cansada- Su cola se movía de un lado hacia otro, ansiosa. Necesitaba dormir y despejar su mente. Alejarse de aquellas memorias del pasado que volvían para atormentarla. La yegua de pelaje gris comprendió que debía salir de aquella habitación para dejar sola a la oji-violeta.
-Bueno, gracias por aceptar, Trixie- Dijo con una gran sonrisa. La unicornio de cuero azul asintió.
-Gracias a ti, Octavia. Has sido una buena trabajadora en este hogar y me has ayudado bastante- Aseguró con un gesto honesto. La chelista dio una pequeña sonrisa forzada y salió de la habitación, cerrando la puerta detrás de sí y apoyándose en esta. Ese último comentario de la peli-plateado hizo sentir algo mal a la yegua, pues sentía que estaba utilizando la confianza de la maga para sus propios intereses egoístas…
-"¿Es para un mejor mañana, cierto?"- Se preguntó a sí misma. Apple Scoots había sido muy clara en su contundente afirmación de acabar con la Gran Hermana. ¿Estaba bien traicionar la confianza de Trixie por ese bien mayor?
Apple Bloom suspiro con desgano. Todavía, de vez en cuando, sentía punzadas de dolor provenir de su casco lastimado. Hacia demasiado tiempo que una herida así adornaba su cuerpo. Mucho había pasado también desde que alguien la había logrado sorprender de esa manera.
-"Y aun así, ellos lograron ver a través de nuestro disfraz y nos tendieron una emboscada sagaz" Razono la fusión con un tono no molesto, pero si preocupado. Muy probablemente aquellos dos ponys harían que Trixie Lulamoon estuviera mucho más alerta y, si su teoría sobre esta era cierta, todo el Partido estaría más paranoico y cauteloso.
-"No volverá a pasar, porque ahora nosotras seremos mucho más cuidadosas" Mencionó Scootaloo, a lo que la pony terrestre tuvo que concordar.
-"En efecto"
La fusión se detuvo, contemplando que tenía al frente el Edificio del Ministerio de la Verdad. La capucha negra de su disfraz de Bata Negra hacia muy difícil ver el ceño fruncido que lucía. Desvió su atención hacia un lado, notando como había uno de los tantos posters que decoraban esa ciudad y que, de una manera u otra, condicionaban a la población de aquella urbe a seguir los reglamentos del Partido a cabalidad.
-Armonía es Caos- Bajo la mirada- Ignorancia es Fuerza- Sintió un impulso casi incontrolable por arrancar aquel afiche de la piedra de la pared, pero logro mantener su compostura, sabiendo que aquello atraería atención innecesaria y peligrosa hacia su ser. Miro las últimas palabras escritas- Recuerda, la Gran Hermana siempre te está observando- Chisto suavemente con su lengua, siguiendo su camino hacia el Ministerio de la Verdad.
-Ministerio de la Verdad, buscamos esparcir la verdad bajo el manto del Partido IQUISOC-
Desvió su semblante rápidamente, adentrándose finalmente al edificio. Miro a su lado.
-"Nuestros valientes soldados luchan por Nueva Equestria y por la Gran Hermana. CUMPLE tus deberes con el Partido"- Siguió adelante, suprimiendo el deseo de chistar con su lengua. Allí, a diferencia de afuera, no podría hacer aquello. Era momento de que consiguiera la herramienta que la ayudaría a ingresar a la Zona Exclusiva Alfa. Paso de largo a la recepcionista, pues ya sabía de la última vez que habían "conversado" donde estaba el lugar para obtener un numero de identificación.
-"¿Qué hacemos si nos topamos con Trixie Lulamoon?"- Cuestionó Apple Bloom a su compañera.
-"Te diría para seguirla, pero viendo lo que ocurrió la última vez, lo mejor sería obviarla"- Respondió Scootaloo. La fusión visualizo las escaleras.
-"Muy bien"- Suspiro, preparándose para cualquier situación que se le presentara- "Que sea lo que Celestia quiera"-
Finalmente llego al piso que antes le había indicado la recepcionista. Estaba lleno de cubículos con ponys trabajando. Parecían maquinas por lo monótono de sus sentimientos y lo vacío de sus expresiones. No era raro si lo pensaba, pues cada esquina de aquella condenada habitación y en general de aquel condenado edificio tenía cámaras de seguridad, vigilando todo el tiempo la actividad de aquellos equinos desgraciados.
Reanudó su caminar por los pasillos de la oficina, buscando con la mirada su habitación destino.
Diamond Tiara le había explicado la dinámica de todas las clases ponys. Los Alpha o Alfa tenían la mayor libertad de todos los ponys, pudiendo acceder a cosas que otros les eran imposible. Eran pues los miembros activos del Partido. Los Berqus o Betas eran la clase trabajadora de Nueva Equestria. Desempeñaban más que todo trabajo de oficina o especializados. Tenían acceso a todos los servicios siempre y cuando fueran obedientes con las reglas del Partido. Eran los más vigilados por IQUISOC. Luego tenía a los Policías Dorados o Batas Negras. Ellos eran los encargados de custodiar tanto a los Alphas, Berqus y Proles, así como ellos mismos. Reportaban directamente al Ministerio de Seguridad. Finalmente estaban los proles. La clase esclava de Nueva Equestria. Estos se encargaban del trabajo pesado, como maquinaria, granjas y construcción. El Partido no necesitaba de vigilarlos, pues fueron privados del poder razonar de manera intelectual. No podían definir en si algo estaba bien o mal. Eran casi animales. Por ello el Programa PAEB. Pan, Agua y Entretenimiento Barato.
-"Allí está"- Indicó Scootaloo, sacando de su ensimismamiento a Apple Bloom. Visualizaron la habitación donde podían obtener el número de identificación. Al llegar esta, la fusión se quedó unos segundos parada frente a la puerta de la habitación. Trago saliva pesadamente, no sabiendo que pudiera esperarle del otro lado de aquel pórtico.
-Bueno, aquí vamos…
…
La luz del atardecer se vislumbraba en el cielo al mismo tiempo que el sol se ocultaba en el horizonte.
Una pony estaba paralizada en un callejón. Los corceles y yeguas que pasaban a su lado asumían que era una más de los policías dorados, por lo que desviaban rápidamente la mirada.
-"Eso… fue bastante complicado"
-… Si…
-"¿Ya formamos parte de Nueva Equestria?"
-"No lo creo… solo tenemos un número e identificación falsas. Si alguien investiga a mayor profundidad se darán cuenta de nuestra farsa"
-Hmp
Visualizo su nuevo nombre y su número de identificación.
B-20012000… Lyra Heartstrings.
-"¿Es la misma Lyra que nosotros conocíamos?"- La fusión frunció su ceño.
-"Es lo más probable"
-"¿Crees que este aquí en Canterlot?"
-"Creo haber escuchado una vez de Sweetie Drops que Lyra era originaria de aquí. Esperemos que no esté en la ciudad o de lo contrario nuestro plan vera un prematuro fin"- Afirmó Apple Bloom con firmeza.
-"Ok"
-"Solo la usaremos una vez antes de desaparecer. Es impertinente cumplir nuestro objetivo sin ningún revés"
-"Muy bien… deberíamos movernos para conseguir a tu sabes quién"- Indicó Scootaloo. Apple Bloom no pudo diferir de aquello, por lo que comenzó a caminar, asustando a un corcel que pasaba precisamente por allí en ese momento.
Octavia caminaba por las calles de Canterlot luego de un día más de trabajo. Todavía sopesaba su conversación con Trixie y las posibles consecuencias que sus futuras decisiones pudieran acarrear. Si seguía adelante con su plan, la fusión de las hermanas de los Elementos de la Armonía se lograría infiltrar en la Zona Exclusiva Alfa. De allí no estaba segura que podía suceder, pero todas las opciones la afectaban a ella, ya sea indirecta o directamente.
-"Quizá deberíamos pensar bien esto"…
La yegua de pelaje gris fijo su mirada al frente, intentando despegar esos pensamientos de su mente. Lo consultaría primero con la almohada y después con Apple Bloom y Scootaloo.
-Octavia- Llamó alguien a su lado. El corazón de la chelista dio un vuelco al mismo tiempo que sus pupilas se contraían y daba un pequeño respingo. Torno su atención en aquella dirección, viendo pronto a un pony en traje de policía dorado. Sintió un escalofrió bajar por su columna.
-¿S-Si?- Inquirió temblorosamente, no pudiendo reconocer bien a quien estaba debajo de aquella ropa. Más pronto una corriente de alivio cruzo todo su cuerpo cuando esa pony revelo su identidad- ¡Por todo lo sagrado, casi me das un infarto!- Recriminó en un susurro molesto. La fusión no dijo nada, enseñándole el papel con sus datos. La chelista lo leyó en silencio y alzo una ceja- ¿Lyra Heartstrings?- Contrajo sus pupilas y su mirada se volvió agresiva- ¿¡Es en serio!?
-Fue lo mejor que pude encontrar en esa oficina- Reveló la fusión con un tono serio- ¿Tiene algo de malo?- Cuestionó con intriga. La chelista se llevó un casco a su frente, intentando espantar su exasperacion…
-Si. Recuerda que ella fue una de las que desapareció durante esa noche…- La fusión asintió, a lo que la yegua de cuero gris tomo unos segundos para suspirar- El problema es ese. No sabemos dónde pueda estar. Quizá la soltaron y vive ahora aquí, en Canterlot… no la he visto desde aquella noche, pero me parece muy arriesgado…
-Por eso no debes preocuparte. Solo deberé usar este número una vez para poder así ingresar a la Zona Exclusiva Alfa. Allí conseguiré toda la información que tanto tu como yo buscamos, además de… tu sabes qué- Afirmo Scootaloo con un tono confiado. Octavia se vio claramente preocupada con ese plan. Incomoda.
-¿Qué ocurre si alguien intenta averiguar ese número y se dan cuenta que tú no eres quien dices ser?- Inquirió con ansiedad la chelista. La fusión rodó sus ojos.
-"Ella tiene un buen punto. Deberíamos buscar un mejor número"
-"¿Qué? Pensé que estabas de acuerdo con el plan"
-"Y lo estaba, hasta que ella menciono que Lyra podía seguir en Canterlot. Si algún bata negra curioso se pusiera a investigar, seguramente nuestro plan vería un abrupto final y de aquí tendríamos que escapar"
Scootaloo sopeso aquel argumento. Las otras dos yeguas hacían buenas remarcaciones. ¿Pero que necesitaban para hacer que su plan funcionara? ¿Conseguir un nuevo número de identificación?
-"Mejor lo pensamos cuando volvamos a casa de Pinkie"- Ofreció Scootaloo.
-"… Bien"
La fusión volvió a mirar a la chelista, quien esperaba una respuesta. Aclaro su garganta.
-Lo pensaremos en nuestro hogar- Aquello dio cierta sensación de alivio a Octavia, quien soltó un suspiro.
-Gracias a todo lo sagrado.
La fusión miro hacia los lados, viendo las calles algo desoladas, con pocos ponys transitando de un lugar a otro. Frunció su ceño.
-Es mejor que hablemos esto mañana- Miro fijamente a los ojos violetas de Octavia, quien estaba ligeramente deslumbrada- Últimamente las calles no son muy seguras- Afirmó con seguridad. El corazón de la chelista dio un vuelco.
-¿Q-Que?- Preguntó en un tono de voz bajo, tembloroso. La pegaso exhaló un suspiro pequeño.
-Hace unos días dos ponys lograron ver bajo mi disfraz y me persiguieron- Confesó Scootaloo. Un escalofrió recorrió todo el lomo de la yegua peli-negro, mientras su sangre se helaba- Casi nos atrapan de hecho- El rostro de Octavia se puso pálido.
-P-Por Celestia… Yo no…- La fusión alzo una ceja- Y-Yo no creo poder seguir con esto… n-no quiero ir al mismo lugar que todas ellas- Expresó aterrorizada, temblando ligeramente.
-"Genial, la habéis asustado. Hacéis un espléndido trabajo" Recriminó Apple Bloom.
-"Silencio" H-Hey, tampoco hay que alarmarnos tanto, quizá se traten de miembros de la resistencia- Se ingenió rápidamente una respuesta Scootaloo. Octavia se vio dubitativa.
-No sé, ya no estoy segura- Afirmó con nervios y angustia. El solo pensar que tendría una visita en el Ministerio de la Amistad le ponía los nervios de punta. Si alguien sabia de su complot con la fusión, se veía imposibilitada de apelar a la obediencia al Partido. Decenas de escenarios aterradores cruzaban su mente a una velocidad sorprenderte.
La pegaso quedo honestamente sorprendida. ¿Eran tan aterrorizantes las historias del Ministerio de la Amistad? Solo había escuchado algunas de asomo en Ponyville y Sweetie Belle. Diamond Tiara también les había relatado algún que otra historia, sobretodo de Silver Spoon, pero hasta allí…
Sabia entonces que debía darle un pequeño espacio a la pobre chelista para que reflexionara y se calmara.
-Bien, lo mejor será descansar. Ya mañana discutiremos sobre esto. Trata de salir más temprano para tomarnos un café y no levantar sospechas mientras discutimos- Indicó Scootaloo con un tono sereno. Octavia asintió, todavía sintiendo cierto revoltijo en su estómago.
-O-Ok…
Y dicho eso, ambas se despidieron con un simple gesto y partieron en caminos distintos, cada una pensando en el mañana y como podrían hacer para evitar que su plan fuera un desastre.
Su habitación de aquel hospital estaba tan callada como costumbre. Sus ojos pasaban una tras otra línea de uno de los tantos archivos que había tenido atrasados por su recaída de salud. Un repentino deseo de bostezar nació dentro de ella, por lo que hizo precisamente eso, de manera indecorosa. Había estado en esa habitación durante días. No veía la hora para levantarse de aquella cama y salir de allí.
Frunció su ceño.
Ya llevaba trece años en ese molesto ciclo de recaídas y recuperaciones. Todo por aquella batalla que ella y Trixie estuvieron cerca de perder. Se llevó su mirada a la herida cicatrizada que todavía tenía en su pecho.
-Que molestia- Desvió su atención hacia un lado- ¿Verdad, Oathworthy?- Inquirió. El pony terrestre de armadura negra con capa blanca torno su atención a esta. La unicornio de cuero rosado no podía ver más allá de los pequeños espacios para respirar y observar del yelmo de su protector principal.
-No podría decirle si es una molestia porque no se a lo que se refiere- Respondió con un tono de voz neutro el corcel. Starlight chisto con su lengua.
-Esta enfermedad. Es un dolor en el flanco tener que estar en este tedioso proceso cada vez que mi condición decide acomplejarme- Indicó la unicornio con seguridad. El semental asintió.
-Si usted lo desea, puedo presionar al doctor para que se apresure en conseguir una cura- Ofreció Oathworthy, colocando su casco superior derecho sobre la empuñadura de su monumental espada. La unicornio de ojos azules esbozo una sonrisa cuando imagino el rostro pálido y aterrorizado del pobre Party Favor.
-No… Él ha estado conmigo durante estos trece años. Sus esfuerzos los aprecio, aunque ya pienso que son inútiles…
El semental corpulento asintió nuevamente. Starlight suspiro con desdén.
-A veces deseo que fueras más comunicativo- Confesó la unicornio con seguridad. El corcel la miro fijamente a los ojos.
-Si usted lo desea, puedo hablarle en que hice este día- Dijo el semental, descolocando ligeramente a Starlight, quien pensó que su comentario había caído en oídos sordos. Más pronto recupero la compostura, carraspeando.
-Adelante…
-El día de hoy, estuve todo el día aquí con usted. Solo he salido dos veces de esta habitación- La unicornio ensancho una sonrisa incomoda, viendo que su guardaespaldas al parecer no hacía más que vigilarla constantemente.
-¿A-Algo interesante en el pasillo?- Cuestionó con una pizca de esperanza. Más antes de que alguno de los dos pudiera decir algo, la puerta de aquel cuarto se abrió de improvisto, alertando a ambos. Oathworthy inmediatamente se colocó en guardia, levantando su espada gigantesca y se aproximó a la puerta, encarando a aquel que había osado a entrar así.
-¡Por todos los cielos!- Expresó una voz masculina que rápidamente Starlight logro identificar como Party Favor. El unicornio estaba paralizado, frente a frente a aquel equino fornido con aquel mandoble brillante. Su saliva paso muy difícilmente por su garganta.
-Doctor- Saludó la Gran Hermana. El semental de pelaje cian grisáceo se inclinó un poco, logrando vislumbrar a la yegua que venía a visitar.
-M-Mi hermana… ¿un agradable r-recibimiento por nuestro buen amigo aquí, eh?…- Inquirió el doctor, mirando una vez más al corcel con armadura negra y capa blanca, quien le devolvía una mirada cargada de frialdad y firmeza. Sus orbes morados traspasaban cualquier barrera emocional que pudiera colocar. Era como si investigara su alma con solo la mirada.
-¿Ocurre algo?- Cuestionó ella desde atrás del corcel pesado. Party Favor aprovecho aquello y se separó rápidamente de Oathworthy, bordeándolo por el lado izquierdo y acercándose a la yegua de cuero rosado.
-T-Tengo- Aclaro su garganta, viendo que todavía tenía los nervios en punta por aquel susto que paso- Traigo buenas noticias. Según nuestros últimos análisis, su cuerpo ya está en un estado normal. Es libre de salir- Starlight ensancho una sonrisa pequeña de satisfacción, sintiendo el alivio recorrer su cuerpo al finalmente poder salir de aquella condenada habitación- Pero- El semental peli-azul frunció su ceño- Debe prometerme que se cuidara más, mi hermana.
-Oh… Así lo haré, doctor- Afirmó la unicornio con un tono seguro. El corcel suspiro con desgano.
-Nada de hechizos pesados y alteraciones emocionales- Exigió el pony, esperando en el fondo de él que aquella yegua siguiera su consejo a cabalidad. Mas esta hizo un ademan para que no se preocupara.
-Por ahora, solo trabajare lo necesario- Exclamó. Party Favor esbozo también un gesto derrotado. Hacía tiempo que no veía aquella unicornio mostrar otro gesto que no fuera de molestia, seriedad o concentración.
-"Eso espero, mi hermana…"
(*) ELE: Ejercito de Liberación Equestriana
Not dead yet, LOL.
¡Hola colegas! It's me, Silicio! Entregando el XXIV episodio de esta historia. Vamos al menos al 75%...
No hay mucho mas que agregar, pueden opinar o criticar mi historia en un REVIEW. Pueden también dar Fav y Follow, es G. R. A. T. I. S
Y sin mas, nos vemos en el siguiente capítulo. ¡Hasta la vista!
