Tercera etapa

"Nuevos comienzos"

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+_Capítulo 26_+

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En este capítulo, los protagonistas van a narrar sus momentos a ustedes (los lectores) como si estuvieran conscientes de que los ven.

Narra Sarada.

No podía creer lo que escuchaba, mi padre me estaba diciendo que Boruto le había comentado lo sucedido con Kawaki y ahora él incluso estaba de acuerdo con que él me acompañara a mis exámenes finales, mi padre no es así, sin embargo, aún con lo sobre protector que es, parece no tener problemas con que Boruto se me acerque.

—Padre, no es necesario que…

Sasuke sonrió —Esta bien, cuando él me lo planteó no me pareció mala idea, hija, hazlo por mí y tu madre, últimamente ha salido con sus amigas y ahora se distrae de todo, es bueno para ella, lo sabes.

Me mordí el labio, mi padre tenía razón con respecto a mi madre, suspiré. Mi padre pareció entender que había comprendido y me besó en la frente, era ya mayor de edad, pero después de lo que había pasado, me había acostumbrado a su sobreprotección.

Mi padre salió después de eso y yo me quedé un rato en la sala. Alguien llegó y se paró frente a mí, temblé, sabía quién era. Entonces lo miré. ¡Rayos! ¿¡Es que con todo se veía bien!?

—¿Vas a acompañarme a la Universidad o a una fiesta? —dije con toda la intención de molestarlo, y esque desde lo sucedido en mi habitación, he tenido unas fervientes ganas de molestarlo con cualquiera, no lo sé, quiero verlo molesto, que pierda el control, tal vez es porque desde que llegó a esta casa no hace más que sonreírme y ser amable. No es que eso no me guste, pero tengo cierta curiosidad sobre cuál podría ser su límite ¿Es malo querer picarle un poco? Yo creo que no.

Sin embargo, lejos de molestarse me miró sorprendido y se miró así mismo.

—Creí que esto era normal, para mí es ropa casual.

—Sí con cualquier cosa te ves bien… —murmuré sin querer.

—¿Qué dices?

—Nada!—me levanté y tomé mis cosas —Ya se hace tarde.

Él solo me siguió.

Durante el trayecto, intenté no mirarlo ni una sola vez, así que me enfoqué en la ventana, un silencio incómodo se cernía sobre nosotros hasta que él decidió hablar.

—¿Y cómo vas con tus estudios?

—bien… —murmuré.

—¿Estás molesta?

—No.

—No lo parece.

—¿Quieres volverme loca?

—¿Qué es lo que te molesta de mí?

—todo —lo vi hacer una leve mueca ¿Acaso de verdad le importaba lo que pensara de él?

—Haré que eso cambie.

—No veo como…

—Me esforzaré Sarada —su voz diciendo mi nombre me puso algo nerviosa.

A partir de ese momento, nadie dijo más.

Pensé que terminaría esperándome en el auto. Estaba muy equivocada, pues él se había colocado una gorra oscura y ahora me estaba acompañando a mi salón. Lo vi mirar a los lados, seguramente estaba esperando ver a Kawaki.

—No quiero problemas lo sabes ¿no?

—Como digas… —dijo no muy convencido.

Apenas y logré concentrarme, pero me sentí satisfecha de haberlo podido contestar completo. Cuando salí, él estaba justo donde se había quedado. Por lo menos imaginaba que hubiera ido a esperarme a la cafetería pero no se movió de ahí al parecer.

Vi como se tallaba las manos, el invierno estaba entrando ya. Me sentí un poco mal, sea como sea, él estaba aquí acompañándome.

—Tengo un poco de frío, vayamos por un café.

Él me sonrió y asintió.

—¿Cómo lo sentiste?

Le miré y el continuó —El examen.

—Estuvo bien —dije sin más.

Estábamos por terminar cuando alguien se posicionó cerca de la mea en donde estábamos, era Kawaki con una expresión de arrepentimiento. Boruto se levantó de inmediato a encararlo.

Yo hice lo mismo —Espera, no quiero llamar la atención.

—Entonces que se vaya… —dijo Boruto siseando.

—Estoy aquí porque quiero que hablemos —me dijo Kawaki sin mirar a Boruto —por favor, solo será un momento.

Suspiré, Boruto me miraba como queriendo que dijera que no pero no me gusta quedar en malos términos con las personas y si era algo que podía arreglarse lo haría entonces.

—Esta bien, hablemos.

—Sarada —escuché a Boruto.

Entonces le miré seriamente —Hablaré con él un momento ¿Podrías darnos un momento?

Narra Boruto

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No podía creer lo que decía, estaba molesto, pero no iba a demostrárselo, así dejé salir un suspiro y salimos los tres de la cafetería, luego los esperé a que se alejaran un poco y comenzaron a hablar. Me crucé de brazos mientras me recargaba a un árbol y les observaba atento a que ese idiota no quisiera pasarse de listo.

Bueno, al menos parecía arrepentido.

Luego de un rato, él se retiró cabizbajo y con una sonrisa forzada.

Sarada asintió y volvió conmigo. Una ráfaga de aire elevó sus largos cabellos haciéndola ver aún más hermosa, si darme cuenta le sonreí mientras ella caminaba hacia mí como si de una novia que camina al altar se tratara. Ella me miró algo confundida y sonrojada.

—Vamos, está haciendo más frío —dijo sin más. me retiré la chaqueta y se la coloqué.

—No es necesario.

—Anda, estamos cerca del auto.

Ella no dijo nada más.

Los días transcurrieron normales, ella era distante, es como si creyera que era peligros para ella y entonces activaba un mecanismo de autodefensa, ¿La autodefensa? Sus palabras sarcásticas y mordaces, lo sabía, parecía que quisiera siempre molestarme pero no le daba el gusto y en cambio la trataba lo mejor que podía ¿Qué esperaban? ¿Qué me molestara con ella por sus comentarios o provocaciones?, soy un hombre enamorado, no podría molestarme con ella solo porque quiere protegerse de un… desconocido…

Por las noches, justo como el señor Sasuke había dicho, Sarada me llamaba y lloraba dormida, una parte de ella, seguía sufriendo. Ella me lloraba porque me extrañaba y no podía soportar más aquello, debía hacer algo. Así que decidí hablar con el señor Sasuke.

Él aceptó, y esa misma noche, fui a su habitación en compañía de él.

Ahí estaba, dormida pero seguía llorando, apretaba la almohada, se aferraba a ella y decía mi nombre. Era como si hubiera algo en ella que aún no estaba resuelto, no estaba en paz… algo estaba inconcluso…

Me acerqué a ella y tomé su mano lo más suave posible.

—Bo…ru..to… ugg.. ¿Dónde…?... no…

—Sarada… —le susurré—soy yo… Boruto… —la consolé un rato.

—Boruto…

Ella se aferró a mi mano aún dormida y comenzó a calmarse. Miré al señor Sasuke, quién parecía sorprendido. La señora Sakura, quién había llegado a la habitación me miró con agradecimiento. Sasuke asintió y tomó la mano de su esposa para salir de allí.

Esa noche y las siguientes, comencé a hacer lo mismo, para calmarla. Era extraña aquella situación, pues cuando dormida estaba indefensa, por el día era una chica muy ruda por así decirlo. Siempre estaba a la defensiva conmigo.

Aunque la situación no parecía cambiar y ya me estaba impacientando, ¿cómo hacer que recuerde?, no lo sabía, y tampoco sabía si ella lo haría algún día, el señor Sasuke dijo que esto podría ayudar pero creo que Sarada se aleja más de mí. Así que decidí visitar a mi única amiga y quién por ser mujer, estaba seguro que sabría decirme quehacer a partir de ahora.

…..

Sumire me miró sorprendida en cuanto terminé de contarle lo que había sucedido en la mansión Uchiha desde el momento en que había llegado. Me sorprendió cuando comenzó a carcajearse.

Rodé lo ojos —Ok, ya entendí, soy patético ¿No?

Ella limpió su lagrmilla y negó —No es eso, un hombre enamorado no es patético, te has comportado como un caballero, estoy sorprendida.

—¿Vas a ayudarme o no?

—Te voy a decir lo que debes hacer a partir de ahora.

Le miré interesado.

—Lo que te diré, es como un arma súper mortal de la que no debes abusar ¿entendiste?

—Habla —dije ansioso.

—Escucha, lo has hecho bien, pero si ella tiene esa actitud, dudo mucho que siendo tan comprensivo con ella esto llegue a algún lado.

Asentí comprendiendo, lo sabía. Pues era obvio que no progresaba ni un poco.

—Debes destantearla, confundirla, ella intenta provocarte y si siempre has mostrado esta actitud es porque de alguna manera quiere que explotes, obviamente no le vas a dar el lujo, así que, a partir de ahora…

—Dime.

—Escuchame bien Boruto Namikaze.

Asentí.

—A partir de ahora vas a dejar de ser tan considerado con ella, que en ningún momento se la ha ganado, al contrario. Vas a comenzar a ignorarla.

—¿Ignorarla? Pero si lo que yo quiero….

—Escucha, esto la va a descolocar por completo, vas a tener un cambio de actitud con ella, será bipolar ¿entiendes? Un día le vas a hablar como normalmente lo haces y otro vas a ignorarla. Eso es lo que hará que quien explote sea ella y en el momento en que ella te reclame por tu actitud ¡ZAZ! —aplaudió provocando que saltara de la sorpresa, pues estaba muy concentrado en lo que decía —sabrás que a ella le afecta tu indiferencia y entonces ya la tienes.

Le miré sorprendido al comprender lo que me había dicho, era un buena idea —Wow,

Ella sacudió su cabello de manera orgullosa —Lo sé, soy genial en esto.

…..

*~~Narra Sarada~~*

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Algo había cambiado, cuando apenas comenzaba a acostumbrarme a aquella rutina de molestarlo, algo ya no cuadraba ¿Se habrá dado por vencido? Bien, no es como si hubiera estado interesada en él, era él quien estaba tras de mí no yo.

Esa era lo que pensaba hace unos días, pero ahora… la curiosidad me carcomía, a veces me hablaba bien, otras me ignoraba completamente. ¡Rayos! Se ve genial tan serio… aunque últimamente parece muy ocupado, habla mucho por teléfono con un tal Konohámaru, menciona contratos y firmas, también niega entrevistas sobre su vida personal. Se la pasa revisando su tablet y hace un par de semanas que sale durante el día para llegar caída la noche. No es como si lo estuviera observando siempre, es solo que es fácil darse cuenta cuando no está y cuando si.

El continúa acompañándome a mis exámenes pero ya no me hace preguntas. Idiota, como si me importara su vida.

Luego, las cosas empeoraron.

Mis padres se iban de viaje.

Y se llevarían a Itachi.

—No insistas, en parte lo hago porque el único chico de tu edad en el que confío es en él, y ya sabes la buena relación que tengo con su padre, tu madre y yo estamos planeando irnos de viaje, llevaremos a Itachi con nosotros y créeme que ambos nos sentimos tranquilos al saber que Boruto se quedará contigo en esta enorme casa, sé que te asustan los truenos y la oscuridad, aunque la época de nevar ya se acerca. No vayas a salir sin un abrigo.

Yo solo suspiré, ¿Esto podría ser peor? No dije nada porque sabía que ellos lo necesitaban, después de que por mí, ellos no tuvieron tranquilidad por varios años…

Al día siguiente, estábamos solos en casa. Demasiado incómodo, desayunamos en silencio.

—No es necesario que vengas conmigo hoy a mi último examen —dije firme.

Él me miró por fin y frunció el ceño —¿Por qué? ¿Tienes planes con Kawaki?

Le miré sorprendida ¿Estaba reclamándome algo? Entonces vi una oportunidad.

—¿Te importa con quien salga? —dijo con tono burlón

—¿De verdad piensas seguir teniendo contacto con él cuando quiso forzarte a darte un beso?

—Quedamos en buenos términos, pensé que ya te había quedado claro esa parte.

—Me sorprende lo ingenua que puedes ser.

Me levanté y le miré molesta —¿Dices que soy una tonta?

—Dije que eres ingenua no tonta pero si es como lo entiendes es porque así es.

—Eres un idiota ¿Crees que puedes venir a insultarme a mi casa?

—¿Por qué te alteras? Parece que tienes problemas de autocontrol, eso no es bueno.

Iba a decirle algo más, pero su sonrisa burlona me prendía en ira… eso es lo que quiero suponer y no que… olvídenlo. Decidí no dejarme llevar.

Sonreí —¿Sabes? No es necesario que vaya a verlo a él, tengo otros amigos con lo que puedo salir. Así que si me disculpas, voy a arreglarme para salir.

Boruto me interceptó en las escaleras —Te espero, no vayas a tardar, iré contigo así vayas gritando por la calle como una loca.

Abrí la boca indignada y le empujé para irme a mi habitación. Lo único que pude hacer fue gritarle a la almohada. Luego de un rato, puede calmarme y pensé mejor las cosas ¿Quería ir conmigo? Pues vamos a ver hasta donde aguanta. Sonreí cuando tuve una idea. Tenía planeado algo después del examen.

Fuimos la Universidad en completo silencio, lo cual, repito, agradecí. Después de terminar mi último examen entré al auto en donde Boruto me esperaba. Esta vez se había quedado ahí por su cuenta, vaya, creo que aún estaba sentido.

Le mostré por fin una libreta —Tengo que entregarla a una amiga así que ¿podrías llevarme al parque central?

—Claro —dijo sin más.

Sonreí internamente, me sentía como una niña que estaba a punto de cometer su más grande travesura.

Cuando llegamos, me pude dar cuenta de que él estaba algo nervioso, era normal, una figura pública como él no andaría tan tranquilo en un lugar tan concurrido.

Le miré —Boruto.

Él me miró.

—¿podrías llevarle esto a mi amiga?

Él me miró confundido —¿Por qué no se lo llevas tú?

Negué lo más seria posible —No puedo, la verdad es que su hermano está intentado que salgamos y utiliza a su hermana para que me insista en que le dé una oportunidad, sabe que somos amigas y si voy a entregarle sus apuntes, utilizará esto de pretexto y no podré zafarme hasta dentro de unas horas y no quieres estar mucho tiempo aquí ¿No?

Lo vi suspirar y tomar la libreta de mis manos —¿Dónde está?

Señalé a una chica sentada en un banco —es ella, anda ve rápido que yo también quiero irme, ah, cúbrete bien, no quiero a gente siguiéndonos.

—Es mi imaginación o estás dándome órdenes?

—solo te pido un favor, la estrella aquí eres tú.

Lo vi rodar los ojos y encaminarse a la chica, ella era una de sus tantas seguidoras y no podía esperar a ver su reacción, aún cuando él llevaba gafas y una gorra, sé que lo reconocería, pues su habitación estaba repleta de imágenes de él.

….

*+*Narra Boruto*+*

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Sabía que algo estaba mal desde un principio, ella realmente lo había hecho con toda la intención. La chica por lo menos no había gritado pero si que estaba eufórica.

—¡No lo puedo creer! ¡Oh por dios!

—¿Es tu libreta?

Ella la tomó sorprendida.

—¿Cómo es que tú la tienes?

—Sarada me pidió que…

—¡Sarada! ¡¿La conoces?!

—es… una amiga… en fín, que tengas buen día.

—¡Espera! ¡Déjame tomarme una foto contigo!

Obviamente no me quedó de otra que aceptar, grave error, aquello llamó la atención de otras chicas cerca de allí y… ya sabrán lo que pasó, una tras otra, hasta que por fin me pude zafar.

Un mensaje de Sarada diciéndome que se había aburrido y que ya estaba en casa terminó con mi paciencia.

Llegué lo más tranquilo que pude y entré a su habitación sin avisar. Ella me miró divertida, pero su sonrisa desapareció cuando me vio igual de contento.

—¿Sabes? Tal vez creas que odio a las multitudes o a mis fans pero no es así, gracias por lo de hoy, pude pasar un tiempo agradable con aquellas lindas chicas y ellas fueron tan amables conmigo, no te imaginas lo bien que la pasé.

—¿A sí? —dijo algo decepcionada, aunque se esforzaba por ocultarlo— me alegro por ti.

Asentí —estoy cansado, cenarás sola —dije dejándole sola sin más.

En los próximos días, la ignoré completamente y ella siempre parecía querer decirme algo ¿Estaba arrepentida quizás? Decidí llamar a Sumire.

—Estoy molesto, realmente ella quiere que explote.

"—es hora del siguiente paso, escúchame bien… utilizarás tus encantos de cuando eras un playboy…"

Luego de colgar miré unos segundos mi teléfono, bien, si Sumire lo decía entonces así sería.

…..

Narra Sarada

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¿Era enserio? ¿En toalla? ¿Recién bañado? ¿Se paseaba por MI casa sin nada más que una toalla encima?, tragué, estaba en muy buena forma, jamás en mi vida había tenido la oportunidad de ver a un chico en tales condiciones y me avergonzaba y molestaba que no tuviera contemplaciones ni siquiera para invadir mi espacio personal justo como ahora.

—¿Estuviste cocinando?

Parpadee —¿Qué?

—tienes harina en la mejilla —dijo pasando su pulgar por aquella zona en donde efectivamente había harina.

—Estoy cocinando aún —dije apartándole y dirigiéndome a la cocina sin siquiera mirarle.

¡Pero qué descaro! No parecía que cambiarse completamente estuviera en sus planes, pues ahora se encontraba en la cocina solo en jeans, tomó una manzana y se recargó a la barra de la cocina para observarme cocinar mientras le daba una mordida.

Me harté finalmente —¿No tienes nada que hacer?

—No.

—¿Quieres venganza por lo de aquél día? No lo hice a propósito si es lo que piensas.

—¿Por qué insistes en molestarme? —dijo tranquilamente.

—No es así —dije intentando convencerme de que él no tenía razón aún cuando… no lo sé, no sabía por qué actuaba así.

—¿Te molestó lo del parque? Enserio no fue a propósito.

—Ya olvidé aquello, no importa, deja de hacerte ideas en la cabeza —dije para continuar con mi labor.

Sentí como se retiraba para dejarme sola. Apreté el cuchillo y de pronto tuve ganas de llorar ¿Por qué me sentía así? No lo sabía, ¡No sabía nada! ¡No sabía el porqué él me hacía ser alguien quién no soy!

Todo era tan confuso, él me interceptaba en ocasiones, se me acercaba de más y luego sin más, se iba. Lo sabía, estaba jugando conmigo y yo no iba a permitir más aquello, la próxima vez que lo hiciera iba a golpearlo.

Eso era lo que pensaba, más no pude hacer más, pues él… no volvió a hacer aquello. Era como si supiera lo que pensaba. Él ya no conversaba conmigo más que para preguntarme si ya había comido algo o si quería algo de afuera cada vez que salía.

Y luego, sucedió algo que no me esperaba, una chica muy hermosa lo había ido a visitar y él… él le sonreía. Además ella, tenía consigo a su perro ¿Qué tan grande era el lazo entre ellos dos para que ella tuviera a su perro?

—¡Colmillos! ¡Ven aquí! —dijo él efusivo.

Observé desde la ventana el como ellos jugaban. Luego la chica se acercó a él y conversaron.

¿Es normal que sienta que alguien e está molestando justo ahora? Y… ¿Es normal también que ahora yo me esté dirigiendo a ellos con la intención de mostrarme ante… ella?

Lo único que sé, es que, mi vida ha cambiado de un momento a otro, este Idol es una amenaza para mis emociones.