Perfecto para la noche —dijo el rubio mientras tomaba de la caja un tail plug rosa de cerdito que se podía enroscar la cola a voluntad, además de un traje a juego con orejitas que simulaban las del animalito.

Todos rieron y Yuuri se sonrojó muchísimo, era bien conocido entre sus amigos que Yuri a veces le decía cerdo al azabache. El japonés regañó en voz baja al rubio al verlo jugando con la colita, pero este solo sonrió aún mas, como si ansiara que llegara luego el momento de usarla. Podía sonar tonto, pero tal vez ahora estaban mucho mas conectados que antes, ya que Yuuri a pesar de estar avergonzado, quería desesperadamente que todos se fueran para usar su regalo, aunque no diría nada porque era alguien educado. Por desgracia o suerte, su mejor amigo no lo era.

¡Chicos! —gritó Phichit lo suficientemente alto como para que todos los presentes escucharan con atención— creo que es hora de irnos, seguramente los tortolitos quieren tener su propia celebración privada.

Seung quiso darse un golpe en la cara, su esposo sí que era imprudente tendría que castigarlo esta noche aprovechando que llegarían temprano a su hogar y que el moreno se había pasado un poco de copas. Por su parte, el resto de los invitados concordaron con Phichit y decidieron despedirse para dejar sola a la pareja que necesitaba reconciliarse adecuadamente y celebrar su futuro juntos.

Se me olvidaba —dijo Chris antes de irse con Richard— aquí tienen, será mejor si lo usan —les guiñó un ojo y puso en las manos de Yuuri una botellita de lubricante para luego irse junto a su novio.

Jean y Otabek salieron detrás de los otros dos, Beka le deseo suerte a Yuri mientras se despedían. Los últimos en salir fueron Seung y Phichit, el coreano se disculpó como siempre por la actitud de su esposo y Phichit solo les dijo que gozaran el regalo y que quería fotos de Yuuri usándolo a lo cual recibió un doble "¡Ni lo sueñes!" por parte del rubio y de su esposo, ambos gritando la respuesta al mismo tiempo. Phichit solo rio y susurró en el oído de su mejor amigo que no olvidara las fotos y este asintió.

Por fin se fueron todos y el departamento quedó vacío, Yuuri aún sostenía el pomo de la puerta que recién había cerrado. El rubio se acercó por detrás y lo abrazó suavemente por la cintura al mismo tiempo que le hablaba en el oído— podrías ponerte tu regalo, ya quiero verlo —le dijo con una voz que excitaba al japonés en demasía, hacía bastante tiempo que no sentía como su cuerpo se estremecía por el solo hecho de escucharlo hablar tan cerca.

V-voy enseguida —volteó para poder dirigirse a su habitación, pero Yuri no se movió y lo acorraló contra la puerta, acercándose cada vez más y dejando al azabache sin escapatoria.

Cuando Yuuri iba a decir algo, el rubio lo calló con un beso bastante apasionado mientras lo tomaba por las caderas para apegar su entrepierna a la de otro. Yuuri se agarró fuertemente a la altura del pecho de la camiseta del rubio mientras cerraba sus ojos para sentir la lengua intrusa dentro de su boca, logrando que uno que otro sonido indecente saliera de su garganta y fuera ahogado por la boca de su pareja.

Yuri comenzó a meter una mano intrusa por debajo de la ropa del azabache, acariciando desde su cadera hasta su cintura, sacando suspiros y jadeos de los labios contrarios— ve a cambiarte —dijo por fin luego de cortar el beso, deleitándose con el rostro sonrojado de Yuuri y el hilo de saliva que colgaba de la comisura de su boca que lo hacían ver bastante adorable y apetecible.

Yuuri se encaminó a la habitación, sintiendo como el de ojos verdes le daba una nalgada logrando que caminara más rápido, cogiendo la caja en el camino y adentrándose en la recámara para poder cambiarse.

Entró y cerró con pestillo solo por si acaso al rubio se le ocurría entrar. Sacó las cosas de la caja y se dispuso a ponérselas, eran unas calzas negras con un agujero para que el tail plug pudiera verse, una camisa blanca con volantes, un chaleco de vestir rosa, un corbatín negro y unas orejas de cerdito.

Se puso toda la ropa, luego se inclinó un poco sobre la cama para poner un poco de lubricante en su mano y comenzar a meter sus dedos en su entrada, dilatando un poco para poder poner la cola. Cuando terminó se miró al espejo de cuerpo completo que estaba en su habitación. Se sorprendió de verse a sí mismo con esa ropa, pero debía admitir que se veía bien, rápidamente se tomó una foto y se la envió a su amigo para que le dijera como se veía, pero solo recibió como respuesta un mensaje que decía "ocupado" así que suspiró. Si miró por última vez y salió de la habitación.

Yuri se encontraba en la sala sentado en una de las sillas del comedor que habían arrastrado durante la fiesta hasta ahí, tenía las piernas cruzadas, el codo apoyado sobre estas y su mentón apoyado en la palma de su mano. Lo observaba fijamente desde su puesto, con aquellos ojos verdes que parecían comérselo con la mirada y que hacían a Yuuri temblar de pies a cabeza, no por miedo, sino por la ansiedad que le daba al saber lo que ocurriría pronto.

¿Eres un cerdito asustadizo? —preguntó sonriendo, pero sin salirse de su lugar, Yuuri solo asintió con la cabeza mientras tomaba el borde del chaleco con amabas manos y miraba el suelo.

Tengo miedo de que el señor lobo me coma —dijo en un tono de voz bastante tierno logrando que Yuri se sorprendiera un poco. Dejó de cruzar sus piernas y con la mano le hizo una seña al cerdito para que se acercara y este obedeció de inmediato sin dejar de tener esa expresión entre avergonzada y asustada. Al parecer el japonés también sabía actuar.

Cuando estuvo lo suficientemente cerca el rubio sin levantarse, rodeó la cintura de su novio con los brazos. Con el derecho lo agarro para que no se moviera y con su mano izquierda comenzó a girar el tail plug haciendo que el azabache jadeara y se afirmara de los hombros de Yuri buscando un punto de apoyo. El de ojos verdes sonrió nuevamente mientras desde atrás levantaba la camisa de Yuuri hasta dejar a la vista su abdomen y espalda. Acercó su rostro y comenzó a lamer por alrededor de su ombligo mientras seguía girando el juguete que se encontraba bien puesto en la entrada de su prometido. Yuuri soltó un pequeño gemido cuando sintió que el rubio tiraba de la colita rosa, haciendo que el plug se moviera en su interior, por su parte el rubio comenzó a morder despacio parte de la piel expuesta, bajando poco a poco, dejando un camino de besos hasta llegar a la ingle y morder nuevamente sacando un gemido más fuerte de los labios del otro.

Yuri se puso de pie agarrando al azabache de las caderas y encaminándolo hasta la mesa del comedor, al llegar lo dio vuelta para que quedara de espaldas a él. Empujó un poco su espalda para que entendiera que debía inclinarse sobre la mesa, las palabras sobraban ya que su conexión era tal que sabían lo que el otro quería puesto que era lo mismo.

El rubio comenzó a sacar y meter el juguete mientras se inclinaba para dejar marcas de besos en el cuello de Yuuri, le salía muy fácil jugar con la cola del cerdito gracias al lubricante. Se puso completamente detrás del cerdo empujando su cadera contra el trasero de Yuuri, hundiendo un poco más la colita mientras volvía a introducir sus manos bajo la ropa del otro hasta encontrar sus botones rosas, los cuales ya estaban erguidos esperando por ser descubiertos. Yuri los acarició y pellizcó mientras pasaba su lengua por el cuello del otro y también movía su cadera simulando embestidas.

Yuuri comenzaba a jadear y gemir un poco mas sonoramente, con una de sus manos intentaba ahogar el sonido cubriendo su boca y dejándola llena de su saliva.

Dame el lubricante —dijo repentinamente Yuri y el azabache obedeció al instante. Al parecer el rubio ya había perdido la paciencia— quédate así —le dijo mientras se alejaba un poco y Yuuri se quejaba por la falta de cercanía.

Yuri se quitó la camiseta bajo la atenta mirada de Yuuri, quien lo observaba desde su posición por sobre su hombro. El rubio sin apartar la mirada desabrocho el botón de su pantalón y bajó la cremallera con una lentitud tortuosa para ambos, pero quería hacer durar el momento y poner más ansioso al japonés. Cuando terminó bajó su pantalón para quitárselo junto a la ropa interior dejando a la vista su enorme erección, logrando que Yuuri se sonrojara aun más si es que se podía.

El humanoide tomó el lubricante y puso un poco sobre su excitación para después esparcirlo con su mano derecha como si se masturbara, dándole una buena vista a Yuuri quien ya no se fijaba en los ojos del otro, sino en otra cosa que le parecía más interesante en ese instante. Yuri hizo una mueca de placer mientras cerraba los ojos y jadeaba, logrando que Yuuri se pusiera más duro. Cuando el rubio terminó, se acercó a su pareja y sacó de un solo tirón el tail plug, el azabache gimió al instante y Yuri se introdujo en ese mismo momento y de una sola estocada. Fue fácil al estar su entrada ya dilatada por el juguete.

Yuuri volvió a gemir aún mas fuerte al sentir la intromisión del miembro ajeno, se sintió tan placentero que comenzó a mover sus caderas en busca de más contacto. Hacía algunas semanas que no se sentía tan conectado con el rubio, hacía bastante tiempo que no eran uno al hacer el amor, pero ahora sentía que estaban aun más conectados que antes.

El de ojos verdes comenzó a embestir con fuerza mientras Yuuri intentaba sostenerse de la mesa al mismo tiempo que intentaba nuevamente ahogar sus gemidos con la mano lo cual a Yuri no le gusto. Quería oírlo, su voz lujuriosa lograba aumentar sus ganas de otorgarle placer, así que tomó sus brazos y tiró de ellos hacia atrás a la vez que se introducía en el chico nuevamente, repitió la acción varias veces logrando que la voz del azabache resonara por todo el departamento. Tal vez hasta los vecinos los escuchaban, pero eso no importaba, ambos querían que esta noche fuera inolvidable.

Yuri… mnh… ne-necesito que me toques… —suplicó y el rubio entendió. Soltó los brazos del japonés para que este se agarrara de la mesa y utilizó su mano izquierda para tomarlo de la cadera a la vez que la derecha bajaba un poco las calzas, permitiéndole a Yuri tomar la erección del contrario para masturbarlo mientras lo penetraba una y otra vez.

Fue ahí que llegó al clímax, Yuuri tuvo su orgasmo ensuciando el piso, dejando escapar de sus labios el nombre de su amado en un gemido. Yuri lo besó mientras terminaba de penetrarlo, ambos quedando satisfechos después del acto que los reconcilió por completo.

Cuando salió del interior del azabache, este casi cae al suelo al sentir sus piernas temblorosas por todo lo que hicieron, así que Yuri tuvo que tomarlo en brazos y llevarlo a la habitación para que pudiera recostarse en la cama. Se acostaron abrazados y cerraron los ojos aunque solo uno de ellos durmió mientras el otro cuidaba del sueño del contrario. Decidieron que al día siguiente limpiarían todo el desastre ya que no planeaban tener visitas ni nada al día siguiente.

Yuuri durmió con la ropa que le regalaron pero sin las orejas ya que el rubio se las quitó para que pudiese descansar mejor, mientras que Yuri durmió completamente desnudo, sería una sorpresa muy agradable para el japonés al despertar, tal vez tendrían sexo mañanero aprovechando el orificio que tenían las calzas.

Continuará…