Ben apenas se bajó del avión caminó apresurado fuera del aeropuerto de Coruscant, parecía desesperado por sacudirse el viaje del cuerpo de una buena vez y sentía que podía hacerlo solo alejándose de ahí.
Apenas estuvo fuera, miró los carteles de "Prohibido fumar" y se molestó. Necesitaba desahogo pronto. Un auto se detuvo frente a él y se subió.
-Hola Mark –El hombre saludó de vuelta con un gesto- Llévame a casa.
Apenas llegaron al edificio, Ben le dio un billete a Mark junto con un "Gracias, quédate el cambio" y tomó su mochila, bajando del vehículo, apresurando el paso. No podía creer lo necesitado que estaba de ella, lo desesperado por verla, por estrecharla en sus brazos. Abrió la puerta y se encaminó directo al departamento de Rey, tocó el timbre y esperó, repitió el proceso un par de veces y se rindió, subió las escaleras hasta su departamento desilusionado. Abrió la puerta, dejó el bolso en la mesa, se quitó la chaqueta, los zapatos y caminó a su cuarto mientras sacaba el móvil de su bolsillo.
Sonó el primer pitido y escuchó claramente una melodía antes de abrir la puerta, no podía ser, pensó para sí mismo, abrió la puerta y la vio durmiendo. Cortó la llamada antes de que ella lograra despertarse, era un espectáculo hermoso, su pelo cayendo en su cara, mientras dormía de medio lado, cubierta con una de sus camisetas y una pantaleta que dejaba medio glúteo al aire.
Se acercó despacio y se sentó a su lado acariciando con dulzura su cabello, dejando libres su mejilla para ser besada y precisamente eso hizo, haciéndola despertar.
Rey todavía adormilada lo miró, como si él solo fuera una visión de su mente cansada, pero la mano que acarició con suavidad sus labios la hizo despabilar y levantarse para abrazarlo.
-Estás aquí –Susurró con alegría.
-Si pecosa, estoy aquí –Besó su cabello con ternura- ¿Qué haces tú aquí? ¿Y en mi camiseta?
Rey se soltó de sus brazos, su cara mostraba algo de vergüenza. Se sentó en la cama, dejando que sus largas piernas quedaran dobladas con las rodillas arriba. Se quedó callada por un instante y dudó mucho antes de emitir palabras.
-Te extrañaba mucho –Susurró en un tono casi inaudible.
-¿Qué? –Preguntó Ben acercándose para oír, a pesar de que estaba muy seguro de lo que ella dijo- ¿Podrías repetirlo?
Lo miró con una mueca de molestia y las mejillas rojas de la vergüenza que sentía, cerró los ojos y repitió, esta vez casi gritando.
-¡Te extrañaba mucho!
Antes de que pudiera agregar algo, los labios de Ben la habían asaltado, cargándola con su peso sobre su espalda. Él se detuvo y ella lo miró con los ojos muy abiertos, volviendo a tomar sus labios con ganas, acariciando su cabello con ternura.
-Eso explica por qué estás en mi casa, pero no por qué estás solo con mi camiseta –Ben levantó una ceja.
-Intenté cocinar y me ensucié… Soy un desastre… -Respondió cubriéndose la cara- Mi ropa está en tu secadora.
Ben se levantó despacio, intentando guardar en su memoria la forma en que lo miraba, el color carmesí de sus mejillas, el como la camiseta le quedaba suelta, pero se recogía dejando sus hermosas piernas al aire.
-Vamos, quiero ver que cocinaste –Se levantó y le tendió la mano- Estoy intrigado.
Ben comió muchas tortitas con jarabe, parecía que en los tres días que llevaba fuera no hubiese comido nada. Rey lo miraba sorprendida comiendo recién una. Las tortitas eran una de las pocas cosas dulces que sabía preparar sin que le quedaran duras como piedra, las cosas saladas no le eran problemáticas, al menos ahora. Tuvo mucha práctica para aprender en la época en que su tía Mara estaba enferma, siendo incapaz de preparar una comida sin vomitar en el intento, por lo que Rey tuvo que aprender a hacerlo para sobrevivir.
-¿Me darías un poco de caf? –Pidió Ben con una sonrisa.
Rey se levantó dirigiéndose a la pequeña cocina, tomó la cafetera y dos tazas que puso en la mesa apenas llegó a la sala, sirvió a Ben y luego a ella misma, dejándola sobre la mesa a la espera de una posible repetición.
-Pensaste en todo –La miró Ben con entusiasmo y la boca llena.
-Dijiste que volvías hoy, por lo que me vine temprano, no sonabas bien y quise animarte –Habló con suavidad- Todavía tengo tu llave –Ben la miró con sorpresa- Puedo devolvértela si quieres.
-Quédatela, tal vez algún día decidas usarla a diario.
Rey lo miró con sorpresa ¿Estaba alucinando acaso o él le estaba pidiendo vivir juntos? Tal vez solo se refería a que viniera cuando quisiera o entrara a dejarle comida o regar sus plantas, entonces miró a su alrededor, no había una sola planta en ese departamento, tendría que descartar lo último. Decidió ignorar lo que fuera que haya sido esa "Proposición" hasta estar segura realmente de que era lo que había querido decir.
-¿Cómo estuvo la ceremonia? –Preguntó para evadir el tema.
-Bonita, creo, el chamán hablaba un dialecto Ewok que no entiendo, pero el secretario de mamá me tradujo algunas cosas… Al parecer papá les agradaba –Agachó la cabeza, sonando triste.
Rey no supo que decir, ella había vivido poco tiempo con sus padres, los extrañaba cada día y lamentaba no haber insistido a su padre para que la levantara aquella última vez. Ahora solo tenía a su tía y no estaban en buenos términos, eso la atormentó un poco.
-Todo estaba delicioso Rey, pero necesito darme un baño y quitarme el jet lag de una vez.
Rey se preocupó pensando que tal vez él quería estar solo y ella lo interrumpía, se levantó y comenzó a levantar los platos. Ben tomó las tazas y la acompañó a la cocina.
-Lavaré los platos y te dejaré descansar –Sonaba un poco desilusionada.
-Son las once de la mañana y he llegado casi recién, no entiendo por qué quieres irte –Se cruzó de brazos frente a ella- Además es domingo.
-Yo pensé… -Ben levantó su cara con curiosidad- Pensé que querías descansar solo.
-Por la Fuerza pecosa, que solo quiero darme un baño, tenemos todo el día para estar juntos –Le besó los labios- Tomé un avión a las seis de la mañana porque también te extrañé ¿Tengo que usar un cartel gigante o te bastaría con un show pirotécnico?
Rey golpeó su pecho riendo y lo abrazó. Sin duda Ben Solo se estaba metiendo bajo su piel.
Ben fue a su cuarto a bañarse, mientras Rey lavaba los platos y tazas, mientras lo hacía, pensaba en contarle una noticia. Se secó las manos y se fue al cuarto también. Ya había sacado su ropa seca de la máquina, dejándola en una cómoda que Ben tenía cerca del ventanal. Tomó su bolso y sacó un papel, que se puso a leer recostada en la cama.
Cuando Ben salió del baño, llevaba un pantalón suelto elásticado de color negro y la toalla sobre sus hombros para sentarse a secarse el cabello, estaba descalzo. Se sentó cerca de Rey, tomó el control remoto y puso la aplicación de películas y series, quería descansar un rato antes de almorzar o salir o lo que fuera que quisieran hacer aquella tarde.
-¿Qué lees? Preguntó con genuino interés mientras se secaba el pelo- ¿Algo interesante?
-Es… -Ben alzó una ceja, atento al tono nervioso y el rubor en las mejillas de Rey- Es un folleto que me dio el ginecólogo luego de ponerme el implante anticonceptivo.
"Mierda" pensó Ben, quedándose quieto un segundo antes de seguir con su tarea.
-¿Algún problema con las pastillas?
-No, pero siempre es un riesgo olvidarse de ellas… Además el implante es más efectivo, no tiene contraindicaciones, a no ser que tome algún antibiótico o algún medicamento para las convulsiones… -Miró el papel- Algunas hierbas también son contraindicadas.
-Me parece bien para cuando estemos listos, me gustaría que disfrutáramos antes de tener hijos, aunque adoraría un par de pecosos corriendo por casa.
Rey se sintió sonrojar de la cabeza a los pies, ella no pensaba en hijos, al menos no todavía, menos ahora que empezaba a estudiar.
Ben se levantó con una sonrisa a buscar una camiseta, la cual se colocó antes de recostarse en la cama. La miró con ternura, haciendo el gesto para que ella se recostara en su pecho. Ambos podían sentir lo acelerado del corazón del otro, quedándose en silencio, solo con el ruido de la televisión de fondo. Después de lo dicho por Ben, Rey no volvió a mencionar el tema.
Era ya de tarde, estaban en el único parque de ese lado de Coruscant, habían estado tirados en el pasto mirando las nubes, imaginando figuras y hablando idioteces. Luego se columpiaron cuando todos comenzaron a irse, quedando ellos casi solos. Tuvieron que buscar una banca, ya que al oscurecer comenzaba el riego a las plantas y al césped del parque.
-Finn y Poe harán pizzas, compraran cervezas y prepararan mi pastel favorito, Red Velvet ¿Cuál es el tuyo Ben?
-El que hace Rex, ese que tiene tanto chocolate que podría morir de un shock por el azúcar… Lo recuerdo desde pequeño, todos los años me lo preparaba en las fiestas que me hacían mis abuelos… -Se quedó callado pensando.
-Le preguntaré si puede prepararlo, aunque sea una celebración pequeña, ambos nos merecemos nuestro pastel favorito.
-Gracias y me alegra que solo seamos los cuatro.
Rey asintió y se apegó a su hombro con una sonrisa. Ben olió su cabello y la abrazó con suavidad, se sentía tan bien estar juntos y esa normalidad hacía que no se sintiera extraño en su propia piel.
Habían evitado el tema de la ceremonia de duelo de Han Solo, pero Ben se sentía dispuesto a hablar en ese momento y decidió mencionar la situación.
-¿Conoces Endor? –Rey negó con un murmullo- Bueno, mis padres se conocieron en una misión humanitaria de mamá, mi padre conoció primero a tío Luke, que por lo general es un tacaño y vive como monje… Papá estaba comenzaba su negocio de forma legal, mi tío lo contrató para llevarlo a él y a mamá con un cargamento de medicamentos a Tatooine… Mamá estudiaba y comenzaba su carrera como dirigente estudiantil y era bastante idealista… Me contó que no se soportaron cuando se conocieron, tanto que le dijo que era un sucio pastor de nerfs y un sinvergüenza, papá le dijo que le faltaba que alguien la besara para que dejara de ser tan gruñona… Fue muy machista de su parte, pero mamá le dijo que prefería besar a tío Chewie que a él…
-¿Tu padre tenía negocios ilegales? –Rey pareció curiosa.
-Claro, algo de tráfico menor de especias, ya estaba por su tercer caída y le dieron una última oportunidad y tuvo que hacerlo legal haciendo mudanzas, transporte de pasajeros, ir a lugares conflictivos, incluso repartir diferentes productos… Más tarde empezó con importación de productos y eso funcionó –Pareció recordar algo- Su camioneta está llena de compartimentos secretos de la época del tráfico… Bueno, el asunto es que papá no podía estar más lejos de ser "humanitario" y aceptó el trabajo solo porque mamá le ofreció mucho dinero para hacerlo… Por supuesto mi abuelo nunca estuvo de acuerdo que mamá se arriesgara yendo a zonas de conflicto, por eso todo fue a escondidas… Había mucha guerra de pandillas en ese tiempo y la banda de los Hutts eran prácticamente los dueños del sector de Mos Eisley… Papá no quería arriesgarse porque precisamente le debía dinero a Jabba, el jefe de la pandilla…
-Toda una aventura el cómo se conocieron tus padres… Cuéntame más… -Rey parecía entusiasmada y la ancha sonrisa de Ben confirmaba que el recuerdo tenía tanto de dulce que se podía olvidar lo agraz.
-El viaje duraba un par de días, pero la camioneta de papá tuvo algunos desperfectos, lo que lo alargó bastante, permitiendo que entre estas discusiones, también pudieran conocerse y coincidir en algunas cosas. Cuando llegaron a su destino, algo cambió entre ellos, pero papá fue descubierto por Jabba y arrastrado a darle explicaciones… Mamá debió pedir ayuda al abuelo para que ayudaran en su rescate, por supuesto que él odió a papá, que decir cuando mamá lo abrazó y lo besó durante su rescate… Hubo una gran pelea, prohibiciones de por medio, aunque mamá tenía diecinueve años y papá cerca de los 30… -Ben dejó de hablar.
-Casi la misma diferencia que entre nosotros –Rey le miró con dulzura.
-Bueno –Se aclaró la garganta- Mamá convenció a mi abuelo de que papá valía la pena, que se arriesgó para que ella pudiera ayudar a la gente de Tatooine y que le diera una oportunidad… Papá la amaba –Suspiró- Juntó el dinero con sus amigos, convirtió su negocio en algo legal y productivo, el abuelo lo aceptó a regañadientes en un inicio, pero poco a poco ese sinvergüenza logró conquistarlo a él y a la abuela… -Miró al cielo como recordando algo- Papá le pidió a mi madre que lo acompañara a Endor, a dejar un pedido y aprovechar de estar juntos, porque con lo bien que le estaba yendo, tuvo que poner a tío Chewie y a tío Lando a repartir productos y él solo no daba abasto para acarrear cajas… Después de la entrega la invitó a pasear al bosque, donde vive la tribu de los Ewoks, quienes por cierto no adoran a los visitantes, pero mamá les pareció tan encantadora que los acogieron bien… Ahí papá sacó un anillo en una noche de fiesta y le propuso matrimonio a mamá… Se casaron ahí, mamá salió electa senadora al igual que la abuela y unos meses después quedó embarazada de mis hermanos… Luego nací yo en Chandrila.
-Pensé que habías nacido en Naboo o Corellia.
-Estaban preparando nuestra casa cuando estaba por nacer, Mon Mothma que era senadora con mamá y una de sus buenas amigas, la invitó a vivir allí mientras terminaban, además que papá pasaba viajando… Aunque no puedo negar que estuvo el día que nací… Puede que no hayamos tenido la mejor relación, pero no siempre fue un canalla, menos cuando se trataba de mamá…
-Papá era callado, como que siempre sentí que tenía un secreto, le gustaba mirar por las ventanas y apreciar los momentos en silencio… -Ben la miró con sorpresa, pero se quedó callado para no espantarla- Recuerdo mis cumpleaños, a veces me celebraba también cuando llovía, en Jakku es todo un acontecimiento y como nací en un día lluvioso, me solían decir que era su rayo de sol, que traía esperanza y buena suerte… Mamá era hermosa, se parecía a tía Mara, pero aparte del color del cabello, no podían ser más opuestas… Era dulce… Papá brillaba en su presencia… Ella me hacía los tres bollos y me enseñó a hacerlo yo misma diciendo "Para que cuando no estés conmigo, me sientas allí peinando tu cabello"… Nunca me contaron como se conocieron o como se habían enamorado… parece que ese si era un secreto de estado, las veces que pregunté, se miraban con ternura y sonreían "Lo sabrás cuando estés allí"…
Ben la abrazó, era la primera vez que ella se abría de esa forma, había sido mutuo y natural, como si fuese un paso que tenían que dar sin un empujón, sin obligaciones, siendo solo ellos. Rey no lloró, era la primera vez que los mencionaba sin hacerlo, razón por la cual siempre mantenía en silencio su recuerdo. El que Ben le haya contado de sus padres, pareció ser el momento perfecto para hablar, como un intercambio tácito, sin tener siquiera que ponerse de acuerdo.
Se quedaron allí en silencio, hasta que comenzaron a pasar menos personas, a moverse menos vehículos y a sentirse esa sensación de soledad que comienza al hacerse muy de tarde. Se levantaron en silencio, él le tendió el brazo, ella pasó el suyo y se fueron caminando con tranquilidad a la casa de Ben.
