Duele un poco, recordar el pasado sabiendo que nada será igual de nuevo, nadie le devolverá a las personas que ha perdido con el paso de los años, tal vez sea joven y con poca experiencia al tener que estar con las personas; su hijo estaba mirándolo algo curioso, entendía al ver su expresión de curiosidad.

Hace unos minutos el castaño lo abrazo para tranquilizarlo, ni siquiera se espero esa muestra de cariño, lo tomo por sorpresa, una gran sorpresa, estaba angustiado en cualquier momento tenía que regresar a la sede y no irían solos. Estuvieron unos días ahí, su pequeño siempre preguntando sobre el, consiguiendo información con el castaño, y le sorprendió que supiese algo de el, no solo lo que le mostró, sino que lo conocía mejor que nadie y ayudaba en la cocina para traerme su te preferido, el te negro.

Tan nervioso estaba. Debía dar explicación sobre su abuelo y lo sucedido.

El castaño lo abrazo y le susurró unas palabras al oído que lo tranquilizaron.

"Todo estará bien Levi-san."

Con ese tono de voz seguro, no de alguien lleno de miedo o un simple charlatán, eran las palabras que necesitaba escuchar de una persona de confianza, si sus hermanos estuviesen con el, de seguro le habrían dado buenos consejos a su manera.

La curiosidad de su pequeño, ese brillo que tenía lo hacía solo quedarse ahí sin decir nada.

-Me agrada Eren-con un tono de voz muy dulce.

-He?-algo confundido.

-Me agrada mami-para do su mano.-¡Y no pasa nada!.

-Uri-no entendía.

Su hijo le decía algo que el mismo no podía comprender, exactamente qué quería decirle.

A veces los niños se daban mejor cuenta de las cosas.

Ese pequeño se había dado cuenta que su mami le tenía aprecio a ese chico, no solo eso, había algo más que podía notar el al ver a su mami tan tranquilo, relajado y al ver una pequeña sonrisa como agrado al hablar a solas con el; no le caía mal, lo contrario.

Era atento, jugaba con el, como pasaba la mayor del tiempo platicando al no tener nada que hacer.

Se sentía bien poder conversar con alguien más que no fuese solo su nana o su mamá.

-Uri nos vemos mañana-mirándolo y sabiendo que no quería despedirse.-Tendré tiempo libre desde mañana y podremos vernos. No tan seguido, pero, nos veremos.

-Mami-porque lo sabía.-Eres un soldado, lo comprendo. ¡Yo estaré orgulloso de mí mami siempre!.-

-Mi hijo-abrazándolo.-¿Cuanto has crecido?.

Esos cuatro años lejos de su vida, lo hacían darse cuenta que su pequeño estaba madurando a su manera, más que nada madurando y creciendo.

-Heichou-apareció el castaño.-Es hora de irnos.

No quería hacerlo, no quería separarse de su hijo.

Tuvo que hacerlo, le costó y le dolía mucho hacerlo de nuevo, separarse de su hijo era algo que no quería volver a pasar nunca más, le dolía y tenía miedo como toda madre.

-¡Cuídate mami!-sonriendo.-¡Nos vemos mañana!. ¡Adiós Eren!.

-Adiós Uri-devolviendo el gesto.

El pequeño se fue con su nana para dejarlos.

Suspiro, para encaminarse afuera seguido del castaño.

Subieron en el carruaje, listos para volver un día antes de la coronación de la rubia como su futura reina, su pequeño iría con su nana y lo vería después de eso. Le gustaría verlo antes, pero, mejor no se fiaba, ese día debía resolver algunos asuntos pendientes que tenía con ellos y ver que sucedería con cierto asunto pendiente.

-Eren-para verlo solo a el.-¿Quédatele conmigo sin importar la que suceda?.

-Yo..

-¡Promételo!-su tono de voz era inusual.

Sus ojos se encontraron, el azabache iba en serio respecto a sus palabras.

No había mucho que pensar, no para el.

-Lo prometo Levi-seguro de sus palabras.

Volvieron y el comandante los miro algo serios, debía volver antes pero no lo hicieron.

-¡Que esto no vuelva a pasar!-con su tono firme.

-Lo único que importa es que volvimos antes de la coronación-no retrocedería.-Iremos a descansar.

-¡Rivaille no es un juego!-sabiendo algo que le llegó.

-Erwin-le molesta dar explicaciones.-Si estuviese jugando, da por sentado que no hubiese vuelto nunca.

No dijo nada, solo suspiro.

-Puede irse a descansar-no le quedaba de otra.-Mañana los quiero temprano.

Hicieron el saludo, retirándose del lugar, mismo que llegaba una loca de lentes con el rubio de barba y su segundo al mando, se veía mejor que la última vez que la vio, después de ese ataque.

-Enano-viéndolo irse con el castaño.

Se calló para entrar y notando algo diferente.

Alejándose del lugar, con un azabache serio que fue detenido por su subordinado para que lo vieron al agarrarlo del brazo.

-Sucede algo con usted-mirando sus ojos.

-No sucede nada conmigo-cansado de dar explicaciones.

-Miente-soltando su brazo.-Iré a preparar su te.

Se alejó de lugar, para dirigirse a la cocina y dejándolo ahí.

El azabache fue a su habitación para descansar para el día de mañana encontrándose con una azabache que caminaba muy tranquila con unas sábanas que llevaba para cierta rubia de coleta que se encontraba en una habitación encerrada.

Vio al azabache para ir a saludarlo.

-Ackerman-usando su tono serio.-¿No hay alguien que se encargue de ella aparte de ti?.

-Se niegan acercarse a Annie-su voz era sincera al decirle.-Temen que intenté convertirse y huya con los otros.

-Ya veo-suspiro.-Después de la coronación debemos hablar con la Reina y hacer que esté al tanto.

-Me retiro, para que descanse-reverenciando al no poder hacer el saludo.

-No preguntarás por Eren-eso lo confundió un poco.

-Si Eren no está con usted es porque está en su habitación o haciendo algo que le encargó-aprendiendo a identificar las señales y dejándolo en paz.

Solo se hizo el silencio para irse ella y el dirigirse a su habitación, le chocaba un poco caminar tanto, se acostumbro a la de su castillo, porque era suyo, y suspiraba al tener que regresar al viejo, no estaba mal, pero, no era lo mismo.

Una media hora después.

El castaño le llevó a su habitación su te, lo encontró vestido con su ropa más cómoda, leyendo cerca de la ventana, a pesar de que aún había luz, ya no tardaba en oscurecer, se acercó y le dejo aún lado en la mesita que tenía.

-Eren-dejando su lectura y cerrando el libro.-¡Sera mejor que recuerdes que soy tu superior y no puedes hacer lo que hiciste!.

-Me disculpo con mi capitán-para inclinar su cabeza.-Aunque usted no me lo dijo antes.

-Solo no lo hagas, menos si hay alguien cerca-si lo molesto porque lo dejo ahí como si nada.

-Entendido-para hacer el saludo.-Me retiro.

-No-tomando su taza para beber su te.-Iras por unas mantas y un cojín. Dormirás en aquel sofá, el sótano de aquí no es como el del castillo y el calabozo no es un opción.

-No es necesario-para negarse.-Le pedí a Armin si me dejaba quedarme con e...

-¡Para tu desgracia, no molestaras a Arlet!-un poco molesto.-¡Haz lo que te digo o tendrás un castigo asegurado!.

No se podía negar y fue hacerlo.

"

"

Regreso con ellas, para acomodar donde dormiría esa noche.

El azabache solo se acostó en su cama, viendo al castaño, algo le hacía enojar el solo pensar que dormiría con su amigo, sabiendo que eran amigos, aún así no podía permitirse que rumores se propagasen sobre ellos.

(Celos ^w^)

Era tarde, el castaño regreso ya tarde, sabiendo que se habrá reunido con alguien conocido, se dispuso a dormir par levantarse temprano para el gran día.

Las luces se apagaron, y las horas empezaron a pasar, bueno unas tres horas más tarde ninguno podía dormir, el insomnio los atacó.

-Heichou-acostado viendo el techos te la oscuridad.-¿Ha sabido algo de su tío?.

-No sé nada-acostado de lado viendo hacia la ventana.-Conociendo al viejo, pronto tendremos noticias de el.

-Creo que pronto sabremos de ese Bastián-de recordar su nombre le hacía hervir la sangre.

-Eren si lo dices de ese modo, me preocupa un poco-el tenia un sentimiento en su pecho, uno que no detectaba aún.-No creo dormir esta noche.

-Ahora que lo pienso-notando ese detalle con su pequeño.-Si Uri estuviese aquí, ustedes dormiría. ¿No lo cree?.

Solo sonrió, para hacerse aún lado.

-¿Eren duerme conmigo esta noche?-esperando no arrepentirse de esa decisión.

Abrió un poco sus ojos sorprendido.

-¿Esta seguro de eso?-pensó que no era cierto lo que escucho.

-Si-acomodándose mejor.-Es una orden.

Se levantó tomando su cojín y yendo a dormir aún lado de u capitán, se metió en los sarapes y se acostó quedando frente a frente con el azabache, cara a cara.

Sus respiraciones se mezclaban, y la cercanía se cortó al unirse en un beso, un beso cortó, pero, un beso que necesitaba para seguro y dar paso a otro.

Aquí está el capítulo del día de hoy.

Es especial para una personita que cumplió año hoy y le desee el mejor cumpleaños.

Espero que les guste y besitos

3:3:3:3:3:3:3