Ansiosa II + Fanfics II

Jennifer se tapó la cara y gritó ahogadamente. ¿Acababa de quedar de acuerdo con Lana para dormir en su casa? Pero ¿qué estaba pasando con ella? Después de hablar con la morena la última vez, se quedó pensando que igual exageraba en su interés por ella. Que se estaba pasando. En tan poco tiempo habían pasado por tantas cosas que igual era un poco excesivo.

Así que esa mañana se levantó y pensó 'hoy no voy a hablar con Lana, no la molestaré'. Sabía que igual su amiga se iría a Bélgica por la tarde así que cumplirlo sería pan comido. No es que ella fuera en verdad una mujer dependiente. No, era la reina del libre albedrío. De verdad lo era. Miró su móvil en un pequeño descanso y abrió el chat. 'No, Jenn, no'. Se marchó a seguir con su toma final, la cual llevó más de lo que esperaba por algunos cambios de cámara y esos momentos muertos de "a la izquierda, ahora a la derecha", la llevaron a tomar una decisión. Llevaría a Lana al aeropuerto para que tomará el avión. Si bien no tenía idea exacta de cuándo salía lo intentaría.

Al llegar a su camerino vio el teléfono muerto sin batería y se dio un golpe en la frente por no haber traído el cargador. Un productor entró a pedirle que se tomará algunas fotos para la promoción y ella quiso decir que no, que quería marcharse, pero no tenía opción así que se resignó a hacerle caso esperando que aquellas fotos no llevarán mucho tiempo. Aprovechando que sus compañeros estaban alistándose se acercó a Sarayu.

-¿Tienes un cargador de móvil?

-No, mi batería está completa, normalmente no lo necesito – la observó un minuto antes de agregar – estos días andas muy pegada al móvil, Morrison, ¿estás cocinando algún asunto por ahí?

Jenn sonrió y contestó – no nos conocemos tanto como para que te lo diga, Blue.

-No has dicho que no – contestó la actriz con una tonada cantarina.

-Necesitaba hablar con una amiga – respondió de inmediato la rubia.

-¿Una amiga o una "amiga"? – la mujer expresó las comillas con los dedos y viendo la mueca de Jennifer agregó - ¿qué? No le vería nada de malo.

-No nos conocemos tanto como para que te lo diga, Blue – repitió Jenn.

-No has dicho que no, Morrison, no has dicho que no.

Ambas salieron mientras la rubia le daba un golpe en el hombro a la otra, más bien divertida que acomplejada. Era solo una broma, ¿verdad? Ella no estaba cocinando nada, sólo quería llevar a Lana hasta el aeropuerto. Quería ser una buena amiga.

Entró a casa corriendo y Ava la observó dando botes alrededor, clamando su atención sin conseguirla. Conectó su móvil y se sentó a su lado a esperar a que se encendiera. El aparato pitó agresivamente. A ella sólo le importó una cosa, el whatsapp.

-¡Mierda! – gruñó al ver los mensajes de Lana y acarició a Ava consciente de que tal vez era demasiado tarde.

Le escribió, pero al poco tuvo claro que no iba a contestar. Su última hora de conexión había sido algo así como hora y media antes, así que supuso que ya se había marchado. Le dejó unos cuantos mensajes y siguió con su rutina. Sabía que Lana no le respondería en al menos 13 o 14 horas, así que pensó que mejor se distraía un poco. Y por primera vez en unos días, se olvidó de su teléfono y se marchó a pasar el rato con amigos.

A la mañana del día siguiente, Lana le respondió y así, casi sin meditarlo, acabaron con un montón de planes que nada tenía que ver con su meta de "no molestar a Lana". Que va. Lo que empezó como un 'no voy a hablar con ella', terminó en 'subiré a Ava al coche, pararemos a comprar sushi y luego iremos a buscarte al aeropuerto, iremos a tu casa, cenaremos, dormiremos y desayunaremos'. Casi lo mismo, ¿verdad? Era una burla a su aparente objetivo, pero ¿cómo podía evitarlo si le salía solo cuando era espontanea? ¿Cómo podía evitarlo si Lana parecía tan conforme con que sucediera? La morena estaba encantada con la idea de ver a Ava en su casa.

La rubia se pasó el sábado en internet viendo a videos de la convención. El hecho de que muchas cosas sucedieran en horario europeo le permitía estar atenta a todo lo que twitter o Instagram publicará antes de la hora en la que tenía que ir a los eventos de siempre. Así fue como se percató de la mención de Lana sobre su divorcio y de que se veía triste. Lana seguía asegurándole que todo iba bien, pero sus fans comentaban que no parecía que fuera así, que se la veía más afectada. Cuando le preguntaron si seguía en contacto con el elenco, comentó aquello de los cambios en las vidas de todos y que, mientras algunos se habían casado, otros ya estaban divorciados. Estaba claro que se refería a sí misma, pero Jenn no había visto en sus encuentros, telefónicos o físico, casi ningún síntoma de que la estuviera pasando mal.

Luego se entretuvo leyendo comentarios y allí se percató de algo que llamó su atención. Lana, al parecer, había leído fanfics. Jenn también en algún momento, aunque no eran especialmente fan de este tipo de lecturas, conocía de su existencia, pero no se había detenido a leer ninguno. Sabía que OUAT daba de sí para crear toda clase de parejas que podían o no ser oficiales. La de ella con Lana, bueno, la de Regina y Emma mejor dicho, era una de las que habían superado las barreras de todas las que eran oficiales. La gente seguía mencionándolas en las convenciones y hasta habían ganado premios. Tenía que admitir que nunca le había disgustado. Si era totalmente sincera habría sido un final épico. Siempre se había preguntado porque no decidieron explotarlo mejor.

Al principio, cuando Ed y Adam hablaron de Emma con ella, dijeron que el tema "amoroso" del personaje era un asunto no prioritario, que ya se vería. Estaba claro que intentaron encauzar un triángulo amoroso entre las dos madres de Henry y Graham, pero que la gente lo tomó para otro lado. Como el personaje del sheriff salió de la serie de manera temprana, y estúpida considerando la evolución de Regina a posterior, nada estuvo claro hasta cuando en la segunda y tercera contrataron a Colín, y luego a Sean. ¿No hubiera sido más épico un 'seudo cuadrado romántico' donde las dos mujeres lucharan por su amor contra los condicionamientos clásicos? Jennifer creía que mucha gente habría adorado un final tan poco convencional. Habría sido visionario, pero al parecer casi nadie en la industria es tan desafiante y, desde luego, no lo eran los creadores de Emma y Regina. Y todo quedó en nada o en algo que nunca se haría explícito.

Así que Lana había leído fanfics Swan Queen. Esto tenía que utilizarlo en su contra o como excusa para hablarle, daba igual. Le preguntó así como quien no quiere la cosa y la mujer no lo negó, pero le quitó peso. Se lanzó a preguntar por el género de lo que se suponía que había leído y, cuando Lana respondió amor, no dudo en mofarse un pelín de su definición de tal género. Podía imaginarse a Lana completamente sonrojada por haber sido pillada, pero había que reconocer que también se había expuesto a ser blanco de las tonterías al admitir aquel farol y que la había podido la curiosidad. Porque se sentía curiosa, extremadamente curiosa. ¿Sería un romance entre Emma y Regina como ella lo imaginaba? ¿Sería tan bueno? Y lo más importante, ¿estaría Lana dispuesta a compartir esa experiencia con ella?

Y sí que lo estuvo. No solo accedió a leer, sino que quedaron en comentarlos. Ella misma se encargó de buscar dos nombres de historias que se suponían populares y los compartieron mutuamente. Ya tenían tarea para un tiempo y a Jenn le emocionaba saber si sus fantasías en cuanto a Swan Queen se verían representadas en la potestad de los fans, en su creatividad.

Lana hizo notar que Jenn estaba especialmente interesada en las partes sexuales de la historia y ella no lo negó, pero lo atribuyó a un genuino interés de lector. Y se hizo la desentendida, aunque a alguien como Lana no había como engañarla. Ella la tenía experiencias en el tema, esa era la verdad. Conocía del placer con otra mujer y jamás se había atrevido a comentarlo con nadie que no fuera algún confidente, mucho menos con Lana Parrilla. Tuvieron una relación cercana, pero no tanto tampoco. Quizás algún día llegarán al tema. Hoy se planteaba que, tal vez, si la morena le preguntará más por el tema se sentía lo suficiente a gusto con ella como para contárselo.

Por alguna razón tenía claro que ella y Lana estaban forjando algo mucho más profundo que cuando trabajaban juntas y se veían necesariamente casi cada día durante meses. ¿Por qué pensaba que era diferente esta vez? Porque sin tener la necesidad de verse o hablarse, se estaban viendo y hablando cada día. Por absoluta y propia voluntad. Por la sencilla satisfacción que les causaba y eso no era una relación entre colegas. Era algo más.

Aprovechó para preguntarle a Lana si se encontraba bien, pero esta le pidió que lo dejarán para la cena-desayuno sin permitirle saber mucho más. Ella solo quería dejar claro que si la necesitaba estaba allí y lo expresó explícitamente. Zanjado, volvieron al tema de los fics y lo cierto es que Jenn estaba especialmente curiosa con el tema y le costaba horrores controlarlo. Quería saber si Regina era o no era una obsesa del control, incluso en esas circunstancias. Si le daría órdenes a Emma. Se encontró meneando las cejas al pensarlo.

Ni bien comenzó a leer el primer párrafo supo que no imaginarse a Lana y a ella realizando aquellas acciones como Regina y Emma sería un total imposible. Estaba claro que vincularía a los personajes con las personas. Se sonrojó de solo pensarlo, pero al tercer párrafo ya se había olvidado de todo. Literalmente, de todo. De que era sábado y había prometido ir a la inauguración de un bar. De que le había prometido a su madre llamarla. Apenas, se acordó de Ava porque la vio retozar a su lado esperando comida. Incluso, pasó de cenar y se conformó con un poco de comida que guardaba en la nevera para emergencias. No sé despegó del ordenador.

Su teléfono comenzó a sonar a las 9. Era su agente.

-Hola.

-Jenn – su voz sonó ahogada por el ruido ambiente - ¿qué te ha pasado? Te esperábamos en la inauguración del bar.

La rubia se tomó la frente – lo siento – dijo dándose cuenta de todo lo que se había evadido de la realidad con la lectura.

-¿Te encuentras bien?

Pensó que decir una mentirilla no le haría mal a nadie – bueno, he estado algo cansada hoy con lo de ir al set casi toda la semana – se excusó a duras penas y fingiendo pasividad para que se comprarán su historia.

-No pasa nada – dijo su agente – lo entiendo, es normal, descansa, ya sabes que aquí no tienes un compromiso real que cumplir, te excusaré con los dueños y en otra ocasión te vienes a saludar.

-Claro, pídeles disculpas a Paul y Amber de mi parte, iré pronto – hizo una pausa – y gracias por ocuparte.

-De nada, era sobre todo para asegurarme que estés bien, descansa Jenn, tienes mucho que hacer la próxima semana – su agente colgó después de un ciao final y ella suspiró.

La pequeña Ava bostezó tumbada a su lado y Jenn observó la hora con una mueca de interés.

-¿Crees que Lana aún este levantada? – la pequeña mascota no le hizo mayor caso que mover la cabeza siguiendo su voz. Jenn revisó el chat de su teléfono y vio que Lana llevaba varias horas sin conectarse.

Buscó en su reloj la hora en Bélgica. Eran las 6 de la mañana en ese país.

-Debe estar durmiendo – dijo en un suspiro – mejor si la molestamos mañana, ¿verdad? – agregó hablando con Ava aunque a ésta le importó bien poco lo que decía. Como siempre.

Para entretenerse releyó un poco la última conversación y sonrió de medio lado ante el "Señorita Morrison". Le gustaba como sonaba. Luego aquello de "ser obediente" y "ser mandona". Lo leyó otra vez y le dio la impresión de que últimamente parecían estar coqueteando. Sacudió la cabeza. No, era la influencia del fic. Por cierto, el fanfic. Se había quedado en una parte importante. Se preparó un té y decidió seguir leyendo.

No tenía ni idea que al otro lado del mundo, o casi, Lana Parrilla seguía en vela con el ordenador apoyado en la cama, devorando esos fics como si fueran lo mejor de la vida. Jennifer Morrison había tenido una idea estupenda sugiriendo leer estas historias justo en uno de los días más bajos que había tenido los últimos meses.

El choque de tener que hablar del divorcio la había agitado un poco por dentro y sumado al sentirse cada vez más lejos de Regina no le habían dado un buen marco ni gusto a la convención. Quería que se terminará y volver a casa. Pero Jenn había propuesto lo de leer juntas y todo empezaba a tener un mejor sabor. Estaba claro que cuando su amiga se entrometía en su vida, aún sin saberlo, conseguía darle un mejor sentido a las cosas. Dieron las 6 y se recostó en la almohada bostezando, preguntándose que estaría haciendo la rubia. Seguro por quién sabe qué evento viviendo la vida. Ella había gastado su sábado en leer y tratar de no confundir a esa Regina con ella misma. Y, debía reconocerlo, a Emma con Jenn.

En el próximo toca solo Fanfics II... creo que les va a gustar! y espero que este también les haya GUSTADO!