La serie de Once Upon a Time y sus personajes aquí mencionados no me pertenecen.

Muchas gracias a todos por los likes, follows, kudos, estrellitas y por los maravillosos reviews.

Espero el capítulo les guste y puedan perdonar cualquier error.

Agradecimientos a autumnevil5.


Horas más tarde, Snow preparaba el desayuno para tres. Después de volver a casa, estuvo luchando por no quedarse dormida a pesar de su cansancio. Estuvo esperando por Emma y se sorprendió gratamente cuando alcanzó a verle llegar con Henry.

No hubo tiempo de hablar con ellos porque subieron muy rápido y tratando de no hacer ruido temiendo despertarla sin saber que no estaba dormida

- Buenos días - saludó la rubia sacándola de sus pensamientos mientras Henry entraba al baño

- Buenos días - se rio la beta porque sí, eran las diez de la mañana pero igual era muy tarde para la costumbre que tenían de levantarse y desayunar - ¿Cómo te fue con tu padre? - preguntó mientras le servía el desayuno a su hija

- Muy bien - le dedicó una pequeña sonrisa - David y yo hablamos, nos disculpamos el uno con el otro por todo - se mordió brevemente el labio inferior - Me dijo que me ama y que está orgulloso de mi, y también de que sea su hija - le contó conmocionada y con nudo en la garganta porque eso le hacía ponerse sentimental. Y es que sentía que al fin comenzaba a tener esa familia que anheló durante toda su vida

- Oh, Emma - le sonrió con amor - Estoy muy feliz por ti. Yo también estoy muy orgullosa de ti. De ser tu madre y de que seas mi hija - confesó con el corazón

- También estoy orgullosa de que ustedes sean mis padres - le sonrió afectada por las hermosas palabras y se aclaró la garganta - David dijo que soy una alfa de alto rango - le dijo a su madre y la miró interrogante

- Lo eres - le sonrió orgullosa de ella y le dio la vuelta a la barra para abrazarla.

Después se separaron y Snow acarició el cabello de la rubia recordando que debía decirle algo importante

- Anoche Víctor me dijo que Neal está muerto - le habló bajito para que Henry no escuchara y luego soltó un pequeño suspiro afligido

- ¿Cómo? - preguntó Emma por demás sorprendida ante la noticia - Pero, se supone que se fue de la ciudad - habló con el mismo tono de voz que su madre quien negó con la cabeza

- Escuchó cuando Gold se lo dijo a Pan, que él lo mató - explicó mirando fijamente el rostro de la sheriff

- ¿Gold lo mató? - preguntó espantada

- No. Pan - aclaró al darse cuenta que Emma entendió mal

- Me había asustado - soltó un suspiro de alivio - No es que este bien, pero sabes a lo que me refiero - dijo y la beta asintió - Supongo me toca decirle a Henry - reflexionó.

La puerta del baño se abrió de pronto y ambas voltearon para ver al pequeño que corrió hasta Snow en cuando ésta le miró

- Gracias por haber ayudado a mi mamá - dijo abrazado a su abuela

- Hice lo que tenía que hacer - le acarició el cabello y le besó la cabeza. El niño se separó de ella

- Sí, pero sé lo difícil que debió ser para ti, porque ella fue la Reina Malvada y tú eres Snow White, pero ella ya no es mala y se quedó con el príncipe encantador, y va a tener hijos con él - explicó con absoluta seriedad

- Nada de eso importa ya, Henry - le sonrió a su nieto - De ahora en adelante lo único que me importa, es que tú y Emma sean felices - le besó la frente - A desayunar - le dijo caminando hacia la cocina de nuevo para servir el desayuno del pequeño y el de ella.

Por su parte, la rubia pensaba en la mejor forma de darle la noticia a su hijo.


Mientras tanto, en la Mansión, el príncipe llevaba casi una hora despierto.

Había bajado de la cama cuidando de no despertar a su omega y se fue al baño del dormitorio que le había sido asignado cuando recién se fue a vivir ahí. Lo hizo para bañarse y no hacer ruido en la habitación principal.

Tardó un poco bajo la regadera, buscando relajarse después del largo día tan intenso y estresante como lo había sido el anterior.

Y se sentía tan, pero tan afortunado de estar ahí, en casa, con su amada omega embarazada durmiendo tranquila, segura y protegida en otra habitación, con las princesitas de ambos dentro de la hermosa pancita que cada día crecía más. También el pensar en Emma y Henry a salvo lo hacía sentir así.

Tenía a toda su familia intacta después del ataque de Pan, Storybrooke estaba fuera de peligro y todo era gracias a su hermosa reina.

Cerró la llave del agua, tomó la bata de baño y envolvió su cuerpo desnudo en ella mientras tomaba una toalla para secarse un poco el cabello.

Se dirigió de nueva cuenta a su recámara oficial con la intención de entrar al vestidor por su ropa, pero al poner un pie ahí, se dio cuenta que Regina ya se había despertado y le miraba sonriente desde la cama donde seguía recostada

- Hey - la saludó sonriendo de medio lado mientras se acercaba a la cama por donde ella estaba - Buenos días, preciosa omega - se inclinó y le besó en los labios provocando una bella sonrisa en el hermoso rostro de la reina

- Buenos días, alfa - respondió soltando un largo suspiro con ojos cerrados, disfrutando plenamente de despertar así - Ven conmigo - le extendió los brazos para que volviera a la cama con ella.

El príncipe lo hizo de inmediato. Regina le hizo espacio recorriéndose hacia el centro de la cama para luego acurrucarse contra él, metiendo una mano por la tela blanca de la bata de baño que llevaba para poderle acariciar el amplio pecho.

David comenzó a masajearle la cabeza, más específicamente el cráneo con los dedos de su mano derecha mientras la izquierda la usaba para acariciarle el brazo derecho que tenía medio metido bajo su bata de baño

- Cuando caíste en la maldición te llevaron lejos de mí - comenzó a hablar la reina y sintió que las caricias se detuvieron cuando habló - Me dejaron sin magia usando el brazalete de mi madre. Lo convirtieron en un collar y me lo pusieron. Cubría estratégicamente la marca para que nadie más pudiera reclamarme y siguiera siendo tuya - tomó aire profundamente, como buscando valor para seguir relatando y el príncipe retomó las caricias que le estaba dando - Me llevaron a la sala y usaron un árbol para que las ramas me sostuvieran de manos y pies. Si trataba de huir se ajustaban más, subían y me lastimaban - hizo una pequeña pausa y sintió un besó en la cabeza que la hizo cerrar los ojos por un momento - Pan quería a nuestras niñas para… - la voz se le quebró un poco al decir eso

- Shhh, lo sé - llevó la mano izquierda hasta el rostro de Regina para dejarle una tierna caricia - Víctor me contó - dijo preguntándose ahora cómo es que él lo supo

- Quería que yo sufriera, lejos de ti y perteneciéndote, entrando en celo, siendo tomada por otros alfas y llevando en el vientre hijos que no serían tuyos - sollozó y se pegó más a él como buscando refugio y consuelo que sabía encontraría

- Dios… Cómo me alegro de haber matado a ese malnacido - habló enojado y sintiendo el estómago retorcérsele al entender por qué sintió a su omega tan asustada y desesperada mientras él estuvo bajo la maldición de dormir

- También mataste a Killian - alzó el rostro para mirarle a los ojos y por respuesta David se inclinó para besarla

- Me alegro - levantó una ceja al decir eso y exhaló alzándose de nuevo

- Pan no quería que nadie me lastimara - siguió contando - Ni a mí ni a las niñas - se mordió tantito el labio inferior - Lo escuché hablar con Tinkerbell y después salir de la Mansión. Poco después, llegó Keith - se aclaró la garganta y ahora sintió que el alfa se tensaba - Quiso... propasarse - dijo y de pronto la mano izquierda de él se posó sobre sobre su mejilla derecha y le obligó a levantar el rostro para mirarle.

Se encontró con una mirada azul, molesta y severa que sabía bien se debía a lo que le estaba contando y que no era contra ella

- ¿Te tocó? - preguntó muriendo de rabia y sintió que la sangre le hervía en furia cuando los ojos de la reina se humedecieron y ella asintió - Oh, Dios. Lo voy a matar - quitó la mano de la tersa mejilla y la alzó mientras la apretaba en un puño con tanta fuerza que se lastimó un poco con sus propias uñas

- Creo que Snow ya lo hizo - le dijo y sacó la mano de la bata de baño para llevarla hasta la mejilla izquierda de él - Nada me pasó, alfa - habló con voz dulce buscando tranquilizarlo.

Sin embargo, el príncipe la besó posesivo, territorial y demandante, pensando en que ese jodido alfa había vuelto a tocar a SU omega

- ¿Qué te hizo? - preguntó autoritario porque no quería que Regina se negara a responder o que le ocultara lo sucedido, quería toda la verdad

- Me dijo que me follaría con los dedos porque debía estar excitada por el embarazo. Puso sus manos en mis muslos y trató de meterlas bajo mi vestido, pero antes de poder hacerlo, nuestras princesitas lograron apartarlo de mí - le contó con una hermosa sonrisa a pesar de que recordar esos momentos le causaban algo de estrés

- ¿Cómo? - preguntó David extrañado, pero emocionado a la vez.

Ella asintió llevando la mano derecha hasta su propia pancita para acariciarla

- Tienen magia, David - le dijo llena de emoción - Lo apartaron de mí y se fue tras uno de los piratas que le amenazó con contarle a Pan que me estaba tocando. Después de eso pude concentrarme en usar mi magia blanca que ellas lograron impulsar para que respondiera a pesar del poder del brazalete - lo vio sonreír orgulloso y eso provocó que ella también sonriera - Logré que las ramas me soltaran, Snow llegó junto con Tinkerbell y pude quitarme el collar - el príncipe se inclinó de nuevo para besarla, esta vez de forma dulce - Me dijo que estabas en una Maldición de dormir y que se estaban atacando unos a otros. Decidí ir a auxiliar y fue cuando salimos, Snow le disparó una flecha a Keith que estaba nuevamente ahí - entrecerró los ojos cuando la nariz del príncipe acarició la suya tiernamente - Íbamos a la pelea, pero nuestras princesitas protestaron porque no iba contigo - se mordió el labio inferior ligeramente divertida porque le seguía pareciendo sumamente tierno lo que sus hijas habían hecho

- ¿Se movieron? - preguntó David llevando la mano izquierda hasta la bella pancita donde seguía la de Regina.

Ella negó con su cabeza volteando a ver su vientre

- Fue a través de la magia que las sentí inconformes - le contó y alzó la mirada de nuevo para verle a los ojos.

El alfa le sonrió con emoción y la besó con mucho, mucho amor

- No sabes lo feliz que me hace el saber que te defendiste y que lograste salvarnos - empezó a decirle con su voz de alfa mientras los besos iban subiendo de intensidad, volviéndose apasionados y demandantes - Fue impresionante verte luchar contra Pan aunque moría de angustia pensando que algo podía pasarte a ti o a nuestras niñas - se prendió de nuevo de los apetitoso y rojizos labios que le recibieron gustosos - Pero fue maravilloso verte poderosa, magnífica y majestuosa, imponente y hermosa - dejó de besarla y la miró a los ojos - Eres única y especial, Regina. Hoy más que nunca eso me queda claro y nada me enorgullece más que el hecho de que seas mi omega - se subió sobre ella apoyándose sobre sus manos para no dejarle caer su peso.

Le llenó el rostro de besos haciéndola reír, pero después se dirigió hasta su oído derecho

- Alfa está muy, muy orgulloso de ti, pequeña omega - y ahora le besó la bien definida mandíbula

- Oh, Dios - apretó un poco los muslos y su intimidad sintiéndola palpitante y húmeda - No sé por qué me excita tanto que me hablas así, David - le dijo sintiéndose acalorada y muy, muy necesitada de él

- Es porque eres mía y me perteneces - siguió dejándole besos en la mandíbula.

Se recostó de lado pegado a ella para no tener su peso en las manos, la izquierda la uso para meterla bajo la cabeza de la reina y aferrarla un poquito del cabello y con la derecha, comenzó a viajar hacia el sur del bello cuerpo que le seguía pareciendo escultural aún con la hermosa pancita de embarazo donde se detuvo un poco a acariciar, y después siguió hasta llegar al sexo de la reina.

Gimió desde el fondo de su garganta encantado y su miembro se endureció un poco más porque encontró humedad en la tela del pantalón del pijama.

Señal inequívoca que su preciosa omega estaba excitada

- Estás mojada - habló sugestivamente haciendo perceptible en su voz lo excitado que él se sentía ante la reacción del bello cuerpo de la reina.

Regina asintió afirmando. Tenía los ojos cerrados y movía casi imperceptiblemente sus caderas buscando más del maravilloso toque del alfa quien, para su decepción, subió la mano metiéndola debajo de la camisa del pijama para acariciarle el vientre directamente.

Algo que, desde luego, no le gustó a pesar de que le parecía tierno que pensara en sus princesitas en un momento como ese, pero definitivamente, quería esa mano en su sexo.

Así que la tomó con las suyas y abrió sus ojos mientras la bajaba. Se miraron fijamente al tiempo que ella le metía la mano por debajo de la tela gris del pantalón de seda y la ropa interior que llevaba hasta que los maravillosos dedos tocaron su palpitante intimidad haciéndola inhalar profundo

- Joder. Estás muy caliente y empapada - siseó con ardor al sentirla. La reina entrecerró los ojos porque él tanteó un poco con su toque

- Quiero tus dedos - se mordió el labio inferior al sentirlo acariciar todo su sexo por entremedio de sus mojados pliegues

- Sí. Claro que sí - concedió besándole la mejilla - Porque los dedos de nadie, más que los míos, son los que tendrás dentro follándote - masajeó el pequeño botón de placer y el bello cuerpo se retorció.

Exhaló pronunciadamente al tiempo que comenzaba a introducir un dedo que se deslizó con facilidad y casi de inmediato, empezó a follarla así

- ¿Verdad que sólo quieres mis dedos, hermosa omega? - le preguntó con saña, impulsado por su ego de alfa al saber que otro tuvo la intención de follarla de esa forma en la que sólo él podía hacerlo.

Oh, Dios. Le habría encantado cortarle las manos al hijo de puta por haberse atrevido a tocarla y pretender meterle los asquerosos dedos en el precioso sexo que era suyo y de nadie más

- Sí, alfa… - Regina abrió más sus piernas y dobló las rodillas apoyando los pies en el colchón para darle más acceso - Sólo los tuyos - susurró sintiéndose más excitada y caliente. David la premió metiendo otro haciéndola gemir y apretar los ojos un poco.

No perdió tiempo y empezó a meter y sacar sus dedos girándolos un poco cada vez que lo hacía sintiéndola cada vez más mojada y preparada porque, oh, sí, la iba a tomar y a anudar.

El alfa en él moría por follársela, darle su nudo y llenarla de él hasta que no cupiera más semen dentro de ella.

La reina ladeó un poco el torso y llevó la mano izquierda hasta la mejilla derecha del príncipe para tomarle de ahí y besarle apasionadamente mientras él le follaba con los dedos llevándose con ese vaivén que imponía la horrible sensación de pensar en otro alfa haciéndole eso.

Ella sólo quería a David y a nadie más. Quería todo lo que su alfa le pudiera dar y de la forma en que él quisiera hacerlo.

El príncipe se separó de los labios de su omega y en cuanto lo hizo, la habitación se inundó de los hermosos gemidos que salían de la preciosa boca. Se mordió tantito el labio inferior y, aferrando más el agarre que tenía en el negro cabello, ladeó el bello rostro hacia el lado izquierdo exponiendo el punto que la marcaba como suya.

Siguió follándola con los dedos subiendo un poco más la intensidad y la escuchó jadear ahogadamente cuando se empezó a apretar a su alrededor. Fue entonces cuando, sabiéndola cerca, se abalanzó sobre la marca y la comenzó a besar provocando que Regina se retorciera presa del placer y que luego comenzara a temblar ligeramente mientras soltaba pequeños lloriqueos ardorosos que fueron en aumento hasta que la mordió, reclamándola una vez más y arrojándola al clímax sin piedad.

La hizo gritar su nombre y su miembro duro y palpitante dio tirones dejando escapar líquido preseminal por lo erótica de la situación.

Regina tenía un poquito nublada la mente mientras seguía siendo atacada por los remanentes de su orgasmo que parecían no querer cesar porque David estaba lamiendo y besando la marca y seguía moviendo los dedos en su interior

- S-sensible - alcanzó a decirle al tiempo que llevaba una mano hasta la de él para detenerle.

Sintió un beso largo en la frente que tenía una ligera capa de sudor y después esos grandes dedos abandonaron su intimidad con un poco de dificultad porque se seguía apretando con fuerza a ellos.

El príncipe se volvió a subir sobre ella apoyándose en las manos y Regina le tomó del rostro para luego bajar las manos acariciándole el cuello. Siguió hasta meterlas bajo la bata de baño y la abrió deslizándola después por los fuertes brazos. Le acarició la amplia espalda, moviéndose hacia abajo hasta aferrarle por las nalgas haciéndolo reír un poco.

El alfa se inclinó para atrapar los labios de su bella omega

- ¿Me quieres dentro? - le preguntó sin dejar de besarla, introduciendo su lengua hasta donde podía y se separó jalándole un poquito el labio inferior con los dientes

- Sí - respondió tomando con ambas manos el miembro duro e hinchado - Quiero que me tomes - habló con sensualidad mientras comenzaba a estimularle, moviendo repetidas veces una mano a todo lo largo de la gruesa longitud y la otra acariciando la húmeda cabeza - Quiero que me hagas tuya, que me recuerdes que te pertenezco, a ti y a nadie más, David - dijo sin dejarle de acariciar mientras observaba el apuesto rostro de su alfa contorsionado por el placer que le estaba dando y estaba adorando los pequeños jadeos que dejaba escapar - Quiero que borres la horrible sensación de las manos de él sobre mi piel - susurró con su voz de omega y un ligero tono suplicante.

El que Regina le hablara de esa forma a David, tenía un efecto poderoso en él.

Adoptó un porte territorial y posesivo en cuanto la escuchó, y es que como el alfa de esa bella omega, su instinto le urgía a complacerla y satisfacerla como le prometió hacerlo desde la primera vez que la tuvo, pero además, le estaba pidiendo que la tocara donde otro inmundo alfa se había atrevido a hacerlo.

La reina le estaba pidiendo que le hiciera olvidarse de ello, que reclamara cada centímetro de esa hermosa y suave piel para él.

Era una petición que el príncipe estaba más que dispuesto a complacer porque él también lo necesitaba.

Se movió ágilmente hacia el sur del hermoso cuerpo. Tomó el pantalón del pijama gris junto con la ropa interior y la despojó de ambas prendas mientras se deshacía de la bata de baño.

Y así, desnudo con su miembro ya erguido se acomodó entre medio de las preciosas piernas que guio hasta que quedaron abiertas y dobladas dejando a la vista el bello y empapado sexo que le invitaba a mojarse en él y a hundirse hasta lo más profundo.

Regina respiraba agitada y se relamió los labios entreabriendo sus bellos ojos para ver a su apuesto príncipe, con la mirada clavada en esa parte de su propia anatomía que ahora más que nunca reconocía le pertenecía a él.

Alzó un poquito las caderas y se removió algo desesperada porque quería que la tocara. Pensó en decírselo, en demandar que no la hiciera esperar más, pero no pudo porque David, volteó a verle y habló primero

- Deja que alfa se encargue de todo, preciosa y pequeña omega. Tú no te tienes que preocupar por nada - le dijo cuando percibió la urgencia en ella. Colocó las manos sobre los bien formados muslos, ahí donde ella indicó otro alfa se había atrevido a tocarla. La escuchó inhalar profunda y entrecortadamente - Sí - afirmó acariciándole para luego inclinarse un poco y poder besar la suave y exquisita piel - Alfa te tiene - dejó varios besos posesivos y pronunciados en el muslo derecho cambiando después al izquierdo para darle el mismo trato - y hará que todo esté bien - susurró contra la piel de la reina quien se estremeció ante su trato

- Alfa… - le llamó con voz temblorosa y necesitada al tiempo que elevaba sus piernas un poco, recogiéndolas hacia ella pero manteniéndolas abiertas.

Alargó las manos hacia el sur de su propio cuerpo y sintió un beso en una de ellas

- ¿Te quieres tocar? - preguntó tentativamente, porque si era lo que Regina quería y necesitaba, se lo iba a permitir.

Si bien él se moría por ser el dueño absoluto del placer de la reina, su preciosa omega estaba embarazada y siempre era muy buena para él, así que no se sentía capaz de negarle nada en ese momento. Quería complacerla en todo, hacerla sentir bien y sobretodo muy, muy amada.

La vio negar al tiempo que las delicadas manos le tomaban la cabeza y le jalaban hacia arriba.

David se movió hasta alcanzar los labios de su amada reina y se besaron apasionadamente

- Estoy ardiendo de deseo por ti - jadeó Regina contra la boca del príncipe que volvió a besarla demandante y con fogosidad

- También yo por ti - susurró deseoso besándola una vez más para luego volver a bajar.

Le sonrió de medio lado mientras comenzaba a desabotonar la camisa de seda gris que era la única prenda que la reina llevaba. Lo hizo desde abajo hacia arriba, dejando poco a poco al descubierto la hermosa pancita y los encantadores senos que debido al embarazo estaban un poco más grandes junto con los lindos pezones y las areolas, haciendo que la hermosa omega se viera mucho más bella de lo que era.

Le excitaba de una forma distinta el verla embarazada, el saber que él era el responsable y que ahí, en el vientre al que ahora bajaba inclinándose para besar, estaban dos pequeñas niñas que eran suyas

- Mis hermosas princesitas, las amo tanto - les saludó como se le estaba haciendo costumbre. Besó repetidas veces en un mismo punto - Papá está muy orgulloso de ustedes porque defendieron a su mami cuando yo no estaba - empezó a repartir besos amorosos y tiernos pero también posesivos en toda la hermosa pancita.

Escuchó a Regina reír un poco y después suspirar con amor.

Subió de nuevo y sin aviso hasta el pezón izquierdo que envolvió con sus labios. Lo acarició con su lengua y succionó con gentileza mientras ella le acariciaba el húmedo cabello rubio y suspiraba audiblemente, entonces, mordisqueó poquito y sólo hasta que la escuchó jadear fue que cambió de pezón.

Hizo lo mismo con el derecho, lo acarició con su lengua, lo succionó y mordisqueó a su antojo mientras se deleitaba con los hermosos jadeos que iban aumentando de intensidad y que hacían que su miembro expulsara líquido preseminal. Esta vez, llevó la mano derecha al mojado y erguido pezón izquierdo para tomarlo con sus dedos y jugar con él para aumentar las sensaciones. Algo que consiguió casi de inmediato porque Regina no sólo soltó un pequeño y sensual gemido, sino que se agitó un poco debajo de él

- Ya… ya no aguanto más - jadeó débilmente la reina.

Sentía su intimidad arder y palpitar con fuerza, había demasiada esencia brotando y resbalando de su sexo, tanta que podía sentir la excesiva humedad debajo de ella en esa parte de su anatomía.

Soltó ese pezón jalando un poquito con los dientes y no dudo ni un segundo en ir hasta ahí donde sabía bien que Regina le necesitaba.

Aspiró hondamente el delicado y delicioso aroma y cerró los ojos cuando penetró sus sentidos. Era embriagante y exquisito.

Volvió a colocar sus manos en los muslos de la reina y las movió hasta meterlas por debajo del hermoso trasero que masajeó para luego levantarla un poco mientras se agachaba quedando de frente al precioso sexo hinchado y empapado

- Mi hermosa omega. Eres tan buena, estás toda mojada para tu alfa - la elogió y la sintió temblar ligeramente. Sacó la lengua y lamió a todo lo largo haciéndola gemir ahogado - Y sabes tan bien - siseó deseoso y volvió a lamer un par de veces, luego se concentró en trazar círculos alrededor del pequeño y erguido botón de placer haciéndola estremecer con ello. Lo envolvió con sus labios y lo chupó ganándose el primer lloriqueo placentero de esa mañana, o mejor dicho, del día después de la batalla donde bien pudo ocurrir alguna tragedia.

Apartando esos pensamientos de su mente enterró la lengua en la estrecha entrada y empezó a meterla y sacarla con rapidez, movía ligeramente la cabeza haciendo que hubiera estimulación en el clítoris de Regina. La sintió tensarse de pronto y decidió que había sido suficiente, prefería hacerla llegar de nuevo con su miembro, pero justo cuando se iba a separar, la reina comenzó a venirse con fuerza

- O-oh, Dioooos - alcanzó a decir en medio del clímax porque el alfa siguió estimulándola con la lengua.

Ella se retorció por la sensación y los remanentes del orgasmo porque era demasiado en ese momento y abrió sus bellos ojos grandes al sentir que uno nuevo comenzaba a construirse.

Por su parte, David terminaba de beber toda la deliciosa esencia que se produjo gracias al orgasmo, había más desde luego, pero esa era la lubricación natural del cuerpo de la omega.

Era para que pudiera tomar el miembro del alfa muy bien y también para ser anudada sin que le resultara doloroso ni que saliera realmente lastimada por ello.

La dejó sobre el colchón y la escuchó soltar un largo suspiro entre medio de los jadeos por la falta de aliento.

Colocó la punta de su miembro en la estrecha y empapada entrada y comenzó a empujar, lo hizo con calma y suavidad, disfrutando de cómo cada centímetro de sí mismo iba siendo envuelto en ese maravilloso, apretado y húmedo pasaje que le estaba recibiendo de la única forma en la que debía hacerlo:

Cómo si ahí perteneciera porque era así

- ¿Te gusta que esté dentro de ti? - preguntó sintiéndose arder en deseo cuando estuvo dentro por completo y el lindo sexo se apretó con fuerza a su alrededor, como si desde ese momento estuviera reclamando por su semilla que desde luego le iba a dar.

Regina asintió con ojos apretados porque el placer de tenerlo dentro era intenso y demasiado. Se había quedado no muy lejos del orgasmo y estaba segura que, aunque el alfa no se moviera, podía venirse así, contrayéndose sobre la dura, palpitante y gruesa circunferencia en su interior

- ¡Ah! - soltó un pequeño gemido agudo cuando el príncipe comenzó a penetrarla. Las grandes manos la tomaron de los costados y ella acomodó sus piernas abiertas y dobladas contra el musculoso cuerpo del alfa dejando sus pies de lado sobre el pecho de él.

La posición le era cómoda y permitía que David se moviera libremente aunque no parecía querer ir más rápido de momento. Se relamió los labios y se mordió el labio inferior mientras aferraba con la mano derecha la almohada bajo su cabeza, disfrutando plenamente del amoroso ritmo con el que el príncipe la estaba follando.

Regina estaba ardiendo por dentro y se sentía maravilloso estar entrando y saliendo de ella. Le encantaba el sonido que el exceso de humedad provocada con cada ir y venir, era sumamente placentera la forma en que el sexo de la reina le recibía, se aferraba a él y después parecía negarse a dejarle salir fácilmente cuando se retiraba.

Era como si quisiera que se quedaría ahí dentro y vaya que lo iba a hacer en cuanto la anudara. Tendría su miembro bien dentro por varios minutos y estaría mucho más llena de él de lo que ya estaba.

Y es que verla con esa hermosa pancita de embarazo, que crecía día con día con el fruto de su semilla, le llenaba de orgullo y de un incontrolable instinto de posesión sobre ella

- Si quieres que te anude sé buena y vente otra vez - demandó dominante y sólo lo hizo porque, aunque la estaba penetrando a ese ritmo calmado podía sentirla muy cerca, porque cada vez se apretaba con más fuerza a su alrededor, inclusive cuando entraba.

Llevó la mano derecha hasta la intimidad de Regina y empezó a acariciarle el clítoris con toda la intención de hacerla venir. Eso provocó que ella gimiera con desespero y que se arqueara un poquito mientras puso la mano izquierda sobre la bella pancita.

Así la siguió follando, imprimiendo sólo un poco más de fuerza en sus penetraciones para hacer que sucediera más rápido, algo que no llevó mucho tiempo.

El bello y perfecto cuerpo de la reina se tensó mientras ella gemía fuerte y alto por entre dientes apretados. Llevó desesperada una mano hasta la mano de él que seguía teniendo en el redondito vientre y le aferró como pudo de ahí

- Eso es - la elogió saliendo de ella con cuidado para no venirse y dejando en paz el sensible clítoris. Llevó esa mano hasta los preciosos senos que acarició - Así es como a tu alfa le gusta, preciosa omega. Que no puedas evitar hacer lo que te pide - siguió hablándole de esa posesiva forma en que la tanto sabía que a ella le gustaba que lo hiciera.

Estaba en el instinto de Regina por ser una omega y amaba saber que era algo reservado sólo para él, que nadie en la vida la había visto así, obedeciendo por voluntad.

Sí, quizá en el pasado la habían forzado a ello, la habían usado y quebrado de acuerdo a las necesidades de esos seres malos y ruines que se aprovecharon de ella sin el más mínimo remordimiento.

Le costaba trabajo creer que Cora hubiera sido tan cruel para hacerle algo así a su propia hija. Y es que aun sabiendo que Regina era un ser especial y lleno de luz, que debía ser cuidado y protegido de todo mal, prefirió ocultar la verdadera identidad de esa hermosa omega a la cual lastimó sin ningún tipo de miramiento para conseguir lo que ella quería: Casarla con un jodido beta desconsiderado, muchísimo más mayor que Regina y enamorado de la difunta esposa.

Todo para convertirla en reina y hacer que tuviera poder.

Si tan sólo Cora hubiera sabido de todo lo que Regina era capaz…

Y si pudiera verla ahora, aceptando su verdadera identidad de omega, reclamada y sometiéndose voluntariamente a su alfa

- Por favor… - la bella súplica lo sacó de sus tormentosos pensamientos y de inmediato volvió a adentrarse en ella haciéndola estremecer de placer.

Oh, sí. Cora se estaba retorciendo en la tumba con toda seguridad.

No perdió tiempo y comenzó a moverse, esta vez más rápido y fuerte que la vez anterior porque ahora, él también quería venirse, necesitaba anudarla luego de recordar todas las injusticias por las que su bella omega había pasado sin merecer ninguna de ellas.

La reina empezó a gemir audiblemente llenando la habitación con jadeos y pequeños lloriqueos a los que se unió David con gruñidos y siseos

- ¿Es así como querías que te recordara que me perteneces? - le preguntó moviendo su cadera con rapidez - Dime, pequeña omega. Dile a tu alfa lo que te está pidiendo - demandó con su voz de mando porque no quería que Regina se negara a esa petición. Necesitaba escucharla

- Sí - respondió con voz estrangulada y entre jadeos - Más… - habló casi sin aliento - Lo necesito más fuerte - se relamió los labios y está vez comenzó a soltar pequeños gritos cuando el príncipe concedió cambiando de esas rápidas penetraciones a fuertes estocadas que la hacían vibrar cada vez que entraba en ella y sintió que los ojos se le llenaban de lágrimas por el placer. Se aferró con ambas manos a las sábanas bajo su cuerpo

- ¿Así, Regina? - preguntó jadeante sintiéndose cerca. La base de su miembro comenzaba a hincharse y no dudó en introducir todo su miembro en cada ir y venir para que ella fuera consciente de ello.

Todo lo que la reina pudo hacer, fue asentir. Era demasiado lo que las palabras de David le causaban, era increíble el efecto que tenían en ella y de un momento a otro se sintió en las puertas del orgasmo porque podía sentir perfectamente que el grueso nudo comenzaba a formarse y por Dios que lo quería, quería estar atada a su alfa y llena de esa ardiente semilla que había logrado lo que nunca imaginó que llegaría a suceder, un embarazo que estaba amando como nada en el mundo

- Dime que soy tuya, alfa - le pidió con su dulce voz de omega. Quería escuchar esas posesivas y territoriales palabras que la hacían sentir muy amada, segura y protegida, aunque racionalmente pareciera una locura

- Eres mía, sólo mía, dulce, pequeña y perfecta omega - le dijo sonriendo, adorando con el alma la forma tan pura y vulnerable en la que ahora Regina se entregaba a él.

Iba a pedirle que se viniera, pero el lloriqueo casi insano que la reina soltó, lo dejó sin habla

- ¡Alfaaaaaaaaaaaa! - gritó con todas sus fuerzas, desgarrándose la garganta en el proceso porque el orgasmo la había azotado sin piedad al momento de escucharle

- Oh, oh, oh, ¡joder! - gimió el príncipe por entre dientes apretados al sentirla y verla. Se metió hasta lo más profundo de ella y después abrió su boca con ojos cerrados mientras la anudaba y se comenzaba a descargar en el estrecho interior que le ordeñaba con perfectas y fuertes contracciones alrededor de su longitud y nudo - Sí - alzó el rostro gruñendo desde el fondo de su garganta mientras la escuchaba lloriquear y gemir confirme la llenaba, y la sentía temblar por momentos - Tan estrecha y caliente - siseó con ardor - Así, apriétame así, preciosa omega - susurró casi sin aliento por la exquisita y placentera sensación de sentir el convulsionante sexo de la reina

- N-no - gimió débilmente mientras se arqueaba viniéndose otra vez, provocando que más ardiente y espeso semen fuera depositado en su interior, pero oh, amo con todo su ser el gruñido gutural que David dejó escapar

- Está bien - se relamió los labios viéndola y comenzó a acariciarle el bello y sonrojado rostro y puso la otra mano sobre el pecho de la reina que subía y bajaba con rapidez en búsqueda de aliento - Alfa te tiene, todo está bien - le acarició la mejilla y Regina no dudo en llevar una mano hasta la de él para tomarla de nuevo.

La reina sentía la cabeza embotada y no quería venirse otra vez porque pensaba que no lo iba a soportar. Estaba muy sensible y sobreestimulada.

De pronto, el miembro del príncipe expulsó un poco más de su semilla

- ¡Mmhg! - gimió de nueva cuenta porque un pequeño y sorpresivo orgasmo la atravesó haciéndola soltar un par de lágrimas y aferró con fuerza la mano de David

- Shhh, lo estás haciendo muy bien - sonrió enternecido al ver la hermosa mueca de doloroso placer en el bello rostro de su omega

- ¿Por qué estoy tan sensible? - preguntó con voz temblorosa - No estoy en celo - comentó haciendo notar su desespero y es que todo el cuerpo lo tenía tenso y temblante

- No, pero estás embarazada - le recordó prefiriendo no seguirla tocando para no provocarle otro orgasmo con ello, aunque era posible que hubiera más porque estaban anudados - Eso hace que estés más receptiva y además, me pediste muchas cosas - dijo mientras trataba de regular su propia respiración. Luego intentó ayudarla a bajar las piernas

- No, no - pidió alargando la mano libre hacia él para detenerle

- ¿Te duele? - preguntó preocupado volteando a verla. Para su alivio, la reina negó

- Siento que si me muevo me voy a venir otra vez - renegó haciendo que David riera y ella no pudo evitar seguirle - Estoy muy, muy llena - llevó su mano libre hasta el punto donde su intimidad comenzaba y su pancita terminaba.

Después, todo pareció llegar a un punto estable y Regina tomó aire profundamente para luego soltarlo mientras cerraba los ojos y movía un poco las piernas que ahora sí, David le ayudó a bajar

- Trata de descansar - susurró con amor el príncipe y ella asintió sonriente aferrando más la mano de él que no había soltado.

Cuando la vio respirar con normalidad y la sintió aflojar el agarre en su mano, supo que estaba dormida.

Estuvo encantado y lleno de orgullo viendo a su amada omega embarazada dormir tranquila anudada a él. Y esperó paciente hasta que su nudo bajó lo suficiente para salir del interior de la reina quien soltó un pequeño quejido mientras despertaba y la evidencia de los orgasmos de ambos la abandonaba derramándose abundando abundante entre ellos

- Voy a asear un poco - le dijo quitándose de su posición

- No, acuéstate conmigo otra vez - le pidió al tiempo que todo en la cama volvía a estar limpio sin rastro alguno de la actividad que acababan de tener.

El príncipe sonrió de medio lado e hizo lo que su hermosa omega solicitó. Se acomodó enseguida de ella y de inmediato Regina colocó la cabeza sobre su pecho y una delicada mano también

- Mmhhh - murmuró David alzando una ceja mientras comenzaba a acariciarle el cabello - Voy a considerar el darte un par de nalgadas por no dejar que me haga cargo de todo - dijo con advertencia, pero se notaba claramente que estaba jugando.

Regina levantó la cabeza y le sonrió, entonces, él se acercó para besarla en los labios

- Quizá quiera esas nalgadas, alfa - le habló insinuante y después se mordió el labio inferior sugestiva mirándole provocativa

- Oh, preciosa omega. No juegues conmigo de esa forma - la besó apasionadamente - A no ser que quieras hacerlo otra vez - hizo un ademán de volverla besar, pero sólo le acarició la nariz con la suya

- Es mi magia - dijo renegando porque él la dejó con las ganas del beso. Fue ella quien se lo dio, introduciendo su lengua hasta lo más profundo que podía llegar dentro de la boca del príncipe y sólo hasta que sintió que se quedaba sin aire, lo dejó - Algo sucede con ella - jadeó buscando aliento - pareciera como si arreglara todo lo que está incorrecto de alguna forma - le platicó

- ¿Crees que eso esté mal? - preguntó acariciándole una de las tersas mejillas

- No - respondió soltando un pequeño suspiro enamorado - Es algo que sucede natural, pero no siento como si estuviera fuera de control, sino todo lo contrario - le sonrió con amor

- Perfecto, entonces - le sonrió de igual forma - Lo que sí está mal e incorrecto en este momento es que usted, Majestad, no haya desayunado - volteó a ver el reloj - Es casi mediodía - dijo preocupado porque ahora que lo pensaba, caía en cuenta que su hermosa omega embarazada llevaba aproximadamente dos días sin comer bien y eso no podía ni debía ser así.

Oh, Dios, y todavía habían follando.

Se movió para levantarse, no sin antes besar a Regina

- Prepararé el desayuno - le dijo y se levantó de la cama en toda su gloriosa desnudez - ¿Quieres algo en especial? - le preguntó

- Lo que tú quieras darme, encantador - le dijo sugestiva mirándole de pies a cabeza, admirando la escultural figura de ese alfa que era suyo

- Regina, sabes bien lo que me gustaría darte de nuevo en este momento, pero necesitas comer - aclaró, sonrió involuntariamente y después salió de la habitación antes de que su miembro despertara y terminaran follando una vez más.

Una hermosísima sonrisa se dibujó en el rostro de la reina que cerró los ojos por un momento y después los abrió para bajarse de la cama y dirigirse al cuarto de baño.


Emma entró a la estación lista para lo que debía enfrentar. Después de hablar un rato con Henry y platicarle lo de Neal, recibió una llamada de Azul solicitando su presencia en el lugar de trabajo que aparentemente le seguía correspondiendo.

George estaba muerto y de momento no tenían alcalde, pero ella, seguía siendo la sheriff de Storybrooke.

Así que ahora estaba ahí, portando su insignia y pistola, frente a un par de celdas llenas de alfas, piratas y aquellos otros que habían reconocido como los agresivos y que habían atacado la ciudad.

Frente a ellos estaba una molesta Tinkerbell, custodiándoles con una expresión de enojo en el rostro, parecía que estaba en una lucha contra todos esos alfas para mantenerlos al margen

- Salvadora, sacarnos de aquí - demandó uno de los piratas

- Dije que se callen - les dijo Tink

- ¡Qué abras la puerta! - gritó otro con su voz de alfa buscando intimidarla para que hiciera lo que estaban pidiendo

- ¡Silencio! - ordenó Emma con voz energética, dominante y de alfa haciendo que todos se quedaran sin saber qué hacer por un momento.

La rubia se sorprendió mientras el hada verde la miraba emocionada y con una gran sonrisa en el rostro. Acababa de entender cómo usar su voz de mando y con esa misma determinación se acercó más, adoptando ese porte que le había visto ya muchas veces a su padre, intimidante y autoritario, como alfa de alto rango

- La celda está cerrada mágicamente. No pueden salir por más que lo intenten - explicó Tinkerbell

- Estarán aquí hasta que decidamos qué hacer con ellos - aseguró la sheriff mirando desafiante a todos los alfas que le miraban con odio detrás de las rejas - ¿Puedes quedarte? - preguntó - Iré con David a hablar al respecto - les dio un último vistazo a todos ellos antes de volver su atención al hada

- Por supuesto - le guiñó un ojo al responder.

Emma salió de ahí con una sonrisa y sintiéndose emocionada por lo que acababa de hacer.


- Entonces, ¿las bebés tienen magia? - preguntó David - Cuéntame más - pidió.

Estaban en el comedor, degustando algo de fruta después de haber tomado un buen desayuno. El príncipe sentado en una de las sillas con su hermosa reina sobre las piernas.

Ambos estaban desnudos, la magia de Regina mantenía la casa con un ambiente agradable que hacía se sintieran completamente cómodos así

- Sí - respondió la pregunta mientras él le daba un trozo de manzana en la boca y le sonreía fascinado viéndola comer - Tienen magia blanca, como la mía - le contó después de tragar.

El alfa suspiró lleno de amor y emoción al escuchar eso de sus pequeñas princesitas que todavía no nacían y ya estaban defendiendo a su mamá con magia que estaban heredando de ella.

Estaba además sintiéndose pleno de estar con Regina así. Era la primera vez que su bella omega le permitía darle de comer algo y sentada sobre él, lo que le tenía más encantado es que se le veía muy cómoda y feliz.

Llevó otro trozo de manzana hasta la bella boca que lo tomó sin protestar

- ¿Serán tan poderosas como tú? - le preguntó con interés y también con toda la intención de alargar más la plática a fin de que la reina no quisiera dejar de estar así

- Eso creo. Lograron apartar a Keith de mí lo suficiente para que dejara de tocarme - le dijo mientras acariciaba su vientre con la mano derecha y al sentir una de él sobre la suya pegó sus frentes cerrando los ojos y provocando que David hiciera lo mismo.

Y entonces, todo sucedió muy rápido.

Algo se escuchó fuera de la Mansión, Regina invocó su magia levantándose del regazo del príncipe y la puerta se abrió mientras Henry entraba.

La reina, impecablemente vestida, le abrió los brazos a su pequeño hijo que se refugió en ellos sin dudar

- Quedamos en que íbamos a tocar, Henry - entró la rubia tras él.

Esa era la casa de su hijo y él no tenía por qué tocar la puerta para entrar, lo sabía bien, pero también sabía que David y Regina podían estar… ocupados, y quizá no era un buen momento para llegar, por eso quedó con Henry de tocar. Hizo nota mental de llamar por teléfono la próxima vez.

Por su parte, el alfa estaba algo sorprendido y confundido con lo que acababa de suceder, tenía a su hermosa omega embarazada sobre su regazo mientras él le daba de comer algo de fruta, ambos desnudos y de pronto, estaba vestido y ya no estaban solos.

Se puso de pie con una expresión por demás rara en el apuesto rostro, como si todavía no pudiera entender lo rápido que todo pasó.

Aun así fue hasta su hija para saludarla

- Neal está muerto, mamá - dijo el pequeño mirando a su madre con ojos vidriosos y tristes

- Henry, lo lamento tanto - besó la cabeza de su hijo mientras lo abrazaba con más fuerza

- ¿Qué sucedió? - preguntó David a la rubia

- Víctor escuchó cuando Pan y Rumpel discutían - respondió mirando a su afligido hijo que era consolado por la reina. Le dolía verlo así. Si bien a ella también le tomó por sorpresa la noticia identificaba que no le dolía en lo personal, pero sí por Henry - ¿Puedes venir? - le preguntó para salir un momento de la Mansión y no hablar de ciertas cosas frente al niño.

David asintió y salieron al porche

- No sabemos detalles, no está entre los cuerpos - le contó metiendo las manos en los bolsillos de su pantalón - El que sí está es el de George - le sonrió fingidamente porque vaya que lo quiso muerto muchas veces por lo idiota que era, pero nunca lo deseó en realidad

- Un problema menos - dijo el príncipe, serio y casi con descaro.

No le importaba en lo más mínimo la muerte de ese viejo alfa que en algún momento pretendió hacer a Regina su omega. De hecho estaba seguro que podía ir hasta la tumba que seguramente le harían a reírse de él

- Azul pretende enterrarlos a todos. No tengo idea si habrá funeral - le contó - Los que atacaron están encerrados en la estación. Debemos decidir qué hacer con ellos - le dijo Emma

- Bien - asintió el príncipe resignándose a tenerse que separar de su bella omega cuando no quería hacerlo.

Entró de nuevo y se encontró con que madre e hijo estaban sentados en el comedor aun platicando

- Iré a solucionar algunas cosas - le dijo a Regina quien asintió - Volveré pronto - prometió inclinándose para darle un amoroso beso en los labios a la hermosa mujer que era dueña de su alma y corazón.

Después se agachó frente al pequeño

- Todo estará bien, Henry - le dijo y le abrazó, el niño se abrazó a su cuello.

Se separaron y el príncipe salió de la Mansión junto con Emma. Cerró la puerta tras ellos y tomó aire profundamente frente a la misma antes de decidir irse de ahí.


Mientras tanto, en Granny's, por fin Ruby salió de la habitación de Belle y donde habían pasado el celo de la omega.

En realidad, llevaban un par de horas de haber terminado todo. La ex bibliotecaria estaba bien, pero pasaron horas platicando de lo que sucedería de ahora en adelante.

Belle estaba muy nerviosa y le suplicó que no la dejara, que la quisiera, que no la abandonara en el convento, le hizo entre llantos mil promesas de ser una buena omega.

Ruby le aseguró que no fue algo de lo que se arrepintiera, que así lo había deseado y que por nada del mundo iba a permitir que alguien la separara de su lado. Y no salió de ahí hasta que convenció a la temerosa e insegura omega que era buena para ella y que la quería de verdad.

Y bueno, la única razón por la que la joven lobo dejó la habitación y a su omega, fue porque recordaba lo sucedido la noche anterior y debía asegurarse que Granny estaba bien.


David y Emma se encontraron con Azul a las afueras del convento.

Habían llevado todos los cuerpos ahí a excepción de aquellos a quienes las personas que así lo desearon querían hacerles un funeral

- ¿Cómo está Regina? - fue la primera pregunta que hizo el hada Suprema al ver al príncipe llegar sin ella

- Muy bien - sonrió de medio lado de una forma en la que Azul prefirió ignorar y no preguntar nada al respecto - Se quedó en la Mansión con Henry que está algo triste por la muerte de Neal - le contó y el hada asintió

- Lo mejor sería que nos deshiciéramos de los que están encerrados - dijo Azul con pesar

- ¿Quieres que los matemos? - preguntó el alfa muy dispuesto si eso era lo que el hada pensaba era lo mejor. No tenía inconveniente alguno en deshacerse de esos alfas que no querían acatar reglas y representaban peligro para la ciudad

- ¡No! - exclamó escandalizada

- ¿Entonces? - preguntó el príncipe molesto poniendo las manos en su cintura y mirando con severidad al hada.

Por nada del mundo iba a permitir que esos alfas volvieran a poner un pie en libertad y que vivieran en la ciudad, cerca de su omega y de sus pequeñas princesitas que pronto llegarían al mundo y que no tenían idea si serían omegas también

- Regina es la única que puede hacer algo - le miró altiva, se paró muy derecha y junto sus manos frente a ella.

El príncipe soltó una pequeña risa, pensando en que esa era una broma, pero al ver que Azul no cambió su expresión, supo que hablaba en serio

- No - le dijo negando con la cabeza - No voy a permitir que ninguno de esos hijos de puta vea siquiera a mi omega - habló con el ceño fruncido y muerto de rabia ante el pensamiento

- No la dejaremos sola con ellos - aclaró Azul ante lo sobreprotector y territorial que el alfa se estaba mostrando y con justa razón.

De hecho, le gustaba verlo responder así, saber que la omega con magia estaba en tan buenas manos la hacía sentir muy en paz

- Es que, si alguno de ellos llega a insinuarle algo o faltarle al respeto, lo voy a matar - argumentó David hablando muy en serio

- Supongo que todo dependerá de si se quieren arriesgar - dijo Emma mirando a su padre que se veía sumamente molesto

- ¿Qué es lo que quieres que haga? - preguntó David, porque si se trataba de que Regina se pusiera en riesgo, no lo iba a permitir, prefería matarlos uno a uno por su cuenta

- Estoy segura que está lista para abrir un portal a Neverland - le sonrió con determinación.

El príncipe abrió los ojos grandes ante lo que escuchó.


Henry le pidió a Regina preparar empanadas de manzana a lo cual, ella se negó al principio, porque no se le olvidaba que fue su hijo quien terminó envenenado con ese postre que preparó para Emma en un intento desesperado por mantener intacta la Maldición.

Y era algo que seguía sin perdonarse, Henry pudo haber muerto por la falta de magia de ese momento en Storybrooke.

Sin embargo, el niño insistió, porque preparar esas deliciosas empanadas con su mamá eran felices recuerdos que tenía de cuando era más pequeño.

Al final, la reina accedió y disfrutó mucho de volver a preparar un postre con su pequeño príncipe.

Y ahora, estaban esperando a que terminaran de cocerse en el horno mientras ellos estaban parados ahí, tras la isla, Regina recargada en la misma con una mano de su hijo en su pancita.

Llevaban así varios minutos, la omega le contó al pequeño que ya comenzaba a sentirse el movimiento de las gemelas y él estaba esperando a que sucediera, quería sentirlas.

Henry soltó un suspiro afligido

- Pronto será mucho más notorio y no pararán de hacerlo, ya lo veras - le acarició el cabello maternalmente

- Está bien - respondió resignado y se subió a uno los bancos en la isla - Me siento algo triste por lo de Neal, pero no tengo ganas de llorar - le contó a su mamá - Me siento mal porque debería estar más triste, pero no puedo porque él no te quería y yo sí lo quería, pero no me gustaba que no te quisiera, que me hablara mal de ti y que me quisiera apartar de ti - esta vez sí sollozó y Regina estuvo a su lado de inmediato para abrazarlo

- No tiene nada de malo que lo quieras, aunque él y yo tuviéramos diferencias, Henry. No te sientas culpable por sentirte así, por llorar o no llorar - le dejó un tierno beso en la cabeza - Lo que sientas está bien - le aseguró con palabras amorosas.

La puerta de la Mansión se abrió y Regina de inmediato salió de la cocina con dirección a la entrada principal

- Mi hermosa omega - David le abrió los brazos mientras caminaba hacia ella y la envolvió amorosamente entre ellos cuando al fin la tuvo a su lado.

La besó un par de veces con ojos cerrados ignorando lo que sucedía a su alrededor. Era como si el mundo le importara un carajo cada vez que la tenía entre sus brazos.

El sonido de alguien aclarándose la garganta les sacó a ambos de su pequeño momento. Fue cuando el príncipe se dio cuenta que sus manos estaban muy cerca del trasero de infarto de la reina y que frente a él, estaba Henry con mirada curiosa, y tras de sí, estaba su hija que era quien había interrumpido todo

- Swan - le sonrió la reina a la sheriff y sintió sus mejillas arder ligeramente mientras se relamía los labios y se acomodaba un mechón de cabello tras la oreja con nerviosismo

- ¿Qué están cocinando? - preguntó David con curiosidad - Huele delicioso - dijo tratando de normalizar la situación, sobretodo por el niño

- Empanadas de manzana - respondió Henry muy orgulloso y la alfa abrió los ojos grandes ante el desagradable recuerdo que eso le traía - Te van a gustar mucho, Emma - aseguró el niño, caminando hasta su rubia madre a quien tomó de la mano para encaminar a la cocina - Yo le ayudé a mi mamá - le contó muy alegre y campante

- ¿Todo bien? - preguntó Regina cuando estuvieron solos en el vestíbulo y pudo notar lo tenso que estaba su alfa

- Azul piensa que debemos mandar fuera de Storybrooke a quienes atacaron la ciudad - le dijo y la vio asentir convencida - Quiere mandarlos a Neverland - siguió y la vio fruncir el ceño porque lógicamente no era algo fácil de hacer - Y dice que tú puedes hacerlo - le contó

- ¿Yo? - preguntó la reina con incredulidad

- Explícitamente dijo que estabas preparada para abrir un portal - le puso ambas manos en los brazos y se los acarició mientras hablaba.

Regina entreabrió la boca por el asombro y el horno anunció que las empanadas estaban listas.


Llegaron a Granny's para dejar ahí a un enfurruñado Henry, con un traste lleno de empanadas de manzana en las manos, que no apreciaba para nada que no lo llevaran a la aventura y lo fueran a dejar encargado con las lobo.

Cuando entraron, Eugenia envolvió maternalmente a la reina entre sus brazos. Snow estaba ahí y les había contado todo lo sucedido.

Granny era la única alfa que podía tocar a Regina sin que se sintiera incómoda, por lo cual, le regresó el sincero abrazo y justo cuando lo hizo, la herida que la vieja lobo tenía en el brazo fue sanada por la magia de la omega.

Eugenia se sorprendió y la reina no tanto porque ya estaba aprendiendo a que su magia hiciera eso.

La alfa le sonrió agradecida y Regina respondió el gesto con su cabeza, después, buscó los protectores brazos de su alfa por instinto.

Ruby estaba trabajando aunque no había mucho movimiento por el caos del día anterior, y no pasó desapercibido para nadie que olía a sexo, aunque, seguramente David y Regina también. Sin embargo, el príncipe sabía que la joven lobo había pasado el celo de Belle junto a ella y quería saber si la había reclamado como estaba seguro había sucedido.

Sus preguntas fueron resueltas cuando Belle hizo su aparición en la escena y les miró a todos un tanto tímida.

De inmediato Ruby estuvo a su lado mostrándose atenta y protectora como una buena alfa con su omega.

Las vieron besarse y la mano de la lobo en la mejilla derecha de Belle hizo que el largo cabello castaño se moviera y quedara al descubierto la reciente marca despejando cualquier duda.

Ruby volteó hacia ellos y sonrió

- Es mía - aseguró sintiéndose sumamente orgullosa de anunciarles que Belle, era ahora su adorada omega

- Muchas felicidades - le dijo David abrazando más a su omega.

Regina se separó de él y caminó hasta Belle a quien Ruby soltó entendiendo que querían hablar, así que se apartó acercándose al príncipe y a la sheriff para hablar con ellos.

Mientras, Snow degustaba una deliciosa empanada de manzana en compañía de Henry quien seguía molesto

- ¿Cómo te sientes? - preguntó Regina

- Muy feliz - respondió Belle con los ojos llenos de lágrimas - Ruby es maravillosa. Él… Él jamás me trató como ella lo está haciendo - se limpió la lágrima que resbaló - Creí que era feliz con Rumpel, pero estaba muy equivocada - sonrió con algo de nostalgia

- Oh, Belle. Me da tanto gusto - le dijo la reina con sinceridad

- ¿Tú cómo estás? - preguntó la otra omega - Snow nos contó todo lo que pasó - la miró preocupada

- Muy bien - aseguró poniendo ambas manos en su pancita haciendo que Belle sonriera - Tenías razón - la miró con agradecimiento - El haber aceptado que soy una omega y permitir que David sea mi alfa me hace sentir plena y muy feliz, y es algo que se está reflejando en mi magia - sonrió emocionada ante sus propias palabras y por admitir todo eso.

Belle no pudo evitar abrazarla aunque la soltó pronto porque no quería enfadar al príncipe y provocar una fea pelea entre él y Ruby.

La puerta del local se abrió anunciando la llegada de los enanos y de algunos betas, entre ellos Víctor, August y Geppetto, venían de los funerales. Estuvieron ayudando a las hadas a enterrar a aquellos, como George, a los que nadie lloró.

Ese fue el momento en el que David sintió necesidad de salir de ahí con su omega y al parecer, Ruby sintió lo mismo porque fue hasta ellas e invitó a Belle a ir a descansar con la excusa de que su celo acababa de terminar

- Vamos, hermosa Majestad - el príncipe tomó el rostro de la reina y le besó tiernamente.

Ella asintió, la tomó de la mano y salieron del local con Emma tras ellos mordiendo encantada una empanada de manzana.


Llegaron hasta un punto del bosque donde Azul quedó de encontrarlos a fin de evitar poner a nadie en riesgo con lo que harían.

Tinkerbell y algunas otras hadas estaban ahí custodiando a los alfas de los que iban a deshacer.

Estratégicamente los habían amordazado a todos con magia para que no dijeran algo que pudiera provocar al príncipe que con seguridad se les iría encima a golpes si llegaban a decirle algo a Regina.

El hada Suprema se alejó un poco del lugar junto con la reina para explicarle lo que habría de hacer para abrir el portal

- ¿Qué estás mirando? - preguntó David amenazante a uno de los piratas que se había quedado viendo hacia la figura de su omega mientras se alejaba. No tenía duda de que le estaba viendo el divino trasero.

Se paró justo donde le bloqueaba la vista, sí quería seguirla viendo tenía que esquivar su figura, pero si llegaba a tener el descaro de hacerlo, no iba a responder

- Ni lo intentes - advirtió - A no ser que quieras irte sin ojos a Neverland - amenazó con su voz de alfa y el otro le sostuvo la furiosa mirada por unos segundos hasta que la agachó y miró hacia otro lado.

Por su parte, la omega escuchaba atenta al hada Suprema que ahora le ofrecía una varita que había pertenecido al hada Oscura y que estuvo en manos de Rumpelstiltskin durante todo ese tiempo.

Regina soltó el aire resignada y la tomó. No estaba segura de poder hacer lo que le pedía, pero tenía que intentarlo.

Caminaron de regreso y la reina asintió a Azul indicando que comenzaría para que estuvieran listos.

Invocó su magia que hizo brillar intensamente la varita, después la agitó en círculos hacia un lado de donde estaban los alfa mientras conjuraba el hechizo que Azul indicó y entonces, un círculo grande y brillante apareció con un extraño vórtice en el centro

- Caminen - ordenó Emma con su voz de mando y David volteó a verla sorprendido, pero muy orgulloso de ella, sobretodo al ver que los alfa comenzaban a hacerlo sin protestar.

De cualquier forma, no tenían más a dónde ir. Cuando todos terminaron de pasar por el círculo de luz, éste simplemente desapareció cerrando el portal.


El día siguiente fue todavía de confusión y de preguntarse qué sucedería de ahora en adelante.

David, no muy convencido, accedió presentarse en la alcaldía y junto con Azul, concluyó que debía convocar una asamblea a fin de saber lo que la gente quería, que era lo más justo.

Así que el hada se encargó de informar a todo Storybrooke que al día siguiente se llevaría a cabo una asamblea para tomar decisiones importantes para la ciudad.

Pero por el momento, el alfa estaba penetrando a su bella omega en la recámara principal de la Mansión.

Regina estaba en cuatro en la orilla de la cama y David estaba de pie, penetrándola desde atrás vigorosamente y Dios, esa posición la hacía delirar de puro placer.

Era exquisito porque el príncipe podía estimular con facilidad ese punto especial dentro de ella sin mencionar que la penetración era profunda y alcanzaba acariciar de pronto hasta lo más dentro trayendo un extraño pero delicioso placer.

Más que él, era ella la que se empalaba con insistencia contra la larga y gruesa erección que sentía ardiente y palpitante en su interior

- Oh, Dios - siseó con ardor - Ahí… - dijo sin aliento - Justo ahí, por favor no pares, alfa - le pidió dejándose caer sobre la cama.

Su cabeza abajo, trasero arriba y espalda debidamente arqueada.

El alfa la empezó a embestir a partir de ese momento, con largas y fuertes estocadas que la hacían estremecer y sollozar de placer cada vez que se introducía hasta el final en ella.

Y sí a ella le encantaba esa posición, él la amaba mucho más, porque tenía una vista espectacular del precioso trasero de su omega y tenía esas maravillosas nalgas a su entera disposición.

No se contuvo y le soltó una nalgada haciéndola gemir sorpresivamente

- Por favor… - pidió con lágrimas de placer agolpadas en los ojos que cerró mientras apretaba la colcha bajo ella con ambas manos

- ¿Quieres más nalgadas? - preguntó sintiendo que su nudo comenzaba a formarse y sabiendo que la reina, no estaba lejos del cuarto orgasmo de la noche

- Sí - lloriqueó su respuesta sintiendo sus mejillas arder con intensidad - ¡Ah! - gimió agudo y se estremeció por completo cuando fue complacida.

Siguió así, sin bajar el ritmo y dejando caer su mano en las preciosas nalgas, intercalando entre una y otra sintiéndola contraerse sobre él con cada una de ellas, cada vez más fuerte y prolongado

- Mmhhh - Regina alzó el rostro con ojos y labios apretados, con la colcha aferrada con fuerza entre sus manos y se empezó a venir - ¡Ahhhh! - gritó al llegar a la cúspide de su placer y gimió dolorosamente cuando el nudo terminó de formarse porque estaba muy estrecha dado que se estaba viniendo, pero fue solo un momento porque en cuando la ardiente semilla comenzó a ser depositada en su interior, volvió a gritar al venirse de nuevo

- Oh, Regina. Como te amo, pequeña omega - gruñó de placer mientras se derramaba en el estrecho interior de la reina y la sentía venirse de nueva cuenta.

Le acarició las perfectas nalgas que tenían un lindo color rosado gracias a las nalgadas que le estuvo dando. Subió acariciándole la espalda y los costados con erotismo haciéndola gemir gustosa

- También te amo, alfa - habló con la voz rasposa por todo lo que había gritado - Amo tu grande miembro - se irguió apoyándose en las manos de nuevo - Y sentirme tan llena de ti - jadeó y comenzó a ondular sus caderas con sensualidad mientras se apretaba con fuerza al grueso nudo - ¡Ohhh! - gimió con algo de sorpresa y dolorosa placer cuando el pulgar del alfa, debidamente lubricado, se introdujo en su entrada posterior

- Vamos, sigue - pidió David y la omega retomó el movimiento. Le gustaba sentirla apretarse sobre su miembro, nudo y su dedo, era exquisito y maravilloso - Eso es - siseó al derramarse otro poco dentro de ella

- F-fóllame con tu dedo - le pidió y apretó los ojos cuando el príncipe concedió haciendo lo solicitado y para su sorpresa, la estimulación extra en su entrada posterior la hizo venirse con fuerza una vez más casi al instante

- ¡Joder! - gimió David con gusto y le soltó otro par de nalgadas que la hicieron estremecer y apretarse.

Regina se volvió a recostar sobre la cama respirando agitada, pero con una hermosa sonrisa en el bello rostro

- Quisiera estar siempre así. Anudada y bien llena de ti - jadeó con ojos cerrados y no lo hizo muy alto, pero el alfa, la escuchó perfectamente.


Y fue así, como al siguiente día estuvieron en la asamblea convocada por el alfa de más alto rango de la ciudad y el hada Suprema.

El lugar estaba lleno de los habitantes de Storybrooke aunque muchos tuvieron que quedarse fuera porque no cabían en su totalidad.

Había mucho murmullo y discusiones que nada tenía que ver con pleitos, simplemente diferencias de opiniones entre unos y otros buscando convencerse entre sí

- Orden, por favor - solicitó Azul - Les hemos convocado porque debemos elegir a un nuevo alcalde. David está dispuesto a tomar el puesto si así lo desean, pero también a un proceso justo de elección. Queremos que, quien ocupe ese lugar, sea la persona correcta en todos los aspectos - explicó a los presentes.

Nuevamente hubo murmullos y el príncipe volteó a ver a su hermosa omega embarazada que insistió en acompañarle y estaba sentada junto a Tinkerbell, Belle, Ruby y Emma sobre el escenario desde donde se dirigían a la gente.

Leroy se puso de pie muy decidido de lo que diría a continuación

- Queremos que Regina vuelva a ser la alcaldesa de Storybrooke -