Capítulo 28: El coraje para amar
–Ah… ¿qué?
–Ya me oíste, mátalos –Repitió el felino oscuro, agitando la cola impaciente.
–P-Pero no son… no son luces –Balbuceó Darkinuki. Ahora su corazón latía a toda velocidad y sus músculos estaban tensos, pero por una razón completamente diferente.
–Tampoco son útiles –Gruñó el tigre–. Tienen más de un año sirviendo y tú en dos meses ya puedes vencerlos a los tres. Desperdician mi espacio, así que mátalos.
–No… no puedo matar a mi mentor –Le dijo Darkinuki, y tragó saliva cuando el tigre comenzó a ponerse de pie–; a los otros dos sí, p-pero no a mi mentor –Se apresuró a añadir.
El líder comenzó a gruñir. –Mátalos. A los tres, y es una orden.
'¿Y ahora qué hago? Si solo fueran dos, daría igual, pero… no, no puedo matar a Damon. ¿Qué irá a hacer el tigre si le digo que no?'
"Estás a punto de averiguarlo," Le dijo una vocecita en su cabeza.
Darkinuki se serenó lo más posible. No quería causar problemas, y cuando miró a los ojos fríos de aquel tigre, lo hizo, por primera vez, sin buscar pelea.
–No… no lo haré; ya los vencí, ya pasé mi prueba, eso es suficiente –Le dijo lo más asertivamente posible.
Todas las Sombras comenzaron a murmurar, incluyendo una de las que había vencido y estaba tirada por ahí. Aunque lo dijo levemente, ella escuchó "mierda" con toda claridad.
'¿Por qué iría a decir eso?, le acabo de salvar la—'
De pronto un fuerte golpe la mandó al piso, y un enorme peso le sacó el aire. Darkinuki cerró los ojos por instinto y al abrirlos cayó en que tenía encima al tigre mismo, gruñéndole en la cara.
–Repite eso –Amenazó.
Su primer instinto fue intentar zafarse, pero era inútil. El tigre apenas la dejaba respirar, muchos menos la dejaría escaparse con todo su peso e ira.
–S-Señor –Comenzó Darkinuki, recordando que tal vez si lo llamaba como hacían las demás Sombras se calmaría un poco–… mi mentor me entrenó y casi me vence hoy… no lo mataré; si no es suficiente, pelearé con quién sea, pero no lo mataré a él…
En un rápido y escalofriante movimiento, el tigre acercó sus fauces a ella y le rugió directamente en la cara, dejándola un poco sorda por algunos segundos. Justo al terminar, le dio un profundo rasguño en la cabeza. Darkinuki sintió cálido alrededor, y supo que estaba sangrando.
–Muy bien. Mañana te veré aquí de nuevo, con una verdadera prueba. La de hoy será el paraíso en comparación –Luego volteó a ver a Damon–. Y tú, vete despidiendo de tu patética vida, porque ya vi que no puedes ni entrenar a una recluta bien –Y, antes de que Darkinuki pudiera siquiera procesar sus palabras, el tigre la había soltado y se estaba marchando.
Darkinuki quedó hecha un manojo de varias emociones, molestia y miedo más que nada. ¿Cómo se atrevía?, ella había ganado justamente. ¿Qué sería la siguiente prueba?, ¿sería justa? Probablemente no. Luego recordó la causa de todo aquello y volteó a ver a su Sombra amada, aun consciente de que estaba sangrando por el rasguño del tigre.
–Damon. Damon, ¿estás bien?
La Sombra no respondió. Tenía sus ojos escarlata fijos en el techo, tirado en el suelo. Parecía perdido, vacío.
–Damon… todo estará bien –Con la poca fuerza que le quedaba, Darkinuki se levantó y trastabilló hasta él.
–Me hubieras matado –Murmuró la Sombra cuando estuvieron cerca los dos.
Darkinuki no se lo creía. Con Damon ya eran dos de las tres Sombras que había enfrentado en hacer comentarios de esa índole.
–Damon, yo jamás haría eso.
–Da lo mismo. Ahora moriremos los dos.
–Eso no pasará –Le aseguró ella–. Si paso la prueba de mañana, tendrán que dejarnos vivir.
Damon gruñó levemente y parpadeó algunas veces. –Sigues siendo necia… e inexperta. La segunda prueba solo se hace cuando el jefe se molesta con el concursante. No está diseñada para probarte; está diseñada para matarte.
–¿Y crees que una prueba me matará? –Gruñó Darkinuki molesta. Damon debería saber mejor que eso–; soy fuerte y te consta.
–El último en llegar a la segunda peleó con cincuenta oponentes a la vez…
¡¿Cincuenta?! Eso… eso no se lo esperaba, pero no le dio el placer a Damon.
–P-Pues venceré a 50 y más. Damon, yo no te mataría.
–No. Ahora me matará él –La Sombra alzó débilmente un brazo antes de que ella pudiera gruñirle lo estúpido que estaba siendo–. Basta de hablar, quiero despedirme de Sartén.
'¡Basta!'
Sin pensarlo, sin detenerse, Darkinuki de pronto le dio una bofetada a la Sombra. ¿Qué le pasaba?, ella estaba exponiéndole sus sentimientos, la prueba más sólida que lo amaba, y él solo hablaba de muerte y sufrimiento, además de estar prácticamente ignorándola.
–¡Ey, Damon!, si digo que no nos matarán es porque no lo harán. No salí de la mente de Inuki solo para que me maten; ahora soy libre, y defenderé eso.
Pero la Sombra, una vez más, parecía sorda a toda lógica.
–Si tú lo dices… Tienes admiradores, por cierto –Le dijo sin ánimos, señalando detrás de su espalda.
Darkinuki volteó a ver, para toparse con las otras dos Sombras que había enfrentado acercándose a ella.
–Eh… hola. Queríamos darte las gracias… por no matarnos hoy –Dijo la primera Sombra.
–Sí, bueno… sabemos que nos hubieras matado si solo fuéramos nosotros dos, pero gracias igual –Añadió la segunda.
–Yo… ah, no, no estaría contenta por matarlos. Son Sombras… y estamos en el mismo lado; no entiendo porque el tigre quiso que los matara, o porque no tienen nombre.
Las Sombras se miraron entre sí. La primera se encogió de hombros y regresó su vista hacia ella. –Da igual. No pierdo nada si me llamas 5-8-f-2-k, ¿o sí?
–Pero… pero ¿por qué no les dan un nombre? –Preguntó Darkinuki exasperada–, él… él es Damon, y uno de nuestros cocineros se nombró a sí mismo Sartén, es mejor que solo unos números…
Su voz se fue apagando cuando las dos Sombras pusieron expresiones preocupadas y comenzaron a voltear hacia todos lados. Casi como Damon hacía para asegurarse de que no hubiera nadie cerca antes de darle algún gesto de cariño.
–No deberías decir eso en voz alta –Le advirtió la primera Sombra, bastante nerviosa al parecer–. No deberías cuestionar lo que pasa aquí. Y no deberías encariñarte o hacer amistad con una Sombra; en cualquier momento nos reemplazan o desechan.
–Pues no estoy de acuerdo –Sentenció ella con firmeza–. Y si paso la tonta prueba, tendrán que escucharme.
Las Sombras ya no le respondieron. Darkinuki las miró por varios segundos y creyó encontrar una mezcla de admiración y terror en sus ojos. ¿Tan oprimidas las tenían? ¿Pues qué tanto les hacían, por qué todas las Sombras estaban empeñadas en hacerse sentir menos a sí mismas?
–Ah… tu amigo…
Darkinuki alzó la vista y luego siguió la mano de la segunda Sombra, que apuntaba detrás de ella. La perrita se dio la vuelta solo para encontrar a dos Sombras más grandes, al parecer esposando a Damon, quién no oponía resistencia, o hacía nada al respecto.
–¡Ey!, ¿qué le hacen? –Les gritó a las dos Sombras, pero ninguna se inmutó y siguieron con lo que estaban. Terminaron de ponerle a Damon esas esposas y comenzaron a moverlo. Y Damon, claro, ni siquiera se quejó.
Darkinuki observó mientras las Sombras repetían una y otra vez el mismo mensaje, como discos rayados. Damon no se quejaba, pero ella alcanzó a escuchar que les pedía que lo llevaran a la cocina antes de encerrarlo. 'Quiere despedirse de Sartén,' pensó ella.
–¿Qué… hizo? –Preguntó sin darse cuenta.
–Hizo mal su trabajo –Le respondió una de las Sombras, al parecer no se habían ido, aunque ella les hubiera dado la espalda para ver a Damon–. Le pidieron que te convirtiera en una máquina de matar, y no lo hizo. Probablemente lo ejecuten… en una o dos semanas.
Darkinuki dio un pisotón cargado de rabia y frustración. 'Tendré que improvisar para sacarnos de esta', decidió antes de voltear a ver a las dos Sombras. Ella no creía que estas se fueran a poner en peligro por ayudarla, pero al menos podía conseguir información.
–¿Qué saben sobre la segunda prueba?, ¿saben a dónde se llevan a mi mentor ahora?
Las Sombras se miraron entre ellas.
–La segunda prueba es extremadamente difícil. Imposible de superar, diría yo; creo que la única forma de "pasar" es si sobrevives el tiempo suficiente, el jefe normalmente no te pone en una posición de ganar –Dijo una de ellas.
–A tu amigo se lo llevan al calabozo –Continuó la segunda–. Nadie sabe dónde está la entrada; dicen que se te borra la memoria cuando entras. De todos modos, quién entra, ya no sale. Aunque el jefe es quién hace las ejecuciones en persona, así que como es algo ocupado los prisioneros suelen estar ahí una semana o dos.
Darkinuki había oído suficiente. No quería que Damon fuera a perder su memoria. Se… se olvidaría de ella si eso pasaba, y sería igual que verlo morir. Conteniendo algunas lágrimas, de rabia y preocupación por igual, Darkinuki corrió a la cocina, esperando que al menos los guardias sí lo llevaran con Sartén antes de a su celda. Y así fue, las mismas Sombras que lo habían esposado estaban manteniendo guardia afuera de la cocina, dentro de la cual se escuchaban las voces de los únicos dos amigos que ella alguna vez había hecho.
–Guardias –Jadeó ella, frenándose frente a las Sombras—… no pueden llevarse a Damon…
–¿Quién? –Hasta la voz sonaba robótica, como si ese fuera su único propósito, llevar prisioneros.
–Damon, mi… mi mentor.
–JF2258C, ahora prisionero. Está dentro, si vas a decirle algo, hazlo ahora, no hay visitas dentro de las celdas.
–Por favor, no se lo lleven –Darkinuki estaba de nuevo al borde del llanto–… tampoco… tampoco le quiten su memoria…
Pero la respuesta, de ambos guardias, fue la misma y con la misma monotonía:
–Si vas a decirle algo, hazlo ahora, nos hay visitas dentro de las celdas.
–Yo no perdería mi tiempo con ellos si fuera tú –Sonó la voz de su amada Sombra mientras abría la puerta de la cocina para que ella entrara–. Solamente siguen protocolo, hasta su vocabulario está limitado.
–¡Damon! –Sin importarle nada, Darkinuki corrió hacia él y lo abrazó con toda su fuerza, respirando de forma entrecortada y no queriendo que la apartaran de él por un segundo de nuevo–. Lo siento tanto, no… no quería que esto pasara. ¿Te… te borrarán la memoria?
Damon esbozó una sonrisa, mitad burlona y mitad triste.
–Claro que no. Esos son rumores que inventaron para que nadie ande curioseando –Su sonrisa se apagó–. Y en todo caso, ya no va a importar.
–No es verdad, Damon. Juro que te sacaré de aquí –Gruñó ella.
–Solo lograrás que te maten… suponiendo que sobrevivas a mañana. Le pedí a Sartén que te cuidara, con él estarás… mejor que con nadie.
Darkinuki estaba cansándose de todo el pesimismo. Sus emociones hervían dentro de ella.
–Una vez me dijiste que sacaría mi poder usando ira y enojo. Si se atreven a alejarte de mí… los mataré. Te amo –Añadió en un leve susurro.
–Yo también a ti –Le respondió la Sombra, abrazándola un poco más fuerte–. No hagas imprudencias, cuídate mucho, y no…
–¡Tiempo! –Exclamaron los guardias desde afuera, y acto seguido entraron bruscamente por la puerta. Damon tuvo que empujar a Darkinuki para que no los vieran abrazados.
Ambas Sombras se acercaron a Damon, lo esposaron de nuevo y comenzaron a empujarlo hacia la puerta.
–¡Pídele a Sartén el obsequio! –Alcanzó a gritar Damon antes de desaparecer de su vista.
Darkinuki buscó frenéticamente a Sartén, antes de encontrarlo en los almacenes de alimento, y no perdió el tiempo ni en saludar.
–¡Sartén!
–Vaya, eres rápida.
Pero Darkinuki ya se estaba sentando. Le dolía el estómago, y no por la batalla. Dentro de ella había un tornado de emociones, y no le gustaba para nada. Pero lo más importante era mantenerlo dentro; ni Sartén ni nadie podía saber que ella estaba asustada.
–Damon dijo que… ¿tenías un obsequio?
–Así es –Respondió la Sombra, moviéndose de un lado a otro por el almacén–. Me lo dio hace algunos días y me pidió que lo guardara bien. Cosa que en definitiva hice… porque no recuerdo dónde está.
Darkinuki reprimió un quejido de frustración, la cual no duró mucho al ver como se movía Sartén y desordenaba todo mientras buscaba el dichoso objeto para ella.
–Y… ¿qué era?
–Me lo dio envuelto –Replicó Sartén con su cabeza y medio cuerpo metido en una caja grande de comida–, y no lo toqué. Me hubiera matado si se enteraba.
–Mm, entiendo…
La Sombra se salió de la caja y la empujó hacia otro lado.
–Te prometo que lo encontraré. Y… lo lamento; es buen tipo
Otra vez el mismo tono. 'Sombras pesimistas', pensó ella.
–No te preocupes, yo… salvaré a Damon –Por primera vez, Darkinuki titubeó un poco. ¿No podría ser que todas las Sombras eran así de pesimistas porque de verdad no había forma de ayudarlo? Pero tenía que intentarlo, no se iba a rendir– Si paso mi prueba tendrán que dejarlo libre… Nos vemos mañana.
Sin darle oportunidad a la Sombra de ojos violeta a responder, Darkinuki salió corriendo de la cocina y volvió a su cuarto. Al tiempo que azotaba la puerta, las primeras lágrimas comenzaron a ganarle a sus intentos constantes por reprimirlas, y para cuando se tiró en la cama ya estaba llorando abiertamente.
'No es justo', se repetía una y otra vez '¡No es justo!'
(-)
No se dio cuenta de que se quedó dormida. De hecho, cuando despertó por un momento ni siquiera recordó lo que había sucedido, hasta que estiró sus patas para buscar a su Sombra tibia y no la encontró. Menos estresada, pero igual de molesta, Darkinuki le dio un golpe al colchón y gritó para desahogarse. Ella no lo aceptaría nunca, pero ya estaba por comenzar a llorar de nuevo, cuando un leve sonido llamó su atención.
Darkinuki se bajó de la cama y, siguiendo a sus orejas, miró debajo de esta. Ciertamente, ahí en la oscuridad había un pequeño objeto, que cuando ella tomó y sacó a la luz resultó ser una pequeña bomba, y el sonido que producía era de bombeo.
—Una… bomba…
La bomba se expandía y comprimía a un ritmo peculiar. Darkinuki estaba tan extrañada que le tomó tiempo caer en cuenta de que sonaba como un corazón… más importante, como Damon…
¡Era el "corazón" de Damon!
¿Cómo?, ¿Por qué?, ella no tenía idea. Pero estaba convencida de lo que era, y si se lo había dejado probablemente era por una razón.
–¡YA LO RECUERDO! –Aulló Sartén mientras abría la puerta con un azote– ¡No me lo dio, me dijo dónde estaba, y es bajo tu—! Mm, creo que llegué tarde.
–¡Sartén! –Darkinuki le gritó mientras le aventaba lo primero que encontró a la mano–, ¡casi me matas del susto!
La Sombra chilló asustada y se escondió detrás de la puerta. Darkinuki lo dejó quedarse ahí, en lo que su respiración se calmaba de nuevo, y luego le dijo que podía salir y que no lo lastimaría.
–Bueno, Sartén, ¿qué hago yo con esto? –Preguntó Darkinuki cuándo la Sombra salió de su escondite–, ¿es su corazón?
–Oh, vaya… en verdad se lo quitó para dártelo…
–Ah… ¿y él está bien?
–Oh, sí, claro –Respondió Sartén, mucho más relajado–; seguro le dolió quitárselo, pero puede vivir sin él, y está sincronizado con su cuerpo. Lo han de haber noqueado, mira lo suave que late justo ahora.
Darkinuki observó la bomba oscura y ligeramente brillante y comprobó lo que Sartén le había dicho: estaba latiendo más débilmente que al inicio. Una nueva oleada de determinación alcanzó a Darkinuki, y se prometió que los sacaría a los dos de esto. Pidiéndole unos cuantos consejos a Sartén, la chica comenzó a canalizar toda su ira y a almacenarla para el día siguiente y le pidió al cocinero que no la molestara hasta la hora del desayuno. Y en eso se pasó toda la noche y todo lo que pudo en la mañana antes de que Sartén llegara con un desayuno especial para ella. Se lo devoró, y una vez que estuvo lista, se dirigió a la misma sala de entrenamiento.
El público, y el tigre, ya los estaban esperando ahí. El gran felino esbozó una sonrisa tétrica al verla llegar.
–Buenos días, perrita. Espero que estés lista.
–Estoy lista. Pero quiero que Damon esté presente cuando haga mi prueba.
El tigre la miró extrañado.
–¿Quién es…? Lo nombraste. Con razón. Patético.
Ese último comentario le hizo gruñirle al felino, aunque él la mirara de forma amenazante.
–Tráiganlo aquí. Si paso la prueba, lo dejarán libre, y si fallo, de paso nos matan a ambos.
El tigre le acercó una pata con sus enormes garras extendidas al cuello.
–No estás en posición de hacer demandas –Hubo un silencio en el que ella tragó saliva, pero no se apartó de él, y le sostuvo la mirada todo el tiempo. Al final el tigre pareció satisfecho–. ¡Tráiganlo!
Darkinuki suspiró aliviada cuando el felino se alejó de ella y retiró sus garras. Unos minutos después, los dos mismos guardias que se habían llevado a Damon, llegaron y lo arrojaron al piso.
'Muy bien. Háganme enojar, ya verán quién soy'¸ gruñó para sus adentros antes de acercarse a Damon.
La Sombra alzó la vista, aturdida y confundida.
–¿Qué… es esto?
–Voy a pasar mi prueba y te dejarán libre –Declaró Darkinuki.
Damon meneó la cabeza y bajó la vista.
–Vete. Llévate a Sartén y huyan los dos de aquí.
–Nunca.
–¡Aléjate de la concursante! –Gritó uno de los guardias de pronto, antes de darle un golpe en el estómago a Damon.
Darkinuki, gruñendo molesta, se giró hacia el tigre oscuro.
–Bien, dígame de una vez quiénes serán mis oponentes para acabar con esto.
El tigre oscuro gruñó levemente y con ello dos Sombras bastante grandes avanzaron para ponerse frente a ella.
–Estos dos –Gruñó.
Bien, no sería tan difícil. Sí, eran grandes, y probablemente más fuertes que Damon, pero no era…
–Yo también –Añadió el felino mientras daba un paso adelante por igual.
–Ah… ¿usted?
–¿Algún problema? –El tigre enseñó los colmillos.
–Grr, ninguno –Gruñó de nuevo Darkinuki.
El tigre la empujó al centro de la arena sin ninguna consideración y se puso en posición de combate. Ambas Sombras comenzaron a generar energía, de eso estuvo segura Darkinuki cuando sus manos comenzaron a iluminarse. Damon la miró una última vez, con sus ojos escarlata opacos y apagados, antes de recibir un golpe más en el estómago que lo mandó al suelo. Darkinuki se molestó más y se sintió llena de ira y enojo. Ya vería. Le cerraría la boca al tigre y liberaría a Damon.
Scourge hizo un movimiento de cola y ambas Sombras comenzaron a avanzar rápidamente, lanzándose sobre ella. Darkinuki dio un salto de retroceso y apuntó un zarpazo a las Sombras, el cual ambas bloquearon. Antes de que pudiera atacar de nuevo, el tigre la embistió por detrás, lanzándola hacia las Sombras, las cuales la rasguñaron. Darkinuki cayó al suelo y se levantó con un gruñido.
'Necesito conocer sus posiciones en todo momento', pensó. Si los perdía de vista, seguirían aprovechando que eran tres en contra ella sola. Las Sombras comenzaron a intentar rodearla. Tratando de evitar que una se le escapara, Darkinuki se lanzó contra la Sombra que trataba de llegar a su espalda; sin embargo, la Sombra estaba lista, y la recibió con un rasguño en el pecho. Por la orilla de su vista, Darkinuki pudo ver que los guardias le daban un golpe a Damon.
–¡Ey!
–Oh, ¿no te lo dije? –Sonó la voz del tigre detrás de ella–, ya que insististe tanto en que tu amigo estuviera aquí para mirar, recibirá cada golpe que tu recibas.
–¿Qué?, ¡no, dejen de golpearlo! –Llena de furia, Darkinuki le dio un golpe a la Sombra con tanta fuerza y velocidad, que esta abrió los ojos impresionada al retroceder por el ataque.
El tigre oscuro le lanzó un fuerte rayo oscuro, mientras la otra Sombra se intentaba colar detrás de ella hundiéndose en el suelo. Anticipándose a esto, Darkinuki hizo un escudo para resistir el rayo y esperó al último momento, justo cuando la Sombra se lanzó sobre ella por detrás, para bajar su escudo y quitarse rodando por el piso. Como ella había calculado, el rayo golpeó a la Sombra y la aturdió por varios segundos. Pero antes de que pudiera gozar de su movimiento exitoso, la otra Sombra le dio un golpe por detrás. Darkinuki cayó al piso y se levantó antes de que sus oponentes intentaran algo más.
'Debo deshacerme de esas Light Destroyers… y pelear contra Scourge mano a mano', pensó ella mientras sopesaba sus opciones.
Antes de que pudiera planear más el suelo comenzó a alzarse a su alrededor. Scourge estaba creando una jaula para encerrarla. Rápidamente Darkinuki dio un salto para salir de ahí antes de que las paredes se cerraran. Pero al caer afuera de dicha jaula, Scourge la recibió con un fuerte golpe en el estómago. Y por la sensación de cansancio que le dejó, Darkinuki supuso que le había drenado energía. Detrás de ella, Damon gruñó de dolor al recibir varios golpes más. Darkinuki intentó levantarse, pero el tigre la embistió bruscamente, tirándola de nuevo al piso, con vista directa hacia dónde estaban golpeando mucho a Damon.
–No… ¡no lo lastimen!
El tigre gruñó molesto por su comentario, y comenzó a caminar hacia ella. Darkinuki volteó adolorida hacia su adversario felino. Le dolía el cuerpo y sabía que estaba sangrando, pero se levantó lentamente de nuevo. Scourge no le dio ninguna concesión y con un gesto una Sombra apareció junto a ella para golpearla. Pero ella lo había anticipado y se tiró al piso de nuevo para rodar fuera de su alcance… cayendo justo en el agarre de la otra Sombra, que la sostuvo y la levantó del suelo.
–Golpéenla.
Con la orden de Scourge, la otra Sombra se acercó y comenzó a golpearla en el vientre repetidamente. A lo lejos Darkinuki escuchaba los gemidos de dolor de su Sombra querida.
'¡Basta! ¡BASTA!'
Con un nuevo surgir de energía, Darkinuki le dio una patada a la Sombra que la estaba golpeando y giró rápidamente para soltarse del agarre de la otra, a la cual le dio un golpe con toda su fuerza en la cara. Cuando esta retrocedió para recuperarse, Darkinuki dio un salto hacia su oponente para seguir golpeando una y otra vez, sin darle oportunidad de recuperarse o defenderse. Sintiendo toda su ira arder en su garganta, para acabar con la Sombra le disparó un enorme rayo eléctrico que la atravesó, directamente al pecho.
–Uno menos…
–Te quedan dos –Gruñó Scourge mientras la golpeaba por detrás, afortunadamente lanzándola hacia la mancha de energía oscura que había sido una Sombra momentos atrás. Rápidamente la absorbió, llenándose de fuerza de nuevo.
Darkinuki optó por matar a la otra Sombra antes de enfrentarse a Scourge, aunque este la estuviera persiguiendo por la arena. Corriendo a toda velocidad, y cargando sus garras y patas de toda su energía negativa, en cuanto alcanzó a la sombra le dio un golpe en la cara de tal magnitud que el espectro se desplomó sobre el piso, dejando a Darkinuki enterrarle sus garras y, posteriormente, absorber toda la energía de él.
–Solo quedo yo, diamantillo –Le dijo el tigre a su espalda–. ¿Qué esperas?, muéstrame tu filo.
–Oh, te mostraré mi filo –Gruñó ella furibunda.
Darkinuki volvió a utilizar su velocidad para correr hacia su oponente y golpearlo. Sin embargo, Scourge pisó con fuerza un momento antes de que ella lo alcanzara y se rodeó de fuego, obligándola a gastar más energía en protegerse para atravesar su barricada llameante. Estando frente a frente Darkinuki le disparó una esfera de energía, pero para su sorpresa esta impactó en él sin causarle ningún daño.
–Tendrás que esforzarte más que eso –Le dijo antes de darle un golpe que la mandó hacia atrás y puso distancia entre ellos de nuevo.
–Grrr, lamentará haberme separado de Damon, y cada golpe que le han dado bajo sus órdenes –Gritó ella. El tigre la miró con sorna y disparó una ráfaga eléctrica. Darkinuki tuvo que hacer un escudo que la cubriera, y agradeció que Damon hubiera insistido en enseñarle eso, aunque ella no quisiera.
Scourge comenzó a caminar hacia Darkinuki mientras seguía disparando sus relámpagos eléctricos. Darkinuki pensó rápido, absorbió la energía acumulada en su barrera y la disparó de regreso a su creador, al parecer con suficiente fuerza para dañarlo, pues Scourge tuvo que levantar un muro del suelo entre los dos.
'Ahora veamos cómo te va conmigo de cerca', pensó Darkinuki mientras se cargaba de energía y corría hacia el felino oscuro.
Scourge esbozó una sonrisa y gruñó con fuerza. Justo cuando Darkinuki estaba por dar el primer golpe, ella cayó en cuenta de que el pelaje del tigre se estaba erizando y endureciendo a modo de espinas, así que tuvo que detenerse, y luego evadir un coletazo de su oponente. Darkinuki se frustraba más a cada ataque fallido que daba, siendo que Scourge siempre estaba listo para ella, o le apuntaba con sus espinas para evitar que ella lo tocara, además de que le devolvía los golpes. En unos minutos Darkinuki tuvo rasguños de las púas del tigre en varias zonas y comenzaba a cansarse de nuevo.
–¿Qué, ya te cansaste? –Preguntó el tigre luego de empujarla y hacerla caer al suelo.
–No –Aunque le doliera todo, Darkinuki comenzó a levantarse de nuevo y a cargar cuanta energía pudo–… te voy a derrotar… ¡y vas a sufrir por todo lo que le has hecho a Damon!
–Hm, así que esa Sombra te inspira –El tigre sopesó en eso unos momentos, y luego miró a los guardias que estaban con Damon–. Mátenlo.
–¡No! ¡Eso no!
Inmediatamente Darkinuki le saltó encima a Scourge y comenzó a golpearlo rápida y repetidamente. El tigre la estaba esperando, pero abrió los ojos sorprendido cuando los golpes de ella comenzaron a ser más rápidos que su defensa.
–¡Diles que paren! –Gritó ella furibunda al ver de reojo que los guardias golpeaban a Damon sin parar– ¡Ahora!
–No aún –En un rápido movimiento, Scourge le dio un golpe en las costillas a Darkinuki. Normalmente un ataque así le hubiera sacado el aire, pero Darkinuki no estaba para debilidades en ese momento; más molesta aun, cerró un puño y le dio un golpe justo igual al tigre oscuro, que, para su satisfacción, lo hizo retroceder y sostenerse el sitio con una pata.
–Ordénales que se detengan –Gruñó Darkinuki mientras se acercaba de forma amenazante a su único oponente. Cuando el tigre no hizo nada, Darkinuki estalló de nuevo– ¡YA!
Scourge alzó la cabeza e hizo un gesto hacia los guardias, con lo que estos dejaron de hacerle más daño a Damon. Luego, jadeando y cojeando, comenzó a darse la vuelta.
–Tu prueba terminó –Dijo de forma entrecortada, dándole la espalda.
Darkinuki no perdió un segundo y corrió hacia Damon, comenzando a sentir más intenso todo el dolor en sus heridas por la disminución de adrenalina. La sombra estaba inconsciente en el suelo, muy golpeada y "sangrando" energía.
–Damon, Damon despierta –Asustada por lo que veía, le tomó algunos segundos recordar que tenía el corazón de su espectro guardado con ella. Usando la poca fuerza que le quedaba, se lo devolvió; después de hacerlo todo comenzó a verse borroso– Ah… ¡S-Sartén!
–Son un desastre. Los dos.
Era la voz de Sartén, pero Darkinuki ya no pudo mantenerse ni de pie ni con los ojos abiertos y cayó inconsciente.
(-)
Al despertar, Darkinuki se encontraba sobre algo suave y tibio. Su cama. Cuando ella abrió los ojos, ciertamente, estaba de regreso en su cuarto, y recostada junto a su amada Sombra, y aunque esta tuviera los ojos cerrados, ella sabía que Damon estaba vivo. Lo había logrado. Había vencido a Scourge y a sus Sombras. ¿Cuánto tardaría en recuperarse?, eso se lo podía preguntar a Sartén cuando él viniera. De momento, Darkinuki disfrutaría su victoria.
