Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, al igual que algunos personajes.
Hola, es el último viernes del año, y aun me parece como si apenas ayer comencé a publicar esta historia, en fin, espero que el capítulo sea de su agrado, muchas gracias por todo el apoyo.
Mrs Malfoy: Gracias, me alegra mucho saber que ames la historia.
Mrs Malfoy: Ja, ja, ja, tienes toda la razón, pero incluso en la vida real, a veces pasa, que dos personas se atraen tanto, y ni siquiera lo notan.
Mrs Malfoy: Porque no quiere hacerse ideas, para después salir lastimada.
Mrs Malfoy: A mí sí, me agrada, pero comprendo que no a todos les agrade el pobre Archer.
Mrs Malfoy: Sí, Harry está un poco ofuscado, pero se calmará un poco conforme avance la trama.
Mrs Malfoy: En una zona muy íntima de su cuerpo 😉
Mrs Malfoy: No es misterio, lo que ocurre, es que como Elisheva es un personaje creado por mí, y sólo lo he manejado en dos tramas (ambas scorily) y me gusta tanto ese personaje, que he estado planteando la posibilidad de escribir un fic de James y ella, como pareja principal, donde desarrollaría más al personaje, y todo lo que no he querido manejar de ella por que ni siquiera es un personaje secundario, por lo tanto, perdería el chiste desarrollarla tanto, si pasará desapercibido, eso es lo que pasa, y bueno, Archer me agrada, ayuda a Scorpius a mostrar otro lado que nunca muestra, gracias por tus reviews.
Nos leemos próximamente. 💖
Gracias por todo; y cualquier cosa, no duden en decirme.✨
La chimenea cobró vida, Scorpius salió a la sala, y observó a su mejor amigo, con su mejilla recargada en su puño, junto a él, estaba Sallomon y Lily, charlando completamente divertidos, aquello le sorprendió, hasta donde sabía, Albus no quería decirle a su familia que salía con él, porque… no sabía la razón, pero tenía tres años ocultando aquello.
—Buenas noches –saludó.
—Es mejor que me vaya, pero –señaló a Sally –espero verte en mi cumpleaños, estás oficialmente invitado –sonrió.
—Gracias, Lily, espero poder ver algunas fotos de…
—Ya es hora que te marches, Lily, gracias por venir, y arruinar mi tarde con mi novio.
—No arruiné nada, Alby, por lo que recuerdo era más bien un post sexo –se encogió de hombros.
—Largo –soltó frunciendo el ceño.
—No es necesario que se marche ¿te molesta su presencia, Scor? –Interrogó Sally.
—A mí, ¿molestarme tenerla enfrente? –Elevó una ceja el rubio –para nada, bueno, sólo si está vestida.
—Eso es de pésimo gusto –comentó Sally.
—Siempre le quitas la diversión a todo, Sal –negó Scorpius –pero si a ella le molesta mi presencia, me encerraré en mi cuarto y pretenderé que no existo –sonrió.
—Deberías…
—Lily –la reprendió Albus, adivinando sus palabras –eso es grosero.
—Él puede insultarme frente a ti, pero no al revés ¿de qué lado estás, Albus?
—Él sólo dijo que te prefiere desnuda –observó a su amigo –que en sí, es desagradable oírlo, es mi hermana, no una de tus aventuras.
Lily hizo un mohín, hubiese sido una buena defensa si en teoría, ella no hubiese formado parte de la interminable lista de aventuras del rubio, suspiró, se puso de pie y avanzó hasta la chimenea.
—Nadie te ha corrido –soltó Scorpius.
—En realidad Albus –comunicó.
—Puedes quedarte, por mí no tienes que preocuparte, sólo tomaré una ducha y me marcharé –la tranquilizó.
—Ah, de nuevo de cacería ¿no? –frunció el ceño.
—Podría –se acercó a ella –pero mi cita en realidad es con Jarvis.
—Agh –dijeron los dos varones en el sofá.
—No sé por qué eres su amigo, Scorpius, en serio –negó Sally.
—Bueno, contrario de lo que piensan señores, Jarvis es un chico genial, atento, caballeroso, perfecto caballero, en pocas palabras.
—Te ha cortejado, eso es lo que pasa, pero… en realidad es un patán.
—A mí no me ha cortejado, pero coincido con la hermosa pelirroja, él es un gran tipo.
Scorpius avanzó hasta su habitación sin decir más, y sin percatarse del intenso color rojo en el rostro de Lily ¿le había dicho hermosa? Aquello era realmente nuevo, y esa emoción provocó una sensación de pesadumbre en el estómago.
—M—
Jarvis soltó una risa divertida, el ceño de Scorpius estaba fruncido, no esperaba aquella reacción de su parte al contarle lo que había pasado en aquél restaurante con los amigos de Lily.
—No fue para nada cómico –gruñó el rubio.
—Sin duda para ellos tampoco, Scorpius ¿qué es lo que te traes con ella? –Interrogó.
—No sé de qué rayos hablas.
—Te comportas como un imbécil y realmente no eres así, eres un caballero con las mujeres que no te gustan ¿por qué con ella eres tan diferente? –elevó una ceja.
—Ella me desquicia, en cualquier forma, es tan tozuda, que a veces no la comprendo, un segundo es tan hermosa, dedicada y apasionada y al siguiente, está tirando fuego por la boca.
—Es una chica complicada, dices que te gusta lo complicado, por eso la elegiste a ella sobre todas.
—La elegí a ella porque es dulce, inocente y tiene un gran corazón, aunque a veces las personas confundan eso con estupidez o debilidad.
—En eso tienes razón, no cualquier persona se muestra de esa manera, por temor al qué dirán, y principalmente porque nadie quiere lucir débil, es por eso que eres así ¿no?
—Cállate –soltó Scorpius.
—Dime ¿por qué no le hablas con la verdad, Scor? Ella más que nadie va a entenderte, ya lo dijiste es…
—Ella va a verme con lástima, pero nada más, además, lo que ocurrió hace años no es suficiente justificación para mi comportamiento.
—Esas son palabras de alguien más, no tuyas –informó.
—Ese recuerdo sólo nos concierne a tres personas, Jarvis, y ella no lo ha contado, quiere decir que… nunca lo hará, y cuento que sigas así también.
—Bueno, si lo cuento quizá pueda tener un poco de empatía, y los demás verán que no soy el chico idiota y patán que creen, que suelo hacer cosas buenas por los demás, y que es más proyección suya que mía el hecho de que soy tan atractivo y talentoso…
—Tan talentoso, que sigues pretendiendo tener la fractura ¿no? –Sonrió –dime ¿por qué no quieres volver al Quidditch? Eres bastante bueno, ya quisiera yo, tus habilidades.
—Tengo más cosas que hacer por el momento, no es tiempo de regresar a los partidos.
—Cosas que hacer, dime ¿Cómo seguir intentando tener una relación con Lily? A pesar de que saber lo que siento por ella ¿no?
—Yo no he traicionado nuestra amistad como piensas, por el contrario, se los dije a los dos aquella noche, puedo ser de ayuda, yo le doy consejos, mientras tú intentas conquistarla en serio, pero te he visto cazando por aquí, dime ¿por qué no lo dejas?
—No voy a detener mi vida, Jarvis, Lily no siente nada por mí, nunca me ha dado motivos para creerlo, y seamos honesto ¿qué idiota detendría su vida por un amor imposible?
—No es que detengas tu vida, sino sí tú camino a la perdición.
—Me gusta el sexo.
—Claro ¿y Lily no satisface esa parte también?
Scorpius observó a su amigo, aquella pregunta le enfadó, recordando que el mismo castaño frente a él, se había acostado con la pelirroja, sin duda sabía que sí, que lo hacía, era capaz de eso y más.
—Te acostaste con ella ¿no es así? Debes saber la respuesta.
—No estamos hablando de mí, de mis necesidades físicas, sabes de lo que estoy hablando, Scorpius.
—En realidad, no –se encogió de hombros.
—Estoy diciéndote, que Lily es la mujer que amas, que has llegado hasta su cama, sé al igual que tú la razón por la que buscas tantas mujeres, todos los días, cada semana, sabemos la razón de ser de Scorpius Malfoy, el chico mujeriego que nada le importa más que satisfacer sus instintos animales y sexuales.
—Dime si en realidad te acostaste con ella.
—Sabes que eso va en contra de mi propio reglamento, Scorpius, y no soy más un Medusa.
—Te lo estoy preguntando como mi amigo –soltó inquieto Scorpius.
—Hagamos algo, te diré, si vas con ella, y le dices lo que sientes por ella –sonrió.
—No haré algo así –negó –no voy a arriesgar nada…
—Scorpius, entiéndelo, mientras ella no sepa que hay aquí –señaló su pecho –no hay poder humano que acepte lo que siente por ti ¿comprendes?
—Insinúas que… ¿te dijo algo?
—No –negó.
—Vamos, amigo –bufó.
—No me acosté con ella, bueno, no de esa manera, aquella noche en el club, sin duda le hice sexo oral, pero nada más ha ocurrido entre nosotros.
—Esa vez, en mi oficina, si no llego…
—Me conoces, Scorpius, sabes que una de mis reglas personales es jamás aprovecharme de una mujer que tenga un conflicto emocional, interno, con alguien más.
—Entonces en realidad, nunca coges ¿no?
—Lo hacía, a diario, para ser honesto, pero… desde que tuve una charla con Lily, creo que me he mantenido todo lo posible en celibato.
—Eso suena imposible –se burló –ella me dijo que…
—Lo intentamos, sí, en tu oficina, llegando aquí, mientras charlábamos, pero la aparté, por dos cosas, la principal, es que sé lo que sientes por ella, y no iba a traicionarte de esa manera, y por qué ella no encontrará en mí todo lo que está buscando en una relación.
—Posiblemente eres todo lo que ella quiere.
—En estabilidad emocional, sin duda –se burló –ella quiere todo lo que yo quiero, Scorpius, una relación estable, alguien que le ame de la forma en que tú lo haces, pero seguirá buscando en todos los lugares posibles eso, y jamás irá a ti mientras sigas siendo el Fundador de los Medusas, y mientras no sepa que en realidad la amas como jamás alguien lo hará.
—M—
Lily avanzó rápidamente hasta su oficina en el ministerio, la mayoría de las personas ya se habían marchado, sólo quedaba ella y algunos otros dedicados, como solían llamarlos, para su fortuna, Malfoy estaba haciendo un trabajo maravilloso respecto a revisar los casos, no tenía nada atrasado, al parecer, por un comentario de Clarisa, el chico podía ser tan dedicado y matado como ella, y tampoco le gustaba su trabajo.
Sonrió encantada, si todo seguía así, en menos de tres horas se iría y ¿hacía cuanto tiempo que no se iba a las ocho del trabajo?
Estamos a mano, si quieres agradecer, sabes lo mucho que disfruto ver tu trasero desnudo. —S. M.
—Eres un gran imbécil, Malfoy –soltó con una suave sonrisa, guardando el trozo de pergamino anexado al último de los casos que él había solucionado.
Se giró cuando escuchó un ruido, observó a Kelly entrar, su cara no era para nada amigable, avanzó hasta ella con paso decidido.
—No sé cómo él pudo fijarse en alguien como tú –soltó enfadada.
—Kelly –soltó sorprendida –no sé de qué me estás hablando.
—Sé honesta, tú sólo estás jugando con él ¿no es así? –Bufó enfadada –sólo lo estás usando.
—Te juro que no sé de qué me estás hablando.
—No te hagas, te vi con él, aquí, justamente, él, Scorpius te estaba haciendo el amor.
—Ah, eras tú la que nos vio –negó –hacer el amor –se mofó –entre él y yo, sólo hay sexo, o había, eso terminó, Kelly, ahora, si me dejas seguir trabajando, te lo agradecería.
—Clarisa me dijo que no me metiera, que él estaba enamorado de ti y que tenía que aceptarlo, pero lo haría, si no supiera que tú eres incapaz de sentir algo así, lo dijiste aquella vez, él no te interesa, ni siquiera…
—Él no siente nada por mí ¿de acuerdo? La atracción sexual no cuenta, en algún momento terminará y posiblemente se fije en ti, tranquila.
—Él jamás se fijará en mí.
Lily podría no parecerlo, pero tenía buenos reflejos, repelió el hechizo justo a tiempo cuando Kelly la atacó, le lanzó otro que Lily desvió, logrando que unas pilas con pergaminos se derrumbaran.
—Rayos, eso me tomará una semana clasificarlo –se quejó la pelirroja.
Retrocedió cuando la mujer decidió que la magia no le daría el suficiente placer, Lily no la atacó, simplemente se cubrió, hasta que Kelly decidió hablar sobre algo que no le interesaba.
— ¡Pero qué rayos! –soltó Albus en el umbral de la oficina, usó su varita para alejarlas.
Observó a su hermana, el ojo lo tenía rojo, y del labio le escurría sangre, estaba histérica, pataleó intentando pegarle a Kelly, pero Albus la tenía bien sujeta, la otra chica frente a ellos, tenía la cara un poco hinchada en ese momento.
—Es mejor que vayas a que te ayuden –soltó Albus.
—Esto no se quedará así, Potter, te juro que te arrepentirás por haberte metido con él, por jugar con sus sentimientos.
—Tú no sabes nada, maldita loca –gruñó enfadada –tú no sabes nada de nosotros.
—No hay ningún ustedes y jamás lo habrá ¿escuchaste eso? –Se burló divertida –de eso me encargo, haré que vea lo que realmente eres.
Albus la soltó y se le quedó viendo con una ceja levantada, esperando una explicación, pero no llegó, Lily se giró para seguir con su trabajo después de agradecerle de forma brusca la ayuda.
—M—
Scorpius observó a su acompañante, la hermosa rubia de ojos azules iba despampanante, siempre era así con ella, quizás por eso era su mejor amiga, sonrió y negó cuando ella lo sujetó del brazo.
—Más te vale sea un buen sitio –informó Audrey McLaggen.
—Es por trabajo, necesitaba una acompañante, así que pensé en ti.
—Pudiste pedirle ayuda a cualquiera de tu lista, y yo no estoy en esa.
—Eres el único nombre en mi lista de "Mejores Amigas".
—Sólo por eso –sonrió divertida –te veo extraño.
—Ah, bueno, lo de siempre.
—Lily Potter ¿cierto?
—Sí, Jarvis dice que tengo que ser honesto con ella.
—Yo digo que la mandes al demonio y busques a otra mejor, Kelly me agrada para ti, es dulce, encantadora y no tiene miedo a luchar por ti, y lo que quiere.
—Ella está un poco… loca, digamos que le gusta mirarme mientras tengo sexo con otras chicas.
—Eso es… bueno, cada una, no es mi top, ni que me vean o ver a alguien en acción, pero digamos que hay muchos con esa clase de gustos, no soy quién para criticar ¿cierto?
—Bueno, admito que no tenemos la mejor de las vidas, pero eso de ver –negó –prefiero estar dentro del cuadro que viéndolo.
—Pues has estado dejando el club mucho de lado, dime ¿cómo vas con tu obsesión con Potter?
—Creí que lo sabías –bebió de su copa con una sonrisa.
—Ya te acostaste con ella –soltó sorprendida.
—Bueno, Audrey, todo el mundo está al tanto de eso, así que me sorprende que tú no lo supieras.
—Bueno, no me gusta meterme en la vida sexual de los demás –informó –y considero que no deberías hacerte muchas ilusiones con ella, es tan sangrona y prepotente, que realmente no sé qué le ves.
—Ella me encanta, Audrey, lo sabes, no sé el porqué, sólo sé que ella me hace sentir, en paz, tenerla junto a mí es… tranquilizador, como si no necesitara del mundo nada más.
—Eso explica por qué me has dejado tirada de lado ¿no? –Negó –te lo digo en serio, debes olvidarte de ella, no eres hombre de una sola mujer, no ahora.
—Eso puede cambiar ¿sabes?
—No ha cambiado desde que sales y te acuestas con ella ¿o sí?
—Bueno, no, pero lo cierto es que ella no ha dado señales de sentir algo por mí, así que no veo la razón por la cual abstenerme.
—Entonces, no creo que la ames como dices amarla.
—Bueno, lamento que tú no seas capaz de concentrar tu atención en alguien solamente, Audrey, quizás por eso no comprendes mis sentimientos por ella.
—Quizás no he fijado mi atención en alguien de forma seria, Scorpius, pero al menos no ando acostándome con todo el mundo pretendiendo que amo a alguien para sentirme menos mal por lo que soy.
—Te equivocas, a mí no me incomoda ser de la forma en la que soy.
— ¿En serio? –elevó una ceja.
—No sé por qué te estás poniendo en ese plan.
—Ella no me agrada, eso es todo, tiene algo que hace que me desagrade por completo, te lo digo como amiga, ella no es para ti, Scorpius.
—Por un momento pensé que estarías feliz por mí, pero ya veo que eso es imposible para ti.
—Estaría feliz por ti, pero ¿por qué razón lo estaría? –Se burló –no sales con ella, más bien sólo te revuelcas con ella, y créeme, que si no le molesta el hecho de que estés de aquí para allá metiéndote entre las piernas de cualquier mujer, ella sólo te ve como tú a ellas –negó –perdón si no estoy feliz por ti por eso.
—Lily es diferente –frunció el ceño.
—Claro, desde luego que lo es –sonrió –te topaste con una zorra, y te enamoraste de ella, Scorpius, es tu karma.
La rubia le tomó a su Martini y se encogió de hombros, molestando a Scorpius, sin duda Lily no era lo que ella estaba diciendo, las cosas eran diferentes con ella, sus reglas les mantenían ahí.
—No me veas así –gruñó incómoda –te lo estoy diciendo, porque veo que Albus Potter, en lugar de ponerte de nuevo en la línea, te está dejando crear un castillo en el cielo ¿te acuerdas la última vez que creaste uno? –El chico volteó a otro lado –te volviste así, no me quiero imaginar qué pasará cuando vuelva a caerse ese castillo que estás creando, porque es más grande y pesado, y mucho, mucho más alto, Scorpius, no quiero que hagas nada estúpido.
—Nada como lo que hizo Polly, quieres decir.
—Tú sólo terminaste con ella, Scor, fue su decisión quitarse la vida, no tuya, y sí, tengo miedo de a dónde pueden llevarte esos sentimientos, no son para nada sanos, y los dos lo sabemos; nos jodieron de una manera, no estamos hechos para el amor.
—Es un triste destino ¿no lo crees? –levantó la vista hasta su amiga.
—Posiblemente en un inicio, pero dime ¿la has pasado realmente mal durante todos estos años?
—No siempre –aceptó.
La comida llegó, así que tuvieron que detener su charla, estaba bastante incómodo, por primera vez en su vida, no quería estar compartiendo ese momento con Audrey, pero agradecía que siguiera siendo la única amiga real que tenía, le dolían demasiado sus crueles palabras, pero alguien tenía que hacerle entender, que era verdad.
A él jamás lo amaría alguien.
Y las personas que se atrevían a amarlo, él las lastimaba de una forma irreparable, y eso las llevaba a la muerte.
Su madre; Polly Chapman.
No quería perder a Lily; negó con una sonrisa ambigua, ella jamás lo amaría como él quería, y la parte razonal de él, le decía que eso estaba bien, pero su parte emocional, comenzaba a fragmentarse.
—Jarvis me dijo que debería contarle mi razón de ser así.
—Ese imbécil sólo quiere que te estrelles contra el pavimento, es tu decisión si quieres hacer eso.
—Estás bastante negativa hoy, querida –se burló.
—Estoy siendo razonal, Scorpius, siempre lo soy, y lo sabes, te estoy diciendo lo que está ahí, delante de ti, pero te niegas a ver, porque prefieres seguir corriendo a las piernas de Lily Potter, en vez de pensar en ti, en tu seguridad.
—Estoy perdiéndole el gusto a salir corriendo y refugiarme entre las piernas de mujeres que no me interesan.
—Siempre están las mías, y no hablo en ese aspecto –le informó –siempre he estado para ti, Scor, y de la nada, te acuestas con Lily Potter y te olvidas de todo.
—Ella hace que me olvide de todo, Audrey, la amo.
—Crees que la amas, pero no es así, ella jamás te ha dado motivos –lo señaló con el tenedor.
—Sí, eso lo sé.
El caos en la cocina fue bastante grande, todos los comensales se giraron confundidos, él suspiró.
—Es momento de trabajar, ahora vuelvo, no te vayas sin mí.
—Jamás.
—X—
Scorpius y Audrey aparecieron en el apartamento del primero, ella pasaría la noche ahí, no por que tuvieran algún plan sexual, como algunas veces tenían ni nada.
—Entonces ¿crees que es una mala idea que me confiese con ella?
—Quizás deberías –se giró hasta él –así, ella te pateará en las nueces, te mostrará su verdadera cara, y podrás avanzar.
—Avanzar.
—Si te estás cansando de ser un mujeriego, bien, eso no me molesta, te lo aplaudo, Scor –aplaudió para él –pero no lograrás avanzar con ella, esa idílica fantasía que crees que tendrás con ella, sólo quedará en eso idílica fantasía, así que sí, corre contra un muro de concreto puro, estréllate, sufre, sana y después comienza de nuevo, con alguien que sí te merezca, no con la manipuladora todo amor de Lily Potter.
—Es bueno saber qué clase de idea tienes sobre mi hermana, McLaggen.
—Tú mejor cállate, Albus –se giró enfadada.
—Es mi hermana –le recordó.
—Sí, por lo mismo, sé que dejarás que tu mejor amigo siga creyendo en bonitas fantasías en vez de regresarlo al suelo, tú estuviste ahí, cuando creyó que los castillos se fincan en las nubes, ni con magia eso pasa.
—Bueno, que bien, entonces eso no explica por qué mi hermanita se peleó con Kelly por él –lo señaló.
— ¿Lily está bien? –soltó preocupado.
—Sí, un poco golpeada, pero nada serio.
Scorpius se disculpó con Audrey, fue hasta la chimenea y desapareció.
—Correrá hacia su perdición –soltó Audrey, enfadando a Albus.
—En serio Audrey, no sé qué te hizo mi hermana para que te comportes así cada que sale al tema o está presente.
—Scorpius es tu mejor amigo, y no lo sabes –se burló.
—Lo conozco incluso mejor que tú, así que no me vengas con idioteces.
—No son idioteces –bramó acercándose a él –quizás debiste dejar un momento a Sallomon y enfocarte por alguien que no fueras tú, maldito egoísta, toda tu familia es así, igualmente no debería sorprenderme la actitud de la pequeña zorrita de tu hermana.
—Egoísta, mira quien lo dice, si a zorras vamos, Audrey, tú tienes más tela de donde cortar –se burló.
—Tienes razón, Albus, mi lista es tan grande como la tuya –admitió –pero al menos algo que yo no hago es jugar con los sentimientos de las personas ¿podemos decir lo mismo de ti y tu hermanita? –se burló.
—Audrey…
—No vayas a disculparte ahora, ya venció la fecha para esa disculpa, Albus Severus –se burló.
—Así que el problema con mi hermana realmente es un problema por lo que pasó entre nosotros ¿no?
—No pasó nada entre nosotros, Albus ¿Eso creíste que pasó? –Negó –ser imbécil es de familia, supongo.
Albus puso los ojos en blanco, quizás debió disculparse en el momento con ella, habían pasado demasiados años y él siempre hizo como si eso jamás hubiese pasado.
Había una razón por la cual Scorpius y Audrey fueron la primera vez uno del otro; ella había estado enamorada de Albus, y en su quinto año, se lo confesó, un muy mal momento para el mediano de los Potter, estaba lo ocurrido con Lily; y sus propias confusiones sobre si realmente era heterosexual, así que para quitarse la confusión, aceptó estar con Audrey; pero cuando estaban desnudos, entre besos y caricias, simplemente no ocurrió nada para él, todo fue muy claro, las chicas no le gustaban, la alejó de él, le dijo que no era lo suficiente para excitarlo, se vistió y se marchó.
—M—
Luna Potter levantó la mirada cuando las llamas verdes de la chimenea aparecieron, su corazón latió más fuerte en cuanto se dio cuenta de que era Scorpius, pero aun así, puso los ojos en blanco, Albus debió decirle lo que había pasado la noche pasada.
—Gracias a Merlín estás bien, cuando Clarisa me lo dijo, no creí que fuese necesario advertirte, hasta el momento Kelly se había mantenido al margen de mis encuentros sexuales.
—Ah, tranquilo –suspiró.
El chico avanzó hasta ella y la sujetó de la mejilla, para que lo mirara, ella lo hizo, más por placer que por otra cosa, tenía líneas en su frente, su mirada era preocupada y su respiración un poco agitada.
—Realmente te pegó fuerte ¿no? –sonrió apenado.
—Le fue peor a ella, para ser honesta –se encogió de hombros –estás muy arreglado ¿A dónde vas? Digo, si no es mucho invadir tu privacidad.
—Llegué de la última locación de tus pergaminos, necesitaba una pareja para entrar y como supuse que no querrías ir conmigo…
—Ni siquiera lo preguntaste –murmuró.
—Lo dejaste claro la otra tarde, Potter ¿qué se supone que haga? Leer tu mente es muy invasivo.
—Cierto, lo lamento, es sólo qué…
—Lo sé, en un momento estamos bien y al siguiente, explotamos.
—Cierto –admitió ella, con una pequeña sonrisa.
—Aunque te ves encantadora así –volvió a sujetarla de la barbilla –dime ¿qué pasó en realidad, por qué pelearon tú y Kelly?
—Sus hechizos los desvié, creo que pensó que a golpes podría solucionar algo.
—Al menos te rasguñó un poco –bromeó.
—Creí con Hugo ¿en serio pensaste que ella podría hacerme algo más que esto? Me tomó desprevenida, eso es todo –se encogió de hombros.
—Ya que estamos en un momento tranquilo, quiero decirte unas cuantas cosas, y por favor, no quiero que me dediques esa mirada de lástima.
—Bien –sonrió –nada de lástima ni eso.
Scorpius la sujetó del brazo y la dirigió al sofá, sentándose él en la mesa del centro, recargó sus brazos en sus muslos y observó a Lily, mientras sacó todo el aire de sus pulmones.
—Hace unos días me preguntaste que es lo que escondo debajo de mi mascara, y aunque estoy reacio a decírtelo, quiero que lo sepas.
—Estábamos un poco alterados los dos, si no quieres decírmelo, está bien ¿de acuerdo?
— ¿Estás segura de eso?
