La mesa estaba decorada, había dulces y regalos por doquier, los adultos conversaban mientras los niños corrían por todos lados. Sin embargo el cumpleañero estaba llorando a mares por que su padre estaba alistando su bolso.

"No es justo" Lloró lanzándose a la pierna de su padre "No te puedes ir, es mi cumpleaños". El hombre que ya pasaba los cuarenta puso cara estoica y miró a la mujer delgada y pequeña que estaba cruzada de brazos al lado de la puerta "Dile algo por favor" Ella lanzó una mirada cargada de fuego al hombre "Oh no, te dije que retrasaras tu estúpido viaje para después". El hombre gruñó "Lo intenté, pero ni Lando ni Chewie pudieron reemplazarme, el nuevo cliente solo quiere hablar conmigo". "Pudiste hablar con él directamente" El hombre lanzó un suspiro de derrota "Créeme que lo intenté, sin embargo dijo que de no ser hoy cancelaría el trato… De esto depende el futuro de la empresa" Miró otra vez al niño, que a su corta edad era larguirucho con unas orejas grandes y una nariz que amenazaba con ser prominente, la cara enrojecida y los ojos hinchados por el llanto.

"Te compensaré Ben, te lo prometo, ahora déjame partir por favor" El niño se soltó de su padre y corrió a los brazos de la mujer a la que estaba a punto de alcanzar en altura. "Yo me encargaré de que te compense hijo, te aseguro que será así" La mujer dio una mirada cargada de rabia al hombre que cargaba la maleta e intentaba salir por la puerta. "Al menos despídete bien" El hombre se detuvo antes de abrir, besó a la mujer con ternura en los labios, acarició su cabello y luego miró al niño "Dame un abrazo Ben" a lo que el niño obedeció, dejándole la camisa húmeda de lágrimas "Lo siento hijo, volveré pronto, lo prometo" Salió tan pronto el chiquillo lo soltó.

"No llores Ben, están tus compañeros de escuela y algunos otros niños… Hoy cumples diez años, hay una bella torta, muchos regalos y te aseguro que te divertirás" Habló la mujer secándole las lágrimas con un pañuelo "Vas a estar bien" Ben asintió y la tomó de la mano para salir a jugar con los invitados. Lamentablemente no era el primer cumpleaños que su papá pasaba lejos de él y definitivamente no sería el último.

La lluvia solía ser un milagro en Jakku, por lo que nacer en un día así era considerado de muy buena suerte. La mujer de pelo cobrizo recibió a la pequeña criatura que se intentaba chupar las manos con ansias, miró su cabeza que apenas poseía una pelusa castaña clara y unos enormes ojos abiertos que mostraban un color indescriptible. El hombre a su lado sonrió, era sin duda la criatura más bonita que había visto en su vida, vivo retrato de su mujer, solo diferenciado por el color del cabello.

De pronto la pequeña cansada de chupar sus dedos estalló en llanto y la mujer con algo de dolor intentó sentarse con ayuda de su esposo. Una vez acomodada descubrió su pecho, dirigiendo el pezón a la boca de la niña que intentaba satisfacer su instinto primario.

"He pensado un nombre" habló la mujer cuando la niña ya estaba mamando de su pecho "Quiero que se llame Rey" el hombre sonrió al escuchar el nombre, acarició el cabello de la mujer y miró a su hija, besó su pequeña cabeza y murmuró "Rey" cosa que pareció llamar la atención de la niña, que abrió sus ojos y luego los cerró para continuar alimentándose. Ambos esperaban que el día de lluvia trajera toda la buena fortuna que necesitaría en aquel camino que emprendían.

Ben estaba nervioso, era el día de sus cumpleaños, la casualidad del universo era inimaginable y perfecta. Tenía el regalo listo, el departamento limpio y esperando por su regreso y la gran sorpresa en su dormitorio. Sentía que finalmente estaba listo para dar un gran paso frente a Rey.

No había bebido desde la noche anterior, incluso trabajó en su nuevo libro y se durmió temprano, cosa que no acostumbraba a hacer desde hace un par de años.

Ahora se arreglaba la corbata, quería estar presentable, no por él, sino que por Rey, necesitaba que ella lo viera bien y presentable. Sabía que serían solo los cuatro, lo que lo haría íntimo y menos intimidante. Su madre lo llamó temprano, sus abuelos también, asegurándole que les encantaría estar con él y disfrutar en familia, Ben agradeció y prometió una visita a la brevedad.

Salió de su cuarto, tomó de la mesa sus llaves y el ramo de rosas, saliendo con calma de su departamento. Aunque era temprano, prometió ayuda a Poe arreglando el departamento antes de ir en busca de Finn y Rey.

Llegó al departamento y golpeó con suavidad, Poe abrió la puerta con una sonrisa y le dejó pasar.

-Me has traído rosas –Bromeó Poe- Déjalas en algún lugar y ven a ayudarme.

Mientras sacaban copas, vasos y platillos, a Ben le llamó la atención de que fuesen más de cuatro, que se suponía serían las personas involucradas en la celebración. Una sospecha pasó por su cabeza, se acercó al refrigerador y ahí estaban, la torta de chocolate y red Velvet para Rey, junto a varias bandejas con pequeños bocadillos preparados de una singular forma y además sus favoritos, los que pudo identificar eran hechos solo por una persona: su madre.

-Poe –Llamó con calma desde la cocina.

-¿Dime?

-¿Mi madre va a venir o solo te dio estos por ayudarte? -Ben le enfrentó, Poe retrocedió nervioso.

-Ya conoces a tu madre, no se iba a quedar fuera de la celebración de tu cumpleaños y quedó muy encantada que Rey compartiera la misma fecha.

Ben cerró la puerta del refrigerador bastante molesto y salió a la sala, dispuesto a salir de allí, pero Poe se le atravesó antes que siquiera llegase a la puerta.

-Entiendo que estés enojado, pero sabes que mi relación con tu madre es muy cercana y no puedo decirle que no –Ben intentó de nuevo salir- ¿Vas a arruinar el cumpleaños de Rey? Porque eso harás cuando se entere que te fuiste molesto.

-Esto fue una emboscada Dameron –Le apuntó con un dedo- Al menos pudiste advertirme.

-Lo siento… quédate, por Rey.

Contra ese argumento Ben no podía siquiera intentar una palabra en contra. Suspiró derrotado, se pasó la mano por el cabello y la cara intentando calmarse.

-Lo hago únicamente por ella, me debes una Dameron –Poe asintió- ¿Quién más viene?

Rey se metió al baño de servicio, y comenzó a quitarse el uniforme. Se dio una ducha rápida. Maz había logrado que renovaran todos los baños del restaurante, más la remodelación del segundo piso en solo un fin de semana, Rey lo atribuyó a que con el dinero suficiente, el tiempo no importaba.

Salió de la ducha, se secó rápidamente. Se puso el vestido que había comprado el fin de semana anterior, se peinó el cabello y se maquilló con suavidad. Guardó el uniforme en una bolsa y se puso la chaqueta de cuero sobre el vestido negro. Miró sus zapatos, casi olvidó cambiarlos, sacó los tacones de la bolsa y se los calzó, por último se echó desodorante y algo de perfume.

Salió con decisión, estaba lista para irse, pero debía esperar a Finn. Entró a la cocina y miró a su amigo que terminaba de arreglar sus cosas para llevar las tortas. Se despidieron de Rex y salieron por la puerta de atrás, donde Poe los esperaba.

-¿Y Ben? –Preguntó Rey con desilusión.

-En casa, arreglando algunas cosas –Poe le dio una mirada extraña a Finn, que Rey pareció ignorar.

Rey se desilusionó un poco, esperaba que también pasara a buscarla, tal como le había prometido la noche anterior mientras se besaban en el pasillo del edificio antes de que ella entrara a su departamento.

Llegaron al edificio, ahora estaban enterados de que tenían derecho a un estacionamiento, por lo que Finn y ella se bajaron cuando Poe estacionó el auto.

Cuando estuvieron reunidos, Poe tomó la bolsa y el pastel que Rey llevaba para que pudiera abrir la puerta. Introdujo las llaves y abrió la puerta, todo estaba a oscuras, lo que la desilusionó todavía más. Tal vez Ben se había ido a su casa arrepentido de pasar sus cumpleaños juntos.

Encendió la luz y retrocedió sorprendida ante el grito de "Sorpresa" que dieron Ben, Leia, Mara, Satine, Phasma y Hux. Era la primera vez que tenía una fiesta sorpresa y de los nervios comenzó a chillar y dar pequeños gritos. Ben se acercó, la abrazó y le besó los labios con ternura, susurrándole "Sorpresa. Fue una emboscada".

La noche fue pasando en tranquilidad, les cantaron a ambos el feliz cumpleaños, los ensuciaron con pastel y sirvieron de ambos sabores a los invitados. Cantaron algo de karaoke y abrieron los regalos.

Pasada la media noche comenzaron a despedirse e irse algunos, entre ellos Hux y Phasma, luego Mara, que le pidió a Rey que se reuniera con ella aquel domingo para almorzar. Al menos su diplomacia no había menguado a pesar de que no estaban en un buen momento y pudo guardar su enojo para otro momento.

Leia y Satine ayudaron a recoger platos y vasos, mientras Poe buscaba sus cosas para disimular que se iría pronto. Todavía discutían con Finn el momento correcto para hablar con los padres de este, estaba algo molesto porque al parecer nunca llegaba.

-¿Te quedarás aquí Poe? –Leia preguntó saboreando un nuevo pedazo de pastel, el aludido sintió que sudaba frío cuando Satine le miró.

-No, ha bebido mucho, así que lo he invitado a mi casa, todavía tengo un cuarto libre, aquí estaría un poco incómodo en esté sofá.

-Si… si… No es nada cómodo y eso que no tengo el tamaño de Ben –Respondió.

-¿Quieres que te llame un Uber a casa madre? –Ben bebió un sorbo de vodka.

-No es necesario –Miró su móvil- Treepio ya está aquí… Vamos Satine.

-Gracias por todo –Se despidió Satine tomando su cartera- Espero verte la próxima semana Finn, tu padre y yo extrañamos que vayas a vernos.

-¿El domingo? –La mujer asintió- Bien, dale saludos a papá.

-Ben, Poe, ya que también se van, vamos juntos para afuera, Finn y Rey deben estar cansados –Poe asintió y tomó sus cosas, Ben le dio un beso de despedida a Rey y le guiñó un ojo.

Afuera Poe y Ben se despidieron de las mujeres y subieron la escalera bajo las miradas de ambas que se reían y cuchicheaban.

-Tu madre sabe –Suspiró Poe.

-Claro que lo sabe, todavía se ríe cuando ve al tipo que limpia la piscina.

-Eso va a seguirme por el resto de la vida –Suspiró frustrado.

-Claro, la piscina no tenía agua –Ben se carcajeó provocando un sonrojo escarlata a Poe.

Rey terminó de llevar la loza para que Finn lavara todo, estaba nerviosa y se sentía un poco atontada, había bebido un poco, para animarse. Iba a pasar la noche con Ben, aunque no fuera la primera vez que lo hacían, pero esta vez sería diferente y eso la intimidaba.

-¿Te sirvo algo mientras esperamos? –Preguntó Ben encendiendo el equipo de música.

-No, no es necesario, Finn me mandará un mensaje para que me vaya y ya bebí suficiente por hoy.

-Bien –Se sentó frente al moreno y lo miró fijamente poniéndolo nervioso.

-¿Sucede algo?

-No exactamente –Sonrió- Sé que gracias a ti se ha decidido por una carrera a futuro, nunca la había visto tan entusiasmada antes y me gustaría apoyarte económicamente para que puedas guiarla en la materia.

Poe alzó una ceja.

-Y supongo que ella no debe saber.

-Supones bien, quiero ayudarla indirectamente y realizar algo llamado cadena de favores…

-Explícame.

-Yo te ayudo con implementos para tu taller, puedes remodelar, comprar materiales, realizar publicidad y sé de buena fuente que has dejado las carreras por temas económicos y de auspicio – Poe le miró con atención, sin emitir palabra- Aun no tomo mi lugar en la junta, pero puedo meterme en asuntos de las empresas Solo, por lo que un auspicio te pondría en un buen lugar.

-¿Únicamente por ayudar a Rey? –No sonaba convencido.

-Y a tus trabajadoras, buen auspicio, buena publicidad, más trabajo, aumento de sueldos… Un taller más grande, nuevos vehículos… Hacerte un buen nombre en los circuitos de carreras…

-¿Por qué no la ayudas con dinero a ella?

-Lo pensé, pero solo lograría que sea considerado algo así como un Sugar Daddy y no es lo que quiero con ella… Si puedo ayudarla y en el camino beneficiar a otros me parece más relevante que insultarla con mi dinero.

-Por eso me insultas a mi… -Bromeó Poe- Me gusta la idea ¿Qué debo hacer?

-Primero, no decirle nada de este trato a ella y ofrecerte a ayudarla con sus estudios. Lo otro es hacer un catastro de que necesitas para coordinar el auspicio.

-Rey puede sospechar por lo del auspicio.

-Conoces a toda mi familia, eres como un hijo para mi madre, me guste o no ¿Crees que no sé qué ella te ofreció lo mismo y no aceptaste por orgullo? –Poe se sorprendió- La diferencia es que ella te lo quería regalar, por lo que te sentiste acorralado y le dijiste que no, mi oferta te parece aceptable porque te pido algo a cambio y me debes una

-En eso tienes razón –Sacó su móvil- Tienes mi número, ya me voy… Finn me espera.

-Di que tienes contactos, no le sorprenderá… A Finn lo mismo… Gracias.

Se levantaron para que Poe saliera, topándose afuera con Rey que traía un bolso y un bol con pastel. Poe le dio un beso en la mejilla, le sonrió y se fue tarareando.