- De pie en las escalinatas de la iluminada casa grande se detuvo con un suspiro - la última vez que entré allí lo hice para casarme contigo y fue uno de los peores días de mi vida
- Que hermoso cumplido - lo miró con fingida sorpresa
Ella estaba preciosa con su cabello recogido y su vestido de seda ambos tan elegantes como para una gala, había estado tratando en vano de que desistiera hasta que finalmente estaban allí siempre se salían con la suya de un modo u otro
- Esta casa no me trae buenos recuerdos Elisa
- Lo tomó de la mano y lo arrastró escaleras arriba - ahora tu estas siendo infantil - frente a la puerta acomodó el cuello de su abrigo con sus manos enguantadas y se acercó a su rostro - el pasado ha quedado atrás empezamos de nuevo ¿recuerdas?
- le sonrió rodeando su cintura - deberíamos volver a casa así no tengo que revivir la forma en como con un cuchillo acabaste con mi libertad, eres peligrosa tengo una cicatriz en el brazo con tu nombre, ibas a matarme justo aquí ese día
- No iba a matarte - chasqueo la lengua desviando la mirada pensando que quizá nunca perdonaría del todo cuando sorpresivamente acunó su rostro y la besó
La puerta se abrió y ambos giraron hacia el hombre que los miraba con el ceño fruncido, Elisa le sonrió mientras Darren pudo sentir escalofríos en toda su espalda por la forma en como lo veía, Rose estaba detrás con asombro
- ¿No llegamos tarde verdad? - menciono Elisa tomando la mano de su esposo y entrando a la casa, besó a su padre en la mejilla y siguió para abrazar a su madre
- Darren hace meses que no te veía, precisamente desde que tuve que llevar a Elisa, creí que no te veríamos mas en esta casa ya que faltaste al compromiso de Candice y Albert supuse que a este también
- Estoy aquí porque Elisa me lo pidió - las miradas viajaron de uno a otro desafiantes en un silencio que hacía notar que hay cosas que simplemente no habían quedado en el pasado
- ¡Eli, Darren que gusto verlos! - Albert bajo las escaleras abrazando su sobrina y extendiéndole la mano amistosa a su colega - ¡Que dócil te volviste!Finalmente vuelves a entrar en la casa grande
- lo abrazó con fuerza susurrando - ¿Aun te duele?
- No me tientes de nuevo - le sonrió
- Solo falta que ellos lleguen estoy muy nerviosa - comento Rose acercándose a su esposo y mirando a su hermano, se veía tan apuesto con ese traje oscuro y además sonreía como hacía días que no lo hacía - ¿Bert pedirás esta noche la mano de Candice a sus abuelos? - Observaron todos como perdía de pronto la sonrisa - lo siento es que tengo que saber algo la angustia no me deja ¿ellos ya saben de su compromiso?
- Rosie... - George la abrazó con cariño evitándole responder sobre el tema evidentemente incomodo - será mejor que esperemos
- Lo que a mi si me gustaría saber es que tan cierto es que eres un Vizconde - pregunto Darren con diversión - lo estuviste ocultando por años, creí que eras solo un heredero rebelde y resulta que eres un aristócrata
- No lo soy, ni yo sabía que eso existía aunque mientras estuve de viaje hice mis averiguaciones y me presenté ante la cámara supe que es bastante beneficioso, mucho más que las obligaciones que trae sobre todo porque soy aun un anónimo hasta que decida tomarlo por completo, podría controlarlas a conveniencia, aunque debo pedirles como mi familia que esto debe seguir manteniéndose como un secreto hasta que vea la forma de manejarlo
Todos asintieron y escucharon el carruaje parar al otro lado de la puerta sintiendo contener la respiración al unísono como si se tratara de la realeza pues no sabían cómo reaccionar o como resultaría aquella reunión. George abrió las puertas para recibirlos y quedo maravillado con la señorita que un mozo ayudo a bajar y que lo miraba con tan amplia sonrisa, cuando la tuvo en frente miro el enorme cambio de apariencia se parecia tanto a Loana que sintio verla nuevamente realmente hacían maravillas con su cabello, estaba preciosa y lo más importante la tranquilidad que emanaban sus ojos, los ojos vivaces de su hermano, temía que aquel cambio la afectara de alguna forma más sin embargo lo abrazó en el umbral como si hubiesen sido años ella era lo unico que le quedaba de aquella pareja que consideró su familia y luego de su breve retrospectiva sus abuelos lo saludaron con cortesía, él opto esta vez ante tan elegantes y distinguidas personas hacer una reverencia, adentro el resto los miraba con asombro parecían 3 desconocidos a sus ojos en lugar de dos excepto para Rose quien los conocía bien, luego de una reverencia general llegó hasta su pequeña niña rubia y la abrazó
- ¿Si así son unas semanas como será con los meses Caille? - susurro en su oído
- Creo que es algo que tenemos que aprender madrina - le dedico un susurro de vuelta
Elisa la abrazo sonriente y pudo percatarse de que ella también había cambiado, en su mirada había algo especial, como le hubiese gustado sentarse en su cama a hablar por horas y sin embargo tenía solo ese instante, de pronto habían dejado de ser unas niñas y su destino las había colocado donde debían estar, giró a sus abuelos y los presentó a todos como los Condes de Razes, su madrina les dedico una reverencia acercándose
- Rosie... en una década no has envejecido ni un poco, sigues siendo una hermosa flor - dijo en francés Geraldine
- Gracias, Lo mismo puedo decir Geraldine está usted radiante - Miró a su acompañante - Conde es un honor volvernos a ver
- Sospecho que nos veremos más Rosie aunque pasamos años distanciados desde que corrías por los jardines con Loana te hemos considerado una hija y has hecho de Candice una dama inigualable, dejó encantados a todos en el palacio y también unos cuantos admiradores - mencionó con orgullo
- Quiero presentarles a mi hija Elisa y su Esposo - se apresuró a decir mientras se acercaban
Para George no pasaron desapercibidas las miradas entre Albert y Candice que parecían decirse cosas que solo ellos entendían mientras el resto se concentraba en sus abuelos
- ¡Eres hermosa Elisa! si no estuvieras casada le sugeriría a tus padres acompañarnos a Francia, serias la dama de Candice como tu madre lo fue de Loana
- Se lo agradezco, un año antes y me hubiese encantado
- ¡Recién casados!... espero hagan crecer su familia muy pronto - comentó Geraldine a lo que noto rápidamente por sus rostros que los jóvenes no habían estado pensando en ello siquiera
Cuando le tocó el turno de presentarle a su hermano el Conde se adelantó sorpresivamente y estrecho su mano
-Joven Andrew me complace volver a verlo, Candice me ha hablado de usted además de que cada que lo veo me recuerda a su padre ¿es tan bueno en el Ajedrez como él lo era?
- No, a decir verdad soy pésimo siento mucho no parecerme más - lo observo sonreír complacido por la respuesta y miró a su hermana
- ¿Rosie, no le contaste que tu padre y yo solíamos ser pésimos también?, simplemente entre nosotros hacíamos un buen mal juego - la mujer le sonrió al fin - Últimamente he estado recordándolo mucho más desde que nos vimos en palacio, nos peleábamos por todo y por nada, luego jugábamos algunas raras partidas y arreglábamos las diferencias, por el contrario debo decirle que Candice sí que es buena con el ajedrez
Aquella actitud inesperada del conde los hizo a todos quitarse la tensión ante su llegada lo que más les preocupaba era que no aceptaran ese matrimonio, para Albert fue una clara sugerencia a lo que sucedia en tre ellos, estaba enterado
George los invitó a todos a pasar al comedor mencionándoles la cena
- Recordaba este lugar más grande - comentó Geraldine tomando el asiento que le ofrecía Johnson
- Nos quedara Grande realmente a George y a mí ahora que Elisa está casada, Candice se irá a Francia y... Mi hermano volverá a irse eventualmente
- Ciertamente... - miró al joven con extrañeza, podia a simple vista darse cuenta del por que su nieta habia puesto sus ojos en él pero para ella eso no era suficiente
En el comedor mientras las tres mujeres que también estaban en esa ocasión muy elegantes servían la comida los condes notaron la familiaridad con su nieta y el cariño con que se trataban, no perdían detalle de cada cosa y lo que los demás no sabían era que la incomodidad de Geraldine se debía a que no sabía cómo comportarse en algo tan íntimamente familiar, siempre eran reuniones con montones de invitados y familias que parecían no ser tan cercanos, nunca así, así que era de esperarse ese silencio en donde nadie sabía que hacer o que decir, entonces la voz de Candice se impuso
- Quiero agradecer este momento, es muy importante para mi estar aquí con todos reunidos especialmente porque es la primera vez y porque sé que están aquí por mí, son mi familia y se que a partir de esta cena habrá un antes y un despues, los quiero mucho a todos independientemente de que sean de sangre o crianza, a pesar de las diferencias, de los errores y de las dificultades existe un cariño profundo y quiero aprovechar este momento también para pedirles, para rogarles que dejemos el pasado atrás, lo que nos haya causado daño entre nosotros alejándonos necesitamos dejarlo, para que a partir de ahora disfrutemos de los momentos que vendrán, es lo que yo haré, ahora tengo la certeza de que lo que han hecho todos ha sido por mi bien y si alguna vez sentí que mi destino estaba escrito y no tenía salida hoy les aseguro que entiendo la forma en cómo me prepararon justo para este momento y los que están por venir, Gracias desde el fondo de mi corazón hare lo necesario para que se sientan orgullosos con lo que hare con este regalo - levantó su copa mirando a cada uno de los presentes - por los nuevos comienzos
- Brindemos por eso entonces - Le sonrió George desde el extremo de la mesa levantando su copa - Quiero que esta noche la recordemos en unión, Condes... son los abuelos de nuestra Petite Caille confiaron en nosotros para cuidarla todos estos años y es algo que agradecemos, no solo es la hija de mi hermano, es como una hermana para mi Elisa y otra hija para mí y Rose, verla hoy hablándonos de esta manera me llena de un infinito orgullo y quiero que sepas Candice que en donde estés un pedazo de nuestro corazón esta siempre contigo
- Lo sé tío - Miró a Darren y a Elisa y les sonrió - Espero sepan que si algo aprendimos es que el amor no ocurre como las novelas románticas y que hay cosas que no solo bastan con elegirse - ambos le dedicaron una sonrisa enorme que devolvió con cariño
- ¿El amor? el amor no es un juego, pero cuando llega es totalmente una causalidad... nada casual sucede en esta vida - Geraldine miro a su nieta refiriéndose a una conversación previa que habían tenido en el carruaje
Flashback
- Se lo que has decidido y me gustaría que conocieras a otros pretendientes eres una condesa y como tal debes desposar a un noble es lo correcto
- Geraldine no vamos a discutilo, por mi Candice puede casarse con quien ama, no pasaremos por esto nuevamente
- ¡Jerome! .. - la mirada de su esposo no daba para más discusiones - ¿estas completamente segura? ¿Lo conoces lo suficiente?, Candice ya sé que me dijiste que lo amas ¿y el a ti?
- Si me ama realmente me comprenderá yo ya tome una decisión y si no es así ustedes tienen mi permiso para escoger los pretendientes que crean convenientes, no me opondré
- ¿estas dispuesta a casarte sin amor? - la observó atentamente quedarse sin palabras y mirar con tristeza por la ventanilla restregando sus manos enguantadas - Candice el amor no lo es todo
- Espero que no lo sea - susurró - y si él no está dispuesto quizá mi destino este al lado de alguien más
...
- ¿Elisa, sabes cómo se conocieron tus padres?
- En un muelle según nos han contado
- Tal vez piensen que fue toda una casualidad que ese preciso día no hubiese nadie más que conociera la tela especifica que buscaba para terminar mi vestido para las fiestas, mi costurera se había enfermado estábamos sobre el tiempo y Rose personalmente fue al muelle a partir de ese momento todo fue a causa de...
- Creí que no volvería a verla ella era una hermosa dama de clase muy alta y entonces se dio aquel baile - George la miro con cariño
- lo que nos trajo a todos a esta mesa - continuo Geraldine con pesada ironía e hizo un breve silencio llevando con elegancia indiferente un poco de vino blanco a su boca – ¿cómo se conocieron ustedes? – le pregunto a la pelirroja – porque dudo que sus padres hayan arreglado su matrimonio, ¿cuál fue su causa?
- La pregunta que Elisa no sabría responder y mucho menos George y Rose, entonces fue cuando Darren tomó su mano en un gesto más que dulce – Digamos que... ella me atrapó a causa de mi terquedad
- Lo miró con dulzura – es cierto y me costó mucho aunque lo que dice la Condesa tiene mucha lógica lo nuestro no fue casualidad fue causalidad
- Sin embargo hay otro tipo de causalidades destacables a las que prefiero llamar casualidad por algún tema romántico si lo prefieren – Albert miró a Caille con una sonrisa de la que cada miembro en la mesa fue consiente
- Quizá el tema varíe de acuerdo a las circunstancias algunos por casualidad terminan en el mismo lugar a la misma hora y luego por causalidad se ven envueltos en sentimientos, sea cual sea su efecto con errores y aciertos no solo termina involucrando a la pareja sino a toda una familia - concluyo el conde seguido de las reflexiones acertadas en cada caso dejandolos pensativos, Geraldine había tenido razón en algo y era que el amor no lo es todo
Para cuando pasaron al salón tuvieron más atino para conversar de temas que no tocaran fibras tan sensibles y directas. Darren agradeció la hospitalidad y a la guardia de aquella noche, había tanta tensión emocional entre los presentes que incomodaba. Elisa abrazó a Candice y con sus ojos humedecidos se obligó a despediste
- Sé que últimamente las cosas han estado revueltas y créeme que ahora sé que pude haber hecho todo de otra forma, espero que tu si sepas elegir como hacerlo
- Partiré mañana hacia algo nuevo Eli y no sé cuándo volveremos a vernos, pero prométeme que serás feliz – la observo mirar a su esposo y sonreír
- Miró a Darren con una sonrisa y lo abrazó – Supongo que no tengo ya nada que perdonarte Doctor D. el tiempo se encargara de suplantar los malos recuerdos con los buenos - besó su mejilla – cuida de Eli por favor
- En tu corazón no cabe la malicia Candice, yo procurare ser mejor y eso es algo que me has enseñado, como tú amigo y como tu médico - le devolvió la sonrisa
- Darren... - la voz de George detrás de él lo sorprendió haciéndolo girar - espero puedan venir a menudo a cenar, esta también es tu casa y... me gustaría mucho verlos por aquí, a ambos
No sería fácil y tomaría tiempo pero era el inicio para volver a ganarse su confianza de alguna forma, asintió estrechando su mano y en ese instante el Conde le pidió a George un momento para hablar en privado
- Creo que podemos conversar de la misma forma que alguna vez lo hicimos aunque esta vez puedo ver claramente porque Loana fue tan feliz aquí son una hermosa familia no nos equivocamos al dejar a mi nieta - la miró con apenas una sonrisa - así podemos dejar a estos jóvenes hablar un momento - las mujeres estuvieron de acuerdo y se levantaron dejando sus copas para seguirlos dejándolos en el silencioso salón
- Ustedes dos sí que tienen de que hablar - comento Elisa antes de sonreírles y salir del brazo de Darren
Por un minuto ambos se quedaron mirando la puerta pensando en cómo habrían hecho, pudieron arreglar sus enormes diferencias para tratar de ser felices juntos y parecían una verdadera pareja de enamorados, sin embargo allí estaban con toda una vida conociéndose sin saber cómo comenzar
- Sus miradas se quedaron por un instante ancladas - Supongo que saben del compromiso - La voz de Albert sonaba algo cansada
- asintió y miró a Cintia de pie a un lado del salón - ¿Puedes acompañarme a la biblioteca?, tengo algo para ti
La siguió a la biblioteca y al entrar las velas ya estaban encendidas como señal de que alguien ya había estado en ese lugar, la certeza se la dio un paquete envuelto sobre la mesa de madera, había sido justo allí en donde le abrió por completo su corazón y sospechaba que ella haría lo mismo lo que le hacía sentir un amor más profundo que se veía superado por el miedo, miedo a lo que vendría después, miedo a lo que ella estuviese por decirle y fueran cuales fueran sus palabras presentía el desenlace
- Ábrelo... es para ti - le pedí a Cintia que lo trajera
- Se acercó y desató despacio la cinta, lo único que hacia ruido en esa habitación era el papel desgarrándose hasta que al fin un silencio descubrió un diario, ese diario que él le regalo hacía poco más de un año, no entendía por qué se lo estaba regalando de vuelta y en un instante recordó la conversación en la guarida, se lo regresaría, así que la miro con el ceño fruncido y ella simplemente forzó una sonrisa
- lo he llenado por completo, allí está todo Albert, mi historia, la de mis padres, la nuestra, todo cuanto amo
- Lo miró por un instante y sin soltarlo se acercó a ella lo suficiente - ¿esto es todo?
- Espero que no, pero... - lo miro a los ojos profundamente - debo irme Bert... debo hacer esto no por mis padres o mis abuelos, esto es por mí, cumpliré con mis planes y dejare que me conozcan por lo que soy y ser al fin de donde pertenezco, debo saber que me depara realmente la vida más allá del colegio. Necesito hacer esto sola, sé que es lo que quiero pero debo enfrentarlo y no quiero comenzar con diferencias con mi abuela mucho menos vernos envueltos por otras historias del pasado, ella es... quiero demostrarle que esto no lo tomo a la ligera, mi abuelo sin embargo dio su bendición y yo siento que aun tengo tanto por aprender... merecemos conocernos, quizá halles todas las razonas aquí - señaló el diario, de su dedo deslizo lentamente el anillo y lo coloco en su palma un tanto temblorosa extendiéndoselo con las lágrimas agolpando sus ojos
- Se acercó a ella lentamente tomando su mano y llevándola justo en medio de los dos hasta percibir que contenía la respiración - lo sé, sé que necesitas esto porque hace mucho tiempo atrás yo fui en búsqueda de lo mismo y seria egoísta de mi parte después de todo que no te dejara ir hacia lo que realmente quieres - tomó su mano y la cerro sobre la suya junto con el anillo - Mi promesa es firme así tenga que esperar años porque mi corazón te pertenece y de eso yo no tengo dudas ¿tu si?
- No, pero no quisiera atarte conmigo de algún modo, no sé por cuánto tiempo...
- Demasiado tarde Caille no me importa el tiempo y aunque seguramente tus abuelos te propongan una fila interminable de pretendientes si al final de tu búsqueda aun encuentras que me amas yo estaré para ti, estaré esperándote
- No tienes que hacerlo - susurro cerrando los ojos y dejando correr algunas lagrimas
- acaricio su mejilla limpiando el rastro húmedo - ¿recuerdas lo que me dijiste cuando me marche a la universidad? - ella lo miró de una forma intensa y supo que lo había recordado
- te extrañare tanto que no puedo prometerte no llorar, pero cada día sonreiré sabiendo que eres feliz haciendo lo que realmente quieres hacer esperando que algún día regreses - le sonrió y cerro sus ojos empañados sintiendo como su cercanía la reconfortaba
La estaba dejando ir con amor, sintió su frente descansar en la suya y sin poderlo evitar lo abrazó, fue de esos abrazos silenciosos que a la vez gritaban tantas cosas aliviando montones de dudas, hubiese deseado permanecer así una eternidad, hubiese querido no permitirle hacer lo que estaba haciendo, pero entendía demasiado bien sus razones, la puerta se abrió de pronto obligándolos a separarse de súbito y Cintia se disculpó diciendo que la necesitaban en el despacho
- dio vueltas al diario en su mano observándolo con una dulce sonrisa y luego la miró con un suspiro - ¿Me escribirás esta vez?
- Una vez por semana, lo prometo
- Voy a conquistarla condesa - hizo una reverencia y ella al fin le sonrió, pero esa sonrisa era diferente, parecía un desafío que acompaño con una mirada coqueta nunca antes lo miró así
- Le mostro su anillo en la palma de su mano y la cerró fuertemente - hasta entonces
Por unos segundos se sostuvieron la mirada aquello era un nuevo comienzo para ambos no un final, era la oportunidad de demostrarle cuanto la amaba y lo que estaba dispuesto a hacer por ella, sin terceros y con la convicción de las personas que querían ser para así ofrecerse el mundo el uno al otro
no sabía que esperar del futuro, quizá lo suyo si tendría frutos pero tal vez no y la vida se encargaría de llevarlos por caminos distintos, puede que la casualidad los juntara o la causalidad terminara por separarlos
Se encontró de frente con sus abuelos en el salón extrañándose por un momento, ellos la miraban con buscando en sus humedecidos ojos la certeza de su decisión
- Ellos quieren despedirse de ti en privado - Jerome frunció el ceño al decirlo, ella dibujo esa pequeña sonrisa asintiendo con uno de sus puños apretados y paso por su lado hacia el despacho
miro a su esposa y esta le obsequio una mirada de advertencia que conocía muy bien y a la cual hizo caso omiso siguiendo a paso lento sobre su bastón justo a donde su nieta había estado mientras Geraldine resoplaba con los ojos en blanco y solicitaba a una de las mujeres un poco más de vino. Al entrar el joven estaba de pie con un libro en su mano aparentemente perdido en la lejanía oscura frente a ese ventanal de la pintoresca e iluminada biblioteca
- Espero que sea una buena ocasión para conversar un poco joven
- Giró de pronto con sorpresa y volvió a la realidad acercándose a la mesa de madera brillante y cocando el diario le ofreció asiento frente a él - es una ocasión acertada conde
- Ella ya no lleva un anillo como solía hacerlo, nos habló del compromiso para luego contarnos que lo rompería por el bien de los dos
- dejo escapar el aire - creo que le debo una disculpa y una explicación así que comenzare explicándole, amo a su nieta la he querido desde que era un niño y no me di cuenta del amor que le pertenecía hasta que fue un poco tarde e hice cosas de las cuales quizá sería absurdo arrepentirse en este instante, mi vida viajaba en otro carril cuando la tenía en frente y solo el hecho de perderla para siempre por ser quien es abrió mis ojos, trate de recuperar el tiempo perdido le declare mi amor y me encontré con que ella sentía lo mismo, aceptó casarse conmigo y como se pudo dar cuenta mi hermana y George estaban de acuerdo, pediría su mano ante ustedes y... mis errores pasaron factura - miró el diario por un momento - ella ha decidido seguir desde un inicio completamente nuevo y es justo, ha pasado su vida en un colegio preparándose para algo que convirtió en una meta no seré yo quien la detenga, necesita descubrir quién quiere ser como su heredera yo también busque ese norte hace algunos años atrás y porque la amo no estoy pidiéndole su mano en matrimonio
- La estas dejando libre muchacho, puede que descubra un mundo nuevo en Francia uno en donde no estés tú
- Respetare eso como ella lo hizo por mí, pero le prometo que formalmente desde este inicio buscare conquistarla, le escribiré cartas con todo mi amor, la visitare en Razes cada que pueda y lucharé para que me acepten
- Prometimos dejarla decidir Joven Andrew, pero le advierto que no permitiré que derrame lágrimas amargas por nadie y debe saber que Geraldine pondrá mucho de su parte para que acepte la unión conveniente con algún noble
- Respóndame solo una cosa, ¿me hubiese concedido la mano de Candice en matrimonio aun sabiendo que no soy un noble?
- lo miró unos segundos con recelo - Sin dudarlo, porque si en algo su padre tenía razón era que ningún título valía el amor por los tuyos, perdí a mi Loana por negarme a aceptar al hombre que amaba y si Candice verdaderamente lo ama yo le abriré las puertas de Razes incluso por encima de lo que piense Geraldine
- ahora entiende por qué lo hago, no puedo negarle esto, este tiempo con ustedes el conocer la vida allí afuera
- existe un compromiso, bien pudiera elegir hacerlo cumplir y en su lugar deja que ella se marche, dejar ir también es amar
- siempre me pregunté si lo nuestro se dio muy tarde o muy temprano, en esto espero estar a tiempo
...
Al entrar ambos la esperaban de pie y Rose tenia lágrimas en los ojos
- Tus abuelos nos han invitado a pasar una temporada en Razes cuando queramos Caille y es que nos han dejado claro que no volverás en un tiempo y yo se que lo que viene para ti no es nada fácil
- Se acercó tomando su mano con cariño – estaré lejos pero mi corazón se queda aquí con ustedes madrina
- Mencionamos el compromiso ¿sigue en pie?
- Apretó el puño en donde seguía el anillo – por ahora no puedo cumplir con ello, Albert lo sabe aunque quiza no tenía que elegir lo hice porque en este momento no se en que me convertiré ni cómo manejar la vida de una condesa, no pensamos en eso antes tal vez hubiésemos podido salir adelante juntos pero han sucedido cosas… he leido cartas de mis padres y he tenido otra perspectiva
- Pero aún se quieren
- Y así será toda mi vida madrina pero siento que es lo correcto - Sin decir más la abrazó
- luego fue el turno de George - hasta pronto Petite se que te adoraran en Francia
- Les escribiré y esperare con ansias sus cartas - tío... no me cansare jamás de agradecerles y quiero que no se preocupen por mí, estoy ansiosa por conocer Francia y por vivir toda esta nueva vida, quiero hacer lo posible por usar todo esto para hacer alguna diferencia
- Sé que vas a lograrlo mi niña - menciono con los ojos húmedos
- Antes que nos pongamos sentimentales enviare a buscar a Centinela - suspiró - les prometo que cuando vuelva a Londres me verán conforme con la vida que he elegido y con las vivencias que ganaré
- Solo espero que cuando regreses a casa me mires a los ojos y me digas que eres completamente feliz - acaricio su barbilla y ella le sonrió
Aquella noche el carruaje se alejó llevándose el cuadro de sus padres y a Centinela y ese anillo que guardaba ya lejos de su vista pero había dejado su corazón como había dicho, dejo correr las lagrimas en el hombro de su abuelo y lejos de cuestionarse sabía que era el precio que debía pagar por ese futuro que esperaba, no siempre se puede elegir con el corazón.
un millon de disculpas pero he vivido un mes de locos, la vida fuera de las letras es envolvente, pues dije que quedaba 1 y hasta quiza tengan que retomar la historia y las razones de esta chica... Epilogo? claro que si!
