Las noches y los días parecían una eternidad para Sebastian que enjaulado se mantenía vivo por la llama encendida del amor que sentía por su pequeño amo, que por costumbre se refería a él de esa forma aunque ya no era más su amo. Lo extrañaba, cerrando los ojos rememoraba su cálida presencia para que lo acomapañara en su triste soledad, el demonio que sufría en silencio no había conocido el significado de lo que era infierno hasta ahora; era su deprimente pensamiento mientras apretaba a su pecho ese trozo de papel que Ciel le había mandado antes, pensar que su mano lo había tocado era una manera de reconfortarse.
Pasaron unos días, Ciel parecía haberse resignado a la situación actual a las caricias lascivas y besos forzados que le regalaba su esposo a quien no consideraba como tal porque simplemente no lo amaba y no amaría jamás. Claude podría reclamar su cuerpo como cónyuge pero su corazón enamorado permanecía intacto para Sebastian a quien no dejaba de pensar mucho menos amar.
—¿Te dolió? —Cuestionaba curioso Ciel quien de pie junto a la cama Noah veia como este se retorcía porque acababa de parir a su bebé.
—Un poco... No dolió tanto cuando lo sacaron sino ahora que ya no lo tengo, es como un vacío que me carcome— Con gestos de dolor le hablaba— Dicen que es solo unos minutos luego se pasa...
—Ya no me asustes.
—Ah Ciel... Pero si tú preguntaste.
Noah se sonreía divertido al ver lo asustado que estaba su amigo casi pálido imaginando ese dolor que tendría que enfrentar pronto, aunque sospechaba que con Ciel sería diferente quizás ese dolor no sería tan profundo por tener ciertos rasgos humanos todavía.
—Mathew está muy contento —Le hacia conversación el demonio de mirada azulina para que su amigo convaleciente no se concentrara en el dolor.
—Si... Pensar que no lo quería al principio.
—Bueno pero ya lo quiere y se nota que será un buen padre. —Ciel con una sonrisa le decía— Sebastian hubiera estado feliz también al conocer a su nieto.
Murmuró lo último con un tono nostálgico, ambos jóvenes se quedaron en silencio por un instante.
—Ya lo conocerá después igual que ahora es solo una masa oscura que tendrá forma humana en unos días. —Noah le hablaba animado al verlo triste.
—Y conocerá también a este niño que no es suyo.
En un suspiro le hablaba tocándose el vientre que estaba más ajustado, sintiendo como se movía tenue ese pequeño ser dentro a quien no amaba pero tampoco odiaba, solo era un ser a quien debía dar vida. Quizás cuando naciera sus sentimientos cambiarían ¿Terminaría amándolo u odiándolo de una vez? No lo sabría hasta entonces aunque era consciente que ese niño o niña no tenía la culpa de su situación.
Noah lo tomaba de la mano halándolo hacia que se le acercara, cerca de su oído pretendía hablarle ya que no sabían si cierto demonio los espiaba.
—Claude ¿No ha pretendido hacer algo más contigo? Sabes que si lo intenta debes gritar... Mathew irá a ayudarte enseguida.
El demonio solo negaba avergonzado con la cabeza, aunque su "esposo" lo tocaba y besaba indebidamente no tenía intención de hacer algo más íntimo, no al menos ahora que estaba embarazado.
—No debes avergonzarte por eso, puedes confíar en mi si quieres desahogarte.
—¿Qué podría contarte? ¿Qué mi cuerpo no obedece a mi mente y reacciona a sus estímulos? ¿Qué anoche por primera vez usó su boca en mi miembro y le llené la boca con mi semen? ¿Qué me estremezco cuando me besa y le correspondo? ¿Qué llega el punto que me excito tanto que si él quisiera penetrarme lo dejaría? ¿Y así no quieres que esté avergonzado? Dime...
Ciel así parecía desahogarse en medio de todas esas preguntas que sus labios susurraban mientras en su rostro se evidenciaba un genuino gesto de frustración al cuestionar todo aquello que estaba pasando. Noah con sus pocas fuerzas lo abrazaba tratando de calmarlo pues se notaba su vulnerabilidad que ahora se manifestaban en lágrimas que por sus mejillas rodaban aunque en parte se sentía satisfecho de que su amigo finalmente se desahogara y aliviara en algo esa pesada carga.
—Ciel... Tu cuerpo reacciona pero tu corazón no... ¿Verdad? ¿En quién piensas mientras te hace esas cosas?
—En Sebastian... —Susurró a su oído muy bajito— No dejo de pensar en él.
—Ya ves...
La conversación de los amigos era interrumpida por un demonio que entraba a la habitación. Ellos se separaron de inmediato quedándose callados.
—Querido Ciel... Debes ir a descansar.
—Si —Mascullaba en respuesta con mala cara el exconde cuando este demonio se le acercaba despidiéndose de su amigo prometía volver a visitarlo después—Puedo caminar solo...
Se le oía al joven refunfuñar mientras a paso lento caminaba y tras de él lo seguía Claude que se acomodaba los lentes como manía suya quizás molesto porque Ciel no dejaba que lo cargara.
—Traje otros de los postres asquerosos como les dices pero que te gustan comer. — Cuando llegaban a la habitación le decía mostrándole el postre que estaba servido cerca de la cama— Fui a la mejor pastelería de Londres a comprarlos ya que no quieres comer los que yo preparo.
—Gracias —Forzado Ciel murmuraba recostándose en la cama no le daba importancia a lo que decía solo quería dormir entonces sintió como este demonio se recostaba también ya sabía que no dormiría por ahora.
—Solo voy a abrazarte no te tenses...
El joven demonio suspiraba resignado al escuchar su petición pero era difícil no tensarse si lo tenía de esa forma, este demonio lo obligó a que se volteara usualmente cuando este lo abrazaba era por detrás para no verse las caras. Apenado y enojado por estar en tan incómoda posición solo desviaba la mirada.
—Estuviste llorando ¿No? Supongo debe ser por mi culpa.
El ex conde no dijo nada solo cerraba los ojos, no daría respuesta a una pregunta de la que era tan obvia una afirmación entonces sintió una de sus manos acariciar su rostro.
—No soy tan malo como crees... Tal vez si porque soy un demonio debo poseer una cantidad normal de maldad.
Claude notaba como el joven se negaba a interactuar con él, no le culpaba de no querer hablarle mucho menos de abrazarlo porque veía como sus tensos brazos no tenían intenciones alguna de corresponderle.
—¿Qué te parece si hacemos un trato? —Cuestionaba el demonio mayor haciendo que Ciel abriera sus ojos, ese detalle había captado su atención aunque sospechaba que quizás era un trato que no le favoreciera mucho.
—Solo por curiosidad dime de que trata.
—Estuve pensando en cuando te conocí, tu alma me atrajo enseguida... Tu alma exquisita me enloqueció casi al conocerte, eres muy especial.
—Alma que ya no existe, así que ya no soy nada especial. —Le interrumpió.
—Quizás no exista tu alma pero se percibe un poco todavía y me sigues atrayendo por eso. Y no dudes sigues siendo especial, muy especial.
—¿Por qué soy tan especial por eso me violaste?
—Eso fue un error, me dejé llevar por mi enojo que ni siquiera era contra ti sino contra Sebastian pero sé que diga lo que diga no podrás perdonarme ¿No? —Ciel suspiraba incrédulo afirmando a lo que insinuó, ni la excusa más creíble lograría que le perdonara el daño que le causó— Como sea, lo que quiero decir es que a partir de ahora si tenemos una convivencia amistosa dejaré de tocarte de la forma que odias.
—¿Qué obtendrías con eso? No te beneficia mucho. ¿Qué tramas realmente? —Receloso Ciel le cuestionaba no encontraba mucha lógica a ese trato de este demonio que percibía tan egoísta y malvado.
—Ciel... Quiero ganarme tu cariño por las buenas, quiero que me conozcas que olvides mi lado malo ese que no logró cautivarte.
—¿Quién se cautivaría con violaciones y un forzoso matrimonio? —Replicaba el joven con sarcasmo esbozando una sonrisa— Sebastian está enjaulado y saldrá un día, no necesito buscarle un reemplazo como si hubiera muerto. Puedo aceptar tu trato pero no creas que voy a enamorarme de ti.
—Nunca dije que querías que te enamoraras de mi... Sé que amas a Sebastian y no lo olvidarás solo quizás puedas darme algo de afecto hasta que acabe este juego.
Ciel no entendía bien lo que trataba de decirle hasta podía apostar que eran sinceras sus palabras pero ¿De dónde salió tanta bondad repentina de este vil demonio? Se cuestionaba internamente el joven de confusa mirada azulina. Dudaba de sus intenciones aún así aceptaría el trato porque pensaba que peor no podría ser.
—Entonces ¿A partir de ahora debo comer tus postres sin refunfuñar?
—Si, además puedo dormir a tu lado aunque no te abrace.
—Supongo que está bien... No importa
Claude sentía como el joven se le apartaba al parecer ya había comenzado el trato así que no había necesidad de que siguiera abrazándolo. Notó como él tomaba en su mano el postre de antes y comenzó a comerlo ansioso, al verlo comer así esbozaba una pequeña sonrisa al parecer estaba hambriento en realidad, quién sabe desde cuando se contenía de comer sus postres por orgullo y coraje no lo hacia. Los siguientes días fueron menos tensos en la demoníaca residencia para sorpresa de los nuevos padres que no entendían porque Ciel estaba más amistoso con su esposo pero ninguno de los dos se atrevía a cuestionarselo.
—¿Se parece a Sebastian? ¿Verdad?
Cuestionaba emocionado Noah a su amigo cuando cargaba a su bebé que ya finalmente había adoptado una forma humana. Ciel lo miraba de pies a cabeza pero eso niño no se parecía en nada a su abuelo pero no quería desilusionarlo así que asentía con la cabeza.
—Ya sé... Ya sé... No se le parece mucho... Perdóname Ciel quería darte un bebé que se pareciera a mi papá, para que no te olvides de él...
Ciel frunció el ceño ante el tono sarcástico de lo último que insinuó.
—¿Qué quieres decir? ¡Yo no estoy olvidando a Sebastian nunca lo haría! —Le reclamaba molesto, le dolía que su amigo insinuara aquello— Solo porque Claude y yo estemos conviviendo mejor no significa que ya no ame a Sebastian, no dejo de pensarlo ni un momento.
—Lo siento no quise decirlo así, solo que me parece extraño que hace unos días decías que lo odiabas y ahora se hablan como si nada.
—Eres un idiota solo hablamos como hablo contigo, con Mathew y eso no significa que esté enamorado de ustedes ¿No? Yo no soy una perra como tú.
Ciel le reprochaba enojado notando como Noah le miraba resentido pero también molesto se prestaba a responderle pero el bebé al sentir ese ambiente tenso comenzó a llorar, entrando Mathew percibía esa tensión entre los amigos y le sorprendía mucho porque ellos nunca habían discutido en serio.
—¿Qué sucede niños? —Decía el mayor tomando al bebé en sus brazos trataba de calmarlos a todos.
—Nada —Masculló entredientes Ciel saliendo de la habitación, la verdad no entendía tampoco por qué se enojó tanto.
—Sebastian...
En un murmullo entre lágrimas evocaba a su amado demonio aún cuando sabía que no aparecería, caminando a paso firme por el pasillo se dirigía a su habitación, sintió como el bebé se removía en su vientre muy fuerte causándole un espamo de dolor que lo hice caer de rodillas al suelo. Claude al verlo que se desplomaba corrió a su lado tomándolo en sus brazos con prisa lo llevaba a la habitación mientras llamaba en alto a Mathew por su ayuda.
—Me duele... Duele mucho... —Ciel murmuró muy bajito su bello rostro palidecido reflejaba un profundo dolor, casi en agonía se aferraba al regazo del demonio— No quiero morir... Claude no me dejes morir...
•~•~•~•~•~•~•~•~•~~•~•~••~•~•~•
Muchas gracias por seguir atentos a esta historia, ya pronto le daré final a esta historia así que estén atentxs a este. Agradezco su apoyo
´・ᴗ・'
