Y no debe faltar la descarga de responsabilidad oficial. Estos personajes no son míos, pertenecen a la increíble Stephanie Meyer y la historia es de Jeskawood aka Jayeliwood, yo solo traduzco.
Y me faltan palabras para agradecer a quién ha estado conmigo desde el principio y espero que siga estando, corrigiendo mis errores gramaticales y alentándome a seguir. ¡Gracias Erica Castelo, por ser mi beta y mi amiga!
Un día de chicas
Pasaron dos meses. Dos largas semanas agitadas, horribles y solitarias. Edward de verdad trabajó nueve días seguidos sin descanso. Trabajó en muchas fiestas, bodas y cosas como esas. Durante esos catorce días, dormimos en la misma cama solo tres veces.
Lo odié.
Lo extrañé.
Pero, sí trabajé mucho. Admitiré eso. Me ejercité mucho en el gimnasio, solo para sacar la frustración.
También empecé a ayudar a Alice con la planificación de su boda. Solo la ayudaba cuando no podía decidirse entre una cosa y otra, pero aun así funcionaba. Era más como la abogada del diablo. Discutíamos qué sería bueno o malo sobre cada cosa hasta que finalmente se decidía.
Nunca creí que una persona podría tener una discusión sobre el uso de colores en una boda. Sinceramente, no iba a volverme así de loca en la mía.
El tiempo que Edward y yo pasamos juntos, se había usado principalmente para tres cosas. Comer, tener sexo, y planear la fiesta en Mardi Gras.
Ese año Mardi Gras era a mediados de marzo, lo que era genial ya que Alice y Jasper renovarían sus votos el primero de abril.
Solo Alice se casaría el día de los inocentes (1). Era algo lindo.
Ya habíamos dispuesto tres habitaciones de hotel justo a un lado de St. Charles, que estaba en el barrio Francés pero no en el centro de la acción. De esa forma podríamos dormir en algún momento. Si dormíamos algo.
También habíamos hecho arreglos para un vuelo para los seis. Decidimos que era tonto rentar un coche. Tenían tranvías, taxis y autobuses que podían llevarte a todas partes en Nueva Orleans. Demonios, incluso podríamos caminar de nuestro hotel a donde se celebraban los desfiles.
Seguramente nos divertiríamos.
Era sábado por la mañana, y Edward y yo nos preparábamos para salir. Edward literalmente tenía que trabajar todo el día. Yo, por otra lado, iba a tener un día de chicas con Alice, Rose, Bridget, y Tanya. Decidimos que sería divertido llevar a las más jóvenes, sobre todo porque Tanya todavía se estaba adaptando a Texas. No habíamos decidido a dónde íbamos a ir o qué íbamos a hacer. Solo íbamos a improvisar sobre la marcha.
"Así que, me estaba preguntando…" Edward dijo mientras luchaba para ponerse los calcetines. Se estaba agachando y tratando de balancearse en un pie. No estaba teniendo mucha suerte.
"¿Preguntándote si sería más inteligente sentarse cuando haces eso, antes de estrellar tu cabeza en la cómoda?" Le pregunté con una sonrisa de suficiencia mientras lo observaba desde el espejo al que estaba mirando. Intentaba recoger mi cabello en un rodete y no estaba funcionando. Fruncí el ceño y me lo quité, dejando mi pelo suelto.
"No," se echó a reír, "pero esa probablemente es una buena idea. No, me preguntaba si podrías tomarte un par de días libres después del fin de semana del Día de San Valentín."
"¿Mmm?"
"Bueno, esté sería nuestro primer San Valentín juntos. Reservé ese fin de semana un mes o algo así antes de conocerte. De otro modo, lo habría dejado libre. Pero, no tengo nada el lunes y el martes después. Me preguntaba si podríamos hacer algo."
"¿Cómo qué?" Pregunté, yendo a sentarme a la cama para ponerme los zapatos. Él se sentó junto a mí, con los calcetines en sus manos.
"Sería una sorpresa." Me sonrió apenado. "Ya sé lo que quiero hacer, pero quiero que sea una sorpresa. Todo lo que tienes que hacer es tomarte los días libres. ¿Puedes hacer eso? Quiero decir, si no, podríamos hacerlo otro día pero—"
Me acerqué y besé ligeramente sus labios para callarlo. "No, puedo hacer eso. ¿Qué días son? ¿Dieciséis y diecisiete?"
"Sí," dijo, mirándome pensativamente. Me pregunté qué estaba pensando y le habría preguntado, si los dos no tuviéramos prisa. Ambos teníamos que salir de la casa en menos de veinte minutos. "Entonces, ¿sí?"
"Sí." Me incliné y lo besé otra vez. "Eso sería genial. Así que, ¿me puedes dar una pista?"
"Nop," dijo, trabajando en sus calcetines antes de ponerse sus impecables zapatos negros. "Va a estar bueno. No voy a arruinarlo."
"¿Por qué eso me preocupa?" Pregunté con una carcajada.
Se rio entre dientes poniéndose de pie, yendo por el resto de las cosas que necesitaba como su cartera y sus llaves. Cuando estaba arreglado, vino a donde estaba sentada y se inclinó. "De lo único que tendrás que preocuparte es de relajarte. ¿Te veré esta noche?"
"¿En mi casa o en la tuya?"
"En la tuya," dijo con un suspiro. "Llegaré tarde."
"No me importa. Solo quiero verte," le dije en voz baja. Asintió y colocó su mano en mi mejilla. "Te amo."
"También te amo," dijo entre su aliento antes de dejar un rápido beso en mis labios, luego uno más prolongado en mi frente.
"¡Ahí estás!" Dijo Rose cuando fui a sentarme con ellas en el restaurante. Era justo después del mediodía, y no había desayunado. Estaba hambrienta. Las llamé y se los dije, así que accedieron a encontrarme aquí. Era una pequeña cocina campestre con comida casera. Olía genial. "Me preguntaba qué te tomó tanto tiempo."
"El tráfico," me quejé al dejarme caer en mi silla. Alice empujó agua en mi dirección. "¿Estás bien?" No había dicho nada. Eso era extraño para ella. Por general estaba muy entusiasmada.
"La boda ya la está estresando," Rose soltó una risita. "La complejidad está en los detalles, pero si eres quisquillosa con todo, te va a dar un ataque al corazón."
"Lo sé," Alice murmuró. "Jasper y yo tuvimos una discusión sobre lo que vamos a servir. Solo estoy molesta."
"Estoy de acuerdo con Jasper."
"Por supuesto que estás de acuerdo con Jasper," Alice le dijo a Rose. "Eres su hermana."
"No," se echó a reír, rodando los ojos. "Estoy de acuerdo en que servir carne de res Kobe japonesa parece exagerado. También estoy de acuerdo en que hacer un buffet sería razonable. Habrá algunos niños, y sería más cómodo. Y de esa forma, no tendrás que preocuparte de quién tendrá qué plato. Se servirán el suyo," Rose continuó.
Bridget la ignoró mientras subía a mi regazo desde su lugar junto a su madre. "Hola, tía Bella."
"Hola," me reí entre dientes. Me gustaba mucho ese nombre. "¿Cómo estás?"
"Estoy bien. Extraño a Tanya. Mami dijo que iba a venir. ¿Cuándo va llegar?" Preguntó con voz enfurruñada. Le di un fuerte abrazo después de encogerme de hombros.
"¡Aquí estoy!" Tanya dijo rápidamente, viéndose agitada. "Lo siento, me confundí. Espero no haberme perdido nada."
"Espera. ¿Cómo llegaste aquí?" Pregunté, confundida.
"¡Tengo un coche!" Chilló, sacando las llaves de su bolsillo. Tanto Alice como Rose rodaron los ojos. Me estaba perdiendo de algo. "Papá me lo compró por Navidad."
"¡Eso es increíble! ¿Qué tipo de coche es?"
Se puso a dar los detalles, hablando de cómo era un Volvo con cinco puertas en un bonito color plateado. Rose se acercó y susurró en mi oído cuando Tanya se distrajo con Bridget, que ahora estaba sentada en su regazo. "Sus padres tratan de decidir quién es el favorito. Quién es el mejor, ya sabes. Su mamá le compra algo de joyería lujosa de plata, su papá le compra un ostentoso coche plateado."
"Sabes que me doy cuenta de eso, ¿verdad?" Dijo Tanya. Rose se sonrojó cuando se dio cuenta que la habían atrapado. "No eres muy sutil o discreta."
"¡Lo siento! ¡Pero, es cierto!"
"Sé que lo es," dijo Tanya, riéndose. "Solo están tratando de cabrear al otro. Pueden hacerlo todo lo que quieran. No cambiará lo que siento por cada uno de ellos. Tal vez con el tiempo se den cuenta de ello."
"Con suerte, DESPUÉS que uno de ellos te compre un departamento a dónde sea que vayas a la escuela," Alice se rio, metiendo un bocado de pan de maíz a su boca. Ni siquiera me había dado cuenta que había pan en la mesa. Mi estómago gruñó con fuerza.
Necesitaba un menú.
Agarré uno de los menús de papel mientras ellas seguían comentando. Bridget también participó, diciendo que tal vez ellos deberían comprarle a Tanya un pony.
Fue adorable y simplemente lindo.
Ordené un gran almuerzo de un sándwich de jamón con macarrones con queso. Bridget lo aprobó tanto que hizo que su madre cambiara su orden de su original perrito de maíz a eso. Tanya también ordenó macarrones con queso, pero pidió una ensalada con ello. Murmuró todo el tiempo sobre querer un sándwich. Pobrecita.
"¿Cuándo te quitan los frenos?" Le pregunté después que se fue la camarera.
"En dos meses. ¡GRACIAS A DIOS!" Bufó.
Me eché a reír, palmeando su mano. "Yo misma te llevaré a comer un gigantesco filete o algo así."
"Una parrillada. Mucha carne," dijo, asintiendo en su propio mundo de fantasía. "Costillas, pecho, salchicha, jamón, pavo—"
"Vas a enfermarte," Rose se echó a reír, sacudiendo su cabeza.
"No me importa. Definitivamente vale la pena."
"Tía Alice, ¿cuándo vas a enseñarnos a Bell mí a tejer?" Bridget preguntó de pronto, obviamente cansada de nuestra conversación un poco adulta.
"No sabía que tejías," Tanya le dijo a Alice.
"No sé. Sé tejer un poco con ganchillo." Alice se encogió de hombros. "Le dije que les enseñaría a las dos. Es solo que no he tenido tiempo."
"¿Tejer no está en tu lista?" Rosalie preguntó de forma pensativa, dándole una mordida a su panecillo.
"¿Lista?" Tanya preguntó confundida. "¿Eh?"
Alice y Rose me miraron al mismo tiempo. Solo me encogí de hombros y agité mi mano frente a mí para que continuaran. Alice decidió tomar la delantera ya que parecía ser la jefa del club de La Lista de Bella. Tal vez, incluso la presidenta.
"Bueno, Bella tiene una lista de todas las cosas que quiere hacer antes de cumplir treinta y uno, que escribió en su cumpleaños número treinta—" Comenzó a decir, pero Tanya la interrumpió.
"¿Treinta? ¡Amiga! Creí que tenías como veinticuatro o veinticinco."
"Que Dios te bendiga," le dije, inclinándome y abrazándola. Se echó a reír, devolviéndome el abrazo.
"¡Como sea!" Dijo Alice, burlándose de mi ridiculez. "Todos la hemos estado ayudando a nuestra manera. Incluso Edward. Una de las cosas de la lista es tejer. Hay cincuenta y un cosas en total."
"¡Oh! ¡Quiero ver la lista!" Dijo Tanya. Alice y yo nos miramos la una a la otra y ella sacudió su cabeza. "¿Qué? ¿Por qué no?"
"Porque tú no deberías hacer algunas de las cosas de la lista," dije con una ceja alzada, demostrando que no iba a explicarlo frente a una niña pequeña. "He tachado casi todo."
"Pero, ¿no lo de tejer?"
"No, no lo de tejer," le dije con un pequeño suspiro. "Aunque con ganchillo es lo bastante cerca, si alguna vez llegamos a hacerlo."
Tanya encogió sus pequeños hombros huesudos, su cabello rubio rosado rebotando un poco. "Sé cómo tejer. Mi abuela me enseñó. He tejido un montón de cosas, pero tuve que dejar todo eso en Alaska cuando me mudé. Me encantaría hacerlo otra vez. Podría enseñarte."
"¿Y a mí?" Preguntó Bridget, levantando la vista de su pan despedazado. No creo que en realidad se lo estuviera comiendo, solo partiéndolo en pedacitos.
"Y a ti," dijo Tanya, despeinando los descontrolados rizos rubios de Bridget.
"¿Cuándo?" La pequeña niña preguntó impaciente.
"¿Cuáles eran nuestros planes para hoy?" Preguntó con curiosidad.
"No lo hemos decidido," respondió Rose.
"Entonces hoy. Podemos ir a una tienda de manualidades y comprar todo lo que necesitamos. Puedo enseñarte a tejer. Incluso, tal vez podríamos rentar una película para ver mientras lo hacemos. Ir a la casa de Rose y—"
"A la de Alice o a la de Bella," Rosalie sacudió su cabeza al escuchar las palabras de Tanya. "Le prometí a Emmett una tarde libre de Bridget."
"Bueno, cualquier lugar funcionaría," Tanya se encogió de hombros. "¿Qué piensan?"
Nos miramos la una a la otra encogiendo nuestros hombros casi al unísono. "Suena bien para mí," le dije, sonriendo cuando Bridget aplaudió emocionada.
No sabía que había tantas diferentes clases de estambre. Fue increíble. Estábamos en medio de una tienda de manualidades con tres adultas confundidas, una feliz niña de tres años, y una vivaz adolescente llevando la delantera.
Fue como un tipo de rutina cómica. Una mala para esto.
"De acuerdo. Es peludo. ¿Por qué demonios es peludo?" Rosalie preguntó confundida. Alice tocó su hombro y señaló a Bridget haciendo un arcoíris de hilos en nuestro carrito. Rose rodó los ojos y sonrió ligeramente. "Ella no nos está escuchando. Es igual que su padre. Está en su PROPIO universo."
"Muy bien, entonces cada una necesitaremos un juego de agujas. Conseguí unas de buen tamaño," dijo Tanya, volviendo con un surtido de agujas en una amplia variedad de colores. "Conseguí unas pequeñas para Bridget."
"¡Pido las rosas brillantes!" Alice dijo emocionada. Todas la ignoramos.
"¿Por qué estos son peludos?" Dijo Rose, cogiendo una bola de un extraño estambre peludo púrpura.
"Son buenos para bufandas y animales de peluche," dijo Tanya, tomando el estambre de las manos de la rubia. "Ese es un poco avanzado para ti. El estambre que necesitas está en el siguiente pasillo."
"¿Por qué siento el impulso de decir 'oh, eso dolió'?" Le pregunté a Alice mientras seguía a Tanya. Rose me golpeó el hombro, haciéndome reír.
"Creo que ahora comprendo cómo se siente mi profesora de economía del hogar," dijo Tanya, sacudiendo su cabeza al ver nuestras payasadas infantiles. Alice de hecho soltó una risita y un resoplido, haciéndome reír también. "Como sea, este estambre es claramente un término medio. Es suave pero aún bastante fuerte. También es barato, por lo que será bueno para los principiantes que se equivocarán mucho."
"Creo que está diciendo que vamos a ser malas en esto," fruncí el ceño juguetonamente, haciendo que Alice sonriera con suficiencia y que Rose se riera.
"No, sé que van a ser pésimas en ello," dijo Tanya arrojando unos cuantos colores en el carrito. "Solo quiero evitar que este experimento en desastre les cueste demasiado."
"Oh, eso dolió," le dije con el rostro tan serio como fue posible. Tanya se quebró, riéndose con fuerza y sacudiendo su cabeza. Después de ese punto, Bridget vino corriendo y nos dijo emocionada que había estambre solo para niños y que quería de todos los colores. En un intento por devolver todo el montón que traía en sus manos, Alice y Rose fueron con ella. Eso nos dejó solas a Tanya y a mí. "En serio, ¿cómo sabes todo esto? En realidad, es algo increíble."
Se encogió de hombros casi con aire pensativo, con una sonrisa suave y casi melancólica. "Mi abuela me enseñó cuando tenía diez años, justo antes que mi mamá y mi papá se separaran. Justo antes que me quedara con Alice y Jasper. Cuando tuve que mudarme a Alaska con mi mamá, me di cuenta que no había nada qué hacer. Así que, tejía."
"¿Tejes a menudo?"
"Lo hacía antes de volver a Texas. Antes del verano en el que trabajé mucho, solía tejer constantemente. Empezaba a hacer todos mis regalos de Navidad para mis amigos y familia como en enero," se echó a reír. "Luego, cualquier cosa extra que hacía lo donaba a una misión para ayudar a niños a conseguir ropa abrigadora para el invierno. Bufandas, sombreros y esas cosas. Un año doné como veinticinco cosas. Fue muy alegre."
"Eres una chica realmente asombrosa," le dije, poniendo un brazo alrededor de su hombro y le di un suave apretón. "Gracias por aceptar enseñarme."
"Todavía no me lo agradezcas," se echó a reír otra vez. "Todavía tengo que enseñarte. Es más fácil decirlo que hacerlo."
Y cielos, no estaba bromeando.
"Juro por Dios, que ella está hablando en un maldito idioma diferente," Rose se quejó en voz alta mientras nos sentábamos en la casa de Alice, todas tratando de tejer.
Bridget fue la primera en darse por vencida, por supuesto. Terminó atando sus piernas, diciendo que era una prisionera. En algún punto del camino se distrajo por la película en la televisión, Willy Wonka y la fábrica de chocolate, y se quedó dormida. Con sus pies atados.
Alice lo estaba haciendo mejor. Llevaba la mitad de una bufanda de un rosa brillante que aseguró era para Jasper. Había muchos problemas con eso. Primero, era Texas y en realidad nadie necesitaba una bufanda. El segundo problema era que era de color rosa neón. Tenía dominado a Jasper, pero no tanto.
Rosalie era la peor. Lo más que había logrado hacer fue una bola de estambre hecho nudos. No estoy segura cómo logró eso, pero lo hizo. Y se estaba irritando mucho por ello.
"Es muy fácil," Tanya trató de explicar por lo que fue la tercera vez. "Mira, así es como haces un punto al revés."
"Habla español," Rosalie murmuró.
"A-L-R-E-V-É-S. Al revés. Eso es en español," Tanya respondió de forma insolente. Solté un resoplido, sin quitarle los ojos de encima a la bufanda azul marino en la que estaba trabajando. Podría enviársela a Phil para cuando viajara. Algunas veces iba a lugares fríos.
"Me doy por vencida. Necesito un Martini," dijo Rose, arrojando su estambre a un lado. Alice soltó una risita, asintiendo hacia el pequeño bar que estaba a un lado de su sala. "Bella. ¿Quieres uno?"
"No, gracias," sonreí. "Apenas si puedo evitar apuñalarme con estas cosas estando sobria."
"Nunca bebas y tejas," Tanya bromeó. Se rio de su propia broma, sus mejillas tornándose rojas. Era adorable, y podía imaginar a mi hija adolescente siendo así. O al menos, esperaba que fuera así.
Rosalie y Bridget se fueron primero porque Emmett empezó a enviar mensajes de texto diciendo que tenía ganas de incendiar algo. Al principio, estaba un poquitín preocupada, pero cuando Rose explicó que quería hacer una parrillada, lo estaba un poco menos. Solo un poco.
Tanya se fue después. Eran alrededor de las ocho, y necesitaba irse a casa. Al parecer tenía que ir a la iglesia la mañana siguiente. No me había dado cuenta que era religiosa, pero encajaba con su personalidad. Le di un gran abrazo y le susurré gracias antes de que se fuera.
"Me lo pasé muy bien. Me he sentido algo nostálgica de una forma algo retorcida," admitió. "Esto me ayudó. Me gusta más Texas. Es solo que echo de menos algunas cosas."
"Lo sé," sonreí. "Tal vez podamos practicar esto juntas. Haré todos mis regalos de Navidad. Suena más barato."
Me fui poco después cuando Jasper llegó a casa. Olía a galletas. Fue encantador. Alice había terminado la bufanda y la envolvió alrededor de su cuello. Él le agradeció con un gran beso, y pude darme cuenta que era hora de que me fuera. Ciertas personas querían un momento privado. Y por primera vez en mucho tiempo, me sentí como la tercera en discordia. Me hizo echar de menos a Edward aún más.
Traté de mantenerme despierta para él. Realmente lo hice. Un minuto estaba leyendo y al siguiente sentí dos manos tersas pasar ligeramente por mi estómago. Un momento después sentí su cuerpo tibio y sus labios suaves contra mi espalda.
"Hola cariño," murmuré suavemente.
"Hola, lo siento. No fue mi intención despertarte. Vuelve a dormir," dijo, acariciando mi brazo. "Llegué más tarde de lo que pretendía."
"Está bien," balbuceé medio dormida. "Te extrañaba."
"También te extrañaba," Edward susurró bajito, besando mi cuello. "¿Estuvo divertido tu sábado?"
"Mmmm. Tanya nos enseñó cómo tejer. Bridget se ató sola, y te hice un mantel individual. Iba a hacer una bufanda para Phil, pero me dio flojera y me detuve."
"Está bien," Edward se echó a reír al escuchar las tonterías que muy probablemente estaba diciendo. Estaba demasiado cansada para que realmente me importara si tenía sentido o no. "Gracias, creo."
"Mm," le dije, dándome la vuelta en sus brazos y descansando mi cabeza sobre su pecho. "Quiero niños como Bridget y Tanya."
"Yo también," admitió. Su voz era tan distante que era casi como estar en un sueño. Tal vez me estaba quedando dormida a esas alturas, pero no estaba segura.
"Vas a ser un buen papi," le dije sinceramente. "Vas a ser el papá donde las amigas de tus hijas estarán enamoradas de ti. Vendrán solo para espiarte. Eres muy ardiente."
Sentí el pecho de Edward retumbar por la risa. "Bella, te quiero mucho, pero es momento de que vuelvas a dormir. Hablaremos por la mañana. Lo prometo."
"Estoy bien," murmuré, pegando mi nariz a su pecho e inhalé profundamente. Fue como… estar en casa. Estaba muy segura en sus brazos. Él era mi lugar suave donde recostar mi cabeza, y me encantaba. No lo cambiaría por nada.
(1) El día de los inocentes se celebra en Estados Unidos el día 1 de Abril, no el 28 de Diciembre como en muchos países hispanos.
Bueno, Bella ya está pensando en hijas así que… ¿qué tanto faltará para querer algo más que un noviazgo? Mmmm… algo en qué pensar. La verdad es que con niñas como Tanya y Bridget, ¿quién no? Las dos son muy lindas. Y por supuesto, Edward está más que listo jejeje. Espero que hayan disfrutado del capítulo como yo, y por supuesto, estaré esperando sus reviews para saber qué les pareció y así poder leer pronto el siguiente. Recuerden que sus reviews es lo que mantiene con vida el fandom, lo que impide que más autoras y traductoras dejen el fandom, no lo olviden, y no les cuesta nada, más que escribir unas cuantas palabras y enviar.
Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: Sully YM, Jade HSos, Leah De Call, JessMel, Vrigny, Aislinn Massi, paupau1, AnnieOR, lauritacullenswan, jupy, alejandra1987, miop, Amy Lee Figueroa, Tecupi, Valevalverde57, YessyVL13, PRISOL, freedom2604, Lady Grigori, bealnum, kaja0507, Pili, Esal, glow0718, Smedina, EriCastelo, Ali-Lu Kuran Hale, Lizdayanna, Bertlin, bbluelilas, ori-cullen-swan, Rosii, Adriu, seelie lune, Manligrez, Marie Sellory, tulgarita, Flor Santana, rjnavajas, Gabriela Cullen, Brenda Cullenn, BereB, Sg, Mafer, Tata XOXO, ariyasy, cavendano13, patymdn, injoa, saraipineda44, Liz Vidal, somas, sandy56, Pam Malfoy Black, lagie, Kriss21, Car Cullen Stewart Pattinson, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el siguiente capítulo, ¿cuándo? Depende de USTEDES.
