El sonido de su teléfono le despertó, Miyagi se había quedado dormido en el sofá mientras veía una película. Alargó la mano y cogió el móvil para ver de quién se trataba, se sorprendió gratamente al comprobar que era un mensaje de Shinobu. La sonrisa se le fue borrando al ver el contenido de este, se trataba de un vídeo muy subido de tono. Miyagi lo vio un par de veces sin poder creerlo, su miembro le dolía a causa de la excitación, aquello le había pillado por sorpresa pero se encontraba totalmente encantado con la situación. Decidió hacer una videollamada con el rubio, necesitaba verle. No estaba seguro de si el menor iba a aceptar la llamada pero sonrió al ver a Shinobu descamisado.
- ¿Qué quieres, viejo?
- Shinobu-chin, me vas a volver loco...- Murmuró Miyagi.
- ¿Por qué lo dices?- Preguntó Shinobu haciéndose el inocente.
- Por el vídeo que me has enviado.
- ¿El vídeo?- El rubio fingió sorpresa.- Me he debido de equivocar de destinatario.
- Mentiroso.
- ¿Te ha gustado?- Shinobu le miró sonriendo.
- Me ha encantado. ¿Quieres ver lo mucho que me ha gustado?
- ¿Me vas a enseñar la polla?
- Solo si quieres.- Dijo Miyagi y Shinobu asintió. El profesor se bajó un poco los pantalones del pijama, dejando expuesto su miembro erecto y comenzó a masturbarse.
- Dime guarradas, viejo.
- Shinobu-chin, has sido un niño muy travieso y tendré que castigarte.
- ¿Cómo vas a castigarme?- Preguntó Shinobu también masturbándose.
- Voy a ir a Australia y te voy a follar hasta dejarte afónico.
- ¿Me vas a pegar?
- ¿Eh?
- Quiero que me azotes, Miyagi.- Dijo Shinobu con voz ronca.- He sido un niño muy malo.
- Joder, Shinobu-chin... Yo a ti te hago todo lo que me pidas.
- Pues quiero que me ates y me des unos azotes en el culo.- Le dijo el menor y Miyagi se quedó pasmado durante unos segundos pero luego continuó dándose placer.- Quiero ser tu putita.
- Dios... Mañana mismo me compro un billete.- Murmuró el mayor.
- Fóllame, Miyagi.
- Me encantas, Shinobu-chin, pienso hacerte de todo.
Miyagi fue el primero en correrse y segundos después lo hizo Shinobu. El profesor sonrió y cogió un pañuelo para limpiarse.
- Eso ha sido rápido, viejo.
- Qué malo eres, Shinobu-chin.- Le dijo Miyagi sin borrar la sonrisa.- Hacía mucho que no...
- Era broma, no hace falta que te justifiques.
- ¿Qué tal vas por ahí?- Preguntó Miyagi y Shinobu hizo una mueca.- ¿Qué ocurre?
- No es nada, Miyagi.
- No estás bien, ahora mismo me compraré un billete y...
- No, no vengas.- Negó el rubio.- Yo tengo pareja y no está bien que...
- ¿Y lo de antes qué ha sido? ¿Por qué me has enviado ese vídeo si tienes pareja?- Shinobu volvió a negar con la cabeza y no respondió.- Estoy harto de ser el segundo plato.
- No sé qué me ha pasado, Miyagi.
- Quiero verte.- Le dijo el profesor.- Voy a ir.
- Es mejor que no vengas.
- ¿Sabes? No eres mejor que yo.- Le dijo Miyagi con enfado.- Sí, te hice daño, te he pedido perdón un montón de veces y lo seguiré haciendo, pero tú no me has pedido perdón ni una sola vez. ¿Te has parado a pensar las veces que me has hecho daño? ¿Te crees que no me dolía lo mal que me has tratado este verano? Yo te quiero, Shinobu, pero empiezo a estar cansado.
- ¿Qué quieres decir?- Le preguntó el menor.
- Que si quieres iré a por ti, pero si me dices que no...- Miyagi desvió la vista apenado.- Si la respuesta es que no, espero que seas consecuente y no vuelvas a buscarme. Yo lo aceptaré y te dejaré ir pero, por favor, no sigas dándome falsas esperanzas.
- Miyagi, estoy hecho un lío...- Murmuró Shinobu con ojos llorosos.- Yo quiero a Oliver pero no paro de pensar en ti.
- ¿Y a mí me quieres?- El menor le miró sorprendido y abrió la boca para decir algo pero no emitió ningún sonido. Miyagi sintió que el corazón se le encogía.- Vale, ya lo pillo. Espero que seáis muy felices.
- No, Miyagi, no cuelgues, por favor.
- Shinobu, estoy muy cansado, no puedo más con esta situación.- Suspiró el mayor.- Hace nada me estabas pidiendo que te follara y ahora me sueltas que quieres a tu novio, ¿lo ves? ¿Te das cuenta de lo que haces?- El rubio asintió llorando.- Sé que no lo haces queriendo pero me estás haciendo daño. Yo quiero estar contigo, que volvamos a como era todo hace un año. ¿Qué me dices? ¿Te gustaría volver conmigo? Dejaré el trabajo y viviremos juntos si eso es lo que tú quieres. Haré cualquier cosa que me pidas si eso te hace feliz. Shinobu-chin, vuelve conmigo.
- No puedo.- Murmuró Shinobu sin parar de llorar.
- Pues entonces ya has tomado una decisión.- Dijo Miyagi y colgó. El profesor se hundió en el sofá y rompió a llorar. Aquel había sido su último intento por recuperar al menor, ya hacía más de un año que habían roto y si todavía no habían solucionado las cosas, entonces no tenían solución.
Akihiko sonrió al entrar en el dormitorio de su hijo y ver a Misaki dándole el pecho. El escritor sonrió a su novio pero este giró la cara y se puso a mirar por la ventana. El mayor suspiró y se acercó a él.
- ¿Te va a durar mucho el enfado?- Preguntó Akihiko pero no obtuvo respuesta.- ¿Sigues sin hablarme? Venga, en un rato vendrá tu nii-chan, ¿no querrás que nos vea así?
- Me da exactamente igual eso, así sabrá que tomas decisiones importantes sobre nuestro hijo sin consultarme.- Le dijo Misaki con enfado.- Y no me alteres cuando le estoy dando el pecho, Nao-chan lo nota.
- Misaki, lo he hecho por tu bien.
- ¿Desde cuándo decides tú por mí?- Le dijo Misaki.
- Cuanto más tardes en volver a la universidad será peor porque...
- Basta, Usagi-san.- Le dijo tajante.- No voy a retomar las clases en enero y no hay nada más que hablar.
- ¿Mi opinión no importa?- Dijo Akihiko frunciendo el ceño.
- No cuando intentas imponerla de esa forma. Son mis estudios y yo decido, no tú.
- Pues muy bien. Luego no me vengas llorando.- Akihiko salió de aquella habitación enfadado y preocupado, temía que Misaki decidiera finalmente abandonar sus estudios y que años después, cuando Naoki ya no dependiera tanto de él, se arrepintiera.
Cuando Takahiro llegó para cenar, la pareja seguía sin hablarse y el ambiente era muy incómodo. Misaki intentaba disimular pero no se le daba nada bien y su hermano, por muy despistado que fuera, sabía que algo andaba mal.
- ¿Estáis peleados?- Se atrevió a preguntar finalmente.
- Sí.- Dijo Akihiko.
- No.- Respondió Misaki.- Bueno, un poco.
- ¿Puedo saber por qué?
- He apuntado a Nao-chan a una guardería en enero porque considero que Misaki debería volver entonces a la universidad.- Explicó el escritor.- Entiendo que se enfade por no haberlo consultado con él pero que se empeñe en no hacerlo...
- Usagi-san, el niño todavía será muy pequeño y no pienso abandonarlo.
- Nadie va a abandonar a nadie.- Dijo Akihiko.
- Misaki, ¿quieres saber mi opinión?- Preguntó Takahiro y el menor asintió.- Creo que deberías hacerle caso a tu novio.
- No, lo siento pero no.- Negó el castaño.- Volveré en septiembre, no antes.
- Dijiste que volverías en enero y ahora dices que no, ¿cómo sé que en septiembre no lo pospondrás?- Dijo el escritor cruzándose de brazos.
- ¿No te fías de mí, Usagi-san?
- Está bien, si dices que en septiembre...- Suspiró el escritor derrotado, sabía que no conseguiría cambiar de parecer a su novio.
- Genial.- Sonrió Misaki.
- Yo sigo pensando que deberías volver a estudiar cuanto antes, luego cuesta reengancharse a la rutina.- Comentó Takahiro.
- Podré con ello, nii-chan.
- ¿Y si te quedas otra vez embarazado? Me preocupa que tardes más en volver a clase.- Dijo Takahiro.
- No, no, no, no.- Negó Akihiko rápidamente.- Eso no va a pasar. Amo con locura a mi hijo pero con uno es suficiente.
- Por ahora no queremos más niños, nii-chan.- Le dijo Misaki.
- Ni ahora ni nunca.- Murmuró el escritor y el castaño le ignoró.
Takahiro no se quedó hasta muy tarde pues al día siguiente volvía a Nueva York y debía madrugar. Misaki se encontraba recogiendo cuando unas manos se posaron en su cintura.
- ¿Estamos bien?
- Supongo que sí.- Respondió Misaki y Akihiko le dio un beso en la mejilla.- Pero a partir de ahora habla conmigo las cosas antes de tomar decisiones, ¿de acuerdo?
- Sí, Misaki, no volverá a ocurrir. Si soy tan impulsivo es porque te quiero.
- Todo lo solucionas con un "es porque te quiero".- Suspiró Misaki.
- Pero es cierto.- El menor sonrió acariciándole la mejilla.- Oye, ¿qué te parece si organizamos una cena el sábado?- Le propuso Akihiko y Misaki le miró sorprendido.- ¿Cuánto hace que no ves a tus amigos?
- Nao-chan me absorbe...
- Por eso, que vengan y te despejas un poco. Te encanta tener invitados, ¿no?- Misaki asintió ilusionado con la idea.- Por fin vuelves a sonreír.
- Si vamos a organizar una cena tengo que preparar...
- No, no.- Negó Akihiko.- Encargaremos la comida, quiero que te relajes.
- Está bien.- Asintió el menor.- Voy a avisarles.
- Genial, dile a Kane que no traiga pareja, queremos algo tranquilito.
Shinobu no había podido pegar ojo en toda la noche. Le había sido infiel a Oliver, porque eso se consideraba infidelidad, y encima Miyagi le había dado aquel ultimátum. Shinobu se encontraba hecho un lío, no sabía qué hacer. Él quería a Oliver pero cada vez era más consciente de que seguía enamorado de Miyagi.
- Kane, no estoy bien.- Dijo Shinobu llorando cuando su amigo respondió la llamada.
- ¿Qué te pasa? ¿El australiano la tiene pequeña o algo?
- Es Miyagi...
- ¿Te ha hecho algo Miyagi?
- Anoche me grabé y se lo envié a Miyagi.
- A ver, cuando dices que te grabaste...
- Me grabé tocándome.
- Joder, Shinobu, te admiro.
- Kane, no estoy para bromas.
- ¿Y te ha dicho algo? Se la debiste de poner durísima...
- Sí, hicimos una videollamada y ya sabes cómo funcionan estas cosas.- Le dijo Shinobu.- Kane, no sé qué hacer. Miyagi me dijo que volviera con él o le dejara en paz...
- ¿Y tú quieres volver con él?
- Quiero a Oliver pero sé que sigo loco por Miyagi, sigo enamorado de él.- Lloró el rubio.
- Tranquilo, Shinobu, respira.
- Pienso en él a todas horas, hasta cuando estoy follando con Oliver.- Confesó Shinobu.- Y encima Oliver pasa mucho de mí últimamente.
- Te voy a hacer una pregunta y tienes que responder sin pensarlo. ¿Crees que Oliver y tú tenéis algún futuro?
- Bueno...
- Sin pensarlo, Shinobu.
- No, no lo creo.- Dijo el rubio.- A mí me gustaría volver a Japón algún día y sé que si sigo con él eso no va a ocurrir, él jamás querría abandonar Australia.
- Vale, hemos avanzado algo. Oliver es pan para hoy y hambre para mañana.
- Es que somos muy jóvenes y, no sé, él está cambiando.- Comentó Shinobu.- Supongo que es algo normal, las personas cambiamos, ¿no?
- ¿Y Miyagi? ¿Te ves con él dentro de muchos años?
- Sería muy complicado.- Dijo el menor.- La diferencia de edad, mi familia...
- ¿Eso es un no?
- Sería muy complicado pero sí que me lo he imaginado alguna vez.
- Duda resuelta, ¿no? Miyagi ha salido ganador.
- No es tan sencillo, Kane. Yo quiero a Oliver.
- Le quieres pero te lo follas pensando en otro y no me creo que sea porque no te ponga, tu novio está muy bueno. Piensas en Miyagi porque estás enamorado de él.
- Ya, Kane, ¿y qué hago? ¿Envío lo que tengo con Oliver a la mierda?
- Haz las maletas y vuelve a por tu hombre. Es eso lo que quieres que te diga, ¿no?
- ¿Eh?
- Creo que cuando me has llamado ya tenías clara tu decisión pero querías que alguien te lo dijera.- Le dijo Kane.- Pues ya está, ya te lo he dicho. Vuelve al internado y deja que tu profe de mates te folle.
- Me dijo que si yo se lo pedía dejaría su trabajo y viviríamos juntos.- Dijo Shinobu.
- ¿Y a qué coño esperas?
- Gracias, Kane.
- De nada, Shinobu. Espero verte pronto.
Shinobu colgó decidido, hablaría con Oliver y luego volvería a casa.
Misaki caminaba por los pasillos de la universidad con temor, enfrentarse a Kamijou-sensei nunca era agradable. Llegó hasta el despacho de dicho profesor, llamó a la puerta y entró después de que Hiroki le indicara que lo hiciera. El mayor levantó la vista de los papeles y se quitó las gafas al verle.
- ¿Te puedo ayudar en algo, Takahashi?
- Sensei, yo...- Balbuceó Misaki nervioso.
- Acércate.- Hiroki se puso en pie y dio unos pasos situándose justo enfrente de su escritorio. Misaki le miró y se acercó hacia él de forma lenta.- No te voy a morder.- Le guiñó un ojo el mayor y el estudiante se sonrojó pero acortó un poco más la distancia que les separaba.
- No estoy de acuerdo con mi nota, sensei.- El profesor le miró sorprendido.
- ¿No? ¿Y eso?
- Creo que me merezco más.- Dijo Misaki sin poder aguantarle la mirada. Hiroki se acercó a él quedando a escasos centímetros, de forma que notaba la respiración agitada del menor.
- En ese caso tendrás que demostrármelo, ¿no crees?- El profesor le sonrió de una forma que le hizo estremecerse.
- ¿Cómo?
- ¿De verdad que no se te ocurre cómo?- Hiroki le acarició la mejilla y fue bajando lentamente por su mandíbula y cuello, hasta llegar a su abultado pecho. El profesor apretó el pecho del menor arrancándole un pequeño suspiro.
- Sensei, ¿qué hace?- Hiroki atacó el cuello de Misaki mientras sus manos masajeaban sus pechos. El estudiante sentía la erección de su profesor contra él.- No, sensei...
- Sé que lo deseas, Takahashi.- Le susurró Hiroki para seguidamente darle un mordisco en el cuello. Las manos del profesor viajaron hasta el pantalón del estudiante, acariciando su erección por encima de la tela.- ¿Lo ves? Estás duro.
- Sensei...
- No te hagas de rogar, sé que no es la primera vez que lo haces con un profesor.- Hiroki se acercó a su mesa y de un manotazo tiró todas sus cosas al suelo, dejándola despejada.- Ven, quiero follarte sobre mi escritorio.
Misaki tembló al escuchar aquello pero obedeció y caminó hacia el profesor, quien le empujó de forma brusca contra el escritorio y le agachó los pantalones con rapidez, dejando su trasero expuesto.
- Qué piel más suave.- Comentó Hiroki acariciando su culo.
- Sensei...- Dijo Misaki apoyando su mejilla sobre el escritorio. Sintió una presión en su entrada y supo que estaba siendo penetrado por el mayor. Una vez Hiroki estuvo completamente dentro, comenzó a moverse con brusquedad, haciendo gemir al menor.
- ¿Te gusta, Takahashi?- Hiroki cogía su cintura con fuerza, marcando así el ritmo de las embestidas.- No te oigo.
- ¡Sí, sensei!- Exclamó Misaki entre gemidos.
- Ahora entiendo por qué le gustas tanto a Akihiko.
Misaki despertó dando un pequeño salto en la cama y se encontró con unos ojos amatistas que le miraban curioso.
- Misaki, ¿qué estabas soñando?- Le sonrió Akihiko en la oscuridad.
- Nada, ha sido una pesadilla.- Respondió el menor todavía agitado por aquel sueño tan horrible.
- ¿Una pesadilla? Pero si te lo estabas pasando genial, no has parado de gemir.- Dijo Akihiko y llevó su mano a la entrepierna del menor, pero este la apartó rápidamente.- Estás durísimo.
- A veces pasa porque sí.
- No mientas, no parabas de repetir "sensei".- Akihiko no era capaz de borrar su sonrisa.- Has soñado con nuestra época en el internado, ¿verdad? Eso sí que era morbo...
- Voy un momento al baño, Usagi-san.- Dijo Misaki con nerviosismo.
- No te preocupes, tu sensei te ayudará con tu problemita.- Akihiko volvió a intentar tocarle pero Misaki le huyó.
- No me apetece y Nao-chan va a llorar en nada, lo presiento.- Dijo el menor yendo hacia la puerta.- Tú vuélvete a dormir.
- Pero ahora yo también estoy cachondo.
- Venga, Usagi-san, cierra los ojitos y a dormir.
Kane soltó una carcajada y dio una palmada sobre la mesa. Misaki se encontraba sonrojado pero no pudo evitar reír junto a su amigo.
- ¿En la mesa del despacho?
- Sí, te lo juro.- Asintió Misaki y Kane volvió a reír.
- Joder, es buenísimo.
- Estoy enfermo.
- Para nada, todos tenemos sueños húmedos.- Dijo Kane.- Y, vamos, con Hiroki yo he soñado un montón de veces.
- Es que ha sido tan real...- Murmuró Misaki.- Me he despertado con muy mal cuerpo.
- Lo dudo, te habrás despertado palote seguro.
- Bueno, una cosa no quita la otra.- Dijo Misaki y se tapó la cara con las manos.- Me manoseaba las tetas y... Uff, solo de recordarlo se me revuelve todo.
- ¿Y tú no le tocabas las suyas?- Preguntó Kane riendo y Misaki negó. En aquel momento, Akihiko salió de su estudio y Misaki le hizo un gesto a Kane para que callara.
- Hombre, Kane, cuánto tiempo.
- He venido a traer alcohol para esta noche.- Dijo Kane.- Nowaki y Hiroki también vendrán, he conseguido convencerlos.
- Genial.
- Yo no puedo beber alcohol.
- Pues te jodes y miras, Misa-chan. En fin, nos vemos luego.
- Adiós, Kane.
- Kane, ojito con lo que dices, ¿eh?- Le dijo Misaki y el escritor le miró extrañado pero no hizo ningún comentario.
Habían pasado dos días y Shinobu no había reunido el valor para dejar a Oliver, por lo que decidió irse sin decir nada. Sabía que aquello era de cobardes pero no se sentía preparado para darle ninguna explicación. Ya había hecho la maleta y se encontraba listo para salir cuando vio por la ventana a Oliver. Su novio se acercaba a la vivienda con un ramo de rosas y una sonrisa que hacía tiempo que Shinobu no veía.
El menor entró en pánico y escondió la maleta en el armario. Un par de minutos después, Oliver entró y se acercó a Shinobu, tendiéndole el ramo.
- ¿Y esto?- Preguntó aceptando las flores.
- Sé que es poco original pero no se me ocurría una mejor forma de pedirte perdón.- Dijo Oliver y Shinobu negó con la cabeza.- Sí, he descuidado mucho nuestra pareja últimamente y creo que ya está bien de promesas vacías. Te aseguro que esta vez sí que cumpliré mi promesa y te antepondré a todos.
- Oliver, yo no quiero que dejes de lado a tus amigos por mí, yo solo quiero sentir que no estoy solo...- Dijo Shinobu.
- Lo sé, lo siento. Te he dejado muchas noches solo.
- Oliver, yo...
- No te imaginas lo feliz que me haces, Shinobu. Me has cambiado la vida.- El menor rompió a llorar y Oliver le abrazó.- Te quiero.
Shinobu no respondió, simplemente se dejó abrazar respirando el aroma de su novio.
- Lo he estado pensando y me gustaría que pasáramos las navidades juntos.- Shinobu iba a decirle que no podía ser, que él en vacaciones quería volver a su país pero su novio continuó hablando.- Podemos ir a Japón y estar con tu familia. ¿Qué te parece?
- Está bien.- Respondió Shinobu sin poder parar de llorar. Sabía que Oliver pensaba que lloraba a causa de la emoción pero no era así, en aquel momento Shinobu no sabía qué hacer y se sentía muy desgraciado. Aquello había sido una señal para que se quedara con Oliver, aunque no podía parar de pensar en Miyagi.
Hiroki salió de la ducha y se vistió rápidamente. Escuchaba las risas de Kane y de Satoru, pero ya estaba acostumbrado a aquello. Nowaki entró con Haruki en brazos y lo dejó sobre la cama.
- Ya tengo listas todas las cosas de Haru-chan.
- Gracias, Nowaki.- Le sonrió Hiroki mientras se secaba el pelo con una toalla. Volvieron a escucharse las risas de los muchachos.- ¿Qué les pasa a esos dos?
- Misaki ha tenido un sueño erótico contigo.- Respondió el médico y Hiroki también rió.
- Me siento halagado.- El profesor se tumbó en la cama y acarició las piernecitas de su hijo.- Está enorme...
- Bueno, es hijo mío.
- Sí, de eso no hay duda.- Sonrió Hiroki.- ¿Tú ya estás listo?
- Sí y los chicos también.
- Pues vamos.- Hiroki se puso en pie y cogió en brazos a Haruki. Salieron a la sala donde se encontraban los dos jóvenes riendo.- ¿Tanta gracia os hace que Misaki sueñe conmigo?
- ¿Nos has escuchado?- Preguntó Kane sin borrar la sonrisa.
- Os he escuchado yo.- Dijo Nowaki.
- Es que es muy bueno y si vieras lo avergonzado que estaba Misa-chan...- Dijo Kane.- La cena va a ser divertida.
- No es para tanto, todos tenemos sueños de ese tipo.- Comentó Nowaki.- No seáis malos con el pobre Misaki.
- Con Misaki no, pero con Akihiko sí.- Sonrió Hiroki.- Aún le guardo rencor por lo de Las Maldivas, se la pienso devolver.
- Te pidió perdón y te dijo que eras precioso.- Le dijo Nowaki.
- Me da igual, se metió con mi físico.
- Venga, Hiroki, no seas malo.- Le dijo Kane.- Misa-chan no quiere que Akihiko se entere.
- ¿No lo sabe?- Preguntó el profesor.
- Claro que no.- Dijo Kane.- Aunque sería divertido molestar un poco a Misa-chan, es muy gracioso cuando se pone nervioso.
- No, dejad a Misaki tranquilo.- Dijo Satoru.- Que encima que nos invita a cenar...
- Hiroki, en el sueño le guiñabas un ojo.- Le dijo Kane.- Estaría bien que en algún momento lo hicieras.
- De acuerdo.- Asintió el profesor.
- Hiro-san, no seas malo.- Repitió Nowaki.- Vas a hacer que Misaki pase un mal rato.
- Pero si es todo broma, ya verás como le hace gracia.- Dijo Kane.
Fueron en taxi hasta la casa de sus amigos. Dejaron a Haruki durmiendo junto a Naoki y se sentaron todos en la mesa para cenar. Todo iba bien pero Hiroki había notado que Misaki evitaba hacer contacto visual con él y eso que lo tenía justo enfrente.
- Quería volver con Miyagi pero finalmente se ha rajado.- Comentó Kane.
- Pues es lo mejor que ha podido hacer.- Dijo Misaki.
- No sé, si no es feliz con el australiano...- Dijo Nowaki.
- Ya ves. Cuando folla con Oliver piensa en Miyagi.- Dijo Kane.- Les doy dos meses como mucho.
- Todas las parejas pasan por malas rachas.- Dijo Misaki.
- Pensar en otro mientras follas no es una mala racha, es que la cosa está jodida.- Le dijo Akihiko.
- Bueno, pues que deje a Oliver pero que ni se le ocurra volver con Miyagi después de lo que le hizo.
- Misaki, nadie es perfecto.- Dijo Satoru. Misaki suspiró y desvió la mirada encontrándose con la de Hiroki, quien le sonrió y le guiñó un ojo. Misaki se puso muy nervioso y tiró su vaso, manchando el mantel.
- Qué torpe, Misa-chan.- Rió Kane.
- Menos mal que es agua.- Dijo Misaki con nerviosismo.- Voy a por un trapo.- Al levantarse se tropezó con la silla y de no ser porque Akihiko le agarró, se hubiera ido contra el suelo.
- ¿Estás bien, cariño?- Le preguntó el escritor. Misaki asintió y su novio le miró con el ceño fruncido.
Misaki se metió en la cocina sin poder quitarse aquel nerviosismo. Se puso a abrir cajones sin saber muy bien qué buscaba. Escuchó unos pasos y se giró para encontrarse con Nowaki, quien le sonreía.
- Vengo a por más vino. Kane bebe como un condenado a muerte.- Dijo el médico pero Misaki no le devolvió la sonrisa.- ¿Estás bien?
- Sí, solo que...
- Kane nos ha contado lo de tu sueño y están gastándote una broma.- Le dijo Nowaki.- Son así de maduros.
- ¿Os lo ha contado? Me quiero morir...
- No, Misaki, tranquilo.- Le sonrió Nowaki.- No pasa nada, de verdad.
- ¿No me odias?
- ¿Por qué iba a odiarte?
- Porque he tenido un sueño erótico con tu marido.- Dijo Misaki y oyeron como algo se rompía. Akihiko se encontraba en la puerta de la cocina y se le había caído un plato al escuchar aquello.- Usagi-san...
- ¿Qué es eso de que has soñado con Hiroki?
- Ha sido sin querer, de verdad.- Dijo Misaki muy apurado y los otros tres que estaban en la mesa se acercaron corriendo para enterarse de qué estaba pasando.
- ¿Entonces cuando gemías "sensei" no era por mi?- Dijo Akihiko con tristeza.
- No, pero no significa nada, a mí Hiroki no me gusta.- Misaki se acercó hasta su novio.
- No mientas, claro que te gusta.- Dijo el escritor.- Quien no te debo de gustar soy yo. ¿Ya no me encuentras atractivo, Misaki?
- Por favor, Akihiko, no seas dramas.- Dijo Hiroki.
- Tú mejor cállate, que esto es culpa tuya.- Le espetó el escritor.
- ¡Yo no tengo la culpa de que tu novio sueñe conmigo!- Exclamó Hiroki con enfado.
- Hiro-san, por favor.
- Pues claro que me resultas atractivo. Me encantas, Usagi-san.- Dijo Misaki.
- Entonces no te tengo satisfecho sexualmente, ¿es eso?
- ¡Claro que lo estoy!- Exclamó Misaki y se sonrojó al ver como todos los presentes estaban pendientes de ellos.- Me gusta mucho hacerlo contigo, Usagi-san.
- ¿Y por qué sueñas con ese?
- Oye, un respeto.- Dijo Hiroki.
- No lo sé, los sueños no se pueden controlar.- Respondió Misaki.- Lo que sí que sé es que tú eres el único hombre para mí. Te amo, Usagi-san.
- ¡Que se besen, que se besen!- Canturreó Kane dando palmadas. Akihiko sonrió y atrajo a Misaki hacia él para besarle.- ¡Con lengua, con lengua!- El escritor profundizó aquel beso mientras sus manos bajaban hasta el trasero de su novio.- ¡Encima de la encimera, encima de...
- ¡Kane, a callar!- Le gritó Misaki separándose del escritor.- Y ya hablaremos tú y yo, que eres un bocazas.
- Misa-chan, no te habrás enfadado, ¿verdad?
- Misaki, él no es capaz de guardar secretos.- Dijo Hiroki y Kane le miró arqueando una ceja.
- ¿A no? Pues tengo uno guardado desde hace un año.- Hiroki le miró con enfado pero no se atrevió a decirle nada.
- Venga, sigamos con la cena.- Sonrió Misaki.
- ¿Qué secreto tienes tú?- Le preguntó Satoru a Kane pero no obtuvo respuesta.
- Hiroki.- Le llamó Misaki.- De verdad que no me gustas.
- Ya lo sé, no te preocupes por eso.- Sonrió el profesor.- Todos sabemos que los sueños no tienen importancia.
- Exacto. Yo una vez soñé que Sato-chan me follaba.- Comentó Kane.- Fue muy desagradable.
- Tu cara sí que es desagradable.- Le dijo Satoru.- Ya te gustaría ser digno de que te folle.
- Venga, tú tienes pinta de no saber follar.- Dijo Kane mientras todos volvían a sentarse en la mesa.- Por eso te debió de dejar la modelo.
- ¡Ya tardaba en salir la modelo!- Exclamó Satoru.- Al menos no era tonta, no como cierto bombero que...
- ¡La tenía enorme!
- Esta noche te dejaré tan satisfecho que no volverás a tener ningún sueño erótico en tu vida.- Le susurró Akihiko a Misaki en la oreja y después le dio un beso en la mejilla.
Hola!
¿Qué tal? Jamás pensé que escribiría un lemon de Misaki y Hiroki jajaja
Espero que os haya gustado el capítulo. Dentro de poco van a empezar mis exámenes así que dudo mucho que actualice antes de finales de enero.
Muchas gracias por leer :)
¡Un abrazo!
