El dichoso 31 de octubre al fin había llegado. Mai debía estar brincando en un pie adornando su casa para la fiesta. Tea se preguntaba como lo haría la rubia sola, pues se había negado a recibir su ayuda; pero conociendo a la ojivioleta, tendría a algún idiota haciéndole el trabajo a cambio de su número de celular.
El cual sería falso y Mai daría la excusa de haberlo perdido.
Esa mujer tenía muy poca vergüenza, aun se sorprendía de lo cercanas que podían ser a pesar de sus diferencias.
Tea no tenía ánimos de festejas en ese momento, pero por cumplir su deber de amiga. Allí estaría. Yami había estado un poco extraño esos días, otra vez. Tricolor había tenido esos cambios de humor en repetidas ocasiones en esos meses que llevaban viviendo juntos, y a pesar de la nueva cercanía, aun no le decía porque sus cambios de temperamento.
No era el gruñón violento que era con los chicos, pero se la pasaba serio y taciturno. Y a pesar de eso. Él aun buscaba su compañía, y eso parecía relajarlo un poco.
"Lo que sea por ayudar", se decía la castaña en esos momentos de silencio. Cuando lo único que hacían era mirar por el ventanal de la sala hacia la calle. En ocasiones, jugaban a contar automóviles. Ella siempre pedía los blancos y el los grises, nunca definían un ganador, pero parecía que el color favorito de las personas en Ciudad Domino era el gris, al menos en su mayoría.
Lo más interesante que habían hecho en esos momentos era presenciar uno que otro pequeño accidente. Tea mantenía el teléfono cerca en caso de tener que llamar a emergencias.
Pero mientras él estuviera allí, hasta esos momentos eran especiales para ella.
Y ahora con su ofrecimiento de ayuda rechazado, no tenia de otra que terminar de arreglarse. Mai le había hecho el favor de conseguirle un disfraz para esta noche, porque ella era demasiado indecisa para estas cosas.
Lo bueno es que su amiga había respetado su gusto para vestir y no había tomado nada demasiado revelador.
Esta noche, seria unan reina egipcia.
Eran telas ligeras de color blanco que rozaban sus pies, adornos dorados en su cintura y cuello. Varios brazaletes. Hilos y broches dorados para adornar su cabello, culminando con una tiara. Lo único descubierto era su espalda, pero eso no le molestaba tanto, se sentía similar a algunos trajes que había usado en susb presentaciones de ballet.
Un maquillaje sencillo, con el delineador en sus ojos siendo el foco de atención, culmino con su disfraz. Lista para salir.
-Yami, ¿ya estas vestido? Sabes que Mai espera que lleguemos entre los primeros.
-Sí, ya me vestí. Entra necesito un poco de ayuda.
Cuando Tea lo vio, estuvo por hiperventilar. Iban a juego… y el si estaba guapo como Faraón. El blanco destacaba lo bronceado de su piel y el dorado hacia juego con su cabello; se podían apreciar sus piernas tonificadas, los hombros anchos y los brazaletes resaltaban los músculos de sus brazos. Yami estaba frente al espejo, con expresión confundida, mirando le delineador entre sus dedos.
-Veo que tu si sabes cómo se usa este lápiz- el chico le sonrió ampliamente- veo que para Mai somos como Barbie y Ken en tamaño real. Sol que tú eres más guapa.
Tea se sonrojo, como siempre que el la alagaba. Sonrió, tratando de verse normal y le pidió que se sentara. Con mano firme, aunque el corazón desbocado, delineo los ojos del muchacho. Era increíble ver como solo un poco de delineador podía hacer resaltar tanto las atractivas facciones del tricolor. En especial, sus ojos amatista, que no habían dejado de observarla en todo el rato.
Finalmente, el hablo:
-Si llevamos disfraces a juego, ¿quiere decir que debemos ir como pareja a la fiesta?
-No lo sé- "Es la obvia intensión de Mai, gracias por notarlo"- ¿querrías?
-¿Por qué no?
-¿A Joey no le molestaría?
El Mutou hizo una mueca ante la mención del rubio, casi gruñendo respondió.
-Ese idiota a penas se ha acordado de mí en las últimas semanas, no tiene derecho a enojarse- entonces en sonrió, se esa manera maliciosa que el tenia- además, si no soy yo, algunos de tus celosos amigos te avergonzara diciendo que sale contigo. Yo al menos soy bien parecido.
-Tu gran humildad fue una de las cosas por las que me enamore de ti, hermosa- bromeo ella, poniendo la voz gruesa.
-Lo sé, guapo, lo sé- respondió Yami con voz afeminada.
Ambos rieron, tomados de la mano, aprovechando para iniciar sus interpretaciones lo antes posibles.
Kisara estaba ciertamente avergonzada de la ropa que la había hecho usar, otra vez. ¿Por qué nunca tenia voz y voto para los atuendos a usar en fiestas? Rebecca siempre tenía que meter sus manos, y con Emma a su lado, aseguraba el apoyo de Ryou, y por ende, de Bakura.
Serían la familia Frankenstein.
Ryou seria Frankenstein. Su cabello albino teñido de negro, con Kisara no sabía que, solo esperaba que saliera sin inconvenientes, o de lo contrario su hermano tendría que cortar su tan adoraba melena. Sin la piel verde, solo le pintaron la cara más pálida, y enfermiza, con sus habituales cicatrices, tornillos y harapos. Emma iba muy similar, solo que su vestido, aunque aparentemente viejo, era blanco y no en telas oscuras.
Bakura era Igor, el jorobado. Pero menos como el ayudante horrible, y más como la nueva versión, donde le arreglan la espalda y tiene solo una ligera cojera. Y claro, ¿Qué era Igor sin su Doctor Frankenstein? Solo que esta vez, seria Doctora. Kisara estaba esperando una bata de laboratorio, unas gafas de protección y quizás unos guantes. Y algo así fue lo que obtuvo.
La bata le llegaba a unos diez centímetros de las rodillas, entallada en la cintura con un cinturón negro. Botas de caña alta y tacón medio a juego con el cinturón, una cola de caballo para sostener su cabello y lo único que le daba un medio aire de científica eran los lentes falsos que le dieron.
-¿Por qué yo llevo esto y tú vas vestida de Alicia?- se quejó la albina con Rebecca, viéndola sacar su mejor provecho del hecho de ser rubia- primero un Dragón Blanco de Ojos Azules, y ahora una Científica Loca…
-Y Sexy- la interrumpió la más baja de las tres chicas- ve el lado positivo, te ves guapa, no tuviste que teñirte el cabello y tienes un sirviente.
-Siempre ha tenido dos- dijeron los gemelos a la vez.
Ella gruño.
-¡Callados!
-¡Si, Ama!- gritaron los dos, escondiéndose tras Emma.
"Tendré que divertirme con esto", se dijo, viendo a sus hermanos.
Mai estaba tan contenta, las personas no habían demorado en llegar, y a las nueve de la noche ya la fiesta había iniciado, y todos parecían divertirse. Había comida, bebida y buena música. Algunos estudiantes fiesteros habían dado aportes monetarios, de manera que no todo salió de su bolsillo y ella pudo darles algo bien hecho.
Joey le había ayudado a decorar, toda la tarde juntos y solas; las distracciones eran constantes, pero habían terminado a tiempo. Telarañas, calabazas, insectos de hule y cualquier variedad de monstruos de cartón en las paredes. Y para evitar personas en sitios indeseados, cubrieron las puertas con gruesas telarañas, pues nunca faltaba el calenturiento que forzaba una cerradura.
Ojos que no ven, corazón que no siente. Pero todos allí sabían que si Mai los veía rompiendo una de esas telarañas, no sería ella precisamente quien lo sentiría.
Era divertido ver como todos miraban su disfraz, la mayoría con al menos un poquito de escepticismo, ¡pero se suponía que era un disfraz! Y eso significa: vestir como algo que no eres. ¿Así que, qué mejor que vestirse de ángel?
Joey lo había encontrado hilarante.
-El próximo año, te disfrazaras de princesa en apuros.
-Solo si tú te disfrazas de Aquaman- replico ella, también burlándose- ¿Vas a apagar las llamas del Espadachín, Señor Bombero?
El rubio había sido el menos creativo, pero ¿para qué negarlo? Se veía de verdad muy sexy con ese disfraz. Sin que nadie lo supiera, eran la pareja más llamativa del lugar. Y eso era un problema, púes como nadie sabía que estaban juntos, muchas chicas terminaban coqueteándole al chico.
Aunque seguramente Yami no lo defendería por "no revelar su relación a nadie", ella si podría defender una "relación que encubre la de ellos".
¿Por qué no había pensado en eso antes?, se regañó, sonriendo con malicia. Tendré que recordarles que esto es solo un disfraz.
-Tienes que darte a respetar, Wheeler. Yami no está para defenderte, y no querrás que lo haga yo todo el tiempo- reprendió la rubia, luego de darle un soberano beso al chico frente a todos, y dejando claro que chico estaba con ella.
El sonrió como el gato de Chessire.
-¿Celosa?
-No quieres la respuesta de eso, te lo aseguro.
Con un gesto de rendición, él se acercó y le dio un beso en la mejilla, rodeando la cintura de ella con un brazo.
-Pero mira quien llega allí- Mai arqueo las cejas con cierta sorpresa.
-Esto sí que es inesperado- Joey no oculto su impresión.
Como era su costumbre, Seto Kaiba fue el centro de las miradas en el lugar. Su disfraz era similar al de ella: representaba algo que no era. Con una camisa blanco y una chaqueta verde, jeans azules y tenía, todos viejos, arrugados y descuidados. Estaba despeinado, y su manera de caminar era relajada, sin su postura recta y elegante de siempre.
-Kaiba.
-Wheeler.
Mai solo los dejo observarse con molestia entre si un rato. Quería hablar con el castaño, ponerlo al tanto de todo, y con suerte, informarse de la situación.
Cierto trio de chicos fue de gran ayuda:
-Vaya, vaya, del cielo siguen cayendo estrellas.
Yugi, el 007, Tristan, el sombrerero loco; Duke el mago. Muy apuestos los tres, parecían un poco perdidos, realmente no conocían a nadie allí. Mai se deshizo de Joey entonces.
-Ve con ellos, que se sientan cómodos hasta que lleguen los demás.
No hubo necesidad de insistir, Joey se reunió con sus amigos inmediatamente; Seto fue el primero el hablar.
-Misión cumplida, ¿eh, Valentine? Incluso ya se abrazan en público.
-No negare nada de lo que estás pensando, Kaiba. Ya se toda la verdad, y aunque seguramente Joey ni lo imagina, sospecho que su paga por esta farsa a estado saliendo de ti.
-Yami me llamo, hace unas semanas, me dijo que no volviera a darle dinero para Joey, que él estaba recibiendo su pago de otro lado. Ahora entiendo todo.
Idiota, pensé la rubia, pero fingió una sonrisa.
-Veo que dar dinero porque si no es problema para ti, tal vez deberías dirigir esa generosidad a los niños de África y no a apoyar teatros que solo terminan por lastimar personas.
-Ahora eres parte del teatro también, así que cuida lo que dices.
Mai no encontró nada que decir, así que solo le saco la lengua con molestia, luego agrego:
-Y sobre lo de estar abrazados, Kaiba. Solo "cuido" lo que es de Yami; además, no creo que Yami o Tea tengan algún problema con esto. Después estaremos en las mismas.
-¿A qué te refieres?
-Yo cuido lo de Yami y lo mío. Tea, lo de Joey y lo suyo. Y ellos a nosotras.
-Me sorprende tu tendencia a complicar las cosas. En eso te pareces a Wheeler.
Esta vez, la sonrisa de ella si fue sincera. Observo hacia el lugar donde estaba el rubio; Joey y Tristan se daban codazos entre ellos, seguramente molestando a Yugi, quien estaba como un tomate. Y Duke a un par de pasos del tricolor, tapándose la cara con el sombrero, pero por el movimiento de sus hombros parecía estar riendo.
Mai volvió la mirada a Seto.
-No puede ser- Mai detallo más el disfraz del castaño, el sonrió de medio lado- ¿Esa es la ropa de Joey?
La profunda risa de Kaiba era de pura complacencia al ver lo impactada que estaba la rubia. Mai no podía creer que ese sujeto orgulloso, quien no se llevaba en lo absoluto con Wheeler, se fue vestido con sus ropas.
-Yami me hizo el favor de conseguirla. Un disfraz de vago autentico.
Ella no se quería reír de eso, porque de nuevo se estaba burlando del rubio, pero tampoco podía negarlo. Joey si lucia así en ocasiones, todo descuidado y desaliñado. Un disfraz valido, considerando que Kaiba era todo lo contrario.
Y para que, lo imitaba muy bien.
No pudo evitar pincharlo.
-¿Y te arreglaste así de guapo… por alguien en especial?- el la miro mal un momento- porque, déjame decirte, no sé si venga.
El rostro de Kaiba se descuadro ante eso, haciendo reír a la chica.
-Veo que estas bien informado sobre tu novia, querido Seto, ¿no le enviaste un mensaje antes de venir?
-Se me olvido el celular.
-¿Hoy en día a quien se le olvida el celular?- respondió la chica, ¿acaso hay algo que te preocupe?¨
Era obvio que sí, pero también era obvio que le soltaría la sopa a ella. O no ahora, por lo menos.
-Sabes que si quieres hablar, puedes buscarme, soy una tumba para los secretos- eso Seto ya debía de saberlo, pues ambos habían compartido conversaciones bastante privadas antes, pero nunca estaba demás recordárselo. El asintió, un poco decaído, creyendo lo que ella le había dicho en broma, probablemente- ¡Oh, mira! Pero si acaba de llegar la luz de tus ojos, Kaiba.
Literalmente, era como si le acabaran de devolver el alma al cuerpo. Aunque tampoco estaba segura de que tuviera un alma antes. Pero ambos arrugaron la cara al ver que venía acompañada por sus dos hermanos.
-Tu tranquilo, yo lo arreglo.
Mai fue hasta el DJ y lo hizo poner una música más lenta. Y alzando bastante la voz, dijo a todos los presentes:
-¡Tiempo de baile en parejas, todos busquen a alguien!
Su grupo de amigos fue el más rápido en actuar. Frankenstein tomo a su futura esposa, la pequeña Alicia se le arrojo encima al pequeño James Bond. Joey había acaparado a su hermana, la Liebre Serenity, y Bakura a Kisara.
Mai se acercó a ambos y tiro de ellos apartándolos.
-Entre hermanos no.
Empujo a Seto hacia Kisara, quien sonrió de oreja a oreja al verlo. Tristan y Duke se acercaron a Serenity. La rubia aparto al mago.
-Ella solo puede bailar con uno solo.
Llevo al pelinegro y al albino con un par de sus amigas y los dejo allí entretenidos. Mientras, ella fue por el propio.
-¿Me extrañaste, guapo?
-No puedo responder a eso con tanta gente presente- el sonrió con picardía, ella rio alegremente.
¿Quién diría que Mai Valentine reiría alegremente a causa de un hombre? Si Tea la viera…
De verdad se les había hecho tarde para llegar. El taxista había tomado una muy mala ruta, habían fiestas y eventos en cada cuadra, y la gran cantidad de personas no hacían fácil el tráfico.
Estuvieron en el auto más de cuarenta minutos.
Cuando por fin bajaron del taxi, la fiesta parecía ir muy bien. La casa estaba bastante llena, pero para eso Mai tenía un gran patio; y hacia allí se dirigieron.
Tea podía sentir las miradas sobre ellos, y se sentía muy incómoda. Algunos de esos chicos eran compañeros de la universidad, y que la miraran tan diferente a como lo hacían en el campus cuando le pedían sus apuntes, la ponían nerviosa.
Y no en el buen sentido.
-Recuerda que estás conmigo- le dijo Yami, su seño profundamente fruncido daba a entender su molestia- si alguien se mete contigo recuérdale que tu novio es experto en artes marciales mixtas.
-Y si alguna chica te molesta, recuerda que tienes una novia con amigos sobreprotectores y molestos- le guiño un ojo juguetonamente- no me hagas molestar.
El sonrió. La castaña se acercó para entrelazar sus manos, pero Yami tuvo que retroceder un par de pasos de manera brusca, cuando inesperadamente, una chica, de tez morena y algo más baja que ella, salto sobre el tricolor para abrazarlo. O estrangularlo, más exactamente.
Tea miro impactao la escena. ¡Acababa de decirle que no la hiciera molestar! Quizo ser racional y darle el beneficio de la duda, pero cuando el correspondió el abrazo, definitivamente perdió la paciencia. Pisando fuerte, se alejó de allí… aunque no mucho.
Para su mala suerte, todos sus amigos habían presenciado la escena. Incluyendo a Seto.
Yami la bajo luego de un minuto. Hacia tanto tiempo que no lo veía. Seguía bronceado y musculoso, y según pudo ver en su gran ceño fruncido, tan malhumorado como siempre.
-Ya, Mana, déjalo respirar- junto a ella llego un hombre alto y moreno, muy atractivo.
-Pero, Mahad…- se quejó ella con un puchero.
-¿Qué? ¿Estas celoso?- pincho Yami, sujetando más a la chica.
-Si, esta celoso, pero porque no lo he dejado abrazarte- Mana se soltó de Yami, haciéndose a un lado.
Ambos hombres rieron, saludándose con un abrazo. Se trataba de Mahad Dimercy y su novia, Mana.
La pareja era amiga de Yami desde que eran niños. Se conocieron cuando Yami tenía 9 años y Mahad 12. El moreno había iniciado como tutor, siendo que era un chico sumamente inteligente para su edad y de bajos recursos, lo que le daban por las tutorías siempre era de ayuda. Los Mutou lo contrataron por recomendación del colegio en el que estudiaba Yami por esos años; pasaron de solo encontrarse para estudiar y hacer trabajos de la escuela, a comer, bromear y jugar, de vez en cuando.
Mana se les había unido luego de que Mahad se graduara de preparatoria, cuando ella tenía 11 años. Para ser menor que ellos, era muy lista y de mente ágil. Yami la conoció en una sesión de tutoría, no era necesario que el tricolor tuvieron un tutor a los 15 años, pero era una buena excusa para encontrarse con Mahad.
Ella siempre fue más baja que ellos, pero a los 11 años aún era muy bajita para su edad y parecía una niña mucho menor. Sin embargo, solo de cara. No había tema que escuchara de ellos, salvo los de clase quizás, que ella no pudiera entender. Su sentido del humor era bastante grande y casi siempre les sacaba una sonrisa.
Mahad se graduó de la universidad con honores y se quedó trabajando allí, como profesor suplente, luego como titular en el área de historia. Pero como Yami también comenzó a ir a la universidad, también se encontraban allí. Y Mana siempre los encontraba.
Un año antes de que Yami se graduara, sus amigos comenzaron a salir. Ya Mana era mayor de edad y ese parecía ser el único problema que parecía impedirle a Mahad una cita a la muchacha. El tricolor se alegró mucho por ellos, aunque la nueva relación lo hizo sentirse un poco incómodo y dejado de lado al principio.
Y ahora, era la primera vez en meses que Mana veía a su amigo; un día había ido a visitarlo en casa de sus padres y se había enterado que el chico se había marchado de allí y no tenía idea de donde estaba. Después hablo con Yugi, quien le pidió no ir a verlo a su nueva casa por un tiempo, pues el chico estaba pasando por una situación complicada en ese instante.
Tampoco lo llamo, espero a que el llamara, pero la llamada nunca llego. Se lo dejo pasar cuando Yugi le explico algunas cosas que habían estado sucediendo; y entonces, el tricolor menor le envió un mensaje, cuando y donde era esta fiesta donde podrían darle una sorpresa a Yami.
Y vaya que parecía sorprendido.
-¿Qué hacen aquí?- pregunto el tricolor, sonriendo ampliamente, pero sin mirar a los ojos a ninguno.
También estaba avergonzada, eso era bueno.
-Yugi nos dijo que viniéramos, que sería una buena oportunidad para charlar y divertirnos con el amigo que nunca se acordó de llamarnos- respondió ella, sin ningún rencor, pero si algo de reclamo.
-Lo siento mucho- el rudo y malote de Yami Mutou se estaba disculpando y agachando la cabeza, esto no era normal- he tenido un millón de problemas, apenas tengo cabeza para trabajar, y no es algo donde tenga pensar mucho.
Las expresiones en su rostro habían cambiado, tampoco se movía de la misma manera. Ya no parecía tan tosco… incluso podía decir que era algo afeminado.
Definitivamente, tenían mucho de qué hablar.
-Mmm, Mana, ¿qué disfraz es ese?
La morena frunció los labios por la pregunta. De inmediato, se puso a la defensiva.
-Soy una bailarina- ladro. Yami se escudó tras Mahad- sabes que siempre quise serlo, pero soy muy torpe para eso.
-Bailarina- el rostro del tricolor se ilumino con esa palabra, busco a su alrededor un segundo, hasta que encontró su objetivo- ¿No quieres conocer a una de verdad?
Mana asintió, motivada por la curiosidad de conocer por que ese chico tan gruñon, se ponía tan contento. Y arrastro a Mahad con ella, quien debía estar igual de curioso, solo que sabía disimularlo.
Llegaron con un grupo de muchachos, entro los que se encontraban Yugi y Rebecca Hopkins, a quien Mana había tenido la oportunidad de conocer en una de sus visitas a la mansión Mutou. Yami los presento, y luego, uno a uno a sus amigos; algunos de ellos le sonaban, pero no había tenido oportunidad de conocerlos en persona.
La última persona que Yami presento fue una castaña, bastante guapa. Parecía de mal humor. Sin embargo, el tricolor mayor, sonrió, abrazándola de la cintura; la chica se sonrojo, y hubo un intercambio de miradas picaras entre los amigos de Yami que Mana no pudo evitar notar.
-Ella es Tea Gradner, mi novia- presento Yami, con una sonrisa que Mana no le había visto antes.
Felicidad pura.
La morena codeo a su novio, quien alzo las cejas en un gesto apenas perceptible, antes de estrecharle la mano a la chica. Ya le había conocido chicas a Yami, y generalmente no las tomaba en serio, pero las miradas que intercambiaban entre si daban mucho que pensar.
-Y entonces- la que hablo fue Mai, dirigiéndose a Mahad- ¿Qué se supone que eres?
-Un egipcio- respondió el hombre con simpleza.
-Los egipcios comunes y corrientes no se vestían así- esta vez fue Rebecca quien intervino- no con tanto "oro" y "joyas".
-En realidad, es la vestimenta que usaría un noble egipcio de la corte del Faraón- dijo Mana, rodando los ojos a su novio- lo que sucede es que a este sujeto le encanta que le pregunten acerca de historia. Es su especialidad.
-Historia, que aburrido- Joey y Mai torcieron el gesto de la misma forma, al hablar al mismo tiempo.
El uno para el otro, definitivamente.
Mai no creyó que su fiesta se fuera a poner tan entretenida. Aunque los había invitado, no imagino que esos famosos amigos de Yami y Yugi vendrían a su fiesta.
Yusei y Jaden, al parecer, habían quedado con curiosidad luego del encuentro el día de la subasta de caridad, donde se habían enterado de todo el asunto del tricolor mayor, según Joey le había contado a ella. El par de muchachos se la pasaban de aquí para allá, saltando de grupo en grupo, tratando de disimular como observaban a Tea y Yami, quienes "fingían" muy bien ser una pareja enamorada.
Las novias de ambos muchachos también habían asistido, espantado chicas como si fuera moscas de sus respectivos chicos. Ver a tan reconocidas mujeres, celosas y enojadas, divirtió a Mai hasta más no poder; motivada por su buen humor y por la distracción que causaban Yusei, Jaden y Seto, ella se acercó a Joey.
-Creo que deje una vela encendida en el piso de arriba, Señor Bombero- susurro ella, sugerentemente.
Claro que Wheeler no lo capto al a primera.
-¡Eso es muy irresponsable de tu parte, Mai!- exclamo el chico alarmado- ¿Qué tal si se incendia la casa? ¡Jesús, María y José! ¡Que peligro!
La rubia se apretó el puente de la nariz con irritación, pero tuvo paciencia al verlo subir las escaleras. Dirigió una mirada a Tristan y Duke, les hizo señas de que vigilaran el perímetro mientras ella estaba fuera. Dudosos, ambos asintieron cual militares, sabiendo las consecuencias de no cubrirle las espaldas.
Sonriendo ampliamente, fue al encuentro con su rubio, quien ya debia haber captado la indirecta luego de no haber encontrado ninguna vela.
Se sentía de tan buen humor en esos momentos. ¿Qué más podía pedir? Seto estaba allí con ella, conversando, apartados de los demás. Y cuando necesitaba algo, solo tenía que mandar un mensaje de texto.
Kisara: Tráeme mi cartera, Franky.
Kisara: Tenemos sed, tráenos agua. Con gas y limón, Igor.
Un mensaje para cada hermano. Lo mejor es que ambos habían apostado entre sí, el primero que perdiera la interpretación de su personaje tendría que ser el sirviente del otro una semana. Pero esa noche, serían los de ella.
-No pensé que fueras tan mala- el castaño la miro con completa diversión, viendo a los hermanos de la chica dirigirse hacia ellos. Frankenstein con los brazos al frente, como un lento hombre medio zombi. Igor cojeaba con afán.
-¡Aquí tiene, Ama!- exclamaron ambos, en tonos y maneras distintas.
Ryou era más lento y sonaba más tonto, mientras Bakura era malicioso y arrastraba las palabras. De cualquier manera, se veían tontos. Seto y Kisara aguantaron las ganas de reír.
-Bien hecho- no loca les diría "gracias", ella también estaba en su papel- Frank, espera un segundo- saco de la cartera lo que le interesaba y luego se la devolvió, cuida bien de esto.
-Como… ordene- pesada y torpemente como había llegado, se retiró. Cartera al hombro.
-¿Me necesita para algo más, mi señora?- inquirió Igor, aparentando sumisión.
Pero la albina bien sabía que su hermano esperaba poder quedarse por allí cerca para vigilarla. Era obvio que no confiaba en Seto… ni en ningún muchacho.
-No, ya largo- pero antes de que Bakura estuviera muy lejos, agrego- y bien lejos.
Esto pareció enojar al chico, pero para no perder su apuesta, sonrió complaciente y se alejó.
-¿Qué tienes allí?- pregunto Seto, curioso. La diversión de ella desapareció.
-Es… una carta- dijo con apenas voz- para Mokuba.
Los intensos ojos azules del castaño se clavaron en los de ella, intimidándola un poco. Pero él no estaba molesto, solo preocupado. Ella se explicó:
-El otro día, en tu casa, yo hui- comenzó a decir, avergonzada- estaba tan apenada. No pensé que el sintiera algo por mi, mucho menos que me besaría. Y tú nos viste- Kisara tomo una buena bocanada de aire- no he tenido las agallas de darle la cara; ni en la escuela, ni en la calle, ni cuando me llama o envía mensajes a mi celular. Por eso… decidí aclarar todo con esa carta.
Seto tomo su mano con angustia.
-¿Todo…?
-Obviamente, no te menciono a ti. Solo estoy rechazándole y explicándole porque: porque yo ya quiero a alguien más.
El castaño se sonrojo intensamente. Sin apartar la mirada ni un segundo, dijo:
-Me siento muy culpable. Quizás yo fuera podido evitar todo esto. No sé si esto entre nosotros…
-¿Estas terminando conmigo?
¿Esto era tener novio?
Es decir, ella ya había tenido novio antes, como la mayoría de las chicas, pero ninguno de esos chicos, novios o citas, se podía comparar con Yami.
Es decir, ni siquiera era algo de verdad, solo actuaban para que nadie viniera a molestarlos, pero el parecía tan sincero. La manera en la que le sonreía, como la abrazaba, la forma en que la abrazaba y besaba su mejilla, su forma de bailar y hacerla reír.
Es decir, Yami se veía muy feliz. Y la hacía feliz a ella.
¡Es decir nada de eso estaba bien! Porque él era muy bueno actuando, y ella se estaba emocionando mucho con eso.
Es decir... ¿Dónde demonios estaba Joey para reclamar a su novio, si es que de verdad lo quería?
Para finalizar el año y celebrar la Navidad, les traigo un capítulo de Halloween jijijijijijji, espero que les guste, me gustaría saber sus opiniones y les agradezco estar pendientes de esta historia. Espero que tengan un gran año, y lo mismo va para mí y que pueda traerles al fin el final de esta historia.
Agradecida con ustedes por leer y comentar, me despido, y nos leemos pronto…
