La ceremonia ocurrió de manera perfecta, todo de acuerdo a las preparaciones que se hicieron con sumo cuidado y detalle, nada faltó y la gente reunió bien a su nueva reina, su nombre era aclamado por las personas, por su pueblo, no había nadie que no supiese la verdad ahora de lo ocurrido y descansando un poco de todo ese ajetreo por sería nueva reina.
-Historia-una azabache la miro.-Heichou saldrá mañana buscar a Ymir y a su tío.
-Mikasa-agacho la cabeza.-No sé si hice bien en aceptar este puesto. ¡Jamás creí ser o convertirme en una Reina y menos pertenecer a la misma realeza!.
-¡Y yo ser de un familia peligrosa o por lo que escuche!-suspiro al recordarlo.-Pertenecer a una familia que siempre le fue fiel y servicial a la realeza.
-No sé si sabré desempeñar este rol-angustiada en ese tema.
-Ninguno de nosotros sabemos si seremos de utilidad o un fracaso-era la verdad.-Solo nos queda intentarlo y no fallar. Eso me enseñó Heichou.
-¿Y que se siente ser familiar de el?-era su duda.
-La verdad, si te soy honesta-sonriendo y feliz en el fondo.-Se siente extraño. Somos familia y aún nos quedan averiguar si somos familia cercana o lejana.
Yo crecí aislada por mis padres, segura por lo que duró, con un gran amor y el vivió en un lugar horribles, solo y sobreviviendo.
-Tuviste a pesar de todo a Eren y a Armin-mirando atravesar del ventana el cielo.-Yo tuve a Ymir.
-En realidad, el también tuvo a dos personas que perdió-callando al recordarlo.
Ninguna dijo nada más, algo que era cierto es que no se podían arrepentir de nada, como su capitán les enseño, por eso mismo debían dar todo par poder hacer más por aquellos que depositaron su confianza en ellos.
Llegó con ellas una mujer de lentes que ese día venía acompañada de una peli naranja que iba mejorando de sus heridas, no habían sido tan graves pero aún así era mejor no tentar a la suerte, ambas estaban arregladas y porque las obligaron a estar presentables como se debía. Muchas de las cadetes de la legión, debían verse bonitas como guapas, órdenes de su superiores, aunque muchos de sus compañeros habían echado mucha cizaña para verlas, y ver si eran más hermosas que la reina.
Les salió mal la jugada, porque la verdad, muchas de ellas eran bonitas y guapas.
-Tienen que regresar-su capitana también harta.
-Hanji-san-usando su tono de regaño.
-Enseguida volvemos-contesto la azabache.-Historia solo quería distraerse un poco. No estamos muy acostumbradas a este tipo de festejos o reuniones.
-Tendrán que hacerlo-a eso les daba la razón.-En algunas ocasiones serán mandadas a llamar. Y en el caso de Historia es parte de su posición.
-Me estoy arrepintiendo-ya no muy segura de querer ser la reina.
-No puedes retractarte-para la mala suerte.-Eres la Reina desde el día de hoy.
Eso era lo malo para ella,ser la nueva reina implicaba dejar muchas cosas como su vida de soldado para poder estar al pendiente de su pueblo, ver las necesidades y ayudar a mejorar sus condiciones por su bienestar, tanto económica y su salud.
Tenían bastantes pruebas encontrar de muchos del culto, en especial contra un conde que estaba prófugo.
Una reunión habría pronto para decidir el futuro de ellos, de la gente dentro de esos muros, hasta que recuperasen el muro principal y acabasen con los titanes faltantes, descubrir lo que esconde un sótano para terminar de averiguar lo que les falta saber y con ayuda de una rubia de coleta que estaba cooperando, pronto tendrían respuestas a su dudas.
La rubia pensaba que tal vez una algo más que un futuro maldito o un futuro donde tuviesen que seguir viviendo ahí dentro.
Habría libertad más allá de esos muros.
Cerca de ahí un castaño abrazaba un pequeño niño que se había escapado de su bisabuelo para ir a verlo y ya que su mami hablaba con dos rubios altos, solo que uno tenía barba y el otro parecía tener una peluca, por eso prefirió mil veces ir con el castaño al verlo solo y muy extraño. No le desagradaba en nada ser mimado por el chico mayor que estaba con su mami todo el tiempo, no solo por ser su subordinado, si no porque le caía bien para ser novio de su mami y hasta ser su padre; su padre, no sonaba tan mal, hasta ya se había hecho grandes ilusiones.
Unas enormes ilusiones de tener un padre.
-Uri-se escondió con el pequeño al ver a unos cadetes pasar.
Los conocía y no eran de la legión, eran de la policía.
No era bueno que estuviesen cerca, menos que vieran al pequeño o andaríamos haciendo preguntas muy incómodas que serían perjudiciales, más si veían el parecido que tenía con su capitán, ósea el azabache en cuestión.
El pequeño se les quedo viendo.
-Eren-para su manga de su abrigo que traía.-¿Ellos son malos?.
-No lo son-era eso verdad.-Solo que harán muchas preguntas incómodas si te ven.
-Eso sería malo para mami-contestandose para si mismo.
"
Se logró desocupar el azabache, mandarlos a la fregada como tal ya que no lo soltaban, en especial el rubio, su amigo, su comandante.
Le hizo un cuestionamiento acerca de su abuelo, ¿si sabía quién era?, ¿si tenía relación con su padre?, ¿o la tuvo?, ¿Cuándo tuvo contacto con el?.
Muchas preguntas más que le molestaron tanto, al grado de hartarse y darse la vuelta, ignorando lo por completo.
Esa mañana fue difícil para el.
El ver a la cara al castaño, después de lo sucedido en la noche con ese beso, ese maldito beso.
No estuvo mal, lo admitía, le gustó sentir los labios del castaño con los suyos, sentir esa sensación de deseo por primera vez y querer algo que nunca le gustó. Ese beso fue especial, no solo fue lindo o delicado, fue muy apasionado, la manera en que lo beso y literalmente uso su fuerza para hacerle saber quién tenía el mando.
Cómo le permitió ese contacto, solo a él y al separarme tener que esconderse por la vergüenza, recuerda que sentía su rostro rojo, por suerte no había luz y lo único que logro ver fueron esos ojos de color verdes-dorados con un brillo diferente y se sintió cohibido como apunto de ser comido por una bestia.
Recuerda perfectamente como volvieron a besarse, no solo una vez, sino más de una.
Sentir su peso sobre el mientras ese beso se intensificaba, sentir que la respiración se le iba pero no quería detenerlo, no quería hacerlo y lo hizo cuando el aire les faltó.
Fueron un desastre, sus labios hinchados y sentir su respiración tan ajetreada al querer volver a recuperar el aliento.
De recordarlo, lo hacía querer más y esa mañana solo lo agarró del brazo como si no pudiese decir nada, se sentía estúpido y tonto pero la sonrisa que le dio y el eso que sintió tan delicado y tierno, le hicieron saber que nada malo sucedió.
-Mami-una dulce voz lo llamo.
Volteó hacia unos de los pasillos y saliendo un pequeño de su escondite, se acercó notando que no era visto, para abrazarlo fuertemente, y recibiendo un beso en la mejilla.
-¡Nana me dejó venir a verte con Eren!-algo tranquilo al decirlo.
-Eren-para ver que el castaño se alejaba.
El pequeño se giró y observó que una chica de cabellos azabache s se acercó al castaño que le sonrió y está al verlos, noto un gran parecido con su mami.
-Vamos Uri-no había nada de malo-Te presentaré con alguien especial.
Para ir con ellos, tomados de las manos.
En otro lado.
Un chico solo veia el muro, no podía salir con toda esa seguridad y llegando un hombre que lo ayudaba en esos momentos.
-¿Que sucedió?-le preguntó mientras comía una manzana.
-Historia fue coronada reina-disimulando un poco.-El chico titán está seguro y vivo. El capitán Rivaille está muy tranquilo ahora que es reconocido como nieto...
Le dijo algo que lo sorprendió demasiado.
Aquí está el capítulo de hoy.
Espero que les guste mucho.
Besitos :3:3:3:3
