Hiroki salió del baño con el albornoz y con una toalla enrollada en la cabeza, sintiéndose muy relajado. Nowaki se encontraba en el sofá con Haru-chan en brazos, quien reía con las pedorretas que le hacía su padre. Hiroki se sentó junto a ellos y sonrió ante la escena, pocas veces se sentía tan relajado como en ese momento. Apoyó su cabeza en el hombro de Nowaki y cerró los ojos sonriendo al escuchar la risa de su hijo.
- ¡Hostia puta, vaya liada!- Exclamó Kane entrando en la vivienda y Hiroki frunció el ceño.
- Kane, esa boca.- Le dijo Nowaki con tono amable.
- La situación lo requiere, Nowaki. La he cagado tanto esta vez que ni os lo voy a contar.- Dijo Kane y se metió en su dormitorio.
- Pues mejor, no me interesan sus gilipolleces.- Murmuró Hiroki y Kane salió de su habitación.
- Venga, os lo voy a contar.
- No.
- Le he puesto los cuernos a Asahi.- Dijo el estudiante.
- Kane, eso está muy feo.- Le dijo Nowaki.- Si no le quieres...
- ¿Con quién?- Quiso saber Hiroki.
- Con su ex.- Respondió Kane.
- ¿El ex de quién?
- Coño, Hiroki, parece mentira que seas tan listo...- Le dijo Kane.- Con el ex de Asahi, me he tirado a su ex-marido.
- Ya te vale, Kane.- Resopló Hiroki.
- Esta vez te has pasado.- Le dijo Nowaki con gesto serio.
- No me juzguéis, no puedo ser siempre perfecto, también cometo errores.
- Desde luego, uno detrás de otro.- Dijo Hiroki.
- Qué crueles sois conmigo.- Dijo Kane y se acercó a Nowaki para coger en brazos al bebé.- Menos mal que tengo a Haru-chan, que me ríe todas las gracias y no me juzga.
- Porque todavía no puede hablar, dale tiempo.- Dijo Hiroki.
- ¿Y se lo has dicho ya a Asahi?- Preguntó Nowaki y Kane negó.- Se va a acabar enterando, es mejor que seas tú quien se lo diga.
- Ay no, no me veo capaz.
- Pero sí que has sido capaz de follarte al ex de tu novio.- Murmuró Hiroki.
- ¿Qué coño haces con una toalla en la cabeza? ¿Vas a echarme las cartas?
- Vete a la mierda, infiel.- Le dijo Hiroki y Nowaki posó una mano en la rodilla de su marido.
- No te alteres, Hiro-san.
- Es él quien me altera.- Dijo Hiroki.- Si no te conviertes en un buen ejemplo, dejarás de ser el padrino de Haru-chan.
- Eso no se puede deshacer, soy su padrino de por vida.- Le dijo mientras abrazaba al pequeño.- Además, tengo una taza que pone "mejor padrino del mundo".
- Te la compraste tú, eso no vale, es como si me compro yo una de "mejor profesor del mundo".
- Pues sí, Hiroki, porque como no te la compres tú nunca vas a tener una, dudo mucho que algún alumno te la regale.
- Calma, Hiro-san, está bromeando.- Le dijo Nowaki.- Eres el mejor profe que hay, si quieres te la compro yo.
- ¡No quiero ninguna taza, quiero que se comporte como un adulto!- Exclamó Hiroki.- Tienes que ser un ejemplo para Haru-chan, va a crecer contigo y seguro que te admirará y no voy a consentir que acabe siendo un mini tú.
- Claro que me admirará, le voy a enseñar todo lo que debe saber sobre la vida.
- No, Kane, lecciones de vida ninguna.- Negó Hiroki.- Eso déjanoslo a nosotros.
- Hiro-san, estás exagerando.- Le dijo Nowaki.- Kane tiene buen corazón y eso es lo importante.
- Gracias, Nowaki, por ese tipo de comentarios es por lo que te quiero tanto.
- Qué zalamero eres, Kane.- Sonrió Nowaki.
- No le sonrías de esa forma, en su cabeza eso es una proposición indecente.- Le dijo Hiroki a su marido.
- Por cierto, iré esta tarde a ver a Misaki, van a ir Shinobu y el buenorro surfero.- Comentó Kane.- ¿Os apuntáis?
- No, nos apetece estar sin ti un rato.
- Hiro-san, no seas malo.
- Eso, Hiroki, que es Navidad.
- Hablando de Navidad, ¿vendrás en Nochebuena con nosotros?- Le preguntó Nowaki.
- Dile a Tadao que gracias pero iré a cenar con los padres de Satoru, para ellos soy como el hijo que nunca tuvieron.- Respondió Kane.
Habían llegado la noche anterior, su padre había ido a recogerlos al aeropuerto. Oliver se encontraba ilusionado por pasar aquellas navidades en Japón. Shinobu, por el contrario, se sentía decaído. No paraba de pensar en Miyagi y lo último que le apetecía era encontrarse con él.
Cuando despertó aquella mañana, Oliver ya no se encontraba en la cama. Shinobu frunció el ceño al ver que ya era mediodía. Salió descalzo de su dormitorio y bajó al salón, donde se encontraban todos comiendo, incluido Miyagi.
- Buenos días.- Saludó Shinobu y tomó asiento al lado de su novio y enfrente de Miyagi.
- Dirás buenas tardes.- Le dijo su hermana.
- Estaba cansado del viaje.- Se defendió el rubio. Miyagi no le había mirado desde que había entrado en la sala y aquello estaba torturando al menor.
- Oliver nos estaba contando lo bien que le va en la universidad.- Sonrió su madre.
- Sí, le va genial.- Se limitó a asentir Shinobu.
- ¿Y tú qué? ¿Ya sabes qué quieres estudiar? Estudiarás aquí, ¿no?- Preguntó su padre y Shinobu gruñó.
- ¡Dios! ¡Y yo que sé, no me agobies!
- No me hables así, Shinobu.
- Pues no hagas tantas preguntas.- Dijo el rubio bajando el tono de voz.- Todavía no sé qué voy a estudiar ni dónde. ¿Contento?
- Para nada.- Dijo su padre mirándole mal.
- Bueno, antes de que Shinobu tenga una rabieta de las suyas, a Miyagi y a mí nos gustaría decir algo.- Dijo Risako sonriendo. El rubio miró a su hermana con el ceño fruncido, no le daba buena espina aquello. Observó como Risako cogía la mano del profesor, quien estaba cabizbajo.- Tenemos una muy buena noticia que daros: ¡Vamos a ser padres!
- ¡Cariño, eso es fantástico!- Exclamó su madre claramente emocionada mientras su padre, con una sonrisa, le traducía la noticia a Oliver. El australiano sonrió y se inclinó a decirle algo a Shinobu pero este se puso en pie rápidamente y salió de allí dando un portazo.
Cuando llegó a su dormitorio ya estaba llorando y se tumbó en la cama abrazando a su almohada. No había pasado ni un minuto cuando alguien llamó a su puerta.
- Oliver, me apetece estar solo.
- No soy Oliver.- Escuchó la voz de Miyagi.- Voy a entrar, ¿de acuerdo?- Al no obtener respuesta, el mayor entró y se acercó hasta la cama, donde se encontraba el rubio sin poder parar de llorar.- Shinobu-chin, no llores...
- ¿Cómo no voy a llorar? ¿Tienes idea de cómo me siento?- Le dijo disgustado. Miyagi le miró apenado mientras se sentaba en la cama.
- Tú estás con Oliver...
- ¡Lloro porque me das pena!- Le gritó Shinobu y a Miyagi se le aguaron los ojos.- ¡Siento pena por ti! ¡Te has jodido la vida!
- Shinobu-chin...
- De todas las mujeres que hay, ¿tenías que preñar a mi hermana? ¿¡No te das cuenta de que está puto loca!?
- No recuerdo nada.- Murmuró Miyagi.- Bebí y no sé, no sé qué pasó pero cuando me dijo que estaba embarazada...
- ¡Dile que no lo tenga!
- ¡Lleva meses acosándome con lo de ser madre! ¡No va a abortar ni aunque se lo suplique!- Exclamó Miyagi agobiado y después suspiró.- Lo siento, estoy de muy mal humor desde que me enteré del embarazo.
- Seguro que quiere volver a casarse contigo.- Comentó Shinobu todavía llorando.
- Sí, fue de lo primero que dijo pero eso no va a pasar.- Negó Miyagi.- No voy a volver con ella solo porque esté embarazada, nuestro matrimonio fue un auténtico desastre.
- Acabará pasando porque está loca.- Dijo Shinobu y se abrazó al mayor para llorar en su pecho.- Lo siento tanto por ti...- Miyagi le apretó contra él pero no dijo nada.- No quieres tener hijos y ahora... Encima con esa...
- Por favor, no llores, no me gusta verte así.
- Sabía que te iba a acabar liando y mira, la has preñado.
- Me haré cargo, tengo que hacerlo.- Suspiró el profesor.- Pero ya le dejé bien claro que entre ella y yo no va a pasar nada.
- También le dejaste bien claro que no ibas a tener un hijo con ella, ¿no?- Dijo Shinobu sorbiendo por la nariz.- No te va a dejar nunca en paz, Miyagi, y es culpa tuya.
- Aquí no hay culpables.
- ¡Sí que los hay!- Exclamó Shinobu.- ¡Debiste haberte alejado de ella y no darle esperanzas!
- Quería estar cerca de ti.- Murmuró Miyagi y Shinobu enterró la cara en su pecho.
- Pues mira lo que has conseguido.
- Me echaré novia, le dejaré claro que ella no me interesa.- Dijo Miyagi pero Shinobu no contestó. Estuvieron un rato en esa posición, hasta que el profesor sintió que el rubio se había quedado dormido. Tumbó al menor en la cama y le arropó. Al ver que Shinobu no hacía movimiento, se inclinó y besó su frente.- Ojalá me hubieras elegido a mí, Shinobu-chin.
Cuando el mayor se hubo marchado, Shinobu se llevó una mano a la frente y suspiró con tristeza. Minutos más tarde entró Oliver en el dormitorio con semblante serio.
- ¿A qué ha venido ese numerito? Ya sé que no querías que tu hermana y Miyagi tuvieran un hijo, pero tu reacción...
- Oliver, da igual, es más complejo de lo que parece.
- Bueno, pues intenta explicármelo, tal vez lo entienda.- Dijo el australiano. Shinobu se incorporó un poco y negó con la cabeza.- Shinobu, no sé qué te pasa conmigo pero espero que el pasar un tiempo con tu familia te relaje, porque no creo que pueda seguir haciendo como que no pasa nada.
- ¿A qué viene eso?
- Nada, déjalo. Vamos a casa de tu amigo Misaki.- Dijo Oliver y Shinobu asintió.
- Es cierto, le dije que iríamos hoy a conocer a su crío.- Shinobu se levantó de la cama.- Me lavo un poco la cara y vamos.
- Me encantan los bebés.- Comentó Oliver dedicándole una sonrisa y Shinobu se la devolvió de manera forzada.
- Pues ofrécete a cogerlo en brazos, a ver si así me libro.
Misaki abrazó a su amigo nada más verle y luego saludó a Oliver, quien le dijo algo en inglés que no entendió muy bien. Kane se puso en pie y caminó hacia la puerta para saludar a la pareja.
- Madre mía, cada día que pasa está más bueno el surfero.- Sonrió Kane e hizo el amago de abrazar al australiano pero Shinobu se puso en medio.
- No te pases de listo.- Le dijo Shinobu.
- Voy a por Nao-chan, a ver si su padre lo suelta un rato.- Dijo Misaki sonriendo y caminó hacia el estudio del escritor.
- Shinobu, me alegro de verte.- Sonrió Satoru, quien acababa de salir de la cocina.- Oliver, ¿qué tal todo?
- Bien, teníamos muchas ganas de venir a visitaros.
- Me han contado que Kane está saliendo con un viejo.- Le dijo Shinobu a Satoru y este rió.
- Tú mejor no hables, Shinobu, que se te hace el culo agua limón cada vez que piensas en Miyagi.- Dijo Kane y su amigo le miró muy mal. Oliver, al distinguir el nombre del profesor en la conversación, sonrió.
- ¿Miyagi? ¿Estáis hablando de lo del bebé?- Quiso saber Oliver y Satoru y Kane le miraron confundidos.
- ¿Qué bebé? ¿Nao-chan?- Preguntó Satoru y Oliver negó.
- Creo que he metido la pata. Lo siento, Shinobu.
- No pasa nada, no es ningún secreto.- Dijo Shinobu.- Miyagi y mi hermana van a tener un hijo, nos lo han dicho hace un rato.- Sus dos amigos pusieron mala cara y se formó un silencio que desconcertó a Oliver.
- ¿Por qué es tan mala noticia?- Se atrevió a preguntar el australiano pero no obtuvo respuesta, pues en aquel momento salió del despacho Misaki con Naoki en brazos y seguido por Akihiko.
- ¡Qué mono es!- Exclamó Shinobu con la intención de cambiar de tema.
- ¿Quieres cogerlo?- Le preguntó Misaki con una sonrisa y el menor negó.- ¿No? Es muy bueno, no te va a llorar ni nada.
- Misaki, ha dicho que no quiere.- Le dijo Akihiko e hizo el amago de coger él a su hijo pero Misaki no se lo permitió.
- Oliver, you sí que wants my baby, ¿no?
- Impresionante.- Murmuró el escritor y su novio le miró mal. El australiano asintió sonriendo y extendió los brazos para coger a Naoki.
- Mi inglés no será muy bueno pero consigo hacerme entender que es lo importante en un idioma.- Dijo Misaki.
- ¡Qué adorable es!- Exclamó Oliver con Naoki en brazos.- Enhorabuena, tenéis un hijo precioso.
- Gracias, es que se parece mucho a Misaki.- Le dijo Akihiko.
- ¿Qué estás diciendo de mí?- Le preguntó Misaki con desconfianza.
- Ha dicho que esta noche te va a dar bien.- Le dijo Kane y Misaki se sonrojó.
- ¡Usagi-san!
- Pero no le creas, ¿cómo voy a decir yo eso?
- Cosas peores has dicho, Usagi-san.
- Shinobu, mira como me agarra el dedo.- Dijo Oliver ilusionado y Shinobu asintió sin ningún tipo de entusiasmo.
- Shinobu, que a tu novio se le está despertando el instinto paternal. A ver si la próxima vez que vengas lo haces embarazado.- Comentó Kane riendo.
- Ni de puta coña.- Negó Shinobu.
- Todavía somos muy jóvenes.- Dijo Oliver.
- ¿De qué habláis?- Quiso saber Misaki.
- De que Oliver cree que tiene alguna posibilidad de reproducirse con Shinobu.- Rió Kane.
- No seas malo.- Le dijo Satoru.
- Pero si piensa en Miyagi cuando folla.- Comentó Akihiko y Shinobu abrió la boca sorprendido.
- ¡Kane, eres un puto bocazas!- Le gritó Shinobu.
- No habléis como si el surfero no estuviera presente, es de muy mala educación.- Les riñó Misaki.
- Volvéis a hablar de lo de Miyagi, ¿no?
- Exacto, Oliver.- Asintió Satoru.- Estamos hablando de que Miyagi va a ser padre.
- No jodas, ¿te ha preñado Miyagi?- Le preguntó el escritor a Shinobu.
- ¿QUÉ?- Exclamó Misaki.
- No, no, no.- Negó Shinobu.- Miyagi y mi hermana van a tener un mocoso.
- ¿Qué pasa? Estoy un poco perdido.
- Misaki y Akihiko no sabían que el hijo era también de Risako, creían que sería de otra persona.- Le dijo a Oliver y este asintió.- Mi hermana le puso los cuernos a Miyagi, por eso se divorciaron. No entendemos cómo Miyagi ha podido volver con ella.
- Debe de quererla mucho.- Dijo Oliver y Shinobu resopló.
- No la quiere.
- Pues mejor.- Dijo Misaki.- A ver si así se olvida de ti de una vez.- Shinobu se limitó a asentir. Kane abrió la boca para decir algo pero se lo pensó mejor y decidió callarse.
Hiroki se sentó junto a su suegro, quien observaba con una sonrisa como Haruki dormía. Era Nochebuena y acababan de cenar. Misaki y Akihiko también habían ido a casa de Tadao, pues aquel año el menor no iba a poder pasar esas fiestas con su hermano. Nowaki entró en la sala llevando una bandeja con dulces y la dejó encima de la mesa.
- Muchas gracias a todos por venir.- Sonrió Tadao feliz por tener su casa llena de gente.
- A ti por invitarnos.- Le dijo Misaki con una sonrisa mientras le daba el pecho a Naoki, quien se había despertado minutos antes.- Creía que me iba a sentir muy triste por no poder estar con mi nii-chan estas fiestas pero no ha sido así. Estoy contento de que Nao-chan y Haru-chan pasen sus primeras Navidades juntos.
- Sí, tenemos que hacerles algunas fotos.- Asintió Nowaki.
- Eso me recuerda que tengo regalitos para los niños.- Dijo Tadao ilusionado.
- Papá, no tenías que haber comprado nada.- Le dijo Nowaki.
- Exacto, son tan pequeños que ni se enteran.- Asintió el escritor.
- ¿Cómo no les voy a regalar nada por Navidad?- Dijo el mayor poniéndose en pie.- Son lo mejor que ha pasado este año. Aunque admito que me hubiera gustado que uno de ellos fuera una niña, así tendríamos la parejita.
- Ya te daremos alguna nieta, papá.- Comentó Nowaki. El hombre abrió un armario y sacó de él dos bolsas.
- No os esperéis gran cosa, no sé muy bien qué se le suele regalar a los bebés.- Dijo Tadao mientras le daba una de las bolsas a Hiroki y la otra se la entregaba a Akihiko.- Le pregunté a la dependienta y me dijo que esto va muy bien para estimular la coordinación de los bebés. No sabía si eso sería suficiente, así que también les he comprado algo de ropita.
- Muchas gracias, Tadao.- Le sonrió Hiroki.- No tendrías que haberte molestado.
- Sí, es demasiado. Gracias, de verdad.- Le dijo Misaki, quien todavía tenía a Naoki en brazos.
- No es nada, me hace muy feliz comprarles cosas.- Dijo el hombre.- Además, como les he comprado la misma ropa pueden ir conjuntados, solo tenéis que poneros de acuerdo.
Shinobu y Oliver caminaron cogidos de la mano hasta llegar al bar donde habían quedado con los amigos del menor. Habían celebrado Nochebuena en familia y, como Shinobu no se sentía con ánimos de soportar a su hermana, se habían ido muy pronto de aquella cena. Fueron hasta la barra y pidieron un par de copas para hacer tiempo.
- ¿Cuándo fue la última vez que salimos juntos de fiesta?- Le preguntó Oliver y luego dio un trago a su bebida.
- Hace mucho, ni lo recuerdo.
- Pues deberíamos cambiar eso, me encanta hacer cosas contigo.- Dijo el mayor y Shinobu le sonrió sintiendo un poco de tristeza.
- Empecemos de cero.- Murmuró el menor sorprendiendo al otro.- Llevamos unos meses muy malos y, bueno, los dos tenemos un poco de culpa en eso, aunque tú has sabido arreglar tu parte.- Dijo Shinobu y suspiró.- No sé si es el mejor momento para decirte esto, ni si debo contártelo pero últimamente pienso mucho en mi ex.- Oliver le miró dolido y se pasó una mano por la cara.- Pero yo te quiero y es contigo con quien quiero estar. Estaba hecho un lío y, no es por tirártelo en cara, pero me sentía muy solo y empecé a pensar que, tal vez, con él no me sentiría tan solo... He sido un idiota, lo siento.
- Yo lo entiendo, Shinobu, duele pero lo entiendo. Lo importante es que me quieres y estás dispuesto a estar conmigo, ¿no?
- Claro, yo quiero estar contigo.- Asintió Shinobu sabiendo que aquello no era mentira, pues el menor lo único que ansiaba era olvidarse de Miyagi.
- Pero necesito saber si sigues enamorado de él.
- ¡Ya estamos aquí! ¡Qué empiece la fiesta!- Exclamó Kane apareciendo junto a Satoru.- ¡Vamos a emborracharnos, Oliver!
- Sí, no hay nada que me apetezca más en este momento.- Asintió el australiano.
Estuvieron más de una hora en aquel bar y luego fueron a una discoteca que estaba a un par de calles de allí. Tanto Oliver como Kane comenzaron a beber como si no hubiera un mañana. Satoru intentaba impedir que su amigo bebiera más, pero este no le hacía caso. En un momento dado, alguien le dio dos pequeños golpes a Satoru en el hombro. Se trataba de una chica de corta estatura que le miraba sonriente.
- Hola.- Dijo Satoru mientras sujetaba del brazo a Kane, quien se tambaleaba.
- Hola. Te he visto en la universidad alguna vez. Eres Fujimoto, de segundo de biología, ¿no?- Dijo la muchacha y Satoru asintió.- Yo soy de primero. Me llamo Mia.
- ¿Sato-chan es popular? El mundo se va a la mierda.- Balbuceó Kane.
- Te invito a una copa.- Le dijo Mia.
- Claro.- Le sonrió Satoru.- Oye, Kane, te dejo un rato solo, no la líes, cabrito.
- ¿Sato-chan gusta a las mujeres?- Murmuró Kane apoyando todo su peso en una pared.- No lo entiendo. ¿Dónde coño está Shinobu?
Oliver besó con desesperación el cuello del menor mientras apretaba su trasero atrayéndolo hacia él, haciendo que sus erecciones se rozaran. Habían salido de la discoteca para tomar un poco el aire y habían acabado en un callejón cercano. El mayor besó sus labios con rudeza y Shinobu se agarró a su cuello.
- Nunca lo he hecho en un sitio público.- Le susurró Oliver para, seguidamente, volver a atacar su cuello. Shinobu no dijo nada, coló sus manos por debajo de la camisa de su novio, rozando aquellos abdominales que tanto se trabajaba. De pronto el mayor le apartó, asustando a Shinobu.- No tengo condones.
- No importa.- Dijo Shinobu ansioso por hacerlo, como si aquello fuera a hacerle olvidar a Miyagi.- Por una vez no pasará nada.
- Iré a comprar...
- No, no, no puedo esperar.- Le interrumpió Shinobu. Oliver apoyó su frente en la del menor y respiró hondo.
- Quiero que me ames.- Susurró Oliver y, sin ningún tipo de delicadeza, le dio la vuelta, apoyándolo contra la pared.- Sé que me quieres pero eso no es suficiente.- Le bajó el pantalón al menor, quien sintió frío al estar expuesto pero sabía que pronto iba a sentir mucho calor.- Yo jamás te haré daño, Shinobu. Ámame.
Sin ningún tipo de preparación, Oliver entró en la cavidad del menor, pues sabía que a Shinobu le gustaba que fuera brusco. El mayor comenzó a moverse alentado por los jadeos de su pareja, quien tenía las manos apoyadas en la pared. Oliver agarraba su cintura con fuerza mientras le penetraba. El menor echó la cabeza hacia atrás, apoyándola en el pecho del australiano.
- ¡Joder, Oliver! - Gimió Shinobu siguiendo con sus caderas el ritmo que le marcaba el mayor.- ¡Más fuerte!- Sintió como su novio aumentaba la brusquedad de las embestidas y notó como se metía más adentro de él. Sentía que en cualquier momento iba a romperse pero aquello no le importaba, necesitaba más, necesitaba olvidar a Miyagi.- ¡Fóllame con fuerza!- Oliver frunció el ceño y le embistió con todavía más rudeza, clavándole las uñas en la cadera. Shinobu cerró los ojos sin dejar de gemir y se corrió, manchando aquella pared. Oliver siguió embistiéndole con fuerza pero, cuando no pudo aguantar más, también se corrió y, por primera vez, lo hizo en el interior del menor.
- ¿Estás bien?- Preguntó Oliver.- ¿Puedes caminar?
- Cojamos un taxi para volver a casa.- Dijo Shinobu mientras se subía los pantalones.- No, mejor, vayamos a un hotel.
- ¿Seguro?
- Claro, pasemos una noche romántica.- Le dijo Shinobu abrazándole.- Hoy es nuestro nuevo comienzo, necesitamos privacidad.
- Está bien, busquemos un hotel.- Sonrió Oliver.
Kane estaba harto de estar solo mientras su amigo coqueteaba con aquel hobbit. Frunció el ceño y caminó hacia su amigo, sin poder evitar tambalearse a causa del alcohol.
- Sato-chan, quiero potar.- Dijo Kane a modo de saludo.
- Está bien.- Asintió su amigo y se dirigió a la muchacha.- Voy a acompañarle al baño, no tardo.
- No, nos vamos ya a casa.- Dijo Kane.
- Vale, te pido un taxi.
- No, ven conmigo que Hiroki me va a reñir por ir pedo...- Dijo Kane haciendo un puchero.
- ¿Qué más te da? Ya eres inmune a que te eche la bronca.
- No, soy un bebé y si me gritan lloro.
- Vete con tu amigo, Satoru.- Le sonrió Ami.- Te doy mi número y...
- ¿Le vas a comer la polla?- Le preguntó Kane a la muchacha y esta se puso completamente roja. Satoru cerró los ojos con fuerza y respiró hondo para no matar a su amigo.- Tienes cara de estrecha, no quiero que hagas perder el tiempo de...
- ¡Kane, no seas gilipollas!- Le gritó Satoru.- Ami, no le hagas caso, es imbécil estando sobrio, así que imagínate...
- Yo mejor me voy.- Dijo la muchacha muy avergonzada.
- No, de verdad, no te vayas.- Le pidió Satoru.- Me has caído muy bien y te aseguro que no espero nada de ti, es decir, me interesa conocerte como persona y no... Joder, estas cosas no se me dan muy bien. Me gustaría conocerte mejor y, si en algún momento surge, pues que pase lo que tenga que pasar.
- ¿Y si no surge?- Le preguntó Mia.
- Pues habremos ganado una bonita amistad con alguien, ¿no crees?
- Venga, Sato-chan, no te pongas cursi, ya te hago yo la mamada.
- ¡Kane, cállate!
- Lo siento, pero creo que no me interesa conocer a alguien con amigos así.- Dijo la muchacha con sinceridad y se fue.
- Estarás contento.- Le dijo Satoru y le agarró de un brazo para sacarlo de aquel local.
- No iba a acostarse contigo.
- Kane, no todos buscamos sexo, algunos solo queremos encontrar una persona especial con la que compartir nuestra vida.
- Me vas a hacer vomitar de verdad.- Dijo Kane una vez estuvieron fuera de la discoteca.- Venga, vamos a ese callejón.
- ¿A qué?
- ¿No querías que te la chupara?- Le preguntó Kane desconcertado y Satoru resopló.
- ¡Por supuesto que no!
- Ya le he puesto los cuernos a mi novio, así que me da igual volver a ponérselos. Podemos hasta follar si quieres.- Le dijo Kane con una sonrisa boba que se fue apagando al ver que Satoru le miraba con seriedad.
- Ese vacío que sientes jamás se va a llenar con sexo y vas a seguir siendo un infeliz por siempre.- Le dijo Satoru con dureza.- ¿Quieres que follemos? Venga, vamos al callejón, te la meto y luego hacemos como que nada ha pasado. Es eso lo que quieres, ¿no?
- Eres un idiota.- Le dijo Kane con lágrimas en los ojos. Satoru suspiró y le rodeó con su brazos. Kane, quien era ligeramente más alto que su amigo, se encorvó un poco para apoyar su cabeza en el hombro del otro.- Siento haber espantado a la chica esa, es que quería que me hicieras caso.
- Ya lo sé y no tiene importancia.- Le dijo Satoru.- Pero piensa en lo que te he dicho. Los novios que te echas son solo parches, tienes que buscar algo que te haga feliz, no puedes seguir con esa vida tan vacía.
- Es que cuando follo me siento querido.- Murmuró Kane y Satoru le abrazó con más fuerza.
- Confundes el deseo con amor.- Dijo Satoru.- Hay muchos tipos de amor, yo no te puedo ofrecer el que tú buscas pero sabes que yo te quiero con locura, ¿no?
- Yo también te quiero, Sato-chan.- Lloró Kane.
Hiroki se puso en pie al oír la puerta. Eran casi las cuatro de la mañana cuando Kane y Satoru entraron en la sala. El olor a alcohol invadió las fosas nasales del profesor, quien hizo una mueca.
- ¿Sabéis qué hora es?- Dijo Hiroki en un susurro.- Podrías haber avisado de que ibas a salir. Nowaki y yo estábamos en un sinvivir.
- ¿Y Nowaki?- Preguntó Kane.
- Durmiendo.- Respondió Hiroki.- Apestas a alcohol.
- Hiroki, es que mis padres tienen mucho aguante y no te imaginas como se descontrolan.- Dijo Satoru.
- No me cuentes historias.- Le dijo Hiroki a Satoru y luego se dirigió a Kane.- Eres un irresponsable, podrías tener un poco de consideración...- El profesor calló al ver que Kane se echaba a llorar.- Pero qué...
- Está muy sensible hoy.- Le dijo Satoru.
- ¿Puede quedarse Sato-chan a dormir?- Preguntó Kane sin parar de llorar.- No quiero estar solo.
- Sí, por supuesto.- Asintió Hiroki y los dos muchachos se metieron en el dormitorio.- Tengo un bebé de tres meses y otro de diecinueve años.
Akihiko había salido a dar una vuelta con Naoki y Misaki decidió aprovechar para hacer sus tareas domésticas. Se encontraba acabando de limpiar el baño cuando llamaron al timbre. Se quitó los guantes y se acercó a la puerta, miró por la mirilla y frunció el ceño al no reconocer a aquel hombre.
- ¿Quién es?- Preguntó sin abrir.
- Haruhiko Usami, vengo de parte de mi padre.
- Lo lamento pero no le conozco, váyase.- Dijo Misaki nervioso. La última vez que había tenido contacto con la familia de su novio, este se había disgustado y le había dejado claro que no quería a ningún miembro de su familia cerca de Nao-chan.
- Soy el hermano de Akihiko.
- No conozco a ningún Akihiko.- Dijo Misaki y se alejó de la puerta.
- Sé que eres Misaki Takahashi y que has tenido un hijo con mi hermano. Solo quiero hablar con Akihiko y dejaros un regalo de parte de mi padre, ya que por lo visto soy su chico de los recados.
- Lo lamento mucho pero no le voy a abrir la puerta, si tiene algo que decirle a...
- ¿Qué coño haces aquí?- Escuchó la voz de Akihiko y entró en pánico al ver que Haruhiko se acercaba al cochecito de su hijo, por lo que abrió la puerta y le gritó.
- ¡COMO LE HAGAS ALGO A MI NIÑO TE JURO QUE TE MATO Y LE ECHO TU CUERPO A LOS CERDOS!- Tanto Haruhiko como Akihiko miraron al menor sorprendidos. Naoki se echó a llorar al escuchar el grito, por lo que Misaki fue corriendo a calmar al pequeño.
- Akihiko, ¿qué demonios le has contado a tu novio de mí?- Preguntó Haruhiko.
- Nada bueno.- Le dijo el escritor.
- Papá quiere que te diga que hay reunión familiar la semana que viene, creo que quiere hablarnos de su testamento.
- Pues no me interesa.- Dijo Akihiko.
- Pues muy bien. Por cierto, esta cesta es de su parte.- Le dijo Haruhiko.
- No la quiero.
- Pues la tiras.
- ¿Cómo vamos a tirar la comida? Con la de gente que pasa hambre...- Murmuró Misaki.
- Hasta luego, Misaki, ha sido un placer.- Le dijo Haruhiko metiéndose en el ascensor y le dedicó una especie de mueca parecida a una sonrisa.
- ¿En tu familia hay alguien normal?- Preguntó Misaki mirando con desconfianza hacia donde momentos antes había estado su cuñado.
- Solo yo.
Hola 😊
Es pero que os haya gustado el capítulo. Muchas gracias por leer :)
¡Feliz año!
